CARDENAL VAN THUÂN
Apenas 8 años después de su muerte, el viernes 5 de julio de 2013 concluye la fase diocesana del proceso para su beatificación
Hoy da un paso adelante el proceso para la causa de
beatificación del Cardenal François-Xavier Nguyên Van Thuân: se concluye la fase diocesana, tal como
puedes leer “pinchando” AQUÍ .

Lo conocí en noviembre de 1994 en Loppiano (6 años después de su salida de la cárcel): yo
hablaba en italiano en nombre de un grupo de unos sesenta sacerdotes y
seminaristas, (contando la experiencia de espiritualidad y vida de comunión que
allí realizábamos), y él me
traducía al vietnamita para un nutrido grupo de obispos (la mitad de la Conferencia Episcopal de Vietnam). Nos impresionó la profundidad de su mirada, marcada todavía por el dolor, pero viva y resuelta: ¡el amor a Jesús crucificado y abandonado!
traducía al vietnamita para un nutrido grupo de obispos (la mitad de la Conferencia Episcopal de Vietnam). Nos impresionó la profundidad de su mirada, marcada todavía por el dolor, pero viva y resuelta: ¡el amor a Jesús crucificado y abandonado!

El primero son los Ejercicios Espirituales que él predicó a Juan Pablo II en el año del Gran Jubileo
¡¡¡Cuánto bien ha
hecho a través de estos textos absolutamente a todos los que se los he prestado,
regalado o recomendado!!!
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Oración oficial
para pedir gracias
por intercesión del siervo de Dios Card. Van Thuân
Dios Omnipotente y Eterno, Padre, Hijo y Espíritu Santo,
Te doy gracias por haber donado a la Iglesia
el testimonio heroico del Cardenal François-Xavier Nguyên Van Thuân.
La sufrida experiencia de la cárcel,
vivida en unión con Cristo Crucificado
y bajo la maternal protección de María,
forjó un testigo fúlgido, para la Iglesia y para el mundo,
de unidad y de perdón,
de justicia y de paz.
Su amable persona y su ministerio episcopal
irradiaron la luz de la fe,
el entusiasmo de la esperanza
y el ardor de la caridad.
Concédeme ahora, por su intercesión,
según Tu Voluntad,
la gracia que imploro,
con la esperanza de verlo pronto
elevado al honor de los altares.
¡Amén!
Con aprobación eclesiástica
+ Giampaolo Crepaldi 16 de septiembre de 2007 Quien reciba gracias o milagros, favor de informar a la Postulación de la Causa, a la siguiente dirección: Pontificio Consejo «Justicia y Paz», Piazza San Calisto, 16 - 00120 Ciudad del Vaticano
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Oración oficial
para pedir gracias
por intercesión del siervo de Dios Card. Van Thuân
Dios Omnipotente y Eterno, Padre, Hijo y Espíritu Santo,
Te doy gracias por haber donado a la Iglesia
el testimonio heroico del Cardenal François-Xavier Nguyên Van Thuân.
La sufrida experiencia de la cárcel,
vivida en unión con Cristo Crucificado
y bajo la maternal protección de María,
forjó un testigo fúlgido, para la Iglesia y para el mundo,
de unidad y de perdón,
de justicia y de paz.
Su amable persona y su ministerio episcopal
irradiaron la luz de la fe,
el entusiasmo de la esperanza
y el ardor de la caridad.
Concédeme ahora, por su intercesión,
según Tu Voluntad,
la gracia que imploro,
con la esperanza de verlo pronto
elevado al honor de los altares.
¡Amén!
Con aprobación eclesiástica
+ Giampaolo Crepaldi 16 de septiembre de 2007 Quien reciba gracias o milagros, favor de informar a la Postulación de la Causa, a la siguiente dirección: Pontificio Consejo «Justicia y Paz», Piazza San Calisto, 16 - 00120 Ciudad del Vaticano
¡Cuánto me alegro!
ResponderEliminarEspero enterarme con tiempo de su beatificación para ir a Roma o... a donde haga falta. Ya sabes cuánto le debo; lo he notado siempre muy cerca: ¡cuánto me ha ayudado!
Esos dos libros..., ¿dónde se pueden adquirir...?
ResponderEliminarEn cualquier librería religiosa o en la editorial www.ciudadnueva.com
EliminarUn auténtico mártir de nuestro tiempo.
ResponderEliminarMe "flipó" el libro "Testigos...": lo he leído un montón de veces.
La espiritualidad de Chiara Lubich forja santos... ¡hasta en la cárcel!
¡Qué gran hombre! ¡Qué gran cristiano! ¡Qué gran sacerdote! ¡Qué gran obispo! ¡Qué gran cardenal! ¡Qué... gran santo!!
ResponderEliminarGracias
He vuelto a releer tanto un libro como otro: ¡qué gozada! ¡Cómo anima a vivir cristianamente, con esperanza, en las pequeñas dificultades diarias!
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