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miércoles, 18 de febrero de 2026

RETIRO ESPIRITUAL CUARESMA 2026

Hoy, Miércoles de Ceniza, comienza la Cuaresma.  

Como todos los años en Cuaresma, hay Ejercicios Espirituales un fin de semana en el Centro Mariápolis de Las Matas: por si quieres apuntarte o recomendárselo a alguien. Y, en cualquier caso, para que reces por su fruto.

Serán del 13 de marzo (a las 19:00) al 15 de marzo (a las 18:00), organizados en conjunto con la Delegación Diocesana de Catequesis de la Archidiócesis de Madrid.

domingo, 15 de febrero de 2026

DESARMAR LAS PALABRAS

 Para vivir bien la ya muy próxima Cuaresma y retomar con nuevo brío la Palabra del mes Mira que hago nuevas todas las cosas»), aquí tienes unos textos:        

 

ESCUCHAR Y AYUNAR.

LA CUARESMA COMO TIEMPO DE CONVERSIÓN

    Todo camino de conversión comienza cuando nos dejamos alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad de espíritu. Existe, por tanto, un vínculo entre el don de la Palabra de Dios, el espacio de hospitalidad que le ofrecemos y la transformación que ella realiza. Por eso, el itinerario cuaresmal se convierte en una ocasión propicia para escuchar la voz del Señor y renovar la decisión de seguir a Cristo, recorriendo con Él el camino que sube a Jerusalén, donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección.

    Este año me gustaría llamar la atención, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha, ya que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro.

    Dios mismo, al revelarse a Moisés desde la zarza ardiente, muestra que la escucha es un rasgo distintivo de su ser: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor» (Ex 3,7). La escucha del clamor de los oprimidos es el comienzo de una historia de liberación, en la que el Señor involucra también a Moisés, enviándolo a abrir un camino de salvación para sus hijos reducidos a la esclavitud.

    Es un Dios que nos atrae, que hoy también nos conmueve con los pensamientos que hacen vibrar su corazón. Por eso, la escucha de la Palabra en la liturgia nos educa para una escucha más verdadera de la realidad...

    ...me gustaría invitaros a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz... 

LEÓN XIV, Mensaje para la Cuaresma 2026

(es precioso y no largo: si quieres, te lo mando entero)

 

 

 

ACEPTAR NUESTRA PEQUEÑEZ,

PARA QUE ACTÚE LA GRANDEZA DE DIOS

cuando miramos con los ojos de Dios, descubrimos que Él ha escogido el camino de la pequeñez para descender en medio de nosotros. Este es el estilo del Señor que todos estamos llamados a testimoniar; los profetas anunciaron la promesa de Dios acerca de un pequeño germen que brotará (cf. Is 11,1), y Jesús elogia a los pequeños que confían en Él (cf. Mc 10,13-16), afirmando que el Reino de Dios no se impone llamando la atención (cf. Lc 17,20-21), sino que se desarrolla como la más pequeña de todas las semillas plantadas en la tierra (cf. Mc 4,31).

Esta lógica de la pequeñez es la verdadera fuerza de la Iglesia. En efecto, esta fuerza no reside ni en sus recursos ni en sus estructuras, ni los frutos de su misión derivan del consenso numérico, de la potencia económica o de la relevancia social. La Iglesia, al contrario, vive de la luz del Cordero y, reunida en torno a Él, es impulsada por el poder del Espíritu Santo en los caminos del mundo. En esta misión, la Iglesia está llamada a confiar constantemente en la promesa del Señor: «No temas, pequeño Rebaño, porque el Padre de ustedes ha querido darles el Reino» (Lc 12,32). Al respecto, recordemos estas palabras del Papa Francisco: «En una comunidad cristiana donde los fieles, los sacerdotes, los obispos, no toman este camino de la pequeñez, no hay futuro, […] el Reino de Dios brota en lo pequeño, siempre en lo pequeño» (Homilía en Santa Marta, 3 diciembre 2019). 

ENCUENTRO DE ORACIÓN CON LOS OBISPOS, SACERDOTES, DIÁCONOS,
CONSAGRADOS, CONSAGRADAS Y OPERADORES PASTORALES

DISCURSO DEL SANTO PADRE LEÓN XIV

Catedral del Espíritu Santo (Estambul)
Viernes, 28 de noviembre de 2025

 

 

 

SOBRE LA HUMILDAD Y LA PAZ

No te importe mucho quién está por ti o contra ti, sino busca y procura que esté Dios contigo en todo lo que haces. Ten buena conciencia y Dios te defenderá. Al que Dios quiere ayudar no le podrá dañar la malicia de alguno.

Si sabes callar y sufrir, sin duda verás el favor de Dios. Él sabe el tiempo y el modo de librarte, y por eso te debes ofrecer a él.

A Dios pertenece ayudar y librar de toda confusión.

Algunas veces conviene mucho, para guardar mayor humildad, que otros sepan nuestros defectos y los reprendan.

Cuando un hombre se humilla por sus defectos, entonces fácilmente aplaca a los otros y sin dificultad satisface a los que lo odian. Dios defiende y libra al humilde; al humilde ama y consuela; al hombre humilde se inclina; al humilde concede gracia, y después de su abatimiento lo levanta a gran honra.

Al humilde descubre sus secretos y lo atrae dulcemente a sí y lo convida. El humilde, recibida la afrenta, está en paz, porque está en Dios y no en el mundo.

No pienses haber aprovechado algo, si no te estimas por el más inferior a todos.

Ponte primero a ti en paz, y después podrás apaciguar a los otros. El hombre pacífico aprovecha más que el muy letrado.

El hombre apasionado aun el bien convierte en mal, y de ligero cree lo malo.

El hombre bueno y pacífico todas las cosas echa a buena parte.

El que está en buena paz de ninguno sospecha. El descontento y alterado, con diversas sospechas se atormenta; ni él sosiega ni deja descansar a los otros. Dice muchas veces lo que no debiera, y deja de hacer lo que más le convendría. Piensa lo que otros deben hacer, y deja él sus obligaciones.

Ten, pues, primero celo contigo, y después podrás tener buen celo con el prójimo. Tú sabes excusar y disimular muy bien tus faltas y no quieres oír las disculpas ajenas. Más justo sería que te acusases a ti, y excusases a tu hermano.

Sufre a los otros si quieres que te sufran. 

TOMÁS DE KEMPIS, La Imitación de Cristo, (Libro 2, Cap. 2-3)

 


 

PERSEVERAR EN LAS PRUEBAS

Las dificultades de la vida a menudo nos llevan al límite de nuestras fuerzas, pero es precisamente en estos momentos cuando somos invitados a seguir adelante, sostenidos por Dios.

Cuando todo parece pesado, perseverar es seguir haciendo lo que es correcto, amando cuando es más difícil, rezando incluso cuando el corazón está cansado.

Las pruebas pueden convertirse en un camino de madurez interior y fortalecimiento espiritual.

Dios no promete un camino sin obstáculos, sino que garantiza su presencia constante.

Cada paso perseverante, por pequeño que sea, es visto por Él, que transforma el sufrimiento en esperanza. Así, aprendemos que la fe no es la ausencia de lucha, sino la valentía de permanecer firmes, confiando en que, a su debido tiempo, Dios hará brotar nueva vida donde parecía haber solo dolor. 

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al Pasapalabra del 6 febrero


sábado, 16 de marzo de 2024

RENOVAR ALMA Y CORAZÓN

VIDA DE LA PALABRA            primeras semanas MARZO



Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de marzo («Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, renueva en mi interior un espíritu firme», Sal 51, 12) y la de febrero («Haced todo con amor», 1 Co 16, 14):

1.-        Estaba yo en el despacho parroquial trabajando en el ordenador y oigo un "buenas tardes" a mi espalda: una mamá con su niña delante de ella en ese ya típico portabebés “mochila” suave y, además, cuidadosamente cubiertita con un chal que le habían colocado pues hacía mucho frío: "¿le puedo pedir un favor?". "¿Me podría atar los cordones de mis deportivas? Vengo de recoger a la bebé de la guarde y voy corriendo al bus, pero se me ha desatado el cordón y no puedo agacharme con ella. Así que he entrado un instante a rezar al Señor y a pedirle a usted el favor”. Me encantó la confianza y la humildad. Le di las gracias por pedirme un favor. Con todo el cariño, me agaché a atárselos, (complicadillo, porque sus pantalones vaqueros eran muy largos). 

 

2.-        Antes de empezar la Misa dominical, con todos los preparativos con los niños, en la puerta se me acerca un hombre bajito que, sin más, empieza a contarme su historia de que no quiere dinero, sino que le den trabajo para poder irse a León a cuidar a su madre. En cuanto comenzó a hablar, como que me quiso sonar la cara: un caso muy similar en mi anterior parroquia en Villalba.

Continuó diciendo que en tal casa concreta esa mañana trabajó en el jardín y con tal persona. Que le pagó, pero que le faltaba determinada cantidad (incluso con céntimos) para el billete.

Conforme avanza su historia, más me convenzo de que es aquel mismo hombre. Historieta muy similar, con nombres de casas y personas exactos de Villalba allí, y con nombres exactos también de casas y personas aquí. Con lágrimas que parecían escapársele allí y con las mismas aquí: muy bien ensayado todo.

Allí la primera vez, me dejé engañar; la segunda, (unos dos años después), no le di dinero, pero sí subí un momento a casa y le bajé lo que yo tenía para comer luego.

No obstante, venzo mi indignación y le sigo escuchando con educación, aunque eso me estaba impidiendo terminar de ponerme de acuerdo con catequistas y lectores, (y luego se notaron algunas improvisaciones en la coordinación con ellos durante la Misa).

Él se alargaba en la historia, pero traté de seguir amable con él y luego le dije: “espérate a que acabe la Misa, que ya es la hora; por cierto, te conozco de Villalba”. Quedaba un minuto ¡y aún tenía yo que revestirme!

Naturalmente no se esperó.

Al día siguiente recordé, además, que la segunda ocasión de Villalba, a la media hora volvió a la parroquia, (supimos que había sido él, revisando las imágenes de las cámaras), y en un descuido de la voluntaria que nos ayudaba allí en el despacho parroquial, abrió la puerta, entró y le robó el móvil.

Estos días he sabido que antes de abordarme a mí el domingo pasado, lo hizo con alguna vecina de la parroquia, a la que sí le sacó dinero.

Tanto el domingo, como luego, he tratado de no perder el “corazón puro”, de no llenarme de indignación ni animadversión hacia él, (aunque no lo volviera a ver en la vida). Lo cual no quita que, con todo respeto, cuando vinieron los municipales a la visita periódica al barrio, les comunicara lo sucedido.

 

3.-        Los Ejercicios Espirituales de primeros de marzo resultaron muy fructuosos para todos los que participamos. ¡Gracias a los que rezasteis para ello!

Las 33 personas, (esta vez muy mayoritariamente de Madrid y ciudades de su provincia), quedaron muy contentas de una verdadera experiencia de unión con Dios, (también a través también de los hermanos, no solo en los distintos tipos de oración).

Para muestra, te comparto la impresión de dos participantes:

Muchísimas gracias a vosotros, a Mariápolis al completo! Por administrar con tanto cariño los dones, con los que Dios os ha bendecido. Y por ponerlos al servicio, formación y acogimiento del hermano. MUCHAS GRACIAS.

justo estaba meditando la transfiguración y pensando en las enseñanzas del fin de semana de Ejercicios. ¡Me ha encantado la Palabra de Vida y las experiencias!

Sigo leyendo a Chiara Lubich y se va haciendo un lugar en mi corazón.

Hoy lunes, luego de trabajar sin parar hasta las 6 de la tarde, subí a leer un rato, pero me entretuve con el himno en latín Tantum ergo, que me estremece, y de pronto salté de la cama y tuve la necesidad imperiosa de ir a Misa y fui. Nunca me había sucedido… Luego de haber pasado tantas horas con Jesús y María el fin de semana, me estaban haciendo falta el silencio, la oración y la comunión… no lo puedo explicar… 

Gracias de nuevo por todo. ¡Me quedo esta semana con lo que me has enviado de PdV para poner en práctica!

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de de Vida de marzo («Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, renueva en mi interior un espíritu firme», Sal 51, 12), la de febrero («Haced todo con amor», 1 Co 16, 14) y la de enero («Amarás al Señor tu Dios… y a tu prójimo como a ti mismo», Lc 10, 27):

 

1.-        “solo quiero agradecerte por tu dedicación compartiendo tantas experiencias del dolor vivido en Unidad, que nos ayuda tanto a seguir adelante.

Yo estoy pasando por un periodo de gran dolor: una preciosa sobrinita ha desarrollado una anorexia después de haber estado sufriendo acoso en su colegio durante años; está desarmonizando a toda la familia; yo trato de estar ahí para todo lo que necesitan, no es fácil mantener la esperanza y la confianza... entonces, intensifico mi oración y le pido a Dios la gracia de la fortaleza.

Por otra parte con mi hijo, ya adulto, estoy viviendo un periodo difícil: tiene TDAH y la vida, a veces, se le presenta difícil a nivel laboral y de relación con su pareja.

Te aseguro vivir todo esto también ofreciendo por tantas dificultades de otras personas, por el Papa, y por la ansiada Paz en el mundo.

GRACIAS por tu perseverancia.

 

2.-        “ tengo un empleado que al final creo que no nos es adecuado porque no acaba de encajar y, consecuentemente, no rinde; antes de decirle que lo vamos a tener que despedir, estoy buscándole posibles empleos adecuados donde pueda desarrollar con más provecho sus capacidades.

 

3.-        “… trabajo como sanitaria y algunos compañeros a veces se quejan de personas que vienen de otros países sabiendo todos sus derechos, pero aparentemente sin aportar mucho aquí, costando mucho dinero a la sociedad de nuestro país. Estos colegas viven un poco amargamente su trabajo con esa actitud.

Yo, en cambio, trato de acoger a estas personas foráneas y ponerme en su lugar, pues algunos verdaderamente son supervivientes. A diferencia de ellos, yo tengo una situación cómoda relativamente y estos compañeros también; vivo feliz, sin excesivos problemas y trato de hacerme idea de todos los que tienen esas situaciones precarias y casi desesperadas; yo no he tenido una vida que sea cúmulo de problemas y no sé qué hubiera hecho en ese caso. Sí, trato de decirles que también tienen deberes para con la sociedad que les acoge, y que todo esto es fruto de una historia trabajosa y de mucho dinero y esfuerzo.

Por otro lado, a la vez trato de hacer ver a los compañeros que deben ponerse en el lugar de los que tienen situaciones tremendas….

 

4.-        “ en el trabajo tuve una situación para resolver junto con un compañero y le mandé un correo-e. Él me contestó y cogió “fijación” contra una de mis expresiones. Me sentó muy mal y, en ese momento, me lo hubiera comido vivo, pero me acordé del “corazón nuevo” de la PdV y de que hay que perdonar. No “entré al trapo”. A los 20 segundos se me pasó. No obstante, para evitar cualquier nuevo malentendido, le respondí, (no había excesiva prisa), a los dos días cuando ambos estuviéramos calmados.

 

Si quieres leer más experiencias similares, 

de gente de todo el mundo,

puedes encontrarlas “pinchando” AQUÍ o AQUÍ

o también AQUÍ

 

 

 


 

miércoles, 13 de abril de 2022

TRIDUO PASCUAL

 

Ante nuestros ojos ya,

los misterios centrales de la fe en los tres días sacros,

el Triduo Pascual

que desgrana el amor más grande

para que aprendamos a vivirlo todo el año plenamente como hijos de Dios:

 

Jueves Santo: lavar los pies (libremente siervos por amor),

mandamiento nuevo (reciprocidad del amor es lo típico del cristianismo),

unidad (“que todos sean uno”, testamento de Jesús, su “perla”)

y alimento para todo ello (Eucaristía, “amor de los amores”)

y sacerdocio, que la hace posible.



 ¿Cuesta?

Viernes Santo, paso imprescindible para Domingo de Resurrección:

Jesús abandonado (“Dios mío, ¿por qué…?”:

abismo de dolor, abismo de amor: ¡por mí!).

Lanzarse a seguir amando a todos y al Padre,

transformando el dolor en amor del más grande.

 

“Despojaos del hombre viejo,

y revestíos a imagen del hombre nuevo”.

Renovar el ser hijos en el Hijo:

promesas bautismales en la Vigilia Pascual.

“Se nota que habéis pasado de la muerte a la Vida porque amáis…”.

“Donde dos o más, allí” está el Resucitado en medio.

¡Él vive hoy!

¡¡Que lo experimentes!!

Adelantándome al domingo de Resurrección te deseo, pues,

¡¡feliz Pascua de Resurrección para ti

y para cada uno de los que tienes cerca!!

 

 

 

 

 

SER PACIENTES

Ser pacientes para vivir bien la vida, sin precipitaciones, siempre atentos a la Voz del Espíritu. Porque la Luz se nos garantiza si seguimos a Dios, no si nos empeñamos en precederle. Los apresuramientos y las impaciencias solo oscurecen el camino. 

P. MANOLO MORALES, O.S.A., Comentario al Pasapalabra del 4 abril

 

 

 

 

 

TENER COMPASIÓN

 Tener compasión es hacerse uno con quien sufre, poniéndome realmente en su lugar. Quien es compasivo, también es misericordioso, porque muchas veces el sufrimiento del otro es causado por sus propias debilidades.

Para tener compasión de mi prójimo debo renunciar a mí mismo, para vivir su dolor. La compasión es mucho más que un acto solidario: es estar en total comunión con el otro.

Cuando tengo un brazo roto o herido, el otro brazo trabaja por los dos. Eso es tener compasión. Cuando tengo una pierna herida, la otra no sólo trabaja el doble, sino que se adapta al ritmo de la primera. Eso es ser compasivo.

Somos un cuerpo. Si una parte sufre, todo el cuerpo sufre con ella hasta que se recupera. Tener compasión es tener un corazón que ama siempre y nunca se cansa. 

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al Pasapalabra del 3 abril


miércoles, 16 de marzo de 2022

LA ESPERANZA SE AVIVA CON EL PERDÓN

 Las incertidumbres de esta etapa de la historia que nos está tocando vivir, nos ayudan a vivir una auténtica Cuaresma, (aunque de otro modo al previsto): todo invita a la conversión, personal y comunitaria. Solo Dios puede. Dios Amor. Dios, que es Padre.

         A mitad de marzo y ya bien enfilada la Cuaresma, estos textos nos pueden ayudar a vivir mejor la Palabra del mes y la misma Cuaresma (y darle un gran impulso):

 


  

ORACIÓN SIMPLE

Oh, Señor, hazme un instrumento de Tu Paz.
Donde haya odio, que lleve yo el Amor.
Donde haya ofensa, que lleve yo el Perdón.
Donde haya discordia, que lleve yo la Unión.
Donde haya duda, que lleve yo la Fe.
Donde haya error, que lleve yo la Verdad.
Donde haya desesperación, que lleve yo la Alegría.
Donde haya tinieblas, que lleve yo la Luz.

Oh, Maestro, haz que yo no busque tanto ser consolado, como consolar;
ser comprendido, como comprender;
ser amado, como amar.

Porque es dando, como se recibe;
perdonando, como se es perdonado;
muriendo, como se resucita a la Vida Eterna
.

 SAN FRANCISCO DE ASÍS

 

 

 

 

 

SIGO VIVIENDO LA ESPERANZA

 “¡Piensa dónde te ha plantado Dios, espera!

No te rindas a la noche:

recuerda que el primer enemigo a derrotar

no está fuera de ti: está dentro…

¡Vive, ama, sueña, cree!” (Papa Francisco).

Si una madre lucha sin miedo a sufrir,

si uno en busca de pan se lanza al mar,

si en el dolor se logra sonreír,

si un amigo comparte mi llorar…

es porque una luz se enciende e ilumina la noche

y me da la fuerza para empezar

 

 Si la flor de hoy era semilla ayer,

 si la hierba el asfalto logra quebrar,

si las aves emigran para luego volver,

si tras la tormenta se calma el mar...

miro a lo alto, sueño,

lucho, canto

y sigo esperando.

Doy la espalda al miedo y lo dejo atrás

 

cause I’ve got Hope, Hope,

PORQUE YO TENGO ESPERANZA,

I’ve got Hope, Hope,

la esperanza conmigo está.

no dejaré de luchar.

 

Yo no me rindo a la noche

porque odio y mal no son el fin.

Yo no me rindo a la duda

porque sé que el Sol siempre está ahí.

 

Dentro de mí y junto a mí

la esperanza no me abandonará.

 

GEN VERDE International performing Arts Group, Canción “I've Got Hope” (Official video) [Sigo esperando]

Aquí tienes el video correspondiente: https://www.youtube.com/watch?v=cAbDTDGfBPY

 

 

 

 

 

COMPRENDER A LA OTRA PERSONA

 Soy comprensivo cuando comprendo al otro sin que él tenga que explicarse, cuando me pongo en su lugar y lo justifico dentro de mí. Si él estuviera equivocado, puedo ayudarlo a corregirse sin juzgarlo; si tuviera limitaciones, puedo ofrecerle mis talentos para compensar su deficiencia; si estuviera en la ignorancia, puedo instruirlo.

Delante del otro debo recordar que yo también me equivoco, que también soy vulnerable, que no estoy completo sin él. Es decir, debo ser humilde.

La comprensión es la característica de los que aman, porque la caridad es paciente, es generosa y bondadosa, no se irrita contra nadie, sino todo lo espera, todo lo cubre, todo lo cree y todo lo soporta, tal como la describe el apóstol Pablo.

 

APOLONIA CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al Pasapalabra diario del 16 marzo

 



jueves, 15 de abril de 2021

GUIADOS POR EL BUEN PASTOR

 VIDA DE LA PALABRA                  primeras semanas de ABRIL

 

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de abril («Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas», Jn 10, 11) y la de marzo («Muéstrame tus caminos, Señor, enséñame tus sendas», Sal 25, 4):

1.-        Mientras estoy administrando la Unción de los enfermos a una madre joven en la UCI, (sus 2 niños recibieron no hace mucho la primera Comunión en nuestra Parroquia), alguien me dice que enfrente un hombre está a punto de fallecer, pero está absolutamente solo y no sabe si es o no creyente. La verdad, dudo si debo ir o no, (no sabemos si es practicante, ni siquiera creyente; y a veces he tenido luego malos tragos con situaciones así indefinidas), pero la PdV invita a prestar nuestro ser al Buen Pastor, que acoge y cuida a todos: iré después de atender a esta señora. Sigo, pues, hablándole con todo cariño y esperanza: a pesar de su ictus estaba feliz desde que me vio entrar y mientras vamos recitando las oraciones.

Al salir, mientras trato de localizar a quien me avisó, otra enfermera se dirige a mí con un EPI, otros guantes y una ffp3 y me ayuda a ponérmelos y a atarme la bata. En la UCI nos suelen tratar con mucha competencia, amabilidad y atención, lo cual siempre me causa una grata sorpresa y se lo agradezco de corazón.

Me dirijo al box: un enfermero y una enfermera están atendiendo al paciente inconsciente, muy malito. Respetuosamente se hacen a un lado. Me viene la tentación de pensar que si no es creyente, ¡qué pinto yo allí! La PdV del Buen Pastor me resuelve de nuevo.

Con palabras calmas y pronunciando bien a través de mi doble mascarilla, me presento y hablo con todo respeto al enfermo, (lo último que permanece es el oído, aunque pareciera que esté inconsciente): “…no sé si eres creyente o no, pero yo, con todo respeto, voy a estar un ratito aquí acompañándote y hablándote, ¿vale… (a cada frase le voy diciendo siempre su nombre)? Hay un Creador de todo, Dios, que nos ama inmensamente a cada uno, también a ti, incluso ahora en esta situación… No sé si eres cristiano o no, perdóname si te molestaran mis palabras, pero por tus rasgos y por tu edad… es fácil suponer que, como a todos en una época aquí en España, quizá también a ti te bautizaron de pequeño…”. Entonces, con toda prudencia y respeto, y con tono afectuoso y esperanzador, le hablo de Jesús, pidiéndole perdón por mis palabras si no cree en Él o no lo conoce…

Al instante me percato que le aflora una lagrimilla: puede ser producida por reflejo inconsciente, pero yo prefiero pensar que efectivamente sí oye y que se ha emocionado porque sí es creyente. Eso me anima a hablarle más explícitamente: “…a través de esa lágrima, supongo que sí eres cristiano, así que, si te parece (y perdona si me estoy equivocando), vamos a rezar con todo nuestro amor a nuestro papá del Cielo el Padrenuestro…”. Una nueva lagrimilla me anima a administrarle (“sub conditione”) el sacramento de la Santa Unción. Los enfermeros responden con voz queda y muy respetuosos a las oraciones y cuando ya me tengo que ir a otra planta y me despido, continúan atendiéndole diligentemente en sus últimos momentos.

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de abril («Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas», Jn 10, 11), la de marzo («Muéstrame tus caminos, Señor, enséñame tus sendas», Sal 25, 4) y la de febrero («Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso», Lc 6, 36):

 

1.-        “…faltaban más de 5 días para acabar el mes y de pronto la dueña me dice que le tengo que pagar el alquiler. Le contesto que no puedo: no tengo dinero y hasta dentro de 5 ó 6 días no me pagan. Ella me insiste bruscamente que necesita el dinero. Ante mi imposibilidad, me insta a que recoja mis cosas por la tarde y me marche y busque otro sitio.

Salgo del piso desconcertada dirigiéndome al trabajo. ¡Segunda vez en lo que va de año que me echan sin previo aviso! No atino a ordenar mis pensamientos, lo único que logro es repetir una y mil veces la PdV: “muéstrame, Señor, tus caminos…”

Llego a la parada donde espero a la señora que me recoge para llevarme al trabajo. Ahí, una señora me pregunta: “¿qué te pasa?”. No presto atención. Cuando por tercera vez me dirige la misma frase, yo le contesto: “¿me conoce?”. “Sí, te he visto algunas veces en la parroquia”. Eso me da confianza y le cuento mi gran inquietud. Ella afirma: “ya está solucionado; Dios está cerca; vete tranquila al trabajo y cuando regreses, recoge tus cosas y deja ese piso”. Agradezco su buena voluntad: para mí es suficiente que alguien me haya escuchado, pero, la verdad, no le hago caso y cuando empiezo a trabajar se me olvida completamente la conversación.

A las 3 horas me suena el móvil: número que no conozco; no contesto. Cuando por 3ª o 4ª vez llaman del mismo número, ya sí me atrevo: se presenta… y… no caigo…; al rato me doy cuenta que es la señora que me habló en la espera. “¿Cómo sabe mi número?”: contesta que se lo di hace muchísimo tiempo en alguna ocasión.

Al acabar el trabajo, recojo mis pocas cosas en el piso, llamo a esta señora y me lleva a un estudio donde voy a estar independiente; un matrimonio bien amable, los dueños, me ayuda a acomodarme. Incluso tengo un poco más de espacio que en el anterior, y por eso fui a la Parroquia a pedirte que me llevaba alguna de las cosas que allí os tengo depositadas….

 

2.-        gracias, por estas experiencias. Yo también, os cuento la mía.

Me detectaron, un tumor, en un riñón, me operaron en diciembre. Todo esto, ha dado un nuevo, sentido a mi vida, es como una poda para renacer a una nueva vida. Amando mucho más a Jesús en el dolor; confiando plenamente en Él. Gracias a Dios, me estoy recuperando bien.

 

3.-        …esta Semana Santa ha sido muy especial (única en mi vida): he aprendido mucho. Una de las cosas ha sido que me he abandonado en el Señor. El otro día estaba muy cansada, no había parado casi nada, me entraron dudas de no ir a Misa, pero me dije: “estoy en Semana Santa”. Cuando empezó… me dolía todo: se lo ofrecí y al rato, se fue el dolor. Pero el cansancio seguía. Le ofrecí el cansancio. Llegué a casa estupenda.

El Jueves Santo estuve toda la tarde con el Señor y el viernes casi todo el día: nunca había estado tanto tiempo; fue bonito.

Hoy teníamos un Rosario a las 11: muy bonito, compartiendo. Después hemos quitado todo preparando el altar, casi todos han participado, (en mi parroquia vamos poco, pero nos llevamos bien), y al poner las cosas en el altar, me enganché con el cable del micrófono y temí que luego no funcionara; me preocupé; volví a fiarme, aunque por la tarde me venía a la mente varias veces. “Tengo que fiarme que va funcionar; ahora, vivir el momento presente”. Cuando empezó la misa ni me acordaba y al rato me digo: “Señor, ¡qué grande eres1: está perfecto”.

El miércoles preparamos dos paquetes para Sudamérica y pasaban hoy a recogerlos; me iban a avisar: estaba pendiente del teléfono. Pensaba: "esta tarde sí me iban a fastidiar la Pascua, pero tengo que fiarme de Ti”. Al rato me ponen WhatsApp: “mañana le avisamos cuando vayamos a llamar”. Di las gracias al Señor, por haber aprendido a fiarme de Él….

 

 

4.-        con pocas Palabras de Vida me he sentido tan identificada como con la de marzo.

Esa persona que necesita poner fin a sus temores, que se siente débil y acude al Señor. Así me sentía yo en diciembre: necesitaba poner fin a lo que fuera que sentía en mi interior, que me impedía vivir en paz, no podía seguir con esa sensación que no me dejaba respirar… ¿a quién pedir ayuda?

Cierto es que podía haber acudido a ti, pero ¿y si no me salían las palabras?... Decidí, pues, acudir al Señor.

            Tiempo después sí que acudo a ti a confesarme y me dices que me lea el relato de Getsemaní…: siento que soy yo la que está allí hablando a solas con el Padre y le hago la misma petición “si es posible, que pase de mí este trance, pero que no se haga mi voluntad, sino la Tuya”.

…no me paro, con más fuerza que nunca vuelvo a empezar y no lo hago sola: San José me acompaña. Me piden que haga una tarea que no estoy muy segura de ser capaz… Como dice la palabra de vida, poniendo toda la confianza en la gracia de Dios más que en mis capacidades, y con esa confianza acepto la tarea y me doy cuenta que sale adelante y me quedo alucinada.

A mitad de la cuaresma recibo un mensaje… que me hace llorar… porque me doy cuenta que es Dios quien está detrás, que es Él quien me da los elementos necesarios para hacer su voluntad y eso me hace estremecerme y temblar...

Leo la siguiente lectura que me dices: “Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?”… también es pregunta que le he formulado muchas veces, pero ahora no puedo… porque no siento su abandono, sino todo lo contrario: siento que no se separa de mí, que me quiere y me cuida.

4b.-     Tus palabras (esta vez en una homilía) siguen resonando en mis oídos: “la Palabra del Señor produce Vida en nuestra vida”. Es cierto…

…ante alguna situación concreta, la palabra del Señor acudía a mi mente y en verdad producía Vida en mi vida.

“¿Cómo voy a hacer esta tarea?”, -me preguntaba yo. “¡No temas!”, escuchaba y la tarea se realizaba. Me sentía perdida, desorientada, sin saber por dónde empezar y ahí que acudía el Señor mostrándome el camino, indicándome las luces, (“en fosforito”, como dijiste), para que lo tuviera bien claro…

Sí, me daba cuenta que sus palabras producían Vida, pero en las ocasiones que me venían a la mente no era porque en esos momentos las leyera en la Biblia, que, estando en el coche, en la calle, en el local, en el monte… no la tenía a mano.

En esos momentos acudía yo a mi corazón, pues es ahí donde tenía almacenado lo leído y escuchado. No podría apoyarme en esas palabras si previamente no las hubiera leído, así que ciertamente es necesario leer y escuchar para que pueda ser cierto que la palabra del Señor produzca Vida en nuestra vida.

            Esencial para la vida es el aire: si no respiramos, no vivimos. Sin embargo no es algo en lo que uno piensa…: “he de respirar para… vivir”. Respiramos sin más.

Con la Palabra de Dios pasa lo mismo: es esencial para vivir, pero para ello… hay que respirarla hasta que ocurra como con el aire, que no sea algo que nos cuestionemos, sino que sea algo tan natural en la vida como el respirar...

…una Cuaresma, una Semana Santa, una Pascua que no voy a olvidar fácilmente.

 

 

 

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