martes, 15 de junio de 2021

HÁGASE TU VOLUNTAD

 VIDA DE LA PALABRA             primeras semanas JUNIO

 

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de junio («No todo el que me diga “Señor, Señor” entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial», Mt 7, 21) y la de mayo («Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él», 1 Jn 4, 16):

 

1.-        Hará un par de semanas me volvió a repetir, (al igual que en el julio de los últimos 2 años), un pequeño episodio de sentirme un poco raro durante 3 ó 4 horas: no acordarme de algunas cosas (los misterios concretos del Rosario, el nombre de algunos de los que tenía delante, las contraseñas que todos los días utilizo…) y tener la sensación de no estar seguro de las que sí me acordaba. Menos mal que la PdV sí la tenía presente: “¡hágase!”. ¡Era la adecuada, además, para esta ocasión! Hágase la voluntad de Dios.

Esta vez el episodio había sido menos intenso, pero la ligera sensación de aturdimiento duraba más. Como aquellas veces, de nuevo pregunté a alguien de confianza si me había saltado algo de la Misa o había dicho alguna tontería: todo correcto. Pero era mi sensación incómoda. Por un momento pensé: “ ¿y si esto "se quedase" esta vez?”. Y de nuevo con la PdV, le manifesté al Señor: “como Tú quieras o permitas; soy tuyo y estoy en tus manos, seguro de que siempre será lo mejor”.

            Al igual que el año pasado, me están haciendo todo tipo de pruebas: todo bien hasta ahora. Y, de hecho, pasadas aquellas horas, no he vuelto a notar nada, (lo mismo que los otros años). Me dicen que quizá es un pequeño microinfarto cerebral, (que nos da a todos de vez en cuando, a veces sin percatarnos), y/o que es cansancio acumulado o estrés o ansiedad, unido a los calores, (que, además, este año han venido de repente). La gente afirma que le doy paz, (¡pero quizá a veces “la procesión” se queda por dentro!).

Así que también estoy acogiendo como voluntad de Dios concreta para mí el no sobrecargarme mis propios horarios: descansar y orar y hacer ejercicio también para cumplir la Voluntad de Dios, igual que realizar las distintas tareas, leer o escuchar a todos.

 

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de junio («No todo el que me diga “Señor, Señor” entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial», Mt 7, 21), la de mayo («Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él», 1 Jn 4, 16) y la de abril («Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas», Jn 10, 11):

 

1.-        “…mil gracias a todos por vuestras oraciones y cercanía. Es una experiencia en la que tendré que pensar muy mucho: a estas horas la semana pasada salía de visitar a mi marido en la UCI. Me dijeron que estaba en una situación muy grave: la malaria a su edad, y con la analítica como la tenía, no me daban muchas esperanzas, por no decir ninguna.

Una semana después ya está de nuevo en casa.

            Muchas emociones y sentimientos que no me ha dado tiempo a digerir. Ahora mismo me siento como anestesiada, estoy agotada…”.

 

 

2.-        “…Paco, quería agradecerte tu correo de experiencias que mandas puntualmente y que son un buen alimento espiritual para mí y otras personas a las que se lo reenvío.

Tengo dificultad para leer la letra pequeña, pero me esfuerzo porque vale la pena participar de tu vida sacerdotal que tienes muy llena de actividades, al revés de lo poco que yo puedo ya hacer sin salir de casa. Pienso que los dos hacemos la voluntad de Dios con alegría, y dolor a veces, poniendo nuestro mosaico en las pequeñas cosas de cada día, y así nos santificamos juntos en la distancia como sacerdotes de Maria…”.

 

3.-        “…leyendo esta Palabra de Vida, me veo reflejada en el "hágase..." porque, aunque lo repetimos cada día en la oración del Padrenuestro, realmente para mí ha alcanzado su pleno significado desde que recibí el Sacramento de la Confirmación, pues desde entonces, mis oraciones diarias terminan con un "Señor, Tú sabes lo que nos conviene: a tus manos encomiendo mi espíritu, hágase tu voluntad", y realmente lo siento así. Gracias por ser nuestro pastor…”.

 

 

4.-        “…de la lectura que me dijiste (Juan 15), me quedé pensando en aquello que dice Jesús: “Ya no os llamo siervos, a vosotros os llamo amigos”. Recordaba tu pregunta: “¿cómo está tu relación con Dios?”. Algo me resultó extraño en la pregunta cuando me la hiciste y, ahora, tras leer a San Juan, he comprendido lo que era.

            Según me la preguntaste, me quedé un poco en blanco y es que me doy cuenta que a Dios como tal no me dirijo casi nunca, tampoco me dirijo al Señor, yo le hablo al Padre, o eso creía.

¿Realmente me dirigía a Él con actitud de hija o más bien con una actitud servil?: ¿era la mía una actitud cercana o más bien era algo distante, más parecida a la actitud del siervo? 

            Le llamaba “Padre”, pero… ¿le trataba como tal? Creo que no, sin embargo últimamente cuando voy a hablarle, sí que le veo y le siento como tal. Siento su cercanía, su amor de Padre y yo siento que mi relación hacia Él ha cambiado, no es una relación solo servicial sino realmente filial: me siento y le quiero como hija y eso lo cambia todo…”.

 

5.-        “…hace unas semanas, el párroco me pone un WhatsApp: “sábado hay excursión de arte y naturaleza”. El día antes yo le había dicho: “el sábado no vendré a rezar laudes: tengo boda”. Me da pena porque él hace el esfuerzo por si alguien va. Le contesto que tengo boda, pero me gusta ir. Y, a la vez, yo le decía al Señor: “si Tú quieres que vaya, lo arreglarás”. Y ahí se lo dejé.

A los pocos días me cuentan que hay varios que no pueden y se hará una semana después. “¡Qué grande eres, Señor!”.

Hay que llevar el bocata de tortilla: pensé decir a los sacerdotes y a otra que es ciega que si les llevo, pero mi “hombre viejo” estaba dudando. Le pregunté al párroco; me respondió encantado; la ciega también. Faltaba el otro sacerdote, que va siempre: no se había apuntado. Me responde que le van a hacer una biopsia: “si puedo ir, te llamo”. En otra ocasión no se había apuntado, pero le hice y vino bien.

Yo feliz porque puedo ayudar. Luego compartíamos muchas cosas además de comida: hablamos y nos ayudamos, como una familia…”.

 


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martes, 1 de junio de 2021

VIVIR LA VOLUNTAD DE DIOS

 PALABRA DE VIDA                               junio 2021

 

 

«No todo el que me diga “Señor, Señor”

entrará en el Reino de los Cielos,

sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial»

(Mt 7, 21)

 

Esta frase del Evangelio de Mateo forma parte de la conclusión del gran Discurso de la montaña, en el que Jesús, después de proclamar las bienaventuranzas, invita a quienes lo escuchan a reconocer la cercanía amorosa de Dios e indica cómo actuar en consecuencia: descubrir en la voluntad del Padre la vía directa para alcanzar la plena comunión con Él en su Reino.

 

«No todo el que me diga “Señor, Señor” entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial».

 

Pero ¿qué es la voluntad de Dios? ¿Cómo podemos conocerla?

Así comparte Chiara Lubich su descubrimiento: «La voluntad de Dios es la voz de Dios, que continuamente nos habla y nos invita; es un hilo, o mejor dicho, una trama de oro divina que teje toda nuestra vida terrena y más allá; es el modo que tiene Dios de expresar su amor, un amor que pide una respuesta para que Él pueda realizar en nuestra vida sus maravillas. La voluntad de Dios es nuestro deber ser, nuestro verdadero ser, nuestra realización plena. […] Repitamos, pues, en cada instante, ante cualquier voluntad de Dios, dolorosa, gozosa o indiferente: “Hágase”. […] Descubriremos que esta simple palabra es un potente impulso, como un trampolín, para hacer con amor, con perfección, con total dedicación lo que tenemos que hacer. […] Y así iremos componiendo, momento a momento, el maravilloso, único e irrepetible mosaico de nuestra vida, que el Señor ha pensado desde siempre para cada uno de nosotros: Él, Dios, de quien solo se dicen cosas bellas, grandes e inmensas, en las que hasta la parte más pequeña, como un acto de amor, tiene sentido y resplandece, igual que las flores minúsculas y variopintas tienen su porqué en la belleza sin límites de la naturaleza»[1].

 

«No todo el que me diga “Señor, Señor” entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial».

 

Según el Evangelio de Mateo, la Ley por excelencia del cristiano consiste en la misericordia, que lleva a plenitud toda expresión de culto y de amor al Señor.

Esta Palabra nos ayuda a abrir nuestra relación con Dios, ciertamente personal e íntima, a la dimensión fraterna mediante gestos concretos. Nos empuja a «salir» de nosotros mismos para llevar reconciliación y esperanza a los demás.

Un grupo de jóvenes de Heidelberg (Alemania) nos ofrece este testimonio: «¿Cómo conseguir que nuestros amigos experimenten que la llave de la felicidad se encuentra dándose a los demás? Ese es el punto de partida de nuestra acción, titulada: “Una hora de felicidad”. La idea es muy simple: se trata de hacer feliz a otra persona al menos durante una hora al mes. Comenzamos por quienes nos parecían más necesitados de amor, y en todas partes donde nos hemos ofrecido nos han abierto las puertas de par en par. Y así hemos llevado a varios ancianos en silla de ruedas a pasar el rato al parque, hemos ido al hospital a jugar con los niños ingresados y a hacer deporte con personas discapacitadas. Ellos estaban muy contentos, pero, como promete la acción, ¡nosotros lo estábamos aún más! ¿Y nuestros amigos, a quienes invitamos a participar? Primero se mostraban perplejos, y ahora que han probado lo de dar la felicidad, están de acuerdo con nosotros: ¡das la felicidad e inmediatamente la sientes!».

LETIZIA MAGRI



[1] C. Lubich, conexión telefónica del 27-2-1992: Ead., Santificarse juntos, Ciudad Nueva, Madrid 1994, pp. 110-114.




N.B.: Aquí puedes encontrar también la Palabra de Vida 

En viñetas para los niños, adaptada para adolescentes y para jóvenes,

 y en MP3 para escuchar en el móvil.

 

Palabra de Vida AQUÍ en presentación Power Point

en más de 30 idiomas.


lunes, 31 de mayo de 2021

EXPERIMENTAR A DIOS-AMOR

 VIDA DE LA PALABRA                     últimas semanas de MAYO

"Dios es amor" en lengua griega (en la que fue escrito el Nuevo Testamento)


Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de mayo («Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él», 1 Jn 4, 16) y la de abril («Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas», Jn 10, 11):

1.-        Ayer salí a pasear con mi madre, (como cada vez que estoy con ella). No le apetecía mucho porque le parecía que le faltaban las fuerzas.

         Pasito a pasito con su bastón, llegamos a un banco y se sentó. Y ahí empezó a notar el aire dando gracias a Dios, diciendo varias veces que hacía una temperatura ideal y que menos mal que sí habíamos salido, que estaba disfrutando mucho. Y en seguida se puso a tararear canciones religiosas para dar gracias a Dios. Estaba ella feliz y Dios me hizo feliz a mí de verla a ella: con qué poquito se contenta. Me emocionaba porque estaba viendo palpablemente (en ella y en mí) que «Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él».

 

2.-        La otra mañana estaba en el horario de confesiones esperando yo a que entrara alguien a recibir este sacramento de la reconciliación en la sala que ahora dedicamos a ello.

         Al rato aparece alguien y… después de saludar yo… no viene a confesarse: me pregunta si está el otro sacerdote (era evidente que no; además, era su día de descanso); hace ademán de irse, pero añade “quería hablar con él para encargar la intención de una Misa”; se queda dubitativa: “es que quiero que celebre una Misa en sufragio por el alma de mi padre, que falleció anteayer”. Le dije que hasta la tarde él no estaría. Y salió, pero al cruzar la puerta no entendí si murmuró algo.

         A los 10 minutos vuelve a entrar: “¿en qué le he ofendido?, ¿tiene usted algo contra mí?”. Sin entender yo nada, le pido perdón si es que he dicho o he hecho algo que pudiera molestar. Sigue con lo mismo y solo al final dice: “es que he mencionado que ha fallecido mi padre y usted no me ha dado el pésame; ¿qué le he hecho yo?”. Y entonces caí en la cuenta… pensando en qué iba a querer si no era hora de despacho y no se iba a confesar, y pensando solo en que quería hablar con el otro compañero, yo no quería interferir…: ¡no caí en la cuenta! Le pedí mil veces perdón.

         Noté ahí a Dios Amor que me corregía, (aunque me tuviera que poner colorado): siempre contando yo actos de amor y, ante uno tan pequeño y tan evidente, ¡ni se me había ocurrido! Debo estar más atento, igual que lo estoy con personas con las que hay mucho trato, o con aquellos que vienen por primera vez, para que se sientan acogidos en parroquia como en familia. ¡Y con esta, (que viene casi a diario, pero no hemos hablado casi nunca), metí la pata hasta el fondo! Traté de arreglarlo un poco poniéndome a amar en ese momento presente: preguntando si estaba ya malito, cómo se llamaba, etc. Agradecí que me lo dijera, pues seguro que alguna vez más me ha ocurrido y tampoco estuve atento, y la persona se quedaría mal y no comentó nada. Agradezco al Señor el mal rato, y ahí vi Su Amor, pues en ocasiones similares creo que a partir de ahora no me descuidaré.

         La Misa que inmediatamente después celebré, la ofrecí por su padre, aunque no me lo había pedido.

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de mayo («Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él», 1 Jn 4, 16), la de abril («Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas», Jn 10, 11) y la de marzo («Muéstrame tus caminos, Señor, enséñame tus sendas», Sal 25, 4):

 

1.-        “…Me gustó mucho la experiencia que contaste atendiendo a la viejecita que había fallecido sola en una habitación del hospital. Gracias.

Yo estuve trabajando con una anciana y tengo el gozo de haberla acompañado siempre y, sobre todo, en los últimos días e instantes de su vida; al principio ella (aunque era una persona con fe) no rezaba el Rosario, pero poco a poco conmigo fue aprendiendo y al final era una oración que le agradaba mucho.

Después que ella falleció, logré encontrar trabajo con otra señora mayor; como ya tengo algo de confianza con ella, desde hace unas semanas también le estoy enseñando a recitar el Rosario y a sacarle gusto espiritual…”.

 

2.-        “…y gracias como siempre por tu email con la Palaba de Vida y las experiencias.

En esta ocasión al abrirlo, he leído justo lo que necesitaba escuchar y en mayúsculas, como si Dios me lo estuviera diciendo claramente; TAMBIÉN EN MEDIO DE LAS TRIBULACIONES, CONFIAR EN EL AMOR DE DIOS.

            ¡Qué importante y qué bonita la Palabra de Vida de este mes! «Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él»

            No te lo he contado antes porque hasta esta semana, por el COVID, no hemos podido reunirnos con la familia para decírselo en persona, así que no lo sabe casi nadie. Estoy embarazada de 5 meses, va todo bien en el embarazo y estamos muy felices, pero la verdad es que estoy bastante preocupada con toda esta situación y porque mi marido cada vez está peor…, aunque tenemos fe en que finalmente y tras varios años esperando, pueda recibir ese tratamiento (en el que los médicos no le piden que haga algo antiético si lo recibe) tan caro e inaccesible que te comenté. Confiemos en Dios en ambas cosas y dejemos nuestras vidas en Sus manos: me lo voy a tener que apuntar bien grande en algún sitio visible para recordarlo a todas horas 😃…”.

 

3.-        “…muchas gracias Paco. Estamos viviendo el mes lo mejor que podemos aunque siempre se puede hacer mejor. Dios nos mantiene juntos día tras día aunque nuestros achaques vayan avanzando…”.

 

 

 

 

 

 

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lunes, 17 de mayo de 2021

DIOS ES AMOR, AUN EN MIS TRIBULACIONES

Ya estamos a mitad del mes de María. Ya hemos enfilado la última semana del tiempo pascual: el domingo será Pentecostés.

            Aquí tienes unos textos y experiencias que nos ayuden a ello reforzando a la vez la Palabra de Vida del mes («Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él»):  

 


 

TAMBIÉN EN MEDIO DE LAS TRIBULACIONES,

CONFIAR EN EL AMOR DE DIOS

 

El amor de Dios está dentro de mí. Yo soy instrumento de este amor y lo llevo a todas partes y en todas las situaciones.

Para aquellos que tiene el amor de Dios dentro de sí, toda su vida está iluminada por ese amor.

Procuro amar en todo momento, y no solo cuando las circunstancias son favorables. El amor de Dios se revela en las alegrías y en los dolores. Por tanto, si confío en el amor de Dios cuando todo está bien, también confío en medio de las adversidades.

Yo no afronto los problemas confiando solo en mis fuerzas. Yo los enfrento con confianza en el amor de Dios que está en mí, que está en los demás que me rodean. Que está por encima de todas dificultades.

“Aunque camine por un valle oscuro, nada temo, porque Tú estás conmigo…” (Sal 23[22],4).

 

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al Pasapalabra diario, del 17 de mayo

 

 

 

 

VIVIR LA PALABRA NOS MANTIENE EN DIOS AMOR

 

[…] Todos nosotros vivimos el momento presente con las variantes que nos ofrece el pasapalabra […]

Pues bien, podemos observar que uno de los resultados de este modo de vivir, si lo hacemos fielmente y con bastante intensidad, es que adquirimos hábitos muy buenos que antes no teníamos. Pongamos algunos ejemplos.

Es muy frecuente ofrecerle a Jesús las acciones que realizamos con un «por Ti», que transforma nuestra jornada en una oración ininterrumpida, porque viviendo el momento presente tenemos una gracia actual que nos recuerda el decir «por ti» ante cada acción.

Otra cosa: si vivimos así, cuando llegan las tentaciones nos sentimos preparados para defendernos con más rapidez que antes.

[…] Se da el lugar apropiado a las acciones que debemos realizar, sin anticiparlas cuando nos gustan ni posponerlas cuando nos cuestan; cosa que sucede a menudo.

Además nos brotan espontáneamente del corazón palabras de aliento, de aprecio y de elogio a los hermanos con los que vivimos o con los que entramos en contacto de distintos modos, por teléfono, por ejemplo, por carta o al preparar discursos, temas para ellos, etc. Y cada vez con más frecuencia vemos en ellos a Jesús, de modo que al crecer nuestra caridad y haciéndose cada vez más refinada, también nuestra unión con Dios se hace más profunda.

Otra cosa: no nos olvidamos de saludar y adorar a Jesús, que está vivo en el sagrario, cada vez que pasamos a su lado o que nos lo recuerda una cruz o una imagen.

[…] Además, nos damos cuenta de que somos capaces de mantener con más facilidad el amor recíproco durante todo el día, lo cual es importantísimo para los que somos cristianos. De hecho la Escritura dice que poner en práctica el mandamiento nuevo nos hace perfectos: «Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud» (1 Jn 4, 12).

Debemos reconocer que antes, incluso con muy buena voluntad, la caridad recíproca sufría altibajos; aunque rectificábamos continuamente, pero tenía interrupciones.

Otra: al ser más perfectos en las cosas pequeñas, sabemos cumplir mejor también las grandes, y durante todo el día el alma se siente invadida de serenidad, de paz y de alegría […].

Pues bien, si podemos verificar en nosotros todo esto y más cosas viviendo con perseverancia el momento presente, tenemos que concluir que vamos por el buen camino. […]

 

CHIARA LUBICH, (En una conferencia telefónica, Castel Gandolfo 23 de octubre de 2003)
Cf. CHIARA LUBICH, Unidos hacia el Padre, Ciudad Nueva, Madrid, 2005, pp. 140-142.

 

 

 

domingo, 16 de mayo de 2021

SIEMPRE BAJO LA MIRADA DE AMOR DEL BUEN PASTOR

 VIDA DE LA PALABRA                     primeras semanas de MAYO

 

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de mayo («Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él», 1 Jn 4, 16) y la de abril («Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas», Jn 10, 11):

1.-        El último día de abril, de la PdV del Buen Pastor, (tratando de descubrir-agradecerle cómo me cuida y, a la vez y por ello, tratando de prestarle yo mis manos y mi ser para que Él guíe como Pastor a todos los que me encuentro), fue un poco colofón del mes.

         Muchas mañanas muy temprano, me pongo el chándal y la gorra y salgo a caminar rápido. Aprovecho a la vez para rezar el rosario. Regresando a la Parroquia, veo que, al igual que estos últimos días, está en el primer banco rezando muy centrada una señora. Tratando de ser como el Buen Pastor que conoce a sus ovejas, ya el día anterior me había atrevido, (no quería yo desconcentrarla), a saludarla brevemente y presentarme. Estaba muy contenta de estos días rezando ahí y de que la mañana anterior nos hubiéramos presentado; charlamos un ratito y me dice: “¿sabes?, le estaba pidiendo estos días al Señor un director espiritual, alguien con quien compartir todas las reflexiones que me hago y mis oraciones; como la samaritana, yo andaba muy errada, pero desde hace un tiempo he encontrado al Amor de los amores…”.

1b.-     Una vez que me duché, bajé de nuevo al templo y me puse a confesar como siempre la media hora previa a la Misa. Vino un sacerdote conocido. Y yo también aproveché para confesarme, que justo el día anterior ya se cumplían quince días. Experiencias preciosas de sentirme pastoreado y de pastorear a un hermano: sentir la potencia de la misericordia de Dios Trinidad, (a través de mí, confesando; y llegando a mí, como penitente), siempre me conmueve, pues realmente es tocar la fibra más profunda, invisible, de mi persona y del otro.

1c.-      Al acabar la Misa, aunque tenía prisa por llegar a las visitas normales que hago en el hospital, preferí pararme diez minutos a enviaros ya la PdV de mayo para que la tuvierais antes del puente. Luego, ya había arrancado yo el coche para dirigirme al hospital cuando recibo una llamada: “le estamos llevando el paquete de libros de Ciudad Nueva”. “Lo pueden dejar a la encargada del despacho parroquial".  “No, tiene que firmar usted; llegaremos en pocos minutos”. “Vale: pues termino de sacar el coche y paro el motor a esperarles”. Justo en el portón, está una chica a la que por primera vez he visto en la Misa, así que, al bajarme del coche para esperar, la saludo y me presento. Estaba ella, (pues quería profundizar en la vida cristiana), llamando a un sacerdote del que le habían dado el número, ¡pero él ya estaba desde hace meses en otra parroquia y lógicamente no se iban a encontrar fuera de la iglesia pues estaban hablando de templos de ciudades distintas! Nos ponemos a conversar y se decide a seguir viniendo a esta parroquia, a charlar conmigo largamente dentro de unos días y a apuntarse a la catequesis de adultos con el YouCat: daba ella las gracias a Dios, ¡y a los libros de “Ciudad Nueva” que en ese momento me entregan y firmo! Marcho ya hacia el hospital finalmente, pero con mucho retraso en mi horario previsto: me fio del Buen Pastor que me reajustará la agenda.

1d.-     Me da justito el tiempo (sin prisa, ¡pero sin pausa!) a visitar a todos los enfermos de las plantas antes de ir yo a consulta para mí, para que luego, en cambio, me tocó casi una hora de sala de espera (aproveché para rezar la Hora intermedia y el Oficio de Lecturas). Al acabar de atenderme la doctora, (yo recordaba de la otra vez, hacía 6 meses, que parecía bastante religiosa), le regalé un par de estampas que había llevado a propósito y la hojita impresa de la PdV. Se sorprendió mucho y me lo agradeció varias veces.

1e.-      Después me dio tiempo a visitar a los enfermos de la planta covid, ¡sin prisa, pero sin pausa!, y llegué luego en el instante previsto a la sacristía: había quedado ya el día anterior con una persona con la que me encuentro bastantes días (siempre cruzábamos un saludo): dos días antes, (le daba mucha vergüenza), pero quería prepararse para su Pascua y preguntaba si yo la podría confesar. Llegado ya este día, en ese momento parecía que se echaba atrás, pues siendo de países del este, se veía con dificultad lingüística para expresarse en temas profundos o delicados en español. Yo la dejé con libertad, pero la animé a que me dejará probar a entenderla. Y fue un rato verdaderamente bonito de charla fraterna y de ofrecerle como buen pastor la misericordia del Padre.

Cuando llego a la casa parroquial, ya bastante tarde para empezar a prepararme la comida, me escribe: “Mil gracias, Paco, me siento tan bien que no te puedes imaginar, siento que estoy llena de alegría y fuerza. Y otra  cosa más  importante: que directamente he llamado  a mi padre, y me atendió, habla poco pero pude hablar y estoy muy feliz. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS”.

A cada una de estas cosas bonitas, cuando me nacía alegría en el corazón, ¡pero tentación también de vanagloria!, rápidamente “recogía todo” y se la ofrecía a la Virgen María, pues es obra suya. Y quizá también estos frutos sean consecuencia de la oración de los niños de la Parroquia: en la Misa del domingo anterior (domingo del Buen Pastor) les había dicho que tenían que rezar todos los días por los sacerdotes de la Parroquia.

Todo en una sola mañana, muy intensa, en la que ¡sentí y viví la Gracia del Buen Pastor!

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de mayo («Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él», 1 Jn 4, 16), la de abril («Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas», Jn 10, 11) y la de marzo («Muéstrame tus caminos, Señor, enséñame tus sendas», Sal 25, 4):

 

1.-        “…aquí sigo; acabo de leer tu PdV del mes de Mayo, de este precioso mes que me parece mentira haber llegado a él; gracias a mi Dios y a mi madre que me acompaña siempre, me encuentro bastante bien, aunque me desahuciaron los médicos y me dieron como mucho cuatro meses de vida, ya voy por el sexto dando gracias a Dios por el regalo de un nuevo día cada día que estoy aquí.

Padre, estoy muy tranquila y en paz; he vivido una bonita Semana Santa y muy contenta con mi Dios Resucitado sigo adelante.

Mis dolores de cabeza algún día sí son más grandes, pero con un analgésico voy tirando. Muchas gracias por tus PdV: son muy importantes para mí y gracias por esa fe tan grande que nos da y que tanta falta nos hace para seguir adelante…”.

 

2.-        “…gracias por seguir enviándome la Palabra de Vida y esas experiencias tuyas que leo con mucho cariño y atención porque me ayudan a aprender a amar... y gracias por las experiencias de los demás que tanta luz dan… 

El otro día en Misa, a la hora de ir a comulgar, una de los focolares, me dejó pasar delante... Y me dedicó una sonrisa preciosa. Al final de la Misa pensé en esperarla y decirle que quería volver a reunirme con ellos. Luego no me esperé...

Y al día siguiente la llamé por teléfono y le dije que… darme esa sonrisa preciosa, me ayudó… Y me contestó riendo que con la mascarilla no se ve la sonrisa. Y yo le dije que sí se vio y era una sonrisa preciosa... Le conté que sigo viviendo la Palabra de Vida y entrando en la página web de focolares para estar informada. Y me dijo que muy bien. Ahora no se reúnen presencialmente por el tema del covid, pero me mandará info de encuentros on-line y le he dicho que me encantaría...: vuelvo a casa... Hace tiempo tenía muchas ganas de volver... Pero por corte o por orgullo, por si no me recibían, no decía nada. 

"Yo soy el Buen Pastor. El Buen Pastor da su vida por las ovejas." 

2b.-     "Dejar que las exigencias de los que tenemos cerca nos saquen de nuestra comodidad... ". Hoy la necesidad de mi madre, sus llamadas para que le llevara la medicación y la cena, sus deseos de querer hablar con mi hermano, con mi hermana, con su sobrina, han sido motivo para salir de mí y de mi comodidad y brindarme a estar volcada en ella. Con cariño la he llevado al servicio y nos hemos reído un rato las dos a carcajadas. Qué bueno es reír juntos... 

Incluso en un momento que me ha venido un pensamiento de desánimo, le he dicho en alto mirándole a los ojos: “mamá, Jesús está en ti y le sirvo a Él en ti. Te sirvo, mami...”. 

Ha sido una tarde tranquila y sin agobio... La verdad es que son muchos domingos vividos junto a ella... Y qué diferente es vivirlo desde la grandeza de servir y amar... Así lo hago y así intento vivir para que esos momentos se llenen de amor concreto y amor que toca el cielo para “invadir” mi casa de “Jesús en medio”…”.

 

3.-        “…este año ha sido de mucho ofrecer... En marzo del año pasado… el cardiólogo… me descubrió anemia... (mis anticuerpos eliminaban a mis propios glóbulos rojos). A base de corticoides se fue corrigiendo el problema. Hoy todavía sigue ahí, pero con unas dosis mínimas. Consecuencia también fue la pérdida de fuerza, que me obligó a utilizar muletas....

            …en una revisión, me diagnosticaron covid...: UCI solo por 5 días para pasar a planta....

            Pruebas de esfuerzo, tratamientos en  especialista.... 

            Aparte de todo esto,  las típicas dolencias propias de la edad... artrosis.

            La última ha sido de hace unos días: inicio de Alzheimer. Con unos parches me van controlando mejor y con la ayuda de una neuropsicóloga hago ejercicios de estimulación cognitiva. Puedo hacer vida casi normal…

            En todo este proceso han estado todos mis hijos y sus familias, pero sobre todo mi Ángel de la Guarda: mi mujer. Cada día de todo el proceso acompañándome en cada consulta, en los ingresos...

Ha sido muy bonito como los especialistas, en las consultas,  se quedan "tocados" al ver nuestra actitud de aceptación...: algunos nos llegaron a decir "¡cómo se miran, cómo se hablan entre los dos!".

            Ahora ya voy mejorando... con prudencia.

            A veces me pregunto...: “¿y ahora qué? ¿Qué puedo aportar a la Obra de María?... Y "esa voz" me hace comprender  que mi lugar en el "Árbol" está en la raíz....: escondida en la tierra, sabe que es útil... En el HOY de cada día es el tiempo donde Dios me despoja de mí, de mi YO, para que Él viva en mí. ¡Por todo, GRACIAS! ¡YO YA HE DADO MI “SÍ”! ¡María, Madre de la Unidad, ayúdame!

            Te pediría un favor como hermano y amigo, Paco: me gustaría de vez en cuando tener unos minutos de conversación contigo. Si te va bien y "a tus horas"… Unidos en el Resucitado”.

 

 

 

 

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viernes, 30 de abril de 2021

DIOS ES AMOR

 

Comienza el mes de mayo, mes de María, en el cual el Papa nos propone una “maratón” de oración mundial con el rosario pidiendo el final de la pandemia y de sus consecuencias, (retransmitido por los canales vaticanos y por radio María cada día a las 6 de la tarde desde un Santuario en diversos lugares del mundo).

A la vez, del 1 al 9 de mayo cada año se desarrolla la “semana mundo unido” con cientos de actividades en todo el mundo (esta vez, casi todos on-line) y en diversos idiomas, incluidos un concierto del Gen Verde para empezar y otro del Gen Rosso para acabar, además del “run4unity” en diversos sitios el día 2: http://www.unitedworldproject.org/es/workshop/semana-mundo-unido-2021/  

Y todo ello, continuando con la segunda parte de la cincuentena pascual, que nunca hemos de perder de vista.

Y no olvidemos que del 4 al 6 de junio tendremos el fin de semana de Ejercicios Espirituales en el Centro Mariápolis de Las Matas.

 

            Aquí tienes una nueva Palabra de Vida para intentar poner en práctica en cada momento del mes (y las experiencias al final):

 

 

PALABRA DE VIDA                               mayo 2021

 


«Dios es amor,

y quien permanece en el amor

permanece en Dios y Dios en él»

(1 Jn 4, 16)

 «Dios es amor»: es la definición más luminosa de Dios, que aparece en la Escritura solo dos veces, y precisamente en este texto: una carta –o quizá una exhortación– que resuena en el cuarto Evangelio. De hecho el autor es un discípulo que testimonia la tradición espiritual del apóstol Juan. Escribe a una comunidad cristiana del siglo I que, desgraciadamente, estaba pasando por una de las pruebas más dolorosas: la discordia, la división, tanto en el plano de la fe como del testimonio.

Dios es amor. Él vive en sí mismo la plenitud de la comunión como Trinidad, y rebosa este amor sobre sus criaturas. A cuantos lo acogen, les da el poder de convertirse en hijos suyos (cf. Jn 1, 12; 1 Jn 3, 1), con su mismo ADN, capaces de amar. Y su amor es gratuito, libera de todo temor y vacilación (cf. 1 Jn 4, 18).

Luego, para que se realice la promesa de la comunión recíproca –nosotros en Dios y Dios en nosotros– hace falta «permanecer» en este mismo amor activo, dinámico, creativo. Por eso los discípulos de Jesús están llamados a amarse unos a otros, a dar la vida, a compartir sus bienes con cualquiera que lo necesite. Con este amor la comunidad permanece unida, profética y fiel.

 «Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él».

 Es un anuncio fuerte y claro también hoy para nosotros, que a veces nos sentimos arrollados por eventos imprevisibles y difíciles de controlar, como la pandemia u otras tragedias personales o colectivas. Nos sentimos perdidos y asustados, y es fuerte la tentación de cerrarnos en nosotros mismos y levantar muros para protegernos de quienes parecen amenazar nuestra seguridad, en lugar de construir puentes para encontrarnos.

¿Cómo es posible continuar creyendo en el amor de Dios en estas circunstancias? ¿Es posible seguir amando?

Josiane, libanesa, estaba lejos de su país cuando se enteró de la terrible explosión en el puerto de Beirut en agosto de 2020. A quienes, como ella, viven la Palabra de vida, les dice: «En el corazón sentí dolor, ira, angustia, tristeza, desconcierto. Me asaltó fuertemente la pregunta: ¿no es suficiente con todo lo que Líbano ha vivido hasta ahora? Pensaba en ese barrio arrasado, en el que nací y viví; donde parientes y amigos ahora estaban muertos, heridos o desalojados; donde edificios, escuelas y hospitales que conozco muy bien habían quedado destruidos. Procuré “estar cerca” de mi madre y mis hermanos, responder a muchísimos mensajes de tantas personas que expresaban apoyo, afecto y oración, escuchando a todos en medio de esta herida profunda que se había abierto. Quería creer y creo que estos encuentros con quienes sufren son una llamada a responder con el amor que Dios ha depositado en nuestros corazones. Más allá de las lágrimas, descubrí una luz en muchos libaneses, muchos de ellos jóvenes, que se pusieron de nuevo en pie, a mirar alrededor y a socorrer a quienes lo necesitaban. Y me renació la esperanza al ver a jóvenes dispuestos incluso a comprometerse seriamente en política, convencidos de que la solución pasa por el camino del diálogo verdadero, de la concordia, del descubrirnos hermanos, porque lo somos».

«Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él».

Una preciosa sugerencia para vivir esta Palabra del Evangelio nos la ofrece Chiara Lubich: «Ya no se puede separar la cruz de la gloria; no se puede separar al Crucificado del Resucitado. Son dos aspectos del mismo misterio de Dios, que es Amor. […] Una vez hecho el ofrecimiento, procuremos no pensar más en ello, sino cumplir lo que Dios quiere de nosotros allí donde estamos […]. Procuremos sobre todo amar a los demás, al prójimo que tenemos al lado. Si lo hacemos, podremos experimentar un efecto insólito e inesperado: nuestra alma se inundará de paz, de amor, de alegría pura, de luz. […] Y, ricos de esta experiencia, podremos ayudar más eficazmente a todos nuestros hermanos a encontrar la bienaventuranza entre las lágrimas, a transformar en serenidad lo que les preocupa. Así seremos instrumentos de alegría para muchos; de felicidad, de esa felicidad que todo corazón humano ambiciona»[1].

 

LETIZIA MAGRI



[1] C. Lubich, Palabra de vida de enero de 1984, en Ead., Palabras de vida/1 (ed. F. Ciardi), Ciudad Nueva, Madrid 2020, pp. 292-294.

 



N.B.: Aquí puedes encontrar también la Palabra de Vida 

En viñetas para los niños, adaptada para adolescentes y para jóvenes,

 y en MP3 para escuchar en el móvil.

 

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