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viernes, 16 de enero de 2026

UNIDAD EN LA ESPERANZA




 A mitad de mes, unos textos que nos hagan vivir más a fondo la Palabra de Vida de enero («Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados», Ef 4, 4):

 

SUPERAR EL ESCÁNDALO DE LAS DIVISIONES

 …los cristianos... corren el riesgo de reducir a Jesucristo a una especie de líder carismático o superhombre, una tergiversación que al final conduce a la tristeza y la confusión. Al negar la divinidad de Cristo, Arrio lo redujo a un simple intermediario entre Dios y los seres humanos, ignorando la realidad de la Encarnación, de modo que lo divino y lo humano quedaron irremediablemente separados. Pero si Dios no se hizo hombre, ¿cómo pueden los mortales participar de su vida inmortal? Esto estaba en juego en Nicea y está en juego hoy: la fe en el Dios que, en Jesucristo, se hizo como nosotros para hacernos llegar «a participar de la naturaleza divina».

Esta confesión de fe cristológica es de fundamental importancia en el camino que los cristianos están recorriendo hacia la plena comunión: de hecho, es compartida por todas las Iglesias y comunidades cristianas del mundo... En efecto, la fe «en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos [...] de la misma naturaleza del Padre» (Credo Niceno) es un vínculo profundo que ya une a todos los cristianos. En este sentido, citando a san Agustín, también en el ámbito ecuménico podemos decir que “aunque somos muchos cristianos, en el único Cristo somos uno”. Partiendo de la conciencia de que ya estamos unidos por este profundo vínculo, a través de un camino de adhesión cada vez más total a la Palabra de Dios revelada en Jesucristo y bajo la guía del Espíritu Santo, en el amor recíproco y en el diálogo, todos estamos invitados a superar el escándalo de las divisiones que, lamentablemente, aún existen y a alimentar el deseo de unidad por el que el Señor Jesús rezó y dio su vida. Cuanto más reconciliados estemos, tanto más podremos los cristianos dar un testimonio creíble del Evangelio de Jesucristo, que es anuncio de esperanza para todos, mensaje de paz y de fraternidad universal que trasciende las fronteras de nuestras comunidades y naciones (Papa Francisco).

La reconciliación es hoy un llamamiento que surge de toda la humanidad afligida por los conflictos y la violencia. El deseo de plena comunión entre todos los creyentes en Jesucristo va siempre acompañado de la búsqueda de la fraternidad entre todos los seres humanos. En el Credo Niceno profesamos nuestra fe «en un solo Dios Padre»; sin embargo, no sería posible invocar a Dios como Padre si nos negáramos a reconocer como hermanos y hermanas a los demás hombres y mujeres, también ellos creados a imagen de Dios (Vat. II, N.E., 5). Existe una hermandad universal, independientemente de la etnia, la nacionalidad, la religión o la opinión. Las religiones, por su naturaleza, son depositarias de esta verdad y deberían animar a las personas, a los grupos humanos y a los pueblos a reconocerla y practicarla. El uso de la religión para justificar la guerra y la violencia, como cualquier forma de fundamentalismo y fanatismo, debe ser rechazado con firmeza, mientras que los caminos a seguir son los del encuentro fraternal, el diálogo y la colaboración

ENCUENTRO ECUMÉNICO DE ORACIÓN

CERCA DE LAS EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS DE LA ANTIGUA BASÍLICA DE SAN NEÓFITO

DISCURSO DEL SANTO PADRE, İznik (Turquía). Viernes, 28 de noviembre de 2025

 

 

 

TRABAJAR POR LA PLENA UNIDAD

 …conmemorar, junto con nuestros hermanos y hermanas en la fe, el 1700 aniversario del primer Concilio ecuménico de Nicea. Al recordar aquel acontecimiento tan significativo e inspirados por la oración de Jesús para que todos sus discípulos sean uno (cf. Jn 17,21), nos sentimos alentados en nuestro compromiso de buscar la restauración de la plena comunión entre todos los cristianos, tarea que emprendemos con la ayuda de Dios. Impulsados ​​por este anhelo de unidad, nos preparamos...

SALUDO DEL SANTO PADRE LEÓN XIV en DOXOLOGÍA

Iglesia Patriarcal de San Jorge (Estambul)
Sábado, 29 de noviembre de 2025

 

  

 

PLENA COMUNIÓN: INTERCAMBIO DE DONES

De esta fe apostólica común debemos inspirarnos para recuperar la unidad que existió en los primeros siglos entre la Iglesia de Roma y las antiguas Iglesias orientales. Debemos inspirarnos también en la experiencia de la Iglesia naciente para restaurar la plena comunión, una comunión que no implica absorción ni dominio, sino un intercambio de los dones que nuestras Iglesias han recibido del Espíritu Santo para gloria de Dios Padre y la edificación del Cuerpo de Cristo (cf. Ef 4,12). Espero que la Comisión Mixta Internacional para el Diálogo Teológico… fructífera labor, buscando un modelo de plena comunión, «por supuesto juntos», como anhelaba Juan Pablo II su encíclica “Un unum sint” (n. 95).

 VISITA DE ORACIÓN A LA CATEDRAL APOSTÓLICA ARMENIA

SALUDO DEL SANTO PADRE LEÓN XIV
a Su Beatitud, el Patriarca Armenio Sahak II; 
Catedral Armenia Apostólica (Estambul); Domingo, 30 de noviembre de 2025

 

 

                           

DIOS DENTRO

«Si vas al fin del mundo, encontrarás la huella de Dios; si vas al fondo de ti mismo, encontrarás a Dios».

 

MADELEINE DELBRÊL

 

 


jueves, 15 de enero de 2026

UNA ÚNICA ESPERANZA EN CRISTO

 VIDA DE LA PALABRA                            primeras semanas ENERO

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de vida de enero («Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados», Ef 4, 4) y la de diciembre («Los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios», Is 52, 10):

 1.-        Solemos tener la iglesia abierta cada día 8 horas “oficialmente”, pero cuando estoy por los alrededores o cuando hago oración ahí, aprovecho también para mantenerla abierta en más momentos. Casi siempre suele “aterrizar” alguien que le viene bien.

Hace unos domingos, p.ej., mientras yo oraba en la penumbra, entra una señora: por el modo de santiguarse, supuse que no era católica, sino ortodoxa, (tipo “matrioska”). “¡Bienvenida!”. En el tono de darme las gracias noto que puede ser rumana. Se embebe en su oración.

Al levantarse me dice con alguna lágrima: “¿usted es el padre?; aunque soy ortodoxa, ¿me podría confesar?”. Le explico que en caso excepcional, si no tiene una parroquia ortodoxa cerca o le es muy dificultoso ir, sí que podría; pero mejor la entendería un pope. Me explica cuál es su parroquia: ¡precisamente conozco yo a ese sacerdote rumano ortodoxo! Lo llamo por teléfono para ver si pueden concertar una entrevista, pero no me contestó.

Converso distendidamente con ella: en la casa donde trabaja, la han acusado de robar… ¡vinagre! Está totalmente desconcertada por eso y otras cosas. Y un poco escandalizada: “¿los católicos ya no consideran el domingo como día del Señor?: ¡no descansan del trabajo de la semana!”. Lleva razón: antes, cuando los domingos estaba cerrado casi todo, daba sensación de descanso y se tenía tiempo para pasear sin estrés con la familia, etc.

Aprovecha y me pregunta cómo es nuestro ayuno: ellos se lo toman en serio en Cuaresma con abstinencia de carne (y leche y huevos) los 40 días y ayunando además miércoles y viernes. Le explico que en eso nos dan ejemplo: ciertamente lo externo no es lo fundamental, pero también es un signo y, bien vivido, ayuda a la interioridad y espiritualidad.

Cuando se marcha, después de haberme besado la mano, me pide la bendición: “¡con mucho gusto!”. Imponiendo las manos, recito la bendición del libro de los Números. Me dice que ha encontrado la paz y que, en cuanto busque a alguien que la pueda llevar en coche, irá a su iglesia a confesarse, (queda muy lejos de la estación de cercanías).

Cuando ella sale, se cruza en la puerta con un vecino. De nuevo una sonrisa: “¡bienvenido!”. “¿Puedo entrar y rezar un ratito?”. “¡Por supuesto! Todo el tiempo que quieras”.

 

1b.-     Un rato después, ya durante la cena, una llamada: es el sacerdote rumano ortodoxo que vio la mía perdida. Se disculpa y dice que había pensado en días anteriores felicitarme la Navidad, (a mí también me había venido a la mente), pero que había estado muy liado con las celebraciones y la familia y al final no lo hizo. Nos felicitamos mutua y calurosamente la Navidad aunque solo sea por teléfono. Me hace algunas preguntas del santoral católico y es bonito comprobar cómo tenemos muchos santos en común a los que admiramos en ambas tradiciones.

         Le propongo que, (aunque quedan pocas semanas y resultaría precipitado preparar bien), para el Octavario de Oración por la Unidad por los Cristianos, organicemos algo conjuntamente. Anda muy pillado de tiempo. Al final decidimos simplemente quedar él y yo uno de esos días y hacer al menos un cuarto de hora de oración en común. Hoy lo llamaré para quedar.

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida enero («Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados», Ef 4, 4), la de diciembre («Los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios», Is 52, 10) y la de noviembre («Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios», Mt 5, 9):

 

 

1.-        me quedo con la siguiente frase de la explicación de la PdV: Elegir cada día y en cada momento ser fieles a la fidelidad de Dios por nosotros».

Niño Jesús, envíame cada día, cada momento tu Gracia para discernir, para elegir el Bien, para ser fiel.

En estos días, Jesús hecho Niño me ha hecho ver mi pecado, mi falta de caridad para con los más próximos. Sin caridad no soy nada, hago daño a mi esposo, hijos y demás familia. 

Hoy último día del año, en la Eucaristía dejo un corazón hecho añicos, roto, desolado, pero también Esperanzado, Confiado en tu Poder, Jesús, que quiere serte fiel en cada momento, que quiere ser renovado, renacido, convertido de piedra a carne... pero yo sola No puedo, No puedo sola. Dame tu Gracia, Señor, en este nuevo año civil y en esta Navidad para ser fiel en cada momento, para elegir Amar y no aplicar mis criterios humanos de imposición y falta de respeto, que pueda ser un reflejo tuyo y los que se acerquen a mí sientan Tu presencia. 

            Recen por mí, por favor 🙏 La oración es más fuerte que el pecado.

 

2.-        …Qué alegría recibir este mensaje!... Nosotros, avanzando día a día y poniendo en orden nuestra vida cada día más cerca del Señor. Acabamos de llegar de Lourdes, que hemos pasado por allí unos días. Este curso, ya están en el colegio concertado los tres pequeños. Y el mayorcillo en otro, retomando una vida acorde a su edad, muy poco a poco y sanando heridas.🙏🙏 Estamos acudiendo… a catequesis, mi hija… de 12 años ha querido bautizarse por iniciativa propia... Estamos muy felices por ello. Ahora, además, recibirá la primera comunión en enero, si Dios quiere. Y ese mismo día se bautizan nuestros dos hijos pequeños de 3 y 7 años.

El mayor poco a poco va descubriendo las cosas buenas de la vida cristiana y católica pero adolescente y todo lo que acumula, que es muchísimo… parece que tiene aún largo camino por delante, pero yo tengo mucha Fe en que logre elegir lo correcto.

Yo, por mi parte, estoy muy contento de este giro en nuestra dinámica familiar: rezamos juntos los 5 cada noche, (el mayor, a veces está presente, pero le cuesta hacerlo, igual que cuando viene a Misa), hablamos mucho de los evangelios, los valores cristianos y bueno… vemos la serie The Chosen en familia 😂😂, voy a Misa de diario 2 veces por semana según dejo en el colegio al mayor, antes de ir a trabajar… Estoy leyendo la Biblia con mucha ilusión y tratando de ordenar mi vida todo lo posible…

            Me encantaría poder pasar una mañana entre semana y charlar un rato, si es posible en algún hueco. En cuanto retomen “los trogloditas” la rutina escolar me paso sin falta y aviso primero!! Mil gracias por todo, Paco, y Feliz año para todos en la parroquia!!!….

 

3.-        estas Navidades han sido una de las mejores que he podido tener. Desde el mes de Agosto se venía arrastrando en mi entorno una situación que para mí no era nada fácil dado que dos personas (ambas pilares muy importantes en mi vida) se habían enfadado por una tontería y se habían dejado de dirigir la palabra.

Yo desde entonces no hacía más que pedir a Dios para que la situación se resolviese y que ayudase a cada uno de ellos a ablandar su corazón y tender puentes. Pero pasaban los meses y, aunque yo hablaba con uno y con otro, las posiciones eran realmente férreas y no veía la luz.

Cuando ya estaba cayendo en el desánimo, llegó Noviembre y la Palabra de Vida de ese mes me dio de nuevo fuerzas para continuar en mi empeño: “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios”. Así que ahí me tenéis de nuevo a la carga.

Y Jesús me escuchó: una de las personas pidió disculpas por si había hecho algo que hubiera molestado y esto ablandó el corazón del otro. Finalmente pudimos celebrar una Navidad como a mí me gusta: en familia y armonía y con Jesús más presente que nunca. La verdad que esa Palabra de Vida parecía estar hecha para mí: “No nos rendiremos mientras no se restablezcan las relaciones interrumpidas”. Este fue mi empujón.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


miércoles, 31 de diciembre de 2025

UNIDAD EN LA ESPERANZA

 PALABRA DE VIDA                                enero 2026

 

«Un solo Cuerpo y un solo Espíritu,

como una es la esperanza a que habéis sido llamados»

(Ef 4, 4)

En la Semana de oración por la unidad de los cristianos[1] estamos invitados a concentrar nuestra atención en un tema en particular, el que se refiere en la Carta de Pablo a los Efesios. En las llamadas cartas de la prisión, Pablo se dirige a sus destinatarios exhortándolos a dar un testimonio creíble de su fe a través de la unidad, basada en una única fe, un solo espíritu y una sola esperanza, solo a través de la cual se da testimonio de Cristo como cuerpo.

 

«Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados».

 

Pablo nos llama a la esperanza. ¿Qué es la esperanza y por qué se nos invita a vivirla? Es un brote, un regalo y una tarea que tenemos el deber de custodiar, cultivar y hacer fructificar para bien de todos. «La esperanza cristiana nos encomienda situarnos en la delgada línea del cordal, esa frontera donde nuestra vocación nos exige elegir cada día y en cada momento ser fieles a la fidelidad de Dios por nosotros»[2].

Para los cristianos, nuestra vocación, nuestra llamada no es un asunto solo entre el individuo y Dios, sino que es convocación, es decir, somos llamados juntos, es la llamada a la unidad entre quienes se comprometen a vivir el Evangelio. En las intervenciones y escritos de Chiara Lubich encontramos a menudo referencias explícitas a la unidad como aspecto propio de su espiritualidad: esta es fruto de la presencia de Jesús entre nosotros. Y esta presencia es fuente de una profunda felicidad.

«Si la unidad es tan importante para el cristiano, entonces nada se opone tanto a su vocación como el faltar a ella. Y pecamos contra la unidad todas las veces que cedemos a la tentación –que reaparece continuamente– del individualismo, el cual nos impulsa a hacer las cosas por nuestra cuenta, a dejarnos guiar por nuestro juicio, nuestro interés o prestigio personal, ignorando o incluso despreciando a los demás, sus exigencias y sus derechos»[3].

 

«Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados».

En Guatemala hay un diálogo muy activo entre los miembros de distintas Iglesias cristianas. Nos escribe Ramiro: «Preparamos la Semana de oración por la unidad de los cristianos junto con un grupo de personas de distintas Iglesias. En el programa se incluyó un festival artístico preparado con los jóvenes y varios actos en las distintas iglesias. La Conferencia Episcopal católica nos pidió que continuásemos con la experiencia preparando también un rato de intercambio con un grupo de obispos católicos y personas de distintas Iglesias que habían confluido desde toda América para un encuentro dedicado al 1700 aniversario del Concilio de Nicea. Más allá de estas actividades, experimentamos muy fuerte la unidad entre todos nosotros y los frutos que esta lleva consigo: fraternidad, alegría y paz».

 

PATRIZIA MAZZOLA y el equipo de la Palabra de Vida

 

 


miércoles, 17 de enero de 2024

ORAR Y AMAR POR LA UNIDAD ECUMÉNICA

 Mañana comienza la Semana de Oración por la Unidad de los cristianos de distintas denominaciones. Ocasión excepcional para que se reavive para todo el año esa oración y trabajo por el “ut omnes unum sint…”, (“que todos sean uno…”).

Aquí te ofrezco unos textos (y experiencias) para renovar la intensidad en vivir la Palabra de Vida de enero, que, además, es el lema de la Semana de Oración por la unidad («Amarás al Señor tu Dios… y a tu prójimo como a ti mismo», Lc 10, 27):

 


 

CONSTRUIR PUENTES DE PAZ

 

En ocasiones, habrá que ser valientes, romper esquemas y rutinas, sorprender, poner más corazón. No nos bastan las relaciones frías de mutuo respeto. La paz es mucho más, fruto siempre de la unidad y el amor que ponemos.

 

MANOLO MORALES, O.S.A., Comentario al Pasapalabra diario del 15 enero

 

 

 

 

REZAR POR LOS HERMANOS EN DIFICULTAD

 

Hay muchos hermanos y hermanas que se encuentran en dificultades. Ya sea cerca de nosotros o en todo el mundo.

Pienso sobre todo en las víctimas de las guerras, de las tragedias y catástrofes naturales. Siento compasión por todos ellos, pero desde el punto de vista material, muy poco puedo hacer.

La oración es la ayuda más importante que puedo ofrecer. Conozco su poder y la uso para llevar mi ayuda concreta a cada persona en dificultad.

Cuando rezo, me uno a millones de personas que hacen lo mismo. Y Dios escucha el unísono de nuestras voces y actúa a través de aquellos que pueden llegar eficazmente a estas personas.

Un día entenderemos cómo funciona la economía divina en lo que respecta a la oración. Su poder no tiene límites porque llega al corazón de Dios.

 

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al Pasapalabra diario del 17 enero

 

 

 

 

PRESERVAR CONCRETAMENTE LA CREACIÓN

 

Amar a Dios. Este amor se manifiesta de muchas maneras. Podemos expresar nuestro amor a Dios con alabanzas, con ritos, con ofrendas de sacrificios, pero también con amor concreto a nuestro prójimo.

La frase de hoy nos invita a expresar nuestro amor a Dios a través del cuidado de la creación, de la naturaleza. Sí, esto también es una expresión de amor hacia Dios. Después de todo, es Su Creación.

Cuando salvaguardamos el medio ambiente, estamos demostrando nuestro amor al Creador. Al mismo tiempo, estamos mostrándole nuestro agradecimiento por este inmenso regalo que es la Creación. Y de la cual somos parte.

Hoy, tratemos de amar a Dios salvaguardando la naturaleza que nos rodea, porque a través de ella, Él también expresa Su Providencia para todos nosotros.

 

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al Pasapalabra diario del 17 enero

 

 

 

 

 

UN DON QUE VIENE DE LO ALTO

 

"La obra del restablecimiento de la unidad, que requiere nuestra energía y nuestro esfuerzo, es en cualquier caso infinitamente superior a nuestras posibilidades. La unidad con Dios y con nuestros hermanos y hermanas es un don que viene de lo alto, que brota de la comunión de amor entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y que en ella se incrementa y se perfecciona" 

 

BENEDICTO XVI, Homilía durante el rezo de Vísperas en la fiesta de la conversión de san Pablo como conclusión de la Semana de Oración para la unidad de los cristianos, 25 enero 2008

 

 

 

 

 

SOMOS IGUALES: EL SEÑOR NOS SALVÓ

A TODOS EN EL BAUTISMO

 

Es fácil olvidarse de la igualdad fundamental que existe entre nosotros: que en el principio todos éramos esclavos del pecado y el Señor nos salvó en el bautismo, llamándonos hijos suyos. Es fácil pensar que la gracia espiritual que se nos ha dado es una propiedad nuestra, algo que nos corresponde y nos pertenece

Es un pecado grave reducir o despreciar los dones que el Señor ha dado a otros hermanos, creyendo que así son menos privilegiados de Dios. Si pensamos así, dejamos que la misma gracia recibida se convierta en una fuente de orgullo, injusticia y división…

…reconocer con humildad que las bendiciones recibidas no son nuestras por derecho, sino por un don, y que nos han sido dadas para que las compartamos con los demás…

…tenemos que reconocer el valor de la gracia concedida a otras comunidades cristianas. Como consecuencia, nuestro deseo será el de participar en los dones de los demás. Un pueblo cristiano renovado y enriquecido por este intercambio de dones será un pueblo capaz de caminar con paso firme y confiado por el camino que conduce a la unidad…

 

PAPA FRANCISCO, Homilía en las Vísperas por el inicio de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, Basílica de San Pablo Extramuros, 18 enero 2019

 

 

 

 

COMÚN PERTENENCIA A CRISTO

 

…los cristianos pertenecientes a una confesión ya no consideran a los demás cristianos como enemigos o extranjeros, sino que ven en ellos a hermanos y hermanas. Por otra parte, hoy se tiende a sustituir incluso el uso de la expresión hermanos separados por términos más adecuados para evocar la profundidad de la comunión -ligada al carácter bautismal- que el Espíritu alimenta a pesar de las roturas históricas y canónicas. Se habla de «otros cristianos», de «otros bautizados», de «cristianos de otras Comunidades». De otras «Iglesias o Comunidades eclesiales que no están en plena comunión con la Iglesia católica». La conciencia de la común pertenencia a Cristo se profundiza. Lo he podido constatar personalmente muchas veces, durante las celebraciones ecuménicas que constituyen uno de los eventos importantes de mis viajes apostólicos por las diversas partes del mundo, o en los encuentros y celebraciones ecuménicas realizados en Roma. La «fraternidad universal» de los cristianos se ha convertido en una firme convicción ecuménica

 

S. JUAN PABLO II, Carta Encíclica “Ut unum sint”, n. 48, mayo 1995


lunes, 1 de enero de 2024

DOBLE FACETA DE UN ÚNICO MANDAMIENTO

 PALABRA DE VIDA                                         enero 2024

 


«Amarás al Señor tu Dios…

y a tu prójimo como a ti mismo»

(Lc 10, 27)

La Semana de oración por la unidad de los cristianos[1] ofrece este año como motivo de reflexión la frase arriba citada, cuyo origen se encuentra en el Antiguo Testamento (Dt 6, 4-5; Lv 19, 18). En su camino hacia Jerusalén, Jesús es interceptado por un doctor de la ley que le pregunta: «Maestro, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?» (Lc 10, 25). Así se abre un diálogo, y Jesús responde preguntando a su vez: «¿Qué está escrito en la Ley?» (Lc 10, 26), lo que suscita la respuesta en su interlocutor: el amor a Dios y el amor al prójimo en su conjunto se consideran la síntesis de la Ley y los Profetas.

 

«Amarás al Señor tu Dios… y a tu prójimo como a ti mismo».

 

«Y ¿quién es mi prójimo?», continúa el doctor de la ley. El Maestro responde relatando la parábola del buen samaritano. No enumera los distintos tipos de personas que pueden representar al prójimo, sino que describe la actitud de profunda compasión que debe animar cualquier acción nuestra. Somos nosotros mismos quienes debemos hacernos prójimos de los demás.

La pregunta que hemos de hacernos es: «Y yo ¿de quién soy prójimo?».

Tal como hizo el samaritano, debemos preocuparnos de los hermanos cuyas necesidades conocemos, dejarnos arrastrar hasta el fondo a las situaciones que se presentan, sin ningún temor, con un amor que se preocupe de ayudar, sostener y alentar a todos.

Es necesario ver en la otra persona a otro yo, y hacer a la otra persona lo que nos haríamos a nosotros mismos. Es lo que se llama la «regla de oro», que encontramos en todas las religiones. Gandhi la explica de un modo eficaz: «Tú y yo somos un todo. No puedo hacerte daño sin herirme»[2].

 

«Amarás al Señor tu Dios… y a tu prójimo como a ti mismo».

 

«Si permanecemos indiferentes o resignados ante las necesidades del prójimo, tanto en el plano de los bienes materiales como en el de los bienes espirituales, no podemos decir que amamos al prójimo como a nosotros mismos. No podemos decir que lo amamos como lo amó Jesús. En una comunidad que quiera inspirarse en el amor que Jesús nos enseñó, no puede haber lugar para las desigualdades, los desniveles, la marginación ni la negligencia. […] Mientras veamos en nuestro prójimo a un extraño, a aquel que perturba nuestra tranquilidad o desbarata nuestros planes, no podemos decir que amamos a Dios con todo el corazón»[3].

 

«Amarás al Señor tu Dios… y a tu prójimo como a ti mismo».

 

La vida es lo que te sucede en el momento presente. Darnos cuenta de quien pasa a nuestro lado, saber escuchar al otro puede abrirnos horizontes interesantes y desencadenar iniciativas insospechadas.

Así le sucedió a Victoria:

«En la iglesia, me impresionó la hermosa voz de una mujer africana sentada a mi lado. Me dio alegría y la animé a unirse al coro de la parroquia. Nos paramos a hablar. Es una religiosa de Guinea Ecuatorial que está de paso por Madrid. En su congregación recogen a recién nacidos, niños y niñas abandonados, y los acompañan hasta la edad adulta mediante estudios universitarios o enseñando un oficio. Su taller de sastrería está bien montado, pero no hay suficientes máquinas de coser.

»Me ofrezco a ayudarla a encontrar más máquinas fiándome de Jesús, segura de que nos escucha y me empuja a amar sin escatimar.

»Un amigo mío conoce a un artesano que se alegra de participar en esta cadena de amor. Se encarga de reparar ocho máquinas de coser y encuentra además una máquina planchadora. Una pareja de amigos se ofrece a llevarlas hasta Madrid cambiando su lugar de vacaciones y recorriendo casi 1.000 kilómetros. Así, las «máquinas de la esperanza» llegan hasta Malabo a través de un largo viaje por tierra y por mar. ¡En Guinea no se lo creen! Sus mensajes muestran toda su gratitud».

 

Patrizia Mazzola y el equipo de la Palabra de vida

 

 



[1] Esta se celebra en todo el hemisferio boreal del 18 al 25 de enero, y en el hemisferio austral, en la semana de Pentecostés. Los textos de la oración de este año están preparados por un equipo ecuménico de Burkina Faso.

[2] C. Lubich, El arte de amar, Ciudad Nueva, Madrid 2006, p. 19.

[3] C. Lubich, Palabra de vida, noviembre 1985, en Ead., Palabras de vida/1 (1943-1990) (ed. F. Ciardi), Ciudad Nueva, Madrid 2020, pp. 357-358.


lunes, 11 de noviembre de 2019

CHIARA LUBICH, SIERVA DE DIOS

PROCESO DE BEATIFICACIÓN DE CHIARA LUBICH

             Esta es la oración oficial con la cual se pueden pedir gracias y favores a Dios por intercesión de la Sierva de Dios Chiara Lubich (1920-2008).
             El 27 de enero de 2015 fue iniciado el proceso de beatificación de una de las grandes mujeres contemporáneas, maestra de vida y espiritualidad cristiana no sólo para los católicos, sino también para otras denominaciones cristianas y, sorprendentemente, también para otras religiones y para personas de buena voluntad con convicciones distintas a las religiosas.

"Pinchando" en la siguiente imagen, tienes un vídeo tipo telediario (poco más de un minuto) en el que se anuncia la apertura del proceso: 


         Y "pinchando" en esta, puedes ver otro interesante reportaje brevísimo con la crónica del acto de Apertura del Proceso de beatificación de Chiara Lubich:

Fue un momento  muy emotivo para todos los que gracias a ella hemos conocido y amado, (al menos un poco más), a Dios. 
Impresionante también cuando se mencionaron a la veintena de personas que, (viviendo el
 carisma de la unidad que Dios le dio a ella para servicio de toda la Iglesia), hace ya tiempo que se abrieron sus respectivas causas de beatificación. Una santidad comunitaria, de pueblo que se hace santo con el Santo "en medio" cuando todos juntos están unidos en su nombre "donde dos o más...".

          El domingo 10 de noviembre de 2019 se cerró la fase diocesana del proceso de beatificación y a continuación empieza la fase vaticana; pinchando a continuación puedes ver un resumen: concluye la primera fase del proceso de beatificación de Chiara Lubich. ¡Es un gran paso adelante!

          Aquí te recuerdo, además, el enlace a otro par de vídeos breves sobre Chiara Lubich que en su día colgué en este blog, así como a un artículo traducido de L'Osservatore Romano, que también viene a colación puesto que 2015 es precisamente año del Centenario de Santa Teresa: Dos Castillos, dos mujeres.




Pinchando aquí puedes leer más sobre la causa de canonización y otras informaciones, pero aquí te copio el mensaje del Papa para el momento de la Apertura de la Causa:
«En ocasión de la apertura de la causa de beatificación y canonización de Chiara Lubich…, Su Santidad el Papa Francisco dirige su cordial pensamiento, auspiciando que el luminoso ejemplo de vida de la fundadora del Movimiento de los Focolares suscite en cuantos conservan su preciosa herencia espiritual, renovados propósitos de fiel adhesión a Cristo y de generoso servicio a la unidad de la Iglesia. El Santo Padre invoca abundantes dones del divino Espíritu sobre cuantos están comprometidos en la Postulación y exhorta a hacer conocer al pueblo de Dios la vida y las obras de aquella que, acogiendo la invitación del Señor, ha encendido para la Iglesia una nueva luz en el camino hacia la unidad y, mientras pide que se rece para sostenerlo en su universal ministerio como sucesor del apóstol Pedro, por intercesión de la Virgen Santa, envía a vuestra Excelencia, a la Postulación, a la entera Obra de María y a cuantos participan en el gozoso evento la implorada bendición apostólica».

PIETRO PAROLÍN, CARDENAL SECRETARIO DE ESTADO DE SU SANTIDAD, Mensaje del Santo Padre
 ante la Apertura del Proceso de Beatificación de la Sierva de Dios Chiara Lubich, 27 enero 2015


domingo, 20 de enero de 2019

LA UNIDAD: EL VINO MEJOR


20 enero 2019
Domingo II Tiempo Ordinario
Semana de Oración por la Unidad de los cristianos

Homilía Misa
Retransmisión por "Radio 5" 
Centro Mariápolis "Luminosa" 
Las Matas (Madrid)



Is 62,1-5
Sal 95,1-2a.2b-3.7-8a.9-10a.c
1 Cor 12,4-11
Jn 2,1-11 (bodas de Caná)


"Haced lo que Él os diga”, acabamos de escuchar en la proclamación del Evangelio. María con perspicacia de madre, se da cuenta que va a faltar el vino. Y con esa frase, provoca el primer milagro de su hijo Jesús, dando así lugar al “vino mejor”.

Hace pocos días hemos celebrado la Epifanía del Señor: Él se manifestó a todos los pueblos representados en los sabios de oriente.
El domingo pasado hemos conmemorado otra epifanía: Jesús es bautizado por Juan en las aguas del río Jordán y se manifiesta la comunión de amor entre el Padre, (la voz que sale del cielo), y el Hijo (sobre quien habla el Padre) y el Espíritu Santo: en esa ocasión es Dios Padre quien nos indica “este es mi Hijo muy amado, escuchadle”.
Hoy recordamos una tercera epifanía: Jesús manifiesta su primer signo, al comienzo de su vida pública.

Dios Padre y María, pues, nos piden escuchar a Jesús, hacer lo que Él nos indica. ¿Y qué es lo que
más quiere Jesús? ¿Cuál es el “vino mejor”?: cumplir el testamento que Él nos dejó, (“que todos sean uno”), pero más aún hemos de cobrar conciencia de ello en esta semana de oración por la unidad. S. Juan Pablo II en la Encíclica que precisamente lleva ese título, (Ut unum sint), nos recuerda: «la unidad de toda la humanidad herida es voluntad de Dios. Por esto Dios envió a su Hijo para que, muriendo y resucitando por nosotros, nos diese su Espíritu de amor. Jesús mismo ruega al Padre por sus discípulos y por todos los que creerán en Él para que sean una sola cosa, una comunión viviente» (UUS 6). “La oración de Cristo, nuestro único Señor, Redentor y Maestro… es un imperativo que nos exige abandonar las divisiones para buscar y reencontrar la unidad” (UUS 65).

Así lo descubrió y enseñó también la sierva de Dios Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, de la que este próximo martes, día 22 de enero, concurren 99 años de su nacimiento. Esta maestra italiana, de Trento, siendo portadora del
carisma de la unidad, promovía eficazmente “ante todo la mutua y continua caridad” (1 Pe 4,7) no sólo entre todas las personas y grupos y carismas de la Iglesia católica, sino también entre todos los cristianos de distintas denominaciones, y también con creyentes de otras religiones y con personas sin referencia religiosa.

"Donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mt 18, 20), asegura Jesús. Hace poco pude entablar una cierta amistad con una húngara cristiana-ortodoxa y con una venezolana cristiana-evangélica. Ellas trabajan acompañando a distintas personas mayores. Gracias a esa relación construida, fueron ellas mismas las que luego me buscaron para que yo asistiese en sus últimos momentos a los que ellas cuidaban, que eran cristianos-católicos y ni sus mismos familiares habían caído en la cuenta de llamar al sacerdote.

Este es un “ecumenismo de pueblo”, como lo llamaría Chiara Lubich, es decir, en las relaciones de la vida diaria con cristianos de otras comunidades eclesiales y con cada persona que encontremos: buscar lo que nos une y trazar puentes, con un diálogo respetuoso, tratando de derribar muros y barreras. En el supermercado, en el colegio… siempre se pueden tener gestos y palabras de cercanía con todos.

El Concilio Vaticano II «exhorta a todos los fieles católicos a que, reconociendo los signos de los tiempos, participen diligentemente en el trabajo ecuménico» (UR 4), puesto que la división «contradice clara y abiertamente la voluntad de Cristo, es un escándalo para el mundo y perjudica a la causa santísima de predicar el Evangelio a toda criatura» (UR 1).

“Esta unidad, que el Señor dio a su Iglesia y en la cual quiere abrazar a todos, no es accesoria… Dios quiere la Iglesia, porque quiere la unidad y en la unidad se expresa toda la profundidad de su ágape… No consiste simplemente en el encontrarse juntos unas personas que se suman unas a otras. Los fieles son uno porque, en el Espíritu, están en la comunión del Hijo y, en Él, en comunión con el Padre” (UUS 9). El ecumenismo, “la búsqueda de la unidad de los cristianos no es un hecho facultativo o de oportunidad, sino una exigencia que nace de la misma naturaleza de la comunidad cristiana” (UUS 49).

Haced lo que Jesús os diga”, nos ha recordado María hoy en el Evangelio, para que el agua se transforme en vino, para que se manifieste en plenitud la belleza de la Iglesia una y unida.

Francisco-Tomás Tomás Rodríguez


UR           CONCILIO VATICANO II, decreto Unitatis redintegratio sobre el ecumenismo.
UUS         JUAN PABLO II, carta encíclica Ut unum sint, del 25 de mayo de 1995.


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Oyentes de Radio Nacional de España: Paz y Bien.
Del 18 al 25 de enero se celebra la semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que este año se nos presenta con el lema “Actúa siempre con toda justicia”, un texto tomado del libro del Deuteronomio.
El día 7 de diciembre de 1943 (hace setenta y cinco años) comenzó su andadura el Movimiento de los Focolares. Ese día Chiara Lubich consagró su vida a Dios en una capilla de su ciudad natal, Trento, en presencia de un sacerdote.
Chiara Lubich nació en Trento, en el Alto Adige, al norte de Italia, el 22 de enero de 1920 (pasado mañana es el aniversario de su nacimiento) y recibió el nombre de Silvia en su bautismo.
A principios de la década de 1940 Silvia Lubich ejercía de maestra en su ciudad y estaba matriculada en la Facultad de Filosofía de la Universidad Ca’Foscari de Venecia. Pero la segunda guerra mundial truncó sus planes. Su casa fue destruida en los bombardeos del 13 de mayo de 1944 y su familia se vio forzada a refugiarse en las montañas cercanas. La joven Chiara, con su nuevo nombre y su pequeño grupo, acogió a una madre destrozada por la muerte de cuatro hijos. La experiencia le acercó a los pobres y desheredados, y la escucha de las palabras de Jesús dirigidas al Padre le impresionó: “Padre, que todos sean uno”. El Evangelio sería su inspiración, que daría forma en sucesivos encuentros. Igino Giordani, político y escritor, la ayudó en el empeño de transformar la sociedad con la espiritualidad de la unidad. El movimiento fue expandiéndose entre los adultos de muy diversos estratos sociales y entre las nuevas generaciones, con el “Movimiento Gen”.
Posteriormente entró en diálogo con otras religiones en Asia, con monjes budistas, y en América con musulmanes y judíos. En el lecho de la enfermedad recibió la visita del Patriarca Ecuménico de Constantinopla, y murió en Rocca di Papa, en los alrededores de Roma, el 14 de marzo de 2008. Tras conocer la noticia de su muerte el Papa Benedicto XVI escribió: “He recibido con emoción la noticia de la muerte de Chiara Lubich, al final de una vida larga y fecunda caracterizada incansablemente por su amor a Jesús abandonado. En esta hora de separación dolorosa estoy cercano espiritualmente y expreso mi cariño a los familiares y a toda la Obra de María, el Movimiento de los Focolares, que ella fundó, así como a todos los que han apreciado su compromiso constante por la comunión en la Iglesia, el diálogo ecuménico y la hermandad entre todos los pueblos”.
Su funeral, multitudinario, con presencia de personas de todas las confesiones y religiones, fue una demostración viva de la entrega de Chiara Lubich a la causa de la unidad y de la paz. El 27 de enero de 2015 fue abierto el proceso de su beatificación.
Radio Nacional de España transmite la Misa de este domingo segundo del tiempo ordinario desde el Centro “Mariápolis Luminosa”, de los Focolares, en la calle Poniente, nº 33, en Las Matas, término municipal de Las Rozas, al noroeste de Madrid. Los textos oracionales son tomados de la Misa por la Unidad de los Cristianos y las lecturas corresponden al Domingo Segundo del Tiempo Ordinario. Preside la Eucaristía Francisco-Tomás Tomás Rodríguez. Canta el coro del Movimiento de los Focolares.


"Pinchando" a continuación puedes leer la homilía también retransmitida por Radio hace años en ocasión similar: