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viernes, 31 de julio de 2026

LA SEMILLA DE LA PALABRA FRUCTIFICA

 VIDA DE LA PALABRA                          mes de julio

 

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de julio («Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese sí que da fruto», Mt 13, 23) y la de junio («Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca. […] Gratis lo recibisteis; dadlo gratis», Mt 10, 7-8):

1.-        A mediados de mes estuve seis días cuidando a mi madre mientras mi hermana pequeña, que habitualmente vive con ella, se marchaba de campamento con su parroquia. Además, la señora que la cuida unas horas cada mañana de los laborables, estaba de baja recién operada.

            Fueron unos días bonitos con mi madre, pero muy intensos y volví más que agotado. Además, prácticamente no pude hacer ninguna otra cosa todos esos días.

La infección de orina recurrente y la nueva tanda de antibióticos la tenían muy débil, (la ola de calor manchego tampoco aliviaba precisamente), con lo cual, por lo visto, debía ser una tortura para ella cada vez que la tenía que mover de la silla de ruedas al inodoro y viceversa, (y era casi cada 40 o 50 minutos). Cada vez que la sentaba, (se ve que debía tener unos dolores horribles, también en las rodillas, cada vez que la movía), decía casi escapándosele las lágrimas: “¡ay!, ¡gracias, Dios mío!; por fin”. Y yo añadía con mi espalda y riñones “baldados”: “gracias, Señor”. Y nos uníamos los dos a bendecir a Dios, incluso cantando a veces. Así que, el lugar más insospechado, se convertía en un sitio de continua alabanza y ofrecimiento a Dios.

Cuando ella se quedaba unos instantes tranquila, yo me tumbaba estirado en la cama para tratar de recuperar mi espalda y, lo mismo que cuando la estaba moviendo a ella, aprovechaba yo también para diálogo interior con el Señor, consciente de Su Presencia en mi interior, más que nunca gracias a un librito que estoy leyendo, (el preferido del Papa); y luego cuando ya me levantaba, la miraba a ella, y le decía a Dios: “igual que estás en mi interior, también lo estás en ella: así que voy de Ti en mí hacia Ti en ella, y viceversa”. Y recordaba y repetía una y mil veces esos días el texto de Chiara: “¡La Trinidad dentro de mí! ¡El abismo dentro de mí! ¡¡La inmensidad dentro de mí!! ¡La vorágine de amor dentro de mí! ¡El Padre…! ¡¡El Verbo!! ¡El Espíritu Santo…!”, etc. Y luego me lo repetía yo en silencio mirándola a ella.

Ya valorábamos inmensamente todos los hermanos la tarea que mi hermana desempeña continuamente y nosotros solo 2 ó 3 días cada uno al mes, (bueno, yo ahora 6), pero esos días me han hecho valorarlo y agradecerlo muchísimo más. Y, naturalmente, entender y valorar más a todos los que cuidan a otros, familiares o no.

Incluso, el único rato que pude dedicar en aquellos días a preparar este correo-e, (y bocetos para mis programas de Radio María), cuando esta mañana fui a buscarlos para terminar de elaborar esto y mandártelo, no sé cómo ni cuándo, pero habían desaparecido todos los textos. Ha sido un momento bonito también para decirle al Señor: “importa tu Palabra, dar fruto en eso, más allá de lo que yo pueda servir para difundirla” y, como siempre, “Tú, Señor, eres mi único Bien”.

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de julio («Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese sí que da fruto», Mt 13, 23), la de junio («Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca. […] Gratis lo recibisteis; dadlo gratis», Mt 10, 7-8) y la de mayo («“Como el Padre me envió, también yo os envío”. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo”», Jn 20, 21-22):

 

1.-        “de nuevo me emociono mucho al leer todo lo que me escribe y manda. Estoy muy agradecida por el rato que me dedicó el otro día, realmente me ha ayudado y me ayuda saberme acompañada en este camino, me ha dado el empuje que necesitaba, me ayuda con la absurda vergüenza y complejo que siento por mi ignorancia.

Estoy muy feliz de haber dado el paso, he ido a Misa en estos tres domingos desde que nos vimos, es mi primer gran propósito: no fallar en esto, ir a la iglesia cada semana para encontrarme con Dios y poco a poco tratar de escucharlo y de sentirlo con más fuerza. Cada domingo he ido a una iglesia diferente por encontrarme en distintos lugares; y este próximo me tocará una nueva porque mi marido y mis hijos están en el campo y cada fin de semana iré para allá al terminar de trabajar. Imagino que lo importante es ir :) me resulta reconfortante, me siento muy bien después de ir a la iglesia y de escuchar la Misa. También leo el Evangelio del día. Por supuesto que tengo pendiente pedirle cita en un par de semanas para volver a charlar al menos 1 vez al mes ☺️ y que comentemos también acerca de mi conveniente catequesis.

Mil gracias de nuevo, Paco, por su tiempo, su confianza y su cariño.

Me quedo la Palabra que Vida que me ha compartido…: la imprimiré, tal y como me recomienda, para leerla a lo largo de las semanas, pensaré acerca de ella, y trataré de aplicarla.

 

2.-        “que alegría cuantas experiencias bonitas en tu correo del día 1 de julio. Yo estoy  un poco regular de salud y con mucho dolor. El otro día fui consciente de estar atenta a ofrecer mis dolores y preocupaciones y ponerlas en las manos de Jesús.

Mi hijo me pedía que fuera a verlo a la ciudad donde vive; como tengo varias citas médicas, ni podía desplazarme; le decía yo a Jesus cómo hacer. Lo puse en su Corazón y al otro día me decía mi hijo que estuviera tranquila, que tenía él que aprender a estar solo y que poco a poco lo estaba consiguiendo. Pero los sufrimientos de los hijos duelen mucho: estoy atenta a ofrecer.

 

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domingo, 31 de agosto de 2025

TÚ, DIOS MÍO, ERES MI TESORO

 VIDA DE LA PALABRA                                     mes de AGOSTO

 Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de agosto («Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón», Lc 12, 34) y la de julio («Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él y, al verlo, tuvo compasión», Lc 10, 33):

1.-        En una homilía sobre la PdV le pregunté a la gente: “una vez que has hecho tus tareas y obligaciones, cuando te sientas tranquilo en el sofá, ¿qué es lo que piensas?; ¿hacia dónde se dirige tu mente? Porque… donde está vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón. ¿Se dirige a Dios (o a las cosas de Dios) o no?”.

         Eso mismo había estado yo practicando con fruto los días previos y, viendo el bien que le había hecho a las personas ponerlas a reflexionar, fue para mí un nuevo acicate para el resto del mes.

         Primero con mi madre, que estuvo muy muy delicada, con riesgo incluso de “irse”: yo trataba de tener todos los cuidados hacia ella y toda la paciencia; sin hacer nada más prácticamente en esos 5 días, (lo mismo que 3 semanas antes, otros 4 días, como te conté en el correo anterior). Y cuando regresa mi hermana a la que estaba yo supliendo para que ella “se aireara” unos días, estar dispuesto a no irme a las vacaciones programadas con mi comunidad de sacerdotes y quedarme, en cambio, con ellas dos: “mamá lleva toda la noche y esta mañana muy muy flojita y desorientada: me quedo, ¿verdad?”. Una vez dicho mi sí, dispuesto a perder el descanso y la comunidad, empezó ella a mejorar y a las 2 horas me dice mi hermana: “anda, termina de preparar tu maleta y vete tranquilo, que parece que se ha entonado”, (y aunque estuvo todavía unos días débil, a partir del 11 comenzó una ligerísima mejora progresiva, (y ahora está como hace 3 meses, que no es “para tirar cohetes”, ¡pero eso es muchísimo a su edad y tal como había llegado a debilitarse!).

         Junto con esa mejoría, mi segunda estancia en el pueblo para suplir a mi hermana que se marchaba 3 días a rezar y descansar en el monasterio de El Paular, de nuevo totalmente yo pendiente de mi madre. De pronto, mi hermana tuvo que ir con dolores al centro de salud allí en Rascafría 2 veces y finalmente la recogió mi hermano y estuvieron toda la noche en urgencias de un hospital. A la mañana siguiente de regresar ella al pueblo, de nuevo a urgencias en nuestro hospital: dio la cara un cólico nefrítico y le detectaron un mioma. Menos mal que había venido esos días otra de nuestras hermanas y pudo acompañarla para yo poder estar todo el día pendiente de mi madre, disimulando, a la vez, para que no se enterara de lo mi hermana, con lo “súper-preocupona” que es.

Tanto mi hermana, como yo: “Tú, Señor, eres mi tesoro; no el descanso; no la tranquilidad; no las consecuencias futuras de enfermedades de una u otra; mi corazón quiere estar también solo en Ti”.

 

1b.-    Entre una estancia y otra en el pueblo, los 10 días con los 14 sacerdotes, (acorté un poco, regresando 3 días antes, para que mi hermana pudiera ir a la hospedería de ese monasterio). Fueron días preciosos de unidad, de hacer todo con “Jesús en medio”: o todos “en comandita” o en distintos grupitos. Compartir experiencias sobre la Palabra de Vida y desde la última vez que nos vimos (después de Semana Santa, aunque casi todos los lunes nos videollamamos); comunicar lo que llevamos en el alma en esos momentos y los meses previos; compartir la obra que Dios por medio de su Madre va haciendo en cada uno de nosotros y con las comunidades o parroquias a las que servimos.

De verdad que logré descansar y “desconectar” totalmente, y, además, hacer mucho ejercicio y leer. Auténticamente, “Jesús en medio” es nuestro descanso y nuestra paz, y nuestro Maestro.

         Al regresar yo antes que ellos, en el coche, daba gracias a Dios sin que se me apegara el corazón al descanso ni a la vida comunitaria tan bonita; aunque también con un pequeño peso: quizá debería haber hablado más todavía con cada uno de ellos dejando algún rato de lectura. Nuestra vocación es vivir en comunidad y, por las circunstancias pastorales y diocesanas, no podemos hacerlo y nos tenemos que contentar con “vernos” on-line y luego estas pocas veces al año. Bueno, también eso lo puse en manos del Señor: por esta vez ya no tenía remedio y vivir bien cada momento presente en la Voluntad de Dios por amor era el mejor modo de repararlo, (y estar pendiente la próxima vez de dedicarles más tiempo).

 

2.-        A veces discuto con una persona influenciada por las ideas de otras tradiciones religiosas del lejano oriente. Dice que Dios se olvida de nosotros, que le da igual lo que nosotros hagamos y por eso nos ha dejado libres para hacer incluso el mal.

Le mandé hace unos días una homilía de Benedicto XVI, del 28 de abril de 2013, (ya como Papa emérito desde hacía pocas semanas en CastelGandolfo), comentando la oración colecta de la Misa de aquel día: “…la verdadera libertad no es hacer todo lo que se me ocurra, sino que yo llegue a ser conforme a la verdad de mí mismo. La verdad de mí mismo es mi vida, de tal modo que verdad y libertad estén unidas en mí y la verdadera libertad se cumpla. En esta vida nunca somos completamente libres, estamos en camino hacia la libertad. Pidamos al Señor que nos ayude a ponernos en camino hacia esa verdadera libertad, donde la verdad de nuestro ser y nuestra voluntad coincidan y así podamos realmente, libremente, vivir conforme a lo que debemos ser.

[…] El sueño de los israelitas era su tierra, ser libres en su tierra, es decir, ser libres y propietarios. Pero esa solo es una condición preliminar. La verdadera libertad –que aparece en el Nuevo Testamento– y la verdadera tierra de nuestro ser es Dios. Dios mismo es nuestra herencia: estar unidos a Dios significa entonces encontrarse en la plenitud del ser, la felicidad. Pidamos al Señor que nos ayude a ir hacia esa verdadera herencia, que será nuestra alegría permanente, la verdadera vida.”

Entre otras personas, también mandé este texto a otra amiga, (que está luchando contra su cáncer desde hace unos meses), y me contestó lo siguiente: “Profundísima e interesantísima reflexión de Benedicto. Me ha gustado muchísimo, va conmigo: voy en ello a esa Libertad –con mayúsculas– y a esa Herencia de Dios y con Dios. Gracias”.

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la de Palabra de Vida de agosto («Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón», Lc 12, 34), la de julio («Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él y, al verlo, tuvo compasión», Lc 10, 33) y la de junio («Dadles vosotros de comer», Lc 9, 13):

1.-        “… en mi periplo misionero anual como jubilada, anteayer visité a tres personas, le dije al Señor: “pon tus palabras en mi boca, sabes que soy cortita en palabras”. Él siempre me pone en mi boca sus palabras y a la gente les hacen efecto, se les caen las lágrimas de alegría, me dicen: “vuelve”. Me abrazan, les pregunto qué necesitan para comprarles si puedo aquí, pero hay cosas, (medicinas, ropa…), que yo enviaré cuando regrese a España: se sienten felices, porque siempre les llega. Yo me siento satisfecha con enviarlo. Me privo de ciertas cosas para enviar cada paquete.

Ayer, una de las personas que ayuda a repartir lo que envío, vino a buscarme: siempre lo hace cuando vengo. Me cuenta a quién reparte, aunque no acabo de poner cara, sobre todo a los niños. Se lo da a una doctora, que va a la selva a ver a los niños, que van medio desnudos, porque no pueden comprar. La doctora está feliz, porque puede ayudar.

La persona que lo reparte me dice que gracias a mí puede vivir bien, porque su niño pequeño, que es mi ahijado, tiene una enfermedad rara y tiene que ir a varios médicos; a ella la gusta hablar conmigo: me cuenta su vida, que ella se enfermó y gracias al marido y a sus hijos ha podido salir adelante. Me dice: “gracias a Dios que me ayudas en todo”. Su hija de siete años es muy tímida, pero este año le he preguntado por cosas del cole y amigas que tiene; me ha hablado como un lorito, pero cosas muy interesantes de niña. Yo le he explicado cómo tenía que decir: ella escucha con mucha atención y decía “sí, tía; lo haré”…. 

 

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viernes, 31 de enero de 2025

CREER EN JESÚS QUE ORÓ POR LA UNIDAD

 VIDA DE LA PALABRA                  últimas semanas de ENERO

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de enero («¿Crees esto, Jn 11, 26) y la de diciembre, («Nada es imposible para Dios», Lc 1, 37):

1.-        La PdV del mes me venía en mente y corazón muy a menudo: cada vez que había una situación o una conversación algo compleja, yo le pedía al Señor, y, en seguida, era como si Él me preguntara… “pero… ¿crees esto?”. Y era un contestar “sí” en cada una de las situaciones.

P.ej. con una persona que no veo fácil resolución, “sí, creo; me fio de Ti”;

al acabar la oración por la unidad cada uno de los días, “ídem”;

terminando el retiro internacional de sacerdotes en clima de palpar casi la presencia del Resucitado en medio por el amor recíproco, “¿crees esto?”, “sí”, “y crees que se pueda seguir viviendo así en tu ambiente y en el futuro”, “sí, con tu Gracia, sí”;

ante algunas cosas que se me entrecruzaban en la agenda y le pedía no llegar tarde, “sí, creo; voy a serenarme y termino con paz esto”, y luego los otros se retrasaban y yo llegaba a tiempo, (el lunes la reunión de sacerdotes; el jueves la venida de los de una ong, etc.).

Y, por supuesto, un “gracias” gigantesco en el corazón en cada una de esos momentos.

 

2.-        El martes vino a visitarme a la Parroquia un sacerdote ortodoxo rumano. Llevaba yo tiempo queriendo conocerlo a través de unas amistades en común desde mi anterior parroquia, pero durante estos años no habíamos podido concretar un encuentro. Venía acompañado por ese matrimonio amigo: él, español católico, y ella, ortodoxa rumana, (aunque colabora muchísimo con mi parroquia anterior y acompaña a menudo a su madre y a su hermana a la iglesia ortodoxa).

Les enseñé mi parroquia y les expliqué las vidrieras y, a la vez, íbamos intercalando conocimientos de la historia de las respectivas tradiciones o de tantos momentos de la historia (sobre todo del primer milenio) que tanto nos unen.

Después en nuestro despacho parroquial, le mostré una pequeña colección que había de iconos, muchos de ellos ortodoxos, que él fue comentando y explicando detalles que yo desconocía.

Una de las señoras que nos ayudan en el despacho, luego me escribió contenta por whatsapp: “ha sido superinteresante escucharos".

2b.-     Después les invité a tomar un café y fuimos a la pastelería que bendije hará un mes, y que está regentada precisamente por una rumana ortodoxa.

Ya servidos los cafés, antes de empezar, le pedí al sacerdote que hiciera una oración y bendijera a la dueña. Decía él: “jamás me hubiera imaginado que un cura católico me presentara a una ortodoxa”.  Cuando no había clientes en la barra o en el mostrador, yo hacía seña a la dueña que de nuevo se viniera a la mesa: estaba feliz de estos invitados.

Los 5 charlamos animadamente de cómo vivimos la fe y detalles que unos tenemos y otros no. La historia de algún santo ortodoxo, como S. Arseni. O la historia de alguno católico, y de otros que todavía no han sido así declarados, (muy recientes), como el Card. vietnamita Van Thuan o el Card. Miloslav Vlk de Praga (“de limpiacristales a arzobispo”), pues hablábamos de los tiempos de persecución en esos países de Europa Oriental donde no preguntaban si unos eran católicos y otros ortodoxos, sino que simplemente se les perseguía o martirizaba por mantener la fe en Jesucristo, por ser cristianos.

Yo concluía diciendo y todos asentían: “cuanto más cerca estemos de Cristo, más cerca estaremos entre nosotros y entre nuestras iglesias; cuando más vivamos el evangelio, que se resume en amar, más cerca estaremos entre nosotros y entre nuestras iglesias”. Y el pope ortodoxo corroboraba: “lo que ha faltado entre nuestras iglesias en la historia ha sido precisamente amor”.

Fue una rato precioso entre 2 católicos y 3 ortodoxos, (aunque una vive la fe más con los católicos); entre 2 sacerdotes y 3 laicos. Uno de los que le acompañaban a él luego me escribía: “Paco, la verdad que ha sido todo muy bonito, estos momentos son los que quedan en el corazón”.

2c.-      Ayer jueves les he devuelvo yo la visita para conocer la nave que tienen adaptada como iglesia ortodoxa: preciosamente cuidada en su interior y con multitud de iconos interesantes. Yo escuchaba con gusto todo lo que el pope, con más gusto aún, me iba explicando sobre esos iconos y sobre la liturgia ortodoxa. Y luego el ratito del café, igualmente fraterno: ¡con ganas de volver a encontrarnos en otros momentos y seguir la conversación!

2d.-     Todo ello me hacía recordar la ceremonia del sábado pasado en la catedral de la Almudena, celebración con la que se clausuraba en la diócesis de Madrid el Octavario de Oración por la Unidad de todas las Iglesias y comunidades eclesiales cristianas: fue una hora y media que realmente elevaba. Presidió la oración el Cardenal de Madrid y, junto a él, sacerdotes o pastores o representantes de distintas denominaciones cristianas.

“Nos haces uno en ti”, decía la letra del canto inicial “Siempre en Ti”, del grupo internacional Gen Verde. Y luego, mientras una catedral repleta de cristianos de distintas confesiones cantaba el “Ven, Espíritu, ven”, (de Marco Barrientos), un sacerdote iba intercalando oraciones preparadas e improvisadas, pero muy inspiradas unas y otras, que elevaban el alma a todos. El evangelio proclamado, Jn 11, en que Jesús pregunta “¿Crees esto?” (lema del Octavario y, también, Palabra de Vida que estamos tratando de practicar este mes), nos hacía decir con esperanza un “sí, creo”, no solo al recitar todos juntos el credo de Nicea en su 1700 aniversario, sino también sí creo que la unidad que Cristo pide al Padre se realizará algún día, aunque pasen decenios o siglos, porque lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios. ¡Porque Jesús lo pidió y lo sigue pidiendo al Padre!

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la de Palabra de Vida de Vida de enero («¿Crees esto, Jn 11, 26), la de diciembre («Nada es imposible para Dios», Lc 1, 37) y la de noviembre («Esta viuda, en cambio, ha echado todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir», Mc 12, 44):

1.-        muchas gracias, una vez más, por estos correos PdV. Son mi gasolina para mi vida interior. No te desanimes en continuar esta labor que nos ayuda a tantos. Yo ahora vivo en Nueva York, una ciudad que es maravillosa y peligrosa a partes iguales. La Gran Manzana vive a cámara rápida y en distracción constante. Nadie parece que tenga tiempo para Dios. Es una ciudad que “te come”. Por eso es muy importante para mí tener momentos de parar, reflexionar, mirar a Dios y dejar que Él me mire para recordar el propósito real de mi camino. Gracias de nuevo por tu ayuda.

 

2.-        aunque soy parco en palabras y nunca encuentro el tiempo de contestar a todas las misivas que recibo, te tengo que decir que yo voy leyendo tus e-mails con la palabra de vida. Me resultan muy útiles en general, los disfruto para los momentos que tengo libres para obligarme a parar un poco y reflexionar sobre las cosas importantes de la vida: me refuerzan en la tenacidad que uno debe tener a veces para mantenerse en el camino elegido a pesar de todas las cosas que nos rodean y que nos tientan a ir por caminos fáciles y a la larga menos gratificantes. También me ayuda en ese momento de reflexión agradecer a Dios y a mis seres queridos todos los sacrificios que están haciendo por mí. Aprovecho también para darte las gracias a ti.

Me alegra comunicarte que mi familia ha estado visitándonos aquí en Arabia Saudí en Navidad. Gracias a Dios, he podido pasar estas fechas tan señaladas con ellos, son unos días muy importantes para mí, que me traen muchos recuerdos y me alegro mucho de poder estar acompañado por los más queridos.

Aquí hay una comunidad importante y hemos podido asistir a Misa estos días, (cuando las niñas nos lo han permitido)… y, aunque hay misas también en español, me toca ir a la de inglés y ando un poco perdido... Es muy interesante conocer cómo la Iglesia se organiza para llegar a todas las partes del mundo que no son tan favorables como España; me acuerdo de mi tía, que era catequista, y me contaba lo importante que era la labor de los misioneros que hay por el mundo.... ¡Qué valentía tienen y que tenacidad demuestran! y qué gran sacrificio.

 

4.-        después de un largo día viendo sufrir a tu madre, intentando aferrarse a la vida, vida que ya no es vida, pues solo tiene sufrimiento.

Después de un largo día, viendo a tu padre sufriendo al ver a su esposa, en el lecho de muerte, viéndola luchar y sufrir, hora tras hora, minuto a minuto, segundo a segundo. Viviendo en sus carnes ese dolor que parece ese calvario que están viviendo.

Después de un largo día, viendo a mi madre luchar contra la llamada del Señor, y a mi padre intentando tener una esperanza de vida y recuperación de su esposa, para seguir el camino que durante casi 61 años Dios les ha marcado y les ha guiado, para seguir compartiendo buenos y malos momentos con sus seis hijos, sus nueve nietos y sus dos biznietas.

Después de uno,  otro, y otro... día, piensas que, con toda la angustia que llevas en tu alma, y el cansancio que llevas en tu cuerpo, no vas a poder conciliar un sueño reparador, que te dé fuerza para afrontar el siguiente día. 

Pero ahí está ÉL, el que nunca te abandona, el que sufrió un calvario por nosotros, está ÉL, acompañado de su Madre, como yo acompañando a la mía, dándote la PAZ que necesitas. Y te agarras a la Cruz que cuelga de tu cuello, y rezas el Padre Nuestro y el Ave María, y sin darte cuenta ÉL entra en ti, y ELLA te  arropa, y el sueño te envuelve y caes en sus brazos plácidamente, consiguiendo tener la Paz y el descanso para iniciar un nuevo día. 

Mis “catequistas”… me enseñaron que la mejor manera de enseñar el Amor de Dios, es hacer ver a los que te rodean lo que Dios hace en ti.

  

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sábado, 30 de noviembre de 2024

GRANDEZA DEL DAR

VIDA DE LA PALABRA                 últimas semanas de Noviembre


Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de noviembre («Esta viuda, en cambio, ha echado todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir», Mc 12, 44) y la de octubre («El que quiera llegar a ser grande entre vosotros sea vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros sea esclavo de todos», Mc 10, 43-44):

1.-        Hace pocos días, mostrando nuestra iglesia parroquial a un matrimonio con su hijo recién apuntado para empezar la catequesis, como suelo hacer con los niños siempre que vienen por primera vez, les enseño a descubrir el Sagrario como un cofre en el que está un Súper-Tesoro, pero que no es una cosa sino una Persona, Jesús el Hijo de Dios. Lo hago casi como un juego de pistas, en el que me valgo de las lamparillas rojas, que nos sirven de guía; y ellos aprenden a la vez que se lo pasan bien.

Ya os conté hará un par de años algo muy bonito al respecto. Y esta vez, también ha sido especial. Le digo al niño: “y ahora que hemos descubierto el Súper-Tesoro, que es Jesús, que está dentro de ese cofre, que no se llama cofre sino sagrario, podemos hablar con Él desde nuestro pensamiento, desde nuestro corazón, con palabras que no se oyen; ¿probamos a decirle algo?”. Y después de unos segundos mirando sus padres, el niño y yo en silencio muy fijamente al sagrario, le pregunto: “¿ya le has dicho algo?”. “Síi”. “¿Y es un secreto entre Jesús y tú o nos lo puedes contar?”. “Le he dicho que le quiero”. Su padre abrió los ojos y a su madre se le escaparon unas lagrimillas.

Y continué diciéndole: “Muy bien. Pero esto es un diálogo, así que ahora tenemos que escuchar; antes hemos hablado con el corazón cada uno a Jesús y ahora cada uno tenemos que escuchar si Jesús en nuestro corazón nos dice algo; ¡hombre!, no lo vamos a oír con estos oídos, pero si sentimos calorcillo en el corazón, o notamos paz o alegría, o ganas de ser más buenos, es señal de que nos está hablando aunque no le oigamos; ¿probamos?”.

Y de nuevo los 4 en silencio, mirando al Sagrario atentamente desde muy cerquita. Después de un rato, le pregunto: “¿ya?”. Y me hace un gesto afirmativo. “¿Y te ha dicho algo?”. “Síi”. ¿Y nos lo quieres contar o es un secreto?”. “¡Vale!”. “¿Y qué te ha dicho?”: “yo también te quiero mucho”. ¡Me emocioné! ¡¡A su mamá ya se le soltaron del todo las lágrimas!! Y nos dimos los 4 un abrazo.

Yo pensaba: “se lo ha dicho al niño, porque tiene un corazón puro; Nosotros no lo oímos pero también nos lo dice; no hace falta que lo oigamos: lo oímos por boca de este niño o por los santos”.

 

2b.-     Orando yo luego sobre esto, me percaté que también me lo dijo el Señor a mí hace casi 2 meses, pero no supe entenderlo en principio. Como cada domingo estaba yo solo orando en el templo parroquial, atrás, en el último banco. Al rato entró, como muchos domingos, un feligrés. Siempre me saluda muy amable y empieza a contarme qué mal está la juventud o a dónde va a parar este mundo... Esta vez le escuché con más agrado y atención, si cabe, sin pensar que me estaba interrumpiendo la oración. Y al acabar su reflexión, siguió hacia delante, pero en vez de chocarme la mano como otras veces, me sorprendió diciéndome: “¡le quiero mucho, padre!”. Me sentí casi incómodo, pero le sonreí y continué orando.

Solo horas después, cuando yo iba en el coche hacia mi pueblo, pensando y rezando, me di cuenta que en realidad fue Jesús por medio de este feligrés quien me decía lo mismo que al niño que al principio os he contado: “¡te quiero mucho!”. Y se me empezaron a saltar las lágrimas mientras conducía, recordando también pequeños detalles de esa misma mañana en los cuales a través de otras personas o sus actitudes, o palabras, o ejemplos o regalillos simpáticos, el Señor también era como si me dijese personalmente: “te quiero mucho; y no me olvido de tu parroquia, ¡eh!, que es más mía que tuya”.

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de noviembre («Esta viuda, en cambio, ha echado todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir», Mc 12, 44), la de octubre («El que quiera llegar a ser grande entre vosotros sea vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros sea esclavo de todos», Mc 10, 43-44) y la de septiembre («Poned por obra la Palabra y no os contentéis solo con oírla, engañándoos a vosotros mismos», (St 1, 22):

1.-        “la lectura de una poesía de Unamuno me hizo entrar mejor en la Palabra de vida de octubre: “el que quiera ser el más importante entre vosotros, hágase servidor de todos…”. Dice él: “agrándame la puerta, Padre, porque no puedo pasar. La hiciste para los niños, yo he crecido a mi pesar. Si no me agrandas la puerta, achícame por piedad”.

         Achicarme, pedirlo y trabajarlo en el servicio y ayuda a los demás.

En mi colectivo laboral se pidió un voluntario para madrugar y estar disponible a las 7 de la mañana, en vez de a las 9 habituales. Han sido varios días y me ha costado aguantar luego el peso de la jornada, pero me ha dado, no ya importancia, que es menos, sino la estima de mis compañeros, que he notado en los días posteriores.

 

2.-        “muchísimas gracias, Paco, por mantener estos correos. Te lo agradezco de corazón… El último es precioso: mil gracias.

…también me alegra que la situación económica de la Parroquia haya mejorado. Así debe ser: Dios provee. Solo tenemos que soltar y confiar, (hablo también por mí): como sabes, llevo mal, mucho tiempo mal con mi salud. Con ayuda de Dios, voy mejorando día a día. Pero hay algunos que me cuesta infinito y opto por seguir la Misa por Internet. Hay ocasiones en que vamos a otras Parroquias, pero mi aportación continúa en esta. Los días en que no puedo ir, me sabe mal, pero sé que eso es lo que Dios quiere de mí en ese momento... Estoy tan cansada, que siento mucho desánimo, pero la palabra “perseverancia” se mantiene en mi cabeza, gracias a Dios. 

En fin. Que orando y confiando y, sobre todo, gracias a la ayuda de Dios conseguiremos la consecución de su Plan.

         Un fuerte abrazo y todos mis ánimos para esa profesión de riesgo que es hoy ser sacerdote. ;-) .

 

3.-        “como siempre, tus palabras invitan a la reflexión… Mi hijo la semana pasada vino a decirme que se llevaba mi coche a Valencia para ayudar en lo de las inundaciones por la dana, porque el suyo es muy bajo. Volvió y… el coche estaba para verlo… me dijo que él se encargaba de limpiarlo. En sus líos, no pudo y lo llevé yo: 140€ de limpieza y desinfección, que se quedaron en 120 porque la empresa de lavado quería ayudar, justo la cantidad que yo le debía a mi hijo por un abrigo que le dije que le regalaba. Dios hace que todo encaje a la perfección, siempre 😜.

 

4.-        “gracias, Paco, por tu fidelidad compartiendo tus experiencias: son una riqueza y me ayudan mucho. Seguimos unidos en la PdV y en este tratar de vivir con el amor que Jesús nos dejó como el mayor regalo.

La situación que se ha vivido en los pueblos de Valencia, tanto dolor, me lleva a ponerme en lo que de verdad importa: a vivir con más solemnidad cada momento en la Voluntad de Dios por amor.

 

5.-        “mil gracias, Paco. Me da paz leer tu correo todos los meses y creo que no te lo he dicho nunca. GRACIAS.

 

6.-        “mil gracias por tus mensajes de vida y esperanza. Así es: Dios se calla, pero no se va; siempre está presente en mi vida. “¿Quién como Dios?”.

 

 

 

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domingo, 31 de diciembre de 2023

FELIZ AÑO NUEVO 2024

 Hoy, domingo de la Sagrada Familia,

además de felicitarte por ello 
(pues todos tenemos una raíz, sin la cual nos secamos; 
todos provenimos de una familia)


deseo a ti y a los tuyos

que tengáis una muy buena salida y entrada de año

y un próspero 2024

colmado de la bendición del Señor:

 

Dios se hizo hombre,

no vino al mundo precipitándose desde el cielo:

nació de María.

No nació en una mujer, sino de una mujer…:

significa que Dios quiso tomar carne de ella.

No la utilizó, sino que le pidió su “sí”, su consentimiento.

Y con ella inició el lento camino

de la gestación de una humanidad libre de pecado

y llena de gracia y de verdad,

llena de amor y de fidelidad.

Una humanidad bella, buena y verdadera,

a imagen y semejanza de Dios,

pero tejida con nuestra carne ofrecida por María;

nunca sin ella; siempre con su consentimiento;

en libertad, en gratuidad, en respeto, en amor.

Y este es el camino que Dios ha elegido

para entrar en el mundo, para entrar en la historia,

este es el modo.

Y este modo es esencial,

tan esencial como el hecho mismo de que haya venido.

La maternidad divina de María

—maternidad virginal, virginidad fecunda—

es el camino que revela

el respeto extremo de Dios por nuestra libertad.

Quien nos creó sin nosotros no quiere salvarnos sin nosotros

Ante el nuevo año…,

quiero desear a todos

que crezcamos en esta virtud: la amabilidad.

La experiencia nos enseña que si se convierte en un modo de vida,

puede crear una convivencia sana,

puede humanizar las relaciones sociales

disolviendo la agresividad y la indiferencia…

¡No demos por sentado el misterio de la maternidad divina!

Dejémonos asombrar por la decisión de Dios,

que podría haber aparecido en el mundo

de mil maneras mostrando su poder

y, en cambio, quiso ser concebido con plena libertad en el seno de María,

quiso ser formado durante nueve meses como cualquier niño,

y finalmente nacer de ella, nacer de una mujer.

No pasemos deprisa, detengámonos a contemplar y meditar,

pues aquí está una parte esencial del misterio de la salvación.

Y tratemos de aprender el “método” de Dios,

su respeto infinito, su “amabilidad” por así decirlo,

porque en la maternidad divina de la Virgen

está el camino hacia un mundo más humano.

 

PAPA FRANCISCO, Homilía en las primeras vísperas de la solemnidad de Santa María, Madre de Dios

y Te Deum de acción de gracias, 31 diciembre 2022


lunes, 31 de mayo de 2021

EXPERIMENTAR A DIOS-AMOR

 VIDA DE LA PALABRA                     últimas semanas de MAYO

"Dios es amor" en lengua griega (en la que fue escrito el Nuevo Testamento)


Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de mayo («Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él», 1 Jn 4, 16) y la de abril («Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas», Jn 10, 11):

1.-        Ayer salí a pasear con mi madre, (como cada vez que estoy con ella). No le apetecía mucho porque le parecía que le faltaban las fuerzas.

         Pasito a pasito con su bastón, llegamos a un banco y se sentó. Y ahí empezó a notar el aire dando gracias a Dios, diciendo varias veces que hacía una temperatura ideal y que menos mal que sí habíamos salido, que estaba disfrutando mucho. Y en seguida se puso a tararear canciones religiosas para dar gracias a Dios. Estaba ella feliz y Dios me hizo feliz a mí de verla a ella: con qué poquito se contenta. Me emocionaba porque estaba viendo palpablemente (en ella y en mí) que «Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él».

 

2.-        La otra mañana estaba en el horario de confesiones esperando yo a que entrara alguien a recibir este sacramento de la reconciliación en la sala que ahora dedicamos a ello.

         Al rato aparece alguien y… después de saludar yo… no viene a confesarse: me pregunta si está el otro sacerdote (era evidente que no; además, era su día de descanso); hace ademán de irse, pero añade “quería hablar con él para encargar la intención de una Misa”; se queda dubitativa: “es que quiero que celebre una Misa en sufragio por el alma de mi padre, que falleció anteayer”. Le dije que hasta la tarde él no estaría. Y salió, pero al cruzar la puerta no entendí si murmuró algo.

         A los 10 minutos vuelve a entrar: “¿en qué le he ofendido?, ¿tiene usted algo contra mí?”. Sin entender yo nada, le pido perdón si es que he dicho o he hecho algo que pudiera molestar. Sigue con lo mismo y solo al final dice: “es que he mencionado que ha fallecido mi padre y usted no me ha dado el pésame; ¿qué le he hecho yo?”. Y entonces caí en la cuenta… pensando en qué iba a querer si no era hora de despacho y no se iba a confesar, y pensando solo en que quería hablar con el otro compañero, yo no quería interferir…: ¡no caí en la cuenta! Le pedí mil veces perdón.

         Noté ahí a Dios Amor que me corregía, (aunque me tuviera que poner colorado): siempre contando yo actos de amor y, ante uno tan pequeño y tan evidente, ¡ni se me había ocurrido! Debo estar más atento, igual que lo estoy con personas con las que hay mucho trato, o con aquellos que vienen por primera vez, para que se sientan acogidos en parroquia como en familia. ¡Y con esta, (que viene casi a diario, pero no hemos hablado casi nunca), metí la pata hasta el fondo! Traté de arreglarlo un poco poniéndome a amar en ese momento presente: preguntando si estaba ya malito, cómo se llamaba, etc. Agradecí que me lo dijera, pues seguro que alguna vez más me ha ocurrido y tampoco estuve atento, y la persona se quedaría mal y no comentó nada. Agradezco al Señor el mal rato, y ahí vi Su Amor, pues en ocasiones similares creo que a partir de ahora no me descuidaré.

         La Misa que inmediatamente después celebré, la ofrecí por su padre, aunque no me lo había pedido.

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de mayo («Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él», 1 Jn 4, 16), la de abril («Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas», Jn 10, 11) y la de marzo («Muéstrame tus caminos, Señor, enséñame tus sendas», Sal 25, 4):

 

1.-        “Me gustó mucho la experiencia que contaste atendiendo a la viejecita que había fallecido sola en una habitación del hospital. Gracias.

Yo estuve trabajando con una anciana y tengo el gozo de haberla acompañado siempre y, sobre todo, en los últimos días e instantes de su vida; al principio ella (aunque era una persona con fe) no rezaba el Rosario, pero poco a poco conmigo fue aprendiendo y al final era una oración que le agradaba mucho.

Después que ella falleció, logré encontrar trabajo con otra señora mayor; como ya tengo algo de confianza con ella, desde hace unas semanas también le estoy enseñando a recitar el Rosario y a sacarle gusto espiritual.

 

2.-        “y gracias como siempre por tu email con la Palaba de Vida y las experiencias.

En esta ocasión al abrirlo, he leído justo lo que necesitaba escuchar y en mayúsculas, como si Dios me lo estuviera diciendo claramente; TAMBIÉN EN MEDIO DE LAS TRIBULACIONES, CONFIAR EN EL AMOR DE DIOS.

            ¡Qué importante y qué bonita la Palabra de Vida de este mes! «Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él»

            No te lo he contado antes porque hasta esta semana, por el COVID, no hemos podido reunirnos con la familia para decírselo en persona, así que no lo sabe casi nadie. Estoy embarazada de 5 meses, va todo bien en el embarazo y estamos muy felices, pero la verdad es que estoy bastante preocupada con toda esta situación y porque mi marido cada vez está peor…, aunque tenemos fe en que finalmente y tras varios años esperando, pueda recibir ese tratamiento (en el que los médicos no le piden que haga algo antiético si lo recibe) tan caro e inaccesible que te comenté. Confiemos en Dios en ambas cosas y dejemos nuestras vidas en Sus manos: me lo voy a tener que apuntar bien grande en algún sitio visible para recordarlo a todas horas 😃.

 

3.-        “muchas gracias Paco. Estamos viviendo el mes lo mejor que podemos aunque siempre se puede hacer mejor. Dios nos mantiene juntos día tras día aunque nuestros achaques vayan avanzando.

 

 

 

 

 

 

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