miércoles, 4 de septiembre de 2013

Papa Francisco por la paz

El Papa Francisco convoca 
jornada de oración y ayuno por la paz en Siria 

    Seguramente estás al corriente de la convocatoria del Papa de oración y ayuno por la paz en Siria. Nos sumamos a  la iniciativa: el próximo sábado 7 de septiembre en el Centro Mariápolis, (C/ Poniente 33, Las Matas [Madrid]), tendremos  adoración de 19:00 a 20:00 horas por la paz, para concluir con la celebración de la Eucaristía (como todos los sábados del año) a las 20:oo. Aquí te copio las palabras del Papa Francisco y AQUÍ puedes leer las declaraciones al respecto de María “Emmaus” Voce, Presidenta de la Obra de María (Movimiento de los focolares).

    Oración propuesta por Ayuda a la Iglesia Necesitada para esta semana de oración por la paz en Siria:

       Dios de misericordia, 
escucha el clamor del pueblo sirio, 
conforta a los que sufren a causa de la violencia, 
consuela a los que lloran a sus difuntos, 
convierte los corazones de los que han tomado las armas, 
protege a los que se han comprometido con la paz. 
Dios de la esperanza, 
inspira a los líderes para que escojan la paz en lugar de la violencia
y busquen la reconciliación con sus enemigos.





martes, 3 de septiembre de 2013

Nada más que amar..., ¡pero nada menos!

Nada más que amar..., ¡pero nada menos!

VIDA DE LA PALABRA del mes de AGOSTO 
Algunas de mis EXPERIENCIAS tratando de poner en práctica la Palabra de Vida de agosto ("si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman"):
1.-      En la Mariápolis estuvimos 850 de todas las edades (la mayoría jóvenes y familias con niños; 300 eran menores de 30 años) y de toda España. El clima de alegría de todos los años, se vio acrecentado por el "Diálogo a 360º" (=absolutamente  con todo y con todos) que le daba título.
         Durante el viaje de ida, aunque no me apetecían ni desvíos mínimos (conduje yo

todo el tiempo), sabiendo que 3 de los que iban en el coche no conocían Zaragoza, entré para que visitáramos el Pilar (aprovechamos para ofrecer a la Virgen la Mariápolis) y comer los bocadillos (una de las "pasajeras" los había preparado esmeradamente para los 5 que íbamos) a la orilla del Ebro.
         Preciosos y vivos los testimonios. Profundas y ricas las reuniones de grupo. Útiles al máximo los talleres (un día me apunté al de "cuidado y atención a mayores y
enfermos" y otro al "diálogo con el budismo"). Las excursiones, preciosas: ¡lástima tener que elegir y no poder realizar las 16! En todo ello, tratabas de vivir el lema del día y la PdV, y así conocías y compartías con gente magnífica, que te ensanchaba el alma.
         Los dos primeros días, los pasé confesando (tarea que me encanta, aunque me llevara todos los tiempos "libres"); p.ej., mirando una exposición de fotografías y

 comentando con quien tenía al lado una sobre un arroyo, dio pie a una larga y preciosa conversación (e inicio de amistad) que acabó con el sacramento de la reconciliación.
         Era la primera vez que yo estaba en Cataluña y experimenté cómo la gente del lugar, (de los que iban a la Mariápolis ya lo imaginaba), te ofrecía lo mejor de su lengua, costumbres y cultura, y, a la vez, en ese diálogo, cuando tú te das, enseguida se adaptaba a ti.

2.-      La semana atendiendo a mis padres en el pueblo, de nuevo fue oportunidad no sólo de estar con ellos todo el tiempo pendiente de cada cosa, sino también, cuando íbamos de paseo, de estar atento a cada persona que se acercaba a hablar con ellos o saludarlos: ya que íbamos tan despacito, yo hubiera preferido no detenernos tanto ni tantas ocasiones, pero siempre era una riqueza, por la alegría de unos y otros al encontrarse, y, prestando atención y escucha, ¡y más después de la "pulsera" de "artista del diálogo" que nos habían dado a cada uno en la Mariápolis!
         No tuve lugar para llamar a algunos amigos y quedar con ellos, ni para leer mucho, pero sentí que había aprovechado el tiempo: ¡no había hecho otra cosa que amar! Nada más, ¡¡y nada menos!!

3.-      El encuentro de 65 sacerdotes de los 5 continentes (cada uno de un país distinto, excepto de España, Brasil, Italia y Alemania que íbamos 2 ó 3) fue intenso y trabajado, y por ello también muy bonito y fructuoso. La mayoría ya nos conocíamos de cada año en agosto y en enero, y eso te permite ponerte en el lugar de cada uno, sabiendo lo que le agrada, y seguir enriqueciéndote de su sabiduría y sus experiencias. Yo prefiero que me den "las cosas hechas" y secundarlas; "amar a todos", en cambio, era en este caso
 ser plenamente corresponsable: decidir y preparar todo con amplio diálogo en comunión, escuchando y acogiendo a cada uno sin prisa en cada grupo semicontinental, valorar cada experiencia personal y comunitaria, y, desde ahí, tratar de discernir lo que "Jesús en medio" ("donde dos o más están unidos…") sea que el que decida y programe; todo ello supone tiempo, lentitud, "escarbar" para sacar lo mejor de ti y de cada uno, pero este "amar a todos" así, sienta bases de verdadera sabiduría, de coparticipación plena, sintiéndose así que todos "contenemos" a todos, y que todos llevamos juntos adelante todo. Al final, nos descubríamos muy distintos, ¡pero muy iguales!: todos importantes, todos valorados por todos.


         Y el marco inigualable (Loppiano, ciudadela de testimonio con 800 habitantes de más de 60 países) te abre y esponja el corazón llenándolo de esperanza en una nueva humanidad, de la que quieres formar parte tratando precisamente de no dejar de amar ni en las dificultades.

4.-      En el viaje, una de las máquinas se tragó el dinero de un compañero sin darnos una botella de agua por más que lo intentamos. Cuando ya desistimos y nos fuimos,  miré para atrás por si alguien se acercaba a esa máquina: amar sería advertirle. Y así lo hice: retrocedí para avisar a dos que ya iban a introducir sus monedas. Quise luego… poner un cartelito…, pero no encontré cómo…      

5.-      Ayer domingo, preparando la comida en casa, traté de ir fregando los utensilios y limpiando conforme iba usando, para que quien luego fregara, encontrara todo ordenado y sólo tuviera que limpiar vasos, cubiertos y platos (entre "viaje" y "viaje" a la cocina la recoger la mesa, aproveché y fregué los míos y algún otro).


Alguna de vuestras EXPERIENCIAS viviendo la Palabra de agosto y de meses anteriores durante el verano:
1.-  “… Gracias por tu correo de la PdV y por las experiencias (incluida la del televisor). Por cierto, voy a contarte algo precioso que constata la veracidad de Su Palabra:"dad y se os dará" y que es muestra de su infinita generosidad.
            Cuando nos casamos, estábamos muy justillos. Un seminarista de Centroamérica se ordenó diácono aquí y nos dijo que sus padres no venían porque no tenían dinero. A mí me daba pena que sus padres se perdieran un día tan bonito de su
hijo, así que le dijimos que nosotros pagaríamos el billete de ida y vuelta de ambos. Ese mes nos quedamos en la cuenta sin apenas nada. Recuerdo que pensé que si antes de cobrar venía algún gasto extra, no tendríamos, pero no nos importó: ¡valía mucho más la alegría de sus padres! Desde entonces, el Señor derramó su infinita generosidad sobre nosotros: ¡¡jamás en estos 25 años hemos tenido dificultad económica, ni hemos tenido que mirar qué día de mes era si había algún gasto extraordinario, porque siempre había suficiente!!, (cuando lo recuerdo me emociono). No quiere decir que haya sido fácil, porque hemos arriesgado (y seguimos) mucho con la empresa, tanto que nos podía hasta haber quitado el sueño, pero siempre hemos confiado en Él y yo sabía que nos apoyaría porque no lo hacíamos por ambición. Ahora bien, Él es el "Jefe" de la empresa y de nuestras vidas y soy plenamente consciente de que somos simples administradores, que todo es suyo. Debemos administrarlo bien y por supuesto que nadie de nuestros más próximos pase necesidad. Lo vivo tan así que, cuando doy algo, siento que es el Señor quien me dice... "para esto, a esta persona..."... y yo cumplo. No me cuesta desprenderme así que seguro que es una gracia, porque bueno sólo es Él …"

2.-  “…estoy saliente de guardia y hoy, evidentemente, a cumplir mi horario… “y no pasa naíca siquiera”, que diría José Mota, … este mes, por circunstancias
 sobrevenidas me espera más carga de trabajo, pues por cese de un compañero, y por vacaciones de otro, estaré solo en dos oficinas. Esto es un buen reto para un deportista como yo: te aseguro que lo llevaré de buen grado y con ánimo de mostrar mi capacidad, y "con la satisfacción del deber cumplido". Algo parecido a la experiencia de "los pistachos".”

3.-        “…me gustaría compartir contigo la reflexión y la alegría de ver como estos días a pesar de la "grandísima desgracia que ha sido el accidente de Santiago de Compostela", (todo el mundo y digo "todo"), hemos sido capaces de amar y unirnos en el dolor de aquellos que sin conocerlos sabemos que están sufriendo, porque como dice la Palabra de Vida de este mes, ¿qué mérito tiene amar a los que te aman? …”

4.-     “…mi alegría, de mi satisfacción después de estos cinco días vividos en la Mariápolis, que este año ha sido en La Seu d'Urgell. El tema sobre el que ha girado ha sido el DIALOGO a 360º. Diálogo hacia y en todas las direcciones (¡cuánta necesidad tenemos de ello hoy en este mundo tan
 dividido!; escribo ahora con la noticia de fondo de los problemas en Gibraltar); diálogo intra ecclesia, diálogo entre diferentes confesiones cristianas, entre diferentes religiones, diálogo con la cultura, diálogo con quien no tiene ninguna creencia religiosa.
            Desde el primer día, desde la acogida, el ambiente ha sido espectacular: cuánto amor concreto, cuánta unidad se ha respirado, cuánto el otro en el otro. Cada vez que experimento tanta radicalidad en vivir el Evangelio, en esta experiencia de Amor, encuentro más apoyo en mi vida de creyente y en mi vocación dentro de ella.
            Para concretar este diálogo y que fuera un encuentro participativo, se constituyeron diversos grupos de diálogo (30 grupos aprox.), donde durante varios días hemos tratado diferentes aspectos del diálogo, desde ópticas diferentes, tanto cultural como religiosamente. Los grupos eran variados, había gente de edades diferentes, ideas, y hasta creencias, algo que ha enriquecido el
diálogo, y me ha enseñado pautas a seguir a la hora de querer dialogar con el otro: escucha, vaciamiento de uno mismo (como bien ha resaltado tantas veces Chiara Lubich en sus escritos y en su vida), humildad, fraternidad, y , en al caso del diálogo con quien no tiene fe, hasta dejar mi fe a un lado para poder acoger al otro y hacer sus anhelos míos.
            En nuestro grupo había un hombre de edad… cuando hablaba casi siempre lo hacía para decir algo sin relación con el tema. La primera reacción fue pensar: "pobre hombre, escúchale, está mayor".  Posteriormente…: "va a ser difícil que los demás hablen, ¿qué puedo hacer educadamente?". Pero en ese momento me llegó una intuición: "¿por qué no dejas de usar tus criterios y te abandonas en él, te haces uno con él, amas concretamente, pero no de manera racional, sino de modo auténtico, (experiencial)?." Justo en ese instante recibo un mensaje que dice “Tener un amor delicado”, y donde Chiara Lubich explica: “Amar a Dios significa amarnos con amor práctico, efectivo y con amor delicado, afectivo”. Sobran comentarios.
            Otro aspecto de la Mariápolis han sido las excursiones, en mi caso solo una, ya que en la segunda excursión decidí pasear por La Seu, sentarme en una sombra en un bello parque y, mientras los niños reían, jugaban y disfrutaban del momento, yo leía a Carlos de Foucauld: algo
 realmente estimulante. La variedad de excursiones ha sido alta… Yo escogí la visita a la cueva de Manresa donde San Ignacio recibió su Iluminación: qué lugar, cómo se eleva el alma al estar cerca de aquel lugar donde el santo “colgó las botas” y cambió los ejercicios militares por los espirituales. Pero ese día me deparaba más momentos llenos de interioridad: después de Manresa, nos dirigimos a Monserrat, Abadía benedictina, donde celebramos la Eucaristía, y donde pudimos respirar fe en ese gran macizo rocoso; sitio, además, donde se respira la cultura catalana…”
                                     
5.            “…¿qué tal la Mariápolis que acabáis de tener? Creo que os han enriquecido mucho varias experiencias. Nosotros también hemos tenido una Mariápolis en nuestro país, justo al inicio del mes, (desde 29 de julio hasta 4 de agosto). Fue un encuentro muy bonito; yo me quedé en la Parroquia: fue mi párroco y a la vuelta me contó todo. Sentí mucho no estar, pero tenía que vivir la unidad, también en la oración y atendiendo a la gente que acude.
…siempre me gustan tus correos, los mensajes, experiencias variadas; me ayudan a seguir en unidad… sin olvidar que me ayudan a crecer en la espiritualidad de la unidad…“

6.            “…muy bien, la verdad que es una experiencia cada año distinta: merece la pena y con las pilas cargadas. La Mariápolis es para mí como un regalo: día a día vas  descubriendo lo que Dios ha preparado para ti. Mi hijo ha venido muy contento y con ganas de más, le ha venido bien porque está pasando por un momento difícil …”

7.-          “…acabo de llegar de la Mariápolis, Como siempre unos días felices cerca del Señor a través del hermano, una actitud a mantener el resto del año, Ya que a mí los
 problemas me paralizan y me olvido de los demás. Había una alegría contagiosa, o era la presencia de Dios en medio ”donde dos o más están reunidos en mi nombre, allí estoy Yo”, la plenitud. He tratado de amar en lo que no se ve, me daba pena al salir ver a las Sras. de la limpieza haciendo camas, así pues, he hecho la mía todos los días y procuraba dejar todo recogido para no darles más trabajo, y al pasar las saludaba y les daba las gracias; no nos veremos más, pero me sonreían agradecidas y me conocían.
Los pequeños detalles a veces cuestan, pero uno es feliz por dentro.
            Un detalle del Señor, que es Padre: tenía que ir al juzgado yo sola y con miedo y preocupación, le dije que solo confiaba en Él. Cuando regresé a casa, un cactus precioso, con veinte flores que se habían abierto todas a la vez: era un ramo bellísimo, y me pareció un regalo de Dios…”

8.-          "… El último día de la Mariápolis había una señora sentada a mi lado y en un momento de silencio me dijo: "qué abanico tan bonito tienes, ¿me lo dejas ver?". Se lo pasé, lo abrió y dijo que era precioso. La miré y dije: "¡se lo regalo!". Muy sorprendida contestó: "¿de verdad?". Noté que le hizo muchísima ilusión. Ya me había dado cuenta que lo miraba y lo miraba... Luego ella tuvo un detalle muy bonito porque preguntó a mi hija dónde nos alojábamos y me dejó en recepción unas mermeladitas con una nota de agradecimiento…"
               


N.B.: tú también puedes compartir las experiencias que hayas podido realizar poniendo en práctica el Evangelio; "pincha" aquí abajo en “comentarios” y escríbela "para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre celestial" (no a nosotros).

domingo, 1 de septiembre de 2013

Amar de verdad, con obras

PALABRA DE VIDA

Septiembre 2013
«No amemos de palabra y de boca,
sino de verdad y con obras»
(1 Jn 3, 18)

         Es san Juan quien escribe. Y pone en guardia a sus comunidades contra algunos cuyas palabras exaltaban la fe en Jesús, pero cuya fe no iba acompañada de obras.
 Incluso las consideraban inútiles o superfluas, como si Jesús lo hubiese hecho ya todo. De modo que su fe era vana y estéril, pues hacía que a la obra de Jesús le faltase la aportación indispensable que Él pide a cada uno de nosotros.

«No amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras».

         Amar con obras. La verdadera fe, dice el apóstol, es la que se demuestra amando como Jesús nos amó y nos enseñó. Pues bien, este amor se caracteriza
ante todo por ser concreto. Jesús no nos amó con hermosos discursos, sino que pasó en medio de nosotros haciendo el bien, sanando a todos, estando plenamente disponible para quienes se presentaban ante Él, empezando por los más débiles, los más pobres, los más marginados, y dando su vida por nosotros.

«No amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras».

         Y debemos amar, dice el apóstol, además de con hechos, también según la verdad. El amor cristiano, además de traducirse en hechos concretos, se preocupa de  inspirarse en la verdad del amor que encontramos en Jesús; se preocupa de hacer obras conformes a sus sentimientos y enseñanzas. Es decir, tenemos que amar según la pauta y la medida que nos mostró Jesús.

«No amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras».

         Entonces, ¿cómo vivir la Palabra de vida de este mes?
         Su mensaje está más que claro. Es una llamada a la autenticidad cristiana en la que tanto insistió Jesús. Y ¿acaso no es esto lo que el mundo tanto espera? ¿No es
verdad que el mundo de hoy quiere ver testigos del amor de Jesús?
         Así pues, amemos con hechos y no con palabras, comenzando por esos pequeños favores que cada día nos piden los prójimos que tenemos al lado.
         Y amemos según la verdad. Jesús actuaba siempre siguiendo la voluntad de su Padre; del mismo modo, también nosotros tenemos que actuar siempre siguiendo la palabra de Jesús. Él quiere que lo veamos a Él en cada prójimo, pues todo lo que hacemos por cada uno lo considera hecho a Él. Y también quiere que amemos a los demás igual que a nosotros mismos y que nos amemos entre nosotros estando dispuestos a dar la vida el uno por el otro.
       Amemos así para ser también nosotros instrumentos de Jesús para la salvación del mundo.




miércoles, 31 de julio de 2013

AMAR A TODOS


PALABRA DE VIDA agosto 2013 
                                             
«Pues si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? 
También los pecadores aman a los que los aman» 
(Lc 6, 32)

         La Palabra de vida de este mes está tomada del Evangelio de Lucas. Forma parte de esa larga serie de dichos de Jesús que, en el Evangelio de Mateo, se corresponde con el sermón de la montaña. En esta serie, como se sabe, Jesús describe las exigencias del Reino de Dios y los rasgos que caracterizan a quienes pertenecen a él, los cuales se inspiran y se orientan a imitar al Padre celestial.
         En este versículo Jesús llama a sus discípulos a imitar a Dios Padre en el amor. Si queremos ser hijos suyos, debemos amar a nuestro prójimo del modo como Él ama.

«Pues si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman».

         La primera característica, la que más distingue el amor de Dios Padre, es su absoluta gratuidad. En esto se contrapone radicalmente al amor del mundo, el cual se basa en la correspondencia y en la simpatía (amar a quienes nos aman o nos son simpáticos), mientras que el amor del Padre celestial es totalmente desinteresado: se
entrega a sus criaturas independientemente de la respuesta que pueda llegar. Es un amor cuya naturaleza es tomar la iniciativa y comunicar todo lo que posee. En consecuencia, es un amor que construye y que transforma. El Padre celestial nos ama no porque seamos buenos y espiritualmente bellos, y por tanto merecedores de atención y benevolencia; al contrario, al amarnos crea en nosotros la bondad y la belleza espiritual de la gracia, convirtiéndonos en amigos e hijos suyos.

«Pues si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman».

         Otra característica del amor de Dios Padre es su universalidad. Dios ama a todos indistintamente. Su medida es la ausencia de todo límite y de toda medida.
         Por otra parte, este amor suyo no podría ser gratuito y creativo si no estuviese totalmente proyectado dondequiera que haya una necesidad o un vacío que colmar.
         Precisamente por eso el Padre celestial ama también a esos hijos que son ingratos o rebeldes o están alejados; es más, se siente especialmente atraído hacia ellos.

«Pues si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman».

         Entonces, ¿cómo vivir la Palabra de vida de este mes?
         Comportándonos como verdaderos hijos del Padre celestial, es decir, imitando su amor, sobre todo en las características que hemos subrayado: la gratuidad y la universalidad. Procuraremos amar tomando la iniciativa, con un amor generoso, solidario, abierto a todos, especialmente hacia los vacíos que podemos encontrar a nuestro alrededor. Trataremos de amar con un amor despreocupado de los resultados. Nos esforzaremos en ser instrumentos de la liberalidad de Dios haciendo partícipes a los demás de los dones naturales y de la gracia que hemos recibido de Él.
         Dejándonos guiar por esta Palabra de Jesús, veremos con ojos nuevos y con un corazón nuevo a cualquier prójimo que pase a nuestro lado y cualquier ocasión que nos ofrezca la vida diaria. Y por dondequiera que pasemos (familia, colegio, lugar de trabajo, hospital, etc.), nos sentiremos empujados a ser dispensadores de este amor que es propio de Dios y que Jesús trajo a la tierra, el único capaz de transformar el mundo.




martes, 30 de julio de 2013

EL PRÓJIMO ESTÁ... ¡PRÓXIMO!
Vida de la Palabra de julio
Algunas de mis EXPERIENCIAS tratando de vivir la Palabra de este mes ("toda la ley se cumple en una sola frase: amarás a tu prójimo como a ti mismo") ¡y otras!, durante las últimas semanas:
1.-      Iba yo caminando y comiendo pistachos. Recordando la PdV, pensé: "casi todo el mundo tira las cáscaras de pipas y pistachos; alguien tendrá que limpiar la calle". Así que, amar al prójimo era guardarlas en el puño de la mano hasta que fuera encontrando papeleras. Parece una tontería, pero me quedé contento. Y casi como confirmación, 50 metros más adelante me encontré a una barrendera limpiando la acera: "el prójimo", efectivamente, estaba "próximo".

2.-      Ha sido bonito la semana que he pasado en el pueblo atendiendo a mis padres. El acordarme explícitamente de la PdV (¡tan apropiada!) y, además, tratar de "ver a Jesús" en cada uno de ellos, me ha ayudado a vivir más en Dios esos días. Atento a las horas de las pastillas, a que coman y se hidraten bien; ayudar a levantar y asear a mi padre…
          Me llevé tres libros… ¡pero no pude leer ni una página!: había que ir a ritmo de ellos, y pendiente (oportunidad preciosa de estar bien cerquita de ellos todo el día, muchas veces sin necesidad de palabras por parte de ninguno).

3a.-    Aunque "dad y se os dará" era la Palabra para mayo, ¡no hay que dejar nunca de vivirla!: vista la preciosa historia de comunión de bienes y de providencia de nuestra casa que tantos conocéis, algunos me habéis pedido que cuente alguna experiencia al respecto.
          El Señor está pendiente hasta de las pequeñas cosas. Se nos acabó el vino para Misa en la Capillita de casa. Los compañeros que estudian, ya de vacaciones, no van por la zona de Madrid donde lo venden, ¡y además estaban fuera los 2 y yo no tenía tiempo
de cruzarme Madrid! A la mañana siguiente voy a celebrar Misa a una parroquia vecina: entra un feligrés a la sacristía que regala al párroco 3 botellas de vino de Misa. Al irse, me dice el párroco: "¿te vendría bien una?; estos días la gente nos ha traído bastantes". Al final, me dio dos. Días después voy a mi pueblo y un señor había dejado unas semanas antes en la sacristía una caja de vino de Misa (aparte de la que dio a la parroquia) con un letrero: "para Paquito Tomás".

3b.-    Todos los costes suben. En los meses de primavera, hemos tenido déficit, (a pesar de la Providencia habitual… ¡generosidad de tantos!; ¡¡¡gracias!!!, por cierto). Para colmo, 300 € con los que habitualmente cuento otros años al inicio de verano en el trabajo, este año “no vienen”. A pesar de eso, aunque dudamos un instante, “arriesgándonos”, hemos dado nuestra contribución a la "comunión de bienes" no sólo para los de Las Matas, sino también para sacerdotes de todo el mundo.
          Tres semanas después, uno de los compañeros que viene todos los lunes a la reunión, (sin saber nada), como “comunión de bienes”, dice que nos dará… ¡la cantidad del déficit primaveral, contando una experiencia de “dad y os será dado”!: “di una cantidad a un amigo, y al día siguiente, un conocido a quien le presté hace años –y jamás esperé respuesta– me devuelve aquello: justo el doble de lo que había dado el día anterior para una necesidad. Así que, como yo ya no contaba con ello, os lo traeré”. También otro joven sacerdote, lo mismo una pequeña cantidad. Y, sin saber nada, mi hermana una semana después: "este año pensaba que tampoco nos iban a dar la extra de verano, así que como no la esperaba, doy la mitad al convento de la tía, que están muy necesitadas, y la otra mitad a ti". Era casi la misma cantidad arriba mencionada que a mí me daban otros años. En junio habíamos hecho la preinscripción para la Mariápolis, así que, gracias a unas cosas y otras podremos ir.

3c.-    Hará unos 5 años por medio de un compañero nos regalaron, (porque quedó fuera de "stock"), un televisor pantalla plana grande. Ciertamente vemos poquísimo la televisión (ni siquiera el telediario varios días seguidos), pero sí ponemos DVD de charlas o meditaciones, o alguna película recomendable que nos prestan.
Un domingo de mayo, los primeros minutos sólo se veía la mitad derecha de la imagen. Ese mismo día vino un matrimonio amigo nuestro a visitarme. Al comentarlo, enseguida dijeron que tenían uno similar que no utilizaban. Entre el marido y yo
intentamos arreglarlo y parecía que funcionaba. Falsa ilusión: al día siguiente igual, y cada día tardaba más en aparecer entera la imagen: cuando teníamos que ver un DVD, había que prever encender el televisor hasta 25 minutos antes.
Enterada esa familia, un día que me invitaron a comer, no sólo luego me trajeron a casa, sino que muy contentos nos dieron su televisor.
          El “viejo” nuestro está a disposición (esperamos que con un arreglo, pueda funcionar bien): se lo hemos dado a una familia.

3d.-    Tenía que pasar la ITV de nuestro coche gris (¡ya recordáis que otros años he tenido mala suerte, pero fueron oportunidad de experiencias concretas!), así que comenté con los que me llevaban en su coche que iba a pedir consejo a un amigo. Entonces me dicen: "cerca de donde vives, unos del pueblo han abierto una estación ITV; lo hacen muy bien; y como son mis amigos, te acompañaré y seguro te hacen un descuento" (¡y así fue!).
Tenía que renovar mi Permiso de Conducción; le pregunté a una buena amiga si en su Centro lo hacían: ella estaba de vacaciones, pero… por lo visto llamó para que me atendieran bien (¡y no me cobraron!).
Ves el cariño de tantos amigos, que es lo bonito y verdaderamente importante, por medio de los cuales llega el amor de Dios: a través de ellos nos declara su Amor de Padre; y encima, menos gastos. "¡…os será dado!".

4.-      Con José también ha habido multitud de ocasiones de amar al prójimo, (y más estando alguno de los otros -¡o los dos!- de vacaciones). Y algunas, “extra”: hace unos domingos él quería ir (a un pueblo de la otra punta de la provincia) al 80 cumpleaños de una amiga, que admirablemente estaban preparando sus hijas (con Misa previa incluida a las 13:30). Yo también la conocía aunque poco. Sinceramente, hubiera preferido comer en casa y descansar y leer un poco… Hizo muchísimo calor (también en la parroquia), sobre todo cuando a la hora de la siesta, cerraron persianas del salón para poner un largo montaje de fotografías en las que yo no conocía a nadie. Y luego al coche, (después de más de 4 horas a pleno sol), que no le funciona el aire acondicionado… Pero José estaba feliz.
O anteanoche: había una cena especial con un grupo de religiosos en el Centro Mariápolis. Yo hubiera querido irme a una hora prudencial, (había madrugado muchísimo y lo mismo tenía que hacer al día siguiente), pero había que llevar luego a José a casa, (¡y a su ritmo…!). Al final fueron un par de horas más, (que yo hubiera querido y necesitado estarlas durmiendo). Ciertamente lo pasé muy bien en animada conversación durante la cena y luego en el rato de recreación y humor tan familiar y bonito. Y sobre todo José disfrutó. Aunque cuando me sonó el despertador a las pocas horas…: “¡te quiero, Señor!”- dije-, ¡¡y arriba!!, porque… no podía…


Sólo una de vuestras EXPERIENCIAS tratando de vivir la Palabra de Vida de este mes:
1.-      “…te imagino con un pie ya en la Mariápolis... La JMJ nos ha lanzado a salir, servir y amar a todos: trato de estar y vivir por lo que vive la Obra y aportar toda mi parte para construir el “ut omnes”.
Este año mi familia, en vez de venir organizada, (como estaban cada cual con sus fechas...), montaron un lío gordo y los he tenido en grupos superpuestos...: ¡esto era un campamento! Ya se han ido y a mí Jesús me ha dado el “céntuplo”: tuve que ir al médico, ya que se me alborotó la tensión y,
aparte de cambiarme la medicación, me recetó una semana de reposo. El viernes ya empecé a salir al menos para ir a Misa por la tarde... Total que he salido ganando: tener “algo” para ofrecer por la JMJ y poderla seguir por TV. ¡Y qué gozada!: Papa Francisco nos ha conquistado a todos y nos pone las pilas a 200%.

Todos los encuentros han sido bellísimos, siempre comienza hablando portugués y arranca luego hablando porteño, pero todo el mundo le entiende...”

N.B.: tú también puedes compartir las experiencias que hayas podido realizar poniendo en práctica el Evangelio; "pincha" aquí abajo en “comentarios” y escríbela "para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre celestial" (no a nosotros). 

jueves, 18 de julio de 2013

CASA "COR UNUM"


UN DÍA EN “COR UNUM”


En nuestra casa, (“Cor Unum” la llamó Chiara Lubich), recibimos abundantes visitas durante el año, pero más en verano. Siempre hemos querido “ver a Jesús” en cada uno que viene, y acogerlo en consecuencia; más aún, el fin de la casa es que en ella esté Jesús (“donde dos o más están unidos en mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos”), para donarlo (como María) a quien viene o “llevarlo” como “regalo” a donde vamos.

Aparte de estar toda esta semana un sacerdote que forma parte de la “familia” de la Obra de María (viene con frecuencia, aunque habitualmente no vive aquí), ayer vino otro sacerdote a comer (y una larga sobremesa) y a media
tarde dos familias a Misa y a cenar (trajeron ellos casi todo).

Copio el correo de uno y la entrada del blog de los otros, (dado que todo es fruto de Cristo, y para gloria de Él):

1.       “Muchas gracias por la invitación y por el rato tan agradable que he pasado con vosotros.
Que Dios os bendiga, y muchas gracias por los enlaces que me reenvías, los veré con atención…
            Veremos si Dios quiere que pase por allí con algún otro la próxima vez.
            Un fraternal abrazo en Cristo”

2.       “Ayer mi mejor amiga junto a su familia y a la mía estuvimos merendando en casa de un amigo sacerdote. Estaba allí también otro sacerdote, periodista y escritor cuyo nombre me sonaba pero, al cual, he de confesar, no he escuchado nunca ni me he leído ninguno de sus libros. Hasta ese instante no le conocía en ninguna de esas facetas. Fue él quien dijo la misa con los que allí estábamos y fue entonces cuando tuve ocasión de escucharle y conocer así a una persona entrañable, cercana, de esas que con su sola presencia producen paz.
Una vez, más me preguntaba a mí misma. No lo entendía, no lo entiendo. Por más vueltas que le doy no entiendo porqué el sacerdocio es una vocación tan desprestigiada y tan poco valorada. 
Bueno, creo estar empezando a comprenderlo. Cada vez estoy más convencida de que nos da miedo bucear en nosotros mismos. Tenemos miedo al espejo. 
          Rechazamos a los sacerdotes y a toda persona que sea sinónimo de bondad. No hay nada más terrible que tener a una persona noble y que sea todo corazón a nuestro lado. Eso nos hace ver nuestros defectos, cosa que no
soportamos y , lo que es peor, no queremos que los demás nos descubran nuestras debilidades, nuestros fallos. Antes que enfrentarnos a nosotros mismos , mejor romper el espejo. 
          La verdad es que nos han enseñado mal. Cuando hace unos meses oía a un sacerdote hablar del examen de conciencia a la hora de examinarse, decía que antes de pensar en las cosas que uno había fallado, debía pensar en todo lo positivo. Me sorprendió, nunca lo había escuchado y sin embargo, pensándolo después me he dado cuenta que tiene razón. 
          Nos han enseñado a pensar en nuestros fallos, pero no en nuestras virtudes. No estamos acostumbrados a pensar en positivo, a pensar en los dones que Dios nos ha dado. 

Rechazamos a Jesús en nuestras vidas sencillamente porque le vemos, le sentimos, como un juez no como un amigo. 
          Durante esta merienda, comentaba la hija de mi amiga que un seminarista había dicho que eran "especie en extinción". Espero que eso no sea cierto y, de serlo, que sea dentro de muchos años, por lo menos hasta que mi hijo crezca: nada me haría más ilusión que verle algún día siendo sacerdote.
          De momento, quiere ser jugador de rugby, aunque pienso que no son incompatibles: estará preparado para los golpes que le dé la vida. De defenderse y de placar al adversario, sabrá mucho.
          Dios dirá. De momento, yo rezo por ello, a la par que doy gracias por todos los sacerdotes que Dios ha puesto en mi camino, de los cuales he aprendido, aprendo tanto, cada día.”