sábado, 31 de julio de 2021

INFANCIA ESPIRITUAL

 PALABRA DE VIDA                               agosto 2021

 


 

«Quien se haga pequeño como este niño,

ese es el mayor en el Reino de los Cielos»

(Mt 18, 4)

 

¿Quién es el más grande, el más poderoso, el ganador en la sociedad, en la Iglesia, en la política o en el mercado?

Esta pregunta sobrevuela las relaciones, marca decisiones y determina estrategias. Es la lógica dominante a la que recurrimos –aun sin darnos cuenta–, quizá con el deseo de asegurar resultados positivos y eficientes a quienes tenemos alrededor.

Aquí el Evangelio de Mateo nos presenta a los discípulos de Jesús que, después de haber acogido el anuncio del reino de los cielos, quieren saber los requisitos para ser protagonistas del nuevo pueblo de Dios: «¿Quién es el más grande?».

Por toda respuesta, Jesús tiene uno de sus gestos imprevisibles: pone a un niño en medio de la gente. Y acompaña este gesto con palabras inequívocas:

 

«Quien se haga pequeño como este niño, ese es el mayor en el Reino de los Cielos».

 

A la mentalidad competitiva y autosuficiente, Jesús contrapone el elemento más débil de la sociedad, que no tiene tareas que defender ni de las que presumir; aquel que es dependiente en todo y confía espontáneamente en la ayuda de otros. Pero no se trata de aceptar una actitud pasiva y renunciar a ser propositivos y responsables, sino más bien de cumplir un acto de voluntad y de libertad. Lo que Jesús pide es que nos hagamos pequeños, reclama intención y esfuerzo para invertir decididamente el rumbo.

 

«Quien se haga pequeño como este niño, ese es el mayor en el Reino de los Cielos».

Así es como Chiara Lubich profundizó en las características del niño evangélico: «[…] el niño se abandona confiado a su padre y a su madre: cree en su amor. […] El cristiano auténtico, como el niño, cree en el amor de Dios, se arroja en brazos del padre celestial, pone en Él una confianza ilimitada. […] Los niños dependen en todo de sus padres […]. También nosotros, “niños evangélicos”, dependemos en todo del Padre: […] sabe lo que necesitamos antes incluso de que se lo pidamos, y nos lo da. Ni siquiera el reino de Dios se conquista, sino que se acoge como un don de las manos del Padre».

Chiara subraya además que el niño se entrega totalmente a su padre y lo aprende todo de él. Del mismo modo, «el “niño evangélico” lo deja todo en la misericordia de Dios y, olvidando el pasado, empieza cada día una vida nueva, abierto a las sugerencias del Espíritu siempre creativo. El niño no sabe aprender a hablar por sí solo; necesita que alguien le enseñe. El discípulo de Jesús […] lo aprende todo de la Palabra de Dios hasta hablar y vivir según el Evangelio».

El niño es muy dado a imitar a su padre. «Del mismo modo, el “niño evangélico” […] ama a todos, porque el Padre “hace salir el sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos” (Mt 5, 45); es el primero en amar porque Él nos amó cuando aún éramos pecadores; ama gratuitamente, sin interés, porque así lo hace el Padre celestial»[1].

 

«Quien se haga pequeño como este niño, ese es el mayor en el Reino de los Cielos».

 

En Colombia, Vicente y su familia han pasado por la prueba de la pandemia, con un régimen de cuarentena muy estricto. Escribe: «Cuando comenzó el toque de queda, el día a día cambió de golpe. Mi mujer y nuestros dos hijos mayores tenían que preparar exámenes de la universidad, y el pequeño no se acostumbraba a estudiar a distancia. Nadie en casa tenía tiempo para preocuparse del otro. Viendo este caos a punto de estallar, comprendí que era una oportunidad para encarnar el arte de amar en nuestra “nueva vida” del Evangelio. Me puse a recoger la cocina, preparar el almuerzo y organizar las comidas. No soy un cocinero experto ni tampoco muy bueno haciendo la limpieza, pero entendía que esto podía ayudar a reducir la ansiedad. Lo que comenzó como un acto de amor puntual se alargó durante meses. Una vez terminadas sus tareas, los demás miembros de la familia se ocuparon de la limpieza, de la ropa y de la casa. Juntos hemos visto que las palabras del Evangelio son verdaderas y que el amor creativo sugiere cómo poner orden en todo lo demás».

LETIZIA MAGRI



[1] C. Lubich, Palabra de vida de octubre de 2003: Ciudad Nueva n. 402 (2003/10), p. 22.



N.B.: Aquí puedes encontrar también la Palabra de Vida 

en viñetas para los niños, adaptada para adolescentes y para jóvenes,

 y en MP3 para escuchar en el móvil.

 Palabra de Vida AQUÍ en presentación Power Point

en más de 30 idiomas.



LA FE SIEMPRE SALVA

 VIDA DE LA PALABRA                    agosto 2021


Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de julio («Ánimo, hija, tu fe te ha salvado», Mt 9, 22) y la de junio («No todo el que me diga “Señor, Señor” entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial», Mt 7, 21):

 

1.-        El miércoles pasado haciendo la ronda habitual por las habitaciones en el hospital, mientras hablaba yo en el pasillo con un enfermo, se me acerca un hombre tan atento preguntando si soy el capellán y la sacristía estaba abierta: era el técnico de aguas y quería él mirar el lavabo para control de legionella. Naturalmente la puerta estaba cerrada: en teoría debe pedir a seguridad o mantenimiento que vayan a abrirle, pero me ofrecí a acompañarle yo aunque estábamos en la otra punta del edificio.

Lo agradeció y me dijo que tenía que ir al final del pasillo a por el maletín: “no se preocupe, le espero”. Procuré no impacientarme. Cuando llega, me dice que tiene que bajar a los aparcamientos a por una probeta: “no se preocupe: le acompaño y mientras vamos charlando”.

Total, que entre unas cosas y otras, la cosa estaba suponiendo mucho más tiempo de lo que yo suponía.

A cada nuevo requerimiento, le respondía yo con una sonrisa a través de la mascarilla (el Señor me lo había puesto delante) y sin contrariarme (me acordaba de la PdV) pensé que era oportunidad que Él me ofrecía para ir charlando amigablemente: vi que era poco creyente y nada practicante. Quedó contentísimo, sin embargo, de que le hubiera acompañado y me hizo muchas preguntas.

 

2.-        Ayer dudaba yo si ir al entierro de un sacerdote mayor en Cercedilla.  Lo había atendido en el hospital diariamente desde hace más de tres semanas.  El otro sacerdote de mi parroquia estaba fuera: iba yo a andar muy pillado de tiempo. Por otro lado, desde la fe, la oración y ofrecer yo una Misa, le alcanza y sirve también desde aquí.

         No obstante, decidí ir. Cuando quise acordar, se me había pasado casi la hora. “Ánimo, tu fe te ha salvado”. Me fie y ¡sin prisa, pero sin pausa! Y confiando en Él: a pesar de ser viernes por la tarde (¿posible atasco hacia la sierra?). Y esperando que no empezasen puntuales. Y sintiendo dentro al Señor, procuré no sobrepasar los límites de velocidad, ni impacientarme con “los lentos”: de nuevo gracias a la PdV.

Increíblemente llegué solo con 4 minutos de retraso, pero justo estaban saliendo los 2 obispos para empezar.

Una vez más comprobé que el Señor me va ajustando la agenda: “ni un minuto antes, ¡pero tampoco uno después!”.

2b.-     Me alegré de haber ido por varios motivos: ver a su familia (que había ido conociendo en el hospital); celebración litúrgica magníficamente desarrollada; pocos sacerdotes de los alrededores (¡y así por lo menos estaba yo!); encuentro con un amigo sacerdote a quien yo no veía desde hace años. En fin: quedé muy contento.

Y al acabar, sorpresa mayúscula añadida: estaba también Jesús Morán (Co-Presidente a nivel mundial del movimiento de los Focolares: habitualmente en Roma, disfrutaba unos días ahí en su pueblo con sus padres). Se acercó a saludarme y me invitó a tomar un refresco y charlar un ratillo, que aprovechamos bien, pues yo tenía pocos minutos para regresar rápido a la Parroquia y celebrar la Misa de la tarde.

2c.-   Llegando a esta, me llaman de la UCI del hospital. Me vino la tentación del agobio, el estrés y la prisa: tuve que decirles que esperaran pues iba a empezar la Misa. Me fie de nuevo de la PdV, que me dio paz a pesar del cansancio acumulado.

Cuando fui, era un enfermo de 44 años que ingresó por covid ¡en octubre! Lo atendí con todos los auxilios espirituales posibles y poniéndome en todo momento en el lugar del grupo de familiares que le acompañaban. Esta mañana he sabido que a las pocas horas falleció.

 

3.-        Tontamente se me mojó el móvil con un hilillo de agua que saltaba de la ducha por encima de la mampara: inservible. No obstante, (luego, al pensarlo despacio), dando gracias a Dios, pues lo cogí saliendo mojado y el aparato estaba enchufado cargando. ¿Podría haberme electrocutado!?

         Lo comenté en el Centro Mariápolis y me prestaron uno viejo para ir saliendo del paso. Y una añade: “le pedimos al Señor por intercesión de Luminosa uno nuevo en condiciones para ti”. [Allí, en la capillita del Centro, reposan los restos mortales de Margarita Bavosi, “Luminosa”]. Le contesté que mejor pedir no para mí y pedir cosas más necesarias. Ella añadió: “sí, por supuesto; ¡pero también el móvil!: es útil para tu pastoral”.

         El móvil estropeado, lo puse en arroz: quizá así se podría reabsorber la humedad y funcionar. Tres días… ¡y nada! No lejos de la parroquia, en la tienda de informática me dijeron que no tenía remedio y que ni siquiera se podría recuperar ninguna información. Así que, aunque me acordaba de la petición hecha por intercesión de Luminosa, pensé que quizá el modo en que se cumpliría era encargar uno de la marca con la que se sincroniza bien con mi ordenador, (pero de media gama: suficiente para lo que necesito, pero no caro).

         Pero… al final de esa tarde, ¡alguien me regala un móvil que tenía sin estrenar, (pues prefería sentimentalmente conservar el que tiene)! Aparte del tamaño ligeramente grande, el inconveniente era sobre todo la marca, pues solo una sincroniza bien con mi ordenador los contactos y la agenda. Sensación agridulce. ¡Pero contento por la respuesta a la oración a Luminosa! Y por no dejar de contribuir esa cantidad a la comunión de bienes.

         Y… para que me arrepintiera de esa “sensación”, a la mañana siguiente en la Misa, tras la lectura del maná en el desierto, el salmo dice: “El Señor les dio un trigo celeste. Pero tentaron a Dios en sus corazones, pidiendo una comida a su gusto”. Me quedé helado al “aplicarlo” al asunto de mi móvil.

         Así que, con esa frase en el corazón, los días siguientes traté de adaptar y acoplar de mil maneras ese móvil regalado. Me hubiera sido más cómodo ir a la tienda a comprar el móvil encargado, que ya le había llegado. El hombre (siempre muy amable), me dijo que lo reservaría por si dentro de unas semanas al final me decidía a comprarlo. Empleé horas tratando de ajustar el regalado sin dejarme llevar por la impaciencia; no quería fallar al Señor: aunque sea en una minucia, “¡ánimo!, tu fe te ha salvado”.

         Una semana después, vi que no lo lograba del todo. Me establecí, pues, un ultimátum: si no lo hago rendir bien, voy esta tarde a la tienda y, si no han vendido aún el que yo encargué, querría decir que quizá es Voluntad de Dios que lo compre. Pero ese salmo y la PdV continuaban resonando. Me regalan al rato, además, una cantidad de dinero “para una parte del móvil o para que te compres camisetas”. Pero justo antes de “expirar el plazo”, el novio de una del grupo, versado en informática, logró ajustar casi todo en el móvil. Así que, (aunque no lo habían vendido), le dije al de la tienda que no me lo llevaba: no obstante, continuará dejándolo ahí por si a la vuelta de vacaciones se lo compro.

Continuamente las tentaciones de apego a algo que ni tengo. Al hablar por teléfono, me dicen que a veces se pierde un poco mi voz. Pero la PdV y el salmo, me vuelven a poner en “Tú, Señor, eres mi único Bien”. Aunque sea en una tontería, prefiero esto antes que tener el móvil encargado, (con cuádruple de capacidad y doble de RAM, aunque no era de alta gama).

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de julio («Ánimo, hija, tu fe te ha salvado», Mt 9, 22), la de  junio («No todo el que me diga “Señor, Señor” entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial», Mt 7, 21) y la de mayo («Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él», 1 Jn 4, 16):

1.-        “leyendo todos los textos que has mandado, pienso en el amor y el perdón... Y sobre todo en la oración y poner en manos del Señor su voluntad. 

Tras ello pienso en mi hija y todo lo que sufre después de que no cuenten con ella sus amigas y el sufrimiento que eso conlleva a una adolescente. 

Yo también lo paso mal; bueno, creo que peor que ella.

Perdono y rezo para que le ponga en su camino buenas personas y amistades que le aporten y sepan quererla. Confío y espero. 

Estos textos me han dado mucha Paz. Así que, gracias otra vez, Paco.

 

2.-        “gracias por cada palabra que mandas, y tranquilo, que los calores no dejan a nadie indiferente.

Este viernes organizaron una celebración del día de la Virgen del Carmen en Carmelitas aunque ya no están las monjas. En su grupo de whassap leí, (aunque tarde), que si alguien podía acompañar con música. Así que, después de 40 años, saqué la guitarra de su funda y ¡para mi sorpresa aún sonaba! El problema lo tuve al intentar tocarla: mis dedos ya no me respondían. Y mi segunda sorpresa: al tocar y cantar intentando acordarme canciones para alabar a Dios, sonaba algo. Así que, me bajé alguna canción de internet con acordes que me sonaban…

Gracias a Dios, apareció otro con otra guitarra y alguna canción más. Y así pasamos un rato de oración a la Virgen, cantando viejas canciones y dando gracias a Dios porque con Él  todo parece fluir solo.

Eso sí, tengo los dedos que no los siento… por la falta de costumbre y sigo sorprendido: esa guitarra ha vivido para alabar a Dios; y cantarle (como dijo Agustin de Hipona) es rezar dos veces.

 

3.-        “en la fecha en que hace años falleció mi madre, quise pedirle a ella, (con total convencimiento de que se encuentra en comunión con los Santos), que me ayudara en mi situación laboral, pidiéndole una luz con la que poder ver el momento de mi jubilación, pues por motivos de mis vértigos no puedo conducir y este año por el COVID han suprimido muchos transportes públicos, complicándose más todavía mi situación como trabajadora itinerante en distintos centros y en distintos lugares, etc.

Después de casi 35 años, tirar la toalla no me parece que sea el camino, pero cada año que pasa, aumentan más meses y aumenta mi angustia.

El 2 de julio, fuí a las oficinas de la Seguridad Social y pregunté  el tiempo que me faltaba para poder solicitar la jubilación parcial con relevo.

Cuál fue mi sorpresa cuando me informaron que, por tener un hijo y haberle cuidado un tiempo, me contabilizan seis meses más de trabajo cotizado. Con ello y por la edad que tengo, ya puedo solicitar a mi empresa ese tipo de jubilación en noviembre, si se cumplen los requisitos legales, como es mi caso. 

Llegué a casa muy contenta, con el ánimo renovado y al dar gracias a Dios leyendo la Palabra de Vida del mes, me emocioné con la frase "Ánimo, Hija, tu fe te ha salvado". Estoy convencida de que ese HIJA viene de Dios Padre... ¡de parte de mi querida madre!.

 

4.-        “te voy a echar un rollo, pero si me lo callo, reviento😁.

Hoy han resucitado en mí muchas cosas y he tenido muchas experiencias bonitas y muy positivas.

Para empezar, el haber ido a rezar delante del Señor me ha alegrado el día de tal forma que no ha habido nada que me sentara mal, ni siquiera el haber llegado a casa después de la jornada de trabajo, con la compra, y que mi hermano no se haya levantado para ayudarme a colocar, seguido de tener que preparar parte de la comida. La mujer que viene de ayuda a domicilio me ha hecho el siguiente comentario: "ni se molesta, ¿eh? Ya le vale”. Y yo, tan "pichi", jaja. Es aquí donde todavía no soy capaz de decir en ese momento, “por Ti, Señor, gracias”. Aunque a lo largo del día me voy dando cuenta de estas cosas. 

4b.-     Esta tarde he tenido que venir a otra población a trabajar. Mi sorpresa ha sido cuando viene un señor que antes me compraba en mi lugar habitual y que un día le dije que no volviera, porque no le iba a vender más, (no te cuento la razón, para no alargar más). Yo le he reconocido enseguida y él, al verme, se ha quedado parado, pero al final ha decidido acercarse a comprar. Mi primer pensamiento: “no le vendo”, pero... Un segundo después mi reacción ha sido de amabilidad, deseándole que tuviera suerte.

Me he quedado sorprendida de esa reacción y me preguntaba por qué he reaccionado así, pues a lo largo de la tarde veo cómo el Señor actúa, y por eso estoy contenta, ¿no?

4c.-      Quiero comentarte algo más. Ayer… me enfadé con Dios; le decía: “¡vaya!, ahora que por fin me decidí a ser mejor, a buscar ayuda y a intentar encarrilarme, te llevas a mi guía”. Pero enseguida pensé, (o Dios me hizo ver), que no debo apegarme a nada, ni siquiera a mi director espiritual, (si me equivoco, dímelo).

Espero que la fuerza que Dios me ha dado a lo largo del día de hoy, perdure durante los siguientes días y no me deje llevar por las prisas del mundo. Y si no llego a rezar a la hora y cierra la iglesia, haré como la chica que me contaste ayer: desde dentro de mi coche, “mirando” hacia dentro de la iglesia.

Buf, creo que he terminado, aunque no sé yo😊

Gracias.

¡Ah sí!: estoy leyendo el libro “Un camino nuevo”, de Chiara, No logro pasar de determinada página: vuelvo y vuelvo, jajaja. Me encanta.

 

5.-        “ayer regresé de Lourdes donde he estado 4 días con Jesús y María, como los apóstoles del evangelio de hoy. Allí se vive siempre un paraíso, un trozo de cielo en la tierra.

Este año con menos gente y sin enfermos, con muchas residencias y tiendas cerradas, más apto para el silencio interior donde Dios habla al corazón, como María a Bernardita. Os tuve a todos muy presentes, renovando el pacto de unidad el día del Carmen. Fueron las mejores vacaciones para mí: participando en las procesiones desde mi silla de ruedas, con el alma llena de gozo. ¡Felices vacaciones a todos! Un fuerte abrazo.. 

 


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viernes, 16 de julio de 2021

FE EN DIOS CON NOSOTROS

 A mitad de julio estos textos nos ayudarán a no darnos vacación en vivir con sencillez e intensidad la Palabra del mes («ánimo, tu fe te ha salvado»):

 

 

SER MISERICORDIOSO

 

Debemos reconocer nuestra fragilidad y al mismo tiempo creer que somos capaces de cambiar; debemos confesar nuestros pecados sabiendo que Dios es misericordia infinita. Si Él no nos condena, no nos condenemos a nosotros mismos, porque el amor cubre un cúmulo de pecados.

No condenemos al otro por su debilidad, porque es en la debilidad donde Dios revela su fuerza.

El tiempo que pasas en culparte y culpar a los demás, te hace perder la oportunidad de recomenzar juntos.

Perdono al otro porque sé perdonarme a mí mismo. Me perdono porque creo en el amor misericordioso de Dios.

Vale la pena vivir por este amor, amándonos y perdonándonos mutuamente.

 

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al Pasapalabra diario, del 16 de julio

 

 

 

 

 

FE EN LA PALABRA: FUENTE DE VIDA

 

[...]  " sólo Dios es la fuente de la vida y, por lo tanto, de la plena comunión, paz y alegría. Cuanto más bebamos de esta fuente, cuanto más vivamos en esa agua viva que es su Palabra, más nos acercaremos unos a otros y viviremos como hermanos y hermanas. Entonces se hará realidad, como continúa el Salmo: "Cuando nos iluminas, vivimos en luz", esa luz que la humanidad espera. [...]

 

CHIARA LUBICH, Palabra de Vida de enero de 2002

 

 

 

 

 

AGRADECER A DIOS

POR HACERNOS ENTRAR EN SU COMUNIÓN DE AMOR.

 

Cuando empezamos a amar con un amor puro, sin intereses, entramos en una comunión intensa y cercana con todas las personas que viven esta dimensión de amor, y sobre todo, entramos en comunión con Dios.

El amor es la única virtud que permanece hasta la eternidad, cuando entramos en una comunión eterna de amor con Dios y con todos.

Esta comunión no se explica con palabras y no se entiende con la razón. Es necesario entrar en ella a través de la práctica del amor. No hay otra forma, ya que ella trasciende todo conocimiento humano.

Sin embargo, deja en nuestro corazón una certeza: vale la pena amar. Vale la pena entrar en comunión de amor con Dios a través del amor al prójimo.

Igino Giordani, cofundador de los Focolares, decía que con el trinomio “Yo–el hermano–Dios” se explica la espiritualidad de la unidad, que se refleja en la relación trinitaria entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

 

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al Pasapalabra diario, del 14 de julio

 

 

 

 

 

CONFIAR EN DIOS, ALIGERA LAS DIFICULTADES

 

Como los padres hacen suyos los problemas de los hijos; como se vive todo en familia, y la vida se convierte así en una sabia lección; sería "una herejía" separar a Dios de nuestros problemas. Somos sus hijos. Solos nunca: en Familia.

 

P. MANUEL MORALES, o.s.a., Comentario al Pasapalabra diario, del 15 de julio

 

 

 

 

 

 

 

“PORQUE MI YUGO ES LLEVADERO Y MI CARGA LIGERA”

 

Cada vez que nos lamentamos de una dificultad, esta se vuelve más pesada, porque nuestra atención se centra en el problema y no en la solución.

Muchas veces la solución es tener la humildad de pedir ayuda o simplemente tener calma y docilidad para no perder la lucidez.

En todo caso, salir de uno mismo para amar al otro es una fuente de luz que no solo nos ayuda a comprender y aceptar nuestros problemas, sino que muchas veces los hace tan pequeños frente a las dificultades del hermano, que se vuelven insignificantes.

Debemos poner de nuestra parte, arremangarnos y amar concretamente con humildad y mansedumbre, entregándonos completamente a la Divina Providencia.

En Dios encontramos descanso y consuelo. El problema no siempre desaparece, pero la confianza en Dios aliviana cualquier dificultad.

 

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al Pasapalabra diario, del 15 de julio

 

 

 

jueves, 15 de julio de 2021

NO TEMAS: BASTA QUE TENGAS FE

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de julio («Ánimo, hija, tu fe te ha salvado», Mt 9, 22) y la de junio («No todo el que me diga “Señor, Señor” entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial», Mt 7, 21):

 


1.-        Ayer por la tarde tuve una oportunidad bonita de acompañar más de dos horas a un buen amigo en el hospital el rato que su familia no podía estar con él, (aparte de haberlo visitado también un ratillo por la mañana en el recorrido habitual de habitaciones).

Por un lado sentí la confianza de la familia, por otro el regalo que Dios me hacía para intercambiar tanto cariño que él y su mujer siempre tan desinteresadamente me han dispensado (entre otras muchas cosas, solo por señalar algunos gestos, me han prestado su coche unos días en varias ocasiones, he dormido en ocasiones en su casa y luego bien temprano me han llevado a deshora al aeropuerto, fueron desde muy lejos al entierro de mi padre…).

         A su familia yo les había dicho que podía estar yo poco más de una hora y me habían comentado que, aunque luego se quedara solo un rato, no pasaría nada. Pero, viendo yo que no llegaban ellos, preferí seguir con él y traté de solventar, (“tu fe te ha salvado…”), por teléfono las cosas que tenía yo. Hubo un momento en el que se empezaba él a poner nervioso (menos mal que me quedé) y como casi ni se le entiende, le propuse rezar juntos el rosario y se serenó y me fue respondiendo claramente a todas las oraciones.

 

2.-        Estas dos semanas he tenido varias situaciones, (junto con la que conté en la experiencia hace quince días), que no sabía yo bien cómo resolver o hacia dónde orientar.

La PdV dice «ánimo, hija, tu fe te ha salvado» y, unos versículos después, algo que me ha ayudado a mantener la paz y seguir confiando: «no temas, basta que tengas fe». Era como si Él me repitiera, (casi como si lo oyera), en muchísimos momentos eso, cada vez que me venía a la mente una de esas situaciones o cuando me notaba sensación de ahogo. Como si Él me dijese: “yo haré las cosas, de modo distinto al que tú pides o piensas, y no en el momento que prefieres tú, pero lo iré realizando ¡y mejor que tú!”. Me daba paz y seguridad, incluso para dormir cuando había que dormir.

 

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de julio («Ánimo, hija, tu fe te ha salvado», Mt 9, 22), la de junio («No todo el que me diga “Señor, Señor” entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial», Mt 7, 21) y la de mayo («Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él», 1 Jn 4, 16):

 

1.-        me alegro mucho de recibir tus correos y aprender las PdV para poder llevarlas a cabo. En cierto modo son formas de vernos a nosotros mismos cómo nos comportamos en el pasado y cómo hemos de hacerlo verdaderamente. 

Mi salud está bien, me recupero lentamente de los días pasados en el hospital. En breve, me han de hacer algunas pruebas esta semana, comenzaré el tratamiento de quimioterapia… Para mí ha sido todo un shock del que voy saliendo y asimilando la nueva situación. No faltan personas, familiares y amigos que me den ánimos. Sin embargo, lo positivo de esto es que nos hará más fuertes y mejores, (si por desgracia no a mí), a las personas de mi entorno. Sin embargo, me entristece el hecho de pensar que tal vez no pueda volver a la enseñanza. Ahora más que nunca, hay que hablar a los más jóvenes y adolescentes del espíritu humanista y religioso, que empieza a desaparecer en muchos centros de enseñanza, y volver a retomar el camino que algún día se abandonó. Hay tanto que hacer..... 

Mantengo en mi mente cuando todo acabe, el pertenecer a un grupo o hermandad religiosa, como te dije, así como el devolver la ayuda que estoy recibiendo a otras personas de alguna manera cuando me recupere, pues después de la quimio me someterán a una nueva operación... Antes de recibir la quimio espero escaparme una tarde a Toledo y rezar, es algo que en cierto modo necesito, creo que tal vez Dios me lo indica. Nunca fui muy practicante, pero siempre creyente y con fe, recibida de mis padres desde pequeño, y fue hace unos 15 años cuando sentí la necesidad de rezar en la iglesia, y Toledo, ciudad de mi juventud, me invitaba a ello.

         Gracias por tu apoyo en estos momentos de dificultad y salud mermada.

 

2.-        tal como decías, un poco convulso, como el tiempo, que ha caído pedrisco y ha dejado las cepas medio mondadas. Pero gracias a Dios, aún quedan algunas uvas para hacer vino con menos de la mitad de pámpana. Aprieta, pero no ahoga. Eso sí, un riego excelente, que todo hay que decirlo.

Sigo haciendo rezos en maitines, con el sol levantándose mientras quito cardos a las cepas, con la compañía de los pájaros y el viento…

Llevo una vida tipo san José, trabajar, comer y dormir. Así que pienso que me he acostumbrado a ser poco sociable. Me dedico a mi mujer y a mis hijos y a una vida con pocos lujos. Veo a mi alrededor cómo la gente se divorcia y no valora lo que tiene, siempre queriendo cambiar, pensando que lo de los demás es mejor, siempre queriendo más.

Tal vez debo empezar a ser más sociable, hablar más con los demás: será mi meta de aquí a fin de año. Espero que estés bien y gracias por las palabras de vida.

 

3.-        Muchas gracias, Paco, por la Palabra de Vida que me has enviado. La fe mueve montañas y no hay que perderla. 

Hay momentos en la vida que te preguntas cosas que ves que no tienen respuesta. Yo reconozco que a la muerte de mi madre cuando tenía 19 años, que era tan creyente, perdí la fe porque no lo entendía. Incluso pensé en la reencarnación de mi madre. Después pasó el tiempo y comprendí que quizás Dios le evitó más sufrimiento en esta vida terrenal, aunque a los que nos quedamos nos llenó de sufrimiento y tuvimos que aprender a vivir otra vida muy diferente.

 

4.-        como siempre mil gracias x la Palabra y las experiencias de Vida!! Aunque ya había leído la Palabra, hoy me he parado a leer las experiencias... Agradezco x lo que cuentas sobre tomar una determinada decisión y como me encuentro en una situación parecida y no sé por dónde tirar, si te parece le confiamos al Espíritu Santo que nos dé una poquita de su luz para entender un poco mejor.

 

 

 

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jueves, 1 de julio de 2021

FE EN JESÚS

 PALABRA DE VIDA                                     JULIO 2021

 


«Ánimo, hija, tu fe te ha salvado»

(Mt 9, 22)

 

Jesús va caminando, rodeado por la muchedumbre: un padre desesperado le ha rogado que vaya a socorrer a su hija, que está muriendo. Mientras va de camino, sucede otro encuentro: entre la gente se abre paso una mujer que sufre pérdidas de sangre desde hace muchos años; una condición física de graves consecuencias, pues la obliga a limitar los contactos familiares y sociales. La mujer no llama a Jesús, no habla; se acerca por detrás y se atreve a tocar la orla de su manto. Tiene una idea muy clara: «Con solo tocar su manto, quedaré sanada de este sufrimiento que me atormenta».

Y entonces Jesús se vuelve, la mira y la tranquiliza: su fe le ha obtenido la salvación. No solo la salud física, sino el encuentro con el amor de Dios a través de la mirada de Jesús.

 

«Ánimo, hija, tu fe te ha salvado».

 

Este episodio del Evangelio de Mateo nos abre también a nosotros una perspectiva inesperada: Dios está siempre en camino hacia nosotros, pero espera también nuestra iniciativa para no faltar a la cita con Él; nuestro camino de fe, aunque accidentado y marcado por errores, debilidades y desilusiones, tiene un gran valor. Él es el Señor de la Vida verdadera y la quiere derramar sobre todos nosotros, hijos e hijas suyos, depositarios a sus ojos de una dignidad que ninguna circunstancia puede suprimir. Por eso, hoy Jesús nos dice también a nosotros:

 

«Ánimo, hija, tu fe te ha salvado».

 

Puede ayudarnos a vivir esta Palabra lo que Chiara Lubich escribió meditando precisamente sobre este pasaje evangélico: «Por su fe, el hombre demuestra claramente que no se fía de sí mismo sino que se abandona en Alguien más fuerte que él. […] Jesús llama “hija” a la mujer curada para ponerle de manifiesto lo que en verdad desea darle: no solo un don para su cuerpo, sino la vida divina que la puede renovar enteramente. Pues Jesús obra milagros para que sea acogida la salvación que Él trae, el perdón, ese don del Padre que es Él mismo y que, al comunicarse al hombre, lo transforma. […] ¿Cómo vivir, pues, esta Palabra? Manifestándole a Dios toda nuestra confianza en las necesidades graves. Esta actitud, claro está, no nos descarga de nuestras responsabilidades, no nos dispensa de hacer toda nuestra parte […] sino que puede poner a prueba nuestra fe. Lo vemos precisamente en esta mujer que sufre y sabe superar el obstáculo de la muchedumbre que se interpone entre ella y el Maestro. […] Así pues, debemos tener fe, pero una fe que no duda ante la prueba. Aún más: tenemos que demostrarle a Jesús que hemos comprendido el inmenso don que Él nos ha traído, el don de la vida divina. Y estarle agradecidos. Y corresponder»[1].

 

«Ánimo, hija, tu fe te ha salvado».

 

Esta certeza, además, nos permite llevar la salvación, «tocar» con delicadeza a quien sufre, al necesitado, al que pasa por la oscuridad, por el desconcierto.

Así le pasó a una madre de Venezuela que encontró el ánimo para perdonar: «Buscando ayuda a la desesperada, participé en un encuentro sobre el Evangelio en el que oí comentar las frases de Jesús: “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios” (Mt 5, 9) y “Amad a vuestros enemigos” (Lc 6, 35). ¿Cómo podía yo perdonar al que había matado a mi hijo? Pero en mí había entrado una semilla y finalmente prevaleció la decisión de perdonar.  Ahora puedo llamarme verdaderamente «hija de Dios». Recientemente me llamaron para un careo con el que había matado a mi hijo, que había sido detenido. Fue duro, pero intervino la gracia. En el corazón no tenía odio ni rencor, sino solo una gran piedad y la intención de encomendarlo a la misericordia».

LETIZIA MAGRI



[1] C. Lubich, Palabra de vida de julio de 1997: Ciudad Nueva 334 (1997/7), p. 29.