miércoles, 29 de abril de 2015

REÍR CON LOS QUE RÍEN, LLORAR CON LOS QUE LLORAN

VIDA DE LA PALABRA              últimas semanas de ABRIL
           Unos avisos previos, antes de compartir los testimonios cotidianos sobre la Palabra de Vida:

           - Como cada vez que hay una necesidad, también ahora estamos ayudando a los damnificados de los terremotos de Nepal. Aquí tienes los datos si sabes de alguien que quiera y pueda colaborar: ayuda-a-los-damnificados-de-nepal

            - Del 1 al 6 de agosto, como cada año, tendremos la Mariápolis (=ciudad de María; convivencia para gente de todas las edades, vocaciones y procedencias): información-invitación sobre la Mariápolis en Astorga (1-6 agosto 2015)


Algunas de mis EXPERIENCIAS tratando de practicar la Palabra de Vida de abril («Me he hecho todo a todos para salvar a toda costa a algunos», 1 Cor 9, 22) y la del mes de marzo («El que quiera venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga», Mc 8, 34):
1.-        José, (el sacerdote anciano, de los 4 que estamos en casa), ha estado ingresado ocho días y medio en el hospital. Así que, cuando yo acababa en el “trabajo”, me iba para allá.
            Te cuento, p.ej., el primer día: después de que Christian lo acompañara casi 3 horas, (pisar un hospital no es lo más recomendable para su estado: ¡qué ejemplo!), estuve de pie con José en urgencias casi 6 horas, (cerca de su cama, de su box, no había silla, y tampoco había espacio); me venía la tentación de irme a la sala de espera, (para mi espalda, no favorece el estar “a pie quieto”), pero entonces ni yo lo vería a él, ni él a mí. Por “hacerme uno”, pensé que en esas circunstancias… una cara amiga… o si necesitaba algo… era lo mejor para él. Aproveché para leer y rezar, y recordaba lo que el día anterior comentó un joven, (que ha cambiado radicalmente de vida para bien): “la oración, nos tiene que costar esfuerzo”.
Después de mucho esperar, nos dijeron que no le daban el alta y que había que aguardar para que lo llevaran a planta, porque era el cambio de turno: yo veía que se me pasaba la
hora para poder celebrar la Misa, pues no convenía dejar solo a José, dado que no se le entiende al hablar; luego, casi dos horas ya en la habitación, esperando a que nos tomaran sus datos. Ese día, finalmente pude celebrar ¡¡a las 24:10!! ¡Yo que ese día tenía planeado haberme acostado a las 21:00 porque estaba verdaderamente agotado! Fue muy bonito: Endi tuvo el detalle de esperarme para que no celebrara yo solo, (los lunes no tenemos compromiso de Misa en otros sitios), y una amiga, (que me había llamado dos horas antes), me dijo: “…iría a la hora que fuese a esa Misa, pero ayer se reventó un neumático de mi coche; cuando vayas a empezarla, me pones el "emoticono" de las manos juntas rezando, y yo desde aquí me uno en oración”; y nada más acabar la Misa, como si nos hubiera "visto" entrar a la sacristía, manda un whatsApp: "Amén. ¡Gracias! Que Dios te dé mucha fuerza y buen descanso. Gracias x existir".

1b.-     El tercer día, fuimos todos los de mi focolar, después de un precioso mini-encuentro, para acabarlo con José en el hospital: nos hicieron luego una foto a todos. Como cosa simpática se la mandamos unos y otros a familiares y amigos. La mayoría, con terminología diversa, nos contestaba lo que una buena amiga, (bautizada adulta hace 2 años): “Gracias x la foto: se nota q Jesús está en medio; estáis tan alegres todos... Dan deseos de tener siempre Al que vosotros amáis las 24 horas".

1c.-      La verdad es que todos esos días hemos visto muchísimo amor concreto de tanta gente que se "hacía uno" con nosotros, (y no sólo focolarinos/as y familias del movimiento): turnos para acompañar a José continuamente en el hospital cuando no podíamos nosotros (o simplemente para que yo pudiera descansar); comida preparada cada día que nos llevaban a turno a casa porque no hubiéramos tenido tiempo de hacérnosla nosotros; alguien que me acercaba al hospital algo de cenar por la noche; un matrimonio que visitando a José observó un roto en mis zapatos y anteayer me trajeron un sobre para que me compre otros; alguien que nos planchó las muchas camisas que teníamos acumuladas en el tendedero de casa; otros matrimonios que se ofrecían para llevar a Christian a sus revisiones a otro hospital...
El sábado, un amigo nos hizo darnos cuenta que uno de los servicios de nuestra vivienda necesitaba una reparación urgente… ¡y muy costosa! ¡¡Pero Dios Padre piensa en todo!!: dos días después me visita otra amiga para regalarme una tablet, (que he dado a otro compañero, y yo me he quedado con la suya, aunque tiene un par de años y menos prestaciones), y añade: "comentaste que para el entierro tuviste que pedir prestado un coche a unos amigos; ¿el tuyo finalmente no se pudo arreglar?; tengo unos ahorros aparcados y pueden servirte para un primer plazo de uno… o para alguna obra que tengáis que hacer en casa". ¡¡Me quedé pasmado!!
            Nos hemos sentido verdaderamente amados por Dios (¡abrumados casi!) a través de estas y otras tantas y tantas personas, (y de los médicos y enfermeros/as que en seguida se encariñaron con José), y de otros muchos que habéis estado rezando y haciéndoos presentes de mil maneras. Hemos "visto" verdaderamente al Resucitado con nosotros más allá de nuestro cansancio en tantísimos detalles de todo el mundo. ¡Gracias a Dios y a cada uno!

2.-        Una de esas noches, en nuestro pueblo, mi primo "partió hacia la casa del Padre" un par de horas antes de su 51 cumpleaños, con mucha serenidad y fe, después de un año de lucha contra la enfermedad (y de buena preparación en la fe de él y su mujer y sus hijas) y de oración intensa e incesante de tantos, (¡gracias a cada uno!). (Cfr. mis experiencias, n. 1 de mitad de este mes de abril). Como tenía apagado mi móvil, me enteré ya a la mañana siguiente después de haber desbrozado lo más urgente del trabajo. Por whatsApp organizamos los turnos para acompañar a José. A un matrimonio del movimiento de los focolares, que viven al lado de mi trabajo, les pedí prestado su coche para no tener que perder hora y media yo en venir a buscar el mío a Las Matas: y al poco rato, (mientras iba yo terminando lo más urgente), me lo tenían en la puerta, (¡y con 2 bocadillos en el asiento del copiloto, aunque las monjitas también me habían preparado algo, tan atentas siempre!). Quería llegar yo cuanto antes, (era el modo de "hacerme uno"), para acompañar en el velatorio a su mujer y sus hijas, y a mis otros primos y mi tío. Incluso me quedé yo solo, (mientras unos se habían ido y otros comían en un salón contiguo), rezando el rosario ante el cuerpo de mi primo. Fue una oración intensa.
Celebré luego el entierro junto con otros 7 sacerdotes. Fue todo conmovedor pero nada sensiblero: todo lleno de fe y de esperanza. Un verdadero testimonio de fe y de comunidad eclesial viva para la mucha gente que participó.

3.-        Por compartir también una cosa menor, de las muchas de esa semana. Uno de los días con José en el hospital, otro compañero en diversos momentos me había pedido varios documentos (que ya se los mandé en su día), así que al volver sobre las 24:00 a casa, (recordando el “hacerse uno en todo”), aunque cansadísimo y con sueño, y a pesar de que mi ordenador tarda mucho en arrancar, lo encendí (no me gusta, porque el fijar la vista en la pantalla luego también hace dormir peor) para mandárselos.


Algunas de vuestras EXPERIENCIAS tratando de practicar la Palabra de Vida de abril («Me he hecho todo a todos para salvar a toda costa a algunos», 1 Cor 9, 22), la del mes de marzo («El que quiera venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga», Mc 8, 34) y la de febrero  («Por eso, acogeos mutuamente, como Cristo os acogió para gloria de Dios», (Rm 15, 7):
1.-        “el mes de marzo la PdV... intenté vivirla…
                   Un día me llama mi hermano y me dice que ha estado en el hospital, pero no estoy muy bien yo. Voy al día siguiente y veo que están malos los dos, (el matrimonio)… El segundo día hay que llevarles a urgencias a los dos; sus hijas tenían que trabajar. Yo le hablaba a Jesús: “quiero que se haga Tu voluntad, pero si es posible, déjamelo  disfrutar un poco más, pues ya se fue uno; déjame este un poco más; solo me voy a fiar, el resto te lo dejo en TUS MANOS”. De momento está en casa y hace lo que puede.
1b.-     “Otra. Mi hermana se enfadó mucho con dos sobrinas, (por nada; porque a veces entiende mal), las pone verdes; otras veces es conmigo: esta vez no dije nada porque es mejor no contestar, pues se altera mucho. Al día siguiente se le suele pasar, pero esta vez, no.  Les pregunto que dónde estaban; me responde: “no sé”. Le comento que el Evangelio dice: “hay que reconciliarse”. Ella responde que “no”. Añado: “esta es la cruz de cada uno y hay que llevarla con amor”. Su contestación: “la llevo hace años”. “Desde que nacemos, ya nacemos con ella”, le digo. Se ha callado. No hemos hablado de ese tema: se lo ofrezco al Señor.
            Gracias por todo: me hace vivir y estar más pendiente de la PdV. Antes pocas experiencias contaba, ahora procuro

2.-        “pues te debía este correo para contarte que mi hermana ¡se ha confesado! Mi otra hermana y yo hemos estado rezando mucho y logró que se confesara... Un día había vuelto a discutir con su esposo, (¡es que tiene un carácter!), pero bueno, paso a paso,
¿verdad? Eso significa que debemos seguir "molestando" a Chiara y a Dios para que continúen los milagros.
          Vivir para quien está a nuestro lado. Otro Milagro: te cuento que hemos logrado juntar el dinero para la compra de la Casa del Albergue Divina Misericordia, nos hemos pasado ya un buen tiempo viendo la forma de comprar la casa para ya no pagar el alquiler, que por cierto, siempre llevamos como 7 meses de deuda pero los dueños siempre nos perdonan los atrasos. Esta semana hemos juntado el dinero y próximamente iniciaremos los trámites de la compra.....
          Estos días un amigo de mi esposo muy enfermo de repente, joven de 35 años lo más...empezó a sufrir dolores de cabeza y a la semana supo de un tumor en su cabeza, lo operaron el martes ¡y todo salió muy bien!: justo hoy le dan el alta... Nos pusimos con ellos a rezar y llevar su Cruz y… hoy tan alegres con las noticias.
          Así que por mi parte me da gusto haber "molestado" a Dios, a la Virgen y a Chiara

3.-        “¿sabes una cosa? Aunque varias veces me he confesado, creo que, realmente, en paz, no me he sentido hasta la de este viernes en vuestra casa. Hoy sí que me siento reconciliada con Dios, con los demás y sobre todo, lo más difícil, conmigo misma.
          Creo que, por primera vez, soy capaz de mirar a la cruz sin rechazar la mirada de Jesús. 
          Ya no siento que llevo un peso encima. Ni tengo la sensación de tener que estar justificando todo, ni me siento una intrusa por ser mujer. 
          No, en verdad me siento en paz, libre y sobre todo contenta porque, si yo estoy feliz, significa que lo puede ser cualquiera



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