jueves, 31 de enero de 2019

JUSTICIA ES AMAR A DIOS

VIDA DE LA PALABRA                últimas semanas de ENERO

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de enero («Justicia, solo justicia has de buscar», Dt 16, 20) y la de diciembre («Estad siempre alegres en el Señor», Flp 4, 4):

1.-        Después de hacer la ronda de visitas en el hospital, me encuentro casi en la puerta de salida con una señora. Trato de dar los buenos días con una sonrisa a cada persona. Esta, al verme el alzacuellos empieza a despotricar en voz alta. Me acerco, me paro y la escucho. Ella cada vez más enfadada empieza a echar la culpa a Dios de todo. La miro en paz. Justicia es escucharla, aunque no me agrade el modo de decir las cosas. Ella habría querido suicidarse y no lo logró; su marido quiere vivir y tiene un tumor maligno. Naturalmente, justicia es sobre todo amar a Dios, el único Justo: en mi escucharla atento, ante alguna de sus barbaridades, simplemente o muevo la cabeza negativamente con paz o le digo “no es así” con toda calma y comprensión. Termina diciendo: “Pues el crucifijo que tenía en la mesilla, lo he metido en el cajón y lo he cerrado con llave”, como para “castigar” al Señor a través de su imagen. Cuando ya se ha desahogado, se ha vaciado y ha repetido todo varias veces, con ternura trato de hacerle ver todo en clave positiva y de redescubrirle desde otra perspectiva distinta a la suya que Dios es Amor, (¡y lo creo firmemente incluso en esas situaciones!), que todo todo todo sirve al bien para los que aman; que si a alguien quería Dios es a su Hijo Jesucristo y permitió que sufriera y muriera porque había un designio mucho más grande e inimaginable, que es la redención de todos y, lo que nadie podría haber pensado, la Resurrección del Hijo; le hablé del misterio de Jesús Crucificado y Abandonado, y como Él en el culmen del dolor (¡culmen del amor!), continuó amando al Padre (fiándose de su designio) y amando a todos (incluso a los que le crucifican)…
Además, me atrevo a decirle: “si te has enfadado con Dios, eso es porque en el fondo le quieres”. Al final, me agradeció la escucha; se fue con paz… y… dispuesta a sacar el crucifijo del cajón… “Justicia, solo justicia he de buscar”: Dios, solo Dios Amor debe reinar.

2.-        Ayer y hoy no tenía yo un segundo libre: no podía yo permitirme “el lujo” de perder ni unos segundos. Y para ello, aunque procuraba estar más atento para aprovechar todo bien, paradójicamente… he tenido olvidos y despistes (y debía regresar a buscar algo), he quedado para varias tareas a la vez (y tener que llamar y disculparme…). ¿Demasiadas ocupaciones…, preocupación porque mi madre está peor estos días…?
Me entraba mal humor conmigo mismo: “¡precisamente cuando más prisa tengo…!”, me quejaba interiormente. Pero, ¡esto no puede ser! Me decía a mí mismo: “¿cuál es la PdV?; ¡ah, justicia! ¿Y cuál es la justicia aquí? La justicia es que Dios siempre va conmigo, ¡¡y no tiene por qué “pagar” Él mi mal humor y desencanto por mis propios olvidos y meteduras de pata!!”. Así que, a sonreír no solo exteriormente para los demás, sino internamente para mí y para Él, ¡y a reírme de mí mismo!, ¡¡y a seguir “comentando la jugada” con Él, con el Señor a mi lado!!


Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de de enero («Justicia, solo justicia has de buscar», Dt 16, 20), la de diciembre («Estad siempre alegres en el Señor», Flp 4, 4) y la de noviembre («Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo», Ap 3, 20):

1.-       “sinceramente, Paco, el día 1 cuando leí la PdV de enero me pareció difícil de poner en práctica, pero poco a poco me parece que ha ido calando dentro de mí. Un día que volvía a meditar el comentario, sentí fuerte que la primera justicia que debía buscar era darle todo a Dios, ya que Él me ha dado todo. Esto me ha hecho renovar con mayor decisión mi compromiso de vivir sólo para Él y, también, a ser más sensible en el amor al hermano. Te digo algunos pequeños detalles:
1b.-     Últimamente, estoy teniendo que usar bastantes veces el GPS. Hay parte del recorrido que ya conozco y me ponía nerviosa oírla. Un día sentí que también debía amar a la persona que había hecho la grabación y escucharla con calma. Con esta actitud ya no me molestaba, era como una amiga, que a veces me repite cosas que ya sé, y rezaba por ella con agradecimiento (Dios sabe quién es, aunque yo no la conozca) por tantas veces que me ha ayudado a llegar bien a mi destino.
1c.-     Desde hace años participo varios días en el Octavario de oración por la unidad de los cristianos, pero este año sólo podía participar el día que era en una Iglesia ortodoxa. Me venía al pensamiento que sería muy larga y no me atraía nada asistir. La PdV me ayudó a hacerlo con el único deseo de conocer y amar más a estos hermanos. Fue una ceremonia preciosa que me hizo experimentar el gozo de la oración de alabanza a Dios, que es una forma de oración que pocas veces logro hacer en medio del ajetreo diario

2.-       “gracias por tus escritos y experiencias, nos ayudan cantidad. Te comenté que estaban tratando a mi marido, de artritis y artrosis; ¡y lo que él tenía es un disco mal!, de las caídas sucesivas, en estos 4 meses. El médico no había mirado bien su historial…: casi se queda en silla de ruedas.
Gracias a Dios primero, y a amigos que nos ayudaron a que nos viese el Traumatólogo, rápidamente hemos podido llegar a tiempo y que le pusiesen 20 inyecciones (una diaria) y ya está muchísimo mejor de andar y de ánimo, (también es necesario).
Esos mismos días, después de nuestra Reunión de Comunidad, me llamó mi hijo desde la otra punta de España: le había dado un ictus…: estaba ingresado en el Hospital. Te puedes imaginar…: ¿cómo se lo digo a mi marido estando como estaba y yo sin poder ir a echarle una mano? En fin se lo comenté a algunos de la Comunidad, que estaban en ese momento aquí, y le dije que lo iba a comunicar a todos para que todos rezaran; así lo hemos hecho y con las oraciones de todos, fue saliendo todo bien gracias a Dios y si Él lo permite lo mandarán para casa hoy a lo largo del día.
Hemos empezado el año no muy bien, pero seguimos orando a Nuestro Padre para que todo se vaya poniendo en su sitio, si es esa Su Voluntad

3.-       “te sigo leyendo, aunque no conteste. Esta palabra de vida me ha tocado especialmente: para este año yo le he pedido a Dios que me ayude a confiar, a creer en la Providencia... Durante mucho tiempo he vivido preocupada y con miedo de lo que me iba a pasar mañana, así que le pido a Dios todos los días que me ayude a tener esa confianza en Él. 
También me ayuda mucho lo que has puesto sobre que hay que hacer lo que es justo para Dios. Yo soy de las que por no herir a las demás muchas veces no expreso mis creencias y no sabía muy bien cómo actuar porque tampoco me gusta herir o hacer sentir mal al de mi lado, pero ahora me ha quedado claro que lo primero es lo “justo para Dios”. Muchas gracias por seguir enviándome la PdV

4.-       “ya no recuerdo si te felicité el año nuevo. Gracias por los textos y las experiencias.
El encuentro de 14000 jóvenes cristianos europeos estos días de Navidad en Madrid ha sido también una experiencia del Paso del Señor por la vida de los jóvenes y de cuantos los hemos acompañado y acogido: una experiencia de Gracia, escuchando sus testimonios

5.-       “gracias, Paco, por tu mensaje que tanto ayuda a mantener la Fe. A propósito de dar testimonio, últimamente he tenido varias experiencias, de las cuales podría destacar alguna:
“La vida es una mierda”, me dijo una mujer por el maltrato. Yo le contesté que la vida procede de Dios y nunca puede ser lo que ella decía, en todo caso somos los humanos los así la hacemos. Otra persona me comentó: “Dios tiene la culpa del caso del niño de Málaga”, igualmente le comenté que los errores los cometemos nosotros, nunca Dios. Parece que lo aceptó, no supo contestar

6.-       “que realidad más hermosa la de este mes. “Estad alegres en el Señor”.
Desde primeros de mes con los ejercicios espirituales ya se hizo muy presente esta realidad. Pase lo que pase, el Señor está presente en la vida.
Tengo alquilado un apartamento y la inquilina me debe 1200 €: me dijo que me pagaba una parte, pero no llegó a darme nada. Me llamó para decirme que estaba mala y no podía y tenía fiebre. Traté de buscarle un folleto sobre su mal, y una estufa para calentarse y le llevé ambas cosas. “Estad alegres en el Señor” y dar alegría también a los demás: de esta manera se corta el enfrentamiento y tenemos una relación mejor y me quedaba la paz que solo Dios da.
6b.-     Hoy he llegado de la Misa de la mañana con la gran alegría de Jesús que ha venido junto a nosotros, y a la vez con la carga de desplantes, incomprensiones y desafección de algunos, mentiras, y la falta de unidad, y no lograba superarlo: “Estad alegres…”, me repetía, y Jesús me dio su idea: “no debáis a nadie nada más que amor”; Él vivió todo eso, al máximo, lo perdió todo, hasta la vida. “Estad alegres en el Señor…”

7.-       “gracias a Dios, ya estoy dada de alta, en casa y con mucho ánimo para volver a recuperar la normalidad del día a día.
Mi madre se va recuperando poco a poco y mi suegro, aunque le está costando, remontará.
Quiero agradecerte de todo corazón la fuerza y La Paz que me trasmitiste en uno de los momentos más difíciles de mi vida. Momentos en los que me costaba ver La Luz y la esperanza y que, sin embargo, para mí ha sido todo positivo y nada negativo. Tengo una hermana melliza con la que perdí toda relación a pesar de intentarlo por mi parte durante años y cuando ya lo daba todo por perdido, la llamé para decirle lo que me ocurría y que si la operación no salía bien, quería expresarla mi perdón más absoluto por todo el sufrimiento que me había causado. Le dije que no le guardaba ningún rencor y que siempre sería mi hermana, aunque ella no me aceptara como tal.
¿Sabes? El día de mi operación, antes de entrar a quirófano, se hizo 200 km. Y estaba allí... a las 9:00 de la mañana para abrazarme y darme ánimos... después de 7 largos años... yo no daba crédito. ¿Sabes?, aquello para mí fue como un milagro: ¡¡entré al quirófano dando gracias a Dios!! Llena de paz y de alegría. De repente perdí el miedo: ya solo por eso merecía la pena que me realizaran esa operación. Creo que cuando ocurren las cosas es siempre por algo. Nunca son por azar.
Solo quería compartir contigo algo que para mí fue sencillamente eso... un milagro, una bendición de Dios



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