lunes, 31 de agosto de 2026

NO HACER MAL A NADIE

 PALABRA DE VIDA                              septiembre 2026          

 

«La caridad no hace mal al prójimo.

La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud»

(Rm 13, 10)

¿Se le puede ordenar a alguien que ame? Si entendemos el amor como un sentimiento, ¡evidentemente es imposible! Pero si más bien lo entendemos como un don de Dios, la cosa cambia.

En la Carta a los Romanos, de la que está tomada la Palabra de vida, Pablo describe precisamente la relación entre Ley y amor, y afirma que el amor es pleno cumplimiento de la Ley. Poco antes nos ha revelado de dónde proviene este amor: «La prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros» (Rm 5, 8). Por su parte, la Primera Carta de Juan dice: «En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados» (1 Jn 4, 10).

 

«La caridad no hace mal al prójimo. La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud».

 

Nadie puede dar lo que no tiene. Lo había entendido bien Agustín cuando, dirigiéndose directamente a Dios, pedía: «Da lo que mandas y manda lo que quieras»[1]. Hemos recibido el don inestimable del amor de Dios y estamos llamados a no guardárnoslo, sino a ponerlo en circulación. Podemos convertirnos en sujetos en lugar de ser simples destinatarios del amor de Dios: pasar de amados a amantes, y así participar en la vida misma del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo: el Amante, el Amado y el Amor.

No tenemos con nadie otra deuda que la del amor mutuo –nos reconforta Pablo–, pues quien ama al otro ha cumplido la Ley (cf. Rm 13, 8).

 

«La caridad no hace mal al prójimo. La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud».

 

«El verdadero amor al prójimo no causa ningún daño –afirma Chiara Lubich–. Es decir, nos lleva a vivir todos los mandamientos de Dios sin exclusión, ya que el primer objetivo que tienen es llevarnos a evitar todas las formas del mal en que podríamos caer, ya sea contra nosotros mismos o contra nuestros hermanos y hermanas»[2].

Así entendidos, los mandamientos de la Ley se convierten en un don del amor de Dios más que en una obligación: no constriñen nuestro amor sino que lo liberan plenamente.

 

«La caridad no hace mal al prójimo. La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud».

 

Para alcanzar este «pleno cumplimiento», el primer paso en el amar al prójimo es no hacerle daño. Pero además hace falta ser creativos en el amor: «No basta con no hacer daño al prójimo –nos recordaba el papa Francisco–; es necesario elegir hacer el bien aprovechando las ocasiones para dar buen testimonio de que somos discípulos de Jesús»[3].

¿Cómo vivir entonces esta Palabra de Vida? Volvamos a poner el amor en el centro de nuestra vida. Amemos a los demás concretamente, como los amaría Jesús: Él es la plenitud del amor que se dona completamente a Dios y a la humanidad. De Él podemos aprender la alta medida del amor.

 

«La caridad no hace mal al prójimo. La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud».

 

Doris, una chica escocesa, nos cuenta: «En nuestras visitas habituales a un refugio para personas sin hogar, entro en un mundo muy distinto del mío. Sé que lo que cuenta no es tanto lo que siento, sino amar. Un día, un hombre que reflejaba una profunda tristeza me confesó que estaba dispuesto a terminar con todo, que quería incluso morir. Me puse simplemente a escucharlo; luego nos tomamos juntos un bocadillo y un café. Y entendí que escuchar y estar presente era ya un modo de demostrar amor. Cuando llegó el momento de irme, me dio un fuerte abrazo, me sonrió y me dijo que lo que estábamos haciendo era muy importante, no solo para él, sino para todos los que estaban allí. Sentí la fuerza increíble del amor. Quizá no lo haya “salvado”, pero su gratitud me llenó de alegría, y esto, ya de por sí, es muy potente».

 

CLAUDIO CIANFAGLIONI y el equipo de la Palabra de vida

 

 



[1] Agustín de Hipona, Confesiones, X, 29, 40: da quod iubes et iube quod vis.

[2] C. Lubich, Palabra de vida de septiembre de 1993: Palabras de Vida/2 (1991-2006) (ed. F. Ciardi), Ciudad Nueva, Madrid 2026, p. 77.

[3] Francisco, Audiencia general, 3-1-2018: El encuentro con el Resucitado. Catequesis sobre la santa misa, Ciudad Nueva, Madrid 2018, p. 48.

YO TE ALABO, SEÑOR

 VIDA DE LA PALABRA                                   mes de AGOSTO

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de agosto («Engrandece mi alma al Señor», Lc 1, 46) y la de julio («Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese sí que da fruto», Mt 13, 23):

1.-        Fui a recoger a mi hermana que estaba 3 días de retiro orando en el Monasterio de El Paular.

Llegué con anticipación. Después de comerme lo  que me llevé en un tupper, entre árboles, en el mismo parking frente al Monasterio, fui a caminar unos metros y vi a unos hombres que tenían problemas para arrancar su coche. Me vino la tentación de pasar de largo: estaba recién comido y era una de las olas de calor. En cambio, naturalmente me ofrecí y cuando empecé a empujar su coche desde el lateral de su conductor, me di cuenta de que me sonaba la cara del que conducía: era sobrino de un matrimonio de mi Parroquia. Él nos había hecho magníficamente la guía de Salamanca hará 3 años; es del Opus Dei, así que imaginé que todos los demás también.

Quedaron muy agradecidos por mi consejo de orientar el coche en dirección contraria para que quedara en ligera cuesta abajo, etc; y por la ayuda para empujar y por lo que íbamos hablando mientras. Fue verdaderamente un rato bonito de comunión fraterna.

 

2.-        Durante el “famoso” eclipse estuve celebrando la Misa de 20:00. Ya acabando se notaba la oscuridad, aunque quedaba mucho para el real anochecer, y les compartí: “a través de las vidrieras se percibe cómo cae la oscuridad rápidamente, pero acabamos de comulgar y el verdadero Sol brilla en nuestros corazones”.

Al acabar la celebración, con mi madre en su silla de ruedas, con mi hermana y gente de su comunidad salimos un instante, con el pueblo a oscuras y en seguida iba aumentando la claridad: entramos de nuevo en la iglesia para hacer un rato de oración que, en medio del atardecer, hacía que la claridad interior en nuestras almas fuera “in crescendo” por el “tú a Tú” con su Creador. “Proclama mi alma la grandeza del Señor”.

            Entre todos pensábamos en voz alta no dejarnos engañar por tanta difusión de medios, y no olvidarnos de los problemas reales y pedir a Dios que haga surgir la verdadera luz más allá de otros eclipses de todo tipo.

 

3.-        Parte de estas dos últimas semanas, como cada verano, hemos estado unos días en unidad un grupo de sacerdotes tratando por el amor recíproco que resplandezca la presencia de “Jesús en medio” de nosotros tanto en el descanso vacacional, como en la convivencia, la oración y la formación.

            Ha habido multitud de oportunidades de decir “proclama mi alma la grandeza del Señor”…: viendo las maravillas (o las cosas normales) de la naturaleza, haciendo largos ratos de comunión y comunicación de experiencias entre nosotros, largos ratos de oración también en la capilla del semisótano, etc. También por algunos momentos de incertidumbre o de oscuridades o tomas de decisiones... Todo era oportunidad para alabar con María al Señor.

También antes y después de esta convivencia, los días cuidando a mi madre, p.ej. tratando con paciencia que aprenda a manejarse ella sola con la silla de ruedas, etc.

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de agosto («Engrandece mi alma al Señor», Lc 1, 46), la de julio («Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese sí que da fruto», Mt 13, 23) y la de junio («Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca. […] Gratis lo recibisteis; dadlo gratis», Mt 10, 7-8):

 

1.-        “hoy más que nunca estaba ansiosa de recibir la palabra de vida: acabo de anotarla en un papel para leerla cada vez que me acuesto y cuando me levanto.

Como te comenté, estoy con una movilización interna que se la entrego al Señor para que Él me muestre el camino.

Lo que sí pude observar en mí es que he sentido misericordia por gente que no me caía bien y que milagrosamente empecé a mirar con cariño: son los ojos de Jesús en mí.

También empezar a empatizar con los más necesitados y encontrar la mirada de Jesús en ellos, como dijo el Papa en su visita. Y también, después de hablar con una amiga, a quien critiqué por decisiones que tomó. Me di cuenta qué importante es no juzgar y, sobre todo, sin saber el porqué de sus decisiones. ¡Qué gran aprendizaje fue eso para mí! 

Este es el mes de mi cumpleaños y el de mi hija mayor... Y siempre agosto es un mes de mucho movimiento interno para mí. ¡Gracias por todo y felices vacaciones! Leeré y reflexionaré la Palabra.

 

2.-        “me han diagnosticado un cáncer de mama, en principio en estado inicial, pero ahí está y me operarán a finales de agosto.

De inicio, lo primero que se me pasó fue pensar lo mucho q trabajo para esto y sentir dolor y tristeza porque Dios me manda demasiadas pruebas. Llamé a la focolarina que nos sigue a todos los de esta región y me ayudó espiritualmente a no tomarlo como un castigo, y vivirlo para Gracia de Dios. Estoy trabajando esto desde todo lo espiritual que puedo, sigo dándome a los demás... por momentos tengo miedo y nuevamente vuelvo a trabajarme. El pasapalabra de hace unos días, decía “rezar a conciencia”: estoy cambiando también mi forma de rezar, que sea más consciente y profunda.

 

3.-        “julio ha sido muy intenso para mi familia. Mi madre partió al cielo, se fue apagando...

María fue a visitar a su prima para hacerle partícipe de su alegría, en esta ocasión experimentamos su visita para coger de la mano a mi madre y llevarla ante su Hijo. No puedo decir más que gracias al Señor por habernos dejado vivir a su lado todo este tiempo.

 

4.-        “…algo de mis vacaciones: he estado un mes casa de una de mis hermanas y quince días en otra comunidad.

Al día siguiente de llegar con mi hermana, me caí en la calle: un desgarro muscular muy fuerte que me ha obligado a necesitar que me aseen, me vistan... cuando, en cambio, lo que yo iba era dispuesta a ayudar. No pude usar el ordenador ni nada...

Entonces, en estas circunstancias me repetía, una y otra vez, como una "canción del día", el texto del Magníficat: “Proclama mi alma...”.

Así que, en esa situación: impotencia, dolores, incomodidades... podía repetir por dentro, una y otra vez "proclama mi alma...”.

Ya estoy en casa y ya puedo usar la mano derecha para escribir. Te doy las gracias por tus envíos….

 

5.-        “ya vamos llegando a ese momento que los achaques nos acompañen a cada momento y tengo que seguir rezando para llegar y sufrirlos como nuestro castigo esencial: ganarás el pan con el sudor de tu frente.

   Me alegró mucho verte y que no has cambiado nada, sigues con esa mirada convencida de seguir por el camino recto y seguro: El buen camino. Otros nos debatimos con las dudas siempre de si no nos estamos equivocando, pero eso es lo que significa poder elegir… quizá equivocarse. 

  Ahora con el mal uso que hacen los políticos de las personas, como engañar a gente masivamente para que se jueguen la vida nadando con falsas promesas, te hacen ver la maldad de algunas personas que no tienen respeto por la vida de los demás. Por eso ahora es más importante que nunca mostrar la Fe en Jesús a esos que no creen que todos somos hijos de Dios.

 

 

6.-        “llevo un día aquí en mi voluntariado anual en otro continente: solo hago escuchar y hablar con todos. Al día siguiente de llegar fui a visitar a una señora que vive sola en silla de ruedas y la falta una pierna y desde que la conocí hace muchos años trato de visitarla lo antes posible, pues cuando fui se quedó paralizada, hasta que la digo no te acuerdas de mí, reaccionó muy pronto: “te estaba esperando; se me hizo eterno el año, pues aquí estoy con tus medicinas y mi cariño”. La escuché a fondo. Le contesté a sus preguntas y se emocionó: “no pensaba que ibas venir”. Yo suelo cumplir. Siguió hablando de su vida muy difícil, pero es muy creyente, la pregunté quién te trae la comida, ella me dijo que el sobrino no puedo venir, y me dio a entender que no tenía casi comida, pero yo no la dije nada, cambié de tema, porque ella sé que no tiene dinero, pasó un rato hablando. Cuando llegué donde me quedaba, mi mente estaba dando vueltas. Me preguntan: “¿en qué piensas?”. “En la señora”. “Mañana sabrás qué hacer”. Yo sabía que por la mañana tenía que ir a comprar; cuando se lo llevé, se emocionó, estuve  un rato con ella; estaba triste, me hizo alguna pregunta, la conté alguna anécdota que me había pasado, ella se rio muchísimo. Yo al rato me fui y se quedó tan feliz y yo me fui más porque la dejé tranquila y con comida.

 

 

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sábado, 1 de agosto de 2026

PROCLAMA MI ALMA LA GRANDEZA DEL SEÑOR

PALABRA DE VIDA                                                 agosto 2026

«Engrandece mi alma al Señor»

(Lc 1, 46)

En el primer capítulo de su Evangelio, Lucas nos ofrece la única página del Nuevo Testamento en que las protagonistas son dos mujeres, María e Isabel.

Isabel vivía en una ciudad cerca de Jerusalén, a unos 150 km de distancia de Nazaret. María emprende este largo viaje nada más recibir el anuncio del ángel de que iba a ser la madre de Jesús (Lc 1, 26-38). No conocemos los detalles de la travesía, solo sabemos que se dirigió con prontitud a la región montañosa. Pero ¿por qué se dirige allá?

María va para comunicar esta alegría a quien, como ella, había recibido de Dios la gracia de esperar un hijo, y para estar a su lado y ayudarla durante los últimos meses de embarazo. Es la historia de dos mujeres, de dos maternidades imposibles. ¿Quién mejor que ella podía entenderla y compartir esta experiencia? De este encuentro brota el canto del Magníficat.

 

«Engrandece mi alma al Señor».

 

«Estas palabras brotan de un ardor inflamado y de un gozo desbordante […]. Por eso no dice “yo ensalzo a Dios”, sino “mi alma”…, como si quisiera expresar: “mi vida, todos mis sentidos, se ciernen en el amor, alabanza y gozo divinos […]”»[1], escribe Martín Lutero en su comentario al Magníficat.

El verbo engrandecer, hacer grande, revela la alegría que suscita descubrir que Dios es más grande de lo que nos esperábamos. Esta alegría provoca una profunda humildad y un hondo sentido de gratitud y reconocimiento.

Como subraya Ermes Ronchi, «el Magníficat es el evangelio de María, su buena noticia, que alcanza a todas las generaciones». Por diez veces, la joven de Nazaret repite lo que ha hecho Dios[2], como una especie de nuevo decálogo, de diez nuevos mandamientos que trastocan la lógica del mundo.

Resulta espontáneo preguntarse si hemos conservado el sentido de estupor y de asombro en nuestra vida diaria y de oración ante todo lo que Dios ha obrado y sigue obrando. Sin abrirnos a la novedad y a sus sorpresas, sin asombro, la fe se convierte en una letanía cansada que lentamente se apaga y se convierte en una costumbre social[3].

 

«Engrandece mi alma al Señor».

 

El canto de María no es simplemente una oración de alabanza intimista, sino una alabanza profética, caracterizada por recurrir constantemente a los pasajes de la Escritura[4], lo que indica la dirección de la historia según el corazón de Dios. Alabarlo significa alinearse con los pequeños, creer que el mundo puede y debe cambiar.

Las palabras de este himno nos invitan a comprender la intervención salvífica de Dios en nuestra historia personal y comunitaria, tanto nuestra propia vivencia personal como la universal, tanto el momento presente como los cielos nuevos y la tierra nueva que la revolución social del Evangelio inaugura.

 

«Engrandece mi alma al Señor».

 

Estas palabras nos invitan también a nosotros a hacer de nuestra vida una alabanza viviente, a reconocer cada día las maravillas, a unir nuestra voz a la de María para proclamar que Dios es fiel, que su misericordia se extiende de generación en generación y que su reino de justicia y amor ya se está realizando entre nosotros.

Chiara Lubich había captado esta dimensión revolucionaria del canto de María cuando escribió a los jóvenes casi como un desafío: «Lee el Magníficat y encontrarás la primera y más potente página de la doctrina social cristiana. ¿Quién y cuándo la realizará completamente?»[5].

La pregunta sigue estando abierta y nos interpela. La intervención de Dios no debería quedarse reducida a la intimidad del corazón; hace falta que se manifieste en las relaciones, en la vida común, en la trama de las generaciones futuras.

PATRIZIA MAZZOLA y el equipo de la Palabra de vida

 



[1] Martín Lutero, Comentario al Magníficat: https://1library.co/document/zlvl282y-comentario-al-magnificat-por-martin-lutero.html.

[2] Cf. E. Ronchi, «Magnificat, una finestra aperta sul futuro», Avvenire 12 de agosto de 2021.

[3] Cf. Francisco, Angelus, Plaza de San Pedro (Roma), 4 de julio de 2021.

[4] Cf. G. Rossé, Il Vangelo di Luca, Città Nuova, 1992, p. 69.

[5] C. Lubich, Signo de contradicción, Ciudad Nueva, Madrid 1971, n. 203, p. 64. 

 

viernes, 31 de julio de 2026

LA SEMILLA DE LA PALABRA FRUCTIFICA

 VIDA DE LA PALABRA                          mes de julio

 

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de julio («Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese sí que da fruto», Mt 13, 23) y la de junio («Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca. […] Gratis lo recibisteis; dadlo gratis», Mt 10, 7-8):

1.-        A mediados de mes estuve seis días cuidando a mi madre mientras mi hermana pequeña, que habitualmente vive con ella, se marchaba de campamento con su parroquia. Además, la señora que la cuida unas horas cada mañana de los laborables, estaba de baja recién operada.

            Fueron unos días bonitos con mi madre, pero muy intensos y volví más que agotado. Además, prácticamente no pude hacer ninguna otra cosa todos esos días.

La infección de orina recurrente y la nueva tanda de antibióticos la tenían muy débil, (la ola de calor manchego tampoco aliviaba precisamente), con lo cual, por lo visto, debía ser una tortura para ella cada vez que la tenía que mover de la silla de ruedas al inodoro y viceversa, (y era casi cada 40 o 50 minutos). Cada vez que la sentaba, (se ve que debía tener unos dolores horribles, también en las rodillas, cada vez que la movía), decía casi escapándosele las lágrimas: “¡ay!, ¡gracias, Dios mío!; por fin”. Y yo añadía con mi espalda y riñones “baldados”: “gracias, Señor”. Y nos uníamos los dos a bendecir a Dios, incluso cantando a veces. Así que, el lugar más insospechado, se convertía en un sitio de continua alabanza y ofrecimiento a Dios.

Cuando ella se quedaba unos instantes tranquila, yo me tumbaba estirado en la cama para tratar de recuperar mi espalda y, lo mismo que cuando la estaba moviendo a ella, aprovechaba yo también para diálogo interior con el Señor, consciente de Su Presencia en mi interior, más que nunca gracias a un librito que estoy leyendo, (el preferido del Papa); y luego cuando ya me levantaba, la miraba a ella, y le decía a Dios: “igual que estás en mi interior, también lo estás en ella: así que voy de Ti en mí hacia Ti en ella, y viceversa”. Y recordaba y repetía una y mil veces esos días el texto de Chiara: “¡La Trinidad dentro de mí! ¡El abismo dentro de mí! ¡¡La inmensidad dentro de mí!! ¡La vorágine de amor dentro de mí! ¡El Padre…! ¡¡El Verbo!! ¡El Espíritu Santo…!”, etc. Y luego me lo repetía yo en silencio mirándola a ella.

Ya valorábamos inmensamente todos los hermanos la tarea que mi hermana desempeña continuamente y nosotros solo 2 ó 3 días cada uno al mes, (bueno, yo ahora 6), pero esos días me han hecho valorarlo y agradecerlo muchísimo más. Y, naturalmente, entender y valorar más a todos los que cuidan a otros, familiares o no.

Incluso, el único rato que pude dedicar en aquellos días a preparar este correo-e, (y bocetos para mis programas de Radio María), cuando esta mañana fui a buscarlos para terminar de elaborar esto y mandártelo, no sé cómo ni cuándo, pero habían desaparecido todos los textos. Ha sido un momento bonito también para decirle al Señor: “importa tu Palabra, dar fruto en eso, más allá de lo que yo pueda servir para difundirla” y, como siempre, “Tú, Señor, eres mi único Bien”.

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de julio («Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese sí que da fruto», Mt 13, 23), la de junio («Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca. […] Gratis lo recibisteis; dadlo gratis», Mt 10, 7-8) y la de mayo («“Como el Padre me envió, también yo os envío”. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo”», Jn 20, 21-22):

 

1.-        “de nuevo me emociono mucho al leer todo lo que me escribe y manda. Estoy muy agradecida por el rato que me dedicó el otro día, realmente me ha ayudado y me ayuda saberme acompañada en este camino, me ha dado el empuje que necesitaba, me ayuda con la absurda vergüenza y complejo que siento por mi ignorancia.

Estoy muy feliz de haber dado el paso, he ido a Misa en estos tres domingos desde que nos vimos, es mi primer gran propósito: no fallar en esto, ir a la iglesia cada semana para encontrarme con Dios y poco a poco tratar de escucharlo y de sentirlo con más fuerza. Cada domingo he ido a una iglesia diferente por encontrarme en distintos lugares; y este próximo me tocará una nueva porque mi marido y mis hijos están en el campo y cada fin de semana iré para allá al terminar de trabajar. Imagino que lo importante es ir :) me resulta reconfortante, me siento muy bien después de ir a la iglesia y de escuchar la Misa. También leo el Evangelio del día. Por supuesto que tengo pendiente pedirle cita en un par de semanas para volver a charlar al menos 1 vez al mes ☺️ y que comentemos también acerca de mi conveniente catequesis.

Mil gracias de nuevo, Paco, por su tiempo, su confianza y su cariño.

Me quedo la Palabra que Vida que me ha compartido…: la imprimiré, tal y como me recomienda, para leerla a lo largo de las semanas, pensaré acerca de ella, y trataré de aplicarla.

 

2.-        “que alegría cuantas experiencias bonitas en tu correo del día 1 de julio. Yo estoy  un poco regular de salud y con mucho dolor. El otro día fui consciente de estar atenta a ofrecer mis dolores y preocupaciones y ponerlas en las manos de Jesús.

Mi hijo me pedía que fuera a verlo a la ciudad donde vive; como tengo varias citas médicas, ni podía desplazarme; le decía yo a Jesus cómo hacer. Lo puse en su Corazón y al otro día me decía mi hijo que estuviera tranquila, que tenía él que aprender a estar solo y que poco a poco lo estaba consiguiendo. Pero los sufrimientos de los hijos duelen mucho: estoy atenta a ofrecer.

 

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miércoles, 1 de julio de 2026

SEMBRAR LA PALABRA EN NOSOTROS

  PALABRA DE VIDA                                       julio 2026

«Lo sembrado en tierra buena

significa el que escucha la palabra y la entiende;

ese sí que da fruto»

(Mt 13, 23)

Después de haber hablado en parábolas a una gran muchedumbre a la orilla del lago Tiberíades, Jesús se dirige a sus discípulos y les explica a ellos el sentido profundo de sus palabras.

La protagonista de nuestro relato es la Palabra de Dios, comparada con una semilla pequeña y frágil. La piedras, las zarzas y las aves pueden impedirle germinar, echar raíces y producir espigas maduras, pero el sabio sembrador conoce su sorprendente vitalidad.

A través de estas imágenes, Jesús revela la relación entre el hombre y la Palabra que Dios ofrece abundantemente, pero hay quien la acoge y quien, por diversos motivos, la deja caer sin que dé fruto. Efectivamente, en el corazón humano, la superficialidad y las excesivas preocupaciones materiales amenazan el milagro de la vida sobrenatural que Dios mismo desea encender en sus criaturas.

También a nosotros, como a los discípulos, Jesús nos invita a entrar en el humilde misterio del amor de Dios, y al mismo tiempo nos interpela personalmente sobre una decisión: ¿qué terreno queremos ser?

 

«Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese sí que da fruto».

 

Escuchar y comprender: este parece ser el secreto que nos convierte en un terreno acogedor, donde la semilla de la Palabra puede expresar su fuerza y dar buenos frutos.

¡Qué valioso es estar disponibles a la escucha! Es el espacio espiritual para dejar entrar la vida de Dios, que siempre nos precede con su misericordia, con la paciencia del trabajador que conoce y respeta los tiempos de maduración.

Las palabras de Dios, como escribe Chiara Lubich, «iluminan interiormente no solo la mente, sino todo el ser, porque son luz, amor y vida. Dan paz –la que Jesús llama suya: “mi paz”– incluso en los momentos de turbación y de angustia. Dan alegría plena aun en medio del dolor que a veces atenaza el alma. Dan fuerza, sobre todo cuando sobrevienen el abatimiento o el desánimo. Nos hacen libres porque abren el camino de la Verdad. […] También en nosotros debe nacer un amor apasionado por la Palabra de Dios: acojámosla atentamente cuando se nos proclame en las iglesias, leámosla, estudiémosla, meditémosla… Pero sobre todo estamos llamados a vivirla. […] Al vivir una Palabra de Jesús vivimos todo el Evangelio, porque en cada Palabra suya Él se entrega por completo, viene Él mismo a vivir en nosotros […] y sustituye nuestro modo de pensar, de querer y de obrar en todas las circunstancias de la vida»[1].

 

«Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese sí que da fruto».

 

Wambil de México nos cuenta: «Hubo un tiempo en que me sentía atrapado en un profundo agujero. Estaba inmerso en una relación violenta, trataba de huir y arreglarlo todo con mis fuerzas. Influido por las redes sociales y el ruido exterior, a menudo perseguía cosas que no estaban en el plan de Dios. A pesar de todos mis esfuerzos, seguía sintiéndome vacío y sin una meta. Sabía que el amor es un lenguaje universal, así que me puse a hacer voluntariado, y encontré un modo de actuar que solo podía venir de Dios. Con el tiempo descubrí un lugar donde escuchar su Palabra y crecer en la relación con Él. Estoy profundamente agradecido».

Incluso cuando nos sentimos tierra árida y pedregosa, la misma Palabra es eficaz, como revela el profeta Isaías: «Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, […] así será la palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que cumplirá mi deseo y llevará a cabo mi encargo» (Is 55, 10-11).

Sostenidos por esta esperanza, en un tiempo dominado por miedos y tensiones, cultivemos también la confianza en las mujeres y en los hombres con quienes compartimos la vida. Confiemos en su capacidad de dar buenos frutos y de crear ocasiones de escucha y diálogo, para caminar juntos hacia el horizonte de la fraternidad. 

LETIZIA MAGRI y el equipo de la Palabra de vida

 



[1] C. Lubich, Palabra de vida de marzo de 2003: Ciudad Nueva n. 396 (2003/3), pp. 24-25.


martes, 30 de junio de 2026

ÉPOCA DE CONVERSIONES

 VIDA DE LA PALABRA                                últimas semanas de JUNIO

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de junio («Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca. […] Gratis lo recibisteis; dadlo gratis», Mt 10, 7-8) y la de mayo («“Como el Padre me envió, también yo os envío”. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo”», Jn 20, 21-22): 

1.-        Estas semanas he tenido experiencias gratificantes atendiendo a personas que se han acercado a la fe. ¿Quizá ha sido fruto de la Visita apostólica del Papa a España? Cada uno de los casos llevaba gestándose desde hace uno o 2 años, pero ciertamente es ahora cuando se han atrevido a dar el paso.

Yo he estado en contemplación de la Gracia de Dios en acción con cada uno de ellos. “El Reino de Dios está cerca”. Yo me maravillaba a través de cada cosa que me contaban porque se veía muy cerca la mano de Dios. No es que no se vea esta también en los momentos de dificultad o en las noches oscuras, ¡al contrario!

“Dad gratis lo que gratis habéis recibido”. En la parroquia hemos tenido hace un par de domingos el bautizo de un adulto y la confirmación de otros 5, además de 13 jóvenes. El neófito, de 38 años de edad, hace año y medio empezó a acercarse tímidamente a esta parroquia, después de haber estado leyendo mucho sobre distintas corrientes filosóficas y diversas religiones, para llegar a la conclusión de que Dios, Padre de nuestro señor Jesucristo, le estaba atrayendo. Se apuntó fructuosamente al grupo de catequesis de adultos que llevo cada domingo por la tarde y ahí ha ido absorbiendo con interés y participación todo el Catecismo de la Iglesia Católica, con inquietudes y preguntas interesantes que íbamos resolviéndole.

Entre los adultos que se confirmaron, 3 de ellos vieron que sus respectivos hijos adolescentes, continuando su proceso catequético en la parroquia, habían empezado el catecumenado de Confirmación hace 3 años, y ellos, hace 2, decidieron dar el paso de prepararse para recibir también ese sacramento ese mismo día que sus hijos.

 

1b.-     Pero te cuento otros casos más llamativos de estos días.

Una señora, llevaba todo el año dándole vueltas a que tenía que confesarse y empezar a venir a la iglesia. Meses leyendo mucho y escuchando buenos podcast y charlas, y finalmente, al ver que una amiga había quedado conmigo para confesarse despacio, se vino ella también a recibir este sacramento después de muchos años. Varias veces repitió en la conversación: “quiero hacer de Dios el centro de mi vida”. Y repetía: “Con mi trabajo, con mi marido y mis hijos, estoy muy bien, pero, (se ponía a llorar), siento que me falta todo, que me falta lo principal, quiero hacer de Dios el centro”, quiero que todo gire en torno a Él.

1c.-      Esa misma mañana había venido otra señora, mandada por un amigo mío que le trabaja su jardín. Aunque está en situación irregular y no puede comulgar, tenía verdadera hambre de Dios y muchas preguntas e inquietudes. Le enseñé nuestro templo parroquial y sus significativas y abundantes vidrieras, explicando sus significados. Con eso se le aclararon muchas cosas y decidió venir periódicamente a hablar conmigo: “necesito un cura de cabecera”, me diría días después.

1d.-     Por sorpresa  también vino al día siguiente un hombre, también de cuarenta y pico años, diciendo que su hija, que se iba a confirmar en otra parroquia, es la que les ha ido atrayendo a él y a su mujer: que lleva un año con esa inquietud y se ha leído entera la Biblia por primera vez, y que le ha dicho mucho, pues desde la primera comunión había perdido el contacto con la Iglesia. Toda la familia querían empezar una nueva vida con Dios y desde Dios.

1e.-      Pocos días después, una señora, a cuyo nieto bauticé a final del verano pasado, desde ese momento, por mi acogida y simpatía decía ella, estaba dando vueltas a que necesitaba la Eucaristía, que es un abrazo con Jesús, y que llevaba años sin confesarse, y por fin se había decidido a venir a hablar conmigo.

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de junio («Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca. […] Gratis lo recibisteis; dadlo gratis», Mt 10, 7-8), la de mayo («“Como el Padre me envió, también yo os envío”. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo”», Jn 20, 21-22) y la de abril («Quédate con nosotros, porque atardece», Lc 24, 29) y la de marzo («Levantaos, no tengáis miedo», Mt 17, 7):

 

1.-        gracias por enviar mensualmente la Palabra de vida: escribo el texto y lo tengo en mi mesilla de noche, para recordarlo al acostarme y al despertarme.

            Para ser completamente sincera, no estaba ilusionada por ver al Papa León: tuve 3 intentos fallidos de conocer al Papa Francisco y me quedé con una sensación amarga...      Un día dije que si el Señor quería que estuviese en algún evento en Madrid, Él me llamaría. Y fue así: tú me contactaste y me mandaste el enlace para la inscripción. Fui a Cibeles, y me invitaste al Bernabéu.

Me sentí muy bendecida por haber estado ahí, su presencia y mensaje tocó mi corazón y comprendí que el Señor me estaba recompensando por aquellos intentos fallidos, me emocioné y lloré mucho, pero de agradecimiento y emoción.

Hoy siento que el Señor quiere algo más de mí, y se lo entrego: que Él me use para su obra.

 

2.-        como ya sabes, no vengo de una familia especialmente creyente, y nunca nos han inculcado la fe (aunque siempre hemos tenido la libertad de elegir en qué creer).

Desde hace un tiempo, notaba que algo o alguien me hablaba, que algo o alguien me llamaba de manera sutil, pero no llegaba a comprender qué o quién podía ser. Quizás mi propia voz interior, quizás un “Pepito Grillo”… Ahora ya sé que era Dios quien me animaba y daba ese empujoncito que necesitaba.

Porque aquella tarde de un viernes hará unos 4 meses que aparecí en tu parroquia para hablar contigo no sabía ni cómo ni porqué había ido, no tenía una explicación racional para que después de tantos años de repente me diese por acercarme a Dios y bautizarme. Ahora ya por fin entiendo que, sin darme cuenta, fue Él quien me llevó hasta allí, que todos estos años de curiosidad y dudas era Dios guiándome hacia un camino de luz y paz. Y es el mayor regalo que he recibido en mi vida.

2b.-     Pero esta historia no va de mí…

Desde que acudo a tu catequesis para adultos los domingos por la tarde desde hace 4 meses y me he acercado a Dios este último año, y empiezo a entender y conocer más sobre Él, he comenzado a compartir esto con mi hermano menor, (quien también ha tenido siempre mucha curiosidad, pero nunca ha sido creyente): le cuento lo que aprendo, comparto mis experiencias, le cito breves fragmentos de la Biblia, vemos la serie “The Chosen” juntos… todo esto porque él me pregunta y se interesa en saber más.

Mi hermano lleva un tiempo conociendo a una chica, y se dio cuenta de que no era la persona indicada (solo le traía problemas y nada de paz, y se enteró de que el interés no era recíproco…), y ayer recibo de él, el siguiente mensaje:

            "Dios existe. Pero segurísimo. He empezado a tener fe. Llevo un par de meses dándole vueltas. Le he dicho (a Dios) que iba a hablar con ella y que me diese fuerza, y no he llorado nada, absolutamente nada. Tengo muchísima fuerza. Siempre he llorado mucho, y me he agobiado mucho. Y esta vez tengo cero sensaciones de agobio o de tristeza, y le he dicho a Él: "me estás dando fuerza por mi fe en Ti. No siento el cortisol alto y estoy súper tranquilo. Es una locura. Será efecto placebo, o será una realidad…”

Estas son las palabras textuales de mi hermano. 

Y yo, sin darme cuenta, al igual que hizo Jesús conmigo, le he guiado hasta Él. 

Porque algo tan bonito como la fe no te la puedes guardar para ti misma. Porque dicen que la fe “se ha puesto de moda entre los jóvenes”, pero lo que creo es que los jóvenes, en un mundo cada vez más desequilibrado e infeliz, nos hemos dado cuenta de que nada tiene sentido sin Él. Porque por mucho que la sociedad se esfuerce en negarle, estamos destinados a volver a Él.

… y gracias por la gran labor que haces.

 

3.-        tiene que haber sido muy emocionante estar tan cerca del Papa, en mi caso, por la edad lo he seguido por la televisión y me ha parecido admirable: es humanista, defensor de la dignidad humana y del apoyo a migrantes y a las personas que sufren dentro de nuestra sociedad por diversas causas.

Su estancia en España estuvo muy bien organizada.

Los aplausos de los diputados y senadores en mi opinión fueron bastante fariseicos por parte de algunos de los políticos en los que su comportamiento, tanto el día anterior como el siguiente, no se correspondía con dichos aplausos.

Todas las actividades estaban perfectamente organizadas, enfocadas en los objetivos del viaje. Los actos en Barcelona, Sagrada Familia, perfectos por el escenario, los coros, etc.

Desde mi humilde opinión, creo que el mundo tiene un magnífico Papa.

 

4.-        el viaje del Santo Padre se ha revelado necesario para los españoles, en este momento de corrupción política, paro, descontento... necesitábamos palabras de Esperanza. Estábamos como oveja sin pastor y de repente, el Pastor nos visita y enciende el fuego del Espíritu Santo en millones de personas,  jóvenes y adultos...: un milagro del Señor, me pareció que resucitábamos, que estábamos sedientos de palabras de Esperanza... ha sido emocionante. 

La gratuidad del amor, la posibilidad de hacer que las cosas funcionen por y para los demás, la vocación de servicio que tiene el cristiano... es lo que más me ha hecho pensar...: en qué puedo cambiar para parecerme más a Cristo, cómo puedo hacer para que mi vida dé un giro total hacia su Corazón Sagrado... y cómo creer firmemente que su Misericordia es más grande que mi pecado y que siempre me espera.

 

5.-        qué gozo al leer todo lo que has vivido. Me has mandado mensajes centrales que dan mucho que meditar para poco a poco hacer vida.

¡Qué  experiencia vivida los días del Papa en España...!: yo he procurado ver todo lo que he podido en diferido, creo que nos ha inyectado un gran impulso de fe y esperanza.

Este año estoy disfrutando los 15 días  con la familia y el tema está constantemente creo han sido días de verdadera gracia del paso del Señor por nuestras vidas.

No tengo palabras para agradecer todo lo que me has mandado, en estos días de descanso en familia, y con mi hermana lo estamos compartiendo y sabes que en total comunión,  hay en mí un nuevo impulso y gozo para estar atenta a pequeños servicios que en cada instante se ofrecen: barrer o fregar, salir a dar un paseo con alguien que te hace ir a un ritmo un tanto pesado y el otro se llena de alegría, recibiendo el cariño y dejándome  querer.