VIDA DE LA PALABRA mes de julio
Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de julio («Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese sí que da fruto», Mt 13, 23) y la de junio («Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca. […] Gratis lo recibisteis; dadlo gratis», Mt 10, 7-8):
1.- A mediados de mes estuve seis días cuidando a mi madre
mientras mi hermana pequeña, que habitualmente vive con ella, se marchaba de
campamento con su parroquia. Además, la señora que la cuida unas horas cada
mañana de los laborables, estaba de baja recién operada.
Fueron unos días bonitos con mi madre, pero muy intensos
y volví más que agotado. Además, prácticamente no pude hacer ninguna otra cosa
todos esos días.
La
infección de orina recurrente y la nueva tanda de antibióticos la tenían muy
débil, (la ola de calor manchego tampoco aliviaba precisamente), con lo cual, por
lo visto, debía ser una tortura para ella cada vez que la tenía que mover de la
silla de ruedas al inodoro y viceversa, (y era casi cada 40 o 50 minutos). Cada
vez que la sentaba, (se ve que debía tener unos dolores horribles, también en
las rodillas, cada vez que la movía), decía casi escapándosele las lágrimas:
“¡ay!, ¡gracias, Dios mío!; por fin”. Y yo añadía con mi espalda y riñones
“baldados”: “gracias, Señor”. Y nos uníamos los dos a bendecir a Dios, incluso
cantando a veces. Así que, el lugar más insospechado, se convertía en un sitio
de continua alabanza y ofrecimiento a Dios.
Cuando
ella se quedaba unos instantes tranquila, yo me tumbaba estirado en la cama
para tratar de recuperar mi espalda y, lo mismo que cuando la estaba moviendo a
ella, aprovechaba yo también para diálogo interior con el Señor, consciente de
Su Presencia en mi interior, más que nunca gracias a un librito que estoy leyendo,
(el preferido del Papa); y luego cuando ya me levantaba, la miraba a ella, y le
decía a Dios: “igual que estás en mi interior, también lo estás en ella: así
que voy de Ti en mí hacia Ti en ella, y viceversa”. Y recordaba y repetía una y
mil veces esos días el texto de Chiara: “¡La Trinidad dentro de mí! ¡El abismo
dentro de mí! ¡¡La inmensidad dentro de mí!! ¡La vorágine de amor dentro de mí!
¡El Padre…! ¡¡El Verbo!! ¡El Espíritu Santo…!”, etc. Y luego me lo repetía yo
en silencio mirándola a ella.
Ya
valorábamos inmensamente todos los hermanos la tarea que mi hermana desempeña
continuamente y nosotros solo 2 ó 3 días cada uno al mes, (bueno, yo ahora 6),
pero esos días me han hecho valorarlo y agradecerlo muchísimo más. Y,
naturalmente, entender y valorar más a todos los que cuidan a otros, familiares
o no.
Incluso,
el único rato que pude dedicar en aquellos días a preparar este correo-e, (y bocetos
para mis programas de Radio María), cuando esta mañana fui a buscarlos para
terminar de elaborar esto y mandártelo, no sé cómo ni cuándo, pero habían
desaparecido todos los textos. Ha sido un momento bonito también para decirle
al Señor: “importa tu Palabra, dar fruto en eso, más allá de lo que yo pueda
servir para difundirla” y, como siempre, “Tú, Señor, eres mi único Bien”.
Alguna
de vuestras
EXPERIENCIAS tratando de
llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de julio («Lo sembrado en tierra buena
significa el que escucha la palabra y la entiende; ese sí que da fruto»,
Mt 13, 23), la de
junio («Id y proclamad que el Reino de los Cielos
está cerca. […] Gratis lo recibisteis; dadlo gratis», Mt 10, 7-8) y la de mayo («“Como
el Padre me envió, también yo os envío”. Dicho esto, sopló sobre ellos y les
dijo: “Recibid el Espíritu Santo”», Jn
20, 21-22):
1.- “…de nuevo me emociono
mucho al leer todo lo que me escribe y manda. Estoy muy agradecida por el rato
que me dedicó el otro día, realmente me ha ayudado y me ayuda saberme
acompañada en este camino, me ha dado el empuje que necesitaba, me ayuda con la
absurda vergüenza y complejo que siento por mi ignorancia.
Estoy muy feliz de haber dado el paso, he ido
a Misa en estos tres domingos desde que nos vimos, es mi primer gran propósito:
no fallar en esto, ir a la iglesia cada semana para encontrarme con Dios y poco
a poco tratar de escucharlo y de sentirlo con más fuerza. Cada domingo he ido a
una iglesia diferente por encontrarme en distintos lugares; y este próximo me
tocará una nueva porque mi marido y mis hijos están en el campo y cada fin de
semana iré para allá al terminar de trabajar. Imagino que lo importante es ir
:) me resulta reconfortante, me siento muy bien después de ir a la iglesia y de
escuchar la Misa. También leo el Evangelio del día. Por supuesto que tengo
pendiente pedirle cita en un par de semanas para volver a charlar al menos 1
vez al mes
y que comentemos también acerca de mi conveniente
catequesis.
Mil gracias de nuevo, Paco, por su tiempo, su
confianza y su cariño.
Me quedo la Palabra que Vida que me ha
compartido…: la imprimiré, tal y como me recomienda, para leerla a lo largo de
las semanas, pensaré acerca de ella, y trataré de aplicarla…”.
2.- “…que alegría cuantas experiencias bonitas en tu
correo del día 1 de julio. Yo estoy un poco regular de salud y con mucho
dolor. El otro día fui consciente de estar atenta a ofrecer mis dolores y
preocupaciones y ponerlas en las manos de Jesús.
Mi hijo me pedía que fuera a verlo a la ciudad donde vive; como
tengo varias citas médicas, ni podía desplazarme; le decía yo a Jesus cómo
hacer. Lo puse en su Corazón y al otro día me decía mi hijo que estuviera
tranquila, que tenía él que aprender a estar solo y que poco a poco lo estaba
consiguiendo. Pero los sufrimientos de los hijos duelen mucho: estoy atenta a
ofrecer…”.
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