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domingo, 16 de noviembre de 2025

FELIZ POR ESTAR EN PAZ Y DARLA

 Aquí tienes unos textos que nos ayuden a recordar e impulsar nuestra vivencia de la Palabra de Vida del mes noviembre («Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios», Mt 5, 9): 



LIBERTAD INTERIOR

Solo Jesús, mediante su muerte, puede hacer morir nuestro "viejo ego" y, mediante su resurrección, transformarnos en personas nuevas.

Él puede darnos valor y determinación en la lucha contra el mal, así como un amor fiel y profundo por el bien.

De Él proviene la libertad interior, la paz y un gozo inefable que nos eleva por encima de toda la inmundicia del mundo y nos permite experimentar un anticipo del cielo.

CHIARA LUBICH. Comentario a la Palabra de Vida, de septiembre de 2003.

 

 

 

PURIFICAR LA INTENCIÓN

¿Advertimos a veces que una persona o una actividad se interponen, como un obstáculo, entre nosotros y Dios y contaminan nuestra relación con Él? Es el momento de repetirle: “Eres Tú, Señor, mi único Bien”. Esto nos ayudará a purificar nuestras intenciones y a reencontrar la libertad interior. La Palabra vivida nos hace libres y puros porque es amor. Es el amor el que purifica, con su fuego divino, nuestras intenciones y todo nuestro ser íntimo, porque el “corazón” según la Biblia es la sede más profunda de la inteligencia y de la voluntad.

 CHIARA LUBICH en Parole di Vita, Città Nuova, 2017, pag. 616-618) [1] Cf. Sal 16, 2. [2] Cf. Sal 50, 12

 


 

REALIZAR INICIATIVAS DE PAZ. 

Para alcanzar la paz, es necesario producir y desarrollar “instituciones de paz”. Estas no son solo las instituciones económicas y políticas, que presentan evidentes límites, sino también aquellas que actúan a nivel asociativo y cultural. Son realidades predispuestas al gobierno de los diversos aspectos de la sociedad que favorecen el diálogo y ayudan a hacer emerger y resolver los problemas antes de que desemboquen en conflictos. En este sentido, es importante promover el “Ministerio de la Paz” u otras instituciones capaces de promover acciones reales dirigidas a la paz.

CARLO CEFALON, L’alternativa all’economia di guerra e il mito della pace giusta,

20 Giugno 2025 - Città Nuova.

 

 

 

 

HUMILDAD SINCERA

Humildad es una palabra fundamental del humanismo occidental, en el centro de todo proceso educativo, que está presente en toda persona que estimamos verdaderamente. Pero, como todas las grandes palabras de la vida, también «humildad» es ambivalente, porque hay humildad buena y humildad mala. Este uso de la humildad y de la humillación es todo menos una virtud, y ha generado tanto dolor y ha hecho marchitar a demasiadas personas. De hecho, no es esta humildad-humillación la que encontramos en la Biblia y en los evangelios, donde en cambio los humildes son «enaltecidos» (Magnificat), no son humillados. En el humanismo del Magnificat lo que se alaba es la redención de quien ha sido humillado y no dejarlo en su condición de víctima.

 LUIGINO BRUNI, Umili, non umiliati, publicado en Messaggero di S.Antonio 9 abril 2018

 

lunes, 31 de diciembre de 2018

FELIZ AÑO NUEVO 2019


Con las siguientes palabras del Papa…
           
deseo a ti y a los tuyos
que tengáis una muy buena salida y entrada de año
y un próspero 2019
colmado de la bendición del Señor:

FELIZ Y PRÓSPERO AÑO NUEVO 2019

«Al llegar la plenitud de los tiempos,
Dios envió Dios a su Hijo» ( 4, 4)...
en la última tarde del año solar…
la fe nos hace contemplar y sentir
que Jesucristo, Verbo hecho carne,
ha dado plenitud al tiempo del mundo
y a la historia humana...
…sentido de gratitud,
como única respuesta humana
digna del don inmenso de Dios.
Una gratitud conmovedora,
que, partiendo de la contemplación de ese Niño
envuelto en pañales y acostado en un pesebre,
se extiende a todo y a todos,
al mundo entero.
Es un «gracias» que refleja la Gracia;
no viene de nosotros, sino de Él;
no viene del yo, sino de Dios,
e involucra al yo y al nosotros.
En esta atmósfera creada por el Espíritu Santo,
nosotros elevemos a Dios la acción de gracias
 por el año que llega a su fin,
reconociendo que todo el bien es don suyo.
También este tiempo del año [que está acabando],
 que Dios nos había donado íntegro y sano,
nosotros humanos
de tantas maneras lo hemos desperdiciado y herido
con obras de muerte, con mentiras e injusticias...
…todas las pequeñas y grandes ofensas
a la vida, a la verdad, a la fraternidad,
que causan múltiples formas de degrado humano, social y ambiental.
Queremos y debemos asumir toda nuestra responsabilidad,
delante de Dios, los hermanos y la creación.
Pero esta noche prevalece la gracia de Jesús
y su reflejo en María.
Y prevalece por eso la gratitud que…
siento en el alma
pensando en la gente que vive con corazón abierto…
Siento simpatía y gratitud
por todas esas personas que cada día contribuyen
con pequeños pero preciosos gestos concretos al bien…
Y así cooperan silenciosamente al bien común...

PAPA FRANCISCO, Homilía en las primeras Vísperas de Santa María Madre de Dios
y Te Deum de acción de gracias por el año que acaba,
basílica Vaticana, 31 de diciembre de 2017
Y para tener un próspero y feliz año nuevo, nos ayudará en su primer mes vivir…:

PALABRA DE VIDA                        enero 2019

«Justicia, solo justicia has de buscar»
(Dt 16, 20)

El Libro del Deuteronomio se presenta como una serie de discursos pronunciados por Moisés al término de su vida. Este recuerda a las nuevas generaciones las leyes del Señor mientras contempla desde lejos la Tierra Prometida, hacia la cual ha guiado con valentía al pueblo de Israel.
En este libro se presenta la «ley» de Dios en primer lugar como la «palabra» de un Padre que se preocupa de todos sus hijos. Es un camino de vida que Él da a su pueblo para realizar un proyecto de Alianza. Si el pueblo la observa fielmente, por amor y gratitud más que por miedo a los castigos, seguirá disfrutando de la cercanía y la protección de Dios.
Uno de los modos de realizar concretamente esta Alianza, recibida como un regalo de Dios, consiste en buscar con decisión la justicia. Quien es fiel la pone en práctica cuando recuerda con gratitud la elección que Dios ha hecho de su pueblo y evita adorar a cualquiera que no sea el Señor, pero también cuando rechaza beneficios personales que le ofuscan la conciencia ante las necesidades del pobre.

«Justicia, solo justicia has de buscar».

La experiencia cotidiana nos plantea muchas situaciones de injusticia, incluso graves, que afectan sobre todo a los más débiles, los que sobreviven al margen de nuestra sociedad. ¡Cuántos Caínes usan la violencia contra su hermano o su hermana!
Erradicar las desigualdades y los abusos es una exigencia de justicia fundamental, empezando por nuestro corazón y los lugares donde desarrollamos nuestra vida social.
Y, sin embargo, Dios no lleva a cabo su justicia destruyendo a Caín, sino que se preocupa de protegerlo para que reanude el camino (cf. Gn 4, 8-16). La justicia de Dios consiste en dar nueva vida.
Los cristianos hemos conocido a Jesús. Con sus palabras y sus gestos, pero sobre todo con el don de la vida y la luz de la Resurrección, Él nos ha desvelado que la justicia de Dios es su amor infinito por todos sus hijos.
A través de Jesús se nos abre también a nosotros el camino para poner en práctica y difundir la misericordia y el perdón, que es también fundamento de la justicia social.

«Justicia, solo justicia has de buscar».

Este versículo de la Escritura ha sido elegido para celebrar la «Semana de oración por la unidad de los cristianos» de 2019, que en el hemisferio norte se celebra del 18 al 25 de enero. Si acogemos esta Palabra como se nos propone, podremos trabajar para buscar los caminos de la reconciliación, ante todo entre los cristianos. Luego, poniéndonos al servicio de todos, sanaremos eficazmente las heridas de la injusticia.
Así lo experimentan desde hace años cristianos de distintas Iglesias que se dedican conjuntamente a los presos de la ciudad de Palermo (Italia). La iniciativa partió de Salvatore, miembro de una asociación evangélica: «Me di cuenta de las necesidades espirituales y humanas de estos hermanos nuestros. Muchos de ellos no tenían familiares que pudiesen ayudarlos. Se lo confié a Dios y lo hablé con muchos hermanos de mi Iglesia y de otras Iglesias». Añade Christine, de la Iglesia anglicana: «Poder ayudar a estos hermanos necesitados nos da alegría porque hace efectiva la providencia de Dios, que quiere que su Amor llegue a todos a través de nosotros». Y Nunzia, católica: «Nos ha parecido una ocasión tanto para ayudar a estos hermanos necesitados como para contribuir a anunciar a Jesús incluso mediante las pequeñas cosas materiales».
Es un modo de realizar lo que expresó Chiara Lubich en 1998 en la iglesia evangélica de Santa Ana, en Augsburgo, durante un encuentro ecuménico:
«[…] Si los cristianos echamos un vistazo a nuestra historia […], no podemos dejar de sentir dolor al darnos cuenta de que esta ha consistido en muchos casos en un sucederse de incomprensiones, disputas y luchas. Ciertamente, por culpa de circunstancias históricas, culturales, políticas, geográficas y sociales…, pero también porque ha faltado entre los cristianos su elemento unificador característico: el amor.
»Un trabajo ecuménico será fecundo de verdad en la medida en que quienes se dedican a él vean en Cristo crucificado y abandonado que se vuelve a abandonar en el Padre, la clave para entender cualquier falta de unidad y para recomponerla. […] Y la unidad vivida tiene un efecto […]. Se trata de la presencia de Jesús entre varias personas, en la comunidad. “Donde están dos o tres reunidos en mi nombre –dijo Jesús–, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt 18, 20). Jesús entre un católico y un evangélico que se aman, entre anglicanos y ortodoxos, entre una armenia y una reformada que se aman. ¡Cuánta paz ya desde ahora, cuánta luz para un camino ecuménico recto!».

LETIZIA MAGRI

jueves, 16 de julio de 2015

TENED VALOR: YO HE VENCIDO

Te ofrezco unos textos para profundizar en la Palabra de vida de julio y así nos renovemos en la intensidad para vivirla:

UNA AVENTURA DIVINA

Después de una noche infructuosa, Pedro, experto en la pesca, habría podido sonreírse y negarse a aceptar la invitación de Jesús a echar las redes de día, momento menos propicio. En cambio, más allá de su razonamiento, se fió de Jesús.
Esta es una situación típica por la cual, hoy también, está llamado a pasar todo creyente, precisamente porque es creyente. De hecho su fe se pone a prueba de mil maneras.
Seguir a Cristo significa decisión, compromiso y perseverancia, mientras que en este mundo en el que vivimos todo parece invitar a la relajación, a la mediocridad, al "dejar pasar". La
tarea parece demasiado grande, imposible de alcanzar y fracasada anticipadamente.
Se necesita entonces fuerza para ir adelante, para resistir al ambiente, al contexto social, a los amigos, a los medios de comunicación.
Es una prueba dura de combatir día tras día, o mejor, hora tras hora.
Pero si la afrontamos y la aceptamos, servirá para hacernos madurar como cristianos, para hacernos experimentar que las extraordinarias palabras de Jesús son verdaderas, que sus promesas se cumplen, que se puede emprender en la vida una aventura divina mil veces más fascinante que cuantas podamos imaginar, en la que podemos ser testigos, por ejemplo, de que mientras en el mundo, a menudo la vida es tan desganada, monótona e infructuosa, Dios colma de bienes a quien le sigue: da el céntuplo en esta vida, además de la vida eterna. Esta es la pesca milagrosa que se renueva.
"En tu palabra echaré las redes". ¿Cómo? Haciendo nosotros también la elección de Pedro: "En tu palabra...". Tener confianza en su palabra; no poner en duda lo que Él pide. Más aún: apoyar nuestro comportamiento, nuestra actividad, nuestra vida en Su Palabra.
Así basaremos nuestra existencia en lo más sólido y seguro que hay, y contemplaremos con asombro que, precisamente allí donde cualquier recurso humano mengua, Él interviene, y que allí donde es humanamente imposible, nace la vida.

CHIARA LUBICHComentario a Lc 5,5, febrero 1983



VER LAS DIFERENCIAS COMO OPORTUNIDAD DE CRECIMIENTO

 “Tenemos necesidad de comunicarnos, de descubrir las riquezas de cada uno, de valorar lo que nos une y ver las diferencias como oportunidades de crecimiento en el respeto de
todos. Se necesita un diálogo paciente y confiado, para que las personas, las familias y las comunidades puedan transmitir los valores de su propia cultura y acoger lo que hay de bueno en la experiencia de los demás”.

PAPA FRANCISCO en Sarajevo 6 junio 2015



SABER EXCUSAR

Conozcámonos como nos conoce Dios, no para condenarnos y desesperar, sino para tener Misericordia los unos de los otros, y
ayudarnos.
¡Amémonos! Un día nos encontraremos todos unidos allá arriba, para toda la Eternidad, si aquí abajo hemos tenido el valor de amarnos sin excusas





JESÚS ES LA VIDA, Y NOS LA PUEDE DAR

…¿por qué Jesús puede decir de él: "Yo soy... la vida"?
Porque Él es distinto a nosotros: nosotros recibimos la vida de otros, mientras Jesús la posee en sí mismo. De hecho, Cristo es Dios; está eternamente en el Padre y el Padre está en El.
Y su vida no es como la nuestra, biológica, destinada a envejecer y a perecer: la suya escapa al destino implacable de la muerte. Es siempre vida: es vida eterna.
Porque Jesús posee la vida, es la vida, nos la puede dar: puede hacernos partícipes de esa vida que no disminuirá ni siquiera cuando nos llegue la muerte física.
El hombre, que por naturaleza aspira a algo que es más
grande que él, porque está hecho a imagen de Dios y por tanto, está llamado a la comunión con Él, encuentra en esta vida que Jesús le da, su plenitud, el cumplimiento inefable de su ser, su felicidad total.
"Yo soy... la vida". La vida que Jesús da al cristiano no es un don sólo para el futuro, para el más allá, sino también para el presente. Por ella desde ahora, hay en el cristiano algo que no muere.
El cristiano puede acoger esta vida en sí mediante la fe, entendida como adhesión total de su ser a Cristo. Jesús de hecho dijo: "El que cree en el Hijo tiene la vida eterna" (Jn 3, 36).
Esta vida se le comunica mediante las palabras de Cristo, aceptadas y vividas con amor: "En verdad, en verdad os digo ‑dijo El‑ el que escucha mi palabra... tiene la vida eterna" (Jn 5, 24).
Jesús además nos ofrece esta vida con la Eucaristía. Es "pan de vida', y recibida dignamente, es capaz de saciar el infinito hambre de vida que hay en el hombre.

CHIARA LUBICHComentario a Lc 5,5, febrero 1983




ALEGRARSE POR EL REGRESO DEL HERMANO

«Pero ahora tenemos que hacer fiesta y alegrarnos, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida; se había perdido y lo hemos encontrado». Estas palabras son una invitación que Dios te dirige a ti y a todos los cristianos para gozar junto con Él, para celebrar y participar de su alegría por el regreso del hombre pecador, antes perdido y luego hallado. Y estas palabras, en la parábola, se las dirige el padre al hijo mayor, que había compartido toda su vida pero que, después de un día de duro trabajo, se niega a entrar en casa, donde se está festejando el regreso de su hermano.



lunes, 15 de diciembre de 2014

DAR, RECIBIR: ¡COMPARTIR!

VIDA DE LA PALABRA              primeras semanas de Diciembre 

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de practicar la Palabra de Vida de diciembre («El que tenga dos túnicas, que comparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo», Lc 3, 11) y de la de noviembre («En Ti está la fuente viva», Sal 36, 10):
1.-        En mi pueblo, cuidando a mi padre todo el día, también por las noches, resulta al final todo bonito. Sus 13 años de parkinson “se desbocaron cuesta abajo” desde junio. Ahora lleva 3 semanas mejorcillo, gracias a Dios, pero, en cambio, por las noches, no descansa. P. ej., una de las noches: después de habernos acostado tarde, lo levanté a la 1.30, a las 2.30, a las 5, a las 6 y desde ahí atendiéndolo cada 10 minutos. Como cada vez yo tardo luego al menos media hora en volver a dormirme, una mirada con el corazón a la iluminada torre de la parroquia, (que se ve desde mi cama por la ventana a unos 40 metros, ¡el sagrario está justo ahí!), para hablar con Jesús-Eucaristía, además de "tratarlo" a Él
también en mi padre. Una de las veces, no entendí lo que en un hilo de voz mi padre decía; me levanté para escuchar mejor: “te quiero”, repitió varias veces, no sé si se lo decía al Señor o al que lo estuviera cuidando, en este caso yo, (no somos dados en la familia a “decirlo” de palabra, aunque sí a manifestarlo de mil modos), ¡pero, -fuera por lo uno o por lo otro-, dentro del sueño y mi cansancio, el corazón se me volvió a llenar de regocijo! La noche siguiente, también durmiendo poco: noche bonita y al día siguiente no me encontraba demasiado cansado... No me quejo, que los papás hacen eso y mucho más con sus niños.
Después de contarles a la mañana siguiente todo ello por whatsApp a los compañeros de mi focolar (comunidad) me contestó uno: “Qué bonito, Paco. Una noche que has pasado de Dios en Dios. Comprobamos que nada se hace pesado... Y así habrás terminado de completar tus experiencias de la PdV de este mes”.
          A la semana siguiente, también bonita la experiencia, como siempre, “mirando” a Jesús (la torre me lo volvía a recordar) a Quien también trataba de “ver” de nuevo en mi padre a pesar de sueño y cansancio acumulados. Varias de las veces que se desveló, esta vez susurraba tenuemente, a cada jadeante respiración dolorida: “cúrame”, (meses anteriores decía “¡sálvame!”). Entonces le decía yo: “venga, papi, vamos a rezar juntos el Padrenuestro (otras veces el Avemaría) para que te cures”. Juntos lo recitábamos despacio y con su hilo de voz… y se quedaba calmado durante unos buenos minutos.



Algunas de vuestras EXPERIENCIAS tratando de practicar la Palabra de Vida de diciembre («El que tenga dos túnicas, que comparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo», (Lc 3, 11), de la de noviembre («En Ti está la fuente viva», Sal 36, 10) y la de octubre («Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás», Jn 6, 35):
1.-       preparativos de la Navidad?... yo, ayudar a las personas que puedo desinteresadamente: es lo que más me reconforta y me ayuda a no entristecerme (mi padre murió en estas fechas y… aunque pase el tiempo…). He venido más tarde del trabajo porque he cargado el maletero de juguetes
para niños con problemas económicos: que no les falte la ilusión de tener un juguete. Y llevo a muchas personas ropa y enseres de las que mucha gente trae a la casa de espiritualidad. Paco, no te imaginas cuando les llevo ropa que otras personas tienen para tirar, la cara de felicidad y agradecimiento con la que me miran y agradecen.
Todas esas pequeñas cosas son las que me hacen sentir satisfecha y muy feliz.
He leído todo lo que me has mandado y me alegra tanto el tener la suerte de recibirlo y poder compartir mis ilusiones y motivaciones con tan grandes y buenas personas, que me siento halagada porque Dios está tan cerca de mí que hace que me sienta tan fuerte ante tantas injusticias que más adelante te iré contando… y gracias, muchas gracias por todo

2.-        “desde el verano una chica rusa viaja en el bus conmigo tres días por semana. En un principio, sólo sonriendo, saludando; después charlando, y escuchando. Me contó que está enferma y va en bus a que le hagan diálisis tres veces a la semana. Los sábados, si es fiesta, no hay bus: un taxi le valdría 100 €. “Por ti, Jesús” y empecé a pensar en gente con coche y a preguntarles quién la podía llevar a la
ciudad. Estaba difícil: 1, 2…, 6, 7… Ya no sabía a quién pedir. Con otra persona fuimos a Misa y se lo pedimos a Jesús: al día siguiente me manda mi amiga rusa un whatsApp diciéndome que consiguió una ambulancia que la lleva y la trae todos los días. Yo me conmoví y me recogí y di gracias a Dios, pues el problema era grave ahora que vienen más días de fiesta: donde nuestras manos no llegan, Él sí llega...

3.-        “muchas gracias por la Palabra de Vida de este mes: como siempre, remueve en mí el deseo de ser cada día mejor.
Apenas llegada de la peregrinación por Italia, quisiera compartir mi experiencia. Nunca he sido muy "santera" y reconozco que apenas conocía la vida de todos los Santos de los que nos iban a hablar en este viaje. Tenía un montón de
“encargos” de amigos mucho más piadosos que yo: escrupulosamente los entregué en mis oraciones; y para mí, les pedí que intercedieran para que supiera dar ese “sí” al Señor sin condiciones, como lo dijeron ellos y que a mí me cuesta tanto. Y también que pueda ser instrumento del Señor y poder llegar a las almas que Él me ponga en mi camino.
Los días fueron intensos. Después de la cena solíamos quedarnos un grupito a charlar y tomar una infusión (dormimos muy poco): eran conversaciones de nuestras vidas, de cómo habíamos llegado hasta allí, qué buscábamos... Compañeros de viaje, algunos muy retirados de la vida espiritual. Hasta ahí todo puede parecer normal.
El último día del viaje, una de las personas con las que nos reuníamos, que acababa de confesarse, vino corriendo a abrazarme y a darme las gracias.
No paré de darle gracias a Dios por haberme elegido como instrumento suyo para acercarle a las almas

4.-        “cuántas veces había soñado ese momento de dar juntos las gracias a Dios!! Estuve "contenida", porque por la mañana pensándolo me eché a llorar. Aún iré compartiendo más cosas contigo. Ha sido todo tan impresionante que las palabras no son nada, no pueden explicar todo lo vivido por mi alma.
…utiliza lo que consideres que puede ayudar a los demás. Puedes servirte de todo lo que he compartido contigo. Es tan grande que no me lo puedo quedar y me encantaría que sirviera para dar consuelo y esperanza a otras personas que estén sufriendo. El Amor de Dios es infinito y nosotros debemos decirle siempre “SÍ”, aunque nos duela el alma y creamos que vamos a enloquecer o incluso casi morir de tanto sufrir (me he sentido así muchas veces). No se entiende nada y a veces te sientes hasta abandonado... Pero Él siempre ha estado a mi lado, cogiéndome la mano... No lo hubiera soportado de otra manera. Y también me ha mandado "ángeles" que me ayudaban como tú… y tantos que han rezado.
Y... hay que seguir pidiendo!!

5.         [whastApp de uno de mis compañeros]:hoy, por realizar un acto concreto de amor, fui a ver a un amigo en Madrid. Mientras iba, vi que mis zapatos se están cayendo ya a pedazos y le pedí al Eterno Padre unos zapatos... Mi amigo me dio un regalo de cumpleaños (fue hace 4 días): [y muestra una foto de unos zapatos nuevos en su caja]


6.         “gracias por tus palabras, que siempre me dan esperanza. Este mes estamos organizando un mercadillo para recaudar alimentos para familias necesitadas y es un poco duro coordinar las cosas para que esté al gusto de todos: siempre salen inconvenientes y, aunque lo vivo con mucha intensidad porque siento que tengo que hacerlo, a veces me rendiría, pero tus palabras de vida me han animado mucho. Muchas gracias



Si quieres leer más experiencias similares, nuevas,
de gente de todo el mundo,
puedes encontrarlas “pinchando” AQUÍ  y AQUÍ


N.B.: tú también puedes compartir las experiencias que, por gracia de Dios, hayas podido realizar poniendo en práctica el Evangelio; “pincha” aquí abajo en “comentarios” y escríbela.



lunes, 17 de febrero de 2014

YO DIGO AL SEÑOR: "TÚ, MI BIEN"

“Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios”. 
Para ello, en el estupendo comentario Chiara Lubich sugiere repetir de corazón: 
“Tú, Señor, eres mi único Bien”. 
Te ofrezco otro texto de ella abundando preciosamente en el tema:
NUESTRO 

ÚNICO BIEN 

Lo que caracteriza y hace fecunda nuestra evangelización es el hecho de que hacemos preceder el testimonio a la palabra; que el «hablar» debe seguir a nuestro «ser». Al mismo tiempo, hemos comprendido que, debido al camino comunitario que seguimos, el mismo «hablar» es parte del «ser». Nosotros somos realmente los que debemos ser también si comunicamos. Y es esta conciencia la que nos ha proyectado siempre hacia el prójimo, y nos ha hecho aprovechar innumerables ocasiones para dar a Dios a las personas.

Pero hay un punto, una piedra, sobre la que se debe apoyar todo, de manera que nuestro evangelizar, que es también comunicar, sea auténtico, un compromiso prioritario e imprescindible para que todo el edificio de nuestra, evangelización se apoye sobre cimientos seguros.

Santa Teresa de Lisieux decía que es mejor hablar «con Dios» que hablar «de Dios», porque en las conversaciones con los  demás se puede introducir siempre el amor propio.

Y es cierto. Pero, porque la nuestra es una espiritualidad comunitaria, nosotros debemos también hablar «de Dios». Naturalmente debemos también hablar «con Dios», debemos, antes de nada, amar a Dios con ese amor que es la base de nuestra vida, y por tanto también de nuestra evangelización, y que se exterioriza en la oración o en la actuación de su voluntad.

Por tanto, hablar con el prójimo, aprovechar cada ocasión para evangelizar, pero hablar, antes de nada, con Dios.

Hablar con Dios, ¿cómo?

Realizando, cada vez mejor, las prácticas de piedad, pero también verificando, durante el día, por medio de alguna
 brevísima oración, si nuestro corazón está realmente orientado hacia Él, si es Él el Ideal de nuestra vida; si reina en nosotros, en todo nuestro ser como verdadero rey; si lo ponemos realmente en el primer lugar de nuestro corazón; si lo amamos sinceramente con todo nuestro ser.

Me refiero a esas orientaciones rápidas que la Iglesia aconseja especialmente a los que están en medio del mundo y no tienen tiempo de rezar mucho. Son como flechas de amor que parten de nuestro corazón hacia Dios; como dardos de fuego: las llamadas «jaculatorias», que etimológicamente significan precisamente dardos, flechas. Estas sirven magníficamente para enderezar el corazón hacia Dios.

En la liturgia de la Misa hay un versículo que se puede considerar como una jaculatoria, muy bonito. Dice: «Tú eres, Señor, mi único bien» (cfr. Sal 16, 2).

Trataremos de repetirlo durante el día, sobre todo cuando los apegos de vario tipo quieran arrastrar nuestro corazón detrás
 de cosas, de personas o de nosotros mismos. Digamos: «Tú eres, Señor, mi único bien», no esa cosa, no esa persona, no yo mismo; «Tú eres mi único bien», ninguna otra cosa. Esto es lo que quiero y vuelvo a elegir ahora: «Tú, mi único bien».

Tratemos de repetirlo cuando la agitación o la prisa nos llevaría a hacer mal la voluntad de Dios del presente: «Tú eres, Señor, mi único bien, por tanto mi bien es tu voluntad, no lo que yo quiero».

Cuando la curiosidad o las ganas de consolación, nos lleve a
 querer conocer con anticipación a personas o cosas, «Tú eres, Señor mi único bien, no aquello de lo que mi avidez y mi orgullo querrían saciarme».

Tratemos de repetirlo frecuentemente y así nos sentiremos unidos a Dios y llenos de Él y pondremos y volveremos a poner la base de nuestro verdadero ser, de nuestro testimonio necesario, primer acto de evangelización. De esta manera todo irá bien en la vida, en el sentido justo.

Entonces, cuando hablemos, no diremos sólo palabras, o peor, habladurías, sino que serán dardos sobre las almas para que se abran al amor, para que acojan a Jesús.

Probemos. Descubriremos que esas pocas palabras, («Tú eres, Señor, mi único bien»), han sido una medicina para vuestra alma, un tónico; como diría Santa Catalina de Siena: «Han hecho que nuestra alma sea una lámpara derecha».
«Tú eres, Señor, mi único bien».


CHIARA LUBICH, Nuestro único Bien, en Revista "Ciudad Nueva", Madrid, mayo 1992, pág. 26-27.