jueves, 31 de octubre de 2024

HACERSE TODO A TODOS

VIDA DE LA PALABRA                                noviembre 2024 

 

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de octubre («El que quiera llegar a ser grande entre vosotros sea vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros sea esclavo de todos», Mc 10, 43-44) y la de septiembre («Poned por obra la Palabra y no os contentéis solo con oírla, engañándoos a vosotros mismos», (St 1, 22):

1.-        Iba con mi madre empujando yo su silla de ruedas en el pueblo por el bonito paseo del santuario de la Patrona, la Virgen de la Caridad. En esto oigo a nuestras espaldas unos jóvenes malhablados, con risotadas y gritos. Nos adelantan y al instante tiran una lata de refresco en medio del césped: ¡había una papelera 5 metros antes y otra 5 metros después! Se me enciende la sangre, pero calmadamente los llamo: “¡oye!”. Varias veces: sé que me oyeron, pero no se pararon. Hasta que no tienen más remedio cuando se cruzan con un señor que les dice: “os llaman desde allí atrás”. Con una sonrisa y amablemente les digo: “por favor, ¿podríais tirar esa lata en la papelera? El paseo está bien bonito sin basura en el césped. Este verano estuve una mañana recogiendo latas y bolsas”.

Con una sonrisa burlona, vuelven sobre sus pasos y recogen la lata y la depositan en la papelera. Los oía hablar a mis espaldas mientras nosotros seguíamos caminando, lo cual no me daba ninguna tranquilidad, pero oigo otra lata que sí cae en una papelera.

Pasan al lado para adelantarnos y entonces, sonriendo, les digo: “me llamo Paco, ¿y vosotros?”. “Yo, Rubén”. “¡Cómo mi sobrino!”. “Yo, José”. “¡Cómo mi parroquia!”… Sorprendidos empiezan a sonreír, aunque hablando un poco descreídamente. Les echo la mano y les deseo buen día y que sean buenas personas, mientras mi madre y yo nos encaminamos hacia la puerta del santuario.

  

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de octubre («El que quiera llegar a ser grande entre vosotros sea vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros sea esclavo de todos», Mc 10, 43-44), la de septiembre («Poned por obra la Palabra y no os contentéis solo con oírla, engañándoos a vosotros mismos», (St 1, 22) y la de agosto («Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí!», Mt 17, 4):

1.-        “…en nuestra familia he pasado por un tiempo de enfermedad y baja laboral, que me ha permitido reponerme de mi agotamiento físico y mental... a la par mi marido también ha experimentado algún susto y se encontraba mentalmente muy agotado a causa del trabajo....

Esto nos hizo plantearnos muy seriamente nuestra salud, y la necesidad de parar pese a todo... ambos experimentábamos que no podíamos seguir desarrollando el mismo trabajo por el estrés y malestar que nos generaba. Él es autónomo y nos surgían preguntas sobre cómo íbamos a hacer frente a los gastos, cómo íbamos a comprar un coche (porque el que tenemos ya nos está dando muchos problemas), la incertidumbre de volver a reinventarse laboralmente que conlleva un tiempo de cero ingresos...

Le planteé a mi marido que no fuésemos nosotros solos quienes viviéramos esta situación, sino que teníamos que contar con el mejor Socio que podemos tener, confiándole a Él nuestra situación y Él como un socio más de nuestro proyecto nos orientaría en nuestras decisiones con su Luz... ¡y en eso estamos! Y cuando tenemos momentos de reflexión o bajoncete, porque no lo vemos claro, nos da mucha tranquilidad pensar que ¡somos 3 en esto y no vamos solos! Seguimos trabajando en ello y confiando... tratando de ver hacia donde Nos quiere llevar...”.

 

2.-        “…me ha gustado mucho leer en oración a San Antonio en mi casa: gracias a mi abuela, le tenemos mucha devoción. ¡Hasta el punto que, a mi hija, él le ha encontrado hasta la universidad este año!

Te cuento: un día llegó mi hija a casa y dijo que ya no quería ser futbolista, que quería ser médico para ayudar a los demás, pero la nota de medicina es prácticamente un 14. Primero de bachillerato lo terminó con más de un 9 de media, pero en segundo tuvo una profe de lengua y otro de mate que bajó de tener un 8 ó 9 en esas asignaturas a un 6. Lo pasó bastante mal durante todo el curso: yo siempre la animaba, diciéndole que todo lo que nos pasa es por algo y que Dios siempre nos tiene algo guardado a cada uno. Pero con 17 años y con la poca amabilidad de los dos profesores era difícil que ella se sintiera mejor. Pero bueno, al final entendió que es mejor ser buena persona y no estar enfadado con los que no lo son tanto.

Ya en mayo, le dije que si la medicina era lo suyo, que no se preocupara, que San Antonio le encontraría Universidad.

La nota estaba en más de un 13 y ella había sacado un 12; las universidades privadas ya no la admitían porque no habíamos hecho la preinscripción en febrero, y un día buscando por internet, me sale la universidad católica de Murcia. Llamo y me dicen que no hace falta prescripción, que sólo necesita tener más de un 11,5 para poder optar a una plaza. Así que en agosto la admitieron y allí está. Y… ¿sabes quién es la figura principal de esa Universidad??????: “Universidad católica SAN ANTONIO”!!!!!…”.

 

3.-        “…Ay Paco, qué apropiados son siempre tus correos con las palabras de vida… Llevo unas semanas rezando la Oración del abandono, y siento tanta paz al tomar conciencia de que puedo decirle a Jesús que se ocupe Él, que sabe mejor que nadie lo que hacer… Siempre recuerdo cuando mi madre decía que estaba cansada de vivir y yo le decía “¿le vas a enmendar la plana a Dios, que si te tiene aquí es por algo y sus planes son siempre mejores que los nuestros?”…”.

 

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jueves, 17 de octubre de 2024

COMO JESÚS, SERVIR AMANDO

 Aquí te ofrezco unos textos (y experiencias) que nos recuerden la Palabra del mes de octubre, («El que quiera llegar a ser grande entre vosotros sea vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros sea esclavo de todos», Mc 10, 43-44), para reintensificar el empuje en vivir de ella:

 

CONSTRUIR RELACIONES SOLIDARIAS

Son las relaciones que no humillan a quien favorecemos ni crean dependencias. Como ocurre entre los hermanos de una familia cuando se ayudan: todos iguales en dignidad. Así es el amor verdadero y la buena solidaridad. 

P. MANOLO MORALES, O.S.A., Comentario al Pasapalabra diario 14 octubre 2024

 

 

 

 

HACERNOS PRÓJIMOS (CERCANOS, PRÓXIMOS)

Es tentador desentendernos de las personas y situaciones incómodas que tenemos cerca. Es saludable, siguiendo la inspiración de un corazón fraterno, hacernos cargo e implicarnos; ojalá incluso junto con otros.

P. MANOLO MORALES, O.S.A., Comentario al Pasapalabra diario 8 octubre 2024

 

 

JESÚS, CONFÍO EN TI

¿Por qué te confundes y te agitas ante los problemas de la vida? Déjame el cuidado de todas tus cosas y todo te irá mejor. Cuando te abandones en Mí, todo se resolverá con tranquilidad según mis designios. No te desesperes, no me dirijas una oración agitada, como si quisieras exigirme el cumplimiento de tus deseos. Cierra tus ojos del alma y dime con calma: “Jesús, yo en Ti confío”. 

Evita las preocupaciones y angustias y los pensamientos sobre lo que pueda suceder después. No estropees mis planes, queriéndome imponer tus ideas. Déjame ser Dios y actuar con libertad. Abandónate confiadamente en Mí. Reposa en Mí y deja en mis manos tu futuro. 

Dime frecuentemente: “Jesús, yo confío en ti”.

Lo que más daño te hace es tu razonamiento y tus propias ideas y querer resolver las cosas a tu manera. Cuando me dices: “Jesús, yo confío en Ti”, no seas como el paciente que le pide al médico que lo cure, pero le sugiere el modo de hacerlo. Déjate llevar en mis brazos divinos, no tengas miedo, YO TE AMO. Si crees que las cosas empeoran o se complican a pesar de tu oración, sigue confiando. Cierra los ojos del alma y confía.

Continúa diciéndome a toda hora: “Jesús yo confío en Ti”. Necesito las manos libres para poder obrar. No me ates con tus preocupaciones inútiles. Las fuerzas de la oscuridad quieren eso: agitarte, angustiarte, quitarte la paz. Confía solo en Mí, abandónate en Mí. Así que no te preocupes, echa en Mí todas tus angustias y duerme tranquilamente. Dime siempre: “Jesús yo confío en Ti” y verás grandes milagros…

Jesús a Sta. Faustina Kowalska

 

 

 

DEJAR QUE LA LUZ INVADA LA JORNADA

Invadiéndome a mí. Por dentro. Que no haya rincones oscuros, pensamientos negativos, heridas sin curar, rencorcillos por ofensas sufridas... Así, siendo yo luz, mis ojos estarán limpios, y contagiarán la luz. 

P. MANOLO MORALES, O.S.A., Comentario al Pasapalabra diario 25 agosto 2024

 

 

miércoles, 16 de octubre de 2024

SERVIR NOS HACE GRANDES

 VIDA DE LA PALABRA              primeras semanas de OCTUBRE


Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de octubre («El que quiera llegar a ser grande entre vosotros sea vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros sea esclavo de todos», Mc 10, 43-44) y la de septiembre («Poned por obra la Palabra y no os contentéis solo con oírla, engañándoos a vosotros mismos», (St 1, 22):

 1.-        Tenía yo una boda a las 17:30. Eran ya las 16:40 cuando pasaba yo en mi coche delante de la estación de Las Matas Llega una de las personas que tenía un papel importante en la ceremonia: había tomado su bus en Madrid y luego tren en Ramón y Cajal. Me ve y llega corriendo, desencajada, sin aliento: llorando y a punto de salirse su corazón por la boca. Cuando logra hablar me explica que no sabe cómo, pero ha perdido su bolso en el cual está no solo su cartera con toda su documentación, sino también las tarjetas (de banco y de transportes), el móvil muy caro recién estrenado (en el cual tenía cosas imprescindibles para la ceremonia) e incluso las llaves de su casa (con lo cual hubiera sido fácil por los carnés averiguar la dirección si un desalmado lo encuentra; y además, ¿dónde ella iba a dormir esa noche?).

Arriesgándome la boda, decidimos que la llevaba yo en mi coche a la estación de tren de Ramón y Cajal para empezar a buscar.

Durante el trayecto llamamos a la EMT (compañía de autobuses) y nos dijeron que al final del recorrido el conductor siempre revisa, pero que faltaban dos horas: si lo encuentran, nos llamaban; si no, no decían nada. Antes de verme, ella con el de la taquilla de la estación, habían llamado a "objetos perdidos".

Traté de vivirlo todo con la mayor serenidad, para no contagiarla a ella con más nerviosismo aún. Yo no hacía más que rezar al Señor y a la Virgen y a S. Antonio, con inmensa confianza y con seguridad en Dios, (¡también por la boda!).

En medio de toda su angustia, yo le repetía: “tranquila; con ponernos nerviosos no apañamos nada"; "con paz; que con lamentarnos, no se soluciona".

Para llegar a Ramón y Cajal se tarda casi media hora completa, (y en regresar otro tanto, claro), así que llamé al novio. No me contestó, (¡lógicamente!). Llamé a su hermana y le dije que telefoneara a los novios y, aunque les habíamos insistido que fueran muy puntuales, que, por favor, llegaran un cuarto de hora tarde a la parroquia.

No sabíamos por dónde seguir el trayecto y en el momento clave acabamos esas llamadas y pudimos conectar el GPS en el móvil.

Ya en Ramón y Cajal, ella fue llorando y corriendo a preguntar a los conductores de los autobuses y yo a la taquilla del tren, donde enseguida me dicen afirmando con la cabeza: "pero..., ¿cuál es su nombre?". Mientras se me empiezan a escapar lágrimas de emoción y agradecimiento a Dios y a S. Antonio, les digo: "corro a buscar a la dueña, ¡esperen!". Cuando la veo a lo lejos preguntando en los buses, no me salía la voz del cuello por la emoción.

Me meto en mi coche que habíamos soltado muy mal aparcado y voy arrancando.

En un minuto llega con el bolso y juntos vamos dando gracias a Dios por cada cosa que ella va revisando, pues está absolutamente todo, hasta dinero recién sacado del cajero.

Por lo visto, quizá se lo habría dejado esperando al tren en un banco en el andén y había cerca un indigente, pero sin embargo lo encontró un vendedor de la ONCE que lo llevó a la taquilla.

Volviendo en el coche (eran ya las 17:15) llamé a la parroquia y dije que me reservaran sitio para que nadie aparcara delante de la cochera y que me dejaran la puerta abierta de par en par que llegábamos a las 17:40 (se lo avisé también a la hermana del novio) y unos minutos para preparar y, si Dios quiere, a las 17:45 podríamos estar empezando la ceremonia.

Cuando por fin llegamos, el novio muy comprensivo y sonriente nos dio incluso las gracias porque les venía bien a la novia ese tiempo extra. La ceremonia resultó maravillosa y luego hubo muchos agradecimientos al acabar por parte de todos a todos.

  

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de octubre («El que quiera llegar a ser grande entre vosotros sea vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros sea esclavo de todos», Mc 10, 43-44), la de septiembre («Poned por obra la Palabra y no os contentéis solo con oírla, engañándoos a vosotros mismos», (St 1, 22) y la de agosto («Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí!», Mt 17, 4):

 1.-        “…"Poned por obra la Palabra de Dios, y no os limitéis a escucharla, engañándoos a vosotros mismos". Después de los días de descanso vacacional, y ya incorporado a mi actividad habitual, me han venido dos accidentes domésticos que me han afectado a un pie, el uno, y a un brazo, el otro.

 No me ha influido en el ánimo, gracias en gran medida a la Palabra de Vida.

 En el plan de vida que me hice, -contando con mi condición de manco y cojo-, me propuse leer el Evangelio de la liturgia cada día y vivirlo bajo el lema de estar siempre ocupado: lecturas, trato con la familia, amigos, estudio, escribir y telefonear... y todo desde esta óptica de poner por obra el Evangelio del día.

 Desde luego que no me he aburrido, y he experimentado muchos momentos de paz y contento interior, aunque también acompañando a Jesús en la cruz.

 Os lo comparto para vivir en unidad de fe con vosotros…”.

 

2.-        “…el domingo de la semana pasada un grupo de voluntarios de la Parroquia se puso al servicio de los chicos de una fundación que cuida de personas con capacidades diferentes. Les queda poca familia a los “chicos” (ya bastante mayorcetes algunos) y los domingos hay menos trabajadores, con lo cual les viene bien ver caras amigas, para no sentir tanta soledad...

De esta manera, dimos vida a las palabras de Jesús, porque estos voluntarios quieren ser grandes en el mundo, y lo primero es ponerse al servicio por amor. Fuimos todos juntos a la sierra e hicimos una ruta de varias horas: les acompañamos y ayudamos a superar todos los obstáculos del camino.

Una experiencia inolvidable para estos chicos y una satisfacción enorme ver la entrega y servicio de los voluntarios durante todo el día…”.

 

3.-        “…hoy después de la Santa Liturgia, tuvimos la oportunidad de hacer algunas compras. Desde que entré sabía lo que necesitaba: poco a poco nos estamos preparando para la temporada de frío. Cuando llegué a la estantería, vi muchas ofertas. Los calcetines eran 2+1 gratis. Me dije a mí mismo: ¿realmente los necesito todos? En casa me volvió a preguntar por qué no quería aceptar la oferta. Respondí nuevamente que no los necesito todos. Lo que tengo es suficiente para mí (con un cliente así, arruino las tiendas, jeje).

Cuando digo esto, siempre pienso en el ejemplo de la Madre Teresa, que una vez rechazó cierta donación. Su respuesta a aquel benefactor fue clara y contundente: si tomo lo que no necesito, me hace daño. Chiara Lubich también tenía la costumbre de que cuando recibía un abrigo como regalo, donaba el que tenía en su armario, con la lógica del evangelio: “el que tiene dos vestidos, que dé uno al que no tiene”…”.

 

 

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lunes, 30 de septiembre de 2024

SERVIR ES AMAR, SERVIR ES REINAR

 PALABRA DE VIDA                     octubre 2024


«El que quiera llegar a ser grande entre vosotros

sea vuestro servidor,

y el que quiera ser el primero entre vosotros

sea esclavo de todos»

(Mc 10, 43-44)

De camino hacia Jerusalén, Jesús prepara por tercera vez a sus discípulos para el evento dramático de su pasión y muerte, pero precisamente quienes más de cerca lo han seguido se muestran incapaces de entender.

Es más, entre los mismos apóstoles se desata el conflicto: Santiago y Juan piden ocupar puestos de honor «en su gloria» (cf. Mc 10, 37), los demás se indignan y reclaman, y el grupo está dividido.

Entonces Jesús, con paciencia, los llama a todos consigo y les revela una vez más la perturbadora novedad de su anuncio».

 

«El que quiera llegar a ser grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será esclavo de todos».

 

En esta frase del Evangelio de Marcos hay un crescendo en la imagen del siervo-esclavo. Jesús nos lleva desde una actitud de mera disponibilidad en un grupo limitado y tranquilizador, a una dedicación total a todos sin excepción.

Una propuesta totalmente alternativa y a contracorriente respecto a la concepción humana de la autoridad y del gobierno que quizá atraía a los propios apóstoles y que nos contagia también a nosotros.

¿Será este el secreto del amor cristiano?

«Hay una palabra del Evangelio que los cristianos no subrayamos lo suficiente: servir. Nos parece anticuada e impropia de la dignidad del hombre, que da y que recibe. Sin embargo el Evangelio está todo ahí, porque es amor. Y amar significa servir. Jesús no vino para mandar sino para servir. […] Servir, servirse mutuamente es cristianismo, y quien lo hace con sencillez –y todos lo pueden hacer– lo ha hecho todo; y no un todo que se queda ahí, sino que, porque es cristianismo vivo, se propaga como un incendio»[1].

 

«El que quiera llegar a ser grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será esclavo de todos».

 

El encuentro con Jesús en su Palabra nos abre los ojos, como le sucede al ciego Bartimeo en los versículos siguientes (cf. Mc 10, 46-52): nos libera de la estrechez de nuestros esquemas, nos hace contemplar los horizontes de Dios mismo, su proyecto de «nuevos cielos y nueva tierra» (2 P 3, 13).

Él, el Señor que lava los pies (cf. Jn 13, 14) contradice con su ejemplo la rigidez de las tareas de servicio que nuestras comunidades civiles –y a veces las religiosas– reservan a categorías de personas socialmente frágiles.

Así, el servicio cristiano es imitar el ejemplo de Jesús, aprender de él un estilo nuevo de «socialidad»: hacerse prójimo de toda persona, en cualquier condición humana, social o cultural y hasta el fondo.

Como sugiere Giovanni Anziani, pastor metodista de la Iglesia Valdense, «[…] aceptando volver a poner nuestra confianza y nuestra esperanza en el Señor, que es siervo de las multitudes, la Palabra de Dios nos pide que actuemos, en nuestro mundo y en medio de todas sus contradicciones, como agentes de la paz y de la justicia, como constructores de puentes para la reconciliación entre los pueblos»[2].

Así vivió Igino Giordani, escritor, periodista, político y padre de familia, en un momento histórico marcado por la dictadura. Para expresar su experiencia, escribe: «La política es –en el sentido cristiano más digno– una sierva, y no debe convertirse en amo: no hacerse abuso ni dominio ni tampoco dogma. Aquí está su función y su dignidad: en ser servicio social, caridad en acción: la primera forma de la caridad de patria»[3].

Con el testimonio de su vida, Jesús propone una opción consciente y libre: no vivir ya replegados sobre nosotros mismos y nuestros intereses sino «vivir el otro», con sus sentimientos, llevando sus pesos y compartiendo sus alegrías.

Todos tenemos pequeñas o grandes responsabilidades y espacios de autoridad: en el campo político y social, pero también en la familia, en los estudios, en la comunidad de fe. Aprovechemos nuestros «puestos de honor» para ponernos al servicio del bien común, construyendo relaciones humanas justas y solidarias. 

LETIZIA MAGRI y el equipo de la Palabra de vida

 


[1] Cf. C. Lubich, «Servir», en Ciudad Nueva n. 4 (1973), p. 17.

[3] P. Mazzola (ed.), Perle di Igino Giordani, Effatà, Turín 2019, p. 112.

SER PALABRA VIVA

 VIDA DE LA PALABRA                      últimas semanas SEPTIEMBRE

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de septiembre («Poned por obra la Palabra y no os contentéis solo con oírla, engañándoos a vosotros mismos», (St 1, 22):

1.-        En varias ocasiones en las que se me presentaba el ponerme de una parte o de otra, incluso de zanjar de una manera drástica, me vino a la mente “vivir la Palabra, no os contentéis con oírla” y, con ella, también el testamento de Jesús “que todos sean uno”. Y “todos”, son todos: ¡sin dejar a nadie fuera! Así que, aunque me fuera más fácil otra cosa, en todas esas ocasiones he propuesto explícitamente el TODOS. No es que se hayan solucionado todavía esas cosas, pero al menos estoy contento de haber tenido en el corazón los sentimientos de Jesús y, además, no sentirme imprescindible, sino tener la paciencia y la esperanza para “dejar a Dios ser Dios”, sin mis prisas ni perfeccionismos. Sabiendo que Él “trabaja” continuamente, pero poco a poco.

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de septiembre («Poned por obra la Palabra y no os contentéis solo con oírla, engañándoos a vosotros mismos», (St 1, 22), la de agosto («Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí!», Mt 17, 4) y la de julio («El Señor es mi pastor, nada me falta», Sal 23, 1):

1.-        “…esta PdV de septiembre me ha servido sobre todo para proponerme leer cada mañana el Evangelio del día, entender que éste debe ser la guía en mi vida.

Puedo decir que casi todos los días lo he conseguido y me he propuesto algo concreto para vivir.

Un día en la carta a los Corintios, San Pablo hablada de cómo debía ser la comunidad que se reúne para celebrar la Eucaristía: ante todo el amor… Tenía yo mucho que estudiar para prepararme los exámenes del máster que tendría en dos días. Salgo a la calle y me encuentro con una vecina que me cuenta el fallecimiento de su marido. Sentí que tenía que dejar mis estudios por un momento e ir a visitarla para acompañarla en su dolor.

Otro día leía “¡Todo lo has recibido!” (1Cor 4, 6-15).  Una llamada a la humildad y al agradecimiento. Reconozco mi debilidad y agradezco el don de la fe y a aquellos que me la han transmitido. Actitud idónea para los exámenes. “Tú eres todo, Señor, yo soy nada”. Pido el Espíritu Santo.

Otro día, de la carta a los Romanos 8, 18-25 me ayudó mucho esta frase: “¿Quién espera lo que ya ve? Pero si esperamos lo que todavía no vemos, en la espera mostramos nuestra constancia”. Ha sido una llamada a no desanimarme, a no dejar los compromisos que tengo porque a veces no veo frutos y creo que carecen de sentido, una llamada a la perseverancia. En definitiva un nuevo impulso para seguir con esperanza…”.


3.-        “…sabes que te pregunté por la posibilidad de plantar cosas bonitas en los parterres de la parroquia y que todos podamos disfrutar de ellas. Me gustan mucho las plantas y se me dan bien, y pensé que es algo que le agradará al Señor. Me dijiste: "¡genial!".

Pues sin haberlo comentado con nadie más, una buena amiga me avisa dos días después que me va a llegar un paquete. ¡Oh sorpresa!: ¡un kit de jardinería precioso y completísimo! Así que sí, creo que a Dios le ha gustado la idea…”.

 

4.-        “…como siempre, tus  experiencias y envíos me ayudan mucho y te los agradezco inmensamente.

Este verano, gracias a Dios, he tenido oportunidad de vivir experiencias a las que me ayudaban las Palabras de Vida de los meses correspondientes.

En julio me ha tocado vivir en otra comunidad y ha sido la ocasión, por una parte, de decirle a Jesús "¡Qué bien se está aquí!", porque en esas circunstancias he tenido la oportunidad de unirme más a Jesús y, con Él a mi lado, me ha sido más fácil "hacerme una" con quien estaba a mi lado; de compartir el tiempo con quien necesitaba unas horas de compañía; de animar con mis palabras a quien se sentía más deprimida a mi lado; de alegrar, con mis escritos, a quienes se sentían más débiles y necesitados, dando oportunidad de que se desahogaran por escrito o por teléfono. He aprovechado el teléfono para consolar, animar...

Me ha tocado vivir también "el Señor es mi pastor", por circunstancias dolorosas que he debido afrontar y he palpado su cercanía y ayuda. En otros momentos he tratado de ser yo quien anime y aliente a quienes estaban decaídos.

Doy gracias a Dios porque en múltiples circunstancias ha despertado dentro de mí la necesidad de vivir la Palabra de Vida como lo más natural…”.

 

5.-        “…tras la celebración de la Virgen, procesión y novenas que vi a tu hermana llevando a tu madre, (siento no haberme acercado a saludar), y con un año demasiado tranquilo en el paro aprovechando para hacer tareas en las casas de los abuelos, (las tres), para evitar que vayan a peor estando vacías...

El caso es que me han llamado a trabajar en otra empresa: el Señor siempre vela por sus ovejas, aunque alguna sea un poco descarriada como yo. El caso es que disfruto yendo al campo a hacer labores y rezar con la paz que te da el estar a solas con la naturaleza. Oyendo tus propios pensamientos…”.

 

 

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lunes, 16 de septiembre de 2024

LA PALABRA NOS DA VIDA

 Aquí te ofrezco unos textos y experiencias que nos ayuden a subirla intensificando el vivir bien la Palabra del mes («Poned por obra la Palabra y no os contentéis solo con oírla, engañándoos a vosotros mismos»): 

 

RECOMENZAR

Porque nuestra vida es una "milicia" o una "carrera" (a veces, de obstáculos), ¿a quién no le tienta alguna vez el desaliento? Recomenzar es, por eso, una palabra mágica, indispensable. Y ¡ojalá tengamos siempre al lado quien nos la recuerde! 

P. MANOLO MORALES, O.S.A., Comentario al Pasapalabra diario 29 agosto 2024

 

 

 

 

SIEMPRE, ENSEGUIDA Y CON ALEGRÍA 

El mejor momento para amar es el momento presente.

Yo quiero, debo y puedo amar siempre, por eso el mejor momento es ahora.

Quien ama vive una vida sin arrepentimientos, porque el peor infierno es arrepentirse de no haber amado y no poder volver atrás.

Mientras haya vida, hay posibilidad de recomenzar y cada nuevo inicio es una oportunidad para amar.

El verbo amar sólo puede ser conjugado en el presente, porque el tiempo pasado ya no cuenta y el tiempo futuro aún no existe.

No esperes oportunidades, no programes tu amor solo para el futuro, no dejes pasar las ocasiones, aprovecha este momento presente porque él pasa rápido y no volverá más.

Ama siempre, ama de inmediato, ama con alegría. Tu decisión crea una ocasión.

APOLONIO CARVALHO, Comentario al Pasapalabra diario 26 agosto 2024

 


 

 

 COMPARTIR EXPERIENCIAS

[…] La comunicación de las experiencias vividas tuvo el efecto -para gran sorpresa de algunos, que esperaban un comentario espiritual- de dar a luz y hacer crecer una comunidad cristiana. En el relato de las experiencias, no se trata tanto de compartir con los demás reflexiones, estudios o meditaciones sobre el Evangelio, aunque esto pueda ser útil. Es importante sobre todo comunicar episodios concretos, la experiencia. No tienen que ser sensacionales, tienen que ser momentos sencillos de nuestra vida que la Palabra ha iluminado y transformado. 

MARCO TECILLA, Comunicare i frutti della Parola vissuta, 8 marzo 2012

  

 

 

SER MADRE, PADRE PARA QUIENES TRATAMOS

¿Utopía? No. Es la manera de amar que el Creador nos enseñó desde niños: proteger, cuidar, defender, comprender... Nos tocará luego ser protegidos, cuidados, comprendidos... Es ley de vida. Y la vida será siempre el amor. 

P. MANOLO MORALES, O.S.A., Comentario al Pasapalabra diario 7 septiembre 2024

 

 


domingo, 15 de septiembre de 2024

DARSE VIVIENDO LA PALABRA

VIDA DE LA PALABRA                        primeras semanas SEPTIEMBRE

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de septiembre («Poned por obra la Palabra y no os contentéis solo con oírla, engañándoos a vosotros mismos», St 1, 22) y la de agosto («Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí!», Mt 17, 4):

1.-        La Palabra del mes me está impulsando en pequeñas cosas, casi imperceptibles, pero al vivirla, me llena de empuje y esperanza.

P.ej., estuve dos días y medio en un monasterio en cuya hospedería teníamos que hacernos entre nosotros los pequeños servicios de comedor, orden y limpieza y procuraba yo estar atento para levantarme en seguida, (también en silencio casi absoluto, pues era la norma del lugar), y ello ayudaba a esa unión con Dios ahí y sobre todo luego en la hora de oración silenciosa matinal y en la vespertina, además de otros muchos momentos ahí en la capilla o en medio de la belleza de la naturaleza.

También estos últimos días en el finde anual con mis primos y hermanos: había que estar muy atento, pues cada uno también estaba pendiente de darse y ayudar.

La alegría y paz que he experimentado tanto en un sitio como en otro me confirman que vivir y comunicar las pequeñas cosas hace vivir en la paz y la verdad.

  

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de septiembre («Poned por obra la Palabra y no os contentéis solo con oírla, engañándoos a vosotros mismos», St 1, 22), la de agosto («Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí!», Mt 17, 4) y la de julio («El Señor es mi pastor, nada me falta», Sal 23, 1):

1.-        “…¡qué bien me ha venido releer la PdV de este mes! He pasado de unos días sintiendo el "¡Qué bien se está aquí!" a, otra vez, (y durante una breve temporada, se lo pido al Señor), perder esa serenidad en casa.  Después de la “tempestad”... he leído en la PdV las palabras tuyas: "cuando algo no va bien, no ha llegado el final, sino que hay esperanza"; y las de Chiara Lubich: "no hay espina sin rosa"; y unas y otras me han hecho reflexionar y me han dado aliento para afrontar esta, espero breve, temporada. Gracias…

         Llegará estos días alguien para temas burocráticos, y ya sabes que me cuesta, pero tus palabras me ayudan a tener paciencia y a dejar este tema en manos del Señor…”.

 

2.-        “…la PdV del pasado mes de agosto me ha dado luz y contento interior. En muchas ocasiones le he dicho a Jesús: “¡qué bueno es que estemos aquí!”.

 Se presentaba atractivo, como siempre, el descanso vacacional, y me agradaba la idea de descansar, sin más: sin compromisos, a mi aire.

 Reflexioné la PdV, analicé lo que pudiera darme esa alegría que buscaba  agradando a Dios, y me decidí, una vez más, a descansar junto a otros.

 He leído y recordado el pasaje evangélico en que Jesús les dice a sus discípulos: "Venid a un sitio tranquilo y apartado a descansar" en convivencia fraterna.

 La Mariápolis de Oviedo y la convivencia posterior han sido la mejor elección vacacional: Jesús estaba entre nosotros en cada experiencia contada y compartida, en la convivencia informal, en el silencio, Eucaristías y meditaciones…: “Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí!” contigo…”.

 

3.-        “…hoy toca regreso al trabajo, y nuevo mes que el Señor nos pone por delante. El anterior hizo honor a la Palabra y fue un tiempo regalado para el encuentro con Dios, la creación y los hermanos. Hacia ellos vamos, siguiendo camino tras bajar del Tabor…”.

 

4.-        “…este verano he podido descansar más que otros porque una semana nos fuimos con tres familias de la parroquia, pero la siguiente decidí quedarme en casa porque, a pesar de tener todo preparado…, con el fallecimiento de mi padre, no tenía cuerpo para divertirme. Aunque ya sé que él está mejor ahora, pero el vacío que siento desde que se fue es grande. Me di cuenta que ese hueco en mi alma, Dios lo creo para ese afecto y me falta desde pequeña, solo que ahora culminó y toca entregárselo a Jesús para que Él lo sane y así poder seguir.

Ahora, ya de vuelta al trabajo, toca aterrizar, pero con mucha ilusión y mucha fuerza para llevar a Jesús a todos y “poner por obra la Palabra”…”.

 

5.-        “…ha sido una de las peregrinaciones mejores a Lourdes: el primer día fue un poco chungo, porque cuando vi con quién me habían puesto, no me convencía, porque es muy alborotada y dice cosas que no sientan bien. Las que ella tenía en su sala hacen lo que ellas quieren. Al día siguiente fui a ayudarlas; me dije: “Señor, ¡ayúdame!”. Ya estaban levantadas algunas; a una la ayude a vestirse y fuimos a desayunar. La hija habla mucho pero la escuché a fondo, habla muy alto, pero la dije que bajara el tono para no alborotar en el hospital. Ella bajó la voz y seguimos hablando. Los dos días me ha contado tantas cosas…

A otra la abracé y poco a poco se la fue pasando el nerviosismo y preocupación. Etc.

Y la verdad, es el año que más he disfrutado, porque estoy por la mañana y tarde en piscinas.  El viernes con el Santísimo desde la gruta a la Basílica subterránea y allí fue una pasada, nunca había estado tan feliz.

Luego había personas que no conocía que eran nuevas, me puse hablar y luego me buscaban; una  madre y una hija, era la primera vez que venían, la madre se arrima, me dice: “¿Tú trabajabas en el hospital? ¿No me conoces? Tenía a mi marido en la UCI muy malito, me dijiste: no te preocupes, que se va a poner bueno: ya voy a rezar por él; pues fue verdad; ha fallecido hace poco; siempre estos años me he acordado de ti”. Su hija es un cielo: cuando podía, venía a hablar conmigo…”

 

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