miércoles, 31 de marzo de 2021

JESÚS, NUESTRO BUEN PASTOR

 PALABRA DE VIDA                      abril 2021

 


«Yo soy el buen pastor.

El buen pastor da la vida por sus ovejas»

(Jn 10, 11)

 

Las imágenes de la cultura bíblica, con el ritmo tranquilo de la vida nómada y el pastoreo, parecen alejadas de nuestra exigencia diaria de eficiencia y competitividad. Y sin embargo, a veces también hoy sentimos la necesidad de pararnos, de un lugar donde descansar, de encontrarnos con alguien que nos acoja tal como somos.

Jesús se presenta como aquel que está más dispuesto que ningún otro a acogernos, a confortarnos, incluso a dar la vida por cada uno de nosotros.

En el largo pasaje del Evangelio de Juan del que está sacada esta Palabra de vida, Jesús nos asegura que Él es la presencia de Dios en la historia de cada persona, como prometió a Israel por boca de los profetas (cf. Ez 34, 24-31).

Jesús es el pastor, el guía que conoce y ama a sus ovejas, es decir, a su pueblo cansado y a veces desorientado. No es un extraño que ignora las necesidades del rebaño, ni un ladrón que viene a robar, o un bandido que mata o dispersa, y tampoco un mercenario, que solo actúa por interés.

 

«Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas».

 

El rebaño que Jesús siente como suyo lo forman ciertamente sus discípulos, todos los que han recibido el don del bautismo, pero no solo ellos. Él conoce a cada criatura humana, la llama por su nombre y cuida de cada uno con ternura.

Él es el verdadero pastor, que no solo nos guía hacia la vida, no solo viene a buscarnos cada vez que nos extraviamos (cf. Lc 15, 3-7; Mt 18, 12-14), sino que ya dio la vida para cumplir la voluntad del Padre, que es la plena comunión personal con Él y la reconquista de la fraternidad entre nosotros, herida de muerte por el pecado.

Cada uno puede tratar de reconocer la voz de Dios; oír su palabra, que le dirige personalmente, y seguirla con confianza. Sobre todo podemos tener la certeza de que quien nos ama, nos comprende y nos perdona incondicionalmente es aquel que nos asegura:

 

«Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas».

 

Cuando experimentamos, al menos un poco, esta presencia silenciosa pero poderosa en nuestra vida, se enciende en el corazón el deseo de compartirla, de acrecentar nuestra capacidad de cuidar y acoger a los demás. A ejemplo de Jesús, podemos tratar de conocer mejor a las personas de la familia, al compañero de trabajo o a los vecinos, y dejar que las exigencias de quienes tenemos cerca nos saquen de nuestra comodidad.

Podemos desarrollar la inventiva del amor, involucrando a otros y dejándonos involucrar. A pequeña escala, podemos contribuir a construir comunidades fraternas y abiertas, capaces de acompañar con paciencia y resolución el camino de muchas personas.

Meditando sobre esta misma frase del Evangelio, Chiara Lubich escribió: «Jesús dirá abiertamente de sí mismo: “Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos” (Jn 15, 13). Y Él lleva hasta el final su ofrecimiento. Su amor es un amor oblativo, es decir, un amor dispuesto efectivamente a ofrecerse, a dar la vida. […] Dios nos pide también a nosotros […] actos de amor que tengan la medida de su amor, al menos en la intención y en la decisión. […] Solo un amor así es un amor cristiano: no un amor cualquiera, no una pátina de amor, sino un amor tan grande que pone en juego la vida. […] De este modo nuestra vida de cristianos dará un salto de calidad, un gran salto de calidad. Y entonces veremos reunirse en torno a Jesús, atraídos por su voz, a hombres y mujeres de todos los rincones de la tierra»[1].

 

LETIZIA MAGRI



[1] C. Lubich, Palabra de vida, abril 1997, en Ead., Palabras de vida/2 (1991-2006), Ciudad Nueva, Madrid 2021, pp. xx (publicación prevista en los próximos meses).



N.B.: Aquí puedes encontrar también la Palabra de Vida 

En viñetas para los niños, adaptada para adolescentes y para jóvenes,

 y en MP3 para escuchar en el móvil.

 

Palabra de Vida AQUÍ en presentación Power Point

en más de 30 idiomas.


ENSÉÑAME TU SENDA HACIA LA UNIDAD

VIDA DE LA PALABRA                   últimas semanas de MARZO

 


Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de marzo («Muéstrame tus caminos, Señor, enséñame tus sendas», Sal 25, 4) y la de febrero («Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso», Lc 6, 36):

 1.-       Por una serie de malentendidos por ambas partes y, al parecer, también sin mala voluntad por parte de ellos, se habían producido tiranteces. Yo me quedé mal interiormente, pues quiero vivir por el “ut omnes…” (“que todos sean uno…”) de Jesús.

Recordando la PdV, le pedía a Jesús que me mostrara sus caminos: hablé con una de las personas y disminuyó la tensión solo un poco; con lo cual, me daba miedo hablar luego con quien tenía más incumbencia. Pero de nuevo la PdV me impelía a salir al encuentro. Fui. Y todo resultó mejor y más correcto de lo que yo esperaba. Incluso uno de mis otros compañeros, que habló con aquella primera también tensamente, por una circunstancia en ese momento, parece que también se aflojó el desencuentro. En cualquier caso, gracias a los caminos del Señor, yo me encuentro en paz interiormente y sin tanto estrés a la hora de ir por allí.

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de marzo («Muéstrame tus caminos, Señor, enséñame tus sendas», Sal 25, 4), la de febrero («Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso», Lc 6, 36) y la de enero («Permaneced en mi amor: daréis mucho fruto», cf. Jn 15, 5-9) y la de diciembre («El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién he de temer?»Sal 27, 1):

1.-        “este mes he vivido un episodio de ayudar a los demás, venciendo miedos intentando ver a Jesús en el otro.

Concretamente mi vecina me envió un WhatsApp, comunicándome que los cinco miembros de su familia habían dado positivo en Covid19 y me pedía el favor de que les llevara la compra durante la cuarentena y les tirara la basura.

Así lo hice cada día, pero he de reconocer que tirar la basura me daba miedo, me ponía guantes para ello y aun así me daba miedo, pero debía hacerlo. Así que como en otras ocasiones, iba repitiendo en mi interior "si el Señor es mi luz, ¿a quién temeré?, ¿quién me hará temblar?". Me doy cuenta de que Dios siempre nos acompaña y nos hace fuertes en nuestras debilidades.

 

2.-        “…he estado limpiando y ordenando el armario y en vez de comprarme vestidos y trajes nuevos, se me ha ocurrido llevarlos a una conocida que cose, pero ahora está en paro, para que me los renueve y arregle. Y así, lo que me hubiera gastado en ropa nueva,  está sirviendo para darle trabajo a ella….

 

3.-        “un marzo la mar de peculiar, la verdad. De haber podido me hubiese retirado literalmente 40 días al desierto, pues sentía que necesitaba hacer una pausa y pensar; como eso era imposible, por lo menos sí me propuse retirarme una hora al día por la mañana antes de ponerme de lleno a trabajar y por la noche antes de dormir un rato, (aunque aquí no con tiempo fijo, 10 minutos, 15, media hora.... depende del cansancio). 

Así lo hice, así lo hago; sin embargo, a veces tengo la sensación de que he equivocado las coordenadas del Gps, pues muy en el desierto no me siento, más bien tengo la sensación de estar en un jardín... Me acuerdo muchísimo en estos día de ese himno que dice: "vengo a pedirte Cristo jardinero por el desierto de mi corazón".

No con esas palabras, pero sí con ese sentido, había ido yo a rezarle a Cristo esta Navidad y, ¡oye!, parece que me ha escuchado. Allí que me fui yo al desierto, ahí que regó él, y una fuente de alegría brotó en mi corazón. La sequedad se transformó en manantial. 

Qué alegría sentí ayer cuando entré de nuevo en vuestra parroquia, aunque por un momento en verdad me sentí como desorientada y desconcertada, como cuando estás en una habitación a oscuras y de repente alguien enciende una luz, aunque se agradece para poder ver… Así me sentía ayer, tal vez porque mis ojos se habían acostumbrado a veros por la pantalla y ese contacto personal, aunque, sin duda, es mucho mejor, así en una primera impresión me hacía sentir confusa...

…he pensado mucho en lo que dijiste en la homilía: "que la palabra del Señor produzca Vida en nuestra vida" y… que "cuesta que la gente cuente experiencias concretas sobre la palabra de vida". Así que me he propuesto contar/escribir siempre algo sobre la palabra de vida planteada cada quince días… 

            Si no se me ocurre nada que contar, señal de que las palabras de la homilía no han hecho efecto en mí: si lo escuchado no ha producido vida en mi vida, es que no he escuchado bien. ¿Qué hacer? Volver a escuchar / leer, dejar que cale bien y ponerlo en práctica. Si de lo que se trata es de que la palabra de Dios produzca Vida, sí o sí siempre debería tener algo que contar y si no es así es que algo estoy haciendo mal.

 

4.-        “leía ahora estas bonitas palabras de Chiara:

"El día de hoy 

ha transcurrido 

en el amor ".

Así quiero vivir yo también cada día, en esa sintonía de amor constante, en esa música de fondo de amor divino que llega como cada mañana para mostrar nuevos senderos y caminos para amar a Jesús en cada ocasión... y en cada persona... 

Hace tiempo que no comparto experiencias de amor concreto. Y compartirlas me hace mucho bien porque me abre el alma a los demás para darles el tesoro de Dios vivo en mi pequeña vida.

A veces se me nubla el corazón porque me vienen desconfianzas hacia algunas personas o desánimos al pensar que hay cosas que no cambian... 

Hoy en misa he recomenzado en una de las respuestas que damos en la celebración... Y he respondido con todo el corazón y con todo el alma viviendo centrada en ese momento... 

Muéstrame, Señor, tus caminos y haz nuevas todas las cosas... 

4b.-     Me he acercado a la tienda de unas antiguas y bonitas compañeras de trabajo. Su padre murió hace unos días. Y allí les he llevado mi cariño y apoyo en estos momentos en que tanto se necesita. 

También he llevado ese clamor al Señor de querer ver sus caminos y sus senderos cuando se lo pido desde lo más hondo de mi ser para que me haga descubrirle en cada persona y en cada ocasión... Y camine por la vida sabiendo que estoy amándole y sirviéndole concretamente sin cesar... 

Renuevo mis ganas de amarle y me propongo encontrarle en cada rostro... agradable o no tan agradable... Y poner mi porción de amor para hacer que este mundo se renueve amando y siendo amado.

 

 

Si quieres leer más experiencias similares, 

de gente de todo el mundo,

puedes encontrarlas “pinchando” AQUÍ o AQUÍ

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martes, 16 de marzo de 2021

CAMINAR JUNTOS EN EL SANTO VIAJE

Aquí tienes unos textos que nos ayuden a relanzarnos en vivir la Palabra del mes, («muéstrame tus caminos, Señor, enséñame tus sendas»), y así focalizar bien las últimas semanas de esta Cuaresma: 


 

PUREZA DEL CORAZÓN

 

No son los ejercicios rituales los que purifican el alma, sino su Palabra.

La Palabra de Jesús no es como las palabras humanas. En ella está Cristo presente, como está presente, de otro modo, en la Eucaristía. Por la Palabra, Cristo entra en nosotros y mientras la dejamos actuar, nos hace libres del pecado y puros de corazón.

Por tanto, la pureza es fruto de la Palabra vivida, de todas esas Palabras de Jesús que nos liberan de los así llamados apegos en los que necesariamente se cae si no se tiene el corazón en Dios y en sus enseñanzas.

 

CHIARA LUBICH, Palabra de Vida de noviembre 1999

 

 

 

 

 

CONSOLAR AL AFLIGIDO

 

Hay mucha gente que sufre de soledad. Se siente afligida delante de decisiones, delante de sus problemas y no tiene con quien compartir sus sentimientos.

Incluso pueden estar rodeadas de otras personas: aun así, sufren la soledad.

Busquemos a los que están afligidos delante de sus miedos, delante de los vicios o delante de graves enfermedades que los aniquilan emocionalmente.

Seamos sustento, presencia viva, mano extendida que los apoya. Seamos los brazos de Dios que los acoge y da consuelo. Vivamos la fraternidad activa, eficaz y afectiva. Seamos hermanos, hermanas, padres y madres, y a veces hijos e hijas.

Miremos a nuestro alrededor y veamos quién necesita de consuelo. Esos deben ser nuestros favoritos en este día.

Seremos un regalo para ellos, una caricia de Dios. Ellos también serán para nosotros un don, una presencia de Dios, el rostro de Jesús que sufre sobre la cruz.

 

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al Pasapalabra diario, del 22 de febrero

 

 

 

 

ESTAR AGRADECIDOS A DIOS POR CADA COSA

 

No permita Él que nos sintamos ricos, porque nos volveremos quejosos y exigentes. En cambio, si nos consideramos pobres, hasta las cosas más pequeñas nos llenarán de júbilo, y las disfrutaremos como regalos del cielo. Así mejor.

 

P. MANUEL MORALES, o.s.a., Comentario al Pasapalabra diario, del 15 de marzo

 

 

 

Ven Espíritu Santo. Hoy te pido que sanes mi miedo al fracaso. Quiero confiar en Ti, sabiendo que todas mis tareas de alguna manera terminan bien si dejo que las bendigas y las ilumines. Bendice con tu infinito poder todos mis trabajos y tareas.

Dame claridad, habilidad, sabiduría, para hacer las cosas bien, con toda mi atención, mis capacidades y mi creatividad. No dejes, Espíritu Santo, que descuide mis trabajos, que me deje llevar por la comodidad o el desaliento.

Tómame para que pueda ver qué hay que hacer en cada momento, y capacítame con tu poder.

Quiero trabajar firme y seguro con tu gracia. Sé que con tu ayuda todo terminará bien, y que si cometo algún error, también de eso sacarás algo bueno para mi vida.

 

 

 

 

RELACIÓN AL ESTILO DE DIOS-TRINIDAD

 

Para tener relaciones verdaderas, creo que deben existir tres puntos básicos como mínimo: que no hayan intereses personales, que la relación no esté determinada por ningún tipo de dependencia de uno o del otro, y que cualquier actitud de posesión, sea eliminada totalmente.

Debe ser un amor que busque fomentar la reciprocidad y que vaya más allá de todo eso, que sea puro y sin ganancias secundarias unilaterales.

Para poder crear relaciones verdaderas, debemos desapegarnos de las cosas materiales, de nuestras ideas y de las personas.

Solo entonces, cuando seamos capaces de estar de pie solos, podremos vivir la interdependencia y la reciprocidad de manera justa.

Una relación debe ser un puente de dos vías, donde se pueda ir y venir libremente.

 

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al Pasapalabra diario, del 8 de febrero

 

 


lunes, 15 de marzo de 2021

CAMINAR CON ÉL

 VIDA DE LA PALABRA                       primeras semanas de MARZO


Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de marzo («Muéstrame tus caminos, Señor, enséñame tus sendas», Sal 25, 4) y la de febrero («Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso», Lc 6, 36):

1.-        El día 1, precisamente la nueva PdV venía como anillo al dedo para la Asamblea de 5 días en la que participé: muéstrame tus caminos, Señor, enséñame tus sendas. Muchas vece me la repetí esos días interiormente durante las horas on-line conectados con sacerdotes de tantos lugares del mundo para tratar de tener a Jesús en medio de nosotros por medio del amor recíproco, (la mayoría nos conocemos desde hace muchos años) y así que Él nos diera luz y nos guiara para distinguir a quién tenía Él elegido como nuestro Responsable Central a nivel mundial y para dejarle a Él trazar las líneas maestras de un “mapa de navegación” para los próximos 6 años tratando de ser dóciles al Espíritu Santo en el servicio a las diócesis y al movimiento.

Han sido días preciosos: se palpaba una presencia fortísima del Espíritu Santo detrás de cada palabra o cada gesto; nos sentíamos envueltos de la nube del Tabor, más allá de que en los diálogos a veces había posiciones contrapuestas, pero el renovar cada mañana la disposición a dar la vida unos por otros, nos hacía a todos expresión de un solo cuerpo; me venían casi las lágrimas muchos momentos, también cuando yo notaba algo dentro (que pensaba decir, o que no sabía bien cómo expresar, o que se me había olvidado en mis distintas intervenciones) y a los pocos minutos otro hermano decía el mismo concepto (¡a veces casi con las mismas palabras que yo sentía!) desde otra parte del mundo. Hemos reelegido al sacerdote portugués, pero todos nos hemos comprometido en una implicación como si cada uno tuviéramos esa responsabilidad.

 

2.-        En uno de los espacios libres de esos días, me puse el chándal y el gorro para dar un buen paseo, despejarme y aprovechar parte de él para rezar el rosario. Salí por la parte de atrás de la Parroquia, para evitar compromisos. Y justo veo a un feligrés con quien no había yo hablado desde antes de la pandemia.

Pensé casi ni mirar para pasar desapercibido y quizá con la mascarilla ni me reconociera, pero… ¿de verdad puedo hacer eso?: “¡muéstrame tus caminos, Señor…!”, así que al final saludé y entonces me terminó de reconocer: precisamente venía para tratar una serie de cuestiones; en vez de decirle que pasara a hablar con el otro compañero, me paré a escucharlo detenidamente, aunque mi cabeza estaba un poco cargada.

Estuvimos un largo rato. Al final como que me insinúa que echa de menos los ratos amigables de confesión, así que le ofrecí que en ese instante, si quería, le confesaba charlando “largo y tendido”, pero caminando alrededor de la manzana. Le encantó y fue un rato bonito, (naturalmente, busque luego otro momento para el rosario).

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de marzo («Muéstrame tus caminos, Señor, enséñame tus sendas», Sal 25, 4), la de febrero («Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso», Lc 6, 36) y la de enero («Permaneced en mi amor: daréis mucho fruto», cf. Jn 15, 5-9):

1.-        “…poco antes de comer he salido a tirar la basura. Cuando he llegado al portal, ¡mecachis!, se ha puesto a granizar. Como no tenía que andar casi nada, no me he molestado en subir a coger un paraguas.

            Al entrar de nuevo en casa, he mirado el reloj y me he dado cuenta que en unos 5 minutos llegaría mi marido: ¿llevaría él paraguas? Yo no lo sabía, pero, por si acaso, he cogido un paraguas y he bajado a buscarle para que no se mojase. Seguía granizando, pero en mi corazón sentía que lucía un sol radiante….

 

2.-        “muchas gracias de nuevo por compartir conmigo la Palabra. Me ha gustado en especial la parte de caminar con Dios y hacer de nuestra vida un santo viaje.

Me hizo recordar la experiencia mientras realizaba el camino hacia Compostela: muchos se preguntaban cómo podía andar sola, mientras yo me sentía más acompañada y protegida que nunca. Pude sentir Su compañía, pude hablarle y escucharle y, al finalizarlo, solo podía sentirme llena de amor y gozo en su presencia. 

Creo que a veces por ir tan de prisa perdemos de vista el camino que es lo realmente importante. Pero Él siempre sigue allí a nuestro lado.

 

3.-        “YO LLEVO UNA TEMPORADA EN QUE TENGO QUE DECIR MUCHAS VECES "POR TI, JESÚS": SITUACIONES PROVOCADAS POR LA CONVIVENCIA Y DISTINTAS FORMAS DE PENSAR... SÓLO INTENTO DESCUBRIRLE A ÉL CUANDO ME LLEGAN MOMENTOS EN QUE PIENSO QUE, INTENTANDO RECONSTRUIR UNIDAD... NO ES FÁCIL Y ENTONCES LE ACOJO A ÉL EN ESE DOLOR DE LA RUPTURA, DE LA FALTA DE CONEXIÓN... INCLUSO ME PROVOCA DOLOR FÍSICO, COMO UNA CONGOJA... PERO SE LO OFREZCO A ÉL.

 

4.-        “…nosotros seguimos caminando, con la pandemia, tratando de hacer nuevo cada día, viviendo con alegría y también aceptando estos momentos que vivimos, pero damos gracias a Dios, porque él nos acompaña todos los momentos, ánimo.

 

 

5.-        “¡qué alegría hablar con usted!, sigo bien con Dios a mi lado y mi madre y sus PdV.

Estoy bien, como estaba: ya me he hecho todas las pruebas y voy a finales al oncólogo, si Dios quiere. Cuando me ven entrar a consulta no se lo creen. Me dicen que soy un milagro de los que hay y yo les digo: “no, es que no me he dado quimio, puesto que ustedes no me dieron ninguna ventaja ni garantía de mejora: me desahuciaron… y aquí estaré hasta que Dios quiera”.

Sí me tomo lo que me mandaron, pero pregunto todo. Para mí ir al oncólogo es como ir al médico de los juanetes. No les tengo miedo: llevo 17 años desde mi primer cáncer de mama y entrado 13 veces al quirófano. Como usted comprenderá, yo también opino cuando estoy con ellos. Sólo pido que Dios siga estando a mi lado y me dé cordura, porque cariño me da tanto con mi madre que todas las noches yo me acuesto muy tranquila y con mucha paz hasta que Él me lleve a su lado.

Por lo demás, salgo poco a pasear o comprar. Oigo Misa todos los domingos desde casa. También he subido a Misa algunos días y he hablado con el padre, un gran amigo hermano, como usted.

Aquí hay mucho covid… me imagino que como Villalba, que también se oye… Tenga mucho cuidado, padre, cuídese mucho, que usted trajina mucho con sus ovejas descarriadas y va al hospital con los enfermos.

 

 

 

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