domingo, 1 de febrero de 2026

DIOS ES NOVEDAD

 PALABRA DE VIDA                              febrero 2026

«Mira que hago nuevas todas las cosas»

(Ap 21, 5)

El libro del Apocalipsis, del que está tomada la Palabra de Vida, cierra la compilación de los escritos del Nuevo Testamento. El título significa revelación, y la intención del autor es dar a entender las cosas últimas, el retorno de Jesús a la tierra, la derrota definitiva del mal y el surgimiento de un cielo nuevo y una tierra nueva.

No es un texto fácil de entender. Son los años 81-96 d. C. La persecución de los cristianos es feroz. El clima de las comunidades cristianas es de miedo: ¿qué será de nosotros y del mensaje que se nos ha encomendado? ¿Por qué Dios no interviene?

En estas circunstancias, el autor es mandado al exilio por los romanos, a la isla de Patmos. Es aquí donde empieza a tener una serie de visiones y recibe la orden de escribirlas.

 

«Mira que hago nuevas todas las cosas».

 

El libro del Apocalipsis quería dar esperanza a las comunidades perseguidas: a pesar de que el presente es difícil y lleno de violencia, a pesar del futuro incierto, al final el bien triunfará y Dios hará nuevas todas las cosas.

También hoy, mirando «el telediario o la portada de los periódicos, hay muchas tragedias, donde se encuentran noticias tristes ante las cuales todos corremos el riesgo de acostumbrarnos. […] Pero hay un Padre que llora con nosotros; hay un Padre que llora lágrimas de infinita piedad por sus hijos… Un Padre que nos espera para consolarnos, porque conoce nuestros sufrimientos y ha preparado para nosotros un futuro distinto. Esta es la gran visión de la esperanza cristiana, que se dilata todos los días de nuestra existencia y nos quiere levantar»[1].

 

«Mira que hago nuevas todas las cosas».

 

No podemos saber cuándo ni cómo sucederá esto, y es inútil querer indagar. Pero es seguro que ocurrirá.

«Las páginas finales de la Biblia nos muestran el horizonte último del camino del creyente: la Jerusalén del Cielo, la Jerusalén celestial, imaginada ante todo como una inmensa tienda en la que Dios acogerá a todos los hombres para habitar definitivamente con ellos (Ap 21, 3). Y esta es nuestra esperanza. Y ¿qué hará Dios cuando por fin estemos con Él? Tendrá una ternura infinita con nosotros, como un padre que acoge a sus hijos que durante mucho tiempo se han esforzado y han sufrido. «Esta es la morada de Dios con los hombres […] Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado […] ¡Mira que hago un mundo nuevo!» (21, 3-5). ¡El Dios de la novedad[2].

 

«Mira que hago nuevas todas las cosas».

 

¿Cómo vivir la Palabra de Vida de este mes?

«Esta nos asegura que nos encaminamos hacia un mundo nuevo que preparamos y construimos ya desde ahora. O sea, es todo lo contrario de una invitación a despreocuparnos y huir del mundo. De hecho Dios quiere renovarlo todo: nuestra vida personal, la amistad, el amor conyugal, la familia; quiere renovar la vida social, el mundo del trabajo, la educación, la cultura, el tiempo libre, la sanidad, la economía, la política…, en una palabra, todos los sectores de la actividad humana. Pero para hacer eso, Él nos necesita. Necesita personas que dejen vivir en sí mismas su Palabra, que sean su Palabra viva, otros Jesús en sus ambientes»[3].

Alice, una joven cristiana, comprendió que seguir su vocación requería un cambio profundo para permitir a Dios actuar plenamente en su vida y hacerla nueva. Como un don inmenso, tuvo la oportunidad de vivir una experiencia en la India. Allí saboreó una alegría auténtica y se sintió inmersa en la gracia de Dios, incluso en los momentos difíciles. Así, dedica sus días a la oración, a la vida comunitaria y al servicio de voluntariado. Los niños del orfanato la impresionaron profundamente: aun sin poseer nada, mostraban un entusiasmo increíble y le enseñaron mucho de la vida. No fue un simple viaje, sino una peregrinación, un camino a base de «subidas y bajadas», en el que tuvo que «vaciar la mochila» y se encontró enriquecida y liberada.

 

AUGUSTO PARODY REYES y el equipo de la Palabra de Vida

 

 

 



[1] Francisco, Audiencia general, 23-8-2017: Llamados a sembrar esperanza, Ciudad Nueva, Madrid 2017, pp. 154.155.

[2] Ibid., pp. 153-154.

[3] C. Lubich, Palabra de Vida de abril de 1989: Ead., Palabras de Vida/1 (1943-1990), Ciudad Nueva, Madrid 2020, p. 454.

sábado, 31 de enero de 2026

UNA SOLA FE, UNA SOLA ESPERANZA

 VIDA DE LA PALABRA                               últimas semanas de ENERO

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de vida de enero («Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados», Ef 4, 4) y la de diciembre («Los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios», Is 52, 10): 

1.-        El pasado domingo, sin pretenderlo, tuvimos concelebrando en la Misa de 11:00 a un monje benedictino (se presentó sin avisar) y en la de 12:30 a un misionero comboniano (se anunció un par de días antes). Entre una y otra, coincidieron ambos. Traté de acogerlos calurosamente a cada uno, (“haciendo verdadera fiesta”) y que se relacionaran con todos, mayores y pequeños, habituales y nuevos.

Fue precioso ver en la parroquia la vida eclesial contemplativa representada en uno, (que, además, iba de camino a predicar unos Ejercicios Espirituales a un monasterio de monjas cistercienses, a las que con él mandé saludos), y la vida eclesial más activa representada en el otro en primera línea de campo en Sudán del sur, (donde están padeciendo la guerra).

En comunión con cada uno de nosotros y con todos los feligreses, (a los que pudieron saludar), y entre ellos. La PdV recordaba: “un solo Cuerpo y un solo Espíritu… una es la esperanza…”. Los saludos, las sonrisas, los abrazos lo decían todo: unidad en la Iglesia, testimonio de fraternidad. Ellos, nosotros los sacerdotes y todos los feligreses quedamos muy contentos y mutuamente edificados.

 

2.-        Continuando con la partida hacia la casa del Padre de mi tía, monja clarisa, sabiendo que ya estaba mal he orado anoche todas las veces que me desperté.

         Por la mañana pedí a las monjas que le pusieran el teléfono al oído, (aunque ya desde hace meses, apenas dice nada), para hablarle del cielo, (como así también hice el lunes cuando le di la Unción).

Me acordaba de la visita que José Varas, otro santito, hizo a su hermano Pedro en Toledo que estaba muy enfermo y cuando se despedían y salía de su habitación, (fue la última vez que se vieron), Pedro le dijo: “¿y te vas a ir sin hablarme del cielo?”. Y José, entre abrumado y emocionado, volvió sobre sus pasos y lo primero que le inspiró el Espíritu Santo fue un texto del Apocalipsis: “sus siervos le darán culto. 4Y verán su rostro, y su nombre está sobre sus frentes. 5Y ya no habrá más noche, y no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz de sol, porque el Señor Dios los iluminará y reinarán por los siglos de los siglos”.

Eso le dije yo también a mi tía susurrándole a través del teléfono y, además, lo que mi madre repite a menudo: “ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni mente alguna puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman”, (S. Pablo) y añadía ella: “¡qué será el Cielo!, ¡¡qué será el Cielo!!”. A la vez le recordaba que la queremos mucho y le iba mencionando cada uno de la familia. Y que sabemos que ella nos quiere muchísimo a todos y cada uno y valoramos lo mucho que ha orado y se ha sacrificado por nosotros y por toda la Iglesia y toda la humanidad.

         En el momento de fallecer, también me llamaron las monjas mientras le recitaban la recomendación del alma, y luego le pusieron el teléfono al oído, (¡es lo último que se pierde!) y le recordé que Dios la ama con locura y estaba esperándola con los brazos abiertos, con toda su Luz y su Paz y que le dijera que sí a todo. Le volví a recordar esos y otros textos bíblicos. Que se vaya tranquila hacia el abrazo del Señor, que ha cumplido con creces su misión y su vocación. Y que la Virgen María estaba saliendo a su encuentro para llevarla de la mano protegida bajo su manto ante el Señor.  

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida enero («Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados», Ef 4, 4), la de diciembre («Los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios», Is 52, 10) y la de noviembre («Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios», Mt 5, 9):

 

1.-        hoy me quitaron una verruga fea y el dolor físico que  tuve con los puntos con poca anestesia, pude ofrecerlo a Jesús, y me recordó que este mes estaba como bloqueada; quería escribirte para contar alguna experiencia y era incapaz de expresarme.

Tengo un hijo, como ya sabes, pasando una separación muy difícil: cuando me llama y me cuenta sus dificultades, no se expresar el dolor que me supone comprender sus dificultades, y no poder más que rezar, (nada más, ¡y nade menos!), y escuchar, y llorar en silencio, y sentir que mi vida era solo ese dolor. A menudo este mes, el pasa palabra (=breve recordatorio diario de la PdV armonizada al Evangelio del día) nos habla de la esperanza: sí espero en Él, confío en Él, aunque el dolor me invade muchas horas del día.

 

2.-        muchas gracias por tu mensaje y por tu cercanía. En este tiempo la salud se ha visto muy afectada y el camino está siendo duro, pero procuro mantener la serenidad y seguir adelante, día a día.

Agradezco de corazón tus oraciones y que me tengas presente ante el Señor, porque esa compañía en la fe sostiene y reconforta en medio de la dificultad.

 

 

UNA ORACIÓN POR MI TÍA MONJA

 MI TÍA MONJA AL ENCUENTRO DEFINITIVO CON DIOS PADRE


Te pido una oración especial por mi tía, de 90 años, monja clarisa (a punto de haber cumplido sus 69 años de vida religiosa dentro de 4 semanas), hermana mayor de mi madre.

Araceli, (=altar del cielo), nombre de pila; sor María Luisa de la Cruz, de religión. Ha partido al encuentro definitivo con el Esposo del alma esta tarde a las 19:15. Aquí en la parroquia me dio tiempo a pasarle un papelito al compañero que celebraba Misa para que ya la ofreciera por ella. Yo le había administrado la Unción de enfermos el lunes pasado.

Ella fue un puntal en mis inicios vocacionales y un continuo sostén, (junto con toda su comunidad), para mi ministerio y el de tantos sacerdotes.

Elegida muchas veces Madre Abadesa, (lo fue 24 años), de su monasterio: cada elección, ese día se pedía siempre limpiar todos los servicios del convento. Elegida también varias veces como Madre Presidenta (12 años en el cargo) de la Federación, de los por entonces 17 conventos de Clarisas del sur-este de España. Siempre con un palabra de ánimo y sabiduría para todos. “Era una verdadera monja, porque antes es una mujer auténtica”, decían de ella.

Una enamorada del Señor, como S. Francisco y Sta. Clara, sus santos fundadores a quienes amaba con toda su alma e imitaba, y con los que tuvo relación más vital todavía desde que vivía también el Ideal del Unidad, (de Chiara Lubich), perfectamente integrado con su vocación contemplativa-clarisa de clausura y la ayudaba a servir y amar más a su comunidad: se respetaban y querían con locura. La misma Chiara le dio una Palabra para encarnar a lo largo de toda su vida: “si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto” (Jn 12,24).

Sin dar un ruido, estos últimos años ofreciendo todo por la Iglesia, como el Maestro ha completado perfectamente su Palabra de Vida y ahora tendrá su pleno florecimiento después de estos últimos años de enfermedad paciente y admirablemente vivida, cuidada por todas las hermanas clarisas de su comunidad.

Su entierro será en su amado convento de Villarrobledo a las 12:00 este próximo lunes, día 2, fiesta precisamente de la Presentación en el templo, fiesta de la Candelaria (Cristo, Luz de las naciones), y, por todo ello, Jornada de la Vida Consagrada.


Aquí puedes leer su testimonio vocacional contado en 2015: https://clarisas-villarrobledo.blogspot.com/2015/03/yo-monja-ni-hablar.html


Continuando con la partida hacia la casa del Padre de mi tía, hoy por la mañana pedí a las monjas que le pusieran el teléfono al oído, (aunque ya desde hace meses, apenas dice nada), para hablarle del cielo, (como así también hice el lunes cuando le di la Unción).

Me acordaba de la visita que José Varas, otro santito, hizo a su hermano Pedro en Toledo que estaba muy enfermo y cuando se despedían y salía de su habitación, (fue la última vez que se vieron), Pedro le dijo: “¿y te vas a ir sin hablarme del cielo?”. Y José, entre abrumado y emocionado, volvió sobre sus pasos y lo primero que le inspiró el Espíritu Santo fue un texto del Apocalipsis: “sus siervos le darán culto. 4Y verán su rostro, y su nombre está sobre sus frentes. 5Y ya no habrá más noche, y no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz de sol, porque el Señor Dios los iluminará y reinarán por los siglos de los siglos”.

Eso le dije yo también a mi tía susurrándole a través del teléfono y, además, lo que mi madre repite a menudo: “ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni mente alguna puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman”, (S. Pablo) y añadía ella: “¡qué será el Cielo!, ¡¡qué será el Cielo!!”. A la vez le recordaba que la queremos mucho y le iba mencionando cada uno de la familia. Y que sabemos que ella nos quiere muchísimo a todos y cada uno y valoramos lo mucho que ha orado y se ha sacrificado por nosotros y por toda la Iglesia y toda la humanidad.

         En el momento de fallecer, también me llamaron las monjas mientras le recitaban la recomendación del alma, y luego le pusieron el teléfono al oído, (¡es lo último que se pierde!) y le recordé que Dios la ama con locura y estaba esperándola con los brazos abiertos, con toda su Luz y su Paz y que le dijera que sí a todo. Le volví a recordar esos y otros textos bíblicos. Que se vaya tranquila hacia el abrazo del Señor, que ha cumplido con creces su misión y su vocación. Y que la Virgen María estaba saliendo a su encuentro para llevarla de la mano protegida bajo su manto ante el Señor.  

 

 


viernes, 16 de enero de 2026

UNIDAD EN LA ESPERANZA




 A mitad de mes, unos textos que nos hagan vivir más a fondo la Palabra de Vida de enero («Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados», Ef 4, 4):

 

SUPERAR EL ESCÁNDALO DE LAS DIVISIONES

 …los cristianos... corren el riesgo de reducir a Jesucristo a una especie de líder carismático o superhombre, una tergiversación que al final conduce a la tristeza y la confusión. Al negar la divinidad de Cristo, Arrio lo redujo a un simple intermediario entre Dios y los seres humanos, ignorando la realidad de la Encarnación, de modo que lo divino y lo humano quedaron irremediablemente separados. Pero si Dios no se hizo hombre, ¿cómo pueden los mortales participar de su vida inmortal? Esto estaba en juego en Nicea y está en juego hoy: la fe en el Dios que, en Jesucristo, se hizo como nosotros para hacernos llegar «a participar de la naturaleza divina».

Esta confesión de fe cristológica es de fundamental importancia en el camino que los cristianos están recorriendo hacia la plena comunión: de hecho, es compartida por todas las Iglesias y comunidades cristianas del mundo... En efecto, la fe «en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos [...] de la misma naturaleza del Padre» (Credo Niceno) es un vínculo profundo que ya une a todos los cristianos. En este sentido, citando a san Agustín, también en el ámbito ecuménico podemos decir que “aunque somos muchos cristianos, en el único Cristo somos uno”. Partiendo de la conciencia de que ya estamos unidos por este profundo vínculo, a través de un camino de adhesión cada vez más total a la Palabra de Dios revelada en Jesucristo y bajo la guía del Espíritu Santo, en el amor recíproco y en el diálogo, todos estamos invitados a superar el escándalo de las divisiones que, lamentablemente, aún existen y a alimentar el deseo de unidad por el que el Señor Jesús rezó y dio su vida. Cuanto más reconciliados estemos, tanto más podremos los cristianos dar un testimonio creíble del Evangelio de Jesucristo, que es anuncio de esperanza para todos, mensaje de paz y de fraternidad universal que trasciende las fronteras de nuestras comunidades y naciones (Papa Francisco).

La reconciliación es hoy un llamamiento que surge de toda la humanidad afligida por los conflictos y la violencia. El deseo de plena comunión entre todos los creyentes en Jesucristo va siempre acompañado de la búsqueda de la fraternidad entre todos los seres humanos. En el Credo Niceno profesamos nuestra fe «en un solo Dios Padre»; sin embargo, no sería posible invocar a Dios como Padre si nos negáramos a reconocer como hermanos y hermanas a los demás hombres y mujeres, también ellos creados a imagen de Dios (Vat. II, N.E., 5). Existe una hermandad universal, independientemente de la etnia, la nacionalidad, la religión o la opinión. Las religiones, por su naturaleza, son depositarias de esta verdad y deberían animar a las personas, a los grupos humanos y a los pueblos a reconocerla y practicarla. El uso de la religión para justificar la guerra y la violencia, como cualquier forma de fundamentalismo y fanatismo, debe ser rechazado con firmeza, mientras que los caminos a seguir son los del encuentro fraternal, el diálogo y la colaboración

ENCUENTRO ECUMÉNICO DE ORACIÓN

CERCA DE LAS EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS DE LA ANTIGUA BASÍLICA DE SAN NEÓFITO

DISCURSO DEL SANTO PADRE, İznik (Turquía). Viernes, 28 de noviembre de 2025

 

 

 

TRABAJAR POR LA PLENA UNIDAD

 …conmemorar, junto con nuestros hermanos y hermanas en la fe, el 1700 aniversario del primer Concilio ecuménico de Nicea. Al recordar aquel acontecimiento tan significativo e inspirados por la oración de Jesús para que todos sus discípulos sean uno (cf. Jn 17,21), nos sentimos alentados en nuestro compromiso de buscar la restauración de la plena comunión entre todos los cristianos, tarea que emprendemos con la ayuda de Dios. Impulsados ​​por este anhelo de unidad, nos preparamos...

SALUDO DEL SANTO PADRE LEÓN XIV en DOXOLOGÍA

Iglesia Patriarcal de San Jorge (Estambul)
Sábado, 29 de noviembre de 2025

 

  

 

PLENA COMUNIÓN: INTERCAMBIO DE DONES

De esta fe apostólica común debemos inspirarnos para recuperar la unidad que existió en los primeros siglos entre la Iglesia de Roma y las antiguas Iglesias orientales. Debemos inspirarnos también en la experiencia de la Iglesia naciente para restaurar la plena comunión, una comunión que no implica absorción ni dominio, sino un intercambio de los dones que nuestras Iglesias han recibido del Espíritu Santo para gloria de Dios Padre y la edificación del Cuerpo de Cristo (cf. Ef 4,12). Espero que la Comisión Mixta Internacional para el Diálogo Teológico… fructífera labor, buscando un modelo de plena comunión, «por supuesto juntos», como anhelaba Juan Pablo II su encíclica “Un unum sint” (n. 95).

 VISITA DE ORACIÓN A LA CATEDRAL APOSTÓLICA ARMENIA

SALUDO DEL SANTO PADRE LEÓN XIV
a Su Beatitud, el Patriarca Armenio Sahak II; 
Catedral Armenia Apostólica (Estambul); Domingo, 30 de noviembre de 2025

 

 

                           

DIOS DENTRO

«Si vas al fin del mundo, encontrarás la huella de Dios; si vas al fondo de ti mismo, encontrarás a Dios».

 

MADELEINE DELBRÊL

 

 


jueves, 15 de enero de 2026

UNA ÚNICA ESPERANZA EN CRISTO

 VIDA DE LA PALABRA                            primeras semanas ENERO

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de vida de enero («Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados», Ef 4, 4) y la de diciembre («Los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios», Is 52, 10):

 1.-        Solemos tener la iglesia abierta cada día 8 horas “oficialmente”, pero cuando estoy por los alrededores o cuando hago oración ahí, aprovecho también para mantenerla abierta en más momentos. Casi siempre suele “aterrizar” alguien que le viene bien.

Hace unos domingos, p.ej., mientras yo oraba en la penumbra, entra una señora: por el modo de santiguarse, supuse que no era católica, sino ortodoxa, (tipo “matrioska”). “¡Bienvenida!”. En el tono de darme las gracias noto que puede ser rumana. Se embebe en su oración.

Al levantarse me dice con alguna lágrima: “¿usted es el padre?; aunque soy ortodoxa, ¿me podría confesar?”. Le explico que en caso excepcional, si no tiene una parroquia ortodoxa cerca o le es muy dificultoso ir, sí que podría; pero mejor la entendería un pope. Me explica cuál es su parroquia: ¡precisamente conozco yo a ese sacerdote rumano ortodoxo! Lo llamo por teléfono para ver si pueden concertar una entrevista, pero no me contestó.

Converso distendidamente con ella: en la casa donde trabaja, la han acusado de robar… ¡vinagre! Está totalmente desconcertada por eso y otras cosas. Y un poco escandalizada: “¿los católicos ya no consideran el domingo como día del Señor?: ¡no descansan del trabajo de la semana!”. Lleva razón: antes, cuando los domingos estaba cerrado casi todo, daba sensación de descanso y se tenía tiempo para pasear sin estrés con la familia, etc.

Aprovecha y me pregunta cómo es nuestro ayuno: ellos se lo toman en serio en Cuaresma con abstinencia de carne (y leche y huevos) los 40 días y ayunando además miércoles y viernes. Le explico que en eso nos dan ejemplo: ciertamente lo externo no es lo fundamental, pero también es un signo y, bien vivido, ayuda a la interioridad y espiritualidad.

Cuando se marcha, después de haberme besado la mano, me pide la bendición: “¡con mucho gusto!”. Imponiendo las manos, recito la bendición del libro de los Números. Me dice que ha encontrado la paz y que, en cuanto busque a alguien que la pueda llevar en coche, irá a su iglesia a confesarse, (queda muy lejos de la estación de cercanías).

Cuando ella sale, se cruza en la puerta con un vecino. De nuevo una sonrisa: “¡bienvenido!”. “¿Puedo entrar y rezar un ratito?”. “¡Por supuesto! Todo el tiempo que quieras”.

 

1b.-     Un rato después, ya durante la cena, una llamada: es el sacerdote rumano ortodoxo que vio la mía perdida. Se disculpa y dice que había pensado en días anteriores felicitarme la Navidad, (a mí también me había venido a la mente), pero que había estado muy liado con las celebraciones y la familia y al final no lo hizo. Nos felicitamos mutua y calurosamente la Navidad aunque solo sea por teléfono. Me hace algunas preguntas del santoral católico y es bonito comprobar cómo tenemos muchos santos en común a los que admiramos en ambas tradiciones.

         Le propongo que, (aunque quedan pocas semanas y resultaría precipitado preparar bien), para el Octavario de Oración por la Unidad por los Cristianos, organicemos algo conjuntamente. Anda muy pillado de tiempo. Al final decidimos simplemente quedar él y yo uno de esos días y hacer al menos un cuarto de hora de oración en común. Hoy lo llamaré para quedar.

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida enero («Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados», Ef 4, 4), la de diciembre («Los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios», Is 52, 10) y la de noviembre («Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios», Mt 5, 9):

 

 

1.-        me quedo con la siguiente frase de la explicación de la PdV: Elegir cada día y en cada momento ser fieles a la fidelidad de Dios por nosotros».

Niño Jesús, envíame cada día, cada momento tu Gracia para discernir, para elegir el Bien, para ser fiel.

En estos días, Jesús hecho Niño me ha hecho ver mi pecado, mi falta de caridad para con los más próximos. Sin caridad no soy nada, hago daño a mi esposo, hijos y demás familia. 

Hoy último día del año, en la Eucaristía dejo un corazón hecho añicos, roto, desolado, pero también Esperanzado, Confiado en tu Poder, Jesús, que quiere serte fiel en cada momento, que quiere ser renovado, renacido, convertido de piedra a carne... pero yo sola No puedo, No puedo sola. Dame tu Gracia, Señor, en este nuevo año civil y en esta Navidad para ser fiel en cada momento, para elegir Amar y no aplicar mis criterios humanos de imposición y falta de respeto, que pueda ser un reflejo tuyo y los que se acerquen a mí sientan Tu presencia. 

            Recen por mí, por favor 🙏 La oración es más fuerte que el pecado.

 

2.-        …Qué alegría recibir este mensaje!... Nosotros, avanzando día a día y poniendo en orden nuestra vida cada día más cerca del Señor. Acabamos de llegar de Lourdes, que hemos pasado por allí unos días. Este curso, ya están en el colegio concertado los tres pequeños. Y el mayorcillo en otro, retomando una vida acorde a su edad, muy poco a poco y sanando heridas.🙏🙏 Estamos acudiendo… a catequesis, mi hija… de 12 años ha querido bautizarse por iniciativa propia... Estamos muy felices por ello. Ahora, además, recibirá la primera comunión en enero, si Dios quiere. Y ese mismo día se bautizan nuestros dos hijos pequeños de 3 y 7 años.

El mayor poco a poco va descubriendo las cosas buenas de la vida cristiana y católica pero adolescente y todo lo que acumula, que es muchísimo… parece que tiene aún largo camino por delante, pero yo tengo mucha Fe en que logre elegir lo correcto.

Yo, por mi parte, estoy muy contento de este giro en nuestra dinámica familiar: rezamos juntos los 5 cada noche, (el mayor, a veces está presente, pero le cuesta hacerlo, igual que cuando viene a Misa), hablamos mucho de los evangelios, los valores cristianos y bueno… vemos la serie The Chosen en familia 😂😂, voy a Misa de diario 2 veces por semana según dejo en el colegio al mayor, antes de ir a trabajar… Estoy leyendo la Biblia con mucha ilusión y tratando de ordenar mi vida todo lo posible…

            Me encantaría poder pasar una mañana entre semana y charlar un rato, si es posible en algún hueco. En cuanto retomen “los trogloditas” la rutina escolar me paso sin falta y aviso primero!! Mil gracias por todo, Paco, y Feliz año para todos en la parroquia!!!….

 

3.-        estas Navidades han sido una de las mejores que he podido tener. Desde el mes de Agosto se venía arrastrando en mi entorno una situación que para mí no era nada fácil dado que dos personas (ambas pilares muy importantes en mi vida) se habían enfadado por una tontería y se habían dejado de dirigir la palabra.

Yo desde entonces no hacía más que pedir a Dios para que la situación se resolviese y que ayudase a cada uno de ellos a ablandar su corazón y tender puentes. Pero pasaban los meses y, aunque yo hablaba con uno y con otro, las posiciones eran realmente férreas y no veía la luz.

Cuando ya estaba cayendo en el desánimo, llegó Noviembre y la Palabra de Vida de ese mes me dio de nuevo fuerzas para continuar en mi empeño: “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios”. Así que ahí me tenéis de nuevo a la carga.

Y Jesús me escuchó: una de las personas pidió disculpas por si había hecho algo que hubiera molestado y esto ablandó el corazón del otro. Finalmente pudimos celebrar una Navidad como a mí me gusta: en familia y armonía y con Jesús más presente que nunca. La verdad que esa Palabra de Vida parecía estar hecha para mí: “No nos rendiremos mientras no se restablezcan las relaciones interrumpidas”. Este fue mi empujón.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


miércoles, 31 de diciembre de 2025

UNIDAD EN LA ESPERANZA

 PALABRA DE VIDA                                enero 2026

 

«Un solo Cuerpo y un solo Espíritu,

como una es la esperanza a que habéis sido llamados»

(Ef 4, 4)

En la Semana de oración por la unidad de los cristianos[1] estamos invitados a concentrar nuestra atención en un tema en particular, el que se refiere en la Carta de Pablo a los Efesios. En las llamadas cartas de la prisión, Pablo se dirige a sus destinatarios exhortándolos a dar un testimonio creíble de su fe a través de la unidad, basada en una única fe, un solo espíritu y una sola esperanza, solo a través de la cual se da testimonio de Cristo como cuerpo.

 

«Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados».

 

Pablo nos llama a la esperanza. ¿Qué es la esperanza y por qué se nos invita a vivirla? Es un brote, un regalo y una tarea que tenemos el deber de custodiar, cultivar y hacer fructificar para bien de todos. «La esperanza cristiana nos encomienda situarnos en la delgada línea del cordal, esa frontera donde nuestra vocación nos exige elegir cada día y en cada momento ser fieles a la fidelidad de Dios por nosotros»[2].

Para los cristianos, nuestra vocación, nuestra llamada no es un asunto solo entre el individuo y Dios, sino que es convocación, es decir, somos llamados juntos, es la llamada a la unidad entre quienes se comprometen a vivir el Evangelio. En las intervenciones y escritos de Chiara Lubich encontramos a menudo referencias explícitas a la unidad como aspecto propio de su espiritualidad: esta es fruto de la presencia de Jesús entre nosotros. Y esta presencia es fuente de una profunda felicidad.

«Si la unidad es tan importante para el cristiano, entonces nada se opone tanto a su vocación como el faltar a ella. Y pecamos contra la unidad todas las veces que cedemos a la tentación –que reaparece continuamente– del individualismo, el cual nos impulsa a hacer las cosas por nuestra cuenta, a dejarnos guiar por nuestro juicio, nuestro interés o prestigio personal, ignorando o incluso despreciando a los demás, sus exigencias y sus derechos»[3].

 

«Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados».

En Guatemala hay un diálogo muy activo entre los miembros de distintas Iglesias cristianas. Nos escribe Ramiro: «Preparamos la Semana de oración por la unidad de los cristianos junto con un grupo de personas de distintas Iglesias. En el programa se incluyó un festival artístico preparado con los jóvenes y varios actos en las distintas iglesias. La Conferencia Episcopal católica nos pidió que continuásemos con la experiencia preparando también un rato de intercambio con un grupo de obispos católicos y personas de distintas Iglesias que habían confluido desde toda América para un encuentro dedicado al 1700 aniversario del Concilio de Nicea. Más allá de estas actividades, experimentamos muy fuerte la unidad entre todos nosotros y los frutos que esta lleva consigo: fraternidad, alegría y paz».

 

PATRIZIA MAZZOLA y el equipo de la Palabra de Vida

 

 


¡¡ FELIZ 2026 !!


deseo a ti y a los tuyos

que tengáis una muy buena salida y entrada de año

y un próspero 2026

colmado de la bendición del Señor:

 

«…ver la luz y creer en ella

es necesario para no hundirse en la oscuridad.

Se trata de una exigencia

que los discípulos de Jesús

están llamados a vivir de modo único y privilegiado,

pero que, por muchos caminos,

sabe abrirse paso en el corazón de cada ser humano.

La paz existe, quiere habitar en nosotros,

tiene el suave poder de iluminar y ensanchar la inteligencia,

resiste a la violencia y la vence.

La paz tiene el aliento de lo eterno;

mientras al mal se le grita “basta”,

a la paz se le susurra “para siempre”.

En este horizonte nos ha introducido el Resucitado.

Con este presentimiento viven los que trabajan por la paz…

San Agustín exhortaba a los cristianos

a entablar una amistad indisoluble con la paz,

para que, custodiándola en lo más íntimo de su espíritu,

pudieran irradiar en torno a sí su luminoso calor…

Ya sea que tengamos el don de la fe,

o que nos parezca que no lo tenemos,

queridos hermanos y hermanas, ¡abrámonos a la paz!

Acojámosla y reconozcámosla,

en vez de considerarla lejana e imposible.

Antes de ser una meta, la paz es una presencia y un camino.

Aunque sea combatida dentro y fuera de nosotros,

como una pequeña llama amenazada por la tormenta…

La bondad es desarmante.

Quizás por eso Dios se hizo niño.

El misterio de la Encarnación,

que tiene su punto de mayor abajamiento en el descenso a los infiernos,

comienza en el vientre de una joven madre

y se manifiesta en el pesebre de Belén.

«Paz en la tierra» cantan los ángeles,

anunciando la presencia de un Dios sin defensas,

del que la humanidad puede descubrirse amada solo cuidándolo (cf. Lc 2,13-14).

Nada tiene la capacidad de cambiarnos tanto como un hijo.

Y quizá es precisamente el pensar en nuestros hijos,

en los niños y también en los que son frágiles como ellos,

lo que nos conmueve profundamente (cf. Hch 2,37).

Un servicio fundamental

que las religiones deben prestar a la humanidad que sufre

es vigilar el creciente intento de transformar

incluso los pensamientos y las palabras en armas.

Las grandes tradiciones espirituales,

así como el recto uso de la razón,

nos llevan a ir más allá de los lazos de sangre o étnicos,

más allá de las fraternidades que sólo reconocen al que es semejante

y rechazan al que es diferente…».

 

MENSAJE DEL SANTO PADRE LEÓN XIV

para la celebración de la LIX Jornada Mundial de Oración por la Paz 1 enero 2026

UNA PAZ DESARMADA Y DESARMANTE