miércoles, 18 de febrero de 2026

RETIRO ESPIRITUAL CUARESMA 2026

Hoy, Miércoles de Ceniza, comienza la Cuaresma.  

Como todos los años en Cuaresma, hay Ejercicios Espirituales un fin de semana en el Centro Mariápolis de Las Matas: por si quieres apuntarte o recomendárselo a alguien. Y, en cualquier caso, para que reces por su fruto.

Serán del 13 de marzo (a las 19:00) al 15 de marzo (a las 18:00), organizados en conjunto con la Delegación Diocesana de Catequesis de la Archidiócesis de Madrid.

domingo, 15 de febrero de 2026

DESARMAR LAS PALABRAS

 Para vivir bien la ya muy próxima Cuaresma y retomar con nuevo brío la Palabra del mes Mira que hago nuevas todas las cosas»), aquí tienes unos textos:        

 

ESCUCHAR Y AYUNAR.

LA CUARESMA COMO TIEMPO DE CONVERSIÓN

    Todo camino de conversión comienza cuando nos dejamos alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad de espíritu. Existe, por tanto, un vínculo entre el don de la Palabra de Dios, el espacio de hospitalidad que le ofrecemos y la transformación que ella realiza. Por eso, el itinerario cuaresmal se convierte en una ocasión propicia para escuchar la voz del Señor y renovar la decisión de seguir a Cristo, recorriendo con Él el camino que sube a Jerusalén, donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección.

    Este año me gustaría llamar la atención, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha, ya que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro.

    Dios mismo, al revelarse a Moisés desde la zarza ardiente, muestra que la escucha es un rasgo distintivo de su ser: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor» (Ex 3,7). La escucha del clamor de los oprimidos es el comienzo de una historia de liberación, en la que el Señor involucra también a Moisés, enviándolo a abrir un camino de salvación para sus hijos reducidos a la esclavitud.

    Es un Dios que nos atrae, que hoy también nos conmueve con los pensamientos que hacen vibrar su corazón. Por eso, la escucha de la Palabra en la liturgia nos educa para una escucha más verdadera de la realidad...

    ...me gustaría invitaros a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz... 

LEÓN XIV, Mensaje para la Cuaresma 2026

(es precioso y no largo: si quieres, te lo mando entero)

 

 

 

ACEPTAR NUESTRA PEQUEÑEZ,

PARA QUE ACTÚE LA GRANDEZA DE DIOS

cuando miramos con los ojos de Dios, descubrimos que Él ha escogido el camino de la pequeñez para descender en medio de nosotros. Este es el estilo del Señor que todos estamos llamados a testimoniar; los profetas anunciaron la promesa de Dios acerca de un pequeño germen que brotará (cf. Is 11,1), y Jesús elogia a los pequeños que confían en Él (cf. Mc 10,13-16), afirmando que el Reino de Dios no se impone llamando la atención (cf. Lc 17,20-21), sino que se desarrolla como la más pequeña de todas las semillas plantadas en la tierra (cf. Mc 4,31).

Esta lógica de la pequeñez es la verdadera fuerza de la Iglesia. En efecto, esta fuerza no reside ni en sus recursos ni en sus estructuras, ni los frutos de su misión derivan del consenso numérico, de la potencia económica o de la relevancia social. La Iglesia, al contrario, vive de la luz del Cordero y, reunida en torno a Él, es impulsada por el poder del Espíritu Santo en los caminos del mundo. En esta misión, la Iglesia está llamada a confiar constantemente en la promesa del Señor: «No temas, pequeño Rebaño, porque el Padre de ustedes ha querido darles el Reino» (Lc 12,32). Al respecto, recordemos estas palabras del Papa Francisco: «En una comunidad cristiana donde los fieles, los sacerdotes, los obispos, no toman este camino de la pequeñez, no hay futuro, […] el Reino de Dios brota en lo pequeño, siempre en lo pequeño» (Homilía en Santa Marta, 3 diciembre 2019). 

ENCUENTRO DE ORACIÓN CON LOS OBISPOS, SACERDOTES, DIÁCONOS,
CONSAGRADOS, CONSAGRADAS Y OPERADORES PASTORALES

DISCURSO DEL SANTO PADRE LEÓN XIV

Catedral del Espíritu Santo (Estambul)
Viernes, 28 de noviembre de 2025

 

 

 

SOBRE LA HUMILDAD Y LA PAZ

No te importe mucho quién está por ti o contra ti, sino busca y procura que esté Dios contigo en todo lo que haces. Ten buena conciencia y Dios te defenderá. Al que Dios quiere ayudar no le podrá dañar la malicia de alguno.

Si sabes callar y sufrir, sin duda verás el favor de Dios. Él sabe el tiempo y el modo de librarte, y por eso te debes ofrecer a él.

A Dios pertenece ayudar y librar de toda confusión.

Algunas veces conviene mucho, para guardar mayor humildad, que otros sepan nuestros defectos y los reprendan.

Cuando un hombre se humilla por sus defectos, entonces fácilmente aplaca a los otros y sin dificultad satisface a los que lo odian. Dios defiende y libra al humilde; al humilde ama y consuela; al hombre humilde se inclina; al humilde concede gracia, y después de su abatimiento lo levanta a gran honra.

Al humilde descubre sus secretos y lo atrae dulcemente a sí y lo convida. El humilde, recibida la afrenta, está en paz, porque está en Dios y no en el mundo.

No pienses haber aprovechado algo, si no te estimas por el más inferior a todos.

Ponte primero a ti en paz, y después podrás apaciguar a los otros. El hombre pacífico aprovecha más que el muy letrado.

El hombre apasionado aun el bien convierte en mal, y de ligero cree lo malo.

El hombre bueno y pacífico todas las cosas echa a buena parte.

El que está en buena paz de ninguno sospecha. El descontento y alterado, con diversas sospechas se atormenta; ni él sosiega ni deja descansar a los otros. Dice muchas veces lo que no debiera, y deja de hacer lo que más le convendría. Piensa lo que otros deben hacer, y deja él sus obligaciones.

Ten, pues, primero celo contigo, y después podrás tener buen celo con el prójimo. Tú sabes excusar y disimular muy bien tus faltas y no quieres oír las disculpas ajenas. Más justo sería que te acusases a ti, y excusases a tu hermano.

Sufre a los otros si quieres que te sufran. 

TOMÁS DE KEMPIS, La Imitación de Cristo, (Libro 2, Cap. 2-3)

 


 

PERSEVERAR EN LAS PRUEBAS

Las dificultades de la vida a menudo nos llevan al límite de nuestras fuerzas, pero es precisamente en estos momentos cuando somos invitados a seguir adelante, sostenidos por Dios.

Cuando todo parece pesado, perseverar es seguir haciendo lo que es correcto, amando cuando es más difícil, rezando incluso cuando el corazón está cansado.

Las pruebas pueden convertirse en un camino de madurez interior y fortalecimiento espiritual.

Dios no promete un camino sin obstáculos, sino que garantiza su presencia constante.

Cada paso perseverante, por pequeño que sea, es visto por Él, que transforma el sufrimiento en esperanza. Así, aprendemos que la fe no es la ausencia de lucha, sino la valentía de permanecer firmes, confiando en que, a su debido tiempo, Dios hará brotar nueva vida donde parecía haber solo dolor. 

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al Pasapalabra del 6 febrero


sábado, 14 de febrero de 2026

MUY DIVERSOS, PERO MUY UNIDOS

 VIDA DE LA PALABRA                            primeras semanas FEBRERO


Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de febrero («Mira que hago nuevas todas las cosas», Ap 21, 5) y la de enero («Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados», Ef 4, 4):

1.-        El lunes y martes pasados los sacerdotes que ejercemos el ministerio en la diócesis de Madrid hemos tenido una gran asamblea presbiteral que llevaba por nombre “Convivium”, por la cual hemos rezado durante semanas y meses no solo todos nosotros, sino todos los conventos y los laicos de las parroquias y movimientos.

Más de 1.200 habremos participado esos 2 días. De muy distintas edades, sensibilidades y espiritualidades, pero todos al unísono con el cardenal-arzobispo, con el pastor diocesano siguiendo a Cristo, único Sacerdote.

La parroquia ese día y medio quedó abierta y atendida en todos sus servicios por la corresponsabilidad compartida de tantos feligreses que de verdad se sienten Iglesia y quieren a sus curas y les gusta saberlos unidos y con su obispo. Y providencialmente estaban esos días descansando 2 sacerdotes que, por ser de fuera, no tenían que participar en Convivium y pudieron celebrarnos las Misas aquí en la Parroquia.

Todos los momentos del encuentro nos ayudaban a cada uno de los participantes. Las respuestas en las oraciones del gran auditorio, (y el lunes por la tarde en la Misa en la Catedral), al unísono y con más de mil voces armónicas, estremecían por la fortaleza y convicción, no sólo a los empleados de auditorio y eventos, sino incluso a nosotros mismos: parecían atravesar el techo como un rayo de fe y amor que directamente llegaban al cielo.

Las 2 ponencias, las reuniones por grupitos practicando la “conversación en el Espíritu”, los “talleres” (“focus Group”) por temas de interés y los ratos de fraterna amistad en los descansos ayudaban a ir tejiendo lazos todos con todos. La alegría era palpable en cada rostro, “in crescendo” conforme pasaban las horas y la esperanza de un mejor ejercicio del ministerio en comunión y, consecuente, de una mayor evangelización, también. Y todo ello en un lugar concreto: en Madrid como Iglesia particular dentro de la Iglesia universal. El Papa se hacía presente con una carta de 7 folios en la que comenzaba con un “queridos hijos” que se notaba salido del alma, y cada uno de sus consejos llegaban al corazón. ¡La recomiendo para todo cura y seminarista!

Este clima sobrenatural estoy acostumbrado a vivirlo cada enero en nuestros encuentros y retiros en CastelGandolfo a nivel internacional. Pero vivirlo aquí en ciernes y con esperanzadora perspectiva de futuro me ha emocionado.

Por otro lado, me veía responsable de aportar para ello en cada momento corresponsablemente mi granito de arena con la espiritualidad de la unidad también aquí.

Tanto en el de enero como en este Convivium me venían al corazón con gratitud y emoción las Palabras del Salmo: “¡ved qué delicia, qué dulzura, convivir los hermanos unidos!”.

           

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de febrero («Mira que hago nuevas todas las cosas», Ap 21, 5), la de enero («Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados», Ef 4, 4) y la de diciembre («Los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios», Is 52, 10):

1.-        “hoy me quitaron una verruga fea y el dolor físico por el corte y los  puntos con poca anestesia, pude ofrecerlos a Jesús. Me recordó que este mes estaba como bloqueada: quería escribirte para contar alguna experiencia y era incapaz de expresarme. Como ya sabes, tengo un hijo pasando una separación muy difícil. Cuando me llama y me cuenta sus dificultades no sé expresar el dolor que me supone comprender sus dificultades y no poder más, (nada más, ¡y nada menos!), que rezar, escuchar y llorar en silencio y sentir que mi vida era solo ese dolor. Este mes el breve pasapalabra que actualiza cada día la PdV con las lecturas de la Misa diaria nos habla de la esperanza: sí espero en Él, confío en Él, pero el dolor me invade muchas horas del día.




domingo, 1 de febrero de 2026

DIOS ES NOVEDAD

 PALABRA DE VIDA                              febrero 2026

«Mira que hago nuevas todas las cosas»

(Ap 21, 5)

El libro del Apocalipsis, del que está tomada la Palabra de Vida, cierra la compilación de los escritos del Nuevo Testamento. El título significa revelación, y la intención del autor es dar a entender las cosas últimas, el retorno de Jesús a la tierra, la derrota definitiva del mal y el surgimiento de un cielo nuevo y una tierra nueva.

No es un texto fácil de entender. Son los años 81-96 d. C. La persecución de los cristianos es feroz. El clima de las comunidades cristianas es de miedo: ¿qué será de nosotros y del mensaje que se nos ha encomendado? ¿Por qué Dios no interviene?

En estas circunstancias, el autor es mandado al exilio por los romanos, a la isla de Patmos. Es aquí donde empieza a tener una serie de visiones y recibe la orden de escribirlas.

 

«Mira que hago nuevas todas las cosas».

 

El libro del Apocalipsis quería dar esperanza a las comunidades perseguidas: a pesar de que el presente es difícil y lleno de violencia, a pesar del futuro incierto, al final el bien triunfará y Dios hará nuevas todas las cosas.

También hoy, mirando «el telediario o la portada de los periódicos, hay muchas tragedias, donde se encuentran noticias tristes ante las cuales todos corremos el riesgo de acostumbrarnos. […] Pero hay un Padre que llora con nosotros; hay un Padre que llora lágrimas de infinita piedad por sus hijos… Un Padre que nos espera para consolarnos, porque conoce nuestros sufrimientos y ha preparado para nosotros un futuro distinto. Esta es la gran visión de la esperanza cristiana, que se dilata todos los días de nuestra existencia y nos quiere levantar»[1].

 

«Mira que hago nuevas todas las cosas».

 

No podemos saber cuándo ni cómo sucederá esto, y es inútil querer indagar. Pero es seguro que ocurrirá.

«Las páginas finales de la Biblia nos muestran el horizonte último del camino del creyente: la Jerusalén del Cielo, la Jerusalén celestial, imaginada ante todo como una inmensa tienda en la que Dios acogerá a todos los hombres para habitar definitivamente con ellos (Ap 21, 3). Y esta es nuestra esperanza. Y ¿qué hará Dios cuando por fin estemos con Él? Tendrá una ternura infinita con nosotros, como un padre que acoge a sus hijos que durante mucho tiempo se han esforzado y han sufrido. «Esta es la morada de Dios con los hombres […] Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado […] ¡Mira que hago un mundo nuevo!» (21, 3-5). ¡El Dios de la novedad[2].

 

«Mira que hago nuevas todas las cosas».

 

¿Cómo vivir la Palabra de Vida de este mes?

«Esta nos asegura que nos encaminamos hacia un mundo nuevo que preparamos y construimos ya desde ahora. O sea, es todo lo contrario de una invitación a despreocuparnos y huir del mundo. De hecho Dios quiere renovarlo todo: nuestra vida personal, la amistad, el amor conyugal, la familia; quiere renovar la vida social, el mundo del trabajo, la educación, la cultura, el tiempo libre, la sanidad, la economía, la política…, en una palabra, todos los sectores de la actividad humana. Pero para hacer eso, Él nos necesita. Necesita personas que dejen vivir en sí mismas su Palabra, que sean su Palabra viva, otros Jesús en sus ambientes»[3].

Alice, una joven cristiana, comprendió que seguir su vocación requería un cambio profundo para permitir a Dios actuar plenamente en su vida y hacerla nueva. Como un don inmenso, tuvo la oportunidad de vivir una experiencia en la India. Allí saboreó una alegría auténtica y se sintió inmersa en la gracia de Dios, incluso en los momentos difíciles. Así, dedica sus días a la oración, a la vida comunitaria y al servicio de voluntariado. Los niños del orfanato la impresionaron profundamente: aun sin poseer nada, mostraban un entusiasmo increíble y le enseñaron mucho de la vida. No fue un simple viaje, sino una peregrinación, un camino a base de «subidas y bajadas», en el que tuvo que «vaciar la mochila» y se encontró enriquecida y liberada.

 

AUGUSTO PARODY REYES y el equipo de la Palabra de Vida

 

 

 



[1] Francisco, Audiencia general, 23-8-2017: Llamados a sembrar esperanza, Ciudad Nueva, Madrid 2017, pp. 154.155.

[2] Ibid., pp. 153-154.

[3] C. Lubich, Palabra de Vida de abril de 1989: Ead., Palabras de Vida/1 (1943-1990), Ciudad Nueva, Madrid 2020, p. 454.

sábado, 31 de enero de 2026

UNA SOLA FE, UNA SOLA ESPERANZA

 VIDA DE LA PALABRA                               últimas semanas de ENERO

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de vida de enero («Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados», Ef 4, 4) y la de diciembre («Los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios», Is 52, 10): 

1.-        El pasado domingo, sin pretenderlo, tuvimos concelebrando en la Misa de 11:00 a un monje benedictino (se presentó sin avisar) y en la de 12:30 a un misionero comboniano (se anunció un par de días antes). Entre una y otra, coincidieron ambos. Traté de acogerlos calurosamente a cada uno, (“haciendo verdadera fiesta”) y que se relacionaran con todos, mayores y pequeños, habituales y nuevos.

Fue precioso ver en la parroquia la vida eclesial contemplativa representada en uno, (que, además, iba de camino a predicar unos Ejercicios Espirituales a un monasterio de monjas cistercienses, a las que con él mandé saludos), y la vida eclesial más activa representada en el otro en primera línea de campo en Sudán del sur, (donde están padeciendo la guerra).

En comunión con cada uno de nosotros y con todos los feligreses, (a los que pudieron saludar), y entre ellos. La PdV recordaba: “un solo Cuerpo y un solo Espíritu… una es la esperanza…”. Los saludos, las sonrisas, los abrazos lo decían todo: unidad en la Iglesia, testimonio de fraternidad. Ellos, nosotros los sacerdotes y todos los feligreses quedamos muy contentos y mutuamente edificados.

 

2.-        Continuando con la partida hacia la casa del Padre de mi tía, monja clarisa, sabiendo que ya estaba mal he orado anoche todas las veces que me desperté.

         Por la mañana pedí a las monjas que le pusieran el teléfono al oído, (aunque ya desde hace meses, apenas dice nada), para hablarle del cielo, (como así también hice el lunes cuando le di la Unción).

Me acordaba de la visita que José Varas, otro santito, hizo a su hermano Pedro en Toledo que estaba muy enfermo y cuando se despedían y salía de su habitación, (fue la última vez que se vieron), Pedro le dijo: “¿y te vas a ir sin hablarme del cielo?”. Y José, entre abrumado y emocionado, volvió sobre sus pasos y lo primero que le inspiró el Espíritu Santo fue un texto del Apocalipsis: “sus siervos le darán culto. 4Y verán su rostro, y su nombre está sobre sus frentes. 5Y ya no habrá más noche, y no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz de sol, porque el Señor Dios los iluminará y reinarán por los siglos de los siglos”.

Eso le dije yo también a mi tía susurrándole a través del teléfono y, además, lo que mi madre repite a menudo: “ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni mente alguna puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman”, (S. Pablo) y añadía ella: “¡qué será el Cielo!, ¡¡qué será el Cielo!!”. A la vez le recordaba que la queremos mucho y le iba mencionando cada uno de la familia. Y que sabemos que ella nos quiere muchísimo a todos y cada uno y valoramos lo mucho que ha orado y se ha sacrificado por nosotros y por toda la Iglesia y toda la humanidad.

         En el momento de fallecer, también me llamaron las monjas mientras le recitaban la recomendación del alma, y luego le pusieron el teléfono al oído, (¡es lo último que se pierde!) y le recordé que Dios la ama con locura y estaba esperándola con los brazos abiertos, con toda su Luz y su Paz y que le dijera que sí a todo. Le volví a recordar esos y otros textos bíblicos. Que se vaya tranquila hacia el abrazo del Señor, que ha cumplido con creces su misión y su vocación. Y que la Virgen María estaba saliendo a su encuentro para llevarla de la mano protegida bajo su manto ante el Señor.  

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida enero («Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados», Ef 4, 4), la de diciembre («Los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios», Is 52, 10) y la de noviembre («Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios», Mt 5, 9):

 

1.-        hoy me quitaron una verruga fea y el dolor físico que  tuve con los puntos con poca anestesia, pude ofrecerlo a Jesús, y me recordó que este mes estaba como bloqueada; quería escribirte para contar alguna experiencia y era incapaz de expresarme.

Tengo un hijo, como ya sabes, pasando una separación muy difícil: cuando me llama y me cuenta sus dificultades, no se expresar el dolor que me supone comprender sus dificultades, y no poder más que rezar, (nada más, ¡y nade menos!), y escuchar, y llorar en silencio, y sentir que mi vida era solo ese dolor. A menudo este mes, el pasa palabra (=breve recordatorio diario de la PdV armonizada al Evangelio del día) nos habla de la esperanza: sí espero en Él, confío en Él, aunque el dolor me invade muchas horas del día.

 

2.-        muchas gracias por tu mensaje y por tu cercanía. En este tiempo la salud se ha visto muy afectada y el camino está siendo duro, pero procuro mantener la serenidad y seguir adelante, día a día.

Agradezco de corazón tus oraciones y que me tengas presente ante el Señor, porque esa compañía en la fe sostiene y reconforta en medio de la dificultad.

 

 

UNA ORACIÓN POR MI TÍA MONJA

 MI TÍA MONJA AL ENCUENTRO DEFINITIVO CON DIOS PADRE


Te pido una oración especial por mi tía, de 90 años, monja clarisa (a punto de haber cumplido sus 69 años de vida religiosa dentro de 4 semanas), hermana mayor de mi madre.

Araceli, (=altar del cielo), nombre de pila; sor María Luisa de la Cruz, de religión. Ha partido al encuentro definitivo con el Esposo del alma esta tarde a las 19:15. Aquí en la parroquia me dio tiempo a pasarle un papelito al compañero que celebraba Misa para que ya la ofreciera por ella. Yo le había administrado la Unción de enfermos el lunes pasado.

Ella fue un puntal en mis inicios vocacionales y un continuo sostén, (junto con toda su comunidad), para mi ministerio y el de tantos sacerdotes.

Elegida muchas veces Madre Abadesa, (lo fue 24 años), de su monasterio: cada elección, ese día se pedía siempre limpiar todos los servicios del convento. Elegida también varias veces como Madre Presidenta (12 años en el cargo) de la Federación, de los por entonces 17 conventos de Clarisas del sur-este de España. Siempre con un palabra de ánimo y sabiduría para todos. “Era una verdadera monja, porque antes es una mujer auténtica”, decían de ella.

Una enamorada del Señor, como S. Francisco y Sta. Clara, sus santos fundadores a quienes amaba con toda su alma e imitaba, y con los que tuvo relación más vital todavía desde que vivía también el Ideal del Unidad, (de Chiara Lubich), perfectamente integrado con su vocación contemplativa-clarisa de clausura y la ayudaba a servir y amar más a su comunidad: se respetaban y querían con locura. La misma Chiara le dio una Palabra para encarnar a lo largo de toda su vida: “si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto” (Jn 12,24).

Sin dar un ruido, estos últimos años ofreciendo todo por la Iglesia, como el Maestro ha completado perfectamente su Palabra de Vida y ahora tendrá su pleno florecimiento después de estos últimos años de enfermedad paciente y admirablemente vivida, cuidada por todas las hermanas clarisas de su comunidad.

Su entierro será en su amado convento de Villarrobledo a las 12:00 este próximo lunes, día 2, fiesta precisamente de la Presentación en el templo, fiesta de la Candelaria (Cristo, Luz de las naciones), y, por todo ello, Jornada de la Vida Consagrada.


Aquí puedes leer su testimonio vocacional contado en 2015: https://clarisas-villarrobledo.blogspot.com/2015/03/yo-monja-ni-hablar.html


Continuando con la partida hacia la casa del Padre de mi tía, hoy por la mañana pedí a las monjas que le pusieran el teléfono al oído, (aunque ya desde hace meses, apenas dice nada), para hablarle del cielo, (como así también hice el lunes cuando le di la Unción).

Me acordaba de la visita que José Varas, otro santito, hizo a su hermano Pedro en Toledo que estaba muy enfermo y cuando se despedían y salía de su habitación, (fue la última vez que se vieron), Pedro le dijo: “¿y te vas a ir sin hablarme del cielo?”. Y José, entre abrumado y emocionado, volvió sobre sus pasos y lo primero que le inspiró el Espíritu Santo fue un texto del Apocalipsis: “sus siervos le darán culto. 4Y verán su rostro, y su nombre está sobre sus frentes. 5Y ya no habrá más noche, y no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz de sol, porque el Señor Dios los iluminará y reinarán por los siglos de los siglos”.

Eso le dije yo también a mi tía susurrándole a través del teléfono y, además, lo que mi madre repite a menudo: “ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni mente alguna puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman”, (S. Pablo) y añadía ella: “¡qué será el Cielo!, ¡¡qué será el Cielo!!”. A la vez le recordaba que la queremos mucho y le iba mencionando cada uno de la familia. Y que sabemos que ella nos quiere muchísimo a todos y cada uno y valoramos lo mucho que ha orado y se ha sacrificado por nosotros y por toda la Iglesia y toda la humanidad.

         En el momento de fallecer, también me llamaron las monjas mientras le recitaban la recomendación del alma, y luego le pusieron el teléfono al oído, (¡es lo último que se pierde!) y le recordé que Dios la ama con locura y estaba esperándola con los brazos abiertos, con toda su Luz y su Paz y que le dijera que sí a todo. Le volví a recordar esos y otros textos bíblicos. Que se vaya tranquila hacia el abrazo del Señor, que ha cumplido con creces su misión y su vocación. Y que la Virgen María estaba saliendo a su encuentro para llevarla de la mano protegida bajo su manto ante el Señor.  

 

 


viernes, 16 de enero de 2026

UNIDAD EN LA ESPERANZA




 A mitad de mes, unos textos que nos hagan vivir más a fondo la Palabra de Vida de enero («Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados», Ef 4, 4):

 

SUPERAR EL ESCÁNDALO DE LAS DIVISIONES

 …los cristianos... corren el riesgo de reducir a Jesucristo a una especie de líder carismático o superhombre, una tergiversación que al final conduce a la tristeza y la confusión. Al negar la divinidad de Cristo, Arrio lo redujo a un simple intermediario entre Dios y los seres humanos, ignorando la realidad de la Encarnación, de modo que lo divino y lo humano quedaron irremediablemente separados. Pero si Dios no se hizo hombre, ¿cómo pueden los mortales participar de su vida inmortal? Esto estaba en juego en Nicea y está en juego hoy: la fe en el Dios que, en Jesucristo, se hizo como nosotros para hacernos llegar «a participar de la naturaleza divina».

Esta confesión de fe cristológica es de fundamental importancia en el camino que los cristianos están recorriendo hacia la plena comunión: de hecho, es compartida por todas las Iglesias y comunidades cristianas del mundo... En efecto, la fe «en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos [...] de la misma naturaleza del Padre» (Credo Niceno) es un vínculo profundo que ya une a todos los cristianos. En este sentido, citando a san Agustín, también en el ámbito ecuménico podemos decir que “aunque somos muchos cristianos, en el único Cristo somos uno”. Partiendo de la conciencia de que ya estamos unidos por este profundo vínculo, a través de un camino de adhesión cada vez más total a la Palabra de Dios revelada en Jesucristo y bajo la guía del Espíritu Santo, en el amor recíproco y en el diálogo, todos estamos invitados a superar el escándalo de las divisiones que, lamentablemente, aún existen y a alimentar el deseo de unidad por el que el Señor Jesús rezó y dio su vida. Cuanto más reconciliados estemos, tanto más podremos los cristianos dar un testimonio creíble del Evangelio de Jesucristo, que es anuncio de esperanza para todos, mensaje de paz y de fraternidad universal que trasciende las fronteras de nuestras comunidades y naciones (Papa Francisco).

La reconciliación es hoy un llamamiento que surge de toda la humanidad afligida por los conflictos y la violencia. El deseo de plena comunión entre todos los creyentes en Jesucristo va siempre acompañado de la búsqueda de la fraternidad entre todos los seres humanos. En el Credo Niceno profesamos nuestra fe «en un solo Dios Padre»; sin embargo, no sería posible invocar a Dios como Padre si nos negáramos a reconocer como hermanos y hermanas a los demás hombres y mujeres, también ellos creados a imagen de Dios (Vat. II, N.E., 5). Existe una hermandad universal, independientemente de la etnia, la nacionalidad, la religión o la opinión. Las religiones, por su naturaleza, son depositarias de esta verdad y deberían animar a las personas, a los grupos humanos y a los pueblos a reconocerla y practicarla. El uso de la religión para justificar la guerra y la violencia, como cualquier forma de fundamentalismo y fanatismo, debe ser rechazado con firmeza, mientras que los caminos a seguir son los del encuentro fraternal, el diálogo y la colaboración

ENCUENTRO ECUMÉNICO DE ORACIÓN

CERCA DE LAS EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS DE LA ANTIGUA BASÍLICA DE SAN NEÓFITO

DISCURSO DEL SANTO PADRE, İznik (Turquía). Viernes, 28 de noviembre de 2025

 

 

 

TRABAJAR POR LA PLENA UNIDAD

 …conmemorar, junto con nuestros hermanos y hermanas en la fe, el 1700 aniversario del primer Concilio ecuménico de Nicea. Al recordar aquel acontecimiento tan significativo e inspirados por la oración de Jesús para que todos sus discípulos sean uno (cf. Jn 17,21), nos sentimos alentados en nuestro compromiso de buscar la restauración de la plena comunión entre todos los cristianos, tarea que emprendemos con la ayuda de Dios. Impulsados ​​por este anhelo de unidad, nos preparamos...

SALUDO DEL SANTO PADRE LEÓN XIV en DOXOLOGÍA

Iglesia Patriarcal de San Jorge (Estambul)
Sábado, 29 de noviembre de 2025

 

  

 

PLENA COMUNIÓN: INTERCAMBIO DE DONES

De esta fe apostólica común debemos inspirarnos para recuperar la unidad que existió en los primeros siglos entre la Iglesia de Roma y las antiguas Iglesias orientales. Debemos inspirarnos también en la experiencia de la Iglesia naciente para restaurar la plena comunión, una comunión que no implica absorción ni dominio, sino un intercambio de los dones que nuestras Iglesias han recibido del Espíritu Santo para gloria de Dios Padre y la edificación del Cuerpo de Cristo (cf. Ef 4,12). Espero que la Comisión Mixta Internacional para el Diálogo Teológico… fructífera labor, buscando un modelo de plena comunión, «por supuesto juntos», como anhelaba Juan Pablo II su encíclica “Un unum sint” (n. 95).

 VISITA DE ORACIÓN A LA CATEDRAL APOSTÓLICA ARMENIA

SALUDO DEL SANTO PADRE LEÓN XIV
a Su Beatitud, el Patriarca Armenio Sahak II; 
Catedral Armenia Apostólica (Estambul); Domingo, 30 de noviembre de 2025

 

 

                           

DIOS DENTRO

«Si vas al fin del mundo, encontrarás la huella de Dios; si vas al fondo de ti mismo, encontrarás a Dios».

 

MADELEINE DELBRÊL