miércoles, 15 de noviembre de 2023

ENCENDER LUZ EN LA OSCURIDAD

 Nos quedan quince días para acabar este año litúrgico con la semana que empieza con el domingo de Jesucristo Rey del Universo.

Nos ayudará a finalizarlo bien el reintensificar el vivir la Palabra del mes («Pues todos sois hijos de la luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas», 1 Ts 5, 5):

 


 

ACEPTAR NUESTRAS HERIDAS

 

El dolor puede ser fuente de luz. Veamos la luz que viene de Jesús en la cruz.

Cuando amamos tenemos la luz dentro de nosotros, y todas las situaciones por las que pasamos, especialmente en el sufrimiento, las heridas, son iluminadas por esta luz.

Cuando acogemos nuestras heridas, no como desgracias, sino como medios para ayudarnos a la redención del mundo, transmitimos a todos los reflejos de la luz de Dios, que ilumina las tinieblas.

Cuando acogemos nuestras heridas, acogemos al mismo Jesús, que transforma el dolor en amor.

No huyamos de las cruces, de nuestras heridas, sino afrontémoslas con amor y valentía, porque más allá de las llagas del Crucificado está la resurrección.

 

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al Pasapalabra del 9 de noviembre

 

 

 

 

SÉ HIJO DE LA LUZ CON ALEGRÍA NACIDA DEL EVANGELIO

 

El Evangelio no es una ideología: el Evangelio es un anuncio, un anuncio de alegría. Las ideologías son frías, todas. El Evangelio tiene el calor de la alegría. Las ideologías no saben sonreír, el Evangelio es una sonrisa, te hace sonreír porque te toca el alma con la Buena Noticia.

El nacimiento de Jesús, en la historia como en la vida, es el principio de la alegría: pensad en lo que les sucedió a los discípulos de Emaús que de la alegría no podían creer, y los otros, después, los discípulos todos juntos, cuando Jesús va al Cenáculo, no podían creer de la alegría (cfr. Lc 24,13-35). La alegría de tener a Jesús resucitado. El encuentro con Jesús siempre te lleva a la alegría y si esto no te sucede a ti, no es un verdadero encuentro con Jesús

la humanidad abunda de hermanos y hermanas que esperan una palabra de esperanza. El Evangelio es esperado también hoy: el hombre de hoy es como el hombre de todo tiempo: lo necesita, también la civilización de la incredulidad programada y de la secularidad institucionalizada; es más, sobre todo la sociedad que deja desiertos los espacios del sentido religioso, necesita de Jesús. Este es el momento favorable al anuncio de Jesús. Por eso quisiera decir nuevamente a todos: «La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría» (ibid.,1). No olvidemos esto. Y si alguno de nosotros no percibe esta alegría, se pregunte si ha encontrado a Jesús. Una alegría interior. El Evangelio va en el camino de la alegría, siempre, es el gran anuncio. Invito a todo cristiano, en cualquier lugar y situación se encuentre, a renovar hoy mismo su encuentro con Jesucristo. Cada uno de nosotros hoy se tome un poco de tiempo y piense: “Jesús, Tú estás dentro de mí: yo quiero encontrarte todos los días. Tú eres una Persona, no eres una idea; Tú eres un compañero de camino, no eres un programa. Tú eres Amor que resuelve muchos problemas. Tú eres el inicio de la evangelización. Tú, Jesús eres la fuente de la alegría”. Amén.

 

PAPA FRANCISCO, Audiencia General,  miércoles, 15 de noviembre de 2023

 

 

 

 

 

SERVIR CON PRONTITUD

 

No podemos esperar el momento adecuado para amar, porque el mejor momento es ahora.

No podemos perder el tiempo planificando un amor que nunca sucede, y llegar al final de la vida con el arrepentimiento de no haber amado lo suficiente para alcanzar la felicidad eterna.

Debemos amar con prontitud, de inmediato, sirviendo a quien está a nuestro lado en el momento presente.

Amar siempre, porque el amor se concreta en pequeños gestos que son fragmentos de eternidad.

Amar de inmediato, con prontitud, porque nuestra eternidad comienza ahora, en el momento presente de la vida.

Amar con alegría, porque nuestra voluntad de servir es lo que realmente nos hace felices.

 

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al Pasapalabra, 24 de octubre


miércoles, 1 de noviembre de 2023

SÉ LUZ QUE ROMPA LAS TINIEBLAS

 PALABRA DE VIDA                     noviembre 2023

 

«Pues todos sois hijos de la luz e hijos del día;

no somos de la noche ni de las tinieblas»

(1 Ts 5, 5)

 

La luz siempre ha simbolizado la vida. Cada día esperamos la aurora como mensajera de un nuevo inicio.

El tema de la luz ha estado presente en los relatos de los pueblos y en las antiguas religiones. La tradición hebraica celebra la Fiesta de las Luces, la Janucá, que conmemora la nueva dedicación del templo de Jerusalén y la liberación respecto a los cultos paganos. Los musulmanes encienden velas en el día del nacimiento del profeta, Mawlid en árabe, Mevlid Kandili en turco. La fiesta Diwali, una fiesta originariamente hindú cuyo nombre significa “serie de luces”, se celebra también en otras religiones de la India para representar la victoria del bien sobre el mal. Para los cristianos, Jesucristo es la luz que ilumina las tinieblas del mundo.

Así pues, es una realidad cargada de un fuerte simbolismo, que representa una presencia de la divinidad y un don para la humanidad y para la tierra.

 

«Pues todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día; nosotros no somos de la noche ni de las tinieblas».

 

¿Cuáles son las características de los hijos del día? Una de ellas es «no ser de la noche ni de las tinieblas». Renunciar al sueño y a la apatía consiste en la decisión de permanecer vigilantes. La decisión de habitar y vivir plenamente el tiempo es una opción de amor.

Así pues, la invitación acuciante que dirige el Apóstol a la comunidad de Tesalónica consiste en vigilar juntos, renunciando a cualquier forma de pereza y de indiferencia. En un tiempo en que la humanidad está especialmente necesitada de luz, quienes no pertenecen a la noche tienen la tarea de iluminar las relaciones entre las personas, en un continuo donarse para hacer visible la presencia del Resucitado con fe, amor y esperanza, como escribe Pablo (cf. 1 Ts 5, 8).

Y además, hace falta cultivar una relación más estrecha y verdadera con Dios, escudriñar el corazón y encontrar momentos de diálogo a través de la oración, poniendo en práctica su Palabra, que hace que resplandezca esta luz.

 

«Pues todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día; nosotros no somos de la noche ni de las tinieblas».

 

A veces podemos por desgracia incluso habituarnos a vivir en la oscuridad de nuestro corazón o contentarnos con las numerosas luces artificiales, con las distintas promesas de felicidad del mundo. Pero Dios nos llama siempre a hacer que resplandezca su Luz dentro de nosotros y a saber mirar a las personas y los acontecimientos con atención, para captar en ellos reflejos de luz.

El esfuerzo consiste en hacer continuamente una elección que nos lleva a renacer, la elección de pasar de la oscuridad a la luz. «El cristiano no puede huir del mundo, esconderse o considerar la religión como un asunto privado –escribe Chiara Lubich–. Vive en el mundo porque tiene una responsabilidad, una misión ante todos los hombres: ser luz que ilumina. También tú tienes esta tarea, y si no la cumples, tu inutilidad es como la de la sal que ha perdido su sabor o como la de la luz que se vuelve sombra (cf. Mt 5, 13-16). […] Así pues, la tarea del cristiano es dejar traslucir esa luz que vive en él, ser “signo” de esta presencia de Dios entre los hombres»[1].

 

«Pues todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día; nosotros no somos de la noche ni de las tinieblas».

 

Dios es luz, y pueden encontrarlo quienes lo buscan con amor sincero. Suceda lo que suceda, nunca seremos separados de su amor, porque somos hijos suyos. Si estamos convencidos de esto, no nos dejaremos sorprender ni abrumar por los acontecimientos que podrían trastornarnos.

El terremoto de este año en Turquía y Siria, que provocó más de cincuenta mil víctimas, dio un vuelco a las vidas de millones de personas. Quienes sobrevivieron a la catástrofe, comunidades enteras del lugar y de otros países, representaron puntos de luz que se dedicaron a llevar ayuda inmediata y a aliviar a quienes habían perdido seres queridos, casas, todo.

Las tinieblas nunca podrán vencer a quienes eligen vivir en la luz y para generar luz. Y esto, para quienes somos cristianos, significa una vida con Cristo en medio de nosotros, y su presencia hace posible abrir resquicios de vida, devuelve la esperanza y hace que sigamos viviendo en el amor de Dios.

 

PATRIZIA MAZZOLA y el equipo de la Palabra de Vida

 

 



[1] C. Lubich, Palabra de vida, agosto 1979, en Ead., Palabras de vida/1 (1943-1990), Ciudad Nueva, Madrid 2020, pp. 147-148.


martes, 31 de octubre de 2023

DAD A DIOS LO QUE ES DE DIOS

VIDA DE LA PALABRA              últimas semanas de OCTUBRE

 


 

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de octubre («Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios», Mt 22, 21) y la de septiembre («Todos los días te bendeciré, alabaré tu nombre por siempre», Sal 145 [144], 2):

1.-        La parroquia nos hemos ido uniendo a los diversos llamamientos para una Jornada de oración y ayuno por la paz, tanto en Tierra Santa y Ucrania, (como en los otros 21 conflictos armados enquistados desde hace años y casi olvidados totalmente en diversos lugares del planeta).

            En esas ocasiones hemos organizado desde antes del amanecer hasta entrada la noche turnos de media hora de oración ante Jesús Eucaristía en la capilla.

            Uno de esos días, bien temprano, antes de la hora “oficial” habitual de abrir el templo parroquial y el despacho, se presentó una señora marroquí pidiendo alimentos, como suele de vez en cuando. Al principio me incomodó, (a esa hora, en teoría, no tenemos ni abierto nada), pues me rompía mi horario y quehaceres matinales, pero reaccioné rápidamente, (y más siendo jornada por la paz, que incluye ayuno y penitencia), y charlé un buen rato con ella interesándome por su salud y todos sus problemas y luego le di un “vale” para canjearlo en el supermercado por alimentos frescos.

1b.-     Ese mismo día, por la tarde me acerqué a una población vecina a un acto de oración interreligiosa por la Paz: habían invitado a algunos judíos y musulmanes.

Desde junio me han encargado ser el Coordinador, (a nivel de toda esta amplia Vicaría), para el ecumenismo y del diálogo interreligioso, así que me sentía doblemente llamado, y no solo, pues, por la espiritualidad de la unidad que trato de vivir.

            Antes de empezar ese acto, saludando yo a los organizadores, llegó en ese momento un musulmán y nos reconocimos mutuamente por haber participado ambos en junio en un concierto de “las tres culturas”. Estuve charlando muy amigablemente con él y a la hora de empezar el acto, nos sentamos juntos.

            Además del discurso, muy profundo y bonito de los organizadores, (en el que, por cierto, se vislumbraban frases o discursos de Chiara Lubich), había 3 intervenciones-oración: un católico; una musulmana, que, además de textos de su tradición religiosa, incorporó la “oración simple” de S. Francisco de Asís (“hazme, Señor, instrumento de tu paz”) y un poema de Machado (“se hace camino al andar…”); y una judía.

Y después de cada intervención, una canción de algún modo relacionada con esa respectiva religión, mientras que, a la vez, quien quería se podía levantar y encender una velita para colocarla en un amplio candelero con arena.

Durante la última canción, ofrecí al musulmán si quería encender una vela e, incluso, que podíamos encender una única vela entre los dos. Fue un signo bonito.

Antes de finalizar, se nos invitó a todos a dar un abrazo de paz a quienes teníamos cerca, que impresionó mucho a todos.

            Todo el acto resultó en sí enriquecedor y sembrador de esperanzas de paz.

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de octubre («Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios», Mt 22, 21), la de septiembre («Todos los días te bendeciré, alabaré tu nombre por siempre», Sal 145 [144], 2) y la de agosto («Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas», Mt 15, 28): 

1.-        “creo que le dedico a Dios menos tiempo del que debiera y, sin embargo, encuentro tiempo suficiente para hacer otras cosas.

He pensado en devolverle a Dios ese tiempo que le robo cuando me entretengo en cosas que no me pide.

He calculado que, de las 24 horas del día, debería darle el diezmo, dedicándole esas 2 horas y 20 ó 30 minutos; para ello he elaborado un sencillo plan de vida por el que intento cada día darle más directamente la décima parte de mi tiempo: oración, Eucaristía, rosario, lectura de la Palabra y otras lecturas espirituales.

A la noche lo reviso. La verdad es que me cuesta. Me cuesta más que dar de mis ingresos dinero a los necesitados, pero Jesús me está pidiendo ahora, particularmente, eso con su Palabra.

 

2.-        “ como sabes, estoy estudiando para una oposición y tengo el examen ya dentro de pocos días. Hoy domingo, concentrada en los estudios, vi que llegaba la hora de Misa y, ante la tentación de falta de tiempo, me acordé: “dad a Dios lo que es Dios”. Así que, fui a la parroquia a participar en la Misa.

            Por la tarde, ante el encuentro formativo para adultos en la misma parroquia, de nuevo idéntica preocupación y de nuevo quise reaccionar con la PdV del mes: me resonaba que tengo que dar a Dios lo que es de Él. Participé plenamente en la reunión.

 

3.-        “…somos enfermera, técnico de laboratorio y médico. Trabajamos en diferentes departamentos de un mismo hospital. Estamos convencidos de que el Evangelio vivido no se limita a transformar al hombre, sino que también puede renovar estructuras, barrios y lugares de trabajo. Por esta razón, casi siempre, por la mañana, antes de comenzar a trabajar, buscamos un momento para encontrarnos y compartir nuestros esfuerzos y alegrías, y recordarnos y declararnos que queremos vivir por la unidad, para que Jesús esté entre nosotros también en el trabajo. Es un descubrimiento continuo entender que podemos trasladar a nuestro ámbito laboral esta carga de amor concreto por todos, viviendo nuestra tarea profesional diariamente….

 

4.-        “…considero que, gracias a Dios, tengo un buen trabajo que está bastante bien pagado, por lo que creo que debo compartir, aunque somos familia numerosa y, además, me ocupo de mi tía.

Desde ya algunos años, una vez al mes de las que voy a hacer mi compra, le ofrezco a una vecina comprarle lo que necesite, dado que la dejó su marido después que ella padeciera un ictus y desde entonces no le van del todo bien las cosas.


 

 

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martes, 17 de octubre de 2023

ORAR POR LA PAZ

    Estos textos para “refrescar” la Palabra de Vida del mes (Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios) y renovar la intensidad en vivir de ella en este mes del Rosario, de las misiones, del Sínodo ¡y de la paz!

Hoy 17 de octubre, nos unimos a la Jornada de oración y ayuno por la paz en Oriente Medio y en los otros 22 conflictos armados que desde hace tiempo se desarrollan en distintos lugares del mundo.

 

 

 

JUNTOS A LA ESCUCHA DEL ESPÍRITU SANTO 

proceso sinodal, un camino en el que toda la Iglesia está comprometida en torno al tema: «Por una Iglesia sinodal: comunión, participación, misión», tres pilares. Están previstas tres fases, que se desarrollarán entre octubre de 2021 y octubre de 2023. Este itinerario ha sido concebido como un dinamismo de escucha mutua, quiero subrayarlo: un dinamismo de escucha mutua, llevado a cabo en todos los niveles de la Iglesia, implicando a todo el pueblo de Dios… 

Se trata de escuchar al Espíritu Santo, como encontramos en el libro del Apocalipsis: «El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias» (2,7)… Tener oídos, escuchar, es el primer compromiso. Se trata de escuchar la voz de Dios, de captar su presencia, de interceptar su paso y su soplo de vida…

La Iglesia avanza, camina junta, es sinodal. Pero siempre es el Espíritu el gran protagonista de la Iglesia... No olvidéis esta fórmula: “Hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros no imponeros más cargas”: hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros. Así es como debéis intentar expresaros, en este camino sinodal. Si no está el Espíritu, será un parlamento…, pero no un Sínodo… No estamos haciendo un parlamento…, no estamos haciendo un estudio sobre esto o aquello, no: estamos haciendo un camino de escucha mutua y de escucha del Espíritu Santo, de discusión y también de discusión con el Espíritu Santo, que es una forma de orar…

Es verdad: el Espíritu Santo nos necesita. Escuchadlo escuchándoos a vosotros mismos. No dejéis a nadie fuera o detrás… Las soluciones deben buscarse dando la palabra a Dios y a sus voces en medio de nosotros; rezando y abriendo los ojos a todo lo que nos rodea; viviendo una vida fiel al Evangelio...

Tened confianza en el Espíritu. No tengáis miedo de entrar en diálogo y dejaros impactar por el diálogo...

Los pastores caminan con el pueblo, a veces delante, a veces en medio, a veces detrás. El buen pastor tiene que moverse así. Delante para guiar, en medio para animar y no olvidar el olor del rebaño, detrás porque el pueblo tiene también "instinto". Tienen un instinto para encontrar nuevos caminos hacia adelante, o para encontrar el camino perdido... El sensus fidei capacita a todos en la dignidad de la función profética de Jesucristo (cf. Lumen gentium, 34-35), para que puedan discernir cuáles son los caminos del Evangelio en el presente… No puede haber sensus fidei sin participación en la vida de la Iglesia, que no es sólo activismo católico, sino ese “sentimiento” que se alimenta de los «sentimientos de Cristo» (Flp 2,5)...

Y esto es importante: que en el diálogo puedan surgir nuestras propias miserias, sin justificación. ¡No tengáis miedo!...

 

PAPA FRANCISCO, Discurso a los fieles de la diócesis de Roma,

Aula Pablo VI, 18 de septiembre de 2021

 

 

 

 

SíNODO = CAMINAR JUNTOS

La palabra “sínodo” contiene todo lo que necesitamos entender: “caminar juntos” (…) Caminar juntos —laicos, pastores, obispo de Roma— es un concepto fácil de expresar con palabras, pero no es tan fácil ponerlo en práctica…

Una Iglesia sinodal es una Iglesia de la escucha, con la conciencia de que escuchar es más que oír. Es una escucha recíproca en la cual cada uno tiene algo que aprender… 

PAPA FRANCISCO, Discurso en la conmemoración del 50 aniversario

de la institución del Sínodo de los obispos, 17 octubre 2015

 

 

 

S. JUAN PABLO II SOBRE LA PAZ

 

"La verdadera reconciliación entre hombres enfrentados y enemistados solo es posible, si se dejan reconciliar al mismo tiempo con Dios".

 

"No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón".

 

"La auténtica religión no apoya el terrorismo y la violencia, sino que busca promover de toda forma posible la unidad y la paz de la familia humana".

 

"La guerra es siempre una derrota de la humanidad".

 

  

 

S. JUAN XXIII SOBRE LA PAZ

“Nada de lo que ocurra a los hombres nos debe resultar ajeno”.

“La justicia se defiende con la razón y no con las armas. No se pierde nada con la paz y puede perderse todo con la guerra.”

“La paz en la tierra, suprema aspiración de toda la humanidad a través de la historia, es indudable que no puede establecerse ni consolidarse si no se respeta fielmente el orden establecido por Dios.” 

“La paz sólida y verdadera entre naciones no consiste en la igualdad de armamento, sino en la confianza mutua”.

 

 

 

SIERVO DE DIOS IGINO GIORDANI (1894-1980)

SOBRE LA PAZ 

Si quieres la paz, prepara la paz”.

«Si otros odian, no es razón para que nosotros también odiemos. Vencemos el mal con el bien; la enfermedad con la salud; oponemos a la hostilidad la caridad: éste es el mandamiento de Dios»

En su libro «La inutilidad de la guerra», reflexiona sobre la naturaleza de la guerra moderna y su falta de sentido. Argumenta que la guerra en la actualidad ya no cuenta ni victorias ni derrotas, sino que todo son derrotas.



Giordani creía que la guerra era una de las mayores tragedias de la humanidad, y que se debía hacer todo lo posible para evitarla. Según él, la guerra es una manifestación de la falta de civilización y de la incapacidad de las sociedades para resolver conflictos de manera pacífica y justa.

En este sentido, propuso una solución radical para evitar la guerra: en lugar de gastar recursos en armamento y en la preparación para la guerra, se deberían invertir esos recursos en eliminar las causas de los conflictos y de las tensiones entre países. Esto implicaría un aumento del bienestar, la paz y la civilización, y por lo tanto, un aumento de la vida.

Giordani entendía que esto no era fácil, pero creía que era posible si se establecían medidas políticas y económicas adecuadas. En particular, él destacó la importancia de la educación y la promoción de los valores de paz y justicia social, así como la necesidad de una cooperación internacional efectiva para abordar los problemas globales.

En su libro «La inutilidad de la guerra», reflexiona sobre la naturaleza de la guerra moderna y su falta de sentido. Giordani argumenta que la guerra en la actualidad ya no cuenta ni victorias ni derrotas, sino que todo son derrotas.

La guerra moderna es «inútil» y «maldita», ya que no se trata de una lucha por la justicia o la libertad, sino más bien de un conflicto sin sentido que solo causa dolor y sufrimiento a todos los involucrados. Giordani señala que la guerra moderna se ha convertido en una actividad cada vez más destructiva y deshumanizadora, donde el objetivo no es tanto ganar la guerra como infligir el mayor daño posible al enemigo.

Además, el autor sostiene que la guerra moderna se ha vuelto cada vez más costosa e ineficiente en términos de recursos y vidas humanas. Las tecnologías militares avanzadas han aumentado el costo de la guerra y la hacen aún más inútil, ya que no hay un verdadero ganador en un conflicto que causa tanto daño y destrucción.

En última instancia, Giordani argumenta que la única forma de poner fin a la inutilidad de la guerra es a través de la educación y la promoción de valores como la justicia, la tolerancia y el respeto por los derechos humanos. Solo cuando la sociedad en general comience a valorar la vida humana por encima de todo lo demás, y a renunciar a la violencia como medio para resolver conflictos, podremos comenzar a avanzar hacia un mundo más pacífico y justo.


lunes, 16 de octubre de 2023

A DIOS NO PODEMOS DAR MENOS QUE TODO

 VIDA DE LA PALABRA                  primeras semanas de OCTUBRE

 

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de octubre («Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios», Mt 22, 21) y la de septiembre («Todos los días te bendeciré, alabaré tu nombre por siempre», Sal 145 [144], 2): 

1.-        Estaba yo escribiendo alguna de mis experiencias en casa para contároslas en el pasado correo. Aproveché mientras el otro compañero celebraba la Misa y luego yo debía ayudarle a distribuir la Comunión. Estaba muy concentrado escribiendo y, de pronto, miré el reloj: pensé que ya se me había pasado la hora. Con paz, pero sin perder un segundo, bajé los escalones de tres en tres y llegué justo en el instante.          Vi la Providencia que me avisó, (una vez más), ni un segundo antes, pero tampoco ni uno después. Así que, mientras me revestía para ayudarle, iba bendiciendo en el fondo de mi corazón y alabando a Dios.

 

2.-        En la Residencia donde llevo la Comunión a una anciana una vez en semana, (y donde, además, en julio empezamos con voluntarios de la parroquia un acompañamiento quincenal ofreciendo momentos de oración comunitaria), una Trabajadora Social me pidió que dedicara un rato a escuchar a otra anciana cuyo hermano acababa de fallecer y estaba muy afectada. Así que, con mucho gusto, dediqué un rato dejando que pudiera expresar todo lo que ella llevaba dentro y tratando de ofrecerle la esperanza cristiana. A la vez, contemplaba yo sus arrugas y sus manos, tratando, (como una madre), de ser cauce para que fuera la mirada de la Virgen, (que de alguna manera experimenté el verano pasado en Lourdes), la que se trasluciera a través de mi mirar y escuchar y hablar. Tanto ella, como la Trabajadora, como ello, quedamos bien contentos y se nos notaba a cada uno en el rostro.

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de octubre («Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios», Mt 22, 21), la de septiembre («Todos los días te bendeciré, alabaré tu nombre por siempre», Sal 145 [144], 2) y la de agosto («Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas», Mt 15, 28):

 1.-        “este verano he estado en la playa, y propuse al párroco del lugar dar un concierto en honor de la Virgen María, titular de la parroquia. También le propuse hacer una colecta al término del concierto y donar a Cáritas parroquial lo recogido.

Me proporcionó un piano eléctrico de escasa calidad, pero que, junto a un amigo que cantaba con una voz espléndida y mucha sensibilidad musical,  permitió realizarlo con éxito.

El instrumento estaba bastante estropeado, incluso algunos botones se despegaban al pulsarlos. Vi que la organista parroquial no podría sacarle mucho partido cuando comenzara a tocarlo después de las vacaciones, acompañando a la asamblea en el canto litúrgico. Pensé si no sería oportuno donar uno de los dos pianos que tengo en casa, pero sentía apego, y me resistía interiormente a ser generoso.

Este mes, al meditar la Palabra de Vida, me di cuenta de que el Señor me pedía que hiciera esa donación, devolviendo al César lo suyo y dejando un mayor espacio a Dios en mí. Ayer mañana vinieron a recogerlo en una furgoneta.

 

2.-        “ayer por la noche llegué a casa, después de pasar unos días con mi hijo en Canarias... Siempre le doy gracias a Dios por los pequeños/grandes detalles de la vida: dormir en una cama cómoda y con las sábanas limpias, una buena ducha, disfrutar de ver amanecer. Pero desde mi problema con la espalda y con la posibilidad de haberme quedado paralitica, doy todavía más valor a todo. Allí, paseando por la playa…, sentada con mi hijo comiendo en el Paseo Marítimo. Yo pienso que eso es la felicidad en este mundo. Estar en paz con uno mismo y con Dios. Saber que Dios siempre está con nosotros: eso es estupendo.

 

3.-        “te mando alguna experiencia de la Palabra de Vida de Septiembre: “Todos los días te bendeciré, alabaré tu nombre por siempre” (Sal. 145).

Suelo ir desde hace algún tiempo a una camisería a medida, debido a la morfología de mi cuello y torso. Me tomaron las medidas oportunas y me avisaron para recogerla. Al probármela comprobé que me estaba mal. Pero no me impacienté, porque llevaba dentro  la Palabra de Vida. Me volvieron a llamar al cabo de bastantes días y no me estaba bien, pero no me impacienté. Les señalé con moderación lo que no me gustaba y volví a probármela al cabo de varias semanas, en que me avisaron; tampoco me estaba bien, pero no dije nada y pedí que me la envolvieran para llevármela. Al ir a pagar no me cobraron nada.

Todo esto sucedió hace un año, aproximadamente. Y ahora, en Septiembre, volví a necesitar otra camisa y me tomaron de nuevo las medidas. Cuando me avisaron fui en la misma actitud que dice la P. de V.  Me la probé y sí me estaba bien. Fui entonces a pagar y me dijeron que no me cobraban nada.

Ese día sí que bendije a Dios con muchísimo gusto y gratitud.

3b.-     Tengo un compañero de estudios que sufrió una caída, lesionándose la médula. Se quedó inmovilizado de brazos y piernas, y lo llevaron al Hospital Nacional para accidentados que hay en Toledo. Lleva ya varios meses allí haciendo una intensa rehabilitación que le ha hecho mejorar bastante, pero le pesa mucho estar solo y lejos de sus seres queridos.

Lo llamo con frecuencia y le informo. Juntos rezamos e invocamos a María. Pero hace unos días conseguí animar a un matrimonio amigo para que me llevasen a verlo. Salimos bendiciendo a Dios y encomendándonos a María: “Santa María del camino, ruega por nosotros”. En el viaje tuvimos un percance debido a la imprudencia de un automovilista, y que  podía haber sido muy grave, pero gracias a Dios no nos pasó nada.

Durante el día bendije a Dios con frecuencia, y al regreso vinimos dando gracias a Dios por haber alegrado a nuestro amigo con nuestra presencia y obsequios, y porque nos dijo que pronto le darían el alta médica. “Alabaré tu nombre por siempre”..

 

4.-        “Paco, gracias por tu constancia en enviarme la PdV: me hace recordar que tengo algo pendiente, con Dios, conmigo misma. De estos años hacia aquí, (¡qué pena que sean AÑOS desde la pandemia!), todo está más acelerado: laboralmente todo es más y más; y familiarmente también, la adolescencia esa etapa tan difícil, bonita si todo va bien, y estresante si ves que el camino no gusta y te exige parar tu vida definitivamente para estar en disposición de escucha cuando ellos quieran hablar, parar lo mío (estudio, una película, un libro…) porque ese es su momento y no el mío.

Acabo tan cansada que mi reflexión conmigo misma con Dios pasa a desaparecer a pesar del profundo cariño que siento. Siento AMOR en mi corazón hacia Dios, pero no me salen las palabras. Tus correos me recuerdan: “HABLA, HABLA”. Así que, GRACIAS por tu recordatorio mensual.

 

 

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sábado, 30 de septiembre de 2023

DAD A DIOS LO QUE ES DE DIOS

 PALABRA DE VIDA                               octubre 2023

 


«Pues lo del César devolvédselo al César,

y lo de Dios a Dios»

(Mt 22, 21)

 

Jesús ha entrado en Jerusalén y es aclamado por el pueblo como «hijo de David», un título regio que el Evangelio de Mateo atribuye a Cristo, que vino a proclamar el inminente advenimiento del Reino de Dios.

En este marco se desarrolla un singular diálogo entre Jesús y un grupo de personas que le hacen preguntas. Unos son herodianos y otros fariseos, dos grupos con diversidad de opinión respecto al poder del emperador romano. Le preguntan si considera lícito o no pagar las tasas al emperador, para así obligarlo a alinearse a favor o contra del César y tener de qué acusarlo.

Pero Jesús responde preguntando, a su vez, de quién es la efigie impresa en la moneda de curso legal. Y como es la efigie del emperador, responde:

 

«Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios».

 

Pero ¿qué se le debe al César y qué a Dios?

Jesús reclama el primado de Dios, pues así como en la moneda romana está impresa la imagen del emperador, en cada persona humana está impresa la imagen de Dios.

La misma tradición rabínica afirma que todo hombre ha sido creado a imagen de Dios (cf. Gn 1, 26), usando el ejemplo de la imagen impresa en las monedas: «El hombre acuña muchas monedas con un mismo sello y todas se parecen unas a otras. En cambio, el rey de los reyes, el Santo –bendito sea– acuñó a todos los hombres con el sello del primer hombre y, sin embargo, ninguno de ellos se parece a su compañero»[1].

Así pues, solo a Dios podemos dar todo nuestro ser, solo a Él pertenecemos y en Él encontramos libertad y dignidad. Ningún poder humano puede pretender semejante fidelidad.

Si hay alguien que conoce a Dios y puede ayudarnos a darle su justo lugar, de nuevo es Jesús. Para Él, «[…] amar significó cumplir la voluntad del Padre, poniendo a su disposición mente, corazón, energías, la misma vida: se entregó por completo al proyecto que el Padre tenía para Él. El Evangelio nos lo muestra siempre totalmente orientado al Padre […]. A nosotros también nos pide lo mismo: amar significa hacer la voluntad del Amado, sin medias tintas, con todo nuestro ser. […] En esto se nos pide la mayor radicalidad, porque a Dios no se le puede dar menos que todo: todo el corazón, toda el alma, toda la mente»[2].

 

«Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios».

 

¡Cuántas veces nos encontramos ante dilemas, decisiones difíciles que pueden arrastrarnos a la tentación de una salida fácil! También Jesús es puesto a prueba ante dos opciones ideológicas. Pero Él lo tiene claro: la prioridad es la venida del reino de Dios, con el primado del amor.

Dejémonos interpelar por esta Palabra: ¿nuestro corazón está deslumbrado por la notoriedad, por una carrera fulminante?, ¿admira a las personas de éxito, a los influencers? ¿Quizá atribuimos a las cosas el lugar que le corresponde a Dios?

Con su respuesta, Jesús propone un salto de calidad, invitándonos a un discernimiento serio y bien fundado en nuestra escala de valores.

En lo profundo de nuestra conciencia podemos escuchar una voz, a veces sutil y tal vez dominada por otras voces. Pero podemos reconocerla: es la que nos empuja a buscar sin descanso caminos de fraternidad, y la que nos alienta siempre a renovar esta opción, incluso a costa de nadar a contracorriente.

Es un ejercicio fundamental para sentar las bases de un auténtico diálogo con los demás, para encontrar juntos respuestas adecuadas a la complejidad de la vida. Lo cual no significa escabullirse de nuestra responsabilidad personal para con la sociedad, sino más bien ofrecerse para servir de modo desinteresado al bien común.

Durante la reclusión que lo llevaría a ser ejecutado por su resistencia civil al nazismo, Dietrich Bonhoeffer escribe a su novia: «No concibo la fe que huye del mundo, sino la que resiste en el mundo y ama y permanece fiel a la tierra, a pesar de todas las tribulaciones que esta nos procura. Nuestro matrimonio debe ser un sí a la tierra de Dios, debe reforzar en nosotros la valentía de obrar y de crear algo en la tierra. Me temo que los cristianos que se atreven a estar en la tierra con un solo pie, estarán con un solo pie también en el cielo»[3].

 

LETIZIA MAGRI y el equipo de la Palabra de Vida

 

 

 



[1] Misná Sanedrín, 4, 5.

[2] C. Lubich, Palabra de vida, octubre de 2002, en Ciudad Nueva n. 391 (10/2002), pp. 24-25.

[3] D. Bonhoeffer, M. von Wedemeyer, Lettere alla fidanzata, Cella 92, Queriniana, Brescia 1992, 48.