lunes, 31 de agosto de 2026

YO TE ALABO, SEÑOR

 VIDA DE LA PALABRA                                   mes de AGOSTO

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de agosto («Engrandece mi alma al Señor», Lc 1, 46) y la de julio («Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese sí que da fruto», Mt 13, 23):

1.-        Fui a recoger a mi hermana que estaba 3 días de retiro orando en el Monasterio de El Paular.

Llegué con anticipación. Después de comerme lo  que me llevé en un tupper, entre árboles, en el mismo parking frente al Monasterio, fui a caminar unos metros y vi a unos hombres que tenían problemas para arrancar su coche. Me vino la tentación de pasar de largo: estaba recién comido y era una de las olas de calor. En cambio, naturalmente me ofrecí y cuando empecé a empujar su coche desde el lateral de su conductor, me di cuenta de que me sonaba la cara del que conducía: era sobrino de un matrimonio de mi Parroquia. Él nos había hecho magníficamente la guía de Salamanca hará 3 años; es del Opus Dei, así que imaginé que todos los demás también.

Quedaron muy agradecidos por mi consejo de orientar el coche en dirección contraria para que quedara en ligera cuesta abajo, etc; y por la ayuda para empujar y por lo que íbamos hablando mientras. Fue verdaderamente un rato bonito de comunión fraterna.

 

2.-        Durante el “famoso” eclipse estuve celebrando la Misa de 20:00. Ya acabando se notaba la oscuridad, aunque quedaba mucho para el real anochecer, y les compartí: “a través de las vidrieras se percibe cómo cae la oscuridad rápidamente, pero acabamos de comulgar y el verdadero Sol brilla en nuestros corazones”.

Al acabar la celebración, con mi madre en su silla de ruedas, con mi hermana y gente de su comunidad salimos un instante, con el pueblo a oscuras y en seguida iba aumentando la claridad: entramos de nuevo en la iglesia para hacer un rato de oración que, en medio del atardecer, hacía que la claridad interior en nuestras almas fuera “in crescendo” por el “tú a Tú” con su Creador. “Proclama mi alma la grandeza del Señor”.

            Entre todos pensábamos en voz alta no dejarnos engañar por tanta difusión de medios, y no olvidarnos de los problemas reales y pedir a Dios que haga surgir la verdadera luz más allá de otros eclipses de todo tipo.

 

3.-        Parte de estas dos últimas semanas, como cada verano, hemos estado unos días en unidad un grupo de sacerdotes tratando por el amor recíproco que resplandezca la presencia de “Jesús en medio” de nosotros tanto en el descanso vacacional, como en la convivencia, la oración y la formación.

            Ha habido multitud de oportunidades de decir “proclama mi alma la grandeza del Señor”…: viendo las maravillas (o las cosas normales) de la naturaleza, haciendo largos ratos de comunión y comunicación de experiencias entre nosotros, largos ratos de oración también en la capilla del semisótano, etc. También por algunos momentos de incertidumbre o de oscuridades o tomas de decisiones... Todo era oportunidad para alabar con María al Señor.

También antes y después de esta convivencia, los días cuidando a mi madre, p.ej. tratando con paciencia que aprenda a manejarse ella sola con la silla de ruedas, etc.

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de agosto («Engrandece mi alma al Señor», Lc 1, 46), la de julio («Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese sí que da fruto», Mt 13, 23) y la de junio («Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca. […] Gratis lo recibisteis; dadlo gratis», Mt 10, 7-8):

 

1.-        “hoy más que nunca estaba ansiosa de recibir la palabra de vida: acabo de anotarla en un papel para leerla cada vez que me acuesto y cuando me levanto.

Como te comenté, estoy con una movilización interna que se la entrego al Señor para que Él me muestre el camino.

Lo que sí pude observar en mí es que he sentido misericordia por gente que no me caía bien y que milagrosamente empecé a mirar con cariño: son los ojos de Jesús en mí.

También empezar a empatizar con los más necesitados y encontrar la mirada de Jesús en ellos, como dijo el Papa en su visita. Y también, después de hablar con una amiga, a quien critiqué por decisiones que tomó. Me di cuenta qué importante es no juzgar y, sobre todo, sin saber el porqué de sus decisiones. ¡Qué gran aprendizaje fue eso para mí! 

Este es el mes de mi cumpleaños y el de mi hija mayor... Y siempre agosto es un mes de mucho movimiento interno para mí. ¡Gracias por todo y felices vacaciones! Leeré y reflexionaré la Palabra.

 

2.-        “me han diagnosticado un cáncer de mama, en principio en estado inicial, pero ahí está y me operarán a finales de agosto.

De inicio, lo primero que se me pasó fue pensar lo mucho q trabajo para esto y sentir dolor y tristeza porque Dios me manda demasiadas pruebas. Llamé a la focolarina que nos sigue a todos los de esta región y me ayudó espiritualmente a no tomarlo como un castigo, y vivirlo para Gracia de Dios. Estoy trabajando esto desde todo lo espiritual que puedo, sigo dándome a los demás... por momentos tengo miedo y nuevamente vuelvo a trabajarme. El pasapalabra de hace unos días, decía “rezar a conciencia”: estoy cambiando también mi forma de rezar, que sea más consciente y profunda.

 

3.-        “julio ha sido muy intenso para mi familia. Mi madre partió al cielo, se fue apagando...

María fue a visitar a su prima para hacerle partícipe de su alegría, en esta ocasión experimentamos su visita para coger de la mano a mi madre y llevarla ante su Hijo. No puedo decir más que gracias al Señor por habernos dejado vivir a su lado todo este tiempo.

 

4.-        “…algo de mis vacaciones: he estado un mes casa de una de mis hermanas y quince días en otra comunidad.

Al día siguiente de llegar con mi hermana, me caí en la calle: un desgarro muscular muy fuerte que me ha obligado a necesitar que me aseen, me vistan... cuando, en cambio, lo que yo iba era dispuesta a ayudar. No pude usar el ordenador ni nada...

Entonces, en estas circunstancias me repetía, una y otra vez, como una "canción del día", el texto del Magníficat: “Proclama mi alma...”.

Así que, en esa situación: impotencia, dolores, incomodidades... podía repetir por dentro, una y otra vez "proclama mi alma...”.

Ya estoy en casa y ya puedo usar la mano derecha para escribir. Te doy las gracias por tus envíos….

 

5.-        “ya vamos llegando a ese momento que los achaques nos acompañen a cada momento y tengo que seguir rezando para llegar y sufrirlos como nuestro castigo esencial: ganarás el pan con el sudor de tu frente.

   Me alegró mucho verte y que no has cambiado nada, sigues con esa mirada convencida de seguir por el camino recto y seguro: El buen camino. Otros nos debatimos con las dudas siempre de si no nos estamos equivocando, pero eso es lo que significa poder elegir… quizá equivocarse. 

  Ahora con el mal uso que hacen los políticos de las personas, como engañar a gente masivamente para que se jueguen la vida nadando con falsas promesas, te hacen ver la maldad de algunas personas que no tienen respeto por la vida de los demás. Por eso ahora es más importante que nunca mostrar la Fe en Jesús a esos que no creen que todos somos hijos de Dios.

 

 

6.-        “llevo un día aquí en mi voluntariado anual en otro continente: solo hago escuchar y hablar con todos. Al día siguiente de llegar fui a visitar a una señora que vive sola en silla de ruedas y la falta una pierna y desde que la conocí hace muchos años trato de visitarla lo antes posible, pues cuando fui se quedó paralizada, hasta que la digo no te acuerdas de mí, reaccionó muy pronto: “te estaba esperando; se me hizo eterno el año, pues aquí estoy con tus medicinas y mi cariño”. La escuché a fondo. Le contesté a sus preguntas y se emocionó: “no pensaba que ibas venir”. Yo suelo cumplir. Siguió hablando de su vida muy difícil, pero es muy creyente, la pregunté quién te trae la comida, ella me dijo que el sobrino no puedo venir, y me dio a entender que no tenía casi comida, pero yo no la dije nada, cambié de tema, porque ella sé que no tiene dinero, pasó un rato hablando. Cuando llegué donde me quedaba, mi mente estaba dando vueltas. Me preguntan: “¿en qué piensas?”. “En la señora”. “Mañana sabrás qué hacer”. Yo sabía que por la mañana tenía que ir a comprar; cuando se lo llevé, se emocionó, estuve  un rato con ella; estaba triste, me hizo alguna pregunta, la conté alguna anécdota que me había pasado, ella se rio muchísimo. Yo al rato me fui y se quedó tan feliz y yo me fui más porque la dejé tranquila y con comida.

 

 

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