Mostrando entradas con la etiqueta hacerse uno. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hacerse uno. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de enero de 2024

AMAR EN VISTAS A LA UNIDAD

 VIDA DE LA PALABRA                          primeras semanas de ENERO


 

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de enero («Amarás al Señor tu Dios… y a tu prójimo como a ti mismo», Lc 10, 27) y la de diciembre («Estad siempre alegres. Orad constantemente. En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios, en Cristo Jesús, quiere de vosotros», 1 Ts 5, 16-18):

 1.-        El día de la Epifanía, viniendo yo de comer en fraternidad con una comunidad de consagrados, en el parque contiguo a la parroquia veo a unos papás caminando medio agachados con los hijos que iban en sus bicicletitas, (seguramente recién estrenadas). Animadamente comento primero a ella: “el regalo de Reyes es ilusión para los niños, pero ‘deslome’ para los padres”. Se me quedó mirando de reojo y no sé si me entendió bien. Aunque quedé cortado por si los había molestado, (y precisamente por ello), metros más adelante le dije al (supongo) marido casi lo mismo, (iba con otro niño un poquitín mayor también aprendiendo a montar en bici); intenté ser todavía más amable y sonriente diciendo ese “chascarrillo”. Me contestó educadamente un “buenas tardes”.

            Días después, una feligresa habitual me dice muy contenta: “mi hijo y su familia quedaron muy agradados contigo el otro día: ¡qué cura tan amable y simpático!”. Yo no sabía a qué se refería. Después de sus explicaciones deduje que, (yo ni me acordaba), debían ser aquellos: no sé si se me conocían, (mi bufanda cubría el alzacuellos), o se lo imaginaron viendo que me dirigía directo a la parroquia.

 

2.-        En el vuelo de vuelta, tras embarcar, a mitad de pasillo me saluda la azafata que estaba allí como hace con todo el mundo. Para mi sorpresa, (y agrado), me dice, (activa y enérgica, a la par que muy amable): “¡buenas tardes, padre!”. No sé cómo lo supo, pues al embarcar noté mucho calor y me desabroché y quité el alzacuellos.

            A mitad del viaje, fui al servicio en el fondo del avión. Al salir, al lado estaba esa azafata con otra mucho más joven y de nuevo me saludó e intercambiamos unos comentarios intrascendentes. Ella acababa o iniciaba cada frase con un “padre”.

            De pronto, la otra azafata comenta: “¿puedo pedirle algo?”. Me quedé muy perplejo, sin saber por dónde podría salir: “¡claro!; lo que quieras”. Y a bocajarro dice medio en secreto: “¿me puede confesar?”. “¡Por supuesto!”. Sin mediar palabra, la azafata mayor sonríe, corre un poco la media cortinilla y se marcha discretamente. Fue un rato arduo de conversación. La gente que iba y venía del servicio pasaba muy cerca de nosotros, sin imaginar que era un momento de verdadera Gracia. Al final, ya casi empezando el descenso, le di la absolución y quedamos contentísimos los tres y con la promesa de que algún día vendrán a visitarme en la parroquia.

 

3.-        Con perspectiva de la Semana de Oración por la Unidad, no hace mucho, asistí a una misa anglicana, (después de escuchar un tema ecuménico sabio, profundo y muy aquilatado, dado conjuntamente por un sacerdote católico alemán y otro anglicano inglés). Fue impresionante poder alabar y glorificar todos como bautizados al mismo Dios, (Padre, Hijo y Espíritu Santo), y escuchar su misma Palabra en las lecturas bíblicas, tras las cuales, (en silencio), todos hicimos un “pacto” de dejar que el Resucitado vaya haciendo mayor unidad en nosotros y entre nosotros. Era “comulgar” con la misma Palabra y con el mismo Cristo Abandonado.

Emocionante luego el ofertorio y el Padre nuestro juntos.

            Imagino que también recíprocamente, para los anglicanos habría sido lo mismo el día previo y el siguiente cuando estuvieron en nuestra Misa católica.

            Pero unos y otros, un día y otro, el momento más intenso de la respectiva celebración, se convertía en el de mayor dolor (asumido por amor) al no concelebrar y al no poder acercarnos a recibir la misma comunión, sino, con los brazos cruzados sobre el pecho, simplemente, (nada más, pero nada menos de momento), recibir una bendición impartida por los de la otra denominación cristiana. Era un momento sacro, emocionante, vivido en el amor a Jesús Crucificado y Abandonado, (“¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?”), que precisamente “pagó” ese terrible “precio” del abandono para nuestra unidad con Dios y entre todos nosotros. Aunque todo el día vivíamos muy en comunión, todavía no podemos comulgar del mismo pan y del mismo cáliz.

            Ese día, después de aquella vivencia matinal con ellos, por la tarde, cuando concelebré la Misa católica me emocioné profundamente, como valorando más lo que yo tenía y sintiendo más el dolor de ellos. Y pidiendo más al Padre para que se acelere el mayor acercamiento de todos a Dios-Trinidad que nos permita ir también acercándonos entre nosotros.

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de enero («Amarás al Señor tu Dios… y a tu prójimo como a ti mismo», Lc 10, 27), la de diciembre («Estad siempre alegres. Orad constantemente. En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios, en Cristo Jesús, quiere de vosotros», 1 Ts 5, 16-18) y la de noviembre («Pues todos sois hijos de la luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas», 1 Ts 5, 5):

 1.-        “muchas gracias por tus palabras, porque en confesión siempre ayudan mucho y alivian más todavía. 

Respecto a mi experiencia sobre la PdV de amor al prójimo, se basa en la reunión con la familia en Navidad, sintiendo amor, armonía... sintiendo al Niño presente y, a la vez, dándome cuenta de que en esa misma mesa hay personas con notables ausencias, y en ese momento me ponía en el lugar de ellos y trataba de hacerles sentir lo mejor posible. Me doy realmente cuenta que lo importante es el vivir que Dios está siempre con nosotros.

 

2.-        “me ha encantado lo que mandaste del Papa, que no lo había leído...

La Palabra de Vida, como   ocurre siempre... es fantástica. Desde el primer momento sientes como si fuera una mano maravillosa que te pone en el camino acertado y con alegría. Hoy he estado profundizando en ella con otra hermana y comentando cómo la tratamos de vivir y te llegan luces por todas partes.

La compasión..., cómo me llama a mirar al hermano con misericordia, ternura y donación... Esto me viene a la mente cuando veo una oportunidad de servir a una hermana en algo concreto o a alguien que me pida ayuda...

Cómo me ayuda la expresión "La vida es lo que te sucede en el momento presente..." ¡Qué riqueza tiene el momento presente...! Un gran regalo que Dios nos hace muchas veces al día. Yo percibo que, si estoy en una actitud de amar, se suceden las oportunidades de decirle una y otra vez a Jesús "por Ti". ES LO QUE MANTIENE MI VIDA...

Doy gracias a Dios por tanto que me da y a través de personas como tú... “Dios le pague a Dios”, como decía un amigo mío. Sí, Dios te pague. Rezo por la mejoría de tu madre.

 

 

 

Si quieres leer más experiencias similares, 

de gente de todo el mundo,

puedes encontrarlas “pinchando” AQUÍ o AQUÍ

o también AQUÍ

 

 

 


viernes, 30 de septiembre de 2022

LIBERTAD PARA SERVIR POR AMOR

 VIDA DE LA PALABRA                         últimas semanas de SEPTIEMBRE


Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de septiembre («Siendo libre de todos, me he hecho esclavo de todos para ganar a los más que pueda», 1 Co 9, 19) y la de agosto («Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?», Mt 18, 21):

1.-        En estas semanas varias veces me ha ocurrido que alguien me pedía un pequeño favor: “se lo he hecho en otras ocasiones y si hubieran guardado los datos o aprendido a hacerlo, ahora no emplearía yo estos minutos preciosos”. Esa era mi tentación inicial en cada una de esas ocasiones, pero la Palabra de Vida, (“siendo libre, me hago esclavo…” con gusto, para servir por amor), me ayudaba a resolverme y realizarlo con agrado.

1b.-     De modo muy similar, una persona me pedía como gran favor que le firmara un certificado para un título: “por lo menos podría haber rellanado sus apellidos y otros datos personales, que los sabe de memoria, y así yo no tendría que perder tiempo en rebuscarlos en libros y papeles y luego en escribirlos yo”. Como ves, de nuevo la misma tentación, ¡y también el mismo resorte que me traía a la mente como recurso la PdV!

 

2.-        Al acabar el encuentro anual de primos y hermanos, tenía posibilidad de quedarme con mi madre hasta la mañana siguiente temprano, pero su hermana, (mi tía), debía regresar a Toledo y no había quien la llevara, entonces me ofrecí: estuve con mi madre dos horas en el pueblo y antes de salir, me di cuenta que después de dejar a mi tía pasaría yo por el pueblo al que acaban de destinar a mi sobrina, (no pudieron ir a la reunión familiar, por estar en el fragor del traslado), y la llamé para comprobar si iba a estar y así visitarlos a los 3 brevemente, (¡el sobrino-nieto tiene ya 5 meses!). Mi hermana me pide que me lleve un cable que se dejó nuestro hermano de Pinto.

         Todavía antes de salir de mi pueblo con mi tía, llama otra de mis hermanas a ver si le podía llevar un maletín de herramientas a su hija, (la sobrina que iba yo a pasar a ver). En vez de esperar que me lo trajera, me ofrecí para ir yo a su casa a recogerlo.

         Luego, ya el viaje en sí con mi tía fue muy bonito, pues tenemos pocas oportunidades de charlar despacio. Después, con mi sobrina, su marido y el bebé también disfruté, aunque fueron solo unos minutos. Y al reemprender la ruta, el gran atasco de tráfico acercándome a Madrid lo viví con serenidad y alegría por haber podido realizar todos esos pequeños servicios por amor.

         Antes de llegar a la Parroquia, aunque había anochecido, todavía me dio tiempo a hacer una visita.

         El alma, llena y con paz por toda esa reunión y consiguientes favores familiares.

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de la Palabra de septiembre («Siendo libre de todos, me he hecho esclavo de todos para ganar a los más que pueda», 1 Co 9, 19), la de agosto («Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?», Mt 18, 21) y la de julio («Solo una cosa es necesaria», Lc 10, 42):

 

1.-        “siempre me da alegría recibir noticias tuyas y tu correo quincenal, pero el de esta tarde especialmente por estas palabras del PAPA FRANCISCO, que me han emocionado. Graciasssss.

Esperar. Esperar siempre.

Incluso cuando humanamente pueda parecer desconsiderado e irrazonable.

Esperar mientras alrededor está oscuro… y no tener miedo de “lamentarse con Dios”, porque ésta es también una forma de oración.

 

2.-        “GRACIAS, PACO, POR TU CONSTANCIA EN LOS ENVÍOS QUE SON "ALIMENTO DEL ESPÍRITU". DIOS TE PAGUE TU ENTREGA Y CONSTANCIA.

AL LLEGAR A MI NUEVO DESTINO ME HE PROPUESTO VIVIR CON MÁS RADICALIDAD LA PALABRA DE VIDA... LA VOLUNTAD DE DIOS DE CADA MOMENTO CON SOLEMNIDAD.

TE RECUERDO PORQUE, COMO DIGO QUE “SÍ”, SE ME VAN SUPERPONIENDO OCUPACIONES... Y ME SIENTO FELIZ DE DECIR “SÍ” A JESÚS EN EL AMOR AL HERMANO.

EN ESTA SITUACIÓN NUEVA DIOS QUERRÁ DECIRME ALGO Y POR ESO INTENTO TENER LOS OÍDOS ABIEROS A SU VOLUNTAD.

            ENHORABUENA POR TUS EXPERIENCIAS.


 

 

 

Si quieres leer más experiencias similares, 

de gente de todo el mundo,

puedes encontrarlas “pinchando” AQUÍ  o AQUÍ  

o también AQUÍ



sábado, 31 de julio de 2021

INFANCIA ESPIRITUAL

 PALABRA DE VIDA                               agosto 2021

 


 

«Quien se haga pequeño como este niño,

ese es el mayor en el Reino de los Cielos»

(Mt 18, 4)

 

¿Quién es el más grande, el más poderoso, el ganador en la sociedad, en la Iglesia, en la política o en el mercado?

Esta pregunta sobrevuela las relaciones, marca decisiones y determina estrategias. Es la lógica dominante a la que recurrimos –aun sin darnos cuenta–, quizá con el deseo de asegurar resultados positivos y eficientes a quienes tenemos alrededor.

Aquí el Evangelio de Mateo nos presenta a los discípulos de Jesús que, después de haber acogido el anuncio del reino de los cielos, quieren saber los requisitos para ser protagonistas del nuevo pueblo de Dios: «¿Quién es el más grande?».

Por toda respuesta, Jesús tiene uno de sus gestos imprevisibles: pone a un niño en medio de la gente. Y acompaña este gesto con palabras inequívocas:

 

«Quien se haga pequeño como este niño, ese es el mayor en el Reino de los Cielos».

 

A la mentalidad competitiva y autosuficiente, Jesús contrapone el elemento más débil de la sociedad, que no tiene tareas que defender ni de las que presumir; aquel que es dependiente en todo y confía espontáneamente en la ayuda de otros. Pero no se trata de aceptar una actitud pasiva y renunciar a ser propositivos y responsables, sino más bien de cumplir un acto de voluntad y de libertad. Lo que Jesús pide es que nos hagamos pequeños, reclama intención y esfuerzo para invertir decididamente el rumbo.

 

«Quien se haga pequeño como este niño, ese es el mayor en el Reino de los Cielos».

Así es como Chiara Lubich profundizó en las características del niño evangélico: «[…] el niño se abandona confiado a su padre y a su madre: cree en su amor. […] El cristiano auténtico, como el niño, cree en el amor de Dios, se arroja en brazos del padre celestial, pone en Él una confianza ilimitada. […] Los niños dependen en todo de sus padres […]. También nosotros, “niños evangélicos”, dependemos en todo del Padre: […] sabe lo que necesitamos antes incluso de que se lo pidamos, y nos lo da. Ni siquiera el reino de Dios se conquista, sino que se acoge como un don de las manos del Padre».

Chiara subraya además que el niño se entrega totalmente a su padre y lo aprende todo de él. Del mismo modo, «el “niño evangélico” lo deja todo en la misericordia de Dios y, olvidando el pasado, empieza cada día una vida nueva, abierto a las sugerencias del Espíritu siempre creativo. El niño no sabe aprender a hablar por sí solo; necesita que alguien le enseñe. El discípulo de Jesús […] lo aprende todo de la Palabra de Dios hasta hablar y vivir según el Evangelio».

El niño es muy dado a imitar a su padre. «Del mismo modo, el “niño evangélico” […] ama a todos, porque el Padre “hace salir el sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos” (Mt 5, 45); es el primero en amar porque Él nos amó cuando aún éramos pecadores; ama gratuitamente, sin interés, porque así lo hace el Padre celestial»[1].

 

«Quien se haga pequeño como este niño, ese es el mayor en el Reino de los Cielos».

 

En Colombia, Vicente y su familia han pasado por la prueba de la pandemia, con un régimen de cuarentena muy estricto. Escribe: «Cuando comenzó el toque de queda, el día a día cambió de golpe. Mi mujer y nuestros dos hijos mayores tenían que preparar exámenes de la universidad, y el pequeño no se acostumbraba a estudiar a distancia. Nadie en casa tenía tiempo para preocuparse del otro. Viendo este caos a punto de estallar, comprendí que era una oportunidad para encarnar el arte de amar en nuestra “nueva vida” del Evangelio. Me puse a recoger la cocina, preparar el almuerzo y organizar las comidas. No soy un cocinero experto ni tampoco muy bueno haciendo la limpieza, pero entendía que esto podía ayudar a reducir la ansiedad. Lo que comenzó como un acto de amor puntual se alargó durante meses. Una vez terminadas sus tareas, los demás miembros de la familia se ocuparon de la limpieza, de la ropa y de la casa. Juntos hemos visto que las palabras del Evangelio son verdaderas y que el amor creativo sugiere cómo poner orden en todo lo demás».

LETIZIA MAGRI



[1] C. Lubich, Palabra de vida de octubre de 2003: Ciudad Nueva n. 402 (2003/10), p. 22.



N.B.: Aquí puedes encontrar también la Palabra de Vida 

en viñetas para los niños, adaptada para adolescentes y para jóvenes,

 y en MP3 para escuchar en el móvil.

 Palabra de Vida AQUÍ en presentación Power Point

en más de 30 idiomas.



lunes, 30 de noviembre de 2020

DIOS CONSUELA DANDO SERENIDAD

 VIDA DE LA PALABRA            últimas semanas de NOVIEMBRE

 

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de noviembre («Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados», Mt 5, 5) y la de octubre («Todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado», Lc 14, 11):

 

1.-        El viernes pasado por la tarde empezábamos el tradicional fin de semana de Ejercicios Espirituales en el Centro Mariápolis. Yo quería terminar de perfilar bien las cosas y orar más. Y descansar bien para estar más despejado y poderme dar más.

            Pero… El jueves hice cena en abundancia para tenerla también como comida el mismo viernes. Metí parte de ella en un tupper y de pronto, quizá por lo tarde que era y el cansancio, ¡se me cayó!: ¡¡el puré salpicó por toda la cocina, hasta los sitios más impensables!! En vez de enfadarme conmigo mismo, pensé rápido: “los Ejercicios Espirituales tendrán mucho fruto, puesto que tengo la oportunidad de vivir esta prueba con buen humor”. Esa misma mañana justo había sido la limpieza general a fondo ¡y no tocaba, por tanto, hasta una semana después! Así que me puse a limpiar con paz, ofreciendo por el fruto de los Ejercicios, (y acordándome de la PdV: “dichosos los que lloran…”), aunque la cosa se alargó más de media hora, pues había salpicaduras en encimeras, en alturas, en todos los rincones… me reía de mí mismo.

Ceno luego (con cierta molestia de riñones de agacharme a limpiar: ¡también ofrecida!). Cuando ya acostado iba logrando “desactivarme” y empezar a dormirme… a las 00:55 me llaman por el teléfono de urgencias del hospital. De nuevo con prontitud repetía en mi interior: “¡Qué bien!: los Ejercicios van a ser muy fructuosos si no dejo de amar, (si no muestro mal humor ni contrariedad)! Como era coronavirus a punto de intubar, traté de volcarme más con todo el respeto y cariño de ayudarle a prepararse bien antes de que lo durmieran, por si luego no despertase en esta vida, (era un hombre muy religioso, se había confesado también hacía poco). Así que, con todos los cuidados y protocolos, me tienes luego duchándome a las 02:30, (¡y había que madrugar!), pero (recordando la PdV y el ofrecer por el fruto espiritual de los Ejercicios) yo seguía con paz y contento.

1b.-     El mismo viernes también presentó muchas oportunidades. P.ej.: a media mañana, saliendo de visitar a los enfermos del hospital, cuando me dirigía al aparcamiento (siempre me toca estacionar muy lejos), la llovizna se convirtió en el momento más torrencial del día. Lo mismo: “PdV y ¡los Ejercicios darán mucho fruto si no dejo de amar y ofrecer!”.

Al llegar a la Parroquia, con las prisas, cerré mal el paraguas (buenísimo y con valor sentimental) y me lo cargué sin querer, (creo que pidiendo prestado un destornillador de precisión, podré arreglarlo dedicando un rato). Mi estribillo: “PdV y… fruto…”.

Comí rapidito, pues coincidió que me habían pedido ir al cementerio de Las Rozas para la bendición del columbario y la inhumación de los restos de dos focolarinas. Bajo la llovizna, ¡me perdí y llegué unos minutos tarde! Mi estribillo: “PdV y… fruto…”, ofreciendo además por ellas. Fue un momento de fraternidad entre los que estábamos y también con ellas: fue un ratito de presencia fuerte de Jesús en medio, que unía cielo y tierra. ¡Y vuelta corriendo a la Parroquia a terminar de hacer la maleta e imprimir varias copias del horario de los Ejercicios (después de enviarlo a todos los participantes)!

1c.-      Aunque es la vez que llevaba menos hilvanadas mis intervenciones en los Ejercicios, vi palpablemente la acción del Espíritu Santo todo el tiempo, pues a los 20 participantes presenciales les encantó todo, (a pesar de todo el tiempo todos con la mascarilla y todos las prudencias y protocolos sanitarios): se percibía el domingo tarde que habían hecho un experiencia de unión don Dios personal y a través del hermano; y también de una comunión que nos hacía sentirnos ya familia. ¡Y una alegría, paz y luz contagiosas! Verdaderamente eran Ejercicios de Adviento: Jesús nacía más profundamente en cada uno (viviendo la Palabra, orando, amando…) y también nacía en medio de nosotros por el amor recíproco y la comunión de alma y de experiencias de la Palabra.

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de noviembre  («Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados», Mt 5, 5), la de octubre («Todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado», Lc 14, 11) y la de septiembre («Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos», Lc 6, 38):

1.-        “ayer tarde cuando llegué a mi casa después del fin de semana de Ejercicios en el Centro Mariápolis, tuve que salir a vaciar unas cuantas cosas de la casa de una amiga que hoy tenía que entregar el piso. Como no quería que se perdieran, porque iban a tirarlas, me fui con una amiga a vaciar el piso. No sé cuántos viajes hicimos a una tercera planta sin ascensor. Hoy, menos las pestañas, me duele todo. Curiosamente, a pesar de todo, estoy feliz. Nada más levantarme he saludado a Jesús, algo que dejé de hacer hace muchos años.

No sé muy bien expresar qué me pasa hoy: siento una "extraña felicidad" que me hace verlo todo de color rosa, aunque nada más empezar mi recorrido me he enfadado con tema de circulación. Al momento he rectificado mi mente y he dicho: “Señor, perdona mi impaciencia”.

Es la una menos cuarto y no he parado en toda la mañana. De repente me doy cuenta de que no es un día normal: no, es distinto. Estoy contenta (no sé la razón) he tenido mucha gente, mis pensamientos negativos se han convertido en positivos; curioso. Y digo yo, ¿esto va a durar mucho? Y algo me dice que sí.

En fin, sólo sé decir que estoy contenta: me siento acompañada, feliz... No sé cómo definirlo, bien.

 

2.-        “el comentario de la PdV de este mes dice: “…podemos aprender a ser, los unos para los otros, testigos e instrumentos del amor tierno y creativo del Padre…”. Estuve trabajando como cocinera en una residencia de mayores.

            Un día, salí al pasillo un instante, vi a una ancianita que pidió un vaso de agua. Se lo dije a quien correspondía. Más de una hora después le pregunté y me dijo: “¡pues llévaselo tú!”. Me atreví a corregirla, (sé que todo queda grabado en cámaras y eso supondría mi despido). Yo no debo salir de la cocina; y, además, ese día iba yo muy apurada.

            Con todo mi cariño le llevé el vaso de agua y a la anciana se le iluminó la mirada. Empecé a mesarle el pelo y me añadió: “me lo tienes que dar tú”. Así que regresé a la cocina a por una pajita. Cuando llevaba la mitad del vaso, me agarra fuerte de la mano: “quédate 10 minutos conmigo”. Le dije que no debía, que me estaba jugando el puesto. Pero esa mirada…: “me quedo y hablamos”. En seguida me pidió que rezáramos juntas: Padrenuestro, Avemaría y Gloria. Y al acabar de santiguarnos, me pide: “cántame algo, por favor”. Lo que me vino a la mente, (¡no sé por qué!): “…no nos llevaremos nada, solo el amor…”. Todos los residentes se nos quedaron mirando… Paré. Pero luego seguí con otra estrofa. La anciana estaba feliz.

Diez minutos en total: “Dios te bendiga, hija”. Se me grabó en el alma y le dije también “Dios la bendiga” y me fui rápida y feliz a mi labor.

            A los pocos minutos siento una mano violentamente en mi hombro: la auxiliar que le debió llevar el agua. “¿Qué has hecho?”, -me dice-, “¿no te has dado cuenta que está muerta? ¡Esto te costará caro!”. Le contesté que cuando yo la dejé estaba viva y feliz y que yo había hecho lo que ella debiera haber realizado una hora y media antes: las cámaras lo corroborarían, aunque me despidieran, (como así fue, por no estar yo en la cocina).

Estoy sola y mi familia en mi país necesita mi ayuda desde aquí, pero mi alma estaba en paz y feliz de hacer lo que Dios me pedía y de que una persona no haya dado solita el paso más importante de su vida.

 

3.-        “…tenía que bajar al Banco para sacar dinero para la Escuela. Tengo que cruzar por una pasarela sobre la vía del tren, en la que muchas veces me encuentro a un  chico africano del albergue que está al lado, (un centro de acogida para personas sin hogar). Siempre que nos cruzamos, nos saludamos y el chico siempre está con una sonrisa. Hoy me ha preguntado que qué tal estaba y yo también a él. Me ha dicho que bien, pero sin trabajo. Le he contestado que rezase para que Dios le ayudase. Me ha replicado que no sabía rezar. Le he preguntado si no sabía rezar el Padre Nuestro y me ha dicho que no. Entonces le he dicho: di muchas veces al día "Dios, ayúdame"; que eso era también rezar y que vería cómo Dios le ayudaba. Me ha dicho que lo iba a hacer. Nos hemos despedido y se ha marchado sonriendo como siempre….

 

4.-        “"Bienaventurados los que lloran porque serán consolados"  Sé que estoy en la voluntad del Señor porque intento hacer en cada momento presente lo que toca y amar a quien pasa a mi lado. 

Con los niños en el cole es muy fácil amar y encontrarse con Jesús...

            Ando también cansada y cuando llego agotada de trabajar necesito dormir un rato. Quizás por eso ando desvelada ahora. 

Sé que se me escapan momentos divinos para amar con más intensidad. Intento volcarme con los peques y ayudarles en sus dificultades mostrando agrado, alegría y cercanía. Un acto de amor concreto... Sonreír con agrado a los profes, a los peques. Consolar: Quizás la sonrisa sea un consuelo para los que la reciben. 

            Consolar... Sí que consuelo a mi madre cada día ofreciéndole mi cariño y mi escucha. El consuelo que doy es la alegría del Resucitado... Es la alegría de estar, de ayudar, de sonreír. 

¡Tengo un acto de amor concreto muy lindo! El sonreír, acoger y saludar con simpatía a dos señoras mayores de la parroquia, cuando me he sentado cerca de ellas en misa. Creo que el crear familia nace de los detalles de sentirse mirados y acogidos... 

Seguiré consolando con detalles de acogida y cercanía. 

Ayer me acerqué al final de la misa a un señor de la parroquia. La misa se ofreció por su hermana que falleció a principios de este mes. Él es una persona muy alegre y bromista... Su mirada estaba triste... Y después de respirar hondo me dijo lo malita que estaba su hermana los últimos días... El acercarme y darle mi pésame creo que sirvió de consuelo. Aun así, me quedé con ganas de consolar mejor y estoy rezando por su hermana.

  

 

Si quieres leer más experiencias similares, 

de gente de todo el mundo,

puedes encontrarlas “pinchando”

AQUÍ o AQUÍ

o también AQUÍ

 

 

 

 

 

 

 

 



domingo, 15 de marzo de 2020

LA ESPERANZA: UN ANTIVIRUS

DOMINGO III CUARESMA
Homilía Misa

Retransmisión Radio Nacional de España "Radio 5"
Centro Mariápolis "Luminosa"
C/ Poniente 33 - Las Matas (Madrid)
15 marzo 2020

Ex 17, 3-7
Sal 94
Rom 5, 1-2.5-8
Jn 4, 5-42

El pueblo de Israel, -hemos escuchado en la primera lectura-, durante su camino por el desierto, se queja una vez más contra Dios y contra Moisés: ¡falta agua! Moisés toca la roca con el bastón y brota un
surtidor[1]: Dios saca agua de una roca en el desierto.
  Siglos después en Samaría, más de uno diría: “esa mujer no tiene remedio”. Nosotros hoy día sentenciamos a menudo: “con esta persona es imposible entenderse”. Y, sin embargo, Jesús hizo brotar agua viva en el desierto corazón de aquella mujer samaritana[2]. Y puede hacerlo hoy a través de nosotros. Él emplea un arte: el diálogo.
El Papa Francisco afirma que “dialogar significa estar convencidos de que el otro tiene algo bueno que decir; acoger su punto de vista, sus propuestas…” [3]. Nuestra luminosidad no debe provenir de palabrerías o efectos especiales, sino de acercarnos, con amor y con ternura, a quien encontramos herido en el camino[4].
Y con esa misma ternura Jesús desvela a la samaritana que conoce su pasado y su actual vida de pecado. La libera: ya no tiene ella, entonces, necesidad de disimular ni de camuflar su vida y sus actitudes.

Ayer era el aniversario del fallecimiento de Chiara Lubich, (fundadora del Movimiento de los Focolares), dentro de todo este año en el que se celebra el centenario de su nacimiento: en este marco, estos días
vivimos en toda Europa una circunstancia existencial y colectiva muy particular, que nos deja sin palabras.
Chiara Lubich comenzó con sus primeras compañeras en Trento, (su ciudad natal en el norte de Italia), en una situación más difícil incluso que la nuestra hoy: era plena Segunda Guerra Mundial, con todos sus horrores y calamidades. Ellas se dieron cuenta que “todo pasa, y solo Dios permanece”; y que Dios es Amor; y que si, todo es “vanidad de vanidades”, hay que emplear bien cada momento presente que Dios nos regala, “colmándolo de amor” (como también diría décadas después el Cardenal Van Thuan en sus 13 años de confinamiento[5] y que él bien lo había aprendido de la misma Chiara). Hay que hacer la “elección de Dios” y decirle a cada momento con las palabras del salmo: “Tú, Señor, eres mi único Bien”. Y, por tanto, vivir cada instante su Voluntad, por amor a Él, y vivir bien la regla de oro “haced a los demás, cuanto quisierais que hicieran con vosotros”.

Esta es la Cuaresma especial que el Señor quiere que vivamos este año. Cada Cuaresma se inicia el miércoles de ceniza con ese gris elemento, pero tiene como meta la Pascua con la Resurrección de Cristo, y en Él, la limpieza y transparencia del agua bautismal en la cual renovaremos nuestras promesas de hijos de Dios.
En esta Cuaresma, (a pesar de los progresos y estudios de la humanidad hoy día), nos vemos impotentes ante esta pandemia que a todos nos preocupa, pero podemos que hacer un redescubrimiento formidable: la Revelación, la Palabra de Dios dirigida a los hombres en palabras humanas, es una bocanada de aire fresco que nos hace encontrar un sentido trascendente sobre la profundidad de la vida y de la historia. Solo la Palabra de Dios nos da respuestas para el momento que estamos viviendo, porque solo ella custodia una sabiduría eterna que sobrepasa los tiempos sin perder significado[6].
En el salmo de hoy hemos repetido: Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón.»
A la luz de la Palabra de Dios nos damos cuenta de un hecho tan desconcertante como paradójico: que vivimos un tiempo de gracia en medio de este estado de alarma. De una cosa estamos seguros: la victoria final es de la misericordia de Dios”[7].

  Recordemos que Jesús comenzó el diálogo con la samaritana poniéndola en tesitura de amar: “dame de beber”. Le ofreció la oportunidad de hacer un
acto concreto de amor al prójimo, (aunque en este caso fuera Él mismo ese prójimo); es decir, hizo que ella dejara de pensar en sí misma y se pusiese en el lugar del otro. Cuando la persona se pone a amar, encuentra la sintonía con su verdadera esencia, (que es ser “imagen y semejanza de Dios”). Se abre, pues, a la interrelación a la que constitutivamente está llamada cada persona como imagen de la Trinidad. “Fraterna condivisión y respetuoso anuncio, superando contraposiciones”[8], decía Benedicto XVI.

Jesús decía a la samaritana algo que resuena hoy más fuerte que nunca ante las restricciones y la supresión de actos litúrgicos con público: “se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén daréis culto al Padre… se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero, adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que le den culto así; Dios es espíritu, y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y verdad”.

María Voce, la actual presidenta del movimiento de los Focolares decía ayer: “(…) incluso en condiciones extremas, nadie puede quitarnos a Dios, nadie puede impedirnos amar. (…) Son muchos los modos con los que podemos ofrecer apoyo y consuelo: antes que nada con la oración; además, podemos multiplicar los actos de amor: una llamada telefónica, un
mensaje..., para que nadie se sienta solo, ni los que están en casa, ni los enfermos, ni los que se esfuerzan por curar, consolar, acompañar a todos los que sufren las consecuencias de esta situación. (…) Solo así, solo compartiendo los gestos de amor que siempre podremos hacer, nos contagiaremos con el antivirus de la esperanza, el antivirus de la fraternidad (…)[9].

Nos convertiremos también nosotros, como la samaritana, en surtidores del agua viva de Cristo para con los demás.
Que la Virgen María nos acompañe de su mano en este caminar custodiándonos con ternura a todos en su Corazón de Madre.

Francisco-T. Tomás Rodríguez



"Pinchando" aquí puedes volver a escuchar la grabación: Misa domingo 15 marzo 2020Es una pena que el coro magnífico que tenemos no haya podido ir por las restricciones de la epidemia.


            En las fotos que siguen, (agrándalas), puedes leer la monición de entrada:


"Pinchando" aquí puedes volver a escuchar una grabación de otra Misa en ocasión similar: audio Misa enero 2019


"Pinchando" a continuación puedes leer la homilía también retransmitida por Radio hace años en ocasión similar: Misa Centro Mariápolis Las Matas septiembre 2008






[1] Cfr. Ex 17,3-7.

[2] Jn 4.

[3] PAPA FRANCISCO, Mensaje Jornada Comunicaciones Sociales para el domingo 1 de junio de 2014, hecho público el 24-I-’14.
[4] PAPA FRANCISCO, Idem.

[5] F.X. NGUYEN VAN THUAN Testigos de esperanza, Ciudad Nueva, Madrid 200413, pp. 101-125; Cfr. ID., Cinco panes y dos peces , Ciudad Nueva, Madrid 200012.

[6] Cfr. JESÚS MORÁN, (Copresidente del Movimiento de los Focolares), Homilía Misa de aniversario de Chiara Lubich, Rocca di Papa (Roma)  14 marzo 2020. 
Pinchando aquí puedes leer la homilía completa: homilía Vivimos un tiempo de gracia .

[7] Cfr. JESÚS MORÁN, (Copresidente del Movimiento de los Focolares), Homilía Misa de aniversario de Chiara Lubich, Rocca di Papa (Roma)  14 marzo 2020.

[8] BENEDICTO XVI, Mensaje para la Jornada mundial del Migrante y del Refugiado 2012.

[9] MARÍA “EMAÚS” VOCE, (Presidenta del movimiento de los Focolares), Videomensaje 14 marzo 2020.
Pinchando aquí puedes verlo completo con subtítulos en español: centenario Chiara Lubich-Mensaje de Maria Voce .