viernes, 16 de noviembre de 2012



Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de practicar la Palabra de este mes de noviembre:

1.-       He de confesar que este mes al principio me costó encontrar "el hilo" para vivir la Palabra. Luego he descubierto varios filones. P.ej., dice el comentario: "…su manifestación no sería ni espectacular ni externa. Sería una sencilla, extraordinaria “venida” de la Trinidad al corazón del fiel, que se hace realidad donde hay fe y amor…". Así que he tratado de "buscar" a Dios, esa presencia, en los demás, ¡y en mí! Y cuando no la percibía… ¡es que me faltaba "gasolina", me faltaba hacer actos concretos de "amor al prójimo" por Jesús!
         P.ej.: la otra tarde, caminando a casa de regreso desde la estación, una señora ucraniana mayor me pregunta por una calle. Hay poca gente que vaya andando y nadie le había sabido indicar; había recorrido a pie buena parte del barrio. Para evitar confusiones idiomáticas, (aunque en ese instante empezaba a chispear), me ofrecí a acompañarla, (desviándome de mi trayecto). Ella tenía temor luego de no saber regresar, así que le expliqué varias veces el camino más corto, con muchos gestos para que se lo aprendiera bien. Ella estaba contenta. Fue un ratito agradable de conversación. Cuando me despedí en la puerta de la casa donde ella iba a su entrevista de trabajo, la lluvia no podía apagar la alegría en mí de esa presencia de Dios, quien ante cosas tan mínimas, no deja de cumplir su promesa de presencia. ¡Es verdad!
         Y luego también, "contemplar" la "morada" de Dios en el alma de otros. P. ej. una gran amiga, con tremenda enfermedad desde hace 12 años, (gracias a la cual, los últimos 3 años está descubriendo a Dios), me escribía en un correo la pasad semana: hace ya algunas semanas le pedí al Cristo Crucificado que tenemos en la parroquia, que me diese entendimiento en cuanto me acontecía, que si en verdad en mi caminar debía haber un poco de sufrimiento, supiese no solo llevarlo sino darle ese matiz cristiano que Jesús intentó a toda costa enseñarnos. De una manera difícil de explicar, en un rato de Silencio y Oración ante el Crucificado se me reveló (por así decirlo) que sí, que debería haber un poco de sufrimiento para que siguiese brotando aquello que Dios depositó en mí en su momento.
            Mira, Paco, mi "estar" en Dios cada vez cobra más fuerza y te he de reconocer que solo a través del sufrimiento que he vivido en determinados momentos, he podido sentir Su Presencia... eso, hermano mío, es ÚNICO. Con ello no quiero decir que me guste sufrir ni mucho menos, pero sí Dios ha sabido darme su caricia, no sé tú, pero yo hoy puedo decir alto y claro que Dios ha acariciado mi alma y eso, hermano mío, lo es TODO....

2.-    Otro filón para vivir la Palabra ha sido el último párrafo del comentario de la PdV: "poniendo en práctica con todo nuestro corazón, con radicalidad y perseverancia el amor recíproco entre nosotros. En esto, principalmente, el cristiano encuentra también el camino".
            El otro día teníamos un encuentro importante con otros sacerdotes. Moví mi coche a la puerta de casa para llevar a José y… Ya no arrancó: se me averió el coche. En vez de "molestarme" (llegar tarde, luego taller, más gastos…) reaccioné inmediatamente (lo mismo que horas antes cuando me anunciaron que varios amigos tenían que darse la vuelta después de varias horas porque no podían llegar aquí por las inundaciones): "¡va a producir mucho fruto el encuentro! Si hay raíz (diferentes rostros de Jesús crucificado y abandonado), ¡seguro que resultará muy bien!". Así que, llamé a alguien para que recogiera a José y no dediqué ni un minuto en todo el día a pensar en el coche para que no me restara atención en ese amor recíproco que debíamos vivir con los demás sacerdotes en la reunión. De hecho, algunos luego me preguntaban: "¿y tu coche?" Yo ni me acordaba. El encuentro, por cierto, precioso; alguno lo describió así: "jornada bella y profunda, momento de unidad vivido en la luz ".
            Al día siguiente, sin más, me arrancó el coche. Pero tres días después, lo mismo: teníamos que recoger a un obispo y participar en Misa y posterior comida con sacerdotes de la archidiócesis (nos gusta ir por convivir y compartir con ellos)… ¡y no me arrancó el coche! Con paz, (aunque ya con horario justo), cogimos el de José, (su coche tiene más de 25 años) y nos transportó a todas partes y a tiempo: vivimos tranquilos un bonito día. (Por no dejar la incógnita: ya ayer vino la grúa a por mi vehículo. Y ya lo arreglaron).

domingo, 4 de noviembre de 2012


Noviembre, mes con el que acaba el año litúrgico y en el que meditamos las realidades que nos esperan al final de nuestra vida terrena. Que otras tradiciones de fuera a las que tanta propaganda se les dan, no vayan a oscurecer el auténtico y precioso sentido de la Fiesta de Todos los Santos el día 1, (la fiesta del cielo), y el recuerdo y oración esperanzada por todos los difuntos, el día 2 [ te recomiendo, sobre todo, además, el libro de Z. Kijas,  “El Cielo”, www.ciudadnueva.com  ].
Te copio a continuación la Palabra para poner en práctica a cada instante durante el mes:

PALABRA DE VIDA – noviembre 2012

«Respondió Jesús y le dijo:
“el que me ama guardará mi palabra,
y mi Padre lo amará,
y vendremos a él y haremos morada en él”»
(Jn 14, 23).

Jesús está dirigiendo a los discípulos sus importantes e intensas palabras de despedida y, entre otras cosas, les asegura que lo volverán a ver porque se manifestará a quienes lo aman.

Judas, no el Iscariote, le pregunta por qué se manifestará a ellos y no en público. El discípulo deseaba una gran manifestación externa de Jesús que pudiera cambiar la historia y ser más útil, según él, para la salvación del mundo. Los apóstoles pensaban que Jesús era el profeta tan esperado de los últimos tiempos, el cual aparecería revelándose a la vista de todos como el Rey de Israel y, poniéndose al frente del pueblo de Dios, instauraría definitivamente el Reino del Señor.

Jesús, en cambio, contesta que su manifestación no sería ni espectacular ni externa. Sería una sencilla, extraordinaria “venida” de la Trinidad al corazón del fiel, que se hace realidad donde hay fe y amor.

Con esta respuesta Jesús precisa de qué modo Él permanecerá presente entre los suyos después de su muerte y explica cómo será posible tener contacto con Él.

«Respondió Jesús y le dijo: “el que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él”».

Así pues, su presencia se puede realizar ya desde ahora en los cristianos y en medio de la comunidad; no es necesario esperar al futuro. El templo que la acoge no es tanto el que está hecho de paredes, sino el corazón mismo del cristiano, que se convierte así en el nuevo sagrario, en la morada viva de la Trinidad.

«Respondió Jesús y le dijo: “el que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él”».

Pero ¿cómo el cristiano puede llegar a tanto? ¿Cómo ser portador de Dios mismo? ¿Cuál es el camino para entrar en esta profunda comunión con Él?

Es el amor a Jesús.

Un amor que no es mero sentimentalismo, sino que se traduce en vida concreta y, de un modo más preciso, en guardar su Palabra.

A este amor del cristiano, verificado por los hechos, Dios responde con su amor: la Trinidad viene a habitar en él.

«Respondió Jesús y le dijo: “el que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él”».

…guardará mi palabra”. Y ¿cuáles son las palabras que el cristiano está llamado a guardar?

En el Evangelio de Juan, “mis palabras” son muchas veces sinónimo de “mis mandamientos”. El cristiano, por lo tanto, está llamado a cumplir los mandamientos de Jesús. Pero éstos no se deben entender como un catálogo de leyes. Es necesario, más bien, verlos todos sintetizados en lo que Jesús quiso mostrar con el lavatorio de los pies: el mandamiento del amor recíproco. Dios pide a cada cristiano que ame al otro hasta la donación completa de sí mismo, como Jesús ha enseñado y ha hecho.

«Respondió Jesús y le dijo: “el que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él”».

Y entonces, ¿cómo vivir bien esta Palabra? ¿Cómo llegar hasta el punto en que el Padre mismo nos ame y la Trinidad habite en nosotros?

Poniendo en práctica con todo nuestro corazón, con radicalidad y perseverancia el amor recíproco entre nosotros.

En esto, principalmente, el cristiano encuentra también el camino de esta profunda ascética cristiana que el Crucificado exige de él. Es precisamente el amor recíproco el que hace que florezcan en su corazón las distintas virtudes y es con él como se puede corresponder a la llamada a la propia santificación.
Chiara Lubich
LA PALABRA EN VUESTRA VIDA


Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de vivir la Palabra de septiembre (“…el que beba del agua que Yo quiero darle, nunca más volverá a tener sed…”) y de octubre “en tu Palabra, echaré las redes”:
1.-     “a veces me cuesta mucho trabajo pedir algún permiso, y cuando lo hago, me pongo muy nervioso, porque no sé cómo decirlo. En esta ocasión quería asistir a una conferencia sobre el amor humano en Juan Pablo II, que organizaba el instituto de filosofía. Entonces me acordé de la palabra de Vida, y dije: "Señor, en tu nombre echaré las redes y, si no sale para delante, es que no es tu voluntad”; así que me dirigí al despacho y dije directamente lo que quería. El inconveniente es que perdía una hora de clase, además de alguna otra actividad..., pero no pedía nada imposible porque otros compañeros ya lo habían hecho antes. La respuesta fue negativa... pero el Señor supo colmar mi deseo por sus caminos: la clase que me hubiera perdido, me resultó bellísima; y por otro lado, el Señor me puso el texto de la conferencia en mis manos… ¡¡directamente de las del ponente...!!

2.-       “te escribo para contarte una experiencia en relación con la PdV de este mes: Por tu palabra, echaré las redes. La semana pasada empecé con un grupo reducido de catequesis, que van a recibir la formación para, en el año próximo, si Dios quiere, entren en la comunidad, ¡¡¡qué ilusión!!!
Cuando me lo comentó el párroco, pensé en todas las dificultades que conllevaba: ¿yo, dar catequesis?; yo, que cada día descubro algo nuevo (Jesús todo lo hace nuevo, cada día, cada hora, cada segundo); yo, que no soy ejemplo de nada, ni testimonio, ¿cómo hacerlo? Se me venían a la cabeza las palabras de Pedro: “apártate de mí que soy un pecador”; pero después venían las otras de Jesús: “no te preocupes, Pedro, yo os haré pescadores de hombres”. Es verdad: uno debe confiarse en el Señor, "echar las redes", a pesar de sus limitaciones, o mejor dicho, por ellas debemos echar las redes, abandonándonos en Él, confiar en Él. Tantas veces uso mi lógica en vez de pensar que el Señor tiene una lógica distinta, nueva, radical, bella.
Bueno para no cansarte mucho: al final la catequesis fue hermosa, ¡cuántos adjetivos me salen!, ¡qué momentos viví con esos pequeños! Como siempre que dudo de mis posibilidades, debo ponerme en manos de Dios, para quien “nada es imposible”, y al final Él me da el ciento por uno. Sólo puedo dar gracias al Señor

3.-       “¡ya echaba de menos un poco de comunión de experiencias de la Palabra!
            En mi caso, este mes me está ayudando muchísimo en el tema del agobio. Por ejemplo, el fin de semana pasado tenía un lío tremendo de agenda: aprovechaba hasta el último hueco para comer y cenar con gente con la que debía quedar, conduciendo los kilómetros que fueran necesarios. Incluía una "paliza" de un viaje muy largo y volver en el día... Ante la perspectiva de tanto ajetreo después de una semana muy agotadora entre clases, trabajos, y parroquia, sentía un poco de ansiedad. Pero leí la PdV y me abandoné en Jesús: si Él lo quería...

4.-       “reconozco que cuando el día 7 nombraron Doctor de la Iglesia a San Juan de Ávila no sabía a quién se referían. Leyendo después un librito de citas suyas, me encontré con una que decía: “Quiere Dios que os sirváis unos a otros con amor. Lo de la ley vieja era servidumbre, de temor grande. Alegría es servir por amor, no constreñidos, sino voluntariamente por Dios”.
Lo primero que pensamos cuando escuchamos la palabra “servicio” es en una situación de esclavitud como antaño... ¡Todo lo contrario! El servicio al que se refiere Jesús, lejos de esclavizar, libera. El problema no está en la palabra “servicio”: la cuestión es saber quién es el “amo” al que servimos.
Nos creemos que somos libres porque no sentimos el látigo en nuestro cuerpo, como los hebreos en tiempos de Moisés y, sin embargo, continuamente recibe latigazos nuestro corazón. Al no ser externas las heridas sino internas, no las vemos, pero se notan sus efectos.
Nuestro dueño y señor es el poder, el dinero, y por ello somos esclavos de todo. Esclavos de la moda, del consumismo, de la imagen, del qué dirán, de…. Y, como resultado,… La tristeza, la insatisfacción.
            Jesús servía a su Padre. Tenía toda su confianza puesta en Él y por eso pudo sentirse “libre”, lo cual no quiere decir “exento de dificultad”… si verdaderamente ponemos nuestra confianza, nuestra vida al servicio de Dios nunca nos sentiremos esclavos de nadie. Todo lo más que podemos sentir es el abrazo de un Padre, la compañía y cercanía de un amigo, un corazón dispuesto a servir al estilo de Jesús, con amor, como dijo San Juan de Ávila y, como resultado,… la alegría.
La verdad es que somos afortunados. Yo por lo menos me siento así. A mí, que los idiomas me cuestan, me siento una privilegiada por poder acudir a los doctores de la Iglesia en mi propio idioma. Poder acudir a la fuente, sin necesidad de traductor. Si no recuerdo mal, de entre los 35 doctores de la Iglesia, 4 hay que son españoles. Cuatro maestros a los que poder acudir y de ellos aprender. Me lo tomo como tarea y los incluiré en mis lecturas, sin olvidar por supuesto la fuente primera que son los evangelios
VIDA DE LA PALABRA DE OCTUBRE


Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de practicar “en tu Palabra, echaré las redes”:
1.-       La PdV del mes me ha ayudado mucho. Ejemplos concretos:
La semana pasada y esta, cuando sonaba el despertador, era cuando mejor y más profundamente estaba durmiendo; así que, saludo al Señor, y recordando la PdV, le digo: “patada a la sábana es el modo de echar las redes, así que… ¡en tu Palabra…!, y sin remolonear”. ¡Y empezaba con alegría verdadera la jornada!
            Estos dos meses y medio he tratado de “vencerme” en varias cosillas. Y, gracias a Dios, muy bien. Estos días, en cambio, me venía la tentación de “flojear”, el cansancio... Pero, de nuevo, el recordar la PdV me ha hecho tratar de no perder altura en el vuelo. Me encuentro contento y en paz, ¡y sabiendo que no me puedo fiar de mí mismo, sino de Él!

2.-       Me cuesta horrores pedir un favor, (por no molestar, no ser una carga, no interrumpir…; ¿o será orgullo solapado o soberbia…?).
            En casa necesitábamos mover y colocar una cosa, pero no bastamos los 4, (mejor dicho, los 3, pues José… con los 83 que cumple dentro de unos días…).
            En un encuentro en el Centro Mariápolis, en un descanso pensé invitar a tomar café a un grupito de jóvenes que ya estuvieron de visita en casa durante Semana Santa. Me acordé entonces de ese favor. Me daba “corte” que fuera un “café interesado”. Pero… “echar las redes” medio en broma, medio… y estaban más que dispuestos; de hecho, llamaron a otros y en total vinieron unos 10. Fueron muy, muy bonitos los minutillos de colaboración, (ponernos de acuerdo, dar ideas de cómo realizarlo, etc.): trabajo hecho en unidad y con alegría; y más aún el ratito de “familia” luego tomando el café en la galería de nuestra casa, y la vuelta caminando juntos al Centro. Estábamos todos, ciertamente, felices de ese ratito de comunión en ambas cosas.
            Luego (y al día siguiente) se confesaron varios, (que siempre les cuesta a los jóvenes, aunque después salen radiantes). ¿Fruto de la confianza de sentirnos hermanos, útiles?

3.-       El otro jueves, (con mucha prisa tras visitar a un recién nacido y para llegar a tiempo a las confesiones y celebrar la Misa en el Centro Mariápolis), fui a hacer la compra semanal en un gran supermercado.
            De pronto me para una señora a la que había visto muchas mañanas al subir al tren, pero a la que hasta ahora sólo había dicho varios “buenos días” desde lejos. Tengo poco tiempo, y bastante que comprar (¡para una semana!): ¿me paro a charlar o sigo…? “En tu Palabra, echaré las redes”: creo que es lo que quería Jesús. Dejo las bolsas, me presento, charlamos… Fue un rato bonito y creció enseguida una cierta confianza. ¡Me alegré mucho! ¡Y es relativamente vecina de casa!
            ¡Ah!, y llegué a tiempo luego a cada cosa.

martes, 30 de octubre de 2012

DAR UN SENTIDO CRISTIANO A HALLOWEEN

¡No perdamos el sentido auténtico de la Fiesta de Todos los Santos y del recuerdo y oración por los difuntos!: fe, esperanza..., caducidad de esta vida sí, pero espera de eternidad. Este artículo da alguna idea:


RECUPERAR O DAR UN SENTIDO CRISTIANO A HALLOWEEN
La verdad sobre la fiesta que todos los niños celebran gracias a la influencia anglosajona
 Por Nieves San Martín
MADRID, martes 30 octubre 2012 (ZENIT.org).-
La gran tradición que tiene la Fiesta de Todos los Santos se remonta a muchos siglos atrás. La celebración de la conmemoración de los difuntos al día siguiente, es posterior. Las dos celebraciones cristianas, fundidas en una, acabaron por transformarse en un festejo donde hoy cabe todo y que ha olvidado sus orígenes: Halloween.
La fiesta de Todos los Santos que ya se celebraba en la Iglesia de Roma, fue transferida por el papa Gregorio III (731-741) al 1 de noviembre. Gregorio IV (827-844) extendió esta fiesta a toda la Iglesia.
Aunque la costumbre de recordar y orar por las personas fallecidas es tan antigua como la Iglesia, y existía también en muchas culturas precristianas, la fiesta litúrgica por los difuntos se remonta al 2 de noviembre de 998, instituida por san Odilón, monje benedictino y quinto abad de Cluny, en el sur de Francia. En el siglo XIV, Roma adoptó esta práctica. La fiesta fue gradualmente extendiéndose por toda la Iglesia.
El nombre Halloween no es sino la deformación popular de la expresión usada en Irlanda: All Hallows' Eve: Vigilia de Todos los Santos. Esta antiquísima fiesta llegó a Estados Unidos con los emigrantes irlandeses y allí arraigó para sufrir una radical transformación y emprender el camino de vuelta a este continente, por la influencia que tienen todas las tendencias del país norteamericano. La vieja Europa se puso una calabaza en la cabeza y se dedicó a animar una fiesta infantil, a medio camino entre los carnavales y la solicitud de aguinaldos de los niños de tradición latina.
Cuando mis vecinitos vienen a casa a pedirme chucherías vestidos de brujas y diablos, les hago cantar un villancico primero.
En muchos países, el Día de todos los Santos y el día siguiente, fiesta de los fieles difuntos, indistintamente, como en España, son jornadas en las que la familia va a los cementerios y recuerda a sus seres queridos. Se suelen confeccionar dulces a propósito que los familiares se regalan, un mazapán relleno llamado “huesos de santo”, por ejemplo. A los niños se les regalan dulces y desde pequeños se familiarizan de modo natural con la idea de que la vida terrestre no es eterna, la otra sí.
En México, aunque la fiesta de los muertos parece ser de origen prehispánico, se celebraba en otras fechas mientras que hoy en día el festejo coincide con Todos los Santos y el Día de los Difuntos. Se celebra también en algunos países de América Central, Brasil, así como en muchas comunidades hispanas de Estados Unidos.
En México es más popular el Día de Difuntos. Mientras unos llevan flores a los cementerios, otros dedican la jornada a la memoria de los seres queridos difuntos, empezando de madrugada a montar el altar; algunos, verdaderas obras de arte. La forma más sencilla es poner en la casa una mesa cubierta con un mantel y la fotografía de la persona o personas fallecidas, adornadas con flores y algunos recuerdos.
Los que ciertamente no es Halloween es una fiesta satanista, aunque algunos la quieran convertir en tal.

martes, 23 de octubre de 2012


Alguna de vuestras EXPERIENCIAS sobre la Palabra de vida de este mes y de los meses de verano (perdonad por no ponerlas todas, aunque eran igualmente vivas y bonitas):
1.-        “para terminar, una experiencia de antes de ayer: acababa de releer la PdV de este mes. Rezo y le pido al Señor vivirla. Acto seguido, me encuentro como llevado por una corriente, -esa corriente de agua viva-, amando a los que venían a Cáritas, amando a los que vinieron a un funeral muy multitudinario, llamando por teléfono a varios para establecer unidad, amando a todos. Fue como muy novedoso: la Palabra de Dios siempre lo es...

2.-        “este  fin de semana, después del verano… bebiendo del agua del Señor, agua viva, he podido dar a mis hermanos/as mi amor, mi afecto, acercándome a ellos más, sentándome con ellos, hablándoles del verano y compartiendo sus risas, tristezas y anhelos. Uno descubre de un modo auténtico, (nada de cosas etéreas), cómo el encuentro con la Fuente de agua viva es fundamental para que sea yo mismo, para darme a mis hermanos/as sin medida, como decía San Agustín…

3.-        “comparto una experiencia de hoy: en la oración me salía mucho la voluntad de Dios en el momento presente, (una vez más, pero con fuerza inusitada).
Luego he ido al médico, había mucho tráfico, pero he dicho "momento presente", me he relajado y, aunque he llegado tarde, no me habían nombrado (y al poco de ir al servicio nada más llegar, me han llamado). Luego, a comprarme ropa de invierno: no había sitio, así que, poniendo mi confianza en Dios, he aparcado en “sólo carga y descarga”; he llegado cuando estaba la señorita de las multas con mi coche: le he pedido perdón, ¡y me ha perdonado la multa! Y por último volvía y estaba para llover; he dicho "Señor, tengo la colada tendida, pero si es tu voluntad que la vuelva a hacer, sea"; y llegué a casa, la recogí, e inmediatamente comenzó a llover un poco…”

4.-        "muchas gracias por la tan esperada "Palabra de Vida". Esta mitad de mes, la esperaba con ganas… Se retrasó unos días... pero por fin la leí... y esa lectura, como siempre, me ayuda, me ayudan las experiencias de la gente, que me hace pensar que la vida no nos va tan mal como yo creo, sino que soy una privilegiada.
         Estos días he estado leyendo un libro de Ejercicios Espirituales… y, la verdad, me ha servido de mucho. Creo que me ha enseñado un poco a orar, a rezar a mi PADRE, con mayúsculas... Desde entonces he cambiado un poco mi oración: ya no es pedir con insistencia, porque no tengo que pedir con ojos de aquí... He aprendido a que se haga su voluntad, a pedirle, no a un Señor (que es mi Señor, ¡claro!), sino a mi PADRE... Me ha gustado mucho... ahora le digo: "Padre, abrázame, quiéreme, escúchame... tú sabes cuáles son mis debilidades, perdóname, y también conoces mis necesidades, ayúdame...." La verdad, me siento bien.
         He de decirte que mi marido también se ha quedado en paro... es un quebradero de cabeza, pero intento ver lo bueno de la vida, la salud, la unidad familiar…"

5.-        “misión en Perú durante un mes… con 11 compañeros del curso… y allí te ves muy poca cosa, muy inútil para dar a conocer a Jesucristo. Somos instrumentos útiles que El Señor ha elegido, pero somos prescindibles…
…a una mujer evangélica que no nos recibía en su casa, pues estaba ocupada y miraba al suelo con cara larga, como queriendo evitarnos, yo no sabía qué decirle y sólo pude felicitarla por el "césped" tan bien cuidado que tenía ante la puerta de su casa, (en realidad 1 m2). Bueno, pues fue lo único que la hizo sonreír ante nuestra molesta presencia...
El último día, la Misa era especial: tres parejas se casaban (una de 70 años), tuvimos que bailar todos un vals en el festejo con la recién casada. Hay que  sembrar mucho con la mirada y la sonrisa, y ponerlo todo en las manos del Señor, que es el que manda y el que nos envía, tanto si obtenemos triunfos como si todo parece un desastre, cosa muy habitual

6.-        “¡¡Expulsé la piedra!! ¡No paro de darle las gracias al Señor! Todo esto lo he vivido muy unida a Él. Ahora que ya me han quitado el catéter, te confieso que ha sido muy, muy molesto. El otro día me llamó una amiga y me dijo que era una "machota". Casualmente conoció a una persona que lo tuvo unos días y hablaba de ello como insoportable; cuando le dijo que tenía una amiga que llevaba mes y medio con el catéter puesto, dijo: "¡pobrecilla!". Cuando las cosas se viven con Él y le "regalas" el malestar... ¡es más llevadero! Yo se lo cuento todo a Él. Ayer, por ejemplo, cuando me llamaron estaba algo nerviosa: de nuevo al quirófano. Me llevaron a un cuarto para que me cambiara. Allí, sola, pensaba que estaba conmigo Él y le decía que estaba yo algo nerviosilla. Fui al quirófano y eran todos tan encantadores, que sentía que Él estaba allí, "controlando"... Cuando la doctora dijo "¡¡ya está!!..." no te imaginas qué alegría. Estaba muy contenta y di las gracias a todos...

7.-        “este mes está siendo muy difícil para mí: estoy saturada y muy cansada del trabajo, yo “pararé” entre comillas en Diciembre, cuando vaya a mi país…
Acá, haciendo vida la palabra, compartiendo la Luz y el Amor desde donde estoy con los hermanos que la vida me pone; ahora por ejemplo alguien de mi país, que estará paseando por aquí. Y con eso se llenan los días, con menos descanso, pero con la alegría de compartir lo que tengo…

9.-        “gracias, una vez más, por tus reconfortantes mensajes. Me ha encantado el vídeo que has mandado a todos: es ahí, en la gente joven, donde está el futuro de la Iglesia; ojala prenda a fondo el mensaje que están recibiendo…
Llevo viviendo unos días con un regalo muy especial: una hija me dejó el libro sobre la Madre Teresa "Donde hay amor, está Dios". Si no lo conoces, te lo recomiendo; no se puede leer de un tirón: te obliga a pasar y meditar…

10.-      “Me ha gustado mucho el texto que nos has enviado: PONED EN PRACTICA LA PALABRA Y NO OS CONTENTEIS CON OIRLA;  cierto que muchas veces nos llamamos cristianos sólo de "boquilla", y nos falta el amor en nuestras obras, porque nuestro corazón está seco en amor y rico en egoísmo. Esperemos a JESÚS y nos transforme por dentro gracias a su infinita MISERICORDIA…”

11.-      "…poco a poco sigo con la Biblia. He estado hojeando aquellos libros que me resultaban más desconocidos: Eclesiástico, Carta de Santiago
Voy subrayando frases y después las copio para releerlas de vez en cuando y así poder pensar en ellas.
“Que no te llamen chismoso”, “Hijo, haz tus obras con dulzura”, “lucha hasta la muerte por la verdad”, “Hijo, que tus actividades no sean sobre muchas cosas”…
Las copiaba y pensaba: "Es curioso: palabras dichas hace tantísimo tiempo y, sin embargo, son válidas para mi vida diaria".
Curioso me resultaba la forma en las que están expresadas. No son de un lenguaje antiguo que no se entienda. Es un lenguaje sencillo, directo, nada rebuscado.
Palabras en las que se intuye el cariño del Padre hacia el hijo.
Las copiaba y pensaba en las personas que las escribieron. Nada sé de ellas: ni su físico, ni su profesión, ni su vida privada, ni…. Me pregunto de dónde vendrá la obsesión que tenemos ahora por la imagen, por el cotilleo, por…
Si de los de antaño nada sabemos y tanto nos han ayudado siglos después… ¿no podríamos tomar ejemplo?
Una frase he leído en el Eclesiástico que me ha encantado: "El resumen del discurso es: Él lo es todo"


Estamos en otoño, ¿qué tal lo llevas? Días más cortos, fresquillo de repente, hojas que caen…: hay que tener cuidado de que no nos produzca tristeza inconscientemente.

            ¡Todo lo contrario!: octubre, (mes del Rosario), ve, además, desarrollarse en Roma durante tres semanas el Sínodo de los Obispos sobre la Nueva Evangelización, (con la que tanto nos jugamos), y ha tenido el día 11 la inauguración del “Año de la Fe”, con motivo del 50 Aniversario del Concilio Vaticano II (y 20 de la publicación del “Catecismo de la Iglesia Católica”), que hemos de seguir leyendo y entendiendo más y mejor para ponerlo en práctica.

            A todo ello nos ayudará también la Palabra para este mes; la tienes, además, como ya sabes, adaptada para jóvenes y en viñetas para niños (y en audio para descargarla en el móvil y escucharla todos los días) en  http://www.ciudadnueva.org.ar/palabras-de-vida

PALABRA DE VIDA – OCTUBRE 2012

“Por tu palabra, echaré las redes”
(Lc 5, 5)

Apenas Jesús acabó de enseñar, sentado en la barca de Simón, le dijo a él y a sus compañeros que echaran las redes al mar; y Simón, a pesar de afirmar que habían estado bregando en vano toda la noche, añadió: “Puesto que Tú lo dices, echaré las redes”.
Y echándolas, se llenaron de tantos peces que se rompían. Entonces, vinieron otros compañeros a ayudarle y también ellos llenaron las barcas, hasta tal punto que casi se hundían. Simón, muy sorprendido, como lo estaban Santiago y Juan, sus compañeros, se lanzó entonces a los pies de Jesús, pidiéndole que se alejara de él, que era un pecador. Pero Jesús le dijo que no temiera: desde aquel momento sería pescador de hombres. Y desde aquel instante, Simón, Santiago y Juan se convirtieron en sus discípulos.
Este es el relato de la pesca milagrosa, que simboliza la futura misión de los apóstoles. El comportamiento de Pedro sirve de modelo no sólo para los otros apóstoles y para quienes les sucederán, sino también para cada cristiano.

“Por tu palabra, echaré las redes”.

Después de una noche infructuosa, Pedro, experto en la pesca, habría podido sonreírse y negarse a aceptar la invitación de Jesús a echar las redes de día, momento menos propicio. En cambio, más allá de su razonamiento, se fió de Jesús.
Esta es una situación típica por la cual, hoy también, está llamado a pasar todo creyente, precisamente porque es creyente. De hecho su fe se pone a prueba de mil maneras.
Seguir a Cristo significa decisión, compromiso y perseverancia, mientras que en este mundo en el que vivimos todo parece invitar a la relajación, a la mediocridad, al “dejar pasar. La tarea parece demasiado grande, imposible de alcanzar y fracasada anticipadamente.
Se necesita entonces fuerza para ir adelante, para resistir al ambiente, al contexto social, a los amigos, a los medios de comunicación.
Es una prueba dura de combatir día tras día, o mejor, hora tras hora.
Pero si la afrontamos y la aceptamos, servirá para hacernos madurar como cristianos, para hacernos experimentar que las extraordinarias palabras de Jesús son verdaderas, que sus promesas se cumplen, que se puede emprender en la vida una aventura divina mil veces más fascinante que cuantas podamos imaginar, en la que podemos ser testigos, por ejemplo, de que mientras en el mundo a menudo la vida es tan desganada, monótona e infructuosa, Dios colma de bienes a quien le sigue: da el céntuplo en esta vida, además de la vida eterna. Esta es la pesca milagrosa que se renueva.

“Por tu palabra, echaré las redes”.

¿Cómo poner en práctica entonces esta Palabra?
Haciendo nosotros también la misma elección que Pedro: “Puesto que Tú lo dices…”. Tener confianza en su Palabra; no poner en duda lo que Él pide. Más aún: apoyar nuestro comportamiento, nuestra actividad, nuestra vida en su Palabra.
Así basaremos nuestra existencia en lo más sólido y seguro que hay, y contemplaremos con asombro que, precisamente allí donde cualquier recurso humano mengua, Él interviene, y que allí donde es humanamente imposible, nace la vida.

Chiara Lubich