jueves, 30 de mayo de 2019

ORACIONES AL ESPÍRITU SANTO

Hoy sería uno de esos "3 jueves que relucen más que el sol": a los 40 días de resucitar, Jesús asciende al Cielo, no para dejarnos solos ("he aquí que yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo"), sino para enviarnos al Espíritu Santo.
En estos 10 días que median entre la Ascensión y el domingo de Pentecostés, hemos de esperar con anhelo y pedir con insistencia el envío del Espíritu Santo. Nos pueden ayudar a ello estas...:

ALGUNAS ORACIONES AL ESPÍRITU SANTO

¡Oh Espíritu Santo, cuánto deberíamos agradecerte y qué poco lo hacemos!
Nos consuela el hecho que eres uno con Jesús y con el Padre, a quienes nos dirigimos más a menudo, pero eso no nos justifica.
Queremos estar contigo... “fuente del mayor consuelo, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo”.
Tú eres la luz, la alegría, la belleza.
Tú atraes a las almas,
Tú inflamas los corazones e inspiras pensamientos profundos y decididos de santidad, con compromisos personales inesperados.
Tú realizas lo que muchos sermones no serían capaces de enseñar.
Tú santificas.
Sobre todo, Espíritu Santo, Tú que eres tan discreto, aunque impetuoso y arrollador, pero soplas como un vientecillo tímido que pocos saben escuchar y sentir,
mira la rudeza de nuestra tosquedad
y haznos discípulos tuyos.
Que no pase un día sin invocarte,
sin darte gracias, sin adorarte, sin amarte,
sin vivir como asiduos discípulos tuyos.
Te pedimos esta gracia.
   Y envuélvenos en tu gran luz de amor,
sobre todo en la hora de la tiniebla más densa: cuando se apague esta visión de la vida para perderse en la eterna.

Chiara Lubich, Escritos Espirituales/2
Lo esencial de hoy, Madrid 1999, pág. 64




CADA INSTANTE SÓLO EN FUNCIÓN DE TI

¡Oh, Espíritu Santo!
No te pedimos otra cosa que Dios por Dios.
Ya que mañana, dentro de una década, o más,
 tendremos que ir a adorarte 
allí donde triunfa tu Reino
y todo está en función de Ti,
 haznos vivir la vida que nos queda
–y estos te lo suplicamos–
solamente, siempre y en cada instante
en función de Ti,
a quien solo queremos amar y servir.

¡Dios!
Dios, espíritu puro,
a quien nuestra humanidad
puede servir de cáliz vacío para ser llenado…

Dios,
que debe transparentarse
en nuestra alma, 
en nuestro corazón, en nuestro rostro,
en nuestras palabras, 
en nuestros actos, en nuestro silencio,
en nuestro vivir, en nuestro morir,
en nuestro aparecer,
después de nuestra desaparición sobre la tierra,
donde podemos y tenemos que dejar
sólo una estela luminosa de Su presencia,
de Él presente en nosotros,
entre las materias y los escombros del mundo,
que vive o que cae, 
en la alabanza o en la vanidad de todas las cosas,
como escabel o como despojo de todo,
para dejar sitio al Todo, al Solo, al Amor.


Chiara Lubich, Escritos espirituales/1, p. 252





ALMA DE MI ALMA

¡Oh, Espíritu Santo,
alma de mi alma,
te adoro!
Ilumíname, guíame,
fortaléceme, consuélame.
Dime qué he de hacer;
dame tus órdenes:
te prometo someterme
a todo lo que desees de mí
y aceptar todo lo que permitas
que me suceda.
Hazme tan sólo conocer tu voluntad.
Así sea.
 
Si hacéis esto, vuestra vida se deslizará feliz, serena y llena de consuelo, aun en medio de las penas, porque la gracia será en proporción a la prueba, dándonos la fuerza de sobrellevarla y llegaréis así a la puerta del Paraíso cargados de méritos. Esta sumisión al Espíritu Santo es el secreto de la santidad.

Card. Mercier (1851-1926)






VENI CREATOR SPIRITUS            
 
   Ven, Espíritu Creador,
visita las mentes de los tuyos;
llena de la gracia divina
los corazones que tú has creado.
   Tú, llamado el Consolador,
Don del Dios Altísimo;
Fuente viva, Fuego, Caridad
y espiritual Unción.
   Tú, con tus siete dones,
eres Fuerza de la diestra de Dios.
Tú, el prometido por el Padre.
Tú pones en nuestros labios tu Palabra.     
Enciende tu luz en nuestras mentes,
infunde tu amor en nuestros corazones,
y, a la debilidad de nuestra carne,
vigorízala con redoblada fuerza.
    Al enemigo ahuyéntalo lejos,
danos la paz cuanto antes;
yendo tú delante como guía,
sortearemos los peligros.
    Que por ti conozcamos al Padre,
conozcamos igualmente al Hijo
y en ti, Espíritu de ambos,
creamos en todo tiempo.
    Gloria al Padre por siempre, 
gloria al Hijo, resucitado
de entre los muertos,

y al Paráclito por los siglos y siglos.
Amén.

Rábano Mauro (s. IX)









VENI SANCTE SPIRITUS                           
(Secuencia de Pentecostés)

    Ven Espíritu Divino,
manda tu luz desde el cielo,
Padre amoroso del pobre;
don en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.
    Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
    Entra hasta el fondo del alma,
divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre
si Tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado
cuando no envías tu aliento.

    Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
    Reparte tus Siete Dones
según la fe de tus siervos.
Por tu bondad y tu gracia
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.





ORACIÓN AL ESPIRITU SANTO

Oh, Espíritu Santo,
Amor del Padre, y del Hijo,
Inspírame siempre lo que debo pensar,
lo que debo decir,
cómo debo decirlo,
lo que debo callar,
cómo debo actuar,
lo que debo hacer,
para gloria de Dios,
bien de las almas
y mi propia Santificación.

Espíritu Santo,
Dame agudeza
para entender,
capacidad para retener,
método y facultad para aprender,
sutileza para interpretar,
gracia y eficacia para hablar.
Dame acierto al empezar
dirección al progresar
y perfección al acabar.
Amén.

Cardenal Verdier





Ven, Espíritu Santo,
llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos el fuego de tu amor.
V./: Envía, Señor, tu Espíritu.
R./: Y renovarás la faz de la tierra.
   Oh Dios,
que iluminaste los corazones
de tus fieles con la luz del Espíritu Santo; concédenos que, guiados por el mismo Espíritu, sintamos con rectitud y gocemos siempre de tu consuelo.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.






   Señor, Tú que… enviaste el Espíritu Santo
sobre los apóstoles, reunidos en oración,
concédenos también a nosotros
tener parte en los dones de este Espíritu.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Liturgia de las Horas (Tercia)

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