sábado, 16 de septiembre de 2023

ALABAR A DIOS EN TODO MOMENTO

 VIDA DE LA PALABRA                     primeras semanas SEPTIEMBRE

  

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de septiembre («Todos los días te bendeciré, alabaré tu nombre por siempre», Sal 145 [144], 2) y la de agosto («Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas», Mt 15, 28):

1.-        La PdV del mes me está ayudando a vivir más unido al Señor bendiciéndole en continua alabanza, hasta en las cosas más sencillas.

P.ej., fregando los platos después de las comidas, (aunque no me gusta), a menudo me recordaba estar contento agradeciéndole porque teníamos agua en los grifos y por las cualidades de “la hermana agua que limpia y da frescor”.

O contemplando las nubes o el cielo, (incluso los rayos y relámpagos, aunque… no sin mucho respeto…) alabándolo por su grandeza.

También paseando por el campo anocheciendo, (eran los dos últimos días de la última ola de calor), me salía espontáneo (más allá de ver las plantas casi grises y medio calcinadas por el verano) cantar en voz alta con quien iba “gracias, Señor, por tu Amor; gracias porque te encontramos siempre…”.

Lo mismo también las pocas oportunidades que he tenido estos últimos días de nadar al aire libre (a pesar del fresquito) glorificándolo por sentir mi organismo vivo y poder hacer ejercicio, y por notar el agua que me envolvía del todo igual que su Amor aunque no siempre se lo agradecía suficientemente.

También contemplando a los peques, (sobre todo a los bebés), que venían con sus padres a la Misa: me paraba en la puerta un instante junto con sus padres y abuelos y bendecía en voz alta al Señor, único dueño de la Vida. Y lo mismo con las personas mayores que visito en sus casas, contemplando sus arrugas, o en la Residencia de mayores donde hemos iniciado un voluntariado parroquial.

O cuando alguna persona me recriminaba alguna cosa, (más allá que yo pensara que tuviera o no razón), trataba de descubrir algo bueno y que el Señor me quería corregir en algo o hacer avanzar, y bendecirle a Él por ello. P.ej., alguien se quejó que no le advertí de una serie muy formativa en Radio María; después de pedirle perdón, se me ocurrió para reparar, mandarle el enlace a los podcasts de ese programa; y entonces me vino la idea de ponérmelo yo también con un enlace directo en la pantalla de mi móvil y poder escuchar los que me había perdido otras semanas; y era bendecir al Señor por la “reprimenda” y por la posterior idea.

O briznas de hierba o alguna florecilla entre el asfalto o las baldosas venciendo ese medio hostil y recordándome al Dueño de la vida que nos puede hacer florecer donde nos pone, incluso en el medio más adverso. Etc., etc.

 

2.-        Ayer llegó un matrimonio a la parroquia preguntando por la Misa vespertina: era una hora después y no podían esperarse. Hablando con ellos descubrí que iban al centro Mariápolis y les informé que allí la habría a la misma hora que aquí, con lo cual les venía genial.

Cuando me preguntaron el modo de llegar allí, me percaté que traían las maletas, es decir, venían en transportes públicos. Así que, sin decirles nada, cerré el despacho parroquial y les hice seña que me siguieran: pensaban que les iba a dar indicaciones, pero cuando vieron que estaba yo abriendo la cochera, me dijeron, “¡no queremos interrumpirte!; dinos el bus”. Naturalmente los llevé en mi coche charlando amigablemente.

 

3.-        Anteayer llegó a visitarme un sacerdote burundés, que, después de muchos años, volvía unas semanas a España. Como le costaba recordar el español, procuré hablar despacio vocalizando, y no mostré ninguna impaciencia, sino sonrisas, mientras él trataba de elaborar sus frases. Fueron unas horas bonitas de fraternidad que terminamos leyendo juntos la PdV y meditándola un rato en silencio y luego le conté alguna de estas experiencias para acabar rezando juntos las Vísperas. Le regalé el librito que escribimos sobre José Varas, a quien también conoció bien hace años.

3b.-     Recordamos juntos cómo nos conocimos: hará 15 años o más, cuando yo vivía también en Las Matas, pero en comunidad con 4 sacerdotes en la Casa “Cor Unum”, cerquita del centro Mariápolis. Un buen día de septiembre se presentaron dos seminaristas africanos sonrientes y a la vez temerosos. Estudiaban en Toledo y en una excursión, en una iglesia vieron en la mesita de atrás las hojitas mensuales de la Palabra de Vida: ¡les dio un vuelco el corazón! Ellos pensaban que había Focolares solo en su país y en Italia. Miraron la dirección en la letra pequeña y en cuanto pudieron, se desplazaron a Madrid a la Editorial Ciudad Nueva y les acogieron y se la enseñaron y les facilitaron la dirección de los sacerdotes que trataban de vivir la Palabra de Vida. Y después de muchas peripecias de caminatas y transportes públicos, se presentaron en nuestra casa, a la que luego volvían de vez en cuando y al centro Mariápolis.

3c.-      Sabía que le haría ilusión volver al centro Mariápolis, así que lo llevé allí. Yo tenía que regresar a la Misa de la parroquia, pero previamente había avisado al sacerdote que iba allí a celebrar la Misa y a la gente de la comunidad, que le acogieron muy bien y luego lo llevaron a Madrid. Decía luego él: “…esta tarde ha sido muy estupenda para mí y me acordó muchas cosas tanto en mis años de formación tanto en el inicio de mi contacto directo al movimiento…“.

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de Vida de septiembre («Todos los días te bendeciré, alabaré tu nombre por siempre», Sal 145 [144], 2), la de agosto («Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas», Mt 15, 28) y la de julio («Todo aquel que dé de beber tan solo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa», Mt 10, 42):

1.-        “desde el miércoles ya estoy gracias a Dios en casa. Esos quince días que he pasado en el hospital han sido para mí un verdadero tormento, tanto en el plano físico como psíquico. Yo, acostumbrada a ser la fuerte de la familia, era dependiente total. Y ante la perspectiva incluso de poder quedarme paralítica, como le dijeron a mis hijos. Gracias a Dios la operación ha sido un éxito.

Sigo dolorida, pero puedo andar sola. En los momentos más difíciles siempre decía "Protégeme, Dios mío, que me refugio en Ti". Ha sido una cura de humildad y de paciencia. 

Y, por supuesto, de todo esto ha salido algo muy bueno: yo llevaba 8 años pidiendo diariamente a Dios por la reconciliación de mis hijos, y este accidente mío ha sido la forma en que Dios los ha unido. Del mismo modo que a mi hermana conmigo. 

            Muchas gracias a todos por vuestras oraciones.

 

2.-        “he venido a la misa en… Dinamarca. Estoy aquí para trabajar por unos meses... No entiendo nada de danés, pero leo en el móvil las lecturas y el evangelio. Intento seguir la misa igual.

Me da mucha alegría ver a tanta gente de diferentes países de todas las culturas: veo en esas facciones diferentes el Amor de Dios, todos reunidos y la lectura de hoy 10 de septiembre “donde 2 o 3 estén reunidos en mi nombre, Yo estoy en medio…”. ¡Qué lindo vivir estas experiencias en la Fe!

Dios siempre tiene regalos para mí, me siento Bendecida.

En la iglesia hay familias y personas de todas las nacionalidades y en el momento de La Paz, con el gesto y sonreírles a todos manifestamos la fraternidad. Eso me gusta mucho.

2b.-     También en el trabajo ayudo a mis compañeras y les ofrezco mi sonrisa: aunque me comunico en inglés, a veces no me salen las palabras, pero intento regalar una sonrisa y minimizar las diferencias.

Cada día rezo el Rosario y le entrego a la Virgen mi día y ella con su amor me da la fuerza a estar bien: aunque extrañé mucho al principio, ahora lo llevo con Alegría cada día; gracias a la Oración se me está haciendo liviana y llevadera la experiencia.

Paco, aquí te mando mi aporte para los mails de la palabra de Vida. Gracias.

 

3.-        “¡Muchas gracias Paco por acordarte, qué detalle más bonito! Es mañana el cumple… y 2 años también del inicio de la enfermedad de mi marido...: se encuentra bien gracias a Dios, muy animado y abandonado a la voluntad de Dios; la quimio le sentó muy bien, no tuvo muchos efectos secundarios. Le llevé al neurocirujano que le operó para pedir una segunda opinión y nos confirmó que estaba muy extendido y no podía operar: al parecer hay 4 focos tumorales en diferentes zonas, es una barbaridad. Si Dios no hace un milagro, puede que ni siquiera termine el año. Así que intensificamos oraciones y fe y abandono en Dios que cuida de nosotros nueve cada día y nos acompaña sin dejarnos un momento. Sigo rezando la estampa de Luminosa cada noche y sigo viendo “señales de rosas”.

 

 

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viernes, 15 de septiembre de 2023

EN PENAS Y ALEGRÍAS GLORIFICAR SIEMPRE A DIOS

Aquí te copio unos textos (y experiencias) que nos puedan ayudar a recordar e intensificar esta segunda parte del mes el vivir más y mejor la PdV de septiembre («Todos los días te bendeciré, alabaré tu nombre por siempre», Sal 145 [144], 2):

 

 

 

ALABAR A DIOS

 

Estarle reconocidos, hablarle, expresarle nuestro amor, nuestro agradecimiento, admirar su obra en la naturaleza y en esta "pequeña creación" que soy, que somos. ¿Verdad que es una pena vivir como si Dios no existiera?

 

P. MANOLO MORALES, O.S.A., Comentario al Pasapalabra diario, 1 de septiembre

 

 

 

 

 

COMPARTIR NUESTRAS IDEAS POR AMOR

 

Si esta postura fuera asimilada por todos, no habría disputas de ideas y de posiciones; no habría polarizaciones ni divisiones entre nosotros. Sólo habría un profundo respeto por las ideas de los demás.

Se puede, empezando cada uno personalmente: puedo ofrecer mi idea, mi visión de las cosas, mi opinión personal, por amor a los demás. Y de la misma manera escuchar por amor sus ideas con respeto...

Del respeto viene la tolerancia, de la tolerancia viene la aceptación del otro que es diferente a mí, de la aceptación nace el diálogo y del diálogo surge la comunión de ideas, que enriquece a todos.

A esto se le llama civismo. A esto se le llama la civilización del amor.

 

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al Pasapalabra diario, 15 de septiembre

 

 

 

 

 

COMPARTIR NUESTRAS IDEAS POR AMOR

 

Es el gran dolor que padecemos: ver cómo la falacia y la astucia de "ciegos guías de ciegos" conducen al error a sociedades enteras. Por eso, que nuestro hablar proceda, sí, del amor, pero nuestro callar no sea por cobardía.

 

P. MANOLO MORALES, O.S.A., Comentario al Pasapalabra diario, 15 de septiembre

 

 

 

 

 

 

TENER UN CORAZÓN LIBRE PARA AMAR

 

Entiendo esta libertad del corazón en el sentido de que me libero de todas mis preocupaciones, de todos mis problemas personales, de todas mis tareas, sentimientos, deseos, conocimientos, para estar completamente disponible para cada prójimo que viene a mi encuentro.

Si no doy este paso de "vaciarme" de mí para "llenarme" del otro, no daré al otro la acogida que espera, desea y necesita. El otro se siente realmente amado de modo puro y ocurre un fenómeno en mí: encuentro luego la luz para resolver mis problemas personales, adquiero equilibrio en mis sentimientos y mi fe se convierte en una relación de amor y gratitud a Dios.

Para amar debo tener el corazón libre y cuando amo, experimento la verdadera libertad.

 

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al Pasapalabra diario, 16 de septiembre

 


 

viernes, 1 de septiembre de 2023

SIEMPRE ALABAR Y BENDECIR

PALABRA DE VIDA                      septiembre 2023


 

«Todos los días te bendeciré,

alabaré tu nombre por siempre»

(Sal 145 [144], 2)

 

La Palabra de la Escritura que se nos propone en este mes para ayudarnos en nuestro camino es una oración, un versículo del salmo 145. Los salmos son composiciones que reflejan la experiencia religiosa individual y colectiva del pueblo de Israel en su recorrido histórico y en las vicisitudes de su existencia. La oración hecha poesía se eleva al Señor como lamento, súplica, acción de gracias y alabanza. Desde esta perspectiva, hay toda una variedad de sentimientos y actitudes con los que el ser humano expresa su vida y su relación con el Dios vivo.

El tema de fondo del salmo 145 es la realeza de Dios. El salmista exalta la grandeza de Dios basándose en su experiencia personal: «Grande es el Señor, muy digno de alabanza» (v. 3); magnifica su bondad y la universalidad de su amor: «Bueno es el Señor para con todos, tierno con todas sus criaturas» (v. 9); reconoce su fidelidad: «Fiel es el Señor en todo lo que dice» (v. 13b), e incluso abraza a todos los seres vivos en un canto cósmico: «Que bendigan los vivientes su nombre sacrosanto, para siempre jamás» (v. 21).

 

«Todos los días te bendeciré, alabaré tu nombre por siempre».

 

Sin embargo, el hombre moderno se siente a veces perdido, con la impresión de estar abandonado a su suerte. Teme que las vicisitudes de sus días estén en manos del azar, en un sucederse de eventos carentes de sentido y de meta.

Este salmo es portador de un anuncio de esperanza tranquilizador: «Dios es creador del cielo y de la tierra; es custodio fiel del pacto que lo vincula a su pueblo. Él es quien hace justicia a los oprimidos, da pan a los hambrientos y liberta a los cautivos. Él es quien abre los ojos a los ciegos, quien endereza a los que ya se doblan, quien ama a los justos, quien guarda a los peregrinos, quien sustenta al huérfano y a la viuda […]»[1].

 

«Todos los días te bendeciré, alabaré tu nombre por siempre».

 

Esta Palabra nos invita ante todo a cuidar nuestra relación personal con Dios, acogiendo sin reservas su amor y su misericordia y poniéndonos ante el misterio a la escucha de su voz. Ahí radica el fundamento de toda oración. Pero ya que este amor nunca está desligado del amor al prójimo, cuando imitamos a Dios Padre en el amar de modo concreto a cada hermano y hermana –en particular a los últimos, los descartados, los más solos–, alcanzamos a percibir en el día a día su presencia en nuestra vida. Chiara Lubich lo resumía así en una asamblea de budistas a la que fue invitada para compartir su vivencia cristiana: «El núcleo de mi experiencia consiste en esto: cuanto más se ama al hombre, más se encuentra a Dios. Cuanto más se encuentra a Dios, más se ama al hombre».

 

«Todos los días te bendeciré, alabaré tu nombre por siempre».

 

Pero hay otro modo de encontrarlo. En los últimos decenios, la humanidad se ha hecho más consciente del problema ecológico. Los motores de este cambio son en particular los jóvenes, que proponen un estilo de vida más sobrio, que se replantee los modelos de desarrollo, que se comprometa por el derecho de todos los habitantes del planeta al agua, a los alimentos y al aire limpio y busque fuentes de energía alternativas. De este modo el ser humano podrá no solo recuperar su relación con la naturaleza, sino también alabar a Dios, al descubrir con asombro su ternura hacia toda la creación.

Así lo vive Venant, que, en su Burundi natal, ya de niño se despertaba al alba con el canto de los pájaros y recorría decenas de kilómetros por la selva para ir a la escuela; se sentía en plena armonía con los árboles, los animales, los riachuelos, las colinas… y con sus compañeros. Sentía la naturaleza cerca; es más, se sentía parte de un ecosistema en el que criaturas y Creador estaban en total armonía. Esta consciencia se transformaba en alabanza, no momentánea, sino durante todo el día.

Podríamos preguntarnos: ¿y en nuestras ciudades? «En nuestras metrópolis de cemento, levantadas por la mano del hombre en medio del bullicio del mundo, rara vez se salva la naturaleza. Pero, si lo queremos, basta con una rendija de cielo azul entre los rascacielos para acordarnos de Dios; basta con un rayo de sol, que no deja de penetrar ni siquiera entre los barrotes de una prisión; basta con una flor, una pradera o el rostro de un niño…»[2].

 

AUGUSTO PARODY REYES y el equipo de la Palabra de Vida

 



[1] Juan Pablo II, Audiencia general, 2-7-2003, Comentario al salmo 145, n. 2.

[2] C. Lubich, Conversazioni in collegamento telefonico/1 (ed. M. Vandeleene), «Opere di Chiara Lubich» 8.1, Città Nuova, Roma 2019, p. 340.

 

jueves, 31 de agosto de 2023

¡GRANDE ES TU FE!

 VIDA DE LA PALABRA                             mes de AGOSTO

 

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de agosto («Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas», Mt 15, 28) y la de julio («Todo aquel que dé de beber tan solo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa», Mt 10, 42):

 

1.-        La primera semana del mes, en mi pueblo, con mi madre disfrutamos siguiendo por TRECE TV o YouTube en directo los diversos actos de la JMJ en Lisboa con el Papa y, la verdad, fueron casi como un retiro espiritual, (que luego se prolongaba atendiendo a mi madre o paseando despacito con ella), pero con la alegría y vitalidad de lo que el Papa proponía a los jóvenes del mundo. Interiormente yo me sentía animado y con ilusión, junto con las fuerzas que se iban renovando por el descanso y el tener todos los días tiempo para hacer ejercicio y orar más.

 

 

2.-        Las vacaciones con la veintena de sacerdotes, como todos los años, una gozada pudiendo notar la presencia de Jesús en medio de nosotros por el amor recíproco, tanto en los momentos de oración común, como en los paseos o haciendo ejercicio, como en las sobremesas. Esos paseos fueron una oportunidad expresa para anticipar la PdV de septiembre, pues me salía del alma expresar con palabras o con canciones (“La ley de la vida” o “Gracias, Señor, por tu amor”, del Gen Rosso; u otras más clásicas “Laudato si”, “Señor, Dios nuestro, que admirable es tu nombre…”, etc.) y, la verdad, es que mis ojos y mis pulmones disfrutaban alabando al Creador.

 

2b.-     Estuvimos en San Sebastián, en una casa de espiritualidad desde la cual se veía muy a lo lejos la playa de la Concha con una imagen monumental del Corazón de Jesús en el contiguo monte Urkul, la cual veíamos desde el comedor y desde la terraza, recordándonos el Amor de Dios que nos mira con ilusión en todo. Luego, además, supimos que detrás de esa imagen había una capillita con el Santísimo.

 

2c.-      A mí me gustaba salir a esa terraza a leer, ("El poder de la escucha". Catequesis del Papa Francisco sobre el discernimiento), y rezar tendiendo mi mirada a lo lejos al mar y a la imagen del Corazón de Jesús y, la verdad, fueron ratos preciosos, sobre uno de los días de paz inmensa y unión con Dios, (al igual que otra de las mañanas, después de nadar media hora en el mar, y pararme a flotar boca arriba un buen rato contemplando serenamente el cielo y las nubes y sintiendo el agua y el aire). Solo "superados" por el día que fuimos a Lourdes: allí, ante la gruta en la que la Inmaculada Concepción se apareció varias veces a Sta. Bernardita en 1854 tuvimos también un rato de oración que para siempre quedará grabado en mi alma, como si fuera la mirada sonriente de la Virgen que me cubría y se complacía ante cada petición que le hacía o ante los silencios interiores con su Hijo, (y que me duró los siguientes dos días en todo lo que hacía y, ante cada persona, como si fuera Ella la que a través de mí los mirara con ternura de madre).

      Estuvimos también un día en el santuario de la Virgen de Aránzazu y en Loyola, en cuya basílica y casa natal de San Ignacio, iniciador de los Ejercicios Espirituales, encomendé esa tarea que yo con frecuencia hago para que sean de verdad un conocimiento más profundo y sencillo de Dios, y un motivo de discernimiento no solo para aquellos a quienes hablo.

 

 

3.-        Desde el día 17 ya en la parroquia, también la PdV de una "fe viva y operante", como la de la mujer cananea, me inspiraba en las tareas diarias y en pedir con perseverancia y humildad diversas cosas al Señor, convencido que ya ha escuchado a la primera, pero requiere de mi constancia y paciencia

 

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de Vida de agosto («Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas», Mt 15, 28), la de julio («Todo aquel que dé de beber tan solo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa», Mt 10, 42) y la de junio («Alegraos, sed perfectos, animaos; tened un mismo sentir; vivid en paz, y el Dios de la caridad y de la paz estará con vosotros», 2 Co 13, 11):

 

1.-        “Muchas gracias, Paco y todos, por vuestra vida que comunicáis.

Hoy os quiero yo contar también un par de experiencias de esta semana:

La primera me recuerda el pasaje del Evangelio que es lema de la JMJ: María se puso en camino para ayudar a su prima Isabel. Mi hija mayor hace un mes que tuvo una niña, la tercera. Está muy liada preparando la oposición a la que se va a preparar y también con montones de ropa para organizar sus vacaciones. Me ofrecí a ir a su casa varias mañanas. Como aún no puedo conducir por mis operaciones de cataratas, fui parte del camino andando y parte en autobús. Fue muy bonito estar a su disposición y estar con mis nietas.

1b.-     Otra experiencia ha sido antes de ayer: mi marido y yo encontramos un grupito de 6 neocatecumenales en Misa de 9:30 en nuestra parroquia. Ellos son muy entregados y venían a peregrinar y a una misión a nuestra ciudad, de camino a la JMJ. Eran 3 adultos y 3 jóvenes. No llevaban ni dinero, ni móvil: se fiaban de la providencia y habían dormido a la intemperie. Le dije a mi marido que si quería los invitábamos a comer a casa. Compramos unos pollos asados y unas tortillas, hice varias ensaladas y también preparamos helados y café. Cuando mi marido los trajo a casa, le dijeron que tenían otros 6 compañeros que tampoco tenían nada para comer, que si podrían llevarse las sobras, en caso de que hubiera. Mi marido les dijo que se vinieran todos a casa, también una chica de la parroquia se apuntó. Nosotros ese día solo éramos 5 en casa, ¡así que nos juntamos 17! Uno de ellos era cocinero y partió genial los pollos. Hubo comida para todos. Al enterarse de que somos Focolares, les dio mucha alegría. Todo el rato que estuvieron en casa fue una gran fiesta y una preciosa comunión de experiencias.

 

 

2.-        “hoy precisamente una auditoría de calidad de la residencia: ¡no te imaginas qué  rollo de papeles!. Algunas cosas están muy bien el llevar control, pero otras son una perdedera de tiempo..., pero no nos queda más remedio. El día de hoy desde las 8:45 a 15:30, ofrecido por amor y esto es lo que cuenta.

La verdad, que mucho trabajo, pero créeme que con mucha paz tratando de acoger el día  a día como el Señor me lo va poniendo, acogiéndolo como Su voluntad: este es el gran valor y el único  importante estar siempre acogiendo como amor al Amor que se hace presente con Su gracia y paz.

2b.-     Otro gran gozo que te quiero compartir es que hemos estado haciendo unidad tres personas por un residente que se encuentra bastante mal y después de una vida... aceptó confesarse, comulgar y recibir la unción: no te imaginas con qué lucidez y alegría pasó todo el día. Lo bonito en uno con el que estábamos unidas era un mismo residente para hacerle sentir bien quiso comulgar y recibir junto la unción, se me ha hecho presente la fuerza y unión de la oración. De verdad, gracias: el bien de la PdV es viva y eficaz.

 

3.-        “el 1 de Agosto he tenido literalmente la viva prueba de la PdV de Julio, no sabría elegir un mejor ejemplo para despedirla y dar comienzo al nuevo mes.

Eran las 12:30 de la mañana, y me encontraba teletrabajando cuando escuché el timbre. Normalmente estoy en la oficina…, pero con las vacaciones de verano, solicité quedarme en casa.

Lo primero que pensé fue que eran vendedores o anunciantes, pues no esperaba ningún paquete ni tampoco visita.

Al abrir la puerta, encontré un hombre con la cara desencajada y un aspecto desangelado, que me pidió sin más dilación un vaso de agua. Mi primera reacción fue juzgarlo: su apariencia, su vestimenta y su cara daban síntomas de haber pasado una vida en la calle y su cara me transmitió que había sufrido adicciones. Además llevaba una mochila aparentemente casi vacía y una carpeta.

Motivado por la desconfianza, el miedo, (a los robos que suele haber en esta época de verano en donde verifican si estás o no en casa), y la mala espina,

encontré cualquier excusa para cerrar la puerta de forma educada... Su cara mostró decepción y se dispuso en su ardua tarea de conseguir ese vaso de agua en las casas colindantes.

Una vez entré de nuevo en casa, me quedé pensativo, sabía que no estaba orgulloso de lo que había hecho, no sólo de negarle un vaso de agua en un día caluroso (podría sufrir un golpe de calor), sino de tener un pensamiento negativo hacia otra persona sin conocer su pasado y por qué estaba allí.

Al instante entendí que por encima de todos esos malos prejuicios, fuera o no una mala persona, estaba la PdV que tanto habíamos orado en Julio. Acto seguido, abrí rápidamente la nevera y encontré una botella pequeña de una bebida isotónica. Salí corriendo a la calle y allí estaba al final de la avenida a punto de cruzar en la intersección...

Eché a correr pues no me salía ni un silbido y no me escuchaba al llamarlo.

Cuando me aproximé, se dio la vuelta, y tambaleándose sobre sus pasos le di la botella y le aconsejé que buscara una sombra. Él únicamente dijo “gracias”, eran sinceras, pero su gesto en la cara seguía indicando algún tipo de sufrimiento pasado y presente.

Hoy me llevo una gran lección, seguir obrando con las enseñanzas de la palabra de vida, sin buscar excusas ni prejuicios, todos tenemos que encontrar nuestro camino.

 

4.-        “hacer muchos actos de amor a lo largo del día, así construyo "puentes" y ayudo a superar las divisiones, practico el perdón y recomienzo las veces que sean necesarias, estas son cualidades del amor cristiano.

Así pues, tanto si estoy trabajando como descansando, en donde esté lo puedo hacer, esas pequeñas cosas que con el amor recíproco puedo cambiar, alegrar al que tengo a mi lado, todo lo puedo transformar en servicio pues el amor llama al amor.

 

 

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lunes, 31 de julio de 2023

FE VIVA Y OPERANTE

PALABRA DE VIDA                              agosto 2023

 

 

«Mujer, grande es tu fe;

que te suceda como deseas»

(Mt 15, 28)

 Jesús se dirige hacia la región de Tiro y Sidón, en tierra extranjera. Parece buscar, por fin, un poco de reposo con los suyos, y quizá también soledad, silencio, oración y refugio. De improviso les llegan los gritos de una mujer que, como otros personajes de los Evangelios, no tiene nombre. Su presencia incomoda y molesta a los discípulos, que le «imploran» a Jesús que la atienda para librarse de ella: «viene gritando detrás de nosotros». La mujer no se paraliza por no ser israelita, ni por ser mujer, ni porque el Maestro la ignore. Es una madre desesperada por su hija, «malamente endemoniada». Se acerca a Jesús con la tenacidad de querer un encuentro personal con él y consigue «postrarse ante él» mientras insiste en pedirle ayuda. Jesús le dirige palabras de una dureza inaudita: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos».

 

«Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas».

 

La mujer acepta la negativa; comprende que su mundo no forma parte de la misión primaria de Jesús; asume que su Dios no es una máquina dispensadora de gracias, sino un padre que pide una relación acorde con la verdad, que pasa por reconocer también la propia pobreza personal. Esta mujer, consciente de esto, mira a Jesús a los ojos: «Sí, Señor, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos». Pone a Jesús contra la pared, por así decir, y Él se conmueve por la humildad de quien se contenta con las migajas. Hasta sus gritos parecen expresar su fe, y lo llama «Señor, hijo de David».

 

«Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas».

 

Su gran fe está esculpida en los Evangelios por varios verbos: la mujer sale y va hacia Jesús; grita; llora; pide piedad; lo reconoce como Señor y se postra ante él; mantiene intacta su tenacidad y la certeza de que lo imposible es posible para el Señor; responde a la dureza de Jesús con una lógica impecable. Amor materno y confianza son sus puntos fuertes. «Y desde aquel momento quedó curada su hija».

Esta palabra es la fotografía de la fe viva y operante de una persona. Y al mismo tiempo muestra la constancia y el camino de la primera comunidad cristiana a la que se dirige Mateo, en su apertura al mundo no judío que está en búsqueda y alberga una gran fe.

 

«Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas».

 

Como para esta mujer sirofenicia, «también nuestra fe puede entrar en crisis por una dificultad imprevista, por un hecho imprevisto que viene a perturbar nuestros proyectos, por una grave enfermedad, por el prolongarse de una situación muy dolorosa»[1], y –podríamos añadir– por la falta de paz en el mundo, por las injusticias estructurales, por la grave enfermedad del planeta, por conflictos familiares y sociales… Y una de nuestras debilidades podría ser la falta de perseverancia y de confianza plena. «Dios permite que nuestra fe pase por situaciones difíciles y a veces absurdas. Él quiere purificarla, quiere ver si de verdad sabemos abandonarnos en Él y creer que su amor es mucho mayor que nuestros proyectos, deseos y expectativas»[2].

Así le sucedió a Saliba. También él parecía obligado a dejar su ciudad, Homs (Siria) y a sus padres mayores. La tienda de su padre, vidriero, había quedado destruida durante la guerra en una ciudad destrozada. Como otros jóvenes, Saliba pensaba en buscar nuevas oportunidades en otro lugar, pero no se rindió. Con sus 22 años y la tozudez de quien no renuncia a hacer algo por su pueblo herido, aprovechó la ocasión que le ofrecía el proyecto RestarT[3] de abrir una tiendecita donde sus conciudadanos encontrasen queso, yogur y mantequilla artesanos hechos por su madre, además de verdura, aceite, especias y café. Ya cuenta con un frigorífico y un generador. Ayudado por su anciano padre, en los días en que la tienda esté cerrada, repartirá cestas de comida entre las familias sin recursos[4].


VICTORIA GÓMEZ y el equipo de la Palabra de Vida

 



[1] C. Lubich, Palabra de vida, junio 1994, en Ciudad Nueva n. 300 (6/1994), p. 33.

[2] Ibid.

[3] https://www.amu-it.eu/progetti-int/restart-ripartire-per-restare/.

[4] https://www.unitedworldproject.org/workshop/siria-il-minimarket-di-saliba-alzera-presto-la-serranda/.

 

DAR POR AMAR

 VIDA DE LA PALABRA                    mes de julio

 

 Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de julio («Todo aquel que dé de beber tan solo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa», Mt 10, 42) y la de junio («Alegraos, sed perfectos, animaos; tened un mismo sentir; vivid en paz, y el Dios de la caridad y de la paz estará con vosotros», 2 Co 13, 11):

 

1.-        Ha habido múltiples oportunidades de “vasos de agua fresca” a lo largo de todo el mes. Tendría que haberlas apuntado cada día, pues me llenaban de sencilla alegría. O al menos haberlas recontado para ver si cada día superaba el record, (como hacía santa Clara de Asís usando piedrecitas en un bote o garbanzos).

            Trato de recordar algunas:

            Todas las mañanas que he estado en la parroquia, (después de la primera oración y abrir las ventanas de mi casa), antes de arreglarme y desayunar, bajaba rápido a abrir todas las puertas y ventanas del templo y de todos los salones parroquiales, para que corriera el aire menos caliente y así cuando llegara la gente a Misa de 10:00 esas 3 horas hubieran rebajado el calor embolsado.

1b.-     Por las mañanas antes de desayunar todos los días he estado haciendo distintas tareas de limpieza hogareña. El par de veces que tocaba la entrada y el pasillo, al limpiar el felpudo de mi puerta y el descansillo, también lo hice con los del compañero, (aunque de primeras me había venido la tentación de no hacerlo por la premura de tiempo).

1c.-     Hemos empezado un nuevo voluntariado parroquial en una residencia de ancianos yendo a estar con ellos y, además, una de las tardes al mes ayudarles a rezar el rosario y otra de las mañanas al mes ayudarles a un rato de oración. El primer día fui yo también y antes del rosario traté de conocerles por su nombre y procedencia, apreciar cada una de sus arruguitas como experiencia de vida y sabiduría, hacer que se involucren con peticiones y una canción para cada misterio, etc.

1d.-     Al día siguiente de la boda de mi sobrino, después del paseo matutino en mi pueblo haciendo ejercicio (en el que además aprovecho para ir rezando el rosario y para ir a saludar a Jesús en el sagrario en el Santuario de la Virgen de la Caridad), al emprender el regreso vi que subía por el bonito paseo de la Virgen un hombre con una gran mochila que serenamente iba recogiendo bolsas y botes de bebida tirados en el césped o en medio del paseo. Me admiré y alabé a Dios por la bondad de este hombre. Y de pronto me di cuenta que yo podría hacer lo mismo, aunque me daba un poco de asco y tenía ya prisa. Al menos aproveché mi recorrido de regreso recogiendo lo que podía y tirándolo a las papeleras.

 

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de julio («Todo aquel que dé de beber tan solo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa», Mt 10, 42), la de junio («Alegraos, sed perfectos, animaos; tened un mismo sentir; vivid en paz, y el Dios de la caridad y de la paz estará con vosotros», 2 Co 13, 11) y la de mayo («Amaos cordialmente unos a otros; que cada cual estime a los otros más que a sí mismo», Rm 12, 10):

 

1.-        “vamos adelante tratando de ver el amor de Dios en cada momento. Yo sigo con mis tratamientos lo mejor que puedo y trato de cuidar a mi marido, pues después de estos casi 3 años de cuidarme él, ahora me toca cuidarle pues le han pasado factura y está algo regular. Y juntos tratamos de decir: “Si Tú lo quieres, yo también!!!”.

 

2.-        “ he realizado varias experiencias sobre la PdV, pero una muy literal: he formando parte de  tribunal para una tesis y compré unos botellines de agua fresca para cada uno de los tres profesores y también para la alumna: se quedaron agradablemente sorprendidos todos.

 

 

 

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sábado, 1 de julio de 2023

UN VASO DE AGUA EN NOMBRE DE JESÚS

 PALABRA DE VIDA                                       julio de 2023

 


«Todo aquel que dé de beber tan solo un vaso de agua fresca

 a uno de estos pequeños, por ser discípulo,

os aseguro que no perderá su recompensa»

(Mt 10, 42)

 

El evangelista Mateo es un escriba cristiano muy instruido: conoce a fondo las promesas del Dios de Israel, y para él las palabras y las acciones de Jesús representan su cumplimiento. Por eso, en su Evangelio presenta su enseñanza en forma de cinco grandes discursos, como un nuevo Moisés.

Esta Palabra de vida concluye el «discurso misionero» que comienza con la elección de los doce apóstoles e indica las exigencias de la predicación: las incomprensiones y las persecuciones que van a encontrar requieren un testimonio creíble que implica decisiones radicales.

         Pero hay más: Jesús revela que el enviar a sus discípulos tiene su raíz en la misión que él mismo ha recibido del Padre. Una convicción ya viva en el Antiguo Testamento: en el mensajero de Dios, el mismo Dios se hace presente, se compromete. Así pues, es el amor mismo de Dios el que, a través del testimonio de Jesús y de aquellos que Jesús envía, llega en cadena a cada persona.

 

«Todo aquel que dé de beber tan solo un vaso de agua fresca

a uno de estos pequeños, por ser discípulo,

os aseguro que no perderá su recompensa».

 

Además de la misión específica de algunos –los apóstoles, los pastores, los profetas…–, Jesús anuncia que todo cristiano puede ser su discípulo, al mismo tiempo destinatario y portador de la misión. Y aunque seamos «pequeños» y aparentemente carentes de cualidades o títulos especiales, todos nosotros, por ser discípulos, estamos habilitados para testimoniar la cercanía de Dios. La comunidad cristiana entera es enviada a la humanidad por el Padre de todos.

Todos hemos recibido atención, cuidados, perdón y confianza de Dios a través de los hermanos; todos podemos decir algo a los demás para que sientan la ternura del Padre, como hizo Jesús durante su misión. En esta raíz, en el Padre, está la garantía de que las llamadas «pequeñas cosas» pueden cambiar el mundo. Aunque solo sea un vaso de agua fresca.

«No cuenta si podemos dar mucho o poco. Lo importante es cómo damos, cuánto amor ponemos incluso en un pequeño gesto de atención al otro. A veces basta con ofrecerle un vaso de agua, un vaso de agua fresca […], un gesto sencillo y grande a los ojos de Dios si lo hacemos en su nombre, o sea, por amor. […] La Palabra de vida de este mes podrá ayudarnos a redescubrir el valor de cada una de nuestras acciones, empezando por las tareas domésticas, del campo o del trabajo, el desempeño de trámites administrativos, los deberes del colegio o las responsabilidades de tipo civil, político o religioso. Todo puede transformarse en servicio atento y solícito. El amor nos dará ojos nuevos para intuir lo que los demás necesitan y atenderlos con creatividad y generosidad. Y como fruto, los dones circularán, porque el amor llama al amor. La alegría se multiplicará, porque “hay más alegría en dar que en recibir” (Hch 20, 35)»[1].

 

«Todo aquel que dé de beber tan solo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa».

 

Lo que Jesús nos pide es muy exigente: no detener el flujo del amor de Dios. Nos pide que lleguemos a cada hombre y a cada mujer con el corazón abierto y un servicio concreto, superando nuestras categorías y nuestros juicios.

Él quiere nuestra colaboración activa, creativa y responsable, por el bien común a partir de las pequeñas cosas de cada día, pero al mismo tiempo no dejará de recompensarnos: estará siempre a nuestro lado para cuidar de nosotros y acompañarnos en la misión.

«[…] Dejé mi trabajo en Filipinas y me fui a Australia para estar con mi familia […] encontré trabajo en una obra como limpiador de los comedores, los vestuarios, las oficinas y la cantina, que utilizan más de 500 trabajadores. Un trabajo completamente diferente del que tenía antes como ingeniero […] Por el bien de los demás, me aseguro de que los comedores estén siempre limpios y ordenados. Sin embargo, hay personas que no se preocupan de la limpieza. […] No he perdido la paciencia porque para mí es una oportunidad de amar a Jesús en cada persona con la que me encuentro. Poco a poco estas personas empiezan a limpiar después de comer y, con el tiempo, nos hacemos amigos y empiezo a ganarme su confianza y su respeto […]. He experimentado que el amor es contagioso y que todo lo que se hace por amor permanece[2].

 

Letizia Magri y el equipo de la Palabra de vida



[1] C. Lubich, Palabra de vida, octubre 2006: Ciudad Nueva n. 435 (10/2006), p. 22.

[2] S. Pellegrini, G. Salerno, M. Caporale (eds.), Una transformación silenciosa, Ciudad Nueva, Madrid 2022, pp. 65-66.