Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de octubre («No maltratarás al forastero, ni le oprimirás, pues forasteros fuisteis vosotros en el país de Egipto», Ex 22, 20) y la de septiembre («La caridad no hace mal al prójimo. La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud», Rm 13, 10):
1.- Durante el puente de la Virgen del Pilar, pude
participar en la Mariápolis, (una ciudad de María temporal), convivencia para
personas de toda edad, procedencia y vocación. Unas 500 este año, (más de 80
menores de 30 años; muchas familias con niños). Fue en Caravaca de la Cruz,
(región de Murcia), para abrir “Caminos de fraternidad”, como rezaba el título
de esta edición.
Se
palpaba la alegría del Evangelio que se veía en todos los participantes y daba
la confianza de que el mensaje de unidad caía sobre terreno fértil.
La
misma población de Caravaca favorecía todo este clima: gente acogedora y
amable, tanto mayores como niños, dispuestos a acompañarte caminando cuando les
preguntabas por dónde se llega a tal iglesia o a tal residencia u hotel. El
mismo alcalde participó un buen rato la primera mañana y destacó la importancia
de promover la fraternidad hoy día que las ideologías separan a la gente.
1b.- Ese primer día tenía por lema “Encuentros en el
camino”, con la pregunta “¿Quién eres tú para mí?”. Aquí se mostró cómo surgió
en la experiencia de la Obra de María, (o Movimiento de los Focolares) y el
descubrimiento de la presencia de Jesús en medio de la comunidad “donde dos o
más unidos en Su Nombre…”: el secreto que ha cambiado la vida de millones de
personas en todo el mundo. A continuación se compartieron experiencias de vida
de comunidades de toda España donde se destacaron los frutos de estar abiertos
a las necesidades del prójimo.
Las
relaciones personales, el verdadero tesoro de las Mariápolis, dieron lugar a un
intenso intercambio tanto en reuniones por grupos como en todas las comidas,
cenas y sobremesas. Ahí también se hacía patente el amor recíproco hasta en los
pequeños detalles y servicios, lo cual permitía seguir gustando esa presencia
del Resucitado por el amor recíproco.
1c.- El domingo, segundo día de la Mariápolis de Caravaca,
empezó con la Misa en el Santuario de la Veracruz celebrada por el obispo de la
diócesis. Antes y después pudimos recogernos en oración ante esa pequeña
astilla de la Cruz de Cristo que da nombre al pueblo: impresionante recordar
ahí en la intimidad que “me amó y se entregó por mí”; que Él es el Esposo del
alma.
El
lema del día, “¿Y ante las piedras del camino…?” nos ha desvelado el plan
oculto de la Redención: el dolor, todo dolor, ha dejado de ser un episodio
desafortunado en nuestra vida; ahora como fruto del Abandono y muerte
experimentados por Jesús en la Cruz, y de su Resurrección, hay una luz que
cambia todo acontecimiento doloroso y lo transforma en un encuentro con Dios:
ante los 2 palos cruzados de nuestra cruz de cada día, encontrarnos con el Crucificado,
como Amigo que nunca falla, en relación personal con Él.
Esta
esperanza abarca incluso los dolores que nos provocan otras personas y nos da
una herramienta para reconstruir las relaciones humanas: el perdón. Perdonar,
lejos de hacernos débiles, nos hace partícipes de la vida de Dios, Dios que
empezó siendo el primero en perdonarnos a nosotros.
El
encuentro con Dios en el dolor y la potencia restauradora del perdón fueron esa
mañana el centro de varias experiencias conmovedoras en un clima de profunda
escucha.
1d.- El tercer día de Mariápolis puede describirse como el
desbordamiento de un caudaloso río. Tras un itinerario de búsqueda y
preparación los días previos, la alegría de los participantes se hizo
incontenible: «Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la
cumplen» (Lc 11,28).
El
modelo de seguidora de Jesús es, evidentemente la Virgen María, su propia
Madre, elevada a Reina del Cielo, Madre de la Paz.
La
mañana continuó con testimonios de vida parroquial, e implicación social.
El
clima de comunión y presencia de Dios en la sala era muy bonito, habiendo
experimentado el “camino de fraternidad” que se nos ofrecía, se sentía una
unidad tan intensa que se podría decir que la Mariápolis entera era un alma
sola. Un pueblo, el pueblo de María. Con un mensaje de paz y fraternidad para
el mundo.
Y
en el aire la pregunta que abre curiosidad e ilusión a todos: “la próxima
Mariápolis, ¿dónde se celebrará?”.
2.- A la ida y a la vuelta de la Mariápolis pasé casi un
día entero cada vez cuidando a mi madre, que acababa de salir de nueve días de
hospitalización.
También
ahora ha estado otros seis más, dos de ellos yo allí: le dieron el alta este
jueves.
No
éramos del todo conscientes de la extrema gravedad de este último ingreso, pero
estábamos allí tratando de servirla en todos los detalles. Y dando las gracias
a todo el mundo, por cierto, amabilísimo todo el personal.
Uno
de los días, en que ya empezaba la mejoría, le digo: “mami, vamos a grabar un
mensaje para todos los hermanicos”. Y, entre otras cosas, dice lo primero con
un hilo de voz todavía muy apagada y casi sin poder pronunciar: “que todo esto esté
sirviendo para mayor gloria de Dios”. Es su estribillo casi constante desde
hace muchos años, también casi todas las veces que la llamamos, cuando luego
nos despedimos. Le pregunté si acordaba mucho de papá, pues al día siguiente
hubiera sido su ochenta y nueve cumpleaños: “¡¡claro!!”. Así como diciendo:
“¡qué cosas tienes!; ¿cómo no me voy a acordar, aunque no os diga nada?”. Son
ya 11 años desde que partió hacia la casa del cielo.
A mi madre, cuando ya le quitaron el suero, le hemos tenido que dar con cuidado y paciencia con jeringuilla alimentaria los purés e incluso el agua con espesante: como un bebé, iba sorbiendo. Imaginaba yo con qué cariño nos daba ella de mamar cuando éramos bebés e intentaba yo eso mismo, “viendo” en ella a Jesús. Y al cabo de un rato, me dice: “hay que ver: ¡criando a tu edad!”. No entendí. “Sí, que parece que me estás dando el biberón”.
Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de octubre («No maltratarás al forastero, ni le oprimirás, pues forasteros fuisteis vosotros en el país de Egipto», Ex 22, 20), la de septiembre («La caridad no hace mal al prójimo. La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud», Rm 13, 10) y la de agosto («Engrandece mi alma al Señor», Lc 1, 46) y la de julio («Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese sí que da fruto», Mt 13, 23):
1.- “…muchas gracias, Paco, por tus envíos: siempre me
ayudan mucho. Cada Palabra de Vida es, realmente, VIDA para la
vida, aunque parezca una redundancia. Cuando la vas leyendo despacio y tratando
de asimilar, sientes que tu espíritu se va alimentando y llenándote el alma de
paz y alegría.
He experimentado que el Señor no se deja ganar en generosidad: el
otro día pensaba que me quedaba poquito dinero de mi asignación personal, (el
dinero que nos da la administradora de la comunidad para gastos personales,
pues el resto todo lo tenemos en común). Es una cantidad establecida… Este año,
debido a una situación especial de una amiga, la había ayudado económicamente tomando
de esa cantidad. Luego, con la situación de Venezuela, se nos pidió desde la
Congregación ayudar sacando de esa "asignación"... Me di cuenta de lo
poco que me quedaba... Y, providencialmente, fui descubriendo cómo la
Providencia había tenido en cuenta esta realidad: me regalan dentífricos, no me
cobran cosas que debía pagar... un montón de detalles que me recuerdan lo que
decía mi madre: "Dios proveerá"... Sí, he experimentado que "Dios
ama al que da con alegría" y está a tu lado para ayudarte...
1b.- El otro día, haciendo el examen de conciencia, me
emocioné recordando los muchos detalles que ese día había tenido Dios
conmigo... Yo había estado disponible para todos: escuchar sin prisa,
llamar por teléfono para consolar, sin tener en cuenta el tiempo, ponerme en el
lugar del otro...
Ayer, en la noche, mirando mi día, observé la alegría de haber
escuchado sin prisa y con mucha paz a una persona que lo necesitaba... Pero me
paré un poco "triste" porqué observé que una parte de la tarde se me
fue "sin darme cuenta" y esto lo veo como una falta de amor, no estar
atenta a "VIVIR EL MOMENTO PRESENTE CON SOLEMNIDAD", como Chiara
Lubich nos enseñaba... Doy gracias a Dios porque no me deja de su mano y
percibo su paz, su amor, su presencia... cuando estoy "bien en el
momento presente"…”.
2.- “…nosotras dos todos los días al rezar el Rosario
pedimos por los emigrantes.
Hemos
tenido durante unos 10 años una empleada para que cuidara de mi hermana
discapacitada por parálisis cerebral de nacimiento, mientras yo iba al trabajo.
Tuvimos varias y casi todas extranjeras. Yo las estaba agradecida porque
gracias a ellas podía trabajar, aunque a veces me hacían pasar malos ratos.
Casi siempre fueron contratos de 8 horas, unos meses también tuve una empleada
interna. Casi siempre fueron sudamericanas y nos gustaba su buen carácter.
Algunas se marcharon por sus asuntos y a 2 las tuve que despedir porque
faltaban muchos días sin motivo justificado, pero… si nos encontramos por la
calle nos saludamos con cariño…”.
3.- “…me llamó la atención de la PdV de septiembre la frase:
"elegir hacer el bien...". Hace unos días nos acercamos a tomar un
café a un sitio donde nos conocen y hacía tiempo que no entrábamos. La dueña
sintió la ocasión para sincerarse conmigo y comentarme que se encontraba muy
deprimida: es viuda, se está haciendo mayor, ve que no puede llevar el negocio
como antes y el hijo pequeño que la iba a sustituir, no tiene salud para
hacerse cargo...
Yo
sabía que era creyente y le propuse rezar juntas, recordándole las palabras de
Jesús "donde dos o más están reunidos en mi nombre...". Mientras mi
marido conversaba en otro lado con su hijo, ella y yo nos santiguamos y rezamos
con fe el Padrenuestro.
Al
marcharnos, me dijo que se sentía reconfortada por haber podido compartir su
angustia y la animé a que siguiera teniendo fe, confiando en que el Señor les
ayudará, de una manera o de otra, a discernir y a aceptar la mejor solución. Su
cara había cambiado por completo…”.
4.- “…acabo de recibir la Palabra de Vida y recordé que el sábado pasado en mi parroquia estabas acompañando
y recibiendo a mi nuevo párroco. Dios te bendiga y rezo por ti y tu familia y
que María siempre te guíe en tu vocación🙏 …sois nuestros compañeros de camino y rezo por
vosotros porque sufrís igual y mucho más quizá.
Gracias
por esa Palabra de Vida, pues ayuda mucho aunque cada uno vivimos nuestra vida
y cada etapa como podemos, y en mi caso, intentando cada día “abandonarme en Él
y María”, pero tiene mucha dificultad.
Rezo
por tu mamá 🙏. Sé muy bien lo que se sufre y aunque tengas tantas tareas, esa cruz
está ahí. Tu presencia en mi parroquia para mí fue un respiro e ilusión, ya que
recordaba mi etapa en la otra parroquia donde Dios quiso que nos conociéramos
hace ya tantos años y charláramos…”.
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