VIDA DE LA PALABRA últimas semanas de MARZO
Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de marzo («Levantaos, no tengáis miedo», Mt 17, 7) y la de febrero («Mira que hago nuevas todas las cosas», Ap 21, 5):
1.- Esta mañana se celebró la Misa Crismal. Estuvimos
casi mil sacerdotes y casi otros tantos laicos. Una vez más, me conmovió desde
lo más profundo la participación: cantos y oraciones de más de mil quinientas
personas convencidas atronaban y retumbaban santamente por las bóvedas de la
Catedral. También nuestros 3 “sí, quiero” renovando anualmente las promesas
sacerdotales emitidas para siempre en nuestra ordenación, revestían así no solo
toda la solemnidad, sino la más profunda y sincera convicción. Gracias a Dios
pude vivir todo con consciencia y hondura en ese precioso día soleado.
Auténtico “Tabor”.
Y luego…, el recordar la PdV después de la transfiguración (“levantaos,
no tengáis miedo”) me impulsaba con esperanza a tratar de extender esa paz y
felicidad a todos, más allá de las incertidumbres del tiempo actual tanto a
nivel mundial, como parroquial y personal.
Alguna
de vuestras
EXPERIENCIAS tratando de
llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de marzo («Levantaos, no tengáis miedo»,
Mt 17, 7), la de febrero («Mira que hago nuevas todas las
cosas», Ap 21, 5) y la de
enero («Un solo Cuerpo y un solo
Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados», Ef 4, 4):
1.- “…acabo de
realizar mi revisión: estoy igual de mi tumor cerebral; sigo teniendo conmigo a mi Señor y Madre: eso
nadie me lo puede quitar, aunque tengo
problemas familiares y mucho trabajo, pues tengo a mis dos hijos mayores y mi
marido y tengo poca ayuda. Siempre estoy dando gracias a lo Único que tengo: mi
Señor. Rezo mucho a lo largo del día: cuando camino, siempre voy oyendo con mis
cascos el rosario… y luego la misa o la de la tele o radio. Radio María en mi
camino me da mucha paz porque mi marido no me trata muy bien: se jubiló ya hace
dos años y vive su vida, pero, padre, siempre estoy dando gracias. Gracias por
todo y por tu gran ayuda en las PdV: yo leo todo; por eso cuando dices si
quiero textos completos, te los pido… porque me acuesto tarde y siempre estoy
leyendo…”.
2.- “…muchas gracias a todos por las experiencias que compartes. Yo
estoy tratando de reconocer a Jesús Abandonado en cada dolor que se me presenta,
en cada situación que no comprendo y, sobre todo, darle mi Sí día a día…
…me sigue costando
reconocer a Jesús Abandonado en cada dolor: la situación de mi hijo me duele de
un modo particular; y con mi marido, a quien tienen que operar, estamos
esperando fecha. Él está muy sensible, preocupado y vulnerable. Yo no
consigo lograr que se sienta querido y me reprocha que no estoy pendiente de él,
etc., etc., y seguro es verdad, pero Dios es mi fuerza, Él me ama inmensamente y
me conoce en el fondo de mi corazón, me siento en sus brazos. Y le ofrezco toda
mi nada…”.

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