PALABRA DE VIDA enero 2026
«Un solo Cuerpo y un solo Espíritu,
como una es la esperanza a que habéis sido
llamados»
(Ef 4, 4)
En la Semana de
oración por la unidad de los cristianos[1] estamos
invitados a concentrar nuestra atención en un tema en particular, el que se
refiere en la Carta de Pablo a los Efesios. En las llamadas cartas de la
prisión, Pablo se dirige a sus destinatarios exhortándolos a dar un testimonio creíble de su fe a través de la unidad, basada en una única fe, un solo espíritu y una
sola esperanza, solo a través de la cual se da testimonio de Cristo como cuerpo.
«Un solo Cuerpo y un solo Espíritu,
como una es la esperanza a que habéis sido llamados».
Pablo nos llama a la esperanza. ¿Qué es la
esperanza y por qué se nos invita a vivirla? Es un brote, un regalo y una tarea que tenemos el
deber de custodiar, cultivar y hacer fructificar para bien de todos. «La esperanza cristiana nos encomienda situarnos en
la delgada línea del cordal, esa frontera donde nuestra vocación nos exige elegir cada día y en cada momento ser fieles a la
fidelidad de Dios por nosotros»[2].
Para los cristianos,
nuestra vocación, nuestra llamada no es un asunto solo
entre el individuo y Dios, sino que es convocación, es decir, somos llamados
juntos, es la llamada a la unidad entre quienes se
comprometen a vivir el Evangelio. En las intervenciones y escritos de Chiara
Lubich encontramos a menudo referencias explícitas a la unidad como aspecto propio de su espiritualidad: esta es fruto de la presencia de Jesús entre nosotros. Y esta presencia es fuente de una profunda felicidad.
«Si la unidad es tan importante para el cristiano,
entonces nada se opone tanto a su vocación como el faltar a ella. Y pecamos contra la
unidad todas las veces que cedemos a la tentación –que reaparece continuamente– del individualismo, el cual nos impulsa a hacer las cosas por nuestra
cuenta, a dejarnos guiar por nuestro juicio, nuestro interés o prestigio
personal, ignorando o incluso despreciando a los demás, sus exigencias y sus
derechos»[3].
«Un solo Cuerpo y un solo Espíritu,
como una es la esperanza a que habéis sido llamados».
En Guatemala hay un
diálogo muy activo entre los miembros de distintas Iglesias cristianas. Nos
escribe Ramiro: «Preparamos la Semana de oración
por la unidad de los cristianos junto con un grupo de personas de
distintas Iglesias. En el programa se incluyó un festival
artístico preparado con los jóvenes y varios actos en las distintas iglesias.
La Conferencia Episcopal católica nos pidió que continuásemos con la
experiencia preparando también un rato de intercambio con un grupo de obispos
católicos y personas de distintas Iglesias que habían confluido desde toda
América para un encuentro dedicado al 1700 aniversario del Concilio de Nicea.
Más allá de estas actividades, experimentamos muy
fuerte la unidad entre todos nosotros y los frutos que esta lleva consigo:
fraternidad, alegría y paz».
PATRIZIA MAZZOLA y el equipo de la Palabra de Vida
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