domingo, 18 de enero de 2015

SED DE AGUA VIVA

VIDA DE LA PALABRA           primeras semanas de ENERO 2015
 
Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de practicar la Palabra de Vida de enero («Jesús le dijo: ‘Dame de beber»,Jn 4,7)
1.-        El diálogo de Jesús con la samaritana de la PdV me invitaba a pedir muchas veces (junto a muchos de los que me habéis escrito), "dame de beber". Con el salmo he rezado a menudo: "como busca la cierva corrientes de agua viva..., mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo. ¿Cuándo entraré...?".
            Acabo de terminar nuestra semana de Retiro con otros casi 500 sacerdotes de todo el mundo (de Europa principalmente) y ha sido verdaderamente sentirme catapultado a esas fuentes de agua viva, al seno de la Trinidad. Ha sido no sólo escuchar, sino experimentar a través de la comunión propiciada por el amor recíproco, que hemos bebido de la mismísima fuente del carisma de la unidad, hemos sentido calmada nuestra sed y, a la vez, que nos queda gana de seguir bebiendo: y se intuye la cantidad y la frescura de lo mucho que queda.
            Un dvd de Chiara Lubich sobre la Eucaristía (que nos diviniza), y una aplicación-explicación teológico-espiritual de Piero Coda a la vida concreta diaria de unidad; otro de Klaus Hemmerle sobre su experiencia de Dios y otro de Igino Giordani sobre María como modelo de perfección, además de la homilía de Jesús Morán sobre los Consejos evangélicos mirados como "vuelos" de desposorio con Dios..., todo…, te hacía estar con los pies en el suelo, con el alma saciada y en comunión con todos tendiendo a viví la realidad más real (vivir en Dios) y todo ello que viviendo con
la presencia de Jesús en medio. Ser sacerdotes-María. "Vivir en la más alta contemplación… en medio del mundo. Como María, ama de casa…; como Jesús, hijo del carpintero…".
            Al final, unos cuantos salimos delante de todos a expresar los frutos. Luego en coloquios y encuentros personales, me decían (¡y nos decíamos!, ¡también yo a los otros que hablaron!): "lo que has comunicado, yo también lo he vivido, y lo compartiría hasta con las mismas palabras". Signo todo ello de la unidad, de la comunión vivida y experimentada.

1b.-       Sin olvidar que también había sido precedido (y continuado) todo por raíces profundas engarzadas en Jesús crucificado y abandonado: viernes y sábado anteriores estuve con fiebre en cama, 4 de los españoles al final no pudieron ir por enfermedad de última hora...
            La misma víspera de viajar, a uno de los que vino a dormir a Las Matas para luego irnos todos juntos, le pidieron que preparara y mandara una experiencia que ilustrara uno de los temas del Retiro. Un marcapáginas con la frase de Santa Teresa, ("nada te turbe..."), junto con la PdV, nos ayudó a no impacientarnos. Me apetecía acostarme pronto (y más no estando recuperado del todo de mi fuerte constipado), pero, además de ofrecerle mi ordenador, me quedé para luego revisar juntos el texto y mandarlo, de forma que también todo fuera realizado con "Jesús en medio" de nosotros por ese amor recíproco.
            Y en el viaje de vuelta, 4 horas de espera antes de salir, por la huelga, (y aprovecho para escribir estas mis experiencias).

1c.-      Participaron también 2 sacerdotes sirios. Sólo verlos (conociendo su vivencia por otros encuentros y por las noticias de la guerra), nos ayudaba a situarnos en lo esencial: "todo pasa; sólo Dios permanece". Aquí en occidente “nos quejamos de vicio”.
            Aunque cada uno ya lo tenemos todo dado a la Comunión de Bienes (y de esta les llega periódicamente a ellos y a otros compañeros de distintos lugares del mundo), el último día quisimos hacer un gesto especial (aparte de orar y seguir haciéndolo): pudimos reunir unos 5.000 €, (con eso pueden vivir 30 familias allí durante un año).


Algunas de vuestras EXPERIENCIAS tratando de practicar la Palabra de Vida de enero («Jesús le dijo: ‘Dame de beber»,Jn 4,7) y la de diciembre («El que tenga dos túnicas, que comparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo», Lc 3, 11):
1.-       estoy subscrita a tu blog, y periódicamente recibo tus experiencias y las de los demás sobre la Palabra de Vida... Son siempre una bocanada de aire fresco y me ayudan a sentirme unida con vosotros, aunque sea ahora desde otro país. Este mes de diciembre era una Palabra de Vida bastante "práctica", que nos vino
al dedillo: hace dos meses nos mudamos a una Mariápolis permanente, a una casa de alquiler de una familia amiga nuestra. Aquí, la cocina ya está amueblada, por lo que nuestros muebles y el horno que traíamos de nuestro apartamento estaban sobrando. 
          En seguida pusimos a disposición los muebles, que ya estaban usados de algunos años, pero en buen estado, y una voluntaria nos dijo que le venían muy bien para su cocina: después nos mandó una foto y realmente quedaron genial.
          Quedaba aún el horno, que habíamos recibido de regalo de bodas del padrino de mi marido: nuevo, moderno y bueno. Lo "lógico" era pensar en guardarlo, por si en un futuro nos mudamos de nuevo y lo necesitamos; pero delante de la Palabra de vida, sentimos que no podíamos quedarnos con esa "segunda túnica" si había algún hermano necesitándola... Y efectivamente, ¡una familia lo necesitaba! Así que, con mucha, alegría donamos también nuestro horno nuevo y nosotros estamos usando el que los dueños tenían aquí, un poquito más viejo y con menos potencia... pero lo suficiente para cocinar

2.-        “…la Palabra de Vida también ha sido (al menos para mí) en esa misma línea. Yo, siendo ignorante en las oraciones (entre otras cosas porque llevo menos tiempo bautizada), mi oración favorita es: "Jesús, hijo de David, ten piedad de mí. ¡Tengo Sed, tengo sed de Ti!".
            Pero lo que te voy a contar es que para mí ha sido muy novedosa la Palabra de Vida de Enero cuando afirma: "abrirnos al otro, como lo hizo Jesús, pidiendo agua, superando la barrera". En mi casa, incluso con mis hijos, (a pesar de que a veces los padres pensamos que tenemos que "parecer" perfectos para nuestros hijos, y no parecer "débiles", para darles ejemplo), les he hablado de mi esclavitud… y ahora más en estas fechas festivas... y les he pedido ayuda: que me ayuden todos, cada vez que vean que voy a comer fuera de hora o sin tener hambre… que me paren, o me lo recuerden... Pero el resultado ha sido sorprendente: mi hijo adolescente, también me ha pedido ayuda. Ha reconocido que tiene problema de pereza para estudiar y quiere que le ayude... que cada vez que le vea perder el tiempo, que le recuerde que no es ese el camino… cuando hasta ahora ha sido una permanente lucha hacerle entender que no estudiaba suficiente y perdía mucho tiempo. En fin, solo puedo dar Gracias a Dios, y a sus mensajeros

3.-        “como sabes estoy una temporada de voluntaria en Sudamérica. La semana pasada fui donde los niños, a la selva, (que es lo que me impulsó a volver, pues el año pasado les había comprado playeros, calcetines, balones y estufas). Me habían dicho que iban descalzos, pero no me lo creía del todo: cuando lo vi, mi alma se cayó; si en ese momento me piden la luna...

           Este año dije que les preguntaran lo que les hacía falta. "Juguetes, - nos dijo el profesor-, pues hay niños que no han tenido nunca uno". Yo, de momento, estaba un poco reacia con mis compañeras cuando habíamos ido a comprar. Después ya cambié de actitud, cuando vi que el dinero llegaba para los ventiladores, pues los necesitaban, además de comprarles algo de ropa.
            Al día siguiente salimos muy pronto, porque está lejos. Cuando me reconocieron y vieron todas las cajas, estaban perplejos. Estaban varios papás, (hasta el que representaba la zona); me dijeron que hablara un poco a los niños. Pedí ayuda a lo alto. Les dije que por los niños daría la vida. Cuando terminé, les preparamos algo de comer y les repartí sus paquetes: era de verles su cara. No se atrevían a abrir los paquetes. Era algo especial especial ver sus caras y sus comentarios…
            Hablé un poco con los papás: están muy contentos por las cosas que les había llevado. Habló el Representante y me dio las gracias porque hasta ahora nadie les había dado nada a sus hijos: "una vez fueron unos políticos y apenas les llevaron nada, pero les pidieron el voto; y usted viene de tan lejos y les trae regalos y les da cariño y sonrisa". Les dije que no tienen que darme las gracias, que soy un instrumento y que el dinero no es mío.

            En el camino de vuelta, por delante iban los mayorcillos de 10, 12 años, con sus juguetes, agachados tirando del camión uno 4 km, el otro 5 km. De verdad que le di las gracias a Dios por ser tan feliz en ese momento y contenta porque había vivido la palabra de vida. El director y su familia nos dijeron que todas las familias estaban felices por todo. Al final, no había repartido todo lo que había traído para ellos: los niños se iban felices; les dejé todo allí, para cuando empiece el cole, que hicieran una rifa

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