PALABRA DE VIDA junio 2026
«Id y proclamad que el Reino de los Cielos está
cerca.
[…] Gratis lo
recibisteis; dadlo gratis»
(Mt 10, 7-8)
En este capítulo del Evangelio de Mateo, los
apóstoles acaban de ser elegidos por Jesús, que los llama por su nombre
y les confiere poderes especiales sobre los espíritus impuros para expulsarlos,
y el don de curar toda enfermedad y discapacidad. Jesús les da instrucciones sobre dónde y
cómo desarrollar su misión inicial. El mensaje que deben anunciar es
claro: «El
Reino de los Cielos está cerca» (Mt 10, 7).
La indicación de ir y
proclamar el mensaje
encomendado subraya, por una parte, que el verdadero discípulo es ante todo un predicador de la
cercanía, y por otra, que el modo que tienen de caminar juntos debe ser anuncio.
De hecho, en el Evangelio de Juan, después de entregarles el mandamiento nuevo,
Jesús afirma: «En
esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los
otros» (Jn 13, 35).
«Id y proclamad que el Reino de
los Cielos está cerca. […] Gratis lo recibisteis; dadlo gratis».
El Reino
de los Cielos es el núcleo del anuncio de Jesús. La expresión afín Reino de Dios se usaba
en el Antiguo Testamento para indicar el señorío, el gobierno y la acción
salvífica de Dios sobre la historia humana. Él es soberano del mundo
y sobre todo del pueblo de Israel, que esperaba un descendiente del rey David
que restableciese la misión de Israel entre las gentes. En el Nuevo Testamento,
el propio Jesús es presentado como descendiente de David y por tanto rey. A diferencia de
un reino temporal, el Reino de los Cielos es un reino de paz y de
justicia, en el que se cuida de los pobres, en el que rigen el
perdón y la reconciliación y que llevará vida y luz a todas las naciones.
Se trata de un reino
que ya ha comenzado en el mundo y en el corazón de las personas, pero que se
realizará completamente cuando Jesús regrese.
«Id y proclamad que el Reino de
los Cielos está cerca. […] Gratis lo recibisteis; dadlo gratis».
Jesús anuncia que el Reino está cerca en
el tiempo, es inminente. Por sus parábolas, como la del grano de
mostaza o la de la levadura que hace crecer toda la masa, se entiende que aquel
actúa de
manera misteriosa y humilde pero tenaz y a lo largo del tiempo. Cerca
tiene también un sentido espacial. Cuando los discípulos, que llevan la
presencia del espíritu de Jesús, se acercan caminando, el Reino de Dios se
acerca. Y cuando, en el Evangelio de Marcos, Jesús le dice al escriba «No estás
lejos del Reino de Dios» (Mc 12, 34), es probable que no solo quisiese
decir «Has empezado a entender», sino también «No estás lejos de mí».
«Id y proclamad que el Reino de
los Cielos está cerca. […] Gratis lo recibisteis; dadlo gratis».
Gratis traduce un término que en el original griego significa como regalo.
Lo cual subraya que todo lo que los apóstoles han recibido no se les ha dado
porque lo merezcan. La fuente es la generosidad de Dios y el hecho
de que hayan sido elegidos para una misión en concreto.
Escribe Chiara Lubich: «El Reino de
Dios hay que acogerlo. Es un don que Dios te hace. De hecho, no hay
esfuerzo humano, intento ascético, estudio o investigación intelectual que te
pueda ayudar a entrar en el Reino de Dios. Es el mismo Dios quien viene a tu encuentro,
quien se revela con su luz o te toca con su gracia. Y no hay ningún mérito del que te puedas
vanagloriar o en el que puedas apoyarte para tener derecho a
semejante don de Dios. El Reino se te ofrece gratuitamente»[1].
Al acogerlo, también hoy estamos llamados a continuar la
tarea que Jesús encomendó a los apóstoles: proclamar con la palabra y con los hechos
la cercanía del Reino, anunciar juntos a cada ser humano un mensaje de
esperanza: en este mundo tan afligido e incierto, Dios
lo ama inmensamente y nos ama a todos inmensamente.
AUGUSTO
PARODY REYES y el equipo de la Palabra de vida
[1] C. Lubich, Palabra de vida, octubre de 1979: en Ead.,
Palabras de Vida/1 (1943-1990) (ed. F. Ciardi), Ciudad Nueva, Madrid
2020, p. 155.

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