martes, 30 de junio de 2020

ACOGER A CADA UNO

VIDA DE LA PALABRA              últimas semanas de JUNIO

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de junio («Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado», Mt 10, 40) y la de mayo («Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado», Jn 15, 3):

1.-        Hacía unos minutos que habíamos terminado una reunión parroquial, ya casi anochecido. Por teléfono, alguien que estuvo previamente en la Misa de la tarde, me dice que lleva casi una hora dando vueltas caminando para encontrar sus gafas de sol buenas. Como no es de Villalba, intento que me describa el sitio para salir a su encuentro, (está oscureciendo, no sabe bien por dónde va y no tiene para mandar ubicación).
La PdV enseña a recibir a Jesús en todos (y ser uno mismo Jesús).
Tras casi media hora andando, ya de noche, nos encontramos, (iba yo rezando al Señor y a S. Antonio para que lográramos después hallar las gafas). Trato de que haga memoria para que se oriente. En varios momentos me viene la tentación de desesperarme por su falta de querer intentarlo, pero… hay que seguir confiando en el Señor, (aunque sea esto una pequeña cosa material).
Nada de momento. Después de mucho caminar sin la seguridad de que hubiera sido ese el recorrido exacto, (era de noche ya), lo mejor es regresar a la parroquia y desde allí ubicarse bien y rehacer desde el principio su caminata. Varias veces me decía que era inútil, pero yo insistía. Como que el Señor me ponía dentro confianza, (y veo que es en realidad una de las cosas que le hace falta a esta persona).
Por fin se ubica y ahí decide, ya sí, abandonar, pero entonces es cuando más insisto yo. Hacemos el itinerario por donde había andado y vamos mirando por la acera y, cuando esta y las farolas se acaban, con la linterna del móvil continuamos entre los matojos del arcén y… al cabo de un buen rato… en el sitio más oscuro y menos concurrido… ¡encontramos las benditas gafas! Casi ni nos lo creíamos. Y dimos gracias a Dios en voz alta.
Se ha dado cuenta que una de las cosas fundamentales para con Dios es la perseverancia. “Si se ve la mano de Dios en estas pequeñeces, ¡cuánto ni más será para la fe y lo que de verdad vale!”, me dice. No tenía “las gafas de ver”, así que “mayor milagro”, sigue comentando. “La atención y concentración… si están dirigidas a Dios… y el poder de la fe (la cual hay que pedir cada día)… y la perseverancia, son las enseñanzas que saco”. ¡Merecieron la pena esas casi dos horas (y encima hice ejercicio caminando, que ese día no había podido)!


Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de junio («Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado», Mt 10, 40), la de mayo («Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado», Jn 15, 3) y la de abril («Dichosos los que no han visto y han creído», Jn 20, 29):

1.-        “aunque no te escriba, siempre leo la PdV y me viene muy bien. Como ya te he dicho más de una vez, cuando la enfermedad de mi marido, me di cuenta de que lo único que hay que pedirle a Dios es que nos dé fuerza y alegría para todo lo que nos pueda surgir en la vida. Y yo continuamente lo compruebo.
Todos los años me tengo que hacer una serie de revisiones médicas, entre ellas una con la dermatóloga. Este año me retrasé un poco por el tema del Covid y no fui hasta junio. Y cuál fue mi sorpresa ya que al hacerme la revisión en la espalda vio dos cosas que antes yo no tenía. Me dijo que debía ir a que lo quitasen lo más rápidamente posible, me dio el nombre de una cirujana que ella conocía y ese mismo día pedí cita, me vio a los dos días y me dijo que yo tenía un tumor maligno, aunque me aclaró que de esto no me iba a morir, (es por acumulación del sol que se ha tomado durante toda la vida). 
Fui sola y, al recibir la noticia, no me inmuté, lo tomé con toda la tranquilidad del mundo, me dijo que me operaría, me tuve que hacer la prueba del covid por protocolo, ya que según parece al entrar en quirófano es obligatoria (dio negativa).
Como tengo dos, dentro de unos días me quitarán el segundo. No te puedes imaginar la paz y tranquilidad que tengo. Y te aseguro que esa fortaleza y esa alegría me vienen de Dios. Yo hace años era una persona muy miedosa y me angustiaba por tonterías. Y desde que siento que Dios es mi Padre y me quiere, se me han ido todos los miedos. Es más: amo mucho la vida y la disfruto. Y si alguna vez pienso en que me pasase algo, de verdad que lo que me preocupan son mis hijos y cómo lo iban a llevar ellos. Aunque Dios ya sabe lo que hay que hacer.

2.-        “… uno de los días fuertes del coronavirus, limpiando una habitación en el hospital con el epi puesto, vi que el enfermo sufría mucho y siempre tengo en cuenta lo que nos explicaste a varias sobre la contrición perfecta, la comunión espiritual y la indulgencia plenaria y, con afecto, se lo dije al enfermo y ¡hasta le di una bendición!; se le notaba ya sereno y al momento dejó de respirar. Tuve paz, aunque todos esos días de pico de la pandemia he quedado destrozada interiormente viendo tanto sufrimiento y soledad.
A algunos más, (que percibíamos que eran católicos), también se lo indicamos todo. ¡Menos mal que nos lo explicaste bien desde que el Papa Francisco lo escribió, pues luego a los pocos días ya no te dejaron entrar al hospital durante 3 semanas!
A otros muchos enfermos pasaba varias veces (aunque ya había limpiado) a decirles una palabrita de consuelo, o preguntarles si necesitaban coger algo, etc….

3.-        “Dios te pague, Paco, como siempre, … tan concreto.
Yo he vivido el confinamiento dedicando la mayor parte del día a cocinar, por mi lentitud al ser poco diestra... pero poniendo todo el amor posible en lo que hacía... me decían que todo estaba muy bueno y esto me alegraba... así, serenamente, dejando de lado otros planes personales...
También me adelanté a hacer un trabajo a una hermana que tenía menos tiempo... era lo más importante, porque se lo hacía a Jesús...
Espero siga mejor tu madre y pido a Jesús te siga ayudando.

4.-        “nosotros también de momento llevando el desconfinamiento con mucho respeto; los niños, ya más relajados, ya que los dos mayores han terminado  los exámenes la semana pasada. Estoy muy contenta porque aunque lo hemos pasado no muy bien, ÉL nunca me ha dejado que estuviera sola, así que deposito toda mi confianza en EL SEÑOR.

5.-        “el confinamiento lo he llevado relativamente bien, salvo que dejé de escuchar noticias, porque me dolía mucho ver las cifras, las muertes, los relatos de cada persona, familia, los compañeros en las primeras líneas de batalla, las bajas de los que nos cuidan…, en fin… mi corazón sufría mucho, aunque intentaba divagarme, pero hubo momentos que pensaba en mi familia, en mi país, una vez que han empezado los casos por allá: empezar a pensar que podría no volver a verlos y pedir por ellos y estar tan lejos y no poder estar con ellos me ha puesto muy triste y pensativa; le pedía a Dios que me diera paz y me ayudara porque cada día era para mí muy difícil...
Ya este mes me he puesto a cuidarme y realizar visitas médicas que tenía pendiente y por gracia de Dios, bien.
Aprovechando del tiempo del cuidado de la niña que al final, de estar con ella, quedamos mal acostumbradas ambas…
Con respecto a… intento no acordarme de lo pasado, porque aún me duele mucho: leo tus palabras y leo la Biblia y veo a mi hija y eso me da fuerza para seguir y perdonar. Gracias, Paco, por todo lo q hacéis; ten por seguro q he escuchado tus misas; y mis oraciones para con todos.

6.-        “…hoy iba con el tiempo justo a Correos y he visto por la otra acera a dos personas; llevaban unas cartas en la mano y me digo: “van al mismo sitio que yo, pues entonces voy más deprisa y me adelanto”. Llego un par de segundos antes, la señora se queda en el bordillo, pero lo que quería era sentarse en el suelo; yo miraba por si había algo cerca para que se pudiera sentar, la señora a la vez también buscaba.
Había cuatro o cinco personas, que van terminando pronto, pero en esos minutos que estábamos esperando mi “hombre viejo” me sugería que no le cediera mi vez, porque luego igual no me da tiempo para hacer todo. Pero parece, en cambio, como si el Señor me estuviera sugiriendo “para qué me dices que te enseñe a estar atenta a los detalles: ¡ahí lo tienes!”. Me dice la señora: “vas después de ese chico”. Contesto: “pero pasa tú, que yo puedo esperar”. Ella se quedó un poco descolocada: se vuelve y me da las gracias. Luego entramos casi a la vez y al salir, sonriente me da las gracias otra vez.
Salgo y enseguida me viene a la mente un libro que he leído hace poco en el cual S. Pedro va donde María a pedir consejo; no recuerdo lo que era, pero la respuesta es cosa de Jesús. Ha sido un ratito muy bonito y yo estaba tan feliz, porque sí, pequeña cosa, pero de pequeñas cosas al final es vida. Al final me ha sobrado tiempo….



  


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martes, 16 de junio de 2020

ACOGER CON TERNURA

         Para retomar un empuje en vivir la Palabra de este mes, («quien a vosotros recibe, a Mí me recibe, y quien me recibe a Mí, recibe a Aquel que me ha enviado»), nos pueden ayudar estos textos:




EL AMOR RECÍPROCO REQUIERE HUMILDAD

Hacer un gesto de amor a otra persona requiere mucha humildad. Si no hubiera humildad, se corre el riesgo de querer apoderarse afectivamente del otro, exigiendo reciprocidad por el amor ofrecido. La pureza de corazón y el desapego del bien que se hace, revela la presencia de Dios en el hermano. Es a Él a Quien humildemente ofrezco mi amor.
Amar con humildad es tener esta pureza de corazón: entender que tener caridad es servir y donarse.
El amor mutuo trae sus frutos y, para ser humilde, no debo apoderarme de los frutos de ese amor.
El desapego de todo el amor practicado, es la certeza de que todas las obras que realizo son obras de Dios.
Quién vive el amor mutuo está siempre dispuesto a dar la vida. Y dar la vida, es un acto de extrema humildad.

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al Pasapalabra diario del 25 mayo




ACOGER CON DILIGENCIA A CADA PRÓJIMO.

La Palabra de vida de este mes podrá ayudarnos a redescubrir el valor de cada una de nuestras acciones: desde las tareas domésticas, del campo o del trabajo, hasta el desempeño de trámites administrativos, los deberes escolares o las responsabilidades en el campo civil, político y religioso. Todo puede transformarse en servicio atento y solícito. El amor nos dará ojos nuevos para intuir lo que los demás necesitan y atenderlos con creatividad y generosidad. Y como fruto, se compartirán los dones, porque el amor llama al amor. La alegría se multiplicará porque «mayor felicidad hay en dar que en recibir» (Hch 20, 35).

CHIARA LUBICH




DEJARNOS GUIAR SIEMPRE POR LA JUSTICIA Y POR LA VERDAD

El amor encuentra siempre el modo de corregir sin lastimar y de ser justo. Quien ama no peca por omitir la verdad, porque su discurso es “sí, sí” y “no, no”.

Nada es más liberador que la verdad dicha por amor. Es impagable el precio de una conciencia recta que no se compromete con el error, así como es inestimable el valor de un acto de amor practicado en la verdad y la justicia.
La justicia va de la mano con la verdad y ambas nacen del amor. La justicia para ser completa debe contener el perdón, la reconciliación y la restauración de la armonía.
         Cuando se practican la justicia y la verdad, nos hacemos más humanos y más de acuerdo con nuestra semejanza con Dios.

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al Pasapalabra diario del domingo 30 mayo







HACER EXPERIMENTAR LA TERNURA DE DIOS

Si creemos que la perfección del amor entre nosotros es el reflejo del Artista que nos ha creado, ¡qué papelón le obligamos a hacer los creyentes no solo con nuestras contiendas, sino incluso con la frialdad y la rutina de nuestros afectos!

P. MANUEL MORALES, O.S.A, Comentario al Pasapalabra diario del viernes 12 mayo




lunes, 15 de junio de 2020

ACOGER A JESÚS EN CADA PRÓJIMO

VIDA DE LA PALABRA                    primeras semanas de JUNIO


Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de junio («Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado», Mt 10, 40) y la de mayo («Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado», Jn 15, 3):

1.-        Cada día, al abrir la iglesia a las 8:00, (pensando en acoger a Jesús en los que luego vengan), enfundado en mis guantes, extiendo las alfombrillas de las entradas y las rocío un buen rato con pulverizador de agua-lejía para que se puedan higienizar las suelas del calzado. Y, además, los domingos (no trabaja la señora de la limpieza), antes de cada Misa que celebro, voy limpiando los bancos.

2.-        Uno de estos días hubo varias cosillas que me dolieron aunque eran pequeñeces y se me quedaban en el alma, sobre todo por provenir de personas que no me lo esperaba. Pero era resolverme descubriendo en esas punzadas el rostro de Jesús Abandonado (que gritó “Dios mío… ¿por qué…?”) y, como Él, continuar amando, tanto en lo que estaba yo haciendo (aunque alguno me notó menos “vitalidad”), como en “no apuntarlo en la cuenta” de nadie y seguir queriéndolos como siempre y más. En el fondo no era más que una verdad dicha a medias sin la franqueza que puede denotar que quizá no hay plena confianza para decirme las cosas abiertamente con claridad; varias personas que insinúan cierto reparo a que entre yo porque visito el hospital, (donde ya no queda ningún enfermo de covid y sigo todos los protocolos, más los que luego casi exageradamente me “invento” yo).
Me ayudó también examinarme si yo, en el fondo, no hago inconscientemente algo similar: cuando uno ve un defecto en el otro, a veces es que el Señor te quiere corregir a ti de eso mismo. Así que con esto y con la PdV he procurado estar todavía más acogedor con todos (¡aunque con la mascarilla no pueda expresarlo bien con la sonrisa y el rostro!).


Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de junio («Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado», Mt 10, 40), la de mayo («Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado», Jn 15, 3) y la de abril («Dichosos los que no han visto y han creído», Jn 20, 29):

1.-        “gracias, Paco, por tu fidelidad. Este tiempo de confinamiento ha sido difícil: sola con mis padres, muy ocupada. El trabajo, la casa, nosotros mismos...
Me ayudaron muchísimo tus palabras. Acompañar toda acción con un “POR TI, JESÚS”. Gracias. Comencé: eran las mismas cosas, igual de difíciles, pero ahora ¡con sentido! Esto me daba fuerza y la seguridad de permanecer en mi rayo de la voluntad de Dios.
Así que, algunos temas que tenía aparcados, los retomé. Escribí a mis niños de catequesis que tenía abandonados. Fue muy bonito. Me puse de acuerdo con Jesús para todo y ¡podía atender todo! ¡Gracias!: sentí que estaba limpia, todo perdonado, porque Jesús ya pagó por mí.

2.-        “muy agradecida le estoy por tus mensajes con La Palabra de Vida. Me alegra que usted y sus familiares se encuentren bien. Nosotros también saludables y "soportando esta prisión"; pero no sentimos angustia, porque sabemos en Quien hemos puesto nuestra confianza, y estamos seguros de que Él con su poder cuidará, hasta el último día, de todos nosotros.

3.-        “domingo de la Misericordia: cuando me levanté, vi el cielo oscuro y triste; hago las cosas y me pongo la Misa trasmitida desde Roma, pero, (me pasa alguna vez), cuando oigo la Misa en otro idioma, me quedo en blanco, no sé rezar; ya me puse nerviosa y en mi mente daba vueltas; unos segundos; me digo: “tranquila, tienes la Misa de la parroquia, ¿qué más quieres?”. Y sigo viendo la Misa. Me empiezo a tranquilizar; llega la homilía del Sto. Padre: habla de Sta. Faustina, cuando el Señor le dice: “aún no me has presentado tus miserias”. Eso me impactó y luego, luego, me preguntaba: “es "verdad": yo me reflejo con eso que Él le ha dicho, sin querer hago lo mismo”. En seguida me levanté el ánimo y me pareció que el sol había salido: con un sol radiante me puse la Misa de la parroquia: fue especial y al final expuso el Santísimo casi una hora, ¡un regalo del Señor!, donde vi que es tan generoso. Fue el céntuplo. Cada día le doy gracias a Dios... Al final de ese domingo, veo el whatsapp del grupo: un vídeo… sobre la homilía del Misericordia; ¡confirmo mi alegría!.





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lunes, 1 de junio de 2020

A MÍ ME RECIBE


PALABRA DE VIDA                      junio 2020

Ayer hemos celebrado Pentecostés, culmen de la cincuentena Pascual, dispuestos a dejar que el Espíritu Santo, el Espíritu que nos dona el Resucitado, habite plenamente en nosotros y desde dentro, como hábil Piloto divino, nos haga navegar seguros hacia buen puerto.

            Contribuiremos también a ello si nos esforzamos nosotros cada día en poner en práctica una nueva Palabra de Vida:
        

«Quien a vosotros recibe, a mí me recibe,
y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado»
(Mt 10, 40)

El Evangelio de Mateo relata en este capítulo cómo elige Jesús a los Doce y cómo los envía a predicar su mensaje.
Son nombrados uno a uno, señal de la relación personal que han construido con el Maestro, al que han seguido desde que comenzó su misión. Han conocido su estilo, basado sobre todo en su cercanía a los enfermos, los pecadores y los considerados endemoniados: todas personas descartadas, víctimas de un juicio negativo y de las que alejarse. Solo después de estos signos concretos de amor por su pueblo, Jesús se prepara para anunciar que el Reino de Dios está cerca.
Así pues, los apóstoles son enviados en nombre de Jesús, como sus «embajadores», para acogerlo a Él a través de ellos.
Con frecuencia, los grandes personajes de la Biblia que abren el corazón ante un huésped inesperado, que no entra en sus planes, reciben de ese modo la visita de Dios mismo.
A día de hoy, sobre todo en culturas que mantienen fuertes lazos comunitarios, el huésped sigue siendo sagrado, aunque sea desconocido, y se le reserva un lugar principal.

«Quien a vosotros recibe, a mí me recibe,
y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado».

Jesús enseña a los Doce: deben ponerse en camino, con los pies descalzos y con poco equipaje: una alforja ligera, una sola túnica… Deben dejar que los traten como a huéspedes, estar dispuestos a aceptar las atenciones de los demás con humildad; ofrecer gratuitamente ayuda y cercanía a los pobres y dejar a todos la paz como regalo. Como Jesús, serán pacientes ante la incomprensión y la persecución, seguros de que el amor del Padre los asistirá.
De este modo, quien tenga la suerte de encontrarse con alguno de ellos podrá experimentar en verdad la ternura de Dios.

«Quien a vosotros recibe, a mí me recibe,
y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado».

Todos los cristianos tienen una misión como discípulos: testimoniar con mansedumbre, primero con la vida y luego también con la palabra, el amor de Dios que ellos mismos han conocido, para que se convierta en una gozosa realidad para muchos, para todos. Y ya que han encontrado acogida ante Dios a pesar de sus fragilidades, su primer testimonio será precisamente acoger con delicadeza a los hermanos.
En una sociedad donde lo más normal es buscar el éxito y la autonomía egoísta, los cristianos están llamados a mostrar la belleza de la fraternidad, que reconoce que nos necesitamos unos a otros y activa la reciprocidad.

«Quien a vosotros recibe, a mí me recibe,
y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado».

Esto escribe Chiara sobre la acogida evangélica: «[…] Jesús ha sido la manifestación del amor plenamente acogedor del Padre del cielo por cada uno de nosotros y del amor que deberíamos tener, en consecuencia, unos con otros. […] Por eso, procuremos vivir esta Palabra de vida ante todo en nuestras familias, asociaciones, comunidades y grupos de trabajo, eliminando en nosotros juicios, discriminaciones, prevenciones, resentimientos e intolerancias hacia este o aquel prójimo, tan fáciles y frecuentes y que tanto enfrían y comprometen las relaciones humanas e impiden el amor mutuo, bloqueándolo como la herrumbre. […] Acoger al otro, al distinto a nosotros, es la base del amor cristiano. Es el punto de partida, el primer peldaño para construir esa civilización del amor, esa cultura de comunión a la que Jesús nos llama sobre todo hoy»[1].

LETIZIA MAGRI







[1] Cf. C. Lubich, Palabra de vida, diciembre de 1992, en Palabras de Vida (ed. F. Ciardi), Ciudad Nueva, Madrid 2020 (próxima publicación).

domingo, 31 de mayo de 2020

LIMPIOS VIVIENDO LA PALABRA

VIDA DE LA PALABRA                       últimas semanas de MAYO

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de mayo («Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado», Jn 15, 3) y la de abril («Dichosos los que no han visto y han creído», Jn 20, 29):

1.-        Dios saca bienes de todo, incluso de allí donde nosotros no vemos más que males. Después de 3 años y medio viviendo aquí… por primera vez… mis oídos no oyen ese run-run… que aumentaba al abrir las ventanas a la par que entraba un aire con bastante polución: durante las semanas de confinamiento, al no haber movilidad, la autopista A6 la veía prácticamente vacía desde mi ventana. Era para mí un motivo de dar gracias a Dios esos días por aire cada vez más limpio y por desaparecer la contaminación acústica a la que me costó mucho acostumbrarme (sobre todo durmiendo).
1b.-     Hace unas semanas me llega un correo-e.: “…de un tiempo a esta parte me estoy reencontrado con Jesús en mi vida mediante las publicaciones web de los focolares y actividades interactivas de la parroquia del pueblo; estoy pasando por un momento difícil y veo que necesito de Jesús, pero muchas veces me siento como un poco perdido…”. En su niñez estuvo en uno de los grupos que yo llevaba en la parroquia de su pueblo cuando yo servía allí, en los que tratábamos de poner en práctica la Palabra de Vida tanto niños o jóvenes como adultos (y a veces todos juntos).
Había vuelto a contactar con él hará casi 5 años con motivo de una peregrinación de su madre y desde entonces le envío este correo de la Palabra de Vida.
Lo llamo y tenemos una profunda y larga conversación, que nos prometemos repetir a menudo. A raíz de ello empieza comunicación por whatsapp sencilla, pero vital y profunda. Pocos días después, en uno de esos mensajes, me escribe: “…ayer por fin pude confesar y estoy deseando recibir a Jesús después de tanto tiempo: deseo que la Eucaristía me cambie y me haga dejarme llevar por Él…”. Y luego añade: “¿cómo puedo prepararme bien a recibirlo?”.
         Verdaderamente la Palabra de Dios (tal como promete la de mayo) se quedó grabada en su niñez (y la retomó hace pocos años) y realmente produce limpieza, salvación.
Y me manda una foto de sus hijas que están coloreando la Palabra de Vida adaptada para niños en viñetas y que yo le había enviado pocos días antes.
1c.-      El último año en aquel pueblo, con algunos de esos grupos, me puse a enseñarles a tocar la guitarra: había una niña de solo 10 añitos que, por ser demasiado pequeña, al principio dudé que se incorporara al aprendizaje. Lo único importante era tener a “Jesús en medio” por el amor recíproco entre unos y otros. Pero a todos los que he ido enseñando los pocos rudimentos que yo sé, (también en otras parroquias por las que luego he pasado), luego tocan mucho mejor que yo.
         Ya de jovencita, la volví a ver y contenta me dijo que (yo ya no me acordaba) tocaba porque yo le enseñé con las canciones del GenRosso y del Gen Verde. Y poco después empecé a darle de nuevo la Palabra de Vida, pero ya por entonces enviada por correo-e.
         Me ha escrito por whatsapp estos meses, (ya madre de familia), mandándome vídeos que se grababa cada día durante estas semanas al finalizar el “aplauso a los sanitarios” de las 20:00, en los que ella tocaba desde su balcón para toda la urbanización (que los vecinos agradecían) canciones de vario tipo, la mayoría religiosas o de evangelización.

2.-        El día de mi cumple salí (como todas estas semanas) temprano a hacer una caminata; siendo sábado, no me crucé con muchos coches, pero tampoco con tantas personas, así que ese día me quité la mascarilla; ¡y en la zona de campo pude oler primaveralmente tantas flores!, (aunque con un poquito de prudencia, por mis alergias): disfruté alabando a Dios por esos perfumes, por la multitud de pajarillos con diversidad de trinos, por el gallo y el perro; por la vistosidad de colores que me pareció un ramillete que María en su mes (y en su día) me regalaba.
Volviendo ya a la parroquia, otros dos preciosos regalos, la primera llamada (de las muchas de ese día) para felicitarme y advertirme que acababa de empezar en La 2 un concierto nada menos que de la Filarmónica de Viena. Si el cielo, dicen algunos místicos, es “la música de las músicas”…
Y sin acabarlo, mientras me dispongo a bajar a la parroquia a sentarme a confesar… me llega otro regalo por whatsapp: un video con recopilación de varios trocitos grabados “ad casum” por distintas personas felicitándome: “dijiste que no valía solo escuchar, tampoco reflexionar. Lo importante son las obras de amor concretas. Te oí hablar del amor recíproco. Reflexioné sobre ello. Tú has dado mucho amor, pero para que sea recíproco, tiene que regresar a ti. Aquí va la palabra transformada en algo concreto”; “obra del Espíritu Santo. A mí me dio la idea pero no tenía ni idea de lo que resultaría pues luego ha sido inspiración de cada uno”.
Me emocionó por el detalle, por la reciprocidad (¡que posibilita captar la presencia de “Jesús en medio” resucitado!), por el estar trabajado poniéndose de acuerdo, por buscar a tantas personas, por lo que dice cada uno, por tanto amor en todo ello y cada uno preparando su vídeo (alguno, disimulando sus graves problemas y preocupaciones), ... ¡incluso mi familia aparecía en uno de esos trocitos, y cantaban, con pequeña coreografía engarzada cada uno, “no hay nada más lindo que la familia unida…”!
Y agradeciendo en el alma por todo a cada uno y, sobre todo, al Señor, a cada cosa le repetía Él en mi interior: pero “Tú, Señor, eres mi único Bien”.


Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de mayo («Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado», Jn 15, 3), la de abril («Dichosos los que no han visto y han creído», Jn 20, 29) y la de marzo («Todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque esta es la Ley y los Profetas», Mt 7, 12):

1.-        “…hace cuatro días me dejaron con el móvil colapsado, casi incomunicada; no es que estuviera enfadada, (bueno en algún momento, sí): les había dicho a muchas de mi WhatsApp, que no me mandaran fotos y menos aún vídeos, pues lo tenía bloqueado; que les avisaría, pero seguían igual o más. Pero al tercer día me fui a misa y oigo dos cosas que no me gustaron y de repente me vino un bajón y… de repente miro al Señor y le digo: “por qué estoy así”. Y de repente como que si oyese en mi interior: “estas son tus cruces; ¿no me pides que te dé algo?: ahí lo tienes, apóyate en Mí”. De repente estaba yo feliz: le di las gracias….

2.-        “… ¿te acuerdas que hace unos días limpié el espacio sin jardín que hay en la acera cerca del piso donde vivo? [( cfr. Nº 1 “vuestras experiencias”, de correo mitad de mayo)]. Pues hoy estaba también con mucha basura… y me atreví a decirle al okupa que vive en un local justo enfrente (después de rezar por él un rato) que si me ayudaba a limpiarlo, le pagaba. Me daba mucho reparo, pues tiene pinta de persona peligrosa, (y ya sabes que yo soy pequeñita). Me dijo que ni aunque le pagara.   Al rato volvió a aparecer por allí y me dijo que me ayudaba ¡sin que yo le pagara!, pero que se iba a llevar una planta silvestre que había crecido ahí. Estuvimos mucho tiempo, sacamos más de 6 bolsas grandes de basura: desperdicios, ropas, botellas, botes… Nunca ese sitio ha estado limpio: cuando lo veas, ni te lo vas a creer... Al final yo me encontraba… ¡feliz!
            Pues al día siguiente, cuando bajaba la basura, veo a un grupo de chicos ahí cerca haciendo botellón (a pesar del “estado de alarma”): con un poco de miedo, me armé de valor y le pedí luz, fortaleza y paciencia al Señor y, con las mejores palabras y amabilidad que pude les expliqué que ese sitio después de meses (¡años!) estaba limpio, como veían, y que si eran tan amables y por favor que no dejaran restos cuando acabaran, sino que los tiraran a los contenedores allá enfrente: me miraron como rara y algunos soltaron risillas (¡o risotadas¡). Al día siguiente, cuando pasé por ahí, mi sorpresa fue mayúscula: ¡estaba todo limpio! ¡Y yo, que incluso había sospechado que a lo mejor, solo porque les hablé con amabilidad, hasta lo mismo dejaban aposta más botellas y restos! Quedé muy contenta en mi alma y agradecida al Señor….



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domingo, 17 de mayo de 2020

LIMPIOS POR LA PALABRA


Ya enfilamos las últimas 2 semanas de Pascua hacia su culmen con Pentecostés. Que el optimismo del desconfinamiento, no sea fatuo. Nos ayudará a todo ello el renovar la intensidad de vivir la Palabra de mayo («vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado», Jn 15, 3) y las experiencias:




DESEAR EL BIEN DEL OTRO


Siempre. El bien para todos. Incluso para los que hacen el mal. Solo cabe desearles un "daño": el de la luz en los ojos, para que vean el Verdadero Bien y se sumen a practicarlo. Así hace Dios con nosotros. Todo es GRACIA suya.

P. MANUEL MORALES, O.S.A, Comentario al Pasapalabra diario del viernes 8 mayo





SER LIBRES DE TODOS LOS APEGOS

“Pero ¡qué angosta es la puerta y qué escabroso el camino que conduce a la salvación! y qué pocos son los que lo encuentran.” (Mt. 7,14). En la antigüedad las ciudades fortificadas tenían también pequeñas puertas, muy estrechas. Para entrar por ellas era necesario despojarse de todo lo que uno traía, inclusive las armas. Sin embargo, quien lograba entrar, era bien recibido y vivía en paz en aquella fortaleza.
Este es el significado de las enseñanzas de Jesús cuando dice que la puerta y el camino que conducen a la vida son estrechos. Nadie consigue pasar por ellos llevando sus apegos. Es necesario liberarse de todos ellos.
Libres de todo y de cualquier apego, podemos amar al hermano, podemos vivir el amor recíproco.
Pasar por la puerta estrecha librándonos de los apegos es un desafío, pero es el modo por el cual podemos conocer la verdadera libertad y tener una vida plena.

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al Pasapalabra diario del miércoles 13 mayo



MANTENGAMOS VIVO EL AMOR ENTRE NOSOTROS

[…] "Para mantener siempre viva la unidad (...) sirve mucho, por ejemplo, la comunicación de las experiencias sobre la Palabra de Dios (...). 
       También los coloquios con los responsables (...). 
Es muy útil e indispensable la hora de la verdad en la que todos se echan una mano, no sólo para quitar los defectos, sino también para aumentar las propias virtudes. 
Y, por último, no se puede prescindir de la comunicación de la propia alma, en los diferentes momentos de su camino, siempre en los límites de la prudencia (...). 
       Es un camino, en fin, que se hace juntos, en el que se busca la santidad del otro como la propia, porque lo que cuenta más es la gloria de Dios". [...] 

CHIARA LUBICH, A un grupo de Obispos, febrero 1984




LLEVAR LA PAZ A NUESTRA SOCIEDAD:
ATENDAMOS A LOS MÁS NECESITADOS

Soy ciudadano de un MUNDO UNIDO cuando llevo una vida sobria y honesta, y me considero "administrador" (dueño absoluto es solo Dios) de mis bienes, consciente siempre de que lo superfluo mío puede ser a otros necesario.

P. MANUEL MORALES, O.S.A, Comentario al Pasapalabra diario del miércoles 6 mayo





CUANTO MÁS AMAMOS AL HERMANO,

MÁS DESAPARECE EL DOLOR


En este momento de prueba, soledad, angustia y consternación, sentimos la necesidad de volver a descubrir el significado de la vida y la muerte, de lo que no pasa y permanece eternamente. Nuestros corazones, purificados por el dolor y desarmados, se unen para implorarte a Ti, el Todopoderoso, el Clemente, el Misericordioso, Padre de todos nosotros.
Fortalece en nosotros la fe de que todo lo que permites es para un bien mayor y de que nada de lo que sucede está fuera de Tu bondad infinita.
Ayúdanos a continuar el viaje de la vida con confianza y esperanza renovadas, arraigados en tu divina voluntad de cada momento presente.
Consuela a quienes sufren la pérdida de familiares y amigos; dales fuerza para seguir adelante y paciencia en la adversidad.
Haz que afrontemos la angustia por el futuro, la pérdida de trabajo, las consecuencias económicas y sociales que trae la pandemia, logrando descubrir en ellas ocasiones para vivir la solidaridad y alimentar la justicia.
Forja cada vez más en nosotros el ánimo que nos haga capaces de amar concretamente, para compartir el dolor de los que lloran y
alegrarnos con los que están alegres.
Permítenos considerar al otro como a nosotros mismos y desear para él lo que deseamos para nosotros mismos.
Concédenos experimentar, Dios Altísimo y Todopoderoso, que cuanto más amemos al hermano, olvidándonos de nosotros mismos, más desaparezca el dolor y más permanezca en nuestro corazón la dulzura inefable y tangible de Tu presencia.
Dales vigor, salud, protección y sabiduría a médicos, enfermeros, personal sanitario y a todos los que trabajan en favor de los hermanos enfermos y necesitados, para que puedan ser Tus instrumentos a la hora de cuidarlos.
Oh Dios, Luz del mundo, haz que los científicos sean iluminados por Tu Sabiduría y pongan su conocimiento al servicio del bien de toda la humanidad.
Sostén a los líderes de las naciones y a todos los que deciden el destino de los pueblos, para que sepan tomar decisiones con amplitud de miras y encuentren soluciones sociales y económicas en favor de los más débiles. Toca sus conciencias, para que puedan encontrar la manera de prevenir los conflictos y promover la paz. Que cada uno se sienta responsable no solo de su propio pueblo, sino de toda la humanidad.
Que María, amada y venerada por muchos, nos ayude a mantenernos firmes en la fe y llevar consuelo y esperanza a todos.
Amén.

MARIA VOCE (EMMAUS), Oración para la jornada del 14 de mayo implorando el final de la pandemia



sábado, 16 de mayo de 2020

PAUTAS PARA REAPERTURA DE CULTO PÚBLICO

En diversos carteles a continuación tienes unas pautas a seguir para reanudar el culto público. A partir de ahora habremos de tenerlas muy en cuenta cada vez que accedamos a una iglesia, nuestra casa común de hijos de Dios.

"Pinchando" a continuación puedes leer las orientaciones generales que la Conferencia Episcopal Española ha indicado para toda España: pautas fijadas por la Conferencia Episcopal Española

Estas son adaptadas con alguna particularidad a cada diócesis: Madrid retoma el culto público el lunes 18 mayo 2020. Actualización normas 31 mayo normas culto público en Archidiócesis Madrid 2021

.



    Y también a cada parroquia. Como el aforo está limitado a 75% (mayo 2021), solo podrán entrar en nuestro templo parroquial 165 personas; los días de diario no habrá problema.

    Agrandando el cuadro siguiente puedes leer y memorizar las que hay que tener en cuenta al venir a nuestra Parroquia, consciente de que garantizar la salud pública es «un deber moral de justicia y de caridad»:

    Y a la hora de comulgar, ya sabes: con fe y amor infinitos, con toda delicadeza y amor para con Dios. Para ello sigue estas recomendaciones para hacerlo con respeto:


En el primer periodo del "confinamiento duro", los obispos dispensaron del precepto dominical, pero santificar las fiestas (¡eso nunca se puede dispensar, por ser un mandamiento de la ley de Dios!) de otra manera: haciendo un rato de oración en familia leyendo algunos pasajes de la Biblia (especialmente las lectura de la Misa de ese día), o seguir la Misa por los medios de comunicación con respeto y reverencia (y hacer la comunión espiritual):


Aquí tienes algunas de las retransmisiones de la Misa para poderla vivir desde tu hogar (si estás en las condiciones dichas arriba), ¡pero no nos hagamos cómodos!: Dios pidió a Abraham "sal de tu tierra". Si no es de fuerza mayor, ¡es indispensable participar de la Eucaristía con la comunidad en el templo (y no podemos conformarnos con la comunión espiritual: es más, esta es verdadera y tiene sentido solo cuando nos abre de verdad el "hambre" de comunión sacramental y se anhela esta):




PARA SABER MÁS:

Canon 1247: El domingo y las demás fiestas de precepto los fieles tienen obligación de participar en la Misa; y se abstendrán además de aquellos trabajos y actividades que impidan dar culto a Dios, gozar de la alegría propia del día del Señor, o disfrutar del debido descanso de la mente y del cuerpo.

Canon 1246 § 1. El domingo, en el que se celebra el misterio pascual, por tradición apostólica ha de observarse en toda la Iglesia como fiesta primordial de precepto. Igualmente deben observarse los días de Navidad, Epifanía, Ascensión, Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, Santa María Madre de Dios, Inmaculada Concepción y Asunción, San José, Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y, finalmente, Todos los Santos.

El fiel está obligado a oír Misa entera todos los domingos y fiestas de precepto, obligación que conlleva pecado grave si no se cumple. El n. 2181 del Catecismo de la Iglesia Católica recuerda que “los fieles están obligados a participar en la Eucaristía los días de precepto, a no ser que estén excusados por una razón seria (por ejemplo, enfermedad, el cuidado de niños pequeños) o dispensados por su pastor propio (cf. CIC can. 1245). Los que deliberadamente faltan a esta obligación cometen un pecado grave”.

La obligación de oír Misa afecta a todos los fieles católicos desde el uso de razón que no estén legítimamente impedidos ni hayan recibido una dispensa.
Obliga desde los siete años: el canon 11 establece que las leyes meramente eclesiásticas obligan a los fieles “siempre que tengan uso de razón suficiente y, si el derecho no dispone expresamente otra cosa, hayan cumplido siete años”.... Los ancianos están obligados a oír Misa, aunque no pocas veces de modo habitual estarán legítimamente impedidos por razón de las enfermedades y achaques que la edad avanzada suele conllevar.

No obliga a quienes estén legítimamente impedidos. El Catecismo de la Iglesia Católica recuerda que “los fieles están obligados a participar en la Eucaristía los días de precepto, a no ser que estén excusados por una razón seria (por ejemplo, enfermedad, el cuidado de niños pequeños)” (n. 2181). Otros ejemplos serían el de aquellos que legítimamente trabajen el domingo (policías, médicos, etc.) o quienes viven en un lugar en el que no se celebra la Misa.


Para ampliar más info (y de donde han sido tomados estos últimos párrafos): ius canonicum: precepto de oír Misa