martes, 20 de diciembre de 2016

VEN, SALVADOR: VEN SIN TARDAR

VIDA DE LA PALABRA             primeras semanas de DICIEMBRE

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de diciembre («Dios viene… y os salvará», Is 35, 4) y la de noviembre («Todo lo puedo en Aquel que me conforta», Flp 4, 13):
1.-        En el comentario a la PdV de diciembre se dice “…su intervención es decisiva, de la máxima importancia: ¡viene (en presente) a salvarnos! ¿De qué? ¿Estamos en grave peligro? Sí. A veces… no nos damos cuenta”.
Esto me ha impulsado a reflexionar muy seriamente cuáles puedan ser los peligros que yo tengo: ¿el activismo?, ¿el estar tan contento en parroquia-hospital-Centro Mariápolis y tan bien acogido por todos, y me haga olvidar que eso es Amor de Dios y darle las gracias y alabarlo?, ¿orgullo, engreimiento…?
¿Apegos? Y algunos otros…
Desde ahí, en esas circunstancias, el pensar “Él viene…” (en presente) a salvarme, a salvarnos, me ayuda a resituar en cada instante presente cada situación, cosa y actividad desde Su perspectiva… y me siento más libre.

2.-        El viernes pasado por la tarde comenzábamos los Ejercicios Espirituales de Adviento que predicamos en el Centro Mariápolis. Imprevistos de última hora…, 3 cosas a la vez en la parroquia, algunos temas todavía sin imprimir… Y en el mismo momento que iba yo a coger el coche hacia el Centro Mariápolis…: ¡teléfono 24 h urgencia del hospital! Hay que ir a dar el sacramento de la unción a un hombre que acaban de hospitalizar.
            Pero el Señor “viene a salvarme” del agobio (y vergüenza de empezar media hora tarde los Ejercicios, pues me gusta ser puntual). Importa no perder la paz, ni la alegría…, importa no dejar de amar… ni en el hospital, ni en la carretera, ni al llegar.
Ya en el Centro Mariápolis, una que venía de Santander, con sus 75 años, nos cuenta que se le acaba de romper la correa de la distribución del coche y tendrá que salir (y alguien llevarla) varias veces a un taller.
Una seguridad: si hay estas 2 raíces de cruz (y tantas otras de cada uno) encuentro con el Crucificado (con Jesús Abandonado), los Ejercicios producirán mucho fruto.
            Algunos inscritos no vienen a participar. Menos ejercitantes que nunca: “a más tocamos”, se me ocurre bromear (más Espíritu Santo para cada uno “en el reparto”). ¡Pero con más variedad de edades! Y la edad media más joven de los últimos años. Y muy distintos todos. ¡¡Reto: unidad en la diversidad, reflejo de la Trinidad!!: “crear” familia, a imagen de la de Nazaret.
            Y creo que lo uno y lo otro así fue realmente, por eso como conclusión, me venía espontáneo leerles al acabar: “…os anunció una gran alegría… hoy en la ciudad de… ¡¡aquí y ahora!!, os ha nacido el Salvador, el Mesías, el Señor... Y una multitud del ejército celestial alababa a Dios cantando: ‘gloria a Dios en el Cielo y en la tierra paz a los hombres que Dios ama…’!”
En el rato de compartir los frutos, más o menos uno se expresaba así al final (y creo que recoge lo esencial de todos): “He logrado rezar mucho y bien, con más sosiego y profundidad que a diario. He sentido la unión con Dios a través del trato y la relación y la comunicación con los demás. ¿Siento paz? ¡Sí! ¿Siento alegría? ¡Sí!...”.
            Paz y alegría multiplicadas después en la corriente de comunión y vida compartida estos días posteriores a través del grupo de WhatsApp creado como consecuencia, que nos hace continuar con esos ejercicios ya en la vida diaria.

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de diciembre («Dios viene… y os salvará», Is 35, 4), la de noviembre («Todo lo puedo en Aquel que me conforta», Flp 4, 13) y la de octubre («Perdona a tu prójimo el agravio, y, en cuanto lo pidas, te serán perdonados tus pecados», Si 28, 2):

1.-        “desde luego, Dios nos ayuda y nos habla siempre cuando lo necesitamos, a través de lo que sea. Hoy he leído la Palabra de vida de diciembre y dos de las experiencias parecían haber sido escritas específicamente para mí: gracias, Señor, y gracias a vosotros. Un abrazo a todos, aunque no os conozca, pero eso no impide estar unidos

2.-        “…había tenido un “rifi rafe” con mi marido. Y pensé: “pues te vas a quedar sin patatas fritas”, (a él le encantan). Y de pronto, me vino a la cabeza el “dado del amor” que en Misa con los niños habíais tirado y había salido “ver a Jesús en el prójimo”. Fue un relámpago. Solo para una patata, monté todos los preparativos para hacerle patatas fritas. Me invadió la felicidad…”.

3.-        “no sé ni qué decirte. Acabo de leer los testimonios que me envías y me siento muy pequeñita.
Desde mi puesto de trabajo intento asesorar lo mejor que sé y dar todo de mí, pero en ocasiones como en esta semana me he saturado mucho y lo que más me preocupaba es que me sentía totalmente desplazada, como si no encontrase mi ubicación.
Desde mi separación, he salido de mi zona de confort y me enfrento sola a muchas historias personales que no me creía capaz y eso es también crecer.
Cuando a veces hacía cosas, no acababa de entender la razón de darles ese sentido que he percibido en los testimonios que me mandas y ahora lo he reconocido: por eso me ocupo de hacer las cosas con ese valor añadido, aunque me desgaste. Mi máxima es que la vida es un intercambio y aunque estoy cansada, (ya que siempre suelo ser el “motor” de las cosas), necesito invertir tiempo en ayudar a alguien al que destino mi apoyo, como es el caso de este trimestre que es mi vecina, de la que te hablé.
Quizás mi vida está más llena con esa vocación de servicio...
Encontrarte no es causal, Paco: Alguien te ha puesto en mi camino y todavía no sé para qué, pero ya lo iré descubriendo. Hablar contigo sin que me juzgues, me da paz y me acerca más a Cristo.
La llegada del Adviento es para mí un tiempo de ilusión, de acercamiento de familia, de desarrollo del amor en todas sus dimensiones, pero por encima de todo es un agradecimiento a nuestro Creador que me llena de luz y me hace sentir la dicha de estar viva

4.-        “gracias por ponernos en pie en este vivir para el Señor y ayudarnos, en este caminar diario. Este mes he visto la palabra tan real en mi vida:todo lo puedo en aquel que me conforta”. Una persona sumamente dura conmigo, trata de manejarme otra vez. Y recé: que sabes todo. Tengo que amar a esta persona con lo duro que es para y como es. Y aceptarla, ya que no va a cambiar. Y me sentí con paz y fortalecida, libre: con su ayuda podré, y por Él.
Otro aspecto importante ha sido ver cómo Dios nos conforta con pequeños detalles. Me he sentido juzgada y tengo que callar para evitar dañar a otros. Lo cual me acarrea incomprensión, marginación, medias verdades en el diario. Y me hace sufrir. Pero Dios, que es grande, me ha devuelto antiguas amistades, que por el whastapp son una bendición. Y me confortan… Toda una riqueza en este compartir. Y por la que doy gracias a Dios, con la oportunidad de trasmitir mi fe en Él

5.-        “te estoy muy agradecida por la PdV: siempre me ayuda a acercarme un poquito a Dios.
…nosotros otra vez a las puertas del quirófano: operan nuevamente a mi marido del tumor…
…también se podría decir que tengo a mi cargo a mis padres con 82 y 91… Siempre me digo: “Dios no me va a dar más carga de la que yo pueda llevar y no va a permitir que estén los tres enfermos a la vez”, aunque este otoño he tenido una temporada en la que ha estado mi padre ingresado una semana, y alrededor de unas tres semanas han necesitado médicos los tres y no he salido del Puerta de Hierro; pero ya ha pasado…
…a pesar de todo, aún me queda tiempo para colaborar en actividades de la parroquia y para visitar a los abuelitos de la residencia de mi pueblo: esto sobre todo, llena mi interior, es un bien para mí, me ayuda a acercarme a Jesús, porque es totalmente voluntario…; cuando algún día me cuesta hacerlo le digo a Jesús: “te lo ofrezco”; cojo el coche y voy a la residencia. Dios cruzó en mi camino a una anciana muy egoísta, pero muy sola y necesitada de compañía.
Ya te conté que yo había estado muy lejos de la Iglesia: aún hoy me siento lejos de Jesucristo; me aleja el pecado, la falta de amor, caridad, con las personas que más quieres y… …le digo a Jesús “sola no puedo, ayúdame”…
…y lo que es más importante: amar a Dios sobre todas las cosas, si sólo pensarlo me asusta, me es tan difícil. Y al prójimo, fíjate; ya te he contado. Pero sí quisiera poderlo hacer.
De verdad, que te estoy muy agradecida y, si Dios quiere,  puede que en enero te vaya a visitar


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