sábado, 30 de septiembre de 2023

DAD A DIOS LO QUE ES DE DIOS

 PALABRA DE VIDA                               octubre 2023

 


«Pues lo del César devolvédselo al César,

y lo de Dios a Dios»

(Mt 22, 21)

 

Jesús ha entrado en Jerusalén y es aclamado por el pueblo como «hijo de David», un título regio que el Evangelio de Mateo atribuye a Cristo, que vino a proclamar el inminente advenimiento del Reino de Dios.

En este marco se desarrolla un singular diálogo entre Jesús y un grupo de personas que le hacen preguntas. Unos son herodianos y otros fariseos, dos grupos con diversidad de opinión respecto al poder del emperador romano. Le preguntan si considera lícito o no pagar las tasas al emperador, para así obligarlo a alinearse a favor o contra del César y tener de qué acusarlo.

Pero Jesús responde preguntando, a su vez, de quién es la efigie impresa en la moneda de curso legal. Y como es la efigie del emperador, responde:

 

«Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios».

 

Pero ¿qué se le debe al César y qué a Dios?

Jesús reclama el primado de Dios, pues así como en la moneda romana está impresa la imagen del emperador, en cada persona humana está impresa la imagen de Dios.

La misma tradición rabínica afirma que todo hombre ha sido creado a imagen de Dios (cf. Gn 1, 26), usando el ejemplo de la imagen impresa en las monedas: «El hombre acuña muchas monedas con un mismo sello y todas se parecen unas a otras. En cambio, el rey de los reyes, el Santo –bendito sea– acuñó a todos los hombres con el sello del primer hombre y, sin embargo, ninguno de ellos se parece a su compañero»[1].

Así pues, solo a Dios podemos dar todo nuestro ser, solo a Él pertenecemos y en Él encontramos libertad y dignidad. Ningún poder humano puede pretender semejante fidelidad.

Si hay alguien que conoce a Dios y puede ayudarnos a darle su justo lugar, de nuevo es Jesús. Para Él, «[…] amar significó cumplir la voluntad del Padre, poniendo a su disposición mente, corazón, energías, la misma vida: se entregó por completo al proyecto que el Padre tenía para Él. El Evangelio nos lo muestra siempre totalmente orientado al Padre […]. A nosotros también nos pide lo mismo: amar significa hacer la voluntad del Amado, sin medias tintas, con todo nuestro ser. […] En esto se nos pide la mayor radicalidad, porque a Dios no se le puede dar menos que todo: todo el corazón, toda el alma, toda la mente»[2].

 

«Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios».

 

¡Cuántas veces nos encontramos ante dilemas, decisiones difíciles que pueden arrastrarnos a la tentación de una salida fácil! También Jesús es puesto a prueba ante dos opciones ideológicas. Pero Él lo tiene claro: la prioridad es la venida del reino de Dios, con el primado del amor.

Dejémonos interpelar por esta Palabra: ¿nuestro corazón está deslumbrado por la notoriedad, por una carrera fulminante?, ¿admira a las personas de éxito, a los influencers? ¿Quizá atribuimos a las cosas el lugar que le corresponde a Dios?

Con su respuesta, Jesús propone un salto de calidad, invitándonos a un discernimiento serio y bien fundado en nuestra escala de valores.

En lo profundo de nuestra conciencia podemos escuchar una voz, a veces sutil y tal vez dominada por otras voces. Pero podemos reconocerla: es la que nos empuja a buscar sin descanso caminos de fraternidad, y la que nos alienta siempre a renovar esta opción, incluso a costa de nadar a contracorriente.

Es un ejercicio fundamental para sentar las bases de un auténtico diálogo con los demás, para encontrar juntos respuestas adecuadas a la complejidad de la vida. Lo cual no significa escabullirse de nuestra responsabilidad personal para con la sociedad, sino más bien ofrecerse para servir de modo desinteresado al bien común.

Durante la reclusión que lo llevaría a ser ejecutado por su resistencia civil al nazismo, Dietrich Bonhoeffer escribe a su novia: «No concibo la fe que huye del mundo, sino la que resiste en el mundo y ama y permanece fiel a la tierra, a pesar de todas las tribulaciones que esta nos procura. Nuestro matrimonio debe ser un sí a la tierra de Dios, debe reforzar en nosotros la valentía de obrar y de crear algo en la tierra. Me temo que los cristianos que se atreven a estar en la tierra con un solo pie, estarán con un solo pie también en el cielo»[3].

 

LETIZIA MAGRI y el equipo de la Palabra de Vida

 

 

 



[1] Misná Sanedrín, 4, 5.

[2] C. Lubich, Palabra de vida, octubre de 2002, en Ciudad Nueva n. 391 (10/2002), pp. 24-25.

[3] D. Bonhoeffer, M. von Wedemeyer, Lettere alla fidanzata, Cella 92, Queriniana, Brescia 1992, 48.

ALABARÉ A DIOS MIENTRAS VIVA

VIDA DE LA PALABRA                       últimas semanas de SEPTIEMBRE

 

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de septiembre («Todos los días te bendeciré, alabaré tu nombre por siempre», Sal 145 [144], 2) y la de agosto («Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas», Mt 15, 28):

1.-        Ha habido miles de oportunidades de vivir la PdV y eso me ha ayudado a estar más feliz y tener más paz.

            P. ej.: bendecía y alababa al Señor, (además de pedirle mucho en la Misa y en la oración), porque el covid de mi madre no fue muy duro, así como el herpes zóster que se le juntó paralelamente esos mismos días y todavía perdura. Bendecía y alababa al Señor porque ella lo ha llevado todo, (junto con la infección de orina ya crónica, que se le había agudizado esos días y los previos), con mucha entereza y fe, ofreciendo todo calladamente al Señor.

 

2.-        El jueves fui a reunirme con los de mi curso. En el viaje, vi que una grúa cargaba un coche exactamente igual al mío: recé por el dueño o conductor para que pudiera solucionar bien y pronto la avería o problemas; y di gracias a Dios y estuve un rato bendiciéndole porque mi coche sí funcionaba: fueron unos momentos bonitos, bajo un sol luminoso, conducir canturreando alabanzas al Señor sin distraerme de la carretera.

2b.-     El rato y la comida con los compañeros disfruté. La mayoría se ven a menudo, pero yo lo tengo más complicado: hacía unos 15 meses de la última vez. Dimos la palabra sobre todo a otro que hacía más que no lo veíamos, pues estuvo muchos años como misionero y nos interesábamos grandemente por sus tareas allí y aquí.

Nos poníamos al día de nuestras respectivas misiones y familias, y también de los que no habían podido venir. También nos interesábamos por los pocos que lo dejaron y veíamos cómo tratar de ayudarles, pues casi todos han acabado en situaciones complicadas y tristes. Todo ello me hacía interiormente pedir por ellos y, a la vez, dar gracias a Dios por los compañeros y su bien hacer y su no olvidar a los otros. A la vez bendecía yo al Señor y lo alababa por su misericordia, pues yo o cualquiera, (si no hubiéramos permitido que Él nos agarrara firmemente), también podríamos haber acabado igual o peor.

2c.-      En el regreso hice una breve parada para visitar a mis dos sobrino-nietos. La peque con 2 mesecitos justos; y su hermano, con año y medio. Y llevándolos en brazos y hablando con mi sobrina, bendecía al Señor por el don de la vida y por la generosidad de los padres.

            Llegué al despacho parroquial con el corazón serenamente contento y en continúa alabanza a Dios.

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de septiembre («Todos los días te bendeciré, alabaré tu nombre por siempre», Sal 145 [144], 2), la de agosto («Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas», Mt 15, 28) y la de julio («Todo aquel que dé de beber tan solo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa», Mt 10, 42):

1.-        “desde hace algún tiempo, noto que he perdido capacidad auditiva. Me crea algunos problemas en el día a día. Pero he bendecido a Dios por ello, porque  me va tallando y purificando y, así, me invita a lo esencial. También me he aconsejado a través de un amigo, y me han colocado un audífono que me funciona muy bien. Hoy he podido atender con normalidad a las personas que han acudido para que las escuchara. "Todos los días te bendeciré, alabaré tu nombre por siempre".

 

2.-        “COMO SIEMPRE, LAS EXPERIENCIAS, MARAVILLOSAS. GRACIAS.

YO HE TRATADO DE VIVIR LA PALABRA DE VIDA Y HE QUERIDO SER, CON MI VIDA, UN CANTO DE ALABANZA A DIOS. ¿CÓMO?: PUES TRATANDO DE QUE EL HERMANO SEA SIEMPRE EL PROTAGONISTA EN MI RELACIÓN CON ÉL.

POR EJEMPLO, SI HEMOS DE HACER ALGO JUNTOS, QUE ÉL O ELLA PONGAN LA HORA, EL LUGAR...;

SI HAY QUE ELEGIR UN TRABAJO, PREFERIR YO EL MÁS ESCONDIDO Y QUIZÁS DIFÍCIL;

A LA HORA DE MIRAR AL OTRO, BUSCAR LO POSITIVO, TRATANDO DE ECHAR FUERA LAS IMÁGENES QUE PUEDAN VENIRME A LA MENTE EN SENTIDO MENOS POSITIVAS... Y, SIEMPRE, EN UNA ACTITUD DE AGRADECIMIENTO Y ALEGRÍA.

HE CONOCIDO A GENTE NUEVA QUE, DESPUÉS DE HABER ESTADO CERCA DE ELLA UN TIEMPO, AL DESPEDIRME, ME HAN DADO LAS GRACIAS POR LO QUE HAN RECIBIDO A TRAVÉS DE MÍ. 

Demos gracias a Dios por todo.

 

3.-        “espero que tu madre ya esté mejorcita… Yo aquí sigo luchando de mi tumor cerebral, pues estoy igual. No se lo creen los médicos: me dijeron en mi última revisión que, con lo que yo tengo, no vive nadie. Ya sabes que me dieron cuatro meses y llevo cinco años desde que me operaron: no me quise dar tratamiento, pues ya sabes que preferí calidad de vida y yo ya tenía muchas taras de las operaciones tan graves que he ido teniendo con los  tres cánceres.

Por eso rezo mucho todos los días siempre dando gracias a mi Dios y mi Madre, (que siempre la “llevo de mi brazo” conmigo). Padre, muchas gracias por tus PdV: nos ayudan a tantas personas a seguir con la lucha diaria.

 

4.-        “gracias, Paco, por tu fidelidad en enviarnos la PdV y experiencias. He sentido el deber de corresponder un poco y comunico algo de lo vivido últimamente.

Siento que tengo que cuidar en especial la relación personal con Dios y ponerme a la escucha de su voz. Trato de no descuidar los ratos de oración y, también, “pararme” unos momentos para discernir lo que Él quiere en el momento presente.

Empecé las vacaciones a principios de agosto muy cansada, pasé por mi ciudad natal, camino de la playa. Sentía que debía ir a visitar a una amiga que había tenido que irse a una Residencia tras una caída, pero me venía la duda de dejarlo para la vuelta, que estaría yo más descansada. Dios me dio el empuje para ir y fue una gran alegría vernos, pudimos tener un buen rato de profunda comunión sobre nuestro deseo y empeño en vivir la voluntad de Dios. El 24 falleció inesperadamente, en el dolor de la noticia, daba gracias a Dios por haber podido estar con ella por última vez en esta tierra.

4b.-     Al volver de la playa, intentando dejar el piso bien limpio para la familia que iba a estar después, se me fue el tiempo y, cuando miré el reloj, me pareció imposible coger el autobús para el que tenía billete. En unos segundos confío todo al Padre, recojo y salgo hacia la Estación, llego a punto de cerrar la puerta, pero entro y veo que en el asiento al lado del mío está un amigo al que hacía mucho que no veía.

Enseguida desaparecieron los nervios que llevaba y pasamos dos horas muy agradables de viaje hablando y recordando buenos momentos pasados.

Agradecí a Dios de corazón, además, porque no había más autobuses para ese día y, a la mañana siguiente, muy temprano, tenía que asistir a un acto muy importante para mí.

4c.-      Ya de vuelta aquí, suelo tener un programa apretado, pero un día me encuentro de pronto con hora y media libre: me vienen a la cabeza muchas cosas pendientes por hacer y no veo qué sería lo mejor. Me paro y le pregunto a Jesús. Me pareció que me decía: “vete a caminar un poco”. Así lo hice y fue un tiempo precioso de unión con Dios a través de la naturaleza.

Además, pude pasar a saludar a una amiga y estar un rato con ella que fue una alegría recíproca.

  

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sábado, 16 de septiembre de 2023

ALABAR A DIOS EN TODO MOMENTO

 VIDA DE LA PALABRA                     primeras semanas SEPTIEMBRE

  

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de septiembre («Todos los días te bendeciré, alabaré tu nombre por siempre», Sal 145 [144], 2) y la de agosto («Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas», Mt 15, 28):

1.-        La PdV del mes me está ayudando a vivir más unido al Señor bendiciéndole en continua alabanza, hasta en las cosas más sencillas.

P.ej., fregando los platos después de las comidas, (aunque no me gusta), a menudo me recordaba estar contento agradeciéndole porque teníamos agua en los grifos y por las cualidades de “la hermana agua que limpia y da frescor”.

O contemplando las nubes o el cielo, (incluso los rayos y relámpagos, aunque… no sin mucho respeto…) alabándolo por su grandeza.

También paseando por el campo anocheciendo, (eran los dos últimos días de la última ola de calor), me salía espontáneo (más allá de ver las plantas casi grises y medio calcinadas por el verano) cantar en voz alta con quien iba “gracias, Señor, por tu Amor; gracias porque te encontramos siempre…”.

Lo mismo también las pocas oportunidades que he tenido estos últimos días de nadar al aire libre (a pesar del fresquito) glorificándolo por sentir mi organismo vivo y poder hacer ejercicio, y por notar el agua que me envolvía del todo igual que su Amor aunque no siempre se lo agradecía suficientemente.

También contemplando a los peques, (sobre todo a los bebés), que venían con sus padres a la Misa: me paraba en la puerta un instante junto con sus padres y abuelos y bendecía en voz alta al Señor, único dueño de la Vida. Y lo mismo con las personas mayores que visito en sus casas, contemplando sus arrugas, o en la Residencia de mayores donde hemos iniciado un voluntariado parroquial.

O cuando alguna persona me recriminaba alguna cosa, (más allá que yo pensara que tuviera o no razón), trataba de descubrir algo bueno y que el Señor me quería corregir en algo o hacer avanzar, y bendecirle a Él por ello. P.ej., alguien se quejó que no le advertí de una serie muy formativa en Radio María; después de pedirle perdón, se me ocurrió para reparar, mandarle el enlace a los podcasts de ese programa; y entonces me vino la idea de ponérmelo yo también con un enlace directo en la pantalla de mi móvil y poder escuchar los que me había perdido otras semanas; y era bendecir al Señor por la “reprimenda” y por la posterior idea.

O briznas de hierba o alguna florecilla entre el asfalto o las baldosas venciendo ese medio hostil y recordándome al Dueño de la vida que nos puede hacer florecer donde nos pone, incluso en el medio más adverso. Etc., etc.

 

2.-        Ayer llegó un matrimonio a la parroquia preguntando por la Misa vespertina: era una hora después y no podían esperarse. Hablando con ellos descubrí que iban al centro Mariápolis y les informé que allí la habría a la misma hora que aquí, con lo cual les venía genial.

Cuando me preguntaron el modo de llegar allí, me percaté que traían las maletas, es decir, venían en transportes públicos. Así que, sin decirles nada, cerré el despacho parroquial y les hice seña que me siguieran: pensaban que les iba a dar indicaciones, pero cuando vieron que estaba yo abriendo la cochera, me dijeron, “¡no queremos interrumpirte!; dinos el bus”. Naturalmente los llevé en mi coche charlando amigablemente.

 

3.-        Anteayer llegó a visitarme un sacerdote burundés, que, después de muchos años, volvía unas semanas a España. Como le costaba recordar el español, procuré hablar despacio vocalizando, y no mostré ninguna impaciencia, sino sonrisas, mientras él trataba de elaborar sus frases. Fueron unas horas bonitas de fraternidad que terminamos leyendo juntos la PdV y meditándola un rato en silencio y luego le conté alguna de estas experiencias para acabar rezando juntos las Vísperas. Le regalé el librito que escribimos sobre José Varas, a quien también conoció bien hace años.

3b.-     Recordamos juntos cómo nos conocimos: hará 15 años o más, cuando yo vivía también en Las Matas, pero en comunidad con 4 sacerdotes en la Casa “Cor Unum”, cerquita del centro Mariápolis. Un buen día de septiembre se presentaron dos seminaristas africanos sonrientes y a la vez temerosos. Estudiaban en Toledo y en una excursión, en una iglesia vieron en la mesita de atrás las hojitas mensuales de la Palabra de Vida: ¡les dio un vuelco el corazón! Ellos pensaban que había Focolares solo en su país y en Italia. Miraron la dirección en la letra pequeña y en cuanto pudieron, se desplazaron a Madrid a la Editorial Ciudad Nueva y les acogieron y se la enseñaron y les facilitaron la dirección de los sacerdotes que trataban de vivir la Palabra de Vida. Y después de muchas peripecias de caminatas y transportes públicos, se presentaron en nuestra casa, a la que luego volvían de vez en cuando y al centro Mariápolis.

3c.-      Sabía que le haría ilusión volver al centro Mariápolis, así que lo llevé allí. Yo tenía que regresar a la Misa de la parroquia, pero previamente había avisado al sacerdote que iba allí a celebrar la Misa y a la gente de la comunidad, que le acogieron muy bien y luego lo llevaron a Madrid. Decía luego él: “…esta tarde ha sido muy estupenda para mí y me acordó muchas cosas tanto en mis años de formación tanto en el inicio de mi contacto directo al movimiento…“.

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de Vida de septiembre («Todos los días te bendeciré, alabaré tu nombre por siempre», Sal 145 [144], 2), la de agosto («Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas», Mt 15, 28) y la de julio («Todo aquel que dé de beber tan solo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa», Mt 10, 42):

1.-        “desde el miércoles ya estoy gracias a Dios en casa. Esos quince días que he pasado en el hospital han sido para mí un verdadero tormento, tanto en el plano físico como psíquico. Yo, acostumbrada a ser la fuerte de la familia, era dependiente total. Y ante la perspectiva incluso de poder quedarme paralítica, como le dijeron a mis hijos. Gracias a Dios la operación ha sido un éxito.

Sigo dolorida, pero puedo andar sola. En los momentos más difíciles siempre decía "Protégeme, Dios mío, que me refugio en Ti". Ha sido una cura de humildad y de paciencia. 

Y, por supuesto, de todo esto ha salido algo muy bueno: yo llevaba 8 años pidiendo diariamente a Dios por la reconciliación de mis hijos, y este accidente mío ha sido la forma en que Dios los ha unido. Del mismo modo que a mi hermana conmigo. 

            Muchas gracias a todos por vuestras oraciones.

 

2.-        “he venido a la misa en… Dinamarca. Estoy aquí para trabajar por unos meses... No entiendo nada de danés, pero leo en el móvil las lecturas y el evangelio. Intento seguir la misa igual.

Me da mucha alegría ver a tanta gente de diferentes países de todas las culturas: veo en esas facciones diferentes el Amor de Dios, todos reunidos y la lectura de hoy 10 de septiembre “donde 2 o 3 estén reunidos en mi nombre, Yo estoy en medio…”. ¡Qué lindo vivir estas experiencias en la Fe!

Dios siempre tiene regalos para mí, me siento Bendecida.

En la iglesia hay familias y personas de todas las nacionalidades y en el momento de La Paz, con el gesto y sonreírles a todos manifestamos la fraternidad. Eso me gusta mucho.

2b.-     También en el trabajo ayudo a mis compañeras y les ofrezco mi sonrisa: aunque me comunico en inglés, a veces no me salen las palabras, pero intento regalar una sonrisa y minimizar las diferencias.

Cada día rezo el Rosario y le entrego a la Virgen mi día y ella con su amor me da la fuerza a estar bien: aunque extrañé mucho al principio, ahora lo llevo con Alegría cada día; gracias a la Oración se me está haciendo liviana y llevadera la experiencia.

Paco, aquí te mando mi aporte para los mails de la palabra de Vida. Gracias.

 

3.-        “¡Muchas gracias Paco por acordarte, qué detalle más bonito! Es mañana el cumple… y 2 años también del inicio de la enfermedad de mi marido...: se encuentra bien gracias a Dios, muy animado y abandonado a la voluntad de Dios; la quimio le sentó muy bien, no tuvo muchos efectos secundarios. Le llevé al neurocirujano que le operó para pedir una segunda opinión y nos confirmó que estaba muy extendido y no podía operar: al parecer hay 4 focos tumorales en diferentes zonas, es una barbaridad. Si Dios no hace un milagro, puede que ni siquiera termine el año. Así que intensificamos oraciones y fe y abandono en Dios que cuida de nosotros nueve cada día y nos acompaña sin dejarnos un momento. Sigo rezando la estampa de Luminosa cada noche y sigo viendo “señales de rosas”.

 

 

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viernes, 15 de septiembre de 2023

EN PENAS Y ALEGRÍAS GLORIFICAR SIEMPRE A DIOS

Aquí te copio unos textos (y experiencias) que nos puedan ayudar a recordar e intensificar esta segunda parte del mes el vivir más y mejor la PdV de septiembre («Todos los días te bendeciré, alabaré tu nombre por siempre», Sal 145 [144], 2):

 

 

 

ALABAR A DIOS

 

Estarle reconocidos, hablarle, expresarle nuestro amor, nuestro agradecimiento, admirar su obra en la naturaleza y en esta "pequeña creación" que soy, que somos. ¿Verdad que es una pena vivir como si Dios no existiera?

 

P. MANOLO MORALES, O.S.A., Comentario al Pasapalabra diario, 1 de septiembre

 

 

 

 

 

COMPARTIR NUESTRAS IDEAS POR AMOR

 

Si esta postura fuera asimilada por todos, no habría disputas de ideas y de posiciones; no habría polarizaciones ni divisiones entre nosotros. Sólo habría un profundo respeto por las ideas de los demás.

Se puede, empezando cada uno personalmente: puedo ofrecer mi idea, mi visión de las cosas, mi opinión personal, por amor a los demás. Y de la misma manera escuchar por amor sus ideas con respeto...

Del respeto viene la tolerancia, de la tolerancia viene la aceptación del otro que es diferente a mí, de la aceptación nace el diálogo y del diálogo surge la comunión de ideas, que enriquece a todos.

A esto se le llama civismo. A esto se le llama la civilización del amor.

 

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al Pasapalabra diario, 15 de septiembre

 

 

 

 

 

COMPARTIR NUESTRAS IDEAS POR AMOR

 

Es el gran dolor que padecemos: ver cómo la falacia y la astucia de "ciegos guías de ciegos" conducen al error a sociedades enteras. Por eso, que nuestro hablar proceda, sí, del amor, pero nuestro callar no sea por cobardía.

 

P. MANOLO MORALES, O.S.A., Comentario al Pasapalabra diario, 15 de septiembre

 

 

 

 

 

 

TENER UN CORAZÓN LIBRE PARA AMAR

 

Entiendo esta libertad del corazón en el sentido de que me libero de todas mis preocupaciones, de todos mis problemas personales, de todas mis tareas, sentimientos, deseos, conocimientos, para estar completamente disponible para cada prójimo que viene a mi encuentro.

Si no doy este paso de "vaciarme" de mí para "llenarme" del otro, no daré al otro la acogida que espera, desea y necesita. El otro se siente realmente amado de modo puro y ocurre un fenómeno en mí: encuentro luego la luz para resolver mis problemas personales, adquiero equilibrio en mis sentimientos y mi fe se convierte en una relación de amor y gratitud a Dios.

Para amar debo tener el corazón libre y cuando amo, experimento la verdadera libertad.

 

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al Pasapalabra diario, 16 de septiembre

 


 

viernes, 1 de septiembre de 2023

SIEMPRE ALABAR Y BENDECIR

PALABRA DE VIDA                      septiembre 2023


 

«Todos los días te bendeciré,

alabaré tu nombre por siempre»

(Sal 145 [144], 2)

 

La Palabra de la Escritura que se nos propone en este mes para ayudarnos en nuestro camino es una oración, un versículo del salmo 145. Los salmos son composiciones que reflejan la experiencia religiosa individual y colectiva del pueblo de Israel en su recorrido histórico y en las vicisitudes de su existencia. La oración hecha poesía se eleva al Señor como lamento, súplica, acción de gracias y alabanza. Desde esta perspectiva, hay toda una variedad de sentimientos y actitudes con los que el ser humano expresa su vida y su relación con el Dios vivo.

El tema de fondo del salmo 145 es la realeza de Dios. El salmista exalta la grandeza de Dios basándose en su experiencia personal: «Grande es el Señor, muy digno de alabanza» (v. 3); magnifica su bondad y la universalidad de su amor: «Bueno es el Señor para con todos, tierno con todas sus criaturas» (v. 9); reconoce su fidelidad: «Fiel es el Señor en todo lo que dice» (v. 13b), e incluso abraza a todos los seres vivos en un canto cósmico: «Que bendigan los vivientes su nombre sacrosanto, para siempre jamás» (v. 21).

 

«Todos los días te bendeciré, alabaré tu nombre por siempre».

 

Sin embargo, el hombre moderno se siente a veces perdido, con la impresión de estar abandonado a su suerte. Teme que las vicisitudes de sus días estén en manos del azar, en un sucederse de eventos carentes de sentido y de meta.

Este salmo es portador de un anuncio de esperanza tranquilizador: «Dios es creador del cielo y de la tierra; es custodio fiel del pacto que lo vincula a su pueblo. Él es quien hace justicia a los oprimidos, da pan a los hambrientos y liberta a los cautivos. Él es quien abre los ojos a los ciegos, quien endereza a los que ya se doblan, quien ama a los justos, quien guarda a los peregrinos, quien sustenta al huérfano y a la viuda […]»[1].

 

«Todos los días te bendeciré, alabaré tu nombre por siempre».

 

Esta Palabra nos invita ante todo a cuidar nuestra relación personal con Dios, acogiendo sin reservas su amor y su misericordia y poniéndonos ante el misterio a la escucha de su voz. Ahí radica el fundamento de toda oración. Pero ya que este amor nunca está desligado del amor al prójimo, cuando imitamos a Dios Padre en el amar de modo concreto a cada hermano y hermana –en particular a los últimos, los descartados, los más solos–, alcanzamos a percibir en el día a día su presencia en nuestra vida. Chiara Lubich lo resumía así en una asamblea de budistas a la que fue invitada para compartir su vivencia cristiana: «El núcleo de mi experiencia consiste en esto: cuanto más se ama al hombre, más se encuentra a Dios. Cuanto más se encuentra a Dios, más se ama al hombre».

 

«Todos los días te bendeciré, alabaré tu nombre por siempre».

 

Pero hay otro modo de encontrarlo. En los últimos decenios, la humanidad se ha hecho más consciente del problema ecológico. Los motores de este cambio son en particular los jóvenes, que proponen un estilo de vida más sobrio, que se replantee los modelos de desarrollo, que se comprometa por el derecho de todos los habitantes del planeta al agua, a los alimentos y al aire limpio y busque fuentes de energía alternativas. De este modo el ser humano podrá no solo recuperar su relación con la naturaleza, sino también alabar a Dios, al descubrir con asombro su ternura hacia toda la creación.

Así lo vive Venant, que, en su Burundi natal, ya de niño se despertaba al alba con el canto de los pájaros y recorría decenas de kilómetros por la selva para ir a la escuela; se sentía en plena armonía con los árboles, los animales, los riachuelos, las colinas… y con sus compañeros. Sentía la naturaleza cerca; es más, se sentía parte de un ecosistema en el que criaturas y Creador estaban en total armonía. Esta consciencia se transformaba en alabanza, no momentánea, sino durante todo el día.

Podríamos preguntarnos: ¿y en nuestras ciudades? «En nuestras metrópolis de cemento, levantadas por la mano del hombre en medio del bullicio del mundo, rara vez se salva la naturaleza. Pero, si lo queremos, basta con una rendija de cielo azul entre los rascacielos para acordarnos de Dios; basta con un rayo de sol, que no deja de penetrar ni siquiera entre los barrotes de una prisión; basta con una flor, una pradera o el rostro de un niño…»[2].

 

AUGUSTO PARODY REYES y el equipo de la Palabra de Vida

 



[1] Juan Pablo II, Audiencia general, 2-7-2003, Comentario al salmo 145, n. 2.

[2] C. Lubich, Conversazioni in collegamento telefonico/1 (ed. M. Vandeleene), «Opere di Chiara Lubich» 8.1, Città Nuova, Roma 2019, p. 340.