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viernes, 14 de febrero de 2025

SABER DISCERNIR

VIDA DE LA PALABRA                   primeras semanas de FEBRERO


Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de febrero («Examinadlo todo y quedaos con lo bueno», 1 Ts 5, 21) y la de enero («¿Crees esto?», Jn 11, 26):

1.-        Participé en una ceremonia en la que mi hermano, como casado, hacia las promesas de entrega a Dios dentro del Movimiento MI.ES. (Misioneros de la Esperanza). Momento muy bonito en el que declaraba su amor por Dios, habiéndose dejado tocar por el del Señor. Emocionado cuando en una de las frases de la fórmula, miró a su esposa allá lejos, pues era un compromiso, a la vez, de ser más todavía un buen esposo y un buen padre: yo también me emocioné viendo eso. ¡Y luego poderle yo dar el primer abrazo, fuerte, apretado, de hermano mayor entre lagrimillas de los dos!

Y en esa misma ceremonia, una seglar célibe emitía sus votos de consagración a Dios, después de 10 años de ir renovando sus promesas: me recordó que mi hermana pequeña también los hizo en junio pasado y al verla allí tocando la guitarra en la ceremonia también me emocionaba.

Todo ello me empujaba con esperanza a vivir yo más y mejor mi entrega.

Así que, todos cantábamos desde lo profundo del alma y con todas las gana una de las canciones de esa ceremonia, parafraseando al profeta Jeremías, (“me has seducido, Señor, y me dejé seducir”):

     Señor, no soy nada
¿Por qué me has llamado?
Has pasado por mi puerta y bien sabes
Que soy pobre y soy débil
¿Por qué te has fijado en mí?

     Me has seducido, Señor
Con tu mirada
Me has hablado al corazón
Y me has querido
Es imposible conocerte
Y no amarte
Me es imposible amarte
Y no seguirte
¡Me has seducido, Señor!

     Señor, hoy tu nombre, suena más que una
Palabra; es tu voz que resuena en mi
Interior, que me habla en silencio
¿Qué quieres que yo haga por ti?

     Señor, yo te sigo, y quiero darte
Lo que me pides, aunque a veces
Me cuesta darlo todo
Tú lo sabes, yo soy tuyo
Camina, Señor, junto a mí

     Me has seducido, Señor
Con tu mirada
Me has hablado al corazón
Y me has querido
Es imposible conocerte
Y no amarte
Me es imposible amarte
Y no seguirte:
¡me has seducido, Señor!

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la de Palabra de Vida de febrero («Examinadlo todo y quedaos con lo bueno», 1 Ts 5, 21), la de enero («¿Crees esto?», Jn 11, 26), la de diciembre («Nada es imposible para Dios», Lc 1, 37):

1.-        “madre mía, Paco, ¡qué bonito todas estas experiencias!; ¡qué bonita, como  siempre, la palabra de vida de febrero!: el leer todo esto me da esa fuerza y ánimo para decir “yo también tengo que vivir cada momento presente con este ‘sí, creo’”. Muchas gracias por todo, tenemos Jesús en medio.

 

2.-        “…hace unos días fue mi cumpleaños; había quedado con las de Cáritas a tomar café. Se me hizo un poco tarde, aunque  me levanté pronto para hacer las galletas. Iba a llevar el coche porque iba muy cargada; no voy a encontrar sitio para aparcar y en un segundo me vino a la mente: “si me fío del Señor, encontraré”. Cuando iba llegando me dije: “me sigo fiando” y casi en la puerta veo un sitio, pero se me adelantó otro. “Pero me sigo fiando de Ti, Señor” y ¡a diez pasos hay un sitio buenísimo mejor! Le di las gracias, cogí la bolsa y me fui a Cáritas.

Estuve un rato hablando con la gente mientras me felicitaron, preparé las cosas y estuvimos un rato y estaban felices.

Me fui en el coche a comer con mi hermana y sobrinas, pero por su casa aparcar también es imposible. Me seguí fiando del Señor. Me pasó lo mismo. Yo llevaba la comida porque mi hermana se pone nerviosa y le había dicho que no se preocupara de nada: lo que a ellas les gusta; estaban muy contentas; yo también por todo, aparte del regalo.

Me fui pronto porque tenía la Novena de la Virgen de Lourdes. Estaba muy cansada y me venía a la mente: “quédate en casa”. Pero en seguida reaccioné. Empezó la misa. El párroco dijo una Homilía preciosa. El Evangelio era el mismo que el día que a Bernardette se le apareció la Virgen. Empezó mi mente a estar atenta. También ese día, (Jornada mundial de la persona enferma), se administraba el sacramento de la Unción de enfermos: como casi todos éramos mayores, la recibimos muchos. Para mi sorpresa empecé a sentir algo: era una Paz… y una alegría increíbles… Era feliz como nunca había estado. Cuando me fui, había ya anochecido: desde  que me atracaron, me pongo muy nerviosa, pero me fui tan contenta y feliz, que no me lo podía creer….

 

 

 

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martes, 31 de diciembre de 2024

INICIAR EL AÑO CON FE PLENA

 PALABRA DE VIDA                                        enero 2025

 

«¿Crees esto?» (Jn 11, 26)

           Jesús está llegando a Betania, donde Lázaro lleva muerto cuatro días. Informada de ello, su hermana Marta corre esperanzada a su encuentro. Jesús los quería mucho a ella, a su hermana María y a Lázaro, como subraya el Evangelio (cf. Jn 11, 5). Aun en medio del dolor, Marta manifiesta al Señor su confianza en Él, convencida de que si hubiese estado presente antes de morir su hermano, este seguiría vivo, pero que incluso ahora, cualquier petición que hiciera a Dios sería atendida. «Tu hermano resucitará» (Jn 11, 23), afirma entonces Jesús.

 

«¿Crees esto?».

 

Después de haber aclarado que se refiere a la vuelta de Lázaro a la vida física aquí y ahora, y no solo a la que le espera al creyente después de la muerte, Jesús le pide a Marta la adhesión de la fe, y no solo para realizar uno de sus milagros –que el evangelista Juan llama «signos»–, sino para otorgarle a ella, como a todos los creyentes, una vida nueva y la resurrección. «Yo soy la resurrección y la vida» (Jn 11, 25), afirma Jesús. Y la fe que le pide es una relación personal con él, una adhesión activa y dinámica. Creer no es como aceptar un contrato que se firma una vez y ya no se vuelve a mirar, sino un hecho que transforma e impregna la vida diaria.

 

«¿Crees esto?».

 

Jesús invita a vivir una vida nueva aquí y ahora. Nos invita a experimentarla cada día, sabiendo que, como hemos vuelto a descubrir en Navidad, Él mismo nos la ha traído, tomando la iniciativa de venir a buscarnos y viniendo entre nosotros.

¿Cómo responder a su pregunta? Miremos a Marta, la hermana de Lázaro.

En el diálogo con Jesús le brota una profesión de fe plena en Él. El original griego la expresa aún con más fuerza. El «yo creo» que ella pronuncia significa «he alcanzado a creer», «creo firmemente» que «tú eres el Cristo, el Hijo de Dios que iba a venir al mundo» (cf. Jn 11, 27), con todas las consecuencias. Es una convicción madurada con el tiempo, puesta a prueba en las diversas circunstancias que ha afrontado en la vida.

El Señor me dirige su pregunta también a mí. También a mí me pide una confianza generosa en él y la adhesión a su estilo de vida, fundado en el amor generoso y concreto a todos. La perseverancia madurará mi fe, que se reforzará al constatar día tras día la verdad de las palabras de Jesús puestas en práctica, y que no dejará de expresarse en mi actuar diario con todos. Para empezar, podemos hacer nuestra la oración de los apóstoles a Jesús: «Auméntanos la fe» (Lc 17, 5).

                                            

«¿Crees esto?».

 

«Una de mis hijas había perdido el trabajo a la vez que todos sus compañeros, ya que el gobierno había cerrado la agencia pública donde trabajaban –cuenta Patricia, de Latinoamérica–. Como forma de protesta, habían organizado una acampada ante la sede. Yo procuraba apoyarlos participando en algunas de sus actividades, llevándoles comida o simplemente parándome a hablar con ellos. El Jueves Santo, un grupo de sacerdotes que los acompañaba decidió celebrar una ceremonia en la que se ofrecían también espacios de escucha, se leyó el Evangelio y se llevó a cabo el gesto del lavatorio de pies en recuerdo de lo que había hecho Jesús. La mayor parte de los presentes no eran personas religiosas; sin embargo, fue un momento de profunda unión, fraternidad y esperanza. Se sintieron abrazados, y, emocionados, daban las gracias a aquellos sacerdotes que los acompañaban en medio de la incertidumbre y el sufrimiento».

Esta palabra de Jesús ha sido elegida como lema para la Semana de oración por la unidad de los cristianos de 2025. Así pues, recemos y apliquémonos para que nuestra creencia común nos mueva a buscar la fraternidad con todos: esta es la propuesta y el deseo de Dios para la humanidad, pero requiere nuestra adhesión. La oración y la acción serán eficaces si nacen de esta confianza en Dios y de nuestro actuar en consecuencia.

 

SILVANO MALINI y el equipo de la Palabra de vida

lunes, 31 de julio de 2023

FE VIVA Y OPERANTE

PALABRA DE VIDA                              agosto 2023

 

 

«Mujer, grande es tu fe;

que te suceda como deseas»

(Mt 15, 28)

 Jesús se dirige hacia la región de Tiro y Sidón, en tierra extranjera. Parece buscar, por fin, un poco de reposo con los suyos, y quizá también soledad, silencio, oración y refugio. De improviso les llegan los gritos de una mujer que, como otros personajes de los Evangelios, no tiene nombre. Su presencia incomoda y molesta a los discípulos, que le «imploran» a Jesús que la atienda para librarse de ella: «viene gritando detrás de nosotros». La mujer no se paraliza por no ser israelita, ni por ser mujer, ni porque el Maestro la ignore. Es una madre desesperada por su hija, «malamente endemoniada». Se acerca a Jesús con la tenacidad de querer un encuentro personal con él y consigue «postrarse ante él» mientras insiste en pedirle ayuda. Jesús le dirige palabras de una dureza inaudita: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos».

 

«Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas».

 

La mujer acepta la negativa; comprende que su mundo no forma parte de la misión primaria de Jesús; asume que su Dios no es una máquina dispensadora de gracias, sino un padre que pide una relación acorde con la verdad, que pasa por reconocer también la propia pobreza personal. Esta mujer, consciente de esto, mira a Jesús a los ojos: «Sí, Señor, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos». Pone a Jesús contra la pared, por así decir, y Él se conmueve por la humildad de quien se contenta con las migajas. Hasta sus gritos parecen expresar su fe, y lo llama «Señor, hijo de David».

 

«Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas».

 

Su gran fe está esculpida en los Evangelios por varios verbos: la mujer sale y va hacia Jesús; grita; llora; pide piedad; lo reconoce como Señor y se postra ante él; mantiene intacta su tenacidad y la certeza de que lo imposible es posible para el Señor; responde a la dureza de Jesús con una lógica impecable. Amor materno y confianza son sus puntos fuertes. «Y desde aquel momento quedó curada su hija».

Esta palabra es la fotografía de la fe viva y operante de una persona. Y al mismo tiempo muestra la constancia y el camino de la primera comunidad cristiana a la que se dirige Mateo, en su apertura al mundo no judío que está en búsqueda y alberga una gran fe.

 

«Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas».

 

Como para esta mujer sirofenicia, «también nuestra fe puede entrar en crisis por una dificultad imprevista, por un hecho imprevisto que viene a perturbar nuestros proyectos, por una grave enfermedad, por el prolongarse de una situación muy dolorosa»[1], y –podríamos añadir– por la falta de paz en el mundo, por las injusticias estructurales, por la grave enfermedad del planeta, por conflictos familiares y sociales… Y una de nuestras debilidades podría ser la falta de perseverancia y de confianza plena. «Dios permite que nuestra fe pase por situaciones difíciles y a veces absurdas. Él quiere purificarla, quiere ver si de verdad sabemos abandonarnos en Él y creer que su amor es mucho mayor que nuestros proyectos, deseos y expectativas»[2].

Así le sucedió a Saliba. También él parecía obligado a dejar su ciudad, Homs (Siria) y a sus padres mayores. La tienda de su padre, vidriero, había quedado destruida durante la guerra en una ciudad destrozada. Como otros jóvenes, Saliba pensaba en buscar nuevas oportunidades en otro lugar, pero no se rindió. Con sus 22 años y la tozudez de quien no renuncia a hacer algo por su pueblo herido, aprovechó la ocasión que le ofrecía el proyecto RestarT[3] de abrir una tiendecita donde sus conciudadanos encontrasen queso, yogur y mantequilla artesanos hechos por su madre, además de verdura, aceite, especias y café. Ya cuenta con un frigorífico y un generador. Ayudado por su anciano padre, en los días en que la tienda esté cerrada, repartirá cestas de comida entre las familias sin recursos[4].


VICTORIA GÓMEZ y el equipo de la Palabra de Vida

 



[1] C. Lubich, Palabra de vida, junio 1994, en Ciudad Nueva n. 300 (6/1994), p. 33.

[2] Ibid.

[3] https://www.amu-it.eu/progetti-int/restart-ripartire-per-restare/.

[4] https://www.unitedworldproject.org/workshop/siria-il-minimarket-di-saliba-alzera-presto-la-serranda/.

 

DAR POR AMAR

 VIDA DE LA PALABRA                    mes de julio

 

 Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de julio («Todo aquel que dé de beber tan solo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa», Mt 10, 42) y la de junio («Alegraos, sed perfectos, animaos; tened un mismo sentir; vivid en paz, y el Dios de la caridad y de la paz estará con vosotros», 2 Co 13, 11):

 

1.-        Ha habido múltiples oportunidades de “vasos de agua fresca” a lo largo de todo el mes. Tendría que haberlas apuntado cada día, pues me llenaban de sencilla alegría. O al menos haberlas recontado para ver si cada día superaba el record, (como hacía santa Clara de Asís usando piedrecitas en un bote o garbanzos).

            Trato de recordar algunas:

            Todas las mañanas que he estado en la parroquia, (después de la primera oración y abrir las ventanas de mi casa), antes de arreglarme y desayunar, bajaba rápido a abrir todas las puertas y ventanas del templo y de todos los salones parroquiales, para que corriera el aire menos caliente y así cuando llegara la gente a Misa de 10:00 esas 3 horas hubieran rebajado el calor embolsado.

1b.-     Por las mañanas antes de desayunar todos los días he estado haciendo distintas tareas de limpieza hogareña. El par de veces que tocaba la entrada y el pasillo, al limpiar el felpudo de mi puerta y el descansillo, también lo hice con los del compañero, (aunque de primeras me había venido la tentación de no hacerlo por la premura de tiempo).

1c.-     Hemos empezado un nuevo voluntariado parroquial en una residencia de ancianos yendo a estar con ellos y, además, una de las tardes al mes ayudarles a rezar el rosario y otra de las mañanas al mes ayudarles a un rato de oración. El primer día fui yo también y antes del rosario traté de conocerles por su nombre y procedencia, apreciar cada una de sus arruguitas como experiencia de vida y sabiduría, hacer que se involucren con peticiones y una canción para cada misterio, etc.

1d.-     Al día siguiente de la boda de mi sobrino, después del paseo matutino en mi pueblo haciendo ejercicio (en el que además aprovecho para ir rezando el rosario y para ir a saludar a Jesús en el sagrario en el Santuario de la Virgen de la Caridad), al emprender el regreso vi que subía por el bonito paseo de la Virgen un hombre con una gran mochila que serenamente iba recogiendo bolsas y botes de bebida tirados en el césped o en medio del paseo. Me admiré y alabé a Dios por la bondad de este hombre. Y de pronto me di cuenta que yo podría hacer lo mismo, aunque me daba un poco de asco y tenía ya prisa. Al menos aproveché mi recorrido de regreso recogiendo lo que podía y tirándolo a las papeleras.

 

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de julio («Todo aquel que dé de beber tan solo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa», Mt 10, 42), la de junio («Alegraos, sed perfectos, animaos; tened un mismo sentir; vivid en paz, y el Dios de la caridad y de la paz estará con vosotros», 2 Co 13, 11) y la de mayo («Amaos cordialmente unos a otros; que cada cual estime a los otros más que a sí mismo», Rm 12, 10):

 

1.-        “vamos adelante tratando de ver el amor de Dios en cada momento. Yo sigo con mis tratamientos lo mejor que puedo y trato de cuidar a mi marido, pues después de estos casi 3 años de cuidarme él, ahora me toca cuidarle pues le han pasado factura y está algo regular. Y juntos tratamos de decir: “Si Tú lo quieres, yo también!!!”.

 

2.-        “ he realizado varias experiencias sobre la PdV, pero una muy literal: he formando parte de  tribunal para una tesis y compré unos botellines de agua fresca para cada uno de los tres profesores y también para la alumna: se quedaron agradablemente sorprendidos todos.

 

 

 

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domingo, 17 de julio de 2022

ÚNICA COSA: ESCUCHAR A JESÚS Y AMAR

 Estos textos nos ayudarán a “refrescar” la Palabra de Vida del mes ("solo una cosa es necesaria") en mente y corazón para no dejarnos aplatanar en el intento de llevarla a la práctica en cada momento presente cada día del resto del mes:

 


  

ACOGER EL PENSAMIENTO DEL OTRO 

Cuando ese pensamiento nos parece -y tal vez sea- tan aberrante, se nos introduce fácilmente el desprecio, incluso el odio, hacia esas personas. ¡No! El amor a la Verdad es inseparable del amor a las personas. Dios es la Verdad y es el Amor.

P. MANOLO MORALES, Comentario al pasapalabra diario, del 13 de julio

 

 


 

DIALOGAR CON TODOS 

Hace algunos años asistí a una charla sobre la paz y uno de los disertantes dio una definición de diálogo que me gustó mucho: “El diálogo es más que la tolerancia y menos que la comunión”.

La tolerancia es cuando somos capaces de convivir con la diferencia, pero no nos confrontamos directamente con ella.

El diálogo es cuando somos capaces de aceptar, escuchar, respetar y comprender al otro en su diferencia, además de comunicar nuestra opinión con amor y desapego, y donde hay un enriquecimiento recíproco.

La comunión, pues, es un paso más: a pesar de las diferencias, el diálogo es constante y hay unidad. Somos dos o más, pero somos uno. El consenso es más grande y más importante que las diferencias.

Comunicar nuestras ideas es un ofrecimiento de amor, mostrar otra opción es un don gratuito, dar aclaraciones es preservar la unidad.

Debemos ser partidarios de la unidad y así saber dialogar con todos.

 

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al pasapalabra diario, del 14 de julio

 

 

 

LO QUE DEBE PRECEDER

"Un día me había propuesto, (como otros, espero), como dice y quiere Jesús, "rezar siempre" ofreciéndole toda acción precedida por un "por Ti". Yo había sido, con la gracia de Dios, particularmente fiel a este compromiso. De modo que, al final del día, en un coloquio con Dios, le pregunté si estaba contento conmigo o, si no lo estaba, que me corrigiera.       Parecía sentir en lo más profundo de mi corazón su respuesta, que se puede expresar de la siguiente manera: "Tu forma de vida hoy, ofreciendo a Dios todas tus acciones con un 'por Ti', fue ciertamente agradable para Mí, pero también podría ser de cualquiera que siga una espiritualidad individual. Estás llamada a otra cosa. Te exijo algo diferente. Vuestra vocación requiere que, en primer lugar, baséis cada una de vuestras acciones, incluso ofrecidas con un "por Ti", en el amor mutuo con vuestras hermanas y hermanos. Vuestro primer compromiso, por lo tanto, debe ser estar siempre dispuesto a dar vuestra vida por ellos, para que triunfe la unidad".

 

CHIARA LUBICH, Lo que debe preceder, Castel Gandolfo, 29 de abril de 1999

 


 

“POR TI, JESÚS” EN CADA ACCIÓN

MANTENIENDO SU “QUE TODOS SEAN UNO” EN MENTE Y CORAZÓN 

Aprendí con Chiara Lubich, fundadora de los focolares, a confirmar mi intención antes de cualquier acción con un “por Ti, Jesús”. O simplemente, “por Ti”

Esto me ayuda a estar el día entero en sintonía con Jesús, haciendo pequeños gestos o cosas rutinarias cotidianas como una ofrenda.

Trato de decirlo con sinceridad y desde lo más profundo de mi corazón, y no solo como un eslogan repetitivo.

Cada gesto adquiere un nuevo significado, porque deja de ser acción mecánica y se convierte en ofrenda concreta.

Incluso delante de un fracaso, de una prueba, de algo que exige humildad, repito: “por Ti”. Creo que esta actitud me lleva a vivir la vida con otra connotación: vivirla por Dios.

 

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al Pasapalabra 22 de junio

 


 

SER OPTIMISTAS

Podemos filtrar la realidad a través de dos tipos de lentes: la del optimismo o la del pesimismo. La realidad sufre la influencia de nuestro estado de ánimo y de nuestra forma de enfrentarla.

Debemos ser optimistas, pero sin caer en la euforia.

Optimista es quien sabe levantarse después de cada caída, quien siempre recomienza.

Ser optimista es ser como un deportista que, después de una derrota, intensifica el entrenamiento y se  prepara para la próxima competición.

Ser optimista es mirar los fracasos como una experiencia de aprendizaje, es saber mirar más allá del dolor, más allá de las dificultades y creer que todo obstáculo puede convertirse en un trampolín.

Si tenemos la mirada fija en una meta, venceremos todos los temores. Miremos a Jesús en la cruz y veremos en Él la victoria sobre el dolor y la muerte. No fue la muerte la que triunfó, sino la resurrección.

 

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al Pasapalabra 13 de julio

 

 

sábado, 31 de julio de 2021

LA FE SIEMPRE SALVA

 VIDA DE LA PALABRA                    agosto 2021


Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de julio («Ánimo, hija, tu fe te ha salvado», Mt 9, 22) y la de junio («No todo el que me diga “Señor, Señor” entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial», Mt 7, 21):

 

1.-        El miércoles pasado haciendo la ronda habitual por las habitaciones en el hospital, mientras hablaba yo en el pasillo con un enfermo, se me acerca un hombre tan atento preguntando si soy el capellán y la sacristía estaba abierta: era el técnico de aguas y quería él mirar el lavabo para control de legionella. Naturalmente la puerta estaba cerrada: en teoría debe pedir a seguridad o mantenimiento que vayan a abrirle, pero me ofrecí a acompañarle yo aunque estábamos en la otra punta del edificio.

Lo agradeció y me dijo que tenía que ir al final del pasillo a por el maletín: “no se preocupe, le espero”. Procuré no impacientarme. Cuando llega, me dice que tiene que bajar a los aparcamientos a por una probeta: “no se preocupe: le acompaño y mientras vamos charlando”.

Total, que entre unas cosas y otras, la cosa estaba suponiendo mucho más tiempo de lo que yo suponía.

A cada nuevo requerimiento, le respondía yo con una sonrisa a través de la mascarilla (el Señor me lo había puesto delante) y sin contrariarme (me acordaba de la PdV) pensé que era oportunidad que Él me ofrecía para ir charlando amigablemente: vi que era poco creyente y nada practicante. Quedó contentísimo, sin embargo, de que le hubiera acompañado y me hizo muchas preguntas.

 

2.-        Ayer dudaba yo si ir al entierro de un sacerdote mayor en Cercedilla.  Lo había atendido en el hospital diariamente desde hace más de tres semanas.  El otro sacerdote de mi parroquia estaba fuera: iba yo a andar muy pillado de tiempo. Por otro lado, desde la fe, la oración y ofrecer yo una Misa, le alcanza y sirve también desde aquí.

         No obstante, decidí ir. Cuando quise acordar, se me había pasado casi la hora. “Ánimo, tu fe te ha salvado”. Me fie y ¡sin prisa, pero sin pausa! Y confiando en Él: a pesar de ser viernes por la tarde (¿posible atasco hacia la sierra?). Y esperando que no empezasen puntuales. Y sintiendo dentro al Señor, procuré no sobrepasar los límites de velocidad, ni impacientarme con “los lentos”: de nuevo gracias a la PdV.

Increíblemente llegué solo con 4 minutos de retraso, pero justo estaban saliendo los 2 obispos para empezar.

Una vez más comprobé que el Señor me va ajustando la agenda: “ni un minuto antes, ¡pero tampoco uno después!”.

2b.-     Me alegré de haber ido por varios motivos: ver a su familia (que había ido conociendo en el hospital); celebración litúrgica magníficamente desarrollada; pocos sacerdotes de los alrededores (¡y así por lo menos estaba yo!); encuentro con un amigo sacerdote a quien yo no veía desde hace años. En fin: quedé muy contento.

Y al acabar, sorpresa mayúscula añadida: estaba también Jesús Morán (Co-Presidente a nivel mundial del movimiento de los Focolares: habitualmente en Roma, disfrutaba unos días ahí en su pueblo con sus padres). Se acercó a saludarme y me invitó a tomar un refresco y charlar un ratillo, que aprovechamos bien, pues yo tenía pocos minutos para regresar rápido a la Parroquia y celebrar la Misa de la tarde.

2c.-   Llegando a esta, me llaman de la UCI del hospital. Me vino la tentación del agobio, el estrés y la prisa: tuve que decirles que esperaran pues iba a empezar la Misa. Me fie de nuevo de la PdV, que me dio paz a pesar del cansancio acumulado.

Cuando fui, era un enfermo de 44 años que ingresó por covid ¡en octubre! Lo atendí con todos los auxilios espirituales posibles y poniéndome en todo momento en el lugar del grupo de familiares que le acompañaban. Esta mañana he sabido que a las pocas horas falleció.

 

3.-        Tontamente se me mojó el móvil con un hilillo de agua que saltaba de la ducha por encima de la mampara: inservible. No obstante, (luego, al pensarlo despacio), dando gracias a Dios, pues lo cogí saliendo mojado y el aparato estaba enchufado cargando. ¿Podría haberme electrocutado!?

         Lo comenté en el Centro Mariápolis y me prestaron uno viejo para ir saliendo del paso. Y una añade: “le pedimos al Señor por intercesión de Luminosa uno nuevo en condiciones para ti”. [Allí, en la capillita del Centro, reposan los restos mortales de Margarita Bavosi, “Luminosa”]. Le contesté que mejor pedir no para mí y pedir cosas más necesarias. Ella añadió: “sí, por supuesto; ¡pero también el móvil!: es útil para tu pastoral”.

         El móvil estropeado, lo puse en arroz: quizá así se podría reabsorber la humedad y funcionar. Tres días… ¡y nada! No lejos de la parroquia, en la tienda de informática me dijeron que no tenía remedio y que ni siquiera se podría recuperar ninguna información. Así que, aunque me acordaba de la petición hecha por intercesión de Luminosa, pensé que quizá el modo en que se cumpliría era encargar uno de la marca con la que se sincroniza bien con mi ordenador, (pero de media gama: suficiente para lo que necesito, pero no caro).

         Pero… al final de esa tarde, ¡alguien me regala un móvil que tenía sin estrenar, (pues prefería sentimentalmente conservar el que tiene)! Aparte del tamaño ligeramente grande, el inconveniente era sobre todo la marca, pues solo una sincroniza bien con mi ordenador los contactos y la agenda. Sensación agridulce. ¡Pero contento por la respuesta a la oración a Luminosa! Y por no dejar de contribuir esa cantidad a la comunión de bienes.

         Y… para que me arrepintiera de esa “sensación”, a la mañana siguiente en la Misa, tras la lectura del maná en el desierto, el salmo dice: “El Señor les dio un trigo celeste. Pero tentaron a Dios en sus corazones, pidiendo una comida a su gusto”. Me quedé helado al “aplicarlo” al asunto de mi móvil.

         Así que, con esa frase en el corazón, los días siguientes traté de adaptar y acoplar de mil maneras ese móvil regalado. Me hubiera sido más cómodo ir a la tienda a comprar el móvil encargado, que ya le había llegado. El hombre (siempre muy amable), me dijo que lo reservaría por si dentro de unas semanas al final me decidía a comprarlo. Empleé horas tratando de ajustar el regalado sin dejarme llevar por la impaciencia; no quería fallar al Señor: aunque sea en una minucia, “¡ánimo!, tu fe te ha salvado”.

         Una semana después, vi que no lo lograba del todo. Me establecí, pues, un ultimátum: si no lo hago rendir bien, voy esta tarde a la tienda y, si no han vendido aún el que yo encargué, querría decir que quizá es Voluntad de Dios que lo compre. Pero ese salmo y la PdV continuaban resonando. Me regalan al rato, además, una cantidad de dinero “para una parte del móvil o para que te compres camisetas”. Pero justo antes de “expirar el plazo”, el novio de una del grupo, versado en informática, logró ajustar casi todo en el móvil. Así que, (aunque no lo habían vendido), le dije al de la tienda que no me lo llevaba: no obstante, continuará dejándolo ahí por si a la vuelta de vacaciones se lo compro.

Continuamente las tentaciones de apego a algo que ni tengo. Al hablar por teléfono, me dicen que a veces se pierde un poco mi voz. Pero la PdV y el salmo, me vuelven a poner en “Tú, Señor, eres mi único Bien”. Aunque sea en una tontería, prefiero esto antes que tener el móvil encargado, (con cuádruple de capacidad y doble de RAM, aunque no era de alta gama).

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de julio («Ánimo, hija, tu fe te ha salvado», Mt 9, 22), la de  junio («No todo el que me diga “Señor, Señor” entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial», Mt 7, 21) y la de mayo («Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él», 1 Jn 4, 16):

1.-        “leyendo todos los textos que has mandado, pienso en el amor y el perdón... Y sobre todo en la oración y poner en manos del Señor su voluntad. 

Tras ello pienso en mi hija y todo lo que sufre después de que no cuenten con ella sus amigas y el sufrimiento que eso conlleva a una adolescente. 

Yo también lo paso mal; bueno, creo que peor que ella.

Perdono y rezo para que le ponga en su camino buenas personas y amistades que le aporten y sepan quererla. Confío y espero. 

Estos textos me han dado mucha Paz. Así que, gracias otra vez, Paco.

 

2.-        “gracias por cada palabra que mandas, y tranquilo, que los calores no dejan a nadie indiferente.

Este viernes organizaron una celebración del día de la Virgen del Carmen en Carmelitas aunque ya no están las monjas. En su grupo de whassap leí, (aunque tarde), que si alguien podía acompañar con música. Así que, después de 40 años, saqué la guitarra de su funda y ¡para mi sorpresa aún sonaba! El problema lo tuve al intentar tocarla: mis dedos ya no me respondían. Y mi segunda sorpresa: al tocar y cantar intentando acordarme canciones para alabar a Dios, sonaba algo. Así que, me bajé alguna canción de internet con acordes que me sonaban…

Gracias a Dios, apareció otro con otra guitarra y alguna canción más. Y así pasamos un rato de oración a la Virgen, cantando viejas canciones y dando gracias a Dios porque con Él  todo parece fluir solo.

Eso sí, tengo los dedos que no los siento… por la falta de costumbre y sigo sorprendido: esa guitarra ha vivido para alabar a Dios; y cantarle (como dijo Agustin de Hipona) es rezar dos veces.

 

3.-        “en la fecha en que hace años falleció mi madre, quise pedirle a ella, (con total convencimiento de que se encuentra en comunión con los Santos), que me ayudara en mi situación laboral, pidiéndole una luz con la que poder ver el momento de mi jubilación, pues por motivos de mis vértigos no puedo conducir y este año por el COVID han suprimido muchos transportes públicos, complicándose más todavía mi situación como trabajadora itinerante en distintos centros y en distintos lugares, etc.

Después de casi 35 años, tirar la toalla no me parece que sea el camino, pero cada año que pasa, aumentan más meses y aumenta mi angustia.

El 2 de julio, fuí a las oficinas de la Seguridad Social y pregunté  el tiempo que me faltaba para poder solicitar la jubilación parcial con relevo.

Cuál fue mi sorpresa cuando me informaron que, por tener un hijo y haberle cuidado un tiempo, me contabilizan seis meses más de trabajo cotizado. Con ello y por la edad que tengo, ya puedo solicitar a mi empresa ese tipo de jubilación en noviembre, si se cumplen los requisitos legales, como es mi caso. 

Llegué a casa muy contenta, con el ánimo renovado y al dar gracias a Dios leyendo la Palabra de Vida del mes, me emocioné con la frase "Ánimo, Hija, tu fe te ha salvado". Estoy convencida de que ese HIJA viene de Dios Padre... ¡de parte de mi querida madre!.

 

4.-        “te voy a echar un rollo, pero si me lo callo, reviento😁.

Hoy han resucitado en mí muchas cosas y he tenido muchas experiencias bonitas y muy positivas.

Para empezar, el haber ido a rezar delante del Señor me ha alegrado el día de tal forma que no ha habido nada que me sentara mal, ni siquiera el haber llegado a casa después de la jornada de trabajo, con la compra, y que mi hermano no se haya levantado para ayudarme a colocar, seguido de tener que preparar parte de la comida. La mujer que viene de ayuda a domicilio me ha hecho el siguiente comentario: "ni se molesta, ¿eh? Ya le vale”. Y yo, tan "pichi", jaja. Es aquí donde todavía no soy capaz de decir en ese momento, “por Ti, Señor, gracias”. Aunque a lo largo del día me voy dando cuenta de estas cosas. 

4b.-     Esta tarde he tenido que venir a otra población a trabajar. Mi sorpresa ha sido cuando viene un señor que antes me compraba en mi lugar habitual y que un día le dije que no volviera, porque no le iba a vender más, (no te cuento la razón, para no alargar más). Yo le he reconocido enseguida y él, al verme, se ha quedado parado, pero al final ha decidido acercarse a comprar. Mi primer pensamiento: “no le vendo”, pero... Un segundo después mi reacción ha sido de amabilidad, deseándole que tuviera suerte.

Me he quedado sorprendida de esa reacción y me preguntaba por qué he reaccionado así, pues a lo largo de la tarde veo cómo el Señor actúa, y por eso estoy contenta, ¿no?

4c.-      Quiero comentarte algo más. Ayer… me enfadé con Dios; le decía: “¡vaya!, ahora que por fin me decidí a ser mejor, a buscar ayuda y a intentar encarrilarme, te llevas a mi guía”. Pero enseguida pensé, (o Dios me hizo ver), que no debo apegarme a nada, ni siquiera a mi director espiritual, (si me equivoco, dímelo).

Espero que la fuerza que Dios me ha dado a lo largo del día de hoy, perdure durante los siguientes días y no me deje llevar por las prisas del mundo. Y si no llego a rezar a la hora y cierra la iglesia, haré como la chica que me contaste ayer: desde dentro de mi coche, “mirando” hacia dentro de la iglesia.

Buf, creo que he terminado, aunque no sé yo😊

Gracias.

¡Ah sí!: estoy leyendo el libro “Un camino nuevo”, de Chiara, No logro pasar de determinada página: vuelvo y vuelvo, jajaja. Me encanta.

 

5.-        “ayer regresé de Lourdes donde he estado 4 días con Jesús y María, como los apóstoles del evangelio de hoy. Allí se vive siempre un paraíso, un trozo de cielo en la tierra.

Este año con menos gente y sin enfermos, con muchas residencias y tiendas cerradas, más apto para el silencio interior donde Dios habla al corazón, como María a Bernardita. Os tuve a todos muy presentes, renovando el pacto de unidad el día del Carmen. Fueron las mejores vacaciones para mí: participando en las procesiones desde mi silla de ruedas, con el alma llena de gozo. ¡Felices vacaciones a todos! Un fuerte abrazo.. 

 


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