Mostrando entradas con la etiqueta amor al hermano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amor al hermano. Mostrar todas las entradas

lunes, 31 de agosto de 2026

NO HACER MAL A NADIE

 PALABRA DE VIDA                              septiembre 2026          

 

«La caridad no hace mal al prójimo.

La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud»

(Rm 13, 10)

¿Se le puede ordenar a alguien que ame? Si entendemos el amor como un sentimiento, ¡evidentemente es imposible! Pero si más bien lo entendemos como un don de Dios, la cosa cambia.

En la Carta a los Romanos, de la que está tomada la Palabra de vida, Pablo describe precisamente la relación entre Ley y amor, y afirma que el amor es pleno cumplimiento de la Ley. Poco antes nos ha revelado de dónde proviene este amor: «La prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros» (Rm 5, 8). Por su parte, la Primera Carta de Juan dice: «En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados» (1 Jn 4, 10).

 

«La caridad no hace mal al prójimo. La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud».

 

Nadie puede dar lo que no tiene. Lo había entendido bien Agustín cuando, dirigiéndose directamente a Dios, pedía: «Da lo que mandas y manda lo que quieras»[1]. Hemos recibido el don inestimable del amor de Dios y estamos llamados a no guardárnoslo, sino a ponerlo en circulación. Podemos convertirnos en sujetos en lugar de ser simples destinatarios del amor de Dios: pasar de amados a amantes, y así participar en la vida misma del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo: el Amante, el Amado y el Amor.

No tenemos con nadie otra deuda que la del amor mutuo –nos reconforta Pablo–, pues quien ama al otro ha cumplido la Ley (cf. Rm 13, 8).

 

«La caridad no hace mal al prójimo. La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud».

 

«El verdadero amor al prójimo no causa ningún daño –afirma Chiara Lubich–. Es decir, nos lleva a vivir todos los mandamientos de Dios sin exclusión, ya que el primer objetivo que tienen es llevarnos a evitar todas las formas del mal en que podríamos caer, ya sea contra nosotros mismos o contra nuestros hermanos y hermanas»[2].

Así entendidos, los mandamientos de la Ley se convierten en un don del amor de Dios más que en una obligación: no constriñen nuestro amor sino que lo liberan plenamente.

 

«La caridad no hace mal al prójimo. La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud».

 

Para alcanzar este «pleno cumplimiento», el primer paso en el amar al prójimo es no hacerle daño. Pero además hace falta ser creativos en el amor: «No basta con no hacer daño al prójimo –nos recordaba el papa Francisco–; es necesario elegir hacer el bien aprovechando las ocasiones para dar buen testimonio de que somos discípulos de Jesús»[3].

¿Cómo vivir entonces esta Palabra de Vida? Volvamos a poner el amor en el centro de nuestra vida. Amemos a los demás concretamente, como los amaría Jesús: Él es la plenitud del amor que se dona completamente a Dios y a la humanidad. De Él podemos aprender la alta medida del amor.

 

«La caridad no hace mal al prójimo. La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud».

 

Doris, una chica escocesa, nos cuenta: «En nuestras visitas habituales a un refugio para personas sin hogar, entro en un mundo muy distinto del mío. Sé que lo que cuenta no es tanto lo que siento, sino amar. Un día, un hombre que reflejaba una profunda tristeza me confesó que estaba dispuesto a terminar con todo, que quería incluso morir. Me puse simplemente a escucharlo; luego nos tomamos juntos un bocadillo y un café. Y entendí que escuchar y estar presente era ya un modo de demostrar amor. Cuando llegó el momento de irme, me dio un fuerte abrazo, me sonrió y me dijo que lo que estábamos haciendo era muy importante, no solo para él, sino para todos los que estaban allí. Sentí la fuerza increíble del amor. Quizá no lo haya “salvado”, pero su gratitud me llenó de alegría, y esto, ya de por sí, es muy potente».

 

CLAUDIO CIANFAGLIONI y el equipo de la Palabra de vida

 

 



[1] Agustín de Hipona, Confesiones, X, 29, 40: da quod iubes et iube quod vis.

[2] C. Lubich, Palabra de vida de septiembre de 1993: Palabras de Vida/2 (1991-2006) (ed. F. Ciardi), Ciudad Nueva, Madrid 2026, p. 77.

[3] Francisco, Audiencia general, 3-1-2018: El encuentro con el Resucitado. Catequesis sobre la santa misa, Ciudad Nueva, Madrid 2018, p. 48.

viernes, 31 de julio de 2026

LA SEMILLA DE LA PALABRA FRUCTIFICA

 VIDA DE LA PALABRA                          mes de julio

 

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de julio («Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese sí que da fruto», Mt 13, 23) y la de junio («Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca. […] Gratis lo recibisteis; dadlo gratis», Mt 10, 7-8):

1.-        A mediados de mes estuve seis días cuidando a mi madre mientras mi hermana pequeña, que habitualmente vive con ella, se marchaba de campamento con su parroquia. Además, la señora que la cuida unas horas cada mañana de los laborables, estaba de baja recién operada.

            Fueron unos días bonitos con mi madre, pero muy intensos y volví más que agotado. Además, prácticamente no pude hacer ninguna otra cosa todos esos días.

La infección de orina recurrente y la nueva tanda de antibióticos la tenían muy débil, (la ola de calor manchego tampoco aliviaba precisamente), con lo cual, por lo visto, debía ser una tortura para ella cada vez que la tenía que mover de la silla de ruedas al inodoro y viceversa, (y era casi cada 40 o 50 minutos). Cada vez que la sentaba, (se ve que debía tener unos dolores horribles, también en las rodillas, cada vez que la movía), decía casi escapándosele las lágrimas: “¡ay!, ¡gracias, Dios mío!; por fin”. Y yo añadía con mi espalda y riñones “baldados”: “gracias, Señor”. Y nos uníamos los dos a bendecir a Dios, incluso cantando a veces. Así que, el lugar más insospechado, se convertía en un sitio de continua alabanza y ofrecimiento a Dios.

Cuando ella se quedaba unos instantes tranquila, yo me tumbaba estirado en la cama para tratar de recuperar mi espalda y, lo mismo que cuando la estaba moviendo a ella, aprovechaba yo también para diálogo interior con el Señor, consciente de Su Presencia en mi interior, más que nunca gracias a un librito que estoy leyendo, (el preferido del Papa); y luego cuando ya me levantaba, la miraba a ella, y le decía a Dios: “igual que estás en mi interior, también lo estás en ella: así que voy de Ti en mí hacia Ti en ella, y viceversa”. Y recordaba y repetía una y mil veces esos días el texto de Chiara: “¡La Trinidad dentro de mí! ¡El abismo dentro de mí! ¡¡La inmensidad dentro de mí!! ¡La vorágine de amor dentro de mí! ¡El Padre…! ¡¡El Verbo!! ¡El Espíritu Santo…!”, etc. Y luego me lo repetía yo en silencio mirándola a ella.

Ya valorábamos inmensamente todos los hermanos la tarea que mi hermana desempeña continuamente y nosotros solo 2 ó 3 días cada uno al mes, (bueno, yo ahora 6), pero esos días me han hecho valorarlo y agradecerlo muchísimo más. Y, naturalmente, entender y valorar más a todos los que cuidan a otros, familiares o no.

Incluso, el único rato que pude dedicar en aquellos días a preparar este correo-e, (y bocetos para mis programas de Radio María), cuando esta mañana fui a buscarlos para terminar de elaborar esto y mandártelo, no sé cómo ni cuándo, pero habían desaparecido todos los textos. Ha sido un momento bonito también para decirle al Señor: “importa tu Palabra, dar fruto en eso, más allá de lo que yo pueda servir para difundirla” y, como siempre, “Tú, Señor, eres mi único Bien”.

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de julio («Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese sí que da fruto», Mt 13, 23), la de junio («Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca. […] Gratis lo recibisteis; dadlo gratis», Mt 10, 7-8) y la de mayo («“Como el Padre me envió, también yo os envío”. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo”», Jn 20, 21-22):

 

1.-        “de nuevo me emociono mucho al leer todo lo que me escribe y manda. Estoy muy agradecida por el rato que me dedicó el otro día, realmente me ha ayudado y me ayuda saberme acompañada en este camino, me ha dado el empuje que necesitaba, me ayuda con la absurda vergüenza y complejo que siento por mi ignorancia.

Estoy muy feliz de haber dado el paso, he ido a Misa en estos tres domingos desde que nos vimos, es mi primer gran propósito: no fallar en esto, ir a la iglesia cada semana para encontrarme con Dios y poco a poco tratar de escucharlo y de sentirlo con más fuerza. Cada domingo he ido a una iglesia diferente por encontrarme en distintos lugares; y este próximo me tocará una nueva porque mi marido y mis hijos están en el campo y cada fin de semana iré para allá al terminar de trabajar. Imagino que lo importante es ir :) me resulta reconfortante, me siento muy bien después de ir a la iglesia y de escuchar la Misa. También leo el Evangelio del día. Por supuesto que tengo pendiente pedirle cita en un par de semanas para volver a charlar al menos 1 vez al mes ☺️ y que comentemos también acerca de mi conveniente catequesis.

Mil gracias de nuevo, Paco, por su tiempo, su confianza y su cariño.

Me quedo la Palabra que Vida que me ha compartido…: la imprimiré, tal y como me recomienda, para leerla a lo largo de las semanas, pensaré acerca de ella, y trataré de aplicarla.

 

2.-        “que alegría cuantas experiencias bonitas en tu correo del día 1 de julio. Yo estoy  un poco regular de salud y con mucho dolor. El otro día fui consciente de estar atenta a ofrecer mis dolores y preocupaciones y ponerlas en las manos de Jesús.

Mi hijo me pedía que fuera a verlo a la ciudad donde vive; como tengo varias citas médicas, ni podía desplazarme; le decía yo a Jesus cómo hacer. Lo puse en su Corazón y al otro día me decía mi hijo que estuviera tranquila, que tenía él que aprender a estar solo y que poco a poco lo estaba consiguiendo. Pero los sufrimientos de los hijos duelen mucho: estoy atenta a ofrecer.

 

Si quieres leer más experiencias similares, 

de gente de todo el mundo,

puedes encontrarlas “pinchando”  AQUÍ o AQUÍ

o también AQUÍ

 


lunes, 15 de junio de 2026

DIOS TE AMA COMO ERES, PERO TE SUEÑA MEJOR

 Para renovarnos en el impulso de practicar en lo cotidiano la Palabra de Vida del mes, («Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca. […] Gratis lo recibisteis; dadlo gratis»), ¡qué mejor que algunas de las perlas que nos ha dejado León XIV en su reciente visita a España!:


I. MADRID

1. Ceremonia de bienvenida – Palacio Real

1.     «¡Que Dios bendiga a España!»

2.     «Vengo para confirmar en la fe, para alentar en la esperanza y para encender la caridad.»

3.     «Una nación crece cuando pone en el centro la dignidad inviolable de cada persona.»

2. Encuentro con autoridades y sociedad civil – Palacio Real

4.     «La fe no es un adorno cultural: es una fuerza que transforma la historia desde dentro.»

5.     «La convivencia se construye cuando la verdad y la misericordia caminan juntas.»

6.     «La política es una forma eminente de caridad cuando busca el bien común.»

3. Visita a Cáritas – Proyecto Cedia 24h Caritas

7.     «Aquí, la alegría y el dolor de cada uno son la alegría y el dolor de todos.»

8.     «El amor cristiano no pregunta quién lo merece: simplemente ama.»

4. Vigilia con jóvenes – Plaza de Lima

9.     «¡Vosotros podéis cambiar la historia! Hacedlo con el amor que viene de Cristo.»

10.                       «La santidad no es para unos pocos: es la vocación de todos.»

11.                       «Dios no se cansa nunca de levantarte; no te canses tú de dejarte levantar.»

5. Misa del Corpus Christi – Plaza de Cibeles

12.                       «La Eucaristía es el fuego que puede rehacer un mundo herido.»

13.                       «Quien adora aprende a amar; quien ama aprende a servir.»

14.                       «La presencia real de Cristo nos recuerda que nadie está solo.»

6. Encuentro ‘Tejer redes’ – Madrid Arena

15.                       «La Iglesia anhela permanecer en diálogo con el mundo contemporáneo.»

16.                       «La belleza, cuando es verdadera, abre un camino hacia Dios.»

7. Encuentro con obispos – Conferencia Episcopal Española

17.                       «Una Iglesia reconciliada por dentro puede hablar con mayor libertad.»

18.                       «El pastor no se pertenece: es para su pueblo.»

8. Catedral de la Almudena

19.                       «La Almudena nos enseña que para edificar algo nuevo hay que derribar muros interiores.»

20.                       «María guarda la fe del pueblo cuando este atraviesa noches oscuras.»

9. Encuentro diocesano – Estadio Santiago Bernabéu

21.                       «¡Hoy la Iglesia de Madrid ha hecho un golazo para siempre!»

22.                       «La fe celebrada con alegría se convierte en testimonio que contagia.»

10. Encuentro con voluntarios – IFEMA

23.                       «La gratuidad es una levadura que hace crecer la calidad humana y espiritual de una sociedad.»

24.                       «El voluntario es un sacramento vivo de la esperanza.»

II. BARCELONA

11. Catedral de Barcelona

25.                       «La comunión es más fuerte que cualquier polarización.»

26.                       «La Iglesia es madre cuando abraza, no cuando señala.»

12. Vigilia con jóvenes – Estadio Olímpico

27.                       «Cuando Dios parece ausente, grítale: Él escucha incluso tus silencios.»

28.                       «La fe madura cuando atraviesa la prueba.»

13. Centro penitenciario Brians 1

29.                       «Su amor misericordioso está siempre por encima de cuánto bien o mal hayamos hecho.»

30.                       «Dios te ama como eres, pero te sueña mejor».

31.                       «Nadie está perdido para Dios.»

14. Monasterio de Montserrat

31.                       «Pidamos a María, Reina de la paz, que nos enseñe a renunciar a las palabras que hieren.»

32.                       «El silencio orante es el taller donde Dios rehace el corazón.»

15. Sagrada Familia – Bendición de la Torre de Jesucristo

33.                       «La Sagrada Familia es un Evangelio de piedra que sigue construyéndose en cada familia cristiana.»

34.                       «La vida cristiana es siempre un camino: nunca está terminada.»

III. CANARIAS

16. Encuentro con migrantes – Arguineguín (Gran Canaria)

35.                       «La dignidad humana no tiene pasaporte.»

36.                       «El extranjero no es una amenaza: es un rostro que nos interpela.»

17. Misa de despedida – Santa Cruz de Tenerife

37.                       «La humanidad está necesitada de perdón y reconciliación para una paz verdadera.»

38.                       «Vuelvo a Roma conmovido por el afecto con que me ha recibido España.»

39.                       «El Evangelio es la fuerza que puede unir lo que el mundo divide.»

40.                       «Cristo resucitado es la certeza de que el amor tiene la última palabra.»

 

LEÓN XIV en España, junio 2026

 

 


sábado, 31 de enero de 2026

UNA SOLA FE, UNA SOLA ESPERANZA

 VIDA DE LA PALABRA                               últimas semanas de ENERO

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de vida de enero («Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados», Ef 4, 4) y la de diciembre («Los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios», Is 52, 10): 

1.-        El pasado domingo, sin pretenderlo, tuvimos concelebrando en la Misa de 11:00 a un monje benedictino (se presentó sin avisar) y en la de 12:30 a un misionero comboniano (se anunció un par de días antes). Entre una y otra, coincidieron ambos. Traté de acogerlos calurosamente a cada uno, (“haciendo verdadera fiesta”) y que se relacionaran con todos, mayores y pequeños, habituales y nuevos.

Fue precioso ver en la parroquia la vida eclesial contemplativa representada en uno, (que, además, iba de camino a predicar unos Ejercicios Espirituales a un monasterio de monjas cistercienses, a las que con él mandé saludos), y la vida eclesial más activa representada en el otro en primera línea de campo en Sudán del sur, (donde están padeciendo la guerra).

En comunión con cada uno de nosotros y con todos los feligreses, (a los que pudieron saludar), y entre ellos. La PdV recordaba: “un solo Cuerpo y un solo Espíritu… una es la esperanza…”. Los saludos, las sonrisas, los abrazos lo decían todo: unidad en la Iglesia, testimonio de fraternidad. Ellos, nosotros los sacerdotes y todos los feligreses quedamos muy contentos y mutuamente edificados.

 

2.-        Continuando con la partida hacia la casa del Padre de mi tía, monja clarisa, sabiendo que ya estaba mal he orado anoche todas las veces que me desperté.

         Por la mañana pedí a las monjas que le pusieran el teléfono al oído, (aunque ya desde hace meses, apenas dice nada), para hablarle del cielo, (como así también hice el lunes cuando le di la Unción).

Me acordaba de la visita que José Varas, otro santito, hizo a su hermano Pedro en Toledo que estaba muy enfermo y cuando se despedían y salía de su habitación, (fue la última vez que se vieron), Pedro le dijo: “¿y te vas a ir sin hablarme del cielo?”. Y José, entre abrumado y emocionado, volvió sobre sus pasos y lo primero que le inspiró el Espíritu Santo fue un texto del Apocalipsis: “sus siervos le darán culto. 4Y verán su rostro, y su nombre está sobre sus frentes. 5Y ya no habrá más noche, y no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz de sol, porque el Señor Dios los iluminará y reinarán por los siglos de los siglos”.

Eso le dije yo también a mi tía susurrándole a través del teléfono y, además, lo que mi madre repite a menudo: “ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni mente alguna puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman”, (S. Pablo) y añadía ella: “¡qué será el Cielo!, ¡¡qué será el Cielo!!”. A la vez le recordaba que la queremos mucho y le iba mencionando cada uno de la familia. Y que sabemos que ella nos quiere muchísimo a todos y cada uno y valoramos lo mucho que ha orado y se ha sacrificado por nosotros y por toda la Iglesia y toda la humanidad.

         En el momento de fallecer, también me llamaron las monjas mientras le recitaban la recomendación del alma, y luego le pusieron el teléfono al oído, (¡es lo último que se pierde!) y le recordé que Dios la ama con locura y estaba esperándola con los brazos abiertos, con toda su Luz y su Paz y que le dijera que sí a todo. Le volví a recordar esos y otros textos bíblicos. Que se vaya tranquila hacia el abrazo del Señor, que ha cumplido con creces su misión y su vocación. Y que la Virgen María estaba saliendo a su encuentro para llevarla de la mano protegida bajo su manto ante el Señor.  

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida enero («Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados», Ef 4, 4), la de diciembre («Los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios», Is 52, 10) y la de noviembre («Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios», Mt 5, 9):

 

1.-        hoy me quitaron una verruga fea y el dolor físico que  tuve con los puntos con poca anestesia, pude ofrecerlo a Jesús, y me recordó que este mes estaba como bloqueada; quería escribirte para contar alguna experiencia y era incapaz de expresarme.

Tengo un hijo, como ya sabes, pasando una separación muy difícil: cuando me llama y me cuenta sus dificultades, no se expresar el dolor que me supone comprender sus dificultades, y no poder más que rezar, (nada más, ¡y nade menos!), y escuchar, y llorar en silencio, y sentir que mi vida era solo ese dolor. A menudo este mes, el pasa palabra (=breve recordatorio diario de la PdV armonizada al Evangelio del día) nos habla de la esperanza: sí espero en Él, confío en Él, aunque el dolor me invade muchas horas del día.

 

2.-        muchas gracias por tu mensaje y por tu cercanía. En este tiempo la salud se ha visto muy afectada y el camino está siendo duro, pero procuro mantener la serenidad y seguir adelante, día a día.

Agradezco de corazón tus oraciones y que me tengas presente ante el Señor, porque esa compañía en la fe sostiene y reconforta en medio de la dificultad.

 

 

sábado, 20 de diciembre de 2025

DIOS ENVÍA SU SALVACIÓN: JESÚS

 VIDA DE LA PALABRA                 primeras semanas de DICIEMBRE

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de diciembre («Los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios», Is 52, 10) y la de noviembre («Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios», Mt 5, 9):

1.-        El domingo pasado, domingo de gaudete, en la Misa de familias, con los niños en la homilía estamos desvelando las casillas de un calendario de Adviento preparado por Familias Nuevas. Un niño “rascaba” una casilla y, detrás, aparecía escrito un compromiso para ese día; y luego otro niño contaba a todos los feligreses un acto concreto de amor al prójimo con el que había puesto en práctica eso, por amor al Niño Jesús que viene.

Se fueron después de Misa con las catequistas como “sembradores de estrellas” por las calles cantando villancicos y deseando feliz Navidad a los transeúntes y recordando así que el Nacimiento de Jesús es el motivo de la fiesta.

Regresaron al acabar la siguiente celebración de la Misa e hicieron un pequeño recital de villancicos para todos, incluyendo también a los de una fundación con personas de capacidades diversas: “fue el momento más entrañable del día”, manifestaba luego una feligresa de la catequesis de adultos.

1b.-     Y después de todo ello, una paella gigante hecha por el grupo de matrimonios aquí en la parroquia, que habían realizado, además, la multiplicación, no de los panes y los peces, ¡sino del sitio!, pues en nuestro salón, que no es muy grande, lograron hacer entrar sillas y plato en mesa para 100 comensales. Todos apretaditos, pero en buena armonía y convivencia.

Unos villancicos cantados por todos y un pequeño juego para conocernos entre los diversos grupos parroquiales, precedieron a una divertida rifa de un jamón y otros manjares y utensilios.

Y mientras cantábamos otros villancicos, entre todos se recogió todo en menos de 10 minutos. Un hombre decía: “no me creo que hace unos minutos aquí hemos comido y tomado café sentados 100 personas”. Le contesté: “entre todos y con alegría se hacen enseguida las cosas”.

Después del café, la proyección del capítulo especial navideño de la serie “The chosen” para este año. Al acabar me decía entre asombrada y divertida una feligresa: “Paco, ¿¡estás llorando!?”. Sí, la verdad es que yo estaba emocionado por la armonía y colaboración de todos todo el día, (¡y los días previos organizando!), y emocionado también por la película que hace ver el nacimiento de Jesús, entremezclando imágenes del magníficat y muchas citas de los salmos y profetas en referencia a los tiempos mesiánicos. María dio a Jesús al mundo. La parroquia, por el amor recíproco, hacía palpable la presencia del Resucitado “donde dos o más están unidos…”. ¡Y esto es Adviento! ¡Esto es preparación de la Navidad=Dios con nosotros!

 

2.-        Como sabes, desde el accidente a finales de febrero, he tenido que llevar el coche varias veces al taller dejándolo allí unos días. Así, por lo menos 7 u 8 veces. Creí en octubre que por fin estaba todo resuelto... pero tuve que llevarlo de nuevo en noviembre, (y también a principios de diciembre), pues había detectado otra cosa no bien arreglada.

Cuando estaba yendo a recogerlo, del taller me dicen que me lo traiga, sí, pero que tendré que volver a llevarlo, pues no lo han terminado. Se me encendió malhumor por dentro, pero acordándome de la PdV de noviembre (“bienaventurados los que trabajan por la paz…”), al llegar allí les traté con una sonrisa y diciéndoles todo con calma, de tal manera que no se rompiera la buena relación, aunque a veces me viene la tentación de pensar que no se están tomando del todo en serio "dejar el coche bien, como antes del accidente", tal como me prometieron y aseguraron las primeras veces. Desde luego, siguen fieles a su garantía de un año y no me están cobrando estas 8 ó 9 veces, pero al ser otro pueblo, me toma mucho tiempo el ir y volverme, el estar, el ir a recogerlo...; y luego andar pidiendo coches prestados cada vez.

En fin, me queda la "paz" de que trato de mantener la unidad y de que "Tú, Señor, eres mi único Bien", no el coche.

2b.-     Estamos todo el otoño con obras en las cubiertas del templo parroquial y de los aledaños. La última semana de noviembre, los albañiles desoyendo los consejos de nuestro arquitecto (voluntario parroquial) no terminaron del todo unos remates del templo y dejaron al descubierto buenos trozos del voladizo de alrededor. Les advertí que llovería, pero dijeron que habían puesto una lona.

A la mañana siguiente había cantidad de goteras. Subí a ver la lona y no estaba bien puesta: una total falta de previsión incluso para un profano en la materia.

Era sábado y cada vez entraba más agua: yo, con capucha puesta dentro, fregona en mano y poniendo 20 o 25 cubos. Llamé a varias personas como para pedir consejo de auxilio, pero unos no contestaban y alguno que vino no se le ocurrió nada.

Le escribí varias veces a lo largo del día al constructor, firme en mis palabras y apreciaciones, pero no perdiendo la calma y procurando no herir ni romper.

Casi al final de la tarde, nuestro arquitecto, (había estado de retiro espiritual todo el día), vio mi mensaje y rápidamente antes de que cerraran fue a comprar un cemento que fragua rápidamente incluso con lluvia y subió al tejado, (ya anochecido y sin luz; teniendo en cuanta que su salud es muy precaria y por eso está jubilado). Alumbrado por el móvil del otro sacerdote, selló las grietas. Gracias a eso, durante la noche ya casi no entró agua, pero dentro estaba todo inundado y las pareces manchadas. Varias señoras habían ayudado a poner cartones y toallas, etc.

    Al día siguiente me escribió el constructor reconociendo que, (sic), "había sido una cagada" por parte de ellos y que había estado todo el día fuera y no vio mis mensajes; su seguro tendrá que arreglar los desperfectos.

    Todas estas semanas cuando subo cada día al tejado, procuro les digo todas las sugerencias y consejos que me vienen a la mente, aunque sean verdaderas perogrulladas por ser inexperto en el tema y procurando que no sean muestra de desconfianza, sino una ayuda para entre todos llevar a buen fin todo lo mejor posible juntos. Gracias a la PdV "...trabajar por la paz..." ha mantenido con ellos la paz y la sonrisa, interesándome por su salud en medio de las inclemencias del tiempo.

 

3.-        Me estaba pareciendo que no vivía yo el Adviento como otros años, en que espontáneamente me salía tararear o cantar a pleno pulmón en muchos momentos del día “ven, ven, Señor, no tardes…” o “preparad el camino al Señor y escuchad la Palabra de Dios...”.

         El sábado me confesé y el amigo sacerdote me puso como penitencia ofrecer la Misa del día siguiente pidiendo que me reenamore del Señor. Y me resultó bonito y provechoso.

        Pero estos días llevo dándole demasiadas vueltas a la cabeza a unas ideas. Además, el martes, aunque las obras del tejado del templo parroquial están casi acabadas, (no pagadas, ¡eh!), han aparecido dos goteras nuevas.

         Por ese “dar vueltas” en mi cabeza, estaba yo desanimado, casi como Elías bajo el ricino, mejor dicho: como Santiago apóstol a orilla del río en Cæsar Augusta.

Estando así esos días y noches, el miércoles temprano una amiga me trajo un regalillo con felicitación navideña en la que escribía: “…tengamos siempre presente al Niño-Dios y no olvidemos nunca que ‘Él es nuestro único Bien’, como usted me recuerda siempre”. Me pareció providencial para mí en ese momento y ese día.

No obstante, me seguía viniendo todo a la cabeza. Esa misma tarde, al acabar la Misa en la residencia de ancianos entoné “Mientras recorres la vida…” y, envuelto de nuevo en mis nublados pensamientos, dejé de cantar y también ellos cuando acabaron el estribillo. Tras unos segundos, entonces, de repente, (nunca me había ocurrido), un ancianito espontáneamente grita: “¡viva el cura!”. ¡¡Y lo repitió!! Y todos le corearon. ¡¡¡Me parecía una caricia consoladora de la Virgen (en medio de su canto) como a Santiago apóstol!!!

Entonces, en diálogo agradecido con María, continué con las estrofas del canto, ¡y las saboreé como nunca, (y eso que me emocionan cada vez, por mil veces que las cante)! Me recordó la PdV, (“…verán la salvación…”) que estaba teniendo yo un poco aparcada. Me supo a cálido susurro de María cada palabra: “aunque parezcan tus pasos inútil caminar, tú vas haciendo caminos: otros los seguirán”: se me escapó una lágrima de conmoción agradecida a la Madre. “Aunque te digan algunos que nada puede cambiar, lucha por un mundo nuevo, lucha por la verdad”: ¡era el empujón de Ella recordándome la PdV del mes! Y aunque, en teoría es la primera estrofa, sin percatarme, canté por último: “Mientras recorres la vida, tú nunca solo estás, contigo por el camino santa María va”:  de nuevo María me reconfirmaba como obra suya.

         Acabé de recoger todo entre emocionado-feliz y confundido.

Y cuando me despido con la mano de los ancianitos, el colofón de María: ¡¡inesperadamente me dieron ellos un aplauso!! Así que, Ella me reconfirmó: aunque yo no vea nada, seguimos en Adviento y “…verán la salvación…”.

 

 

Solo me ha llegado una de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de diciembre («Los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios», Is 52, 10), la de noviembre («Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios», Mt 5, 9) y la de octubre («Mi auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra», Sal 121, 2):

 

1.-        me siento con la intención de contaros alguna experiencia: me cuesta. Esta semana fue difícil: mi hijo me llama y me cuenta las dificultades por las que está pasando. Me siento impotente; vive lejos; siento pena. “Mi auxilio me viene del Señor”, lloro un poco, me recojo en mi interior: rezo, lo encomiende a la Virgen, y sigo en mi actividad. Siento paz dentro: está todo en manos de Dios.

 

1b.-     este fin de semana hubo un Retiro de parroquias. Venciendo mi pereza y desgana fui para pasar tres horas con ellos. Mi autobús de regreso al pueblo salía a las 14:30. Cuando me recogía en mi interior de camino a casa, me resonaba dentro: “ser portadora de Paz”. Y me venían a la mente momentos en que por mi actitud y mi respuesta quizá a veces no era la correcta, no era portadora de esa paz. Fue una luz para enmendarme…

 

1c.-      …tuve  una cena con un grupito de la asociación de mujeres del pueblo: llegué cuando ya casi todas estaban sentadas. Quedaban sitios sueltos, pero estaban guardados para otras personas que aún no habían llegado. Con paz en mi interior, no me enfadé: me fui a un rinconcito. No mostré ni pizca de enfado, aunque el ‘hombre viejo’ es muy cuco, y me tentaba diciendo: “¿por qué hay que dejar el sitio guardado para las que a lo mejor ni vendrán?”. Fue una cena tranquila  y relajada siendo portadora de paz, no creando malos royos.

Esta mañana una de las mujeres me llamó interesándose por mí y diciendo que la disculpara por no caer en la cuenta que no tuve sitio. Le dije: “no tiene importancia”. Pero me dio alegría su llamada.