viernes, 30 de septiembre de 2022

LIBERTAD PARA SERVIR POR AMOR

 VIDA DE LA PALABRA                         últimas semanas de SEPTIEMBRE


Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de septiembre («Siendo libre de todos, me he hecho esclavo de todos para ganar a los más que pueda», 1 Co 9, 19) y la de agosto («Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?», Mt 18, 21):

1.-        En estas semanas varias veces me ha ocurrido que alguien me pedía un pequeño favor: “se lo he hecho en otras ocasiones y si hubieran guardado los datos o aprendido a hacerlo, ahora no emplearía yo estos minutos preciosos”. Esa era mi tentación inicial en cada una de esas ocasiones, pero la Palabra de Vida, (“siendo libre, me hago esclavo…” con gusto, para servir por amor), me ayudaba a resolverme y realizarlo con agrado.

1b.-     De modo muy similar, una persona me pedía como gran favor que le firmara un certificado para un título: “por lo menos podría haber rellanado sus apellidos y otros datos personales, que los sabe de memoria, y así yo no tendría que perder tiempo en rebuscarlos en libros y papeles y luego en escribirlos yo”. Como ves, de nuevo la misma tentación, ¡y también el mismo resorte que me traía a la mente como recurso la PdV!

 

2.-        Al acabar el encuentro anual de primos y hermanos, tenía posibilidad de quedarme con mi madre hasta la mañana siguiente temprano, pero su hermana, (mi tía), debía regresar a Toledo y no había quien la llevara, entonces me ofrecí: estuve con mi madre dos horas en el pueblo y antes de salir, me di cuenta que después de dejar a mi tía pasaría yo por el pueblo al que acaban de destinar a mi sobrina, (no pudieron ir a la reunión familiar, por estar en el fragor del traslado), y la llamé para comprobar si iba a estar y así visitarlos a los 3 brevemente, (¡el sobrino-nieto tiene ya 5 meses!). Mi hermana me pide que me lleve un cable que se dejó nuestro hermano de Pinto.

         Todavía antes de salir de mi pueblo con mi tía, llama otra de mis hermanas a ver si le podía llevar un maletín de herramientas a su hija, (la sobrina que iba yo a pasar a ver). En vez de esperar que me lo trajera, me ofrecí para ir yo a su casa a recogerlo.

         Luego, ya el viaje en sí con mi tía fue muy bonito, pues tenemos pocas oportunidades de charlar despacio. Después, con mi sobrina, su marido y el bebé también disfruté, aunque fueron solo unos minutos. Y al reemprender la ruta, el gran atasco de tráfico acercándome a Madrid lo viví con serenidad y alegría por haber podido realizar todos esos pequeños servicios por amor.

         Antes de llegar a la Parroquia, aunque había anochecido, todavía me dio tiempo a hacer una visita.

         El alma, llena y con paz por toda esa reunión y consiguientes favores familiares.

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de la Palabra de septiembre («Siendo libre de todos, me he hecho esclavo de todos para ganar a los más que pueda», 1 Co 9, 19), la de agosto («Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?», Mt 18, 21) y la de julio («Solo una cosa es necesaria», Lc 10, 42):

 

1.-        “siempre me da alegría recibir noticias tuyas y tu correo quincenal, pero el de esta tarde especialmente por estas palabras del PAPA FRANCISCO, que me han emocionado. Graciasssss.

Esperar. Esperar siempre.

Incluso cuando humanamente pueda parecer desconsiderado e irrazonable.

Esperar mientras alrededor está oscuro… y no tener miedo de “lamentarse con Dios”, porque ésta es también una forma de oración.

 

2.-        “GRACIAS, PACO, POR TU CONSTANCIA EN LOS ENVÍOS QUE SON "ALIMENTO DEL ESPÍRITU". DIOS TE PAGUE TU ENTREGA Y CONSTANCIA.

AL LLEGAR A MI NUEVO DESTINO ME HE PROPUESTO VIVIR CON MÁS RADICALIDAD LA PALABRA DE VIDA... LA VOLUNTAD DE DIOS DE CADA MOMENTO CON SOLEMNIDAD.

TE RECUERDO PORQUE, COMO DIGO QUE “SÍ”, SE ME VAN SUPERPONIENDO OCUPACIONES... Y ME SIENTO FELIZ DE DECIR “SÍ” A JESÚS EN EL AMOR AL HERMANO.

EN ESTA SITUACIÓN NUEVA DIOS QUERRÁ DECIRME ALGO Y POR ESO INTENTO TENER LOS OÍDOS ABIEROS A SU VOLUNTAD.

            ENHORABUENA POR TUS EXPERIENCIAS.


 

 

 

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viernes, 16 de septiembre de 2022

TODOS SERVIR A TODOS

Aquí tienes unos textos (y experiencias) que nos ayuden a reforzar el vivir la Palabra del mes («Siendo libre de todos, me he hecho esclavo de todos para ganar a los más que pueda»):


 

ESPERAR EN DIOS

 Esperar. Esperar siempre.

Incluso cuando humanamente pueda parecer desconsiderado e irrazonable.

Esperar mientras alrededor está oscuro… y no tener miedo de “lamentarse con Dios”, porque ésta es también una forma de oración. 

PAPA FRANCISCO, Audiencia general de los miércoles, 28 diciembre 2016

 

 

 

SER COMPRENSIVOS

“No se puede entrar en el alma de un hermano – explica Chiara- para comprenderlo, para entenderlo… si nuestro espíritu está lleno de aprensión, de un juicio”. “Hacerse uno” –continúa– significa ponerse delante de todos en posición de aprender, porque realmente hay que aprender. Significa cortar completamente la raíz de la propia cultura y entrar en la cultura del otro y comprenderlo y dejar que se exprese, cuando lo hayas comprendido dentro de ti podrás comenzar el diálogo con él y transmitir también el mensaje evangélico a través de las riquezas que él ya posee”.

(Fonte: stralci di Chiara Lubich dalla Presentazione al volume “Il senso del sacro nell’Africa subsahariana” Opus Mariae, Nairobi, Centro per l’inculturazione, 2012, pp.5-7.).

 

 

 

Si te cuesta mucho entender el estilo del Señor, debes plantearte cómo vas de sinceridad con Él. Si llevas una doble vida nunca tendrás vida interior.

VICENTE MARTÍNEZ

 

 

 

ACOGER AL OTRO COMO UN DON.

 «Quien está a mi lado ha sido creado como un don para mí y yo he sido creada como un don para quien está a mi lado. En la Tierra, todo está en relación de amor con todo: cada cosa con cada cosa. Pero es necesario ser el Amor para encontrar el hilo de oro entre los seres». 

C. LUBICH, La dottrina spirituale, Roma 2006, p. 142.

 

 

 

 

EL PERDÓN: EXPRESIÓN MÁXIMA DE VALENTÍA

 A veces incluso hay quienes enseñan a no olvidar los males sufridos, a cultivar sentimientos de venganza... Y un rencor sordo envenena el alma y corroe el corazón. Alguien piensa que el perdón es una debilidad. No, es la expresión del coraje extremo, es el amor verdadero, el más auténtico porque es el más desinteresado. "Si amas a los que te aman, ¿qué mérito tienes?" –dice Jesús– todo el mundo sabe cómo hacer esto: "Ama a tus enemigos". A nosotros también se nos pide que tengamos, aprendiendo de él, el amor de un padre, el amor de una madre, un amor de misericordia hacia aquellos que encontramos en nuestros días, especialmente aquellos que cometen errores.

A los que, además, están llamados a vivir una espiritualidad de comunión, es decir, la espiritualidad cristiana, el Nuevo Testamento les pide aún más: "Perdonaos los unos a los otros". El amor reciproco requiere casi un pacto entre nosotros: estar siempre dispuestos a perdonarnos unos a otros. Sólo así podremos contribuir a crear fraternidad universal. 

CHIARA LUBICH, Parole di Vita, Città Nuova, 2017, pp. 666-667

 

 


 

DEJARSE GUIAR POR DIOS

Equivocarse de vez en cuando, o hablar por demás, o haberse precipitado al obrar... sirve para proponerse una paradita y aprender a "vivir dentro", a pensar y decidir dentro, en la conciencia, donde Dios habla y aconseja y corrige y cura.

P. MANOLO MORALES, Comentario a la pasapalabra del 26 de junio

 


 

 

RESANAR LAS RELACIONES

El rencor no solo destruye las relaciones, también nos destruye a nosotros mismos: morimos antes de morir.

No por casualidad Jesús nos propuso que amemos también a nuestros enemigos. Él sabe que el amor lo cura todo: disipa las sombras de la indiferencia, aparta la oscuridad del alma e ilumina nuestra vida.

Basta una ofensa, un mal entendido, un choque de opiniones, para apartarnos de alguien. Pero basta un gesto de humildad y amor, para restablecer una relación ensombrecida por el rencor.

APOLONIO CARVALHO DO NASCIMENTO, Comentario al pasapalabra del 2 de agosto

 

 

 

 

LLEVAR LA PAZ

[…] A la "guerra mundial a pedazos" se contesta con una paz mundial también hecha de "pedazos individuales", de pequeños pasos, de gestos concretos. Todos tienen un papel, cada uno tiene una responsabilidad. […] Reinventar la paz significa derribar el muro de la indiferencia y asumir una actitud responsable y activa para reducir las desigualdades por iniciativas concretas, políticas específicas, opciones éticas que vayan en la dirección de la realización de una auténtica justicia social. Significa romper con la lógica del acumular y el interés sin límites y sin fines sociales, significa parar el incremento de los gastos militares y el comercio internacional de los armamentos, significa repensar las políticas económicas de los Estados y las instituciones financieras y comerciales internacionales. [...]

MARIA (EMMAUS) VOCE, Reinventare la Pace - Discorso all’UNESCO, Parigi, 15 novembre 2016

 

 


jueves, 15 de septiembre de 2022

PROVIDENCIA PARA SERVIR

 VIDA DE LA PALABRA             primeras semanas de SEPTIEMBRE


 

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de septiembre («Siendo libre de todos, me he hecho esclavo de todos para ganar a los más que pueda», 1 Co 9, 19) y la de agosto («Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?», Mt 18, 21):

 

1.-        El otro sacerdote está de vacaciones un mes en su tierra africana y estaba programado su regreso, con lo que yo podría incorporarme esta noche al encuentro anual con mis primos y hermanos. Pero, primero le retrasaron el vuelo dos días y luego, otro más.

         Pero Dios que es Providente siempre está atento: este lunes después de Misa entró en la sacristía un sacerdote agustino ¡que tiene un hermano en esta misma calle y ha venido una semana con él! Al ponerse a disposición de lo que hiciera falta y contarle yo, él se encargará de las Misas este finde.

Junto con la sorpresa, en mi corazón no paraba de darle gracias al Señor.

         Además, está siendo bonita con él, (aunque no nos conocíamos de nada) la reciprocidad entre hermanos y experimento a Jesús en medio por el recíproco amor fraterno: el martes fui a enseñarle el Centro Mariápolis y disfrutó, pues en los años 70 él participó mucho en los Focolares (y en el fondo conserva las características de ese Ideal); anteayer lo llevé a la residencia donde está su padre, (incluso le ofrecí el coche por si quería ir más veces).

 

2.-        Hace 2 sábados, me suena el teléfono: una señora de la capital de mi provincia, que colaboró con mi padre cuando él era diputado provincial. Me había oído en mi programa de 5 minutos de los jueves en Radio María y al oír mi apellido, (y mi nombre es el de mi padre), y saber que él tenía un hijo sacerdote, preguntó a unas clarisas si era yo y consiguió mi teléfono: “me he alegrado saber de vuestra querida y buena familia; a todos os mando un abrazo especial; me encanta hablar con buenas personas y doy gracias a Dios de saber de la familia de mi querido amigo; su sonrisa decía todo de él. Le pediré se acuerde de los que le queríamos e interceda ante la Virgen”.

         El ambiente en política es difícil y encontrar entre los colaboradores una persona que comparta y testimonie la fe fue oportunidad de ayuda y fortalecimiento mutuos en los años 80. Me contó que mi padre la invitó a mi ordenación y, sobre todo, a mi primera Misa; no pudiendo venir, me mandó con él un portaviáticos dorado: aunque en aquel entonces se lo agradecí indirectamente, hoy, ¡¡después de 33 años!!, por fin le pude dar las gracias de viva voz.

         Le mandé un perfil biográfico sobre mi padre en mi blog y otra entrada en la que contaba cómo vivimos sus últimos momentos y entierro. Me contestó: “Gracias por la gran información que he recibido de vuestra vida y de tu padre. Lo he leído y visto todo. Me ha emocionado cuando estáis toda la familia en tu ordenación: así le conocí, como se le ve en la foto… y le he pedido me ayude a ser una buena hija de Dios, que es mi mayor deseo. Llevo llorando mucho rato de agradecimiento y de lo bonicos que sois todos y doy gracias al Señor por ello. Gracias otra vez querido amigo, gracias por todo lo que he aprendido y por hacerme comprender la grandeza de Dios en muchas almas. Cuídate y de verdad que llevo toda la tarde meditando en esta vida de tu padre tan santa y tan entrañable”.

         Con su amabilidad de trato, su sonrisa y entrega a todos, mi padre iba dejando por donde iba “el buen olor de Cristo”.

Como siempre, comparto estas cosas con vosotros… solo y todo para gloria de Dios siempre.

2b.-     Ese mismo día, por la tarde, vinieron dos señoras de Madrid aquí a Misa para, (como luego me dijeron al acabar), conocer al sacerdote de “Una luz en tu vida” de los jueves en Radio María, (ya me había ocurrido esto mismo con distintos señores en diversas ocasiones). Fue bonito entrelazar un diálogo fraterno, lo mismo que con un médico gallego que pocos días después buscó en la web el teléfono de la parroquia por el mismo motivo.

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de la Palabra de septiembre («Siendo libre de todos, me he hecho esclavo de todos para ganar a los más que pueda», 1 Co 9, 19), la de agosto («Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?», Mt 18, 21) y la de julio («Solo una cosa es necesaria», Lc 10, 42):

 

1.-        “y muchas gracias por la Palabra de vida me reconforta y me suaviza intentar llevarla a la práctica cada día.

 

2.-        “estoy de vacaciones porque por fin es el examen de la oposición y estoy echando los restos para ver si consigo aprobar o por lo menos quedarme en bolsa. ¡¡Me viene tan bien la Palabra de este mes!! En mi día a día, (en el trabajo mayoritariamente, que sabes que es en temas de familia y sociales), me hago una con todos y cada uno para ver si alguno acoge la Palabra, pero son tiempos complicados donde la gente “cosifica” todo, incluso a Dios. En el trabajo ves de todo… y poco del modelo de la Sagrada Familia, la cual se ve anormal y se la persigue… A veces me ahoga el que por caridad deba callar. Dios sabe más y si estoy allí, es para hablar de Él y de la salvación sin importar estos condicionantes mundanos. Hay mucha necesidad de Su Amor, aunque aún no lo sepan. 

El otro día pidió el traslado una de las chicas de otro departamento ¡con la que hablé de la Virgen y le regalé un llavero de la Sagrada Familia! Mi sorpresa fue que se emocionó y me lo agradeció muchísimo. Le dije que eso le recordaría siempre que había trabajado para y por la familia tal y como el Señor la había soñado.

 

3.-        “te adjunto el pps de la Palabra de vida de septiembre. 

Ha sido una experiencia el poderla hacer este mes, pues con las vacaciones y que el equipo que la prepara es de distintos lugares y a veces coordinarse no resulta fácil, pero sí es fruto de mucho amor concreto desde quien busca las fotografías, quien las selecciona y prepara, etc., ya que luego se envía a todos los países que la solicitan: yo me incluyo en este grupo que vive y reza cada mes para que nos llegue a tiempo, (y entonces la reenvío en seguida y con ilusión a cientos de personas), y siempre se constata que todo funciona si se vive la Palabra y se recomienza una vez tras otra tratando de ver siempre con ojos nuevos al hermano.

 

4.-        “fuimos de vacaciones: primero de nuevo a casa de mi familia política y con mi sobrina, y luego ya el núcleo familiar solos. ¡Qué falta nos hacía estar solo nosotros! ¡Y cómo hemos disfrutado!: hacía tiempo que no nos sentíamos tan unidos de esta forma.

Convivir con otros familiares es fantástico, pero está claro que necesitamos también nuestros momentos de familia. Sobre todo para reflexionar y coger fuerzas para cumplir con la PdV de este mes. La convivencia es dura y cuando hay tantas generaciones, más aún. Te podría contar mi experiencia, pero es que es diaria, y a veces tienes la sensación de que no puede ser casualidad y que te tienen manía jeje: cuando compran bollos a los niños y les has dicho que “por favor, desayunos sanos”, cuando les dejan ver la tele en lugar de hacer los deberes, cuando te cambian las cosas se sitio, cuando te discuten todo lo que haces... En fin, ¡¡un continuo!! Pero cuando te paras y piensas en porqué están en casa, te vuelven las fuerzas y sobretodo la paciencia. Así que, vuelve el tono conciliador y el volver a explicar las cosas de manera diferente a ver si así cala.

 

 

 

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jueves, 1 de septiembre de 2022

SIERVO DE TODOS POR AMOR

 PALABRA DE VIDA                               septiembre 2022



 

«Siendo libre de todos,

me he hecho esclavo de todos

para ganar a los más que pueda»

(1 Co 9, 19).

 

La Palabra de vida de este mes está sacada de la Primera carta de Pablo a los cristianos de Corinto. Él se encuentra en Éfeso, y a través de estas palabras suyas trata de proporcionar una serie de respuestas a los problemas surgidos en la comunidad griega de Corinto, ciudad cosmopolita y gran centro comercial, famosa por el templo de Afrodita, pero también por su proverbial corrupción.

Gracias a la predicación del Apóstol, unos años atrás los destinatarios de la carta se habían convertido a la fe cristiana desde el paganismo. Una de las controversias que dividían a la comunidad se refería al hecho de poder comer la carne sacrificada a los ídolos en los ritos paganos.

Subrayando la libertad que tenemos en Cristo, Pablo presenta un amplio análisis sobre cómo comportarse ante ciertas opciones, y se detiene en particular en el concepto de libertad.

 

«Siendo libre de todos,

me he hecho esclavo de todos para ganar a los más que pueda».

 

Puesto que los cristianos saben que «que el ídolo no es nada en el mundo y no hay más que un único Dios» (8, 4), resulta indiferente comer o no comer la carne sacrificada a los ídolos. El problema surge cuando un cristiano se encuentra en presencia de alguien que aún no posee esta conciencia ni el conocimiento de la fe, de modo que, con su actitud, puede escandalizar a una conciencia débil.

Cuando están en juego el conocimiento y el amor, Pablo no tiene dudas: el discípulo debe elegir el amor incluso renunciando a su libertad, tal como hizo Cristo, que libremente se hizo esclavo por amor.

Es fundamental atender al hermano débil, a quien tiene una conciencia frágil y poco conocimiento de las cosas, con el fin de «ganar» en el sentido de hacer que llegue al mayor número de personas la vida buena y bella del Evangelio.

 

«Siendo libre de todos,

me he hecho esclavo de todos para ganar a los más que pueda».

 

Como escribe Chiara Lubich, «si estamos incorporados a Cristo, si somos Él, tener divisiones o pensamientos contrapuestos es dividir a Cristo. […] Si […] entre los primeros cristianos hubiese peligro de romper la concordia, se aconsejaba ceder en las propias ideas con tal de mantener la caridad. […] Lo mismo sucede hoy: aun estando a veces convencidos de que es mejor un modo determinado de pensar, el Señor nos sugiere que a veces es mejor ceder en nuestras ideas con tal de salvar la caridad con todos, pues es mejor lo menos perfecto con acuerdo que lo más perfecto en desacuerdo. Y este plegarse con tal de no romper es una de las características –quizá dolorosas, pero también más eficaces y bendecidas por Dios– que mantienen la unidad según el pensamiento más auténtico de Cristo y que, por consiguiente, saben apreciar su valor»[1].

 

«Siendo libre de todos,

me he hecho esclavo de todos para ganar a los más que pueda».

 

La experiencia del cardenal vietnamita François-Xavier Nguyen Van Thuan –que transcurrió 13 años en prisión, nueve de ellos en aislamiento total– testimonia que cuando el amor es verdadero y desinteresado suscita como respuesta más amor. Durante su encarcelamiento fue entregado a cinco guardias, pero los jefes decidieron sustituirlos cada dos semanas por otro grupo porque estos eran «contaminados» por el obispo. Al final decidieron dejar siempre a los mismos, pues de otro modo «contaminaría» a todos los policías de la cárcel. Él mismo cuenta: «Al principio, los guardias no hablaban conmigo. Se limitaban a responder o no. […] Una noche me vino un pensamiento: “Francisco, tú todavía eres muy rico; tienes el amor de Cristo en el corazón; ámalos como Jesús te ha amado”. Al día siguiente empecé a quererlos más aún, a amar a Jesús en ellos, sonriendo, dirigiéndoles palabras amables. […] Poco a poco nos hicimos amigos»[2]. Con la ayuda de sus carceleros, fabricó en prisión la cruz pectoral que llevaría hasta su muerte, símbolo de la amistad que había nacido entre ellos: dos trozos de madera con una cadenita de metal.

 

LETIZIA MAGRI

 



[1] C. Lubich, El arte de amar, Ciudad Nueva, Madrid 2006, 20122, pp. 130-131.

[2] F.-X. Nguyen Van Thuan, Testigos de esperanza, Ciudad Nueva, Madrid 2000, 202115, p. 87.

miércoles, 31 de agosto de 2022

PERDONAR SIEMPRE TAMBIÉN LAS PEQUEÑAS COSAS

 VIDA DE LA PALABRA                             mes de agosto

 


 Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de agosto («Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?», Mt 18, 21) y la de julio («Solo una cosa es necesaria», Lc 10, 42):

 

1.-        Pensaba que iba a ser difícil encontrar ocasiones para vivir la Palabra de agosto, pero sin embargo ha habido muchísimas: de ida y de “vuelta”. Es decir, también he tenido que reconocer (a ello ayudó, además, una películilla que vimos en grupo) que tengo mis manías, y que los demás me tienen que soportar (una obra de amor, un acto de misericordia es también: “llevar con paciencia los defectos del prójimo”.

Así, pues, aceptarme como soy, tratar de cambiar esas cosillas lo mejor que puedo y, mientras, dejar que los demás me perdonen “hasta 70 veces 7”, (aunque no hubiera querido yo molestarles en nada).

 

2.-        Las vacaciones en unidad con el grupito de sacerdotes las espero con ilusión todos los años, también porque no dejan de ser un desafío con tantas ideas, edades y criterios diferentes: unidad en la distinción. Cada año, “Jesús en medio” de nosotros por el amor recíproco puesto en práctica, se deja notar en que aprendemos cosas nuevas, profundizamos en la vida interior y descansamos sanamente.

         Hemos estado muy bien acogidos en Lisboa en una casa de religiosos casi en el centro. Buenísima habitación y comidas, magnífico trato de los “espiritanos” y su personal colaborador, y baratísimo. El día de peregrinación al santuario de la Virgen en Fátima, conmovedor: he estado allí pocas veces y la última hará ya casi quince años.

         En la convivencia diaria, al ser casi una veintena, (y tan diversos entre nosotros), los pequeños roces involuntarios surgen siempre y, para mí esta vez con la PdV, eran una pequeña oportunidad para repetirme interiormente “perdonar siempre…”, o “hasta 70 veces 7”. Algunos nos conocemos desde hace muchos años y nos vemos con frecuencia a lo largo del curso, lo cual conlleva también saber de qué pie cojeamos cada uno.

La PdV de agosto me ha ayudado a ser más comprensivo con los demás. P.ej. yo quizá soy excesivamente cuidadoso con mis cosas, con el coche, etc.; así que, desde el principio, prestarlas y ofrecerlas; y si, por casualidad en alguna ocasión, no se ha tenido el mismo cuidado y, p.ej. en el coche me he encontrado arena en los asientos, o barrillo en las alfombrillas, seguir ofreciéndolo “hasta 70 veces 7” y, a la vez, con humildad reconocer que llevan años “hasta 70 veces 7” sin quejarse de mis manías de prontitud, de engarzar actividades sin pausa, de ahorro, de “mañanero” y “nada nocturno”, etc.      

 

3.-        Estaba yo aparcando el coche: me dirigía la maniobra desde fuera un compañero. Una vez que paro, veo a las señoras del coche de atrás comentando entre ellas y mirándome un poco molestas. “Rebobino”: al dar marcha atrás, no le he dado a su coche; no he notado ni el mínimo golpe; el compañero desde fuera no me ha dicho nada. “Estarán hablando de otra cosa”. Perdonar.

         Mientras me bajo las oigo hablar entre ellas en lengua ininteligible y con tono airado mirándome de reojo. Le pregunto al compañero: “¿has visto si le he dado un golpecillo a su coche?”. “¡Qué va!: estarán con otros temas”. Empiezo a mosquearme. Recuerdo la PdV: “perdonar hasta 70 veces 7”.

         Me alejo y continúan en el mismo tono y haciendo fotos a la trasera de mi coche y a la delantera del suyo. Me mosqueo más y le pregunto de nuevo al compañero: “yo no he sentido golpe, ni roce; ¿lo has visto bien seguro?”. ¡Sí! Te has quedado a centímetros: no les has dado”. Ellas continúan hablando. “Perdonar...”.

         Ya nos acercamos y, por más que miramos, ninguna marca ni en mi coche ni en el de ellas. Y entonces se encaran con nosotros. PdV: perdonar.   Tratamos de chapurrear inglés y por gestos. Parece que el suyo era un coche alquilado y tiene una pequeña mota de no sé qué, (desde luego, no de un golpecillo), ¡en su matrícula delantera!; mi coche no tiene nada. Ya me viene tentación de sulfurarme un poco. PdV: “hasta 70 veces 7”.

         Tanto mi compañero como yo tratamos de hacernos entender que si mi coche no tiene nada y el suyo tiene un puntito en la matrícula, no les puedo haber dado. Y, además, los del alquiler del coche ni van a percatarse de tal minucia y, en cualquier caso, yo no he notado ni el más mínimo golpe y el compañero ha visto que no le he dado. Ellas, “erre que erre”. “Perdonar…”.

         Se me estaba poniendo mal cuerpo. “Hasta 70 veces 7”. Se lo volvemos a explicar hasta 3 veces entre gestos, inglés chapurreado y “portuñol”, (debían de ser de los países del este). Ante su negativa a querer entender…, cada una de las veces: “perdonar…”. Al final se marchan, aunque poco convencidas. ¿Pondrán una reclamación?

“Hasta 70 veces 7”. Por tanto, no voy a quedar yo con peso interior que me impida vivir bien el momento presente con los compañeros.

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de agosto («Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?», Mt 18, 21), la de julio («Solo una cosa es necesaria», Lc 10, 42) y la de junio («Tú eres mi Señor, mi bien, nada hay fuera de Ti», Sal 16, 2):

 

1.-        “…durante este julio la Palabra de Vida del mes me ha invitado a una mayor escucha y relación con Jesús para servirlo en los demás, acogiendo en mi corazón e incluso en mi casa a personas concretas….

 

2.-        “acabo de leer y releer la Palabra de vida de Agosto, he compartido en espíritu tus experiencias; ¡me ha hecho mucho bien! Gracias por todo.

 

 

3.-        “…pues aquí sigo, con muchas…, pero con mi Madre siempre a mi lado ayudándome. Gracias por tus PdV muy esperadas todos los meses: son de mucha ayuda cuando estoy de bajón y nos enseñan tantas cosas bonitas.

La semana que viene operan a mi marido… en el hospital de Villalba; estuve con él en el preoperatorio y me acordé de ti, lo mucho que me ayudaste allí en mi gran enfermedad y mi Señor a mi lado; y, claro, no me pude ir sin hacer una visita a la pequeña capilla, como iré la semana que viene, si Dios quiere, para pedir al Señor que salga bien la operación de mi marido y para que siga a mi lado ayudándome.

Estoy tranquila y con mucha fe. Mi familia sigue adelante porque me ven bien y, la verdad, que después de estar desahuciada y darme 4 meses de vida y, en cambio, llevar 4 años, no se lo creen ni los médicos cómo estoy: no sé si es un milagro, pero lo que sí sé es que si el Señor me tiene aquí es porque hago falta y ya me llevará con Él cuando Él disponga. Paco, gracias por todo y que Dios te siga dando mucha fortaleza y salud para seguir guiándonos….

 

4.-        “gracias. Cada vez que voy a confesarme salgo reconfortada. Es un todo: el Señor me alivia la pena y me anima a seguir con alegría. Gracias por dedicarme tu tiempo.

Por cierto, te iré contando cosas que me vienen a la cabeza, curiosamente cuando salgo de allí 😁.

 

5.-        “dice el comentario al pasapalabra diario que nos has enviado al grupo de WhatsApp: «dejarse perdonar. Que es como "dejarse curar". Hay heridas que nos hemos producido nosotros mismos, están en el corazón, y solo las cura Quien puede entrar en el corazón. ¡Ojalá no le tengamos miedo a la Verdad! Solo ella "lava del todo" nuestros errores».

¡Qué hermoso y tan cierto! Yo doy testimonio de que entregué mis tristezas y mis frustraciones a Dios, (le hablaba en muchos momentos todos los días) y Él me ayudó a perdonarme y a sanar todos esas heridas. Ojalá todos lo hiciéramos, no hay por qué sentirse solo llevando una pena consigo, cuando está Él para nosotros ¡¡SIEMPRE!!!! Y a cada uno del grupo que siempre están ahí. Gracias a Él por conoceros.

 

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lunes, 1 de agosto de 2022

SETENTA VECES SIETE

 PALABRA DE VIDA                               AGOSTO 2022

 

«Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas

 que me haga mi hermano?

¿Hasta siete veces?»

(Mt 18, 21)

 

El capítulo 18 del Evangelio de Mateo es un texto riquísimo en el cual Jesús da instrucciones a sus discípulos sobre cómo vivir las relaciones dentro de la comunidad recién nacida. La pregunta de Pedro retoma las palabras que Jesús acababa de pronunciar: «Si tu hermano peca contra ti…» (Mt 18, 15)[1]. Jesús está hablando y, al poco, Pedro lo interrumpe, como si se diese cuenta de que no ha entendido bien lo que su Maestro acababa de decir. Y le hace una de las preguntas más relevantes respecto al camino que debe recorrer un discípulo de Él. ¿Cuántas veces hay que perdonar?

 

«Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?».

 

Preguntarse forma parte del camino de fe. Un creyente no tiene todas las respuestas, pero sigue siendo fiel aun haciéndose preguntas. El interrogante de Pedro no se refiere al pecado contra Dios, sino más bien a qué hacer cuando un hermano comete una culpa contra otro hermano. Pedro cree que es un buen discípulo que puede llegar a perdonar hasta siete veces[2]. No se espera la respuesta inmediata de Jesús, que desbarata sus seguridades: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete» (Mt 18, 22). Los discípulos conocían bien las palabras de Lamec, el sanguinario hijo de Caín que canta la repetición de la venganza hasta setenta veces siete[3]. Aludiendo a esta afirmación, Jesús contrapone a la venganza ilimitada el perdón infinito.

 

«Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?».

 

No se trata de perdonar a una persona que ofende continuamente, sino más bien de perdonar repetidamente con el corazón. El perdón verdadero, el que nos haces sentirnos libres, suele llegar gradualmente. No es un sentimiento, no es olvidar: es la opción que los creyentes deberíamos hacer no solo cuando la ofensa es repetida, sino incluso cada vez que la recordamos. Por eso hay que perdonar setenta veces siete.

Escribe Chiara Lubich: «Así pues, […] Jesús tenía en mente sobre todo las relaciones entre cristianos, entre miembros de la misma comunidad. Por tanto, debes comportarte así ante todo con tus hermanos en la fe: en la familia, en el trabajo, en clase y en tu comunidad, si formas parte de alguna. Sabes que es normal querer compensar la ofensa recibida con una acción o una palabra proporcionada. Y sabes que, por disparidad de caracteres, por nerviosismo o por otras causas, es frecuente faltar al amor entre personas que viven juntas. Pues bien, recuerda que solo una actitud de perdón renovada continuamente puede mantener la paz y la unidad entre hermanos. Siempre tendrás tendencia a pensar en los defectos de tus hermanos, a recordar su pasado, a querer que sean distintos de cómo son… Es necesario adquirir el hábito de verlos con ojos nuevos y a verlos nuevos en sí mismos, a aceptarlos siempre, inmediatamente y hasta el fondo, aunque no se arrepientan»[4].

 

«Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?».

 

Todos nosotros formamos parte de una comunidad de «perdonados», porque el perdón es un don de Dios que siempre necesitamos. Deberíamos estar siempre asombrados de la inmensidad de la misericordia que recibimos del Padre, que nos perdona si también nosotros perdonamos a los hermanos[5].

 

Hay situaciones en las que no es fácil perdonar, vicisitudes que derivan de condiciones políticas, sociales o económicas en las que el perdón puede adquirir una dimensión comunitaria. Hay muchos ejemplos de mujeres y hombres que han conseguido perdonar aun en las situaciones más duras, ayudados por una comunidad que los ha sostenido.

Osvaldo es colombiano. Fue amenazado de muerte y vio cómo mataban a su hermano. Hoy es el líder de una asociación ciudadana que se dedica a rehabilitar a personas que estuvieron directamente implicadas en el conflicto armado de su país.

«Habría sido fácil responder a la venganza con más violencia, pero dije no –explica Osvaldo–: aprender el arte del perdón es muy, muy difícil, pero las armas o la guerra no son nunca una opción para transformar la vida. El camino de la transformación es otro, es poder llegar hasta el alma humana del otro, y para ello no necesitas la soberbia ni ningún poder: hace falta humildad, que es la virtud más difícil de alcanzar»[6].

LETIZIA MAGRI

 

 



[1] En este versículo seguimos la Biblia de la CEE, más próxima al original que la de Jerusalén [NdT].

[2] El número siete indica la totalidad, la completitud: Dios crea el mundo en siete días (cf. Gn 1, 1-2.4). En Egipto hay siete años de abundancia y siete de carestía (cf. Gn 41, 29-30).

[3] «Caín será vengado siete veces, mas Lamec lo será setenta y siete» (Gn 4, 24).

[4] C. Lubich, Palabra de vida, octubre 1981, en Ead., Palabras de vida/1, Ciudad Nueva, Madrid 2020, pp. 228-229.

[5] Cf. oración del Padrenuestro, Mt 6, 9-13.

[6] Maddalena Maltese (ed.), Unità è il nome della pace: La strategia di Chiara Lubich, Città Nuova, Roma 2020, p. 37.