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sábado, 28 de febrero de 2026

RENOVAR TODO SIENDO EL AMOR

 VIDA DE LA PALABRA                                primeras semanas de MARZO

 

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de febrero («Mira que hago nuevas todas las cosas», Ap 21, 5) y la de enero («Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados», Ef 4, 4):

1.-        Me manda un whatsapp un marroquí pidiendo un rato de conversación y consejo; él es musulmán y estuvo aquí abriendo su corazón de par en par y compartiendo sus sufrimientos y dificultades; era amigo también de los sacerdotes anteriores y en la parroquia hay gente que le aprecia; hacía tiempo que no venía a hablar conmigo; tengo que interrumpir un momento la conversación y aprovecha él para entrar al servicio, donde ve que la cisterna no funciona; me pide herramientas y, mientras, lo arregla. Actualmente por fin tiene buen sueldo, pero problemas serios en la familia: sigue contándome entre lágrimas y hablamos que Dios no lo abandonará, (ciertamente yo sé que él entiende por Dios a Alá, pero, en definitiva es el Dios de Abraham, también nuestro padre en la fe), y en esa confianza de poner la mirada en el cielo hablamos confiar en Él y de rezarle para que ponga su mano. Al final, me mira, y, como él quizá esperaba y no se atrevía a pedir, le doy un fuerte abrazo y se queda unos instantes llorando sobre mi hombro. Solo necesitaba escucha y comprensión.

 

2.-        La semana pasada me llegó una multa por circular en zona de bajas emisiones. Estaba un poco desconcierto pues no me imaginaba por qué. Luego, viendo dónde, en el primer instante mucho fastidio: hice el favor de llevar a una persona a Madrid y luego continué ruta hacia mi pueblo guiado por el GPS, pero este, sin percatarme yo, (no conozco mucho la ciudad, aunque llevo por aquí más de veinte años), me introdujo en una zona para mí desconocida y que resulta estar por poco dentro de la “almendra central”, pero solo lo he sabido ahora al llegar la comunicación. Es zona de bajas emisiones de contaminación y supone multa de 200 €, si entro con mi coche, que es normalillo (no imaginaba que era tanto; la mitad por pronto pago). Además, aquel día, aquello me hizo perder veinte minutos (y gasolina) y llegar tarde a mi pueblo a dar el relevo a mi hermana con mi madre.

         Sentí herido mi prurito de procurar circular siempre bien. Me fastidió perder tontamente el dinero; ¡y más sin tener culpa! Pero al instante reaccioné diciéndole a Jesús: “Tú, Señor, eres mi único Bien; ni aquello, ni lo otro; Tú, mi Bien”. De vez en cuando me lo tenía que repetir a lo largo del día y de nuevo me quedaba paz. “No importa; solo Tú importas, y también no dejar de amar ni de sonreír”.

 

2b.-     Tenía yo que hacer dos gestiones por sede electrónica para solicitar subvención para las costosas obras de reparación de las goteras de la iglesia.

Perdí más de dos horas: esa mañana no funcionaba con rapidez nuestro ordenador y parecía, además, que la web del sitio oficial tampoco estaba muy allá.

Ante cada proceso ralentizado del ordenador y ante cada uno de los pasos fallidos avanzando pantallas, me repetía en voz alta: “Tú, Señor, eres mi único Bien”. No perdí la paz, y me ayudó a estar unido con Dios. Buen modo de emplear la mañana, aunque no logré hacer la gestión. Por la tarde, una de ellas, sí, en pocos segundos; la otra sigue atascada y he buscado otro modo de intentar presentarla. “Confío en Ti, Señor; si quieres que nos den la subvención”. “Tú, eres mi único Bien, no el tiempo empleado”.

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de febrero («Mira que hago nuevas todas las cosas», Ap 21, 5), la de enero («Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados», Ef 4, 4) y la de diciembre («Los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios», Is 52, 10):

1.-        por desconocimiento, en el jardín de nuestra parcela cortamos un árbol que no tenía posibilidad de prosperar, pero luego sospeché que podría estaba penado con una sanción elevada, (que no podríamos pagar).

Tenía la posibilidad de justificarlo totalmente contando una mentira cuando viniera la inspección. Pasé unos días muy preocupada, pidiendo luz porque no quería de ninguna manera decir algo que no fuese verdad.

Cuando vino el técnico comencé  a contarlo y me paró casi antes de hablar yo, y viendo en el jardín el pequeño tocón comentó que ese hecho no tenía multa sin preguntar yo nada.

Lo que me tú dices: "es la prueba de que cuando queremos dar la cara por Dios, y Él es la Verdad, Él la da por nosotros y, en su momento, actúa".

 

2.-        en enero tuve una dificultad con mi párroco;  yo seguí dirigiéndome a él, pero la relación estaba rota.

Estuve de ejercicios: fue  bonito y enriquecedor. Haciendo oración sentí, resonar en mí: “si el hermano tiene algo contra ti...”.

A nuestro pueblo solo de vez en cuando puede venir el sacerdote: ayer martes, había misa en la parroquia. Fui media hora antes, sabiendo que él estaría ya, con la intención de hablar con él.

La acogida fue incómoda y tensa, pero yo hablé con el corazón. Le dije que me había sentido ofendida, (no que él me ofendiera): expliqué mi punto de vista y el porqué de mi actuación. Después él me dijo que su intención no era esa que yo percibí. Me habló de su carácter. Yo le había devuelto la llave de la iglesia, pero me dijo que allí la tenía y podía seguir yo abriendo y cerrando. Él parece quizá muy seco y distante, pero me sorprendió con un beso y un abrazo. Él es más joven que mis hijos y he sentido solo su amor, la certeza de que no quedaba resentimiento en nuestros corazones.

 

3.-        …me encontraba a veces en el mismo vagón a un conocido. Su mujer quería hacerme llegar un encargo con él, pero como hacía varias semanas que yo no lo veía, supuse que subía en otro vagón porque quería aprovechar los trayectos para leer, estudiar o rezar.

Así que, cuando ese día me entregó el recado, en vez de ponerme a hablar como anteriormente, prudentemente le dije: “mira, si no te importa, me gustaría terminar mi oración durante el trayecto”. Ante eso, me dijo que no había problema y noté que en el fondo se alegró y en seguida sacó su Biblia o para estudiar o para meditar….

miércoles, 15 de octubre de 2025

HAZ LO QUE PUEDAS Y PIDE LO QUE NO PUEDAS

 VIDA DE LA PALABRA                          primeras semanas de OCTUBRE

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de octubre («Mi auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra», Sal 121, 2) y la de septiembre («Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido», Lc 15, 6):

1.-        La mañana de mi día semanal de descanso tuve la oportunidad de acompañar al hospital para una prueba a alguien a quien ese día no podía llevar ningún familiar suyo. Tocó madrugar y, sin embargo, esperar luego la hora y media que se retrasó el personal médico para esa prueba hospitalaria de 20 minutos. Y al terminar, un tiempo prudencial esperando para que no hubiera reacciones secundarias, y luego llevarla a la puerta de su casa al pueblo de al lado. Tuve que ir cambiando sobre la marcha lo que me había planeado para esa mañana y fue todo una oportunidad bonita para mostrar agradecimiento y amistad y, además, para charlar larga y fraternalmente.

 

2.-        A finales de febrero, como te conté entonces, tuve un accidente. La duda era si reparar el coche o comprar, como aconsejaban los sacerdotes de mi focolar, con la comunión de bienes de ellos, un Toyota Corolla híbrido blanco gama más sencilla, que era la que ellos y algún sobrino de ellos me recomendaban según el uso, (¡y mucho!), que doy a un vehículo.

Sin embargo, al final opté por la reparación del viejo: estuvo más de dos meses seguidos en taller y luego, en meses sucesivos, cada vez que me lo daban, le descubría yo cosas sin arreglar o mal arregladas después de varios días usándolo, (eso sí, el motor parece que está bien; y las ruedas se las tenía nuevas recién compradas y buenas); y… de nuevo al taller otros cuantos días; así por lo menos ¡¡ por lo menos en 7 u 8 ocasiones hasta la semana pasada!!

Lo bonito ha sido que varias personas de la comunidad y de la parroquia me han ido ofreciendo su propio coche o un segundo que tenían utilizando poco: he usado estos 8 meses alternativamente 5 distintos, (en varias semanas, incluso 2 paralelamente); uno siente que es verdad el “quien deja casa, padre, madre, hermanos, tierras…, encontrará 100 veces más hermanos, hermanas, ¡¡coches!!… con persecuciones… y el Reino…”).

2b.-     Todos estos meses, cada vez que veo un Corolla, me quedo mirando… casi arrepentido de haber mandado arreglar el mío, (por la insistencia del taller, sobre todo; que les interesaba, claro; eso sí, siempre se han portado bien conmigo). Y cada una de esas veces, más allá de las molestias y contrariedades, le digo al Señor en mi interior, (y a veces en voz bien alta dentro del coche): “¡¡¡Tú, Señor, eres mi único Bien!!!, no ese coche, ni este”. Y a vivir bien el momento presente y arrostrar con paciencia y buen humor las consecuencias.

2c.-      La semana pasada ya creí que en el taller por fin esta vez me lo habían devuelto totalmente bien acabado…, pero… había una cosa sin importancia que no funcionaba, ¡paciencia! Sin embargo, a los pocos días ha dejado también de funcionar la climatización y comenzaron a hacer ruidos sus ventiladorcitos. Así que, tendré que llevar la semana que viene de nuevo el coche al taller por unos cuantos días. Al menos, sigue vigente el año de garantía de la reparación.

La PdV de octubre ha venido en mi ayuda. Todo ello, me hace pedir al Señor, con plena confianza, que lo reparen ya completamente, del todo, bien, (¡que eso es más fácil que crear cielo y tierra!). Repito continuamente, (en esto y otras coas, como p.ej. las obras en la cubierta del templo parroquial para subsanar las abundantes y persistentes goteras): “el auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra”. Confiando en el Señor, no en los humanos; quizá se lo había pedido poco. ¡Pongo en Él toda mi confianza y que se valga de las mediaciones humanas!

 

 VIDA DE LA PALABRA                   primeras semanas de OCTUBRE

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de octubre («Mi auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra», Sal 121, 2), la de septiembre («Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido», Lc 15, 6) y la de agosto («Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón», Lc 12, 34):

1.-        “…nuestra empresa, (nacional; tiene su sede en el territorio de demarcación de la parroquia), por medio de cinco o seis de nosotros sus empleados, promovemos la preparación de una Misa mensual en la cual se rezan las oraciones "por las santificación en el trabajo", proclamamos las lecturas de la Palabra de Dios y las peticiones, y se encarga ofrecer la intención principal, entre otras cosas, por todos los trabajadores, por nuestras familias, por nuestros difuntos y por algún acontecimiento señero de la empresa en esas semanas. El rato posterior al salir en corrillo en la puerta, a menudo prolongado compartiendo una cervecilla, nos ayuda también a hablar de nuestras cosas, sí, pero desde esta otra perspectiva más humana y cristiana….

 

2.-        “muchas gracias, Paco, por este momento de Vida con la Palabra de Jesús!!!.

 

3.-        “muchas gracias por tus continuos regalos!!!, que saboreo como el primer día. Unidos en la fe!.

 

4.-        “muchas gracias por la PdV: al igual que esa joven, es mi "momentazo",  siempre llega en el instante más preciso y justo el tema que me está merodeando en la cabeza.


domingo, 14 de septiembre de 2025

GOZO POR EL RETORNO

VIDA DE LA PALABRA                    primeras semanas de SEPTIEMBRE

 Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de septiembre («Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido», Lc 15, 6) y la de  agosto («Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón», Lc 12, 34): 

1.-        El martes pasado hubo diálogos bonitos en el vestíbulo de la Parroquia.

A media mañana, una joven, (algo alejada de la vida cristiana), vino a visitar a una amiga suya, que nos ayuda en el despacho parroquial y, como estaba aquí precisamente, esta me preguntó si podía ella decirle que viniera. Me ofrecí para enseñarle la parroquia y hablarle de Dios: “¡claro!; por eso le he dicho que venga aquí”.

Tras explicarles y la capilla del Santísimo, nos pusimos a charlar en la puerta. En ese momento salió una joven después de hacer su buen rato de oración y la incorporamos a la tertulia: resultó un precioso diálogo entre todos, compartiendo vivencias religiosas y ganas de superar dudas y comprometerse en la amistad con Jesús.

Se fueron todas juntas muy contentas. La señora luego me dijo que ambas jóvenes estaban agradablemente sorprendidas tanto por las vidrieras como por el “ambiente” de toda la parroquia y el buen rato de charla amistosa en Cristo y que la amiga añadió que, aunque vive lejos, tiene que volver pronto.

 

1b.-     Esa misma tarde, a la salida de la Misa, vi a un matrimonio de Villalba muy amigos míos. Estábamos charlando animadamente cuando salía un joven. Los presenté mutuamente, como hago siempre en el vestíbulo cada vez que salen personas que imagino que quizá no se conocen o que, aunque se hayan visto, no saben sus respectivos nombres.

Fue un momento de apertura sincera de corazones. El joven compartió su proceso de reciente conversión y que desde entonces no ha faltado a la Misa ni a diario. Fueron 15 ó 20 minutos preciosos de comunión: se percibía la confianza mutua y la presencia de Jesús en medio allí donde 2 ó más están unidos. Y nos fuimos realmente con muy buen “sabor de corazón” los 4, (más incluso que con el grupito de la mañana).

 

2.-        El sábado celebré la Misa en el altar mayor de la Basílica de la Santa Cruz, en el Valle. Siempre me emocionaba cuando veía a los monjes hacerlo con tanta unción y solemnidad, sobre todo en la consagración cuando se apagan todas las luces y queda una luz cenital sobre el gran altar y su inmensa cruz.

         Ahora no era solo verlo en perspectiva desde unos metros, sino estar yo en el centro del altar (justo debajo de la cruz) consagrando con mis propias manos, víspera de la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.

En el momento de la elevación, para que todos vieran bien, levanté mucho la Sagrada

Eucaristía, (todo lo que daban mis brazos). Apagándose las luces y quedando la cenital,  levanté mi mirada y… mis ojos se toparon con los pies del gran Crucificado y todo su cuerpo (casi doble del tamaño natural) y su rostro y su mirada: la Sagrada Forma delante, el Crucificado detrás, como si estuviese “derramando” su vida y su sangre sobre ella (y luego sobre el cáliz). La emoción fue tal, que un nudo se me puso en la garganta y los ojos querían humedecerse. Y levantando más aún la mirada, la gran bóveda que representa el cielo y a los santos que a él suben. Sentía tan cerca a Jesús, y era tal la intensidad del momento, que no me salía la voz para consagrar el cáliz. Pero lo mismo me pasó cuando consagré con este. Uff: inexplicable. No me salía la voz para continuar…

 

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de septiembre («Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido», Lc 15, 6), la de agosto («Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón», Lc 12, 34) y la de julio («Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él y, al verlo, tuvo compasión»

Lc 10, 33):

 

1.-        “…padre, aquí sigue su hermana amiga; estoy igual con mi gran enfermedad: habiéndome dado cuatro meses de vida y ya llevo seis años; los médicos no se lo creen; tengo una Gran Ayuda a mi lado        

Gracias por sus PdV: son muy importantes para mí. En su último correo-e., la preciosa reflexión de Benedicto (“…la herencia que será nuestra alegría, la verdadera vida…”), precioso, padre, lo que nos manda todos los meses.

Espero que su madre siga mejorando poquito a poco. Por lo demás, sin cambios: sigo muy atareada con mi marido y mis hijos, pero siempre dando gracias todos los días cuando me levanto y rezando mucho. Padre, le deseo que Dios le dé mucha salud para seguir ayudándonos con sus buenos mensajes tan llenos de cariño para que sigamos adelante….

 

2.-        “… en mi periplo misionero a mi edad, ya dejé hoy el pueblo donde estaba... No me pude despedir de muchos porque no dejó de llover ni de noche ni de día y al día siguiente, las familias que ayudo durante el año, en el momento de partir vinieron a despedirme llorando, yo alguna lágrima derramé… De un modo especial una señora, que no tiene familia y está sola, en silla de ruedas y le falta una pierna; me ha cogido mucho cariño. No tenía para medicación. Cuando vaya a España lo intento y si puedo se lo envío. Me dio a entender que tampoco para comer. Después de escucharla a fondo me fui, pero a la noche no podía dormir: “algo tengo que hacer, Señor…”. Me dije: “duerme tranquila y mañana antes de irte le llevas algo”. Así hice y me dio un abrazo. Cuando estuve en el asilo lo comenté y me dijeron: “llévale, aquí hay bastante y da igual un anciano que otro”. Parece que no te cuesta hablar cuando no es para ti.

Cuando volví, seguí viendo a personas mayores, que estaban en la pobreza total y a algunas les di medicación que siempre llevo algo, o les llevo comida….

 

 

 

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domingo, 30 de junio de 2024

BUENA SEMILLA Y PACIENCIA

 VIDA DE LA PALABRA                        últimas semanas de JUNIO

 

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de junio («El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra; duerma o se levante, de noche o de día, el grano brota y crece», Mc 4, 26-27) y la de mayo («Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor», 1 Jn 4, 8):

1.-        Regresando yo de la ordenación de 3 sacerdotes en Madrid, me dirigía rápido hacia la Puerta del Sol para tomar el tren cercanías. Allí vi a un hombre que con su móvil en la mano y haciendo señas, iba tratando de pedirle a alguien que le hiciera una foto con la Puerta del Sol como fondo. Los pocos que le miraban, seguían andando sin hacerle caso.

Yo me percaté y, aunque a mí no me lo pidió, (quizá porque yo iba con el alzacuellos), por gestos me ofrecí a sacarle esa foto. Traté de encuadrarle mejor, para que se viera también la reproducción de la estatua ecuestre de Carlos III, pero no me entendió ni los gestos; me preocupé por si él pensaba que me alejaba un poco para quitarle su móvil, así que sin apartarme mucho se la hice lo mejor que pude.

Me hizo una seña de agradecimiento y traté de decirle que si quería le hacía otra, pero me contestó en francés sin haberme entendido.

Le pregunté de dónde provenía. Era marroquí. así que, le di las buenas tardes en árabe y sonrió muy sorprendido diciéndome a su vez “gracias”, (también en árabe). Le tendí la mano para saludarnos con un fuerte apretón y contento yo también seguí rápido hacia la escalera que bajaba al tren: llegué con tiempo de sobra.

 

2.-        En mi anterior etapa aquí en Las Matas, todos los laborables subía andando a la estación de cercanías y allí tomaba el tren hacia Madrid. Como recuerdan los que entonces me conocían, yo iba saludando a la gente, (pinchando a continuacion, tienes un artículo al respecto, que escribieron por aquel entonces y gustó mucho).

            Hará más de 15 años, saludé a una joven en la estación y, aunque algo distante, alguna que otra vez subíamos juntos al tren charlando: ella estaba molesta con Dios porque su padre había fallecido hacía ya unos 9 años. Cuando meses después se iba a casar, le hice un pequeño regalo. Después fuimos coincidiendo menos, pero siempre la saludaba con mucha alegría y respeto. Empecé a mandarle este correo-e. con la Palabra de Vida. Quizá con el tiempo dejaría de recibirla, pero he continuado felicitándole cada año en octubre el día de su santo.

            Llevo ya casi 3 años en esta nueva etapa en Las Matas y, para mi sorpresa, un domingo allá por marzo pasado me la encuentro a la salida de Misa entre tanta gente a la que voy saludando. De primeras me sonaba la cara. Pero solo al domingo siguiente caí en la cuenta quién era y ya me vino espontáneo su nombre; por lo visto, llevaba ya varias semanas participando cada domingo con una amiga suya.

Desde ese día nos saludamos muy brevemente cada domingo con más alegría.

El día en que la Palabra de Vida de junio era la segunda lectura de la Misa, (precisamente: «El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra; duerma o se levante, de noche o de día, el grano brota y crece»), dado que comenté en la homilía que se publicaba en una hojita, me la pidieron al salir. Les ofrecí además enviársela con las experiencias por correo-e.: les mandé primero una atrasada y días después ya la de junio. Han contestado cada una agradecidas, compartiendo alguna vivencia.

 

2b.-     También de aquella misma etapa, pero 6 ó 7 años después, (allá por 2012), saludé a una señora aquí en el andén. Desde entonces la vi a menudo. Charlábamos animadamente, pero al subir al tren ella se iba sola hacia el fondo del convoy, pues le gustaba aprovechar el viaje para leer u otras cosas. Tampoco sabía yo deducir si era una persona muy religiosa o no. No obstante, con el tiempo también le ofrecí enviarle periódicamente la PdV por correo-e. y aceptó.

Perdimos el contacto cuando fui trasladado a Villalba y dejé el tren, pero seguí enviándole, además de la PdV, un correo-e. de felicitación por su santo y su cumple casi todos los años.

            Me la encontré aquí en la Parroquia hará casi un año, con su salud muy deteriorada, aunque no es mayor. Nos da alegría, también porque voy viendo en ella una persona de fe y vivencia profundas, además de muy inteligente y trabajadora.

Desde hace meses viene casi todos los domingos, (y a veces entre semana), a pesar de su gran dificultad de movilidad y equilibrio. A finales de mayo, (dos días antes de empezar la PdV «El Reino de Dios… de noche o de día, el grano brota y crece»), tuvimos una conversación larga y descubrí con sorpresa su agradecimiento por aquellas conversaciones de hace años y que algunas de las cosas que yo le comenté le han servido de mucha luz desde entonces, así que juntos dimos gracias y alabanza a Dios.

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de junio («El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra; duerma o se levante, de noche o de día, el grano brota y crece», Mc 4, 26-27), la de mayo («Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor», 1 Jn 4, 8) y la de abril («Los apóstoles daban testimonio con gran poder de la resurrección del Señor Jesús. Y gozaban todos de gran simpatía», Hch 4, 33): 

1.-       tenemos bueni-malas noticias. El bebé que estábamos esperando, ahora nos espera a nosotros en el cielo.

La semana pasada, (semana 8 de embarazo), me hicieron una ecografía de urgencia pq  tuve una reacción alérgica y querían revisar cómo estaba todo. Vieron al embrión sin latido: podía deberse a ser tan pequeño. Hoy, 9 días después, me han repetido la ecografía y sigue sin latido y no ha crecido nada. "El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó: ¡bendito sea el nombre del Señor!".

Ya lo hemos decidido: el angelito que tenemos en el cielo, se llama Azucena. Es el nombre que nos rondaba la cabeza desde que me quedé embarazada.

 

2.-        “millones de gracias por tus correos. Los leo y los leeré porque todo esto ayuda mucho en el día a día. A mí, volver a misa y escuchar vuestras palabras cada domingo me da paz y me ayuda a poder enfrentarme a la semana con más valor y ánimo. También te ayuda a ser un poquito mejor con los demás y con uno mismo.

 

3.-        “acabo de leer el testimonio en la PdV de junio, que dice "creo que puedo amar un poco más" y... sí, amo..., saco fuerzas para acercarme a quien ha estado en mi vida como si fuera mi hijo y, (por motivos que no llego a comprender, pero que tengo que aceptar), dejó de hablarme. Le llamo y al no coger el móvil, dejo un mensaje, disculpándome y pidiéndole perdón, por si le hubiese ofendido. Me ha respondido que sí lo ha oído y, sin más, continúa hablando como si no hubiera pasado nada y sin hacer ningún comentario... Espero que se abra una nueva etapa.

 

4.-        “gracias por los correos: los he leído y me parece que tener presente durante el mes LA PALABRA DE VIDA nos hace ser más conscientes de los actos y de las palabras que al final se convierten en propósitos y en intenciones y que nos hace buscar nuestra mejor versión para nosotros mismos, para nuestras familias, amigos, personas que nos encontramos en nuestro día a día. Nuestros actos cobran sentido y dejan de ser movimientos automáticos para convertirse en momentos especiales con un significado y un fondo.

 

 

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miércoles, 1 de mayo de 2024

AMAR PARA CONOCER A DIOS

 PALABRA DE VIDA                     mayo 2024


 

«Quien no ama no ha conocido a Dios,

porque Dios es Amor»

(1 Jn 4, 8) 

La Primera Carta de Juan va dirigida a los cristianos de una comunidad de Asia Menor para alentarla a restablecer la comunión entre ellos, pues están divididos por doctrinas varias. El autor los exhorta  a tener presente lo que ha sido proclamado «desde el principio» de la predicación cristiana y repite lo que los primeros discípulos vieron, oyeron y palparon en la convivencia con el Señor, a fin de que también esta comunidad pueda estar en comunión con ellos y, por tanto, con Jesús y con el Padre (cf. 1 Jn 1, 1-3).

 

«Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor».

 

Para recordar la esencia de la revelación recibida, el autor subraya que, en Jesús, Dios nos amó tomando la iniciativa, adoptando hasta el fondo la existencia humana con todas sus limitaciones y debilidades.

En la cruz, Jesús compartió y sintió en su carne nuestra separación del Padre. Dándose completamente, la restableció con un amor sin límites ni condiciones. Nos demostró lo que es el amor que nos había enseñado con palabras y con su vida.

Por el ejemplo de Jesús entendemos que amar de verdad conlleva valentía, esfuerzo y exponerse a pasar por la adversidad y el sufrimiento. Pero quien ama así participa en la vida de Dios y experimenta su libertad y la alegría de quien se entrega.

Amando como Jesús nos ha amado nos liberamos del egoísmo, que cierra las puertas a la comunión con los hermanos y con Dios, y podemos experimentarla.

 

«Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor».

 

Conocer a Dios, Aquel que nos ha creado, que nos conoce y conoce la verdad más profunda de todas las cosas, es desde siempre un anhelo, a veces inconsciente, del corazón humano.

Si Él es amor, amando como Él podemos vislumbrar algo de esta verdad. Podemos crecer en el conocimiento de Dios porque vivimos esencialmente su vida y caminamos en su luz. Y esto se cumple plenamente cuando el amor es recíproco, ya que, si nos amamos mutuamente, «Dios permanece en nosotros» (cf. 1 Jn 4, 12). Sucede más o menos como cuando los dos polos eléctricos se tocan y la luz se enciende e ilumina todo alrededor.

 

«Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor».

 

Testimoniar que Dios es amor –afirma Chiara Lubich– es la «gran revolución que hemos sido llamados a ofrecer hoy al mundo moderno, en extrema tensión […], tal como la mostraban los primeros cristianos al mundo pagano de entonces»[1].

¿Cómo hacerlo? ¿Cómo vivir este amor que viene de Dios? Aprendiendo de su Hijo a ponerlo en práctica, en particular en «[…] el servicio a los hermanos, especialmente a quienes tenemos al lado, empezando por las cosas pequeñas, por los servicios más humildes. A imitación de Jesús, nos esforzaremos en ser los primeros en amarlos, con desapego de nosotros mismos y abrazando todas las cruces, pequeñas o grandes, que todo esto pueda suponer. De ese modo no tardaremos en llegar también nosotros a tener esa experiencia de Dios, esa comunión con Él, esa plenitud de luz, paz y alegría interior a la que Jesús quiere llevarnos»[2].

 

«Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor».

 

Santa visita a menudo una residencia de ancianos, un entorno católico. «Un día, Roberta y ella conocen a Aldo, un hombre alto, muy culto, rico. Aldo mira a las dos jóvenes con una mirada sombría: “¿Por qué venís aquí? ¿Qué queréis de nosotros? ¡Dejadnos morir en paz!». Santa no se desanima y le dice: “Estamos aquí para usted, para pasar un rato juntos, conocernos, hacernos amigos”. […] Vuelven más veces. Cuenta Roberta: “Aquel hombre estaba especialmente cerrado, muy abatido. No creía en Dios. Santa fue la única que consiguió entrar en su corazón, con mucha delicadeza, escuchándolo durante horas”». Rezaba por él, y una vez le regaló un rosario, que él aceptó. «Más tarde Santa se enteró de que Aldo había muerto nombrándola. El dolor por su muerte es más leve al saber que ha muerto serenamente, teniendo entre las manos el rosario que un día ella le había regalado»[3].

SILVANO MALINI y el equipo de la Palabra de Vida

 

 



[1] Cf. C. Lubich, Pensamiento espiritual «Aquí me tienes, ante cualquier hermano», 19-1-1984: La vida, un viaje, Madrid 1994, pp. 147-148.

[2] C. Lubich, Palabra de vida de mayo de 1991: Ciudad Nueva n. 266 (5/1991), p. 28.

[3] P. Lubrano, Un volo sempre più alto. La vita di Santa Scorsese, Città Nuova, Roma 2003, pp. 83-84, 107.