miércoles, 31 de diciembre de 2025

UNIDAD EN LA ESPERANZA

 PALABRA DE VIDA                                enero 2026

 

«Un solo Cuerpo y un solo Espíritu,

como una es la esperanza a que habéis sido llamados»

(Ef 4, 4)

En la Semana de oración por la unidad de los cristianos[1] estamos invitados a concentrar nuestra atención en un tema en particular, el que se refiere en la Carta de Pablo a los Efesios. En las llamadas cartas de la prisión, Pablo se dirige a sus destinatarios exhortándolos a dar un testimonio creíble de su fe a través de la unidad, basada en una única fe, un solo espíritu y una sola esperanza, solo a través de la cual se da testimonio de Cristo como cuerpo.

 

«Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados».

 

Pablo nos llama a la esperanza. ¿Qué es la esperanza y por qué se nos invita a vivirla? Es un brote, un regalo y una tarea que tenemos el deber de custodiar, cultivar y hacer fructificar para bien de todos. «La esperanza cristiana nos encomienda situarnos en la delgada línea del cordal, esa frontera donde nuestra vocación nos exige elegir cada día y en cada momento ser fieles a la fidelidad de Dios por nosotros»[2].

Para los cristianos, nuestra vocación, nuestra llamada no es un asunto solo entre el individuo y Dios, sino que es convocación, es decir, somos llamados juntos, es la llamada a la unidad entre quienes se comprometen a vivir el Evangelio. En las intervenciones y escritos de Chiara Lubich encontramos a menudo referencias explícitas a la unidad como aspecto propio de su espiritualidad: esta es fruto de la presencia de Jesús entre nosotros. Y esta presencia es fuente de una profunda felicidad.

«Si la unidad es tan importante para el cristiano, entonces nada se opone tanto a su vocación como el faltar a ella. Y pecamos contra la unidad todas las veces que cedemos a la tentación –que reaparece continuamente– del individualismo, el cual nos impulsa a hacer las cosas por nuestra cuenta, a dejarnos guiar por nuestro juicio, nuestro interés o prestigio personal, ignorando o incluso despreciando a los demás, sus exigencias y sus derechos»[3].

 

«Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados».

En Guatemala hay un diálogo muy activo entre los miembros de distintas Iglesias cristianas. Nos escribe Ramiro: «Preparamos la Semana de oración por la unidad de los cristianos junto con un grupo de personas de distintas Iglesias. En el programa se incluyó un festival artístico preparado con los jóvenes y varios actos en las distintas iglesias. La Conferencia Episcopal católica nos pidió que continuásemos con la experiencia preparando también un rato de intercambio con un grupo de obispos católicos y personas de distintas Iglesias que habían confluido desde toda América para un encuentro dedicado al 1700 aniversario del Concilio de Nicea. Más allá de estas actividades, experimentamos muy fuerte la unidad entre todos nosotros y los frutos que esta lleva consigo: fraternidad, alegría y paz».

 

PATRIZIA MAZZOLA y el equipo de la Palabra de Vida

 

 


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