martes, 30 de diciembre de 2014

DAR: TODA UNA CULTURA

VIDA DE LA  PALABRA                                 Diciembre 2014


Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de practicar la Palabra de Vida de diciembre («El que tenga dos túnicas, que comparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo», Lc 3, 11):
1.-        Caminando hacia el trabajo, me fijo en un señora con un moño curioso. Con ello, me doy cuenta que se acerca a un hombre y parece que le pregunta algo. Los gestos dan a entender que ninguno sabe. Así que, me desvío unos metros y, (me da "corte", y más no habiéndose dirigido a mí, pero, pienso, "a lo mejor tengo 2 túnicas…, es decir, sé algo que ellos no…"), les pregunto si necesitan algo. Ella dice el nombre de una calle. "Es precisamente esa de ahí enfrente, -y añado-, ¿a qué número va?". ¡Es justo el único
número que conozco de esa avenida! Así que le señalo el alto edificio. Sorprendida y muy sonriente, como tranquilizada y ya relajada, me da las gracias, (se nota que le sale del alma). Me sentí casi como "un ángel de la guarda", o, mejor dicho, pensé que su Ángel de la Guarda era quien me impulsó a acercarme.
            Y al día siguiente, algo similar, aunque el destinatario esa vez era yo: al llegar a la estación, se acababa de marchar mi tren (en hora punta, habría otro en 20 minutos) y a una amiga le pasó lo mismo. Nos pusimos a charlar animadamente. Y como habitualmente en ese espacio de tiempo no pasan otros trenes, en cuanto llegó el primero, nos dispusimos a subir; ella se dirigió al último vagón como siempre, donde le gusta leer, así que yo me fui hacia delante, que me queda mejor luego a la hora de bajar. Me extrañó no conocer a nadie, así que me puse a leer y, a los pocos minutos, ya casi en la siguiente estación, veo entrar en el vagón a esta amiga, que me hace gestos y medio gritando dice: "¡este no es nuestro tren; este va a otro sitio!". Así que, "por los pelos", nos pudimos bajar en esa estación, (que todavía es común antes de la bifurcación de vías), y esperar el nuestro. ¡Tuvo el detalle de recorrerse todos los vagones, -aunque las rodillas le molestan-, para avisarme! Ella fue mi ángel de la guarda ese día.

2.-        Una de las cosas que hicimos preparando la Navidad, fue apuntarnos a un festival de villancicos toda la comunidad de la "Ciudadela Castillo Exterior" (todos los que colaboramos "como familia" alrededor del "Centro Mariápolis Luminosa"). Dado que uno de nuestros objetivos, es testimoniar la "unidad en la diversidad", viendo que esto a veces falta en España, ensayamos un popurrí de villancicos al que titulamos "La unidad de los pueblos". En la comunidad, estamos de todas las edades y de todas partes de España. Así que engarzamos el "Fun, fun" en catalán, un villancico canario, otro en vasco, uno precioso
compuesto por el conjunto internacional Gen Rosso, otro en gallego muy melódico y el "Dime, Niño, de quién eres" para que todo el público también cantara. Resultó precioso, (incluso en los ensayos): desde un niño que hacía un solo, hasta José con sus 85 años en la silla de ruedas, (que, no sé si era en el villancico gallego, siempre se le escapaban las lágrimas).
            A toda la gente le gustó. Anteayer mismo, al bajarme del tren, un matrimonio directamente dice: "¡qué entonado, qué bonito!". Al principio yo no sabía a qué se referían: "vuestro villancico encantó a todos; armonioso; ¡enhorabuena!".

Algunas de vuestras EXPERIENCIAS tratando de practicar la Palabra de Vida de diciembre («El que tenga dos túnicas, que comparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo», Lc 3, 11) y de la de noviembre («En Ti está la fuente viva», Sal 36, 10):
1.-        “gracias por las palabras de vida y las exp... que ahora me vienen muy bien, pues estoy de voluntariado en Paraguay. El trabajo que me ha tocado este año es duro, pero a la vez es recordar lo que se me empezaba a olvidar; los enfermos de psiquiatría, no parar ni de día ni de noche; yo estoy por el día. Una no calla: al principio algún día le decía yo “calla un poco”, ella me respondía: “la española ha llegado a mandar; ¡marcha para tu tierra!”, pero yo le decía un par de cosas y se le pasaba. Yo pensaba: “este es el Jesús enfermo”. La hago reír, le doy mimos y se acurruca en mí y me abraza. Es un amor recíproco, es vivir el evangelio cada día. Me voy a acostar tranquila, dando gracias a Dios. Otra persona mayor, que no ve casi, ni oye, estuve en el hospital 14 horas con ella pues estaba ingresada y en la noche cada 15 minutos me llamaba; a pesar de todo es buena enferma, pues ella me quiere mucho e intento “ver” a Jesús en ellas, pues Jesús dijo: “lo que hagas al más pequeño, a MÍ... Trato de estar pendiente de los detalles: si les falta algo, cuando salen a la calle sacarles los cojines, su ropa planchada, etc. Otra persona mucho más joven me ayuda, pero tengo que estar pendiente de muchas cosas: que vaya bien vestida, sobre todo cuando sale a la calle... Este es mi voluntariado este año, aunque tengo que ir a ver a los niños que van descalzos al colegio

2.-        “iba cansada por las calles de una ciudad y, bastante despistada, buscaba el autobús y no tenía muchas monedas. De pronto un chico negro pedía de rodillas en un suelo frío. Me acordé de la frase del Evangelio “…a quien te pide dale…” y, acorde además con la palabra de este mes, le di los dos euros con que pagaría el autobús, pensando que quizá no tendría cambio luego. Pero después todo se resolvía con mucha facilidad, como si alguien me guiara; me sorprendió y hasta me sentía mejor que antes de encontrar a este chico que pedía ayuda

3.-        “en nuestra pequeña parroquia yo doy catecismo. El año pasado no hicimos nada para celebrar la Navidad con los niños: yo quedé dolida. Este año le he dicho al párroco que teníamos que hacer fiesta a Jesús. Dijo que hiciéramos lo que nos pareciera. Nos pusimos de acuerdo las catequistas y juntas decidimos que cada grupo le cantase un villancico. Y buscamos una niña para hacer de María, uno de San José y tenemos un bebe para niño Jesús: ¡este Año sí le haremos fiesta a Jesús!

4.-        “Buenas noches, Paco. Bueno, como ya sabes, hicimos el mercadillo para recaudar alimentos: ¡nos cayó una tromba de agua! Pero no importaba, pues se creó un ambiente de voluntad y unión por todos con muchas ganas de seguir adelante… que ya no importaba el tiempo. Sentí que Jesús hace lo imposible, posible; y que estamos en Sus manos: a pesar de la lluvia recogimos un gran número de alimentos

5.-        “adelantando algunas compras, el otro día estaba en la Casa del Libro y una chica preguntó allí por uno sobre el poder mágico de los Salmos. Sólo escucharlo ... "olía a esoterismo" y... ¡¡qué miedo!! Así que, como no lo tenían (¡menos mal!) me acerqué y le dije que donde sí encontraría todos los Salmos era en la Biblia, y que había para pedir fortaleza, etc... Parece que buscaba eso, pero para obtenerlo "mágicamente"... Me lo agradeció mucho

6.-        “Paco, te reenvío un mensaje de una amiga que conocí en la peregrinación, (el Señor no deja de sorprenderme y de hacerme regalos que me ayudan a seguir adelante y a sacarme de la tibieza con la que a veces le respondo): "…tú sí que me has ayudado: ¡¡¡¡hasta he invitado a mi casa para año nuevo a unos cuñados con los que no me hablaba hacía más de 12 años!!!! Pienso en ti en lo buena lo dulce y el cariño que pones en todo y ya está!!! Eres mágica!!!!!".
           ¿Con quién mejor iba a compartir este mensaje…?

7.-        “ me enteré que mi nuevo párroco hacía 40 años de celebrar su primera misa. Es muy atento con nosotras las catequistas: yo una por una fui preguntando qué les parecía si ese día hacíamos algo por él, para que se sintiera querido. Dijeron que sí, pero nadie estaba dispuesta a ir a comprar. Yo trabajo y salgo a la una y media con el tiempo justo para coger el bus, por lo tanto llamé al comercio para que me esperaran antes de cerrar y me comí un bocata. En fin, puse todo mi Amor. Hicimos una petición por él en la Misa, llamé una a una y le enseñé el regalo, (como todas estaban muy ocupadas). Pero yo fui una de tantas y él solo vio el conjunto, el grupo, (un poquito… cuesta… no ser reconocida…). Pero estoy contenta y doy gracias a Dios


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