domingo, 30 de abril de 2017

EL RESUCITADO EN MEDIO DE DOS O MÁS UNIDOS

VIDA DE LA PALABRA            últimas semanas de ABRIL

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de abril («Quédate con nosotros, porque atardece», Lc 24, 29) y la de marzo («¡Reconciliaos con Dios!», 2 Co 5, 20):
1.-        La continua actividad en Semana Santa y en la Semana I de Pascua quizá me hizo estar más débil ante los cambios de temperatura ambientales: ¿constipado, alergia, ambas cosas? El caso es que el pasado lunes aproveché para quedarme en cama: al final del día tenía 39’5º de fiebre, pero no me encontraba mal. A la mañana siguiente, ya sin nada de fiebre, bajé a celebrar la Misa y… “di el numerito”: me tuve que sentar varias veces, estuve a punto de desmayarme y ya tuve que terminar la celebración sentado. “Lo que Tú quieras, quédate con nosotros, Señor”, le dije. Me llevaron a urgencias: todo absolutamente bien y normal. Hice reposo esos días. Parecía que iba a ser neumonía, descartada con las radiografías del viernes: al final “solo” bronquitis, pero “quédate con nosotros”. Y este fin de semana yo solo con todas las actividades parroquiales. Las he podido cumplir bien todas, (algún ligero mareíllo en una), más diversos imprevistos, (anoche a las 23:45, p.ej., cuando ya estaba yo metido en la cama, llamaron para una urgencia en el hospital y allí me presenté). Todo bien, contento estos días. Verdaderamente ha sido un “trabajo a dos”: el Resucitado y yo.
            Ha sido una semana bonita, incluidos los casi 5 días en cama: he “dormilado” mucho, he rezado mucho (además de escuchar cada día las diversas oraciones de la Liturgia de las Horas y el Rosario con Radio María). Quizá me venía bien descansar y rezar, todo con el Resucitado que, verdaderamente, sigue con nosotros.

2.-        El viernes próximo mi hermana pequeña, la que vive con mi madre, sale ya (enviada como misionera) 3 años a Chad, en África. Hace poco, la misión de allí ha recibido la noticia de que Alemania deja de mandar todas las ayudas económicas que mantenía las últimas décadas. “¡Quédate con nosotros, Señor, porque atardece!, quédate con ella, quédate con todos ellos”.
            A la vez, seguimos sin saber bien cómo hacer para atender a mi madre…: ¿que se venga a la parroquia y desarraigarla de su ambiente?; ¿pedir yo el traslado allí (aunque me encuentro a gusto aquí en parroquia+hospital y un par de veces en semana centro Mariápolis de Las Matas)?; ¿otra solución…? Ninguno queremos estar apegado a nada. No quisiera yo estar apegado ni por un lado a familia, ni por otro a familia espiritual, (y mucho menos a encontrarme a gusto o no). “¡Quédate con nosotros, Señor, porque atardece!, quédate con nosotros y ayúdanos a discernir”. “Que todo sea solo para gloria de Dios siempre”, repite mi madre cada vez que nos vemos o hablamos.
            Independientemente de no entrever soluciones a unas cosas y otras, la verdad es que estoy (estamos) con paz: se nota esa presencia del Resucitado.


Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de abril («Quédate con nosotros, porque atardece», Lc 24, 29), la de marzo («¡Reconciliaos con Dios!», 2 Co 5, 20) y la de febrero («Os daré un corazón nuevo; infundiré en vosotros un espíritu nuevo», Ez 36, 26):
1.-       “fui de voluntariado a Hispanoamérica estos días. Pensaba estar por lo menos un mes, pero al final solo eran diez días; pensé no ir: el viaje es muy caro y no da tiempo a hacer nada. Pero me contestan que me necesitan y enseguida me dije: “Señor, Tú me llamas y voy”.
La verdad, fue una experiencia única. Realmente me necesitaban. Era escuchar a fondo y trataba de hacerles ver lo positivo, luego estaban contentos: querían un hombro para llorar y lo tenían. Los niños, las niñas y las ancianas. Fue un amor recíproco, como el Evangelio: “dad y se os dará”. Pero es el céntuplo, era consolar al triste, el Señor me dio la fuerza y el valor para todo lo que me habían encomendado. Le di mil gracias al Señor por ser su instrumento, a pesar del cansancio de muchas horas de coches y poco dormir: mereció la pena. Gracias por ser constante en mandarme la pdv

2.-        “este año he tenido la gran suerte de vivir el triduo Pascual en un encuentro muy especial en el Centro Mariápolis que, como nunca, me ha adentrado en el misterio de la muerte y Resurrección de Jesús. Verdaderamente brotaba de lo más profundo de mi ser “quédate con nosotros…”. Después la vida de cada día ha continuado con normalidad, pero para mí está siendo todo diferente: experimento que Él se ha quedado con nosotros y que, como dice el comentario de la Palabra de Vida, cualquier dolor personal o de los demás son Él, porque Él lo ha hecho suyo… Mi respuesta está siendo hacer algo concreto para aliviar sus sufrimientos en los hermanos.
Por ejemplo, el padre de una amiga lleva varios días agonizando, la situación es muy dura y la familia está agotada, tengo que respetar la intimidad familiar, pero me entero que ella tiene que salir de casa a una determinada hora, dejo mis ocupaciones y salgo a su encuentro, sólo puedo estar con ella unos 15 minutos, acompañándola en su camino, pero fueron suficientes para compartir y reavivar juntas el sentido de este dolor en el de Jesús y me agradecía por el consuelo y fuerzas renovadas que sentía.
Me llama por teléfono una tía de más de 80 años, la escucho con calma aunque repite muchas veces lo mismo, esta vez sale el tema de la muerte y me confiesa que tiene miedo. De forma casi impulsiva, le digo “¡vamos al encuentro de Jesús Resucitado!”, ella es creyente, pero le asombra mi respuesta inmediata, seguimos hablando y se queda muy en paz.
El hijo de unos amigos tiene un examen y está agobiado porque hay cosas que no entiende, me pide venir a casa y que se lo explique, tiene que ser esa misma tarde y sólo tengo libre el rato de descanso a medio día, estoy a punto de decirle que esta vez no puedo, que no lo deje para el último momento…, pero Jesús me sugiere: “no juzgues, ama” y quedamos para aprovechar ese rato, en el que dio tiempo de que aclarara lo que necesitaba y se quedara tranquilo
                                    



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