VIDA DE LA PALABRA últimas semanas de FEBRERO
Alguna de mis
EXPERIENCIAS tratando de
llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de febrero («¡Creo, ayuda a mi poca fe!», Mc 9,
24) y de enero («Nos trataron
con una solicitud poco común», Hch 28, 2):
1.- Ayer tenía yo que madrugar más de la
habitual (para ir a Toledo a la toma de posesión de mi nuevo Arzobispo). Me
desperté un buen rato antes que sonara el reloj, con lo cual me venía
tentación de fastidio. Pero pensé que el Señor siempre lleva mi horario (y la
PdV de este mes me está ayudando a vivirlo así, con paz: confiando en Él).
Antes de desayunar “descubrí” por
qué el Señor permitió que me despertara más pronto: ¡suena el teléfono de
urgencias para ir al hospital! Si no, no me hubiera dado tiempo a atender al
enfermo; cuando me percaté que él llevaba ya 15 días ingresado, (¡y pasando
nosotros todas las mañanas por ese pasillo!), me vino la tentación de decir
algo a los familiares por aguardar al último momento (y encima tener que ir yo adrede
solo para eso). Pero, bueno, “El Que me lleva la agenda” lo tenía previsto.
1b.- Aunque salí hacia Toledo solo pocos minutos
después de lo planeado, al llegar ya no me dejaron entrar a los aparcamientos
previstos. De nuevo tentación de fastidio y “¡creo, pero aumenta mi poca fe!”
para buscar con mucha paz algo difícil en Toledo.
1c.- Llegué a la Catedral minutos antes de la
primera entrada del nuevo Arzobispo. Me pude unir luego a todos los demás
sacerdotes, (por cierto, en un hueco estupendo, aunque ya estaban casi todos
previamente allí). Quedaba más de media hora para el inicio en sí de la Misa,
que en un marco así y tan preciosamente preparada litúrgica y musicalmente,
pudimos vivir con profundidad y participar intensamente.
1d.- Al finalizar la Misa, la duda: es
tarde, ¿espero para intentar felicitar al arzobispo?, ¿desalojamos por el
lateral, como nos indicaban, y eso quizá me permitiera ver y saludar brevemente
a otros obispos y sacerdotes amigos?, ¿irme por donde decían y luego buscar
entre la gente a conocidos de hace años que probablemente habrían ido también?
La verdad es que no sé bien cómo, quizá me dejé ir guiando “estratégicamente”
por el Espíritu Santo, con un poco de audacia, (“¡creo, sostén mi poca fe!”), pero
¡pude hacerlo todo, aunque pareciera en principio incompatible!, (y, por otra
parte, tampoco hubiera pasado nada si no hubiera realizado ni siquiera una de
las tres cosas).
Y como guinda, pude estar charlando casi una hora en
unidad y fraternidad, (disfrutando la presencia de Jesús en medio), con un gran
amigo, mi tocayo el Arzobispo de Pamplona, mientras lo acompañaba al sitio
donde les invitaban a comer.
Verdaderamente el Señor sostuvo todo el día mi poca fe. Regresaba
yo muy contento de toda esa mañana.
Me dio tiempo luego a llegar a casa y comer algo rápido y
dirigirme a tiempo a la Misa del hospital. Como dice el libro de los Proverbios
en el A.T.: “confía en el Señor de todo corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo
en todos tus caminos, y Él
enderezará tus sendas”.
Alguna de vuestras
EXPERIENCIAS tratando de
llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de febrero («¡Creo, ayuda a mi poca fe!», Mc 9,
24), la de enero («Nos
trataron con una solicitud poco común», Hch 28, 2) y la de diciembre («Velad, pues, porque
no sabéis qué día vendrá vuestro Señor», Mt 24, 42):
1.- “…yo también he tenido unos días algo
complicados, y me ha servido mucho la PdV de este mes, porque estaba tan triste
que cuando leía las palabras de Chiara "creer es sentirse mirados y amados
por Dios”, yo pensaba que a mí no me miraba.
Después de confesar, comencé a rezar más, y me iba
sintiendo más aliviada e iba sintiendo que Dios sí me miraba y me escuchaba.
Así que, sí he releído la PdV varias veces y sigo
aumentando mi fe. Muchas gracias…”.
2.- “¡Muchas gracias, Paco! Me viene muy
bien recibir este recordatorio de la PdV a mitad de mes pues aún no estoy
acostumbrada a seguirla a diario, en algunas ocasiones se me olvida...
Sí que este mes me está pasando que me encuentro con ella
constantemente en la lectura diaria del Evangelio, no sé si es que este mes da
la casualidad de que las lecturas están especialmente relacionadas con la fe o
soy yo que lo veo así, pero me ayuda mucho esta conexión entre el Evangelio de
algunos días y la PdV.
Gracias de nuevo, nos vemos el
domingo…”.
3.- “…me dijiste de leer los Hechos de los Apóstoles
buscando al Espíritu Santo. Recuerdo que me sorprendió mucho cuando le
mencionaban con actitudes propias de una persona: “el E.S dijo”, “asegura”, “impulsa”,
“se expresa”...
Esta mañana no pensaba en los Hechos de los Apóstoles sino en mi propia
vida: repasaba las últimas semanas... …Sigo
repasando los últimos días y cuando me doy cuenta que he dicho unas 25 veces “¡qué
casualidad...!” Me paro y me pregunto: “¿Casualidad? ¿Seguro que es “casualidad”?
¿No será que es cierto que el E.S en verdad es persona que habla, acompaña,
actúa.....?”.
Pero no, esta vez no pensaba en la Biblia, en su acción en los Apóstoles,
sino en mí, en mi vida y ufff ¡qué impresión al darme cuenta que en verdad es compañero
de viaje! y que habla, vaya si lo hace, ¡si no calla! A través de todo, de
todos, se expresa…”.
Si quieres leer
más experiencias similares,
de gente de
todo el mundo,
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