jueves, 30 de junio de 2022

ESCUCHAR AMANDO, AMAR ESCUCHANDO A JESÚS

PALABRA DE VIDA                               julio 2022

 


«Solo una cosa es necesaria»

(Lc 10, 42)

Jesús va camino de Jerusalén, donde ya está a punto de cumplirse su misión, y se detiene en un pueblo, en casa de Marta y María. El evangelista Lucas describe así la acogida que le reservan a Jesús las dos hermanas: Marta, que desempeña el papel tradicional de señora de la casa, «estaba atareada en muchos quehaceres» (Lc 10, 40)[1] propios de la hospitalidad, mientras que María, «sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra» (v. 39). La atención de María se opone a la agitación de Marta; y, en efecto, a sus quejas por haberse quedado sola sirviendo, Jesús replica: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no le será quitada» (vv. 41-42)[2]. Este pasaje se sitúa entre la parábola del buen samaritano –tal vez la página más elevada en relación con la caridad hacia el prójimo– y esa otra en la que Jesús enseña a sus discípulos cómo rezar –seguramente la página más elevada en la relación con Dios-Padre–, lo que constituye casi el justo medio entre el amor al hermano y el amor a Dios.

 

«Solo una cosa es necesaria».

 

Las protagonistas de este pasaje del Evangelio son dos mujeres. El diálogo que se desarrolla entre Jesús y Marta describe su relación de amistad, que le da pie a esta a lamentarse ante su Maestro. Pero ¿cuál es el servicio que Jesús desea? Lo que Él desea es que Marta no se afane, que salga del papel tradicional asignado a las mujeres y se ponga también ella a escuchar su Palabra, como María, que adopta una nueva categoría, la de discípula. A menudo se ha reducido el mensaje de este texto a una contraposición entre la vida activa y la vida contemplativa, casi como dos enfoques religiosos alternativos. Pero tanto Marta como María aman a Jesús y quieren servirle. De hecho el Evangelio no dice que sea más importante orar y escuchar la Palabra que la caridad; lo que hace falta más bien es encontrar el modo de unir estos dos amores indisolublemente. Dos amores –el amor a Dios y el amor al prójimo– que no se contraponen, sino que son complementarios, porque el Amor es uno.

 

«Solo una cosa es necesaria».

 

Así pues, falta por entender bien qué es lo único necesario. En esto nos puede ayudar el inicio de la frase: «Marta, Marta…» (v. 41). La repetición del nombre, que puede sonar casi como anunciadora de un reproche, en realidad responde a la modalidad propia de la «llamada-vocación». O sea, parece que Jesús llama a Marta a un nuevo modo de relacionarse, a tejer un vínculo que no sea el de una servidora sino el de una amiga que entra en una relación profunda con Él. Escribe Chiara Lubich: «Jesús se valió de esta circunstancia para explicar lo más necesario en la vida del ser humano. […] Escuchar la Palabra de Jesús. Y para Lucas, que escribió este pasaje, escuchar la Palabra significa también vivirla. […] Y esto es lo que tienes que hacer también tú: acoger la Palabra y dejar que obre en ti una transformación. No solo eso, sino permanecer fiel a ella, guardándola en el corazón para que modele tu vida, como la tierra guarda en su seno la semilla para que germine y dé fruto. O sea, dar frutos de vida nueva, efectos de la Palabra»[3].

 

«Solo una cosa es necesaria».

 

¡Cuántas ocasiones tenemos también nosotros de acoger al Maestro en la intimidad de nuestra casa, precisamente como Marta y María, a cuyos pies podemos ponernos a escucharlo como auténticos discípulos! Con frecuencia, la ansiedad, la enfermedad, las obligaciones e incluso las alegrías y satisfacciones nos distraen, en la vorágine de tantas cosas por hacer, y no nos dejan tiempo para detenernos a reconocer al Señor ni para escucharlo.

Esta Palabra es una ocasión excelente para ejercitarnos en elegir la mejor parte, es decir, escuchar su Palabra y así adquirir la libertad interior que nos lleva a actuar en consecuencia en nuestra vida diaria: una acción que es fruto de una relación de amor que da sentido al servicio y a la escucha.

 

LETIZIA MAGRI

 

 

 

 

 



[1] Lc 10, 40. El verbo perispáomai tiene dos sentidos: puede significar «estar completamente ocupado, estar fuertemente sobrecargado» o bien «estar distraído».

[2] En estos versículos seguimos la Biblia de la CEE en lugar de la Biblia de Jerusalén porque se acerca más a la versión italiana.

[3] C. Lubich, Palabra de vida, julio 1980, en Ead., Palabras de vida/1, Ciudad Nueva, Madrid 2020, pp. 181-182.

 

EN LA ALEGRÍA Y EN LA PENA, TÚ MI ÚNICO BIEN

 VIDA DE LA PALABRA                                 últimas semanas de JUNIO


Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de junio («Tú eres mi Señor, mi bien, nada hay fuera de Ti», Sal 16, 2) y la de mayo («Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros», Jn 13, 34):

 

1.-        La PdV de junio para mí ha sido fantástica. Le he dicho el Señor a lo largo de cada día decenas de veces “Tú eres mi único Bien” y me ha ayudado en las alegrías y en las penas.

            Me ha hecho no caer en la vanagloria y ser más agradecido al Señor cuando una situación, una conversación, una persona o cosa o circunstancia era agradable, para no apegarme y para reconocer Su intervención detrás de todo.

Como cuando por fin hemos logrado regularizar el punto de suministro eléctrico de la Parroquia, (que, además, supondrá un buen ahorro anual), más allá de las horas empleadas por el equipo correspondiente de voluntarios de la Parroquia en revisar, medir, interpretar… y de alguna tensioncilla y de horas al teléfono.

También, (con el mismo grupo de personas), decidir entre los 6 presupuestos que habíamos recibido para una instalación fotovoltaica de placas solares, (quizá podrá estar a finales de julio). Y la correspondiente campaña para sufragarla entre los feligreses (“pon un sol en tu vida”) que hoy hemos lanzado.

Pero también “Tú, Señor, eres mi único Bien” en las dificultades y los múltiples “flecos” que todavía andan sueltos o se van produciendo en cuanto a gestión o mantenimiento de los edificios parroquiales. También ahí, no desanimarme… porque, “no esas cosas, sino Tú, Señor, eres mi único Bien”.

P.ej. ante los coletazos de una sanción leve de Hacienda a la parroquia antes de llegar yo, (y otra que acaba de llegar, actual); o una multa porque pasé al centro de Madrid en coche, (pues no debió llegar el correo-e. que mandé pidiendo autorización como siempre en ocasiones similares).

O el hombre que ha venido esta tarde poco antes de las 4, (y yo teniendo que ultimar este correo y los preparativos a correprisa para salir de campamento mañana), aunque estaba cerrado el vallado parroquial, y he escuchado con atención y sin dar muestras de impaciencia la casi una hora que ha estado hablando, (parece que no anda del todo bien psicológicamente), y luego se ha confesado.

Todo ocasiones bonitas que, después de decir interiormente de corazón, “Tú, Señor, eres mi único Bien”, producen paz en el alma y serena felicidad por el diálogo y cercanía con Él.

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de junio («Tú eres mi Señor, mi bien, nada hay fuera de Ti», Sal 16, 2), la de mayo («Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros», Jn 13, 34) y la de abril («Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación», Mc 16, 15):

1.-        “meditando el versículo del salmo de la PdV, me doy cuenta de lo mucho que me cuesta vivir esa realidad. Amo a Dios, he experimentado su ayuda en muchos momentos, también su compañía; sin embargo,  en los momentos en que me pide renunciar a algo que quiero, me cuesta: veo que mi corazón tiene apegos que no tienen nada que ver con Él y no soy capaz de entregarlos, aunque vea claramente que me alejan de Él, porque no me dan paz. 

Sólo Dios basta, sólo Dios es nuestro bien... es cierto y yo le pido que me ayude a vivirlo, sobre todo a saber renunciar a aquello que me pide, a aquello que, aun queriéndolo, no es bueno para mí... y lo que me parece peor es que yo lo veo con claridad, pero me cuesta desasirme... Como dice Jesucristo: “estos demonios son los que se van con la oración...” y eso es lo que pido: oración. Gracias por compartir la PdV…

…lo que el Señor me ha hecho ver: fuera de Él, de su Palabra de sus mandatos, de su Amor en definitiva, sólo hay caos, inquietud, zozobra... infelicidad.

 

2.-        “ como siempre, la Palabra de Vida y tus vivencias, -puesta en práctica de ella-, son una maravillosa ayuda para nuestra vida... Cuando recibo tus letras me viene a la mente… el amor de Dios es tan grande que se vale… para seguir su misión en el mundo... En este caso, a través de ti y tantas personas. Por eso, al leer lo que nos mandas... es como una cadena de eslabones que nos unen con  Dios y entre nosotros…

Cuando iba leyendo tu experiencia me venía a la mente y al corazón que, en muchas ocasiones, sobre todo en momentos difíciles, repetía las frases que tú has dicho y, efectivamente, te producía en el alma una gran liberación y alegría... Así que ese "recordatorio" te lo agradezco muchísimo. Feliz verano.

 

3.-        “Dios aprieta pero no ahorca: llevamos 5 años que nos toca una detrás de otra, y "Tú, Señor, eres mi único Bien" es lo que vivimos casi a diario.

Lo último es que a nuestro hijo le han diagnosticado un autismo...: se te viene el mundo abajo, pero a pesar de todo, estamos seguros que Dios lo mandó a nuestro Hogar, porque mi marido y yo podemos con eso, y lo adoramos por encima de cualquier diagnóstico.

Vamos a ir a Lourdes a pedir el milagro de su sanación. Llevaba tiempo pensándolo, pero cuando nos cayó el papel con el diagnóstico, supe que era el momento. Dios tiene un plan para cada uno y hay que seguir Sus planes… hago unidad con este Jesús Abandonado, ofreciendo por el bien de los demás.

 

 

 

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miércoles, 15 de junio de 2022

TENER A DIOS COMO ÚNICO TESORO NOS HACE LIBRES

 VIDA DE LA PALABRA                                   primeras semanas de JUNIO

 

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de junio («Tú eres mi Señor, mi bien, nada hay fuera de Ti», Sal 16, 2) y la de mayo («Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros», Jn 13, 34):

 

1.-        El texto que en la anterior entrada de hoy te he copiado lo escuché a Chiara Lubich en una multiconferencia telefónica a finales de noviembre de 1991, (pocos meses después publicado en la revista Ciudad Nueva): “Tú, Señor, eres mi único Bien”. El tratar de ponerlo en práctica a cada instante durante las semanas siguientes, produjo un bien inmenso en mi alma: una cercanía y connaturalidad con Dios tan grande, que parecía que yo llevaba alas en los pies por la felicidad inmensa del alma incluso en medio de las contrariedades.

También le ha hecho un bien inmenso a muchas personas, (de todo estado y edad), a las que desde entonces se lo he ido explicando, no solo desde la teoría, sino también desde mi experiencia de aquellas semanas, (y posterior). Incluso cuando acompaño alguna tanda de Ejercicios Espirituales, suele ser una de las primeras meditaciones que siempre ofrezco a los participantes.

Desde entonces en muchos momentos y circunstancias no he dejado de vivir ese salmo, pues siempre “salta” como un resorte en mi mente y mi corazón: en todos estos años me ha ayudado muchísimo a mantener sintonía interior con el Señor.

Ahora la PdV de este mes nos lo vuelve a proponer. ¡Señal de que debo dar un paso más allá en su vivencia!

Ese versículo del salmo dirigido hacia el Señor, me está ayudando a elegirlo a Él como primero y centro, en pequeñas cosas a las cuales se puede aferrar el corazón sin darse cuenta: ante una comida que me han regalado y que me gusta, y que parece que los jugos gástricos empiezan a funcionar… “Tú, Señor, eres mi único Bien, aunque te agradezco esto (y lo agradezco en el alma a quien lo trae), Tú eres el centro: no el comer o no comer, ni que esté sabroso o no”.

Ante el calor de estos días, (nunca había tenido 33º dentro de una casa parroquial durante la madrugada y 31º al amanecer): “Tú, Señor, eres mi único Bien, el centro eres Tú, no el calor, (¡ni el frío del invierno!), y por tanto, sigo amando en cada cosa que hago, en tratar de vivir bien tu Voluntad, aunque esta sea dormir... y cueste...”.

Y lo mismo en contrariedades o malentendidos: p.ej. con la empresa que pondrá paneles fotovoltaicos próximamente en la parroquia; en dificultades de organización; en imprevistos que me hacen “perder” toda una mañana...: “Tú, Señor…”.

En cosas o tareas que prefieren a otros y no a mí… “Tú…”: “¡me alegro!, pues importas Tú y tu reino; no quien lo haga”.

¡Son decenas de oportunidades de diálogo interior con a Él en el caminar diario junto a Él!

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de junio («Tú eres mi Señor, mi bien, nada hay fuera de Ti», Sal 16, 2), la de mayo («Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros», Jn 13, 34) y la de abril («Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación», Mc 16, 15):

1.-       …Comparto contigo las experiencias de vivir la Palabra de Vida... "Tú eres, Señor, mi bien... "

Mi bien, cuando me llega la tristeza por la ausencia de mi madre... Mi bien, que todo lo llena, todo lo cubre de amor y me lanza a amar y a ponerme al servicio de quienes veo en necesidad.

Necesidad de compañía que brindo a mi hermana y a personas que ahora lo necesitan.

            Y “Tú eres, Señor, nuestro bien”, el que nos hace salir al encuentro del otro, el que está, aunque no se le vea...

-El que se deja ver en los tristes y afligidos.

-El que siempre escucha nuestras oraciones y súplicas.

-El que nos cuida y guarda como a la niña de sus ojos...

Y “Tú eres, Señor, mi Bien” cuando de entre esa desgana, saco ganas de hacer algo por los demás y me brindo a ayudar en el cole durante el recreo y salir al paso cuando veo que faltan hoy los 2 compis a quienes les tocaba recreo. Y antes de que me avisen, salgo yo a estar allí en el patio con los peques.

“Tú eres mi Bien” cuando saludo y sonrío afablemente a esa compi a quien le cuesta sonreírme.

“Tú eres mi Bien” cuando veo que estudiar y leer, (para poder ayudar mejor a los niños y a las familias), es un modo de hacer el Bien a otros.

            “Tú eres mi Bien” cuando hoy sin tardar he escrito a una persona para ayudar a su hija para decirla cómo ha de hacer en la oposición de maestros o los trámites a seguir….

 

2.-         HOLA PACO : COMO SIEMPRE, TE AGRADEZCO INMENSAMENTE TU CORREO CON LA PALABRA DE VIDA Y LAS EXPERIENCIAS... QUE ME AYUDAN MUCHO... ME ALEGRO DE QUE DISFRUTÁRAIS LA FAMILIA Y, DESDE ESE ACTUAR TAN FRATERNAL...UNA ALEGRÍA QUE CADA UNO PIENSE EN LOS DEMÁS...

PENSABA ESCRIBIRTE PARA  DARTE LA NOTICIA DE QUE, AL MENOS POR EL PRÓXIMO AÑO, A PARTIR DE SEPTIEMBRE (MIDIENDO POR CURSOS), ME TRASLADAN A MADRID.

EN UNO DE MIS ESCRITOS TE HABLABA DE ALGO QUE ME HACÍA SUFRIR Y TE PEDÍA ORACIONES...: PUES LA SOLUCIÓN CON ESO HA LLEGADO…

            LAS PALABRAS DEL SALMO QUE COMENTA LA PALABRA DE VIDA LAS REPITO MUCHAS VECES...: VAN MUY DENTRO Y QUIERO QUE SIGAN SIENDO UN GRAN EMPUJE EN MI VIVIR DÍA A DÍA.

REZA, POR FAVOR, PARA QUE SEPA VIVIR BIEN ESTA NUEVA VOLUNTAD DE DIOS... ME FÍO DE QUE ÉL SIEMPRE QUIERE LO MEJOR Y ME ABANDONO EN SUS MANOS. FELIZ MES DEL SAGRADO CORAZÓN. SIEMPRE RECUERDO EL GRAN AMOR QUE MI MADRE LE TENÍA Y QUIERO IMITARLA.

 

 

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NUESTRO ÚNICO BIEN

Ofrezco estos textos que nos ayuden a profundizar y retomar con más intensidad la Palabra de Vida de este mes de junio: («Tú eres mi Señor, mi bien, nada hay fuera de Ti», Sal 16, 2).

 


 

NUESTRO ÚNICO BIEN

 …también verificando, durante el día, por medio de alguna brevísima oración, si nuestro corazón está realmente orientado hacia Él, si es Él el Ideal de nuestra vida; si reina en nosotros, en todo nuestro ser…; si lo ponemos realmente en el primer lugar de nuestro corazón; si lo amamos sinceramente con todo nuestro ser.

Me refiero a esas orientaciones rápidas que la Iglesia aconseja especialmente a los que están en medio del mundo y no tienen tiempo de rezar mucho. Son como flechas de amor que parten de nuestro corazón hacia Dios; como dardos de fuego: las llamadas «jaculatorias», que etimológicamente significan precisamente dardos, flechas. Estas sirven magníficamente para enderezar el corazón hacia Dios.

En la liturgia de la Misa hay un versículo que se puede considerar como una jaculatoria, muy bonito. Dice: «Tú eres, Señor, mi único bien» (cfr. Sal 16, 2).

Trataremos de repetirlo durante el día, sobre todo cuando los apegos de vario tipo quieran arrastrar nuestro corazón detrás de cosas, de personas o de nosotros mismos. Digamos: «Tú eres, Señor, mi único bien», no esa cosa, no esa persona, no yo mismo; «Tú eres mi único bien», ninguna otra cosa. Esto es lo que quiero y vuelvo a elegir ahora: «Tú, mi único bien».

Tratemos de repetirlo cuando la agitación o la prisa nos llevaría a hacer mal la voluntad de Dios del presente: «Tú eres, Señor, mi único bien, por tanto


mi bien es tu voluntad, no lo que yo quiero».

Cuando la curiosidad o las ganas de consolación, nos lleve a querer conocer con anticipación a personas o cosas, «Tú eres, Señor mi único bien, no aquello de lo que mi avidez y mi orgullo querrían saciarme».

Tratemos de repetirlo frecuentemente y así nos sentiremos unidos a Dios y llenos de Él y pondremos y volveremos a poner la base de nuestro verdadero ser, de nuestro testimonio necesario, primer acto de evangelización. De esta manera todo irá bien en la vida, en el sentido justo.

Entonces, cuando hablemos, no diremos sólo palabras, o peor, habladurías, sino que serán dardos sobre las almas para que se abran al amor, para que acojan a Jesús.

Probemos. Descubriremos que esas pocas palabras, («Tú eres, Señor, mi único bien»), han sido una medicina para vuestra alma, un tónico; como diría Santa Catalina de Siena: «Han hecho que nuestra alma sea una lámpara derecha».

«Tú eres, Señor, mi único bien».

CHIARA LUBICH, Nuestro único Bien, en Revista “Ciudad Nueva”, Madrid, mayo 1992, pág. 26-27.

 

 

 

 

ESCUCHAR PROFUNDAMENTE

 Cuando escuchamos al otro por amor, la escucha se convierte en un acto de comunión fraterna. Hacemos un vacío en nosotros que se llena del otro. Él, a su vez nos da todo lo que hay en su corazón en ese momento: angustias y dolores, pero también sus alegrías y logros.

Escuchar profundamente es lo mismo que hacer una comunión de vida.

La escucha implica también una gran actitud de inclusión, de superación de los prejuicios y de aceptación de las diferencias.

Escuchamos profundamente cuando somos capaces de escuchar hasta que termine el otro incluso opiniones contrarias a la nuestra, cuando dejamos que el otro se exprese completamente.

Para hoy nuestro propósito puede ser: “hacerse uno” escuchando profundamente a todos.

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al Pasapalabra diario, 8 junio

 

 

 

 

ESCUCHAR HASTA EL FINAL

 Al “hacerse uno”, hay que estar totalmente y durante todo el tiempo desapegado de uno mismo.

De hecho, hay –nosotros lo sabemos– quien, por apego a sí mismo o a alguna otra cosa, no escucha hasta el fondo al hermano, no “muere” del todo en el hermano y quiere dar respuestas que ha ido recogiendo en su cabeza…, que no son sugeridas por el Espíritu Santo, que es el que puede dar la vida o aumentarla en el hermano.

Por otro lado, está el que, amante apasionado de Jesús Abandonado, escucha a su hermano hasta el final, sin preocuparse por la respuesta, que Él le dará al final y resumirá en palabras cortas, o en una, todo lo que necesita esa alma. 

MICHEL VANDELEENE, Yo-el hermano-Dios. En el pensamiento de Chiara Lubich, Ed. Città Nuova