VIDA DE LA PALABRA últimas semanas de JUNIO
Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de junio («Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca. […] Gratis lo recibisteis; dadlo gratis», Mt 10, 7-8) y la de mayo («“Como el Padre me envió, también yo os envío”. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo”», Jn 20, 21-22):
1.- Estas semanas he tenido experiencias gratificantes
atendiendo a personas que se han acercado a la fe. ¿Quizá ha sido fruto de la
Visita apostólica del Papa a España? Cada uno de los casos llevaba gestándose
desde hace uno o 2 años, pero ciertamente es ahora cuando se han atrevido a dar
el paso.
Yo
he estado en contemplación de la Gracia de Dios en acción con cada uno de ellos.
“El Reino de Dios está cerca”. Yo me maravillaba a través de cada cosa que me
contaban porque se veía muy cerca la mano de Dios. No es que no se vea esta
también en los momentos de dificultad o en las noches oscuras, ¡al contrario!
“Dad
gratis lo que gratis habéis recibido”. En la parroquia hemos tenido hace un par
de domingos el bautizo de un adulto y la confirmación de otros 5, además de 13
jóvenes. El neófito, de 38 años de edad, hace año y medio empezó a acercarse
tímidamente a esta parroquia, después de haber estado leyendo mucho sobre
distintas corrientes filosóficas y diversas religiones, para llegar a la
conclusión de que Dios, Padre de nuestro señor Jesucristo, le estaba atrayendo.
Se apuntó fructuosamente al grupo de catequesis de adultos que llevo cada
domingo por la tarde y ahí ha ido absorbiendo con interés y participación
todo el Catecismo de la Iglesia Católica, con inquietudes y preguntas
interesantes que íbamos resolviéndole.
Entre
los adultos que se confirmaron, 3 de ellos vieron que sus respectivos hijos
adolescentes, continuando su proceso catequético en la parroquia, habían
empezado el catecumenado de Confirmación hace 3 años, y ellos, hace 2,
decidieron dar el paso de prepararse para recibir también ese sacramento ese
mismo día que sus hijos.
1b.- Pero te cuento otros casos más llamativos de estos
días.
Una
señora, llevaba todo el año dándole vueltas a que tenía que confesarse y
empezar a venir a la iglesia. Meses leyendo mucho y escuchando buenos podcast y
charlas, y finalmente, al ver que una amiga había quedado conmigo para
confesarse despacio, se vino ella también a recibir este sacramento después de
muchos años. Varias veces repitió en la conversación: “quiero hacer de Dios el
centro de mi vida”. Y repetía: “Con mi trabajo, con mi marido y mis hijos,
estoy muy bien, pero, (se ponía a llorar), siento que me falta todo, que me
falta lo principal, quiero hacer de Dios el centro”, quiero que todo gire en
torno a Él.
1c.- Esa misma mañana había venido otra señora, mandada por
un amigo mío que le trabaja su jardín. Aunque está en situación irregular y no
puede comulgar, tenía verdadera hambre de Dios y muchas preguntas e
inquietudes. Le enseñé nuestro templo parroquial y sus significativas y
abundantes vidrieras, explicando sus significados. Con eso se le aclararon
muchas cosas y decidió venir periódicamente a hablar conmigo: “necesito un cura
de cabecera”, me diría días después.
1d.- Por sorpresa también vino al día siguiente un
hombre, también de cuarenta y pico años, diciendo que su hija, que se iba a
confirmar en otra parroquia, es la que les ha ido atrayendo a él y a su mujer:
que lleva un año con esa inquietud y se ha leído entera la Biblia por primera
vez, y que le ha dicho mucho, pues desde la primera comunión había perdido el contacto
con la Iglesia. Toda la familia querían empezar una nueva vida con Dios y desde
Dios.
1e.- Pocos días después, una señora, a cuyo nieto bauticé a
final del verano pasado, desde ese momento, por mi acogida y simpatía decía
ella, estaba dando vueltas a que necesitaba la Eucaristía, que es un abrazo con
Jesús, y que llevaba años sin confesarse, y por fin se había decidido a venir a
hablar conmigo.
Alguna
de vuestras
EXPERIENCIAS tratando de
llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de junio («Id y proclamad que el Reino de los Cielos
está cerca. […] Gratis lo recibisteis; dadlo gratis», Mt 10, 7-8), la de mayo («“Como
el Padre me envió, también yo os envío”. Dicho esto, sopló sobre ellos y les
dijo: “Recibid el Espíritu Santo”», Jn
20, 21-22) y la de
abril («Quédate con nosotros, porque atardece», Lc 24, 29) y la de marzo («Levantaos, no tengáis miedo», Mt 17, 7):
1.- “…gracias por enviar mensualmente la Palabra de vida: escribo el texto y
lo tengo en mi mesilla de noche, para recordarlo al acostarme y al despertarme.
Para
ser completamente sincera, no estaba ilusionada por ver al Papa León: tuve 3
intentos fallidos de conocer al Papa Francisco y me quedé con una sensación
amarga... Un día dije que si el Señor
quería que estuviese en algún evento en Madrid, Él me llamaría. Y fue así: tú
me contactaste y me mandaste el enlace para la inscripción. Fui a Cibeles, y me
invitaste al Bernabéu.
Me sentí
muy bendecida por haber estado ahí, su presencia y mensaje tocó mi corazón y
comprendí que el Señor me estaba recompensando por aquellos intentos fallidos,
me emocioné y lloré mucho, pero de agradecimiento y emoción.
Hoy
siento que el Señor quiere algo más de mí, y se lo entrego: que Él me use para
su obra…”.
2.- “…como ya sabes, no vengo de una familia especialmente creyente, y
nunca nos han inculcado la fe (aunque siempre hemos tenido la libertad de
elegir en qué creer).
Desde
hace un tiempo, notaba que algo o alguien me hablaba, que algo o alguien me
llamaba de manera sutil, pero no llegaba a comprender qué o quién podía ser.
Quizás mi propia voz interior, quizás un “Pepito Grillo”… Ahora ya sé que era
Dios quien me animaba y daba ese empujoncito que necesitaba.
Porque
aquella tarde de un viernes hará unos 4 meses que aparecí en tu parroquia para
hablar contigo no sabía ni cómo ni porqué había ido, no tenía una explicación
racional para que después de tantos años de repente me diese por acercarme a
Dios y bautizarme. Ahora ya por fin entiendo que, sin darme cuenta, fue Él
quien me llevó hasta allí, que todos estos años de curiosidad y dudas era Dios
guiándome hacia un camino de luz y paz. Y es el mayor regalo que he recibido en
mi vida.
2b.- Pero esta historia no va de mí…
Desde
que acudo a tu catequesis para adultos los domingos por la tarde desde hace 4
meses y me he acercado a Dios este último año, y empiezo a entender y conocer
más sobre Él, he comenzado a compartir esto con mi hermano menor, (quien
también ha tenido siempre mucha curiosidad, pero nunca ha sido creyente): le
cuento lo que aprendo, comparto mis experiencias, le cito breves fragmentos de
la Biblia, vemos la serie “The Chosen” juntos… todo esto porque él me pregunta
y se interesa en saber más.
Mi
hermano lleva un tiempo conociendo a una chica, y se dio cuenta de que no era
la persona indicada (solo le traía problemas y nada de paz, y se enteró de que
el interés no era recíproco…), y ayer recibo de él, el siguiente mensaje:
"Dios
existe. Pero segurísimo. He empezado a tener fe. Llevo un par de meses dándole
vueltas. Le he dicho (a Dios) que iba a hablar con ella y que me diese fuerza,
y no he llorado nada, absolutamente nada. Tengo muchísima fuerza. Siempre he
llorado mucho, y me he agobiado mucho. Y esta vez tengo cero sensaciones de
agobio o de tristeza, y le he dicho a Él: "me estás dando fuerza por mi fe
en Ti”. No siento el cortisol alto y estoy súper tranquilo. Es
una locura. Será efecto placebo, o será una realidad…”
Estas
son las palabras textuales de mi hermano.
Y yo,
sin darme cuenta, al igual que hizo Jesús conmigo, le he guiado hasta Él.
Porque
algo tan bonito como la fe no te la puedes guardar para ti misma. Porque dicen
que la fe “se ha puesto de moda entre los jóvenes”, pero lo que creo es que los
jóvenes, en un mundo cada vez más desequilibrado e infeliz, nos hemos dado
cuenta de que nada tiene sentido sin Él. Porque por mucho que la sociedad se
esfuerce en negarle, estamos destinados a volver a Él.
… y
gracias por la gran labor que haces…”.
3.- “…tiene que
haber sido muy emocionante estar tan cerca del Papa, en mi caso, por la edad lo
he seguido por la televisión y me ha parecido admirable: es humanista, defensor
de la dignidad humana y del apoyo a migrantes y a las personas que sufren
dentro de nuestra sociedad por diversas causas.
Su estancia en España estuvo muy
bien organizada.
Los aplausos de los diputados y
senadores en mi opinión fueron bastante fariseicos por parte de algunos de los
políticos en los que su comportamiento, tanto el día anterior como el
siguiente, no se correspondía con dichos aplausos.
Todas las actividades estaban
perfectamente organizadas, enfocadas en los objetivos del viaje. Los actos en
Barcelona, Sagrada Familia, perfectos por el escenario, los coros, etc.
Desde mi humilde opinión, creo
que el mundo tiene un magnífico Papa…”.
4.- “…el viaje del Santo Padre se ha revelado necesario para
los españoles, en este momento de corrupción política, paro, descontento...
necesitábamos palabras de Esperanza. Estábamos como oveja sin pastor y de
repente, el Pastor nos visita y enciende el fuego del Espíritu Santo en
millones de personas, jóvenes y adultos...: un milagro del Señor, me
pareció que resucitábamos, que estábamos sedientos de palabras de Esperanza...
ha sido emocionante.
La
gratuidad del amor, la posibilidad de hacer que las cosas funcionen por y para
los demás, la vocación de servicio que tiene el cristiano... es lo que más me
ha hecho pensar...: en qué puedo cambiar para parecerme más a Cristo, cómo
puedo hacer para que mi vida dé un giro total hacia su Corazón Sagrado... y
cómo creer firmemente que su Misericordia es más grande que mi pecado y que
siempre me espera…”.
5.- “…qué gozo al leer todo lo que has vivido. Me has
mandado mensajes centrales que dan mucho que meditar para poco a poco hacer
vida.
¡Qué experiencia vivida los días del Papa en
España...!: yo he procurado ver todo lo que he podido en diferido, creo que nos
ha inyectado un gran impulso de fe y esperanza.
Este
año estoy disfrutando los 15 días con la
familia y el tema está constantemente creo han sido días de verdadera gracia
del paso del Señor por nuestras vidas.
No
tengo palabras para agradecer todo lo que me has mandado, en estos días de
descanso en familia, y con mi hermana lo estamos compartiendo y sabes que en
total comunión, hay en mí un nuevo
impulso y gozo para estar atenta a pequeños servicios que en cada instante se
ofrecen: barrer o fregar, salir a dar un paseo con alguien que te hace ir a un
ritmo un tanto pesado y el otro se llena de alegría, recibiendo el cariño y
dejándome querer…”.



