miércoles, 31 de julio de 2024

NUESTRO TABOR: JESÚS EN MEDIO

 PALABRA DE VIDA                     agosto 2024

«Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí!»

(Mt 17, 4) 


Jesús va hacia Jerusalén con sus discípulos. Al anunciarles que allí tendrá que sufrir, morir y resucitar, Pedro se rebela, erigiéndose en portavoz del desaliento y la incomprensión general. Entonces el Maestro lo lleva consigo, junto con Santiago y Juan, sube a «un monte alto», y allí se aparece a los tres con una luz nueva y extraordinaria: su rostro «se puso brillante como el sol» y con él conversan Moisés y el profeta Elías. El Padre mismo hace oír su voz desde una nube luminosa y los invita a escuchar a Jesús, su Hijo amado. Ante esta sorprendente experiencia, Pedro no quisiera irse de allí, y exclama:

 

«Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí!». 

Jesús ha invitado a sus amigos más íntimos a vivir una experiencia inolvidable, a fin de que la guarden siempre dentro de ellos.

Tal vez también nosotros hayamos experimentado con estupor y emoción la presencia y la acción de Dios en nuestra vida en momentos de alegría, paz y luz que desearíamos que no tuviesen fin. Son momentos que en muchos casos vivimos con otros o gracias a otros, pues el amor recíproco atrae la presencia de Dios, ya que, como prometió Jesús, «donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt 18, 20). A veces, en estos momentos de intimidad, Él nos hace vernos a nosotros mismos y leer los acontecimientos a través de su mirada.

Estas experiencias se nos dan para tener la fuerza de afrontar las dificultades, pruebas y penalidades que encontramos por el camino, teniendo en el corazón la certeza de que Dios nos mira, que nos ha llamado a formar parte de la historia de la salvación.

De hecho, una vez que han descendido del monte, los discípulos irán juntos a Jerusalén, donde los espera una muchedumbre llena de esperanza pero también peligros, enfrentamientos, rechazo y sufrimientos. Allí «serán dispersados y enviados a los confines de la tierra para ser testigos de nuestra morada definitiva, el Reino» de Dios[1].

Podrán comenzar a construir ya en esta tierra la casa de Dios entre los hombres, porque en el monte han estado con Jesús «en casa».

 

«Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí!». 

«Levantaos, no tengáis miedo» (Mt 17, 7) es la invitación de Jesús al término de esta extraordinaria experiencia, que también nos dirige a nosotros. Como discípulos y amigos suyos, podemos afrontar con valentía lo que nos espera.

Así le sucedió a Chiara Lubich. Tampoco ella habría querido volver a la vida de todos los días después de un período de vacaciones tan lleno de luz que fue denominado «el paraíso de 1949» por la percepción de la presencia de Dios en la pequeña comunidad con la que estaba transcurriendo un tiempo de descanso y por una extraordinaria contemplación de los misterios de la fe. Volvió, y con un nuevo empuje, porque entendió que justamente por aquella experiencia de iluminación debía «descender del monte» y ponerse a trabajar como instrumento de Jesús en la realización de su Reino, inyectando su amor y su luz precisamente donde faltaban, y afrontando además penalidades y sufrimientos.

 

«Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí!».

En cambio, cuando echemos a faltar la luz, volvamos con el corazón y con la mente a los momentos en que el Señor nos ha iluminado. Y si no hemos experimentado su cercanía, busquémosla. Será necesario hacer el esfuerzo de «subir al monte» para ir a su encuentro en los prójimos, adorarlo en nuestras iglesias y también para contemplarlo en la belleza de la naturaleza.

Porque, para nosotros, Él siempre está: basta con que caminemos con Él y que, haciendo silencio, nos pongamos humildemente a la escucha, como Pedro, Juan y Santiago (cf. Mt 17, 6).

 

SILVANO MALINI y el equipo de la Palabra de Vida



[1] T. Radcliffe, op, Segunda meditación a los participantes en la Asamblea General del Sínodo de los Obispos, Sacrofano 1-10-2023.

TÚ, SEÑOR, NOS SOSIEGAS

VIDA DE LA PALABRA                        últimas semanas de JULIO

 

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de julio («El Señor es mi pastor, nada me falta», Sal 23, 1) y la de junio («El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra; duerma o se levante, de noche o de día, el grano brota y crece», Mc 4, 26-27):

1.-        La Palabra de Vida de julio me está acompañando continuamente, también en situaciones que quizá me hubieran podido alterar. “El Señor es mi pastor, nada me falta…”, y unos versículos más adelante: “aunque camine por cañadas oscuras… nada temo, porque Tú vas conmigo”; y sigue: “tu vara y tu cayado me sosiegan”.

Y, es verdad que me sosegaba.

P.ej., cuando aparcando (porque el otro vehículo estaba medio subido en la acera), calculé mal y a mi coche le hice una gran rozadura triple, (la carrocería del otro era más fuerte y ni se le notó);

o cuando en el momento que me iba a devolver mi iPad la persona a la que se lo había prestado durante varios días, se le escurrió de las manos y se le cayó y la pantalla golpeó de plano en seco contra el suelo: lo primero que pensé es que la otra persona no se sintiera mal y no se preocupara, y luego me repetía interiormente a mí mismo el salmo y solo un buen rato después ya miré qué le había pasado al iPad y… efectivamente… pantalla cuarteada; pero daba gracias a Dios que, –es solo un aparato–, me había venido sirviendo todos estos años y la otra persona no se quedó sufriendo.

“Nada me falta…” si tengo al Señor; si tengo su paz: “tu vara y tu cayado me sosiegan”.

Lo mismo también ante algunas personas que no habían interpretado bien alguna cosa que yo o la parroquia habíamos solicitado o afirmado. O ante varias gestiones para la parroquia que ya creíamos que estaban solucionadas y ha habido que preparar nuevamente documentaciones y papeles, etc. Y yo interiormente continuaba: “Tú eres mi Pastor, ¡nada me falta!”. “Tú vas conmigo y eso basta”. “Nada temo, porque Tú vas conmigo”; “tu vara y tu cayado me sosiegan”.

Y algunas veces comprobar que luego el Señor iba poniendo circunstancias u horarios bien encajados, situaciones providenciales, etc.

Y siendo así las cosas, luego, en las conversaciones o cuando alguien me contaba una preocupación o un problema me salía también espontáneamente muy de dentro el recitar en voz alta esos versículos, (o, si tenía confianza, incluso cantárselos), y a todos, por lo visto, les ayudaba.

 

2.-        La Mariápolis, (este año en Oviedo), ha sido preciosa para las casi 400 personas que hemos participado.

Distendida y sencilla, particularmente le ha sorprendido y encantado a los muchos que participaban por primera vez. El “clima” de confianza y de familia, (tratando de vivir la acogida, el servicio, el crear relaciones y el actuar juntos a favor de los demás), ha ido calando desde el principio. Se notaba, casi se palpaba, la presencia del Resucitado allí “donde dos o más están unidos” en Su Nombre, tratando cada uno de ponerse en el lugar de los demás.

Las excursiones y talleres, donde nos diversificábamos con libertad según preferencias, luego se convertían en oportunidades de enriquecernos mutuamente compartiendo lo vivido con los que habían participado en una actividad distinta a la propia.

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de julio («El Señor es mi pastor, nada me falta», Sal 23, 1), la de junio («El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra; duerma o se levante, de noche o de día, el grano brota y crece», Mc 4, 26-27) y la de mayo («Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor», 1 Jn 4, 8):

 

1.-        “…la Mariápolis en Oviedo me ha encantado. Incluso el mismo viaje de ida en blablacar, como yo estaba tan emocionada de donde iba por primera vez, dio pie para que nos pusiéramos a hablar y compartiéramos no solo galletas y café sino vivencias y… charlamos, reímos y lloramos, tanto el conductor como la chica como yo.

            Gracias también por las personas que me buscaste para regresar en coche: las 4 trabamos buena amistad y se notaba que continuábamos viviendo con serenidad y alegría el mismo ambiente de Jesús en medio que se había construido en la Mariápolis.

            Mi primera Mariápolis ha resultado una experiencia preciosa, donde he encontrado una verdadera nueva familia, ya que, además, por diversas circunstancias, no he podido viajar para ver a los míos, (ya desde hace 7 años). Tengo gana de repetir y de participar en otros encuentros similares que organicen… Me siento repleta, llena del Espíritu Santo, que también se notaba en el coche de vuelta…

1b.-     El segundo día de la Mariápolis se me perdió el móvil… Y rápidamente varios trataron de ayudarme a recuperarlo. Pero yo estaba tranquila… mi única preocupación era si alguien se lo llevó, que intentara sacar dinero mandando mensajes a mis familiares o amigos… Yo confiaba en mi San José; y tú, a la mañana siguiente, empezaste también a rezarle a San Antonio.

La verdad es que, con tantos y tan graves problemas que he tenido y tengo, esto es una minucia. Yo estaba con paz y quería vivir bien cada minuto de la Mariápolis: ese segundo día, además, yo fui a la peregrinación a la Virgen de Covadonga y lo viví con intensidad, tratando de no acordarme… Durante el Rosario que empezamos a rezar espontáneamente en la cueva de la Santina, lloré y pedí por tantos cosas. Regresaba feliz a seguir viviendo la Mariápolis.

En el tercer día de Mariápolis, uno de los que me ayudaba a buscar el móvil, preguntó en la recepción del Palacio de Congresos… ¡y estaba allí!: me pidieron señas de identificación y me lo dieron. Yo sabía que el Señor y mi San José no me fallarían, aunque me pusieran muy a prueba….

 

2.-        “…hoy, se fue la persona que vino a mi casa: al principio me había comentado que estaría cinco días y cuando vino dijo que hasta el domingo; me vinieron dudas: “por qué habré dicho que sí, con el trabajo que tengo…”. Pero enseguida, pensé: “si fuera al revés, a mí también me hubiera gustado que me lo hiciera a mí”

Lo intenté: procuré enseñarle la ciudad por las mañanas. También varias tardes, pero le advertía que todo lo cierran pronto. Antes de las cinco o cinco y media no salía de la habitación. Como era fuera de la ciudad, al llegar estaba ya todo cerrado, hasta la Misa. Pero a mí me venían tantas cosas: enseguida trataba de olvidarlo y vivir bien el momento presente. Ella me preguntaba muchas cosas. Sí teníamos en común el ideal de la unidad y nos contábamos las experiencias.

Ella me daba las gracias por acogerla porque no tenía dónde ir, no tenía mucho dinero… A mí se me movió el corazón. No tenía ropa, hacía mucho fresco y la di un plumas, ropa buena que me regalan para mi fundación sudamericana. Me dio las gracias y se emocionó. “No tienes que dar las gracias: tú hubieras hecho lo mismo”.

Se ha ido muy contenta. Yo  feliz, pero pesarosa por haber pensado al principio que iba a estar mucho tiempo….

 

3.-        “ lo que has comentado hoy en tu programa de los jueves "Una luz en tu vida", en Radio María, sobre los casados solos civilmente y respetando-amando el sacramento de la Eucaristía precisamente no tomándola hasta haber recibido su matrimonio católico, me ha emocionado profundamente...

…soy ese médico jubilado que hace cinco años le diagnosticaron cáncer de próstata y que inmediatamente se fue a Lourdes, y le han hecho dos biopsias y dos resonancias y no me encuentran nada, sin haber tenido ningún tratamiento ni intervención quirúrgica.

           

4.-        “fui a comprar a una frutería muy alejada de mi casa. Y, sin darme cuenta, se me quedó allí el “abono transporte”. Yo no sabía si estaba allí o se me había cayó en algún otro lugar, así que, como tenía que pasar no lejos de la oficina donde se puede sacar un duplicado, (mostrando DNI, ¡previo pago de 6 €!), entré, pues hasta las 22:00 estaba abierto. Pero la señora que estaba allí, aunque quedaban más de 10 minutos, se empeñó en que no me lo hacía, que ya tenía las cuentas del día cerradas y que no iba a rehacerlas solo por eso, por más que yo le insistiera. No se atenía a mis razones: hubiera tenido yo que volver al día siguiente y, además, no está cerca de mi casa y tendría que pagar billete, (lo cual, además, da rabia teniendo el mes pagado).

Me marché muy contrariada, ¡enfadada! Pero viendo el ticket de la fruta, parece que el Señor me iluminó: vi que ponía el teléfono del comercio: llamé, me contestaron, ¡y me dijeron que ahí tenían mi abono-transporte!

            El Señor permitió la obcecación de esta señora para ahorrarme esos 6 €, una minucia, (bueno, siempre me vienen muy bien), pero comprobé que en estas pequeñas tonterías Dios también está muy cerca de mí, ¡Cuánto ni más en las importantes, aunque yo no me percate o Él pareciera como que se oculta! Pero estas cosas pequeñas, me ayudan a descubrir, que ¡siempre está a mi lado! “El Señor es mi Pastor, nada me falta”, de siempre es uno de los salmos que más me gustan.

 

5.-        “estoy bien, sigo aquí en este mundo, con usted y sus PdV muy contenta. Acabo de hacerme la revisión y, aunque no me han dicho los resultados, los he visto por la carpeta salud y parece que estoy sin cambios porque Dios es muy Grande y está a mi lado. Parece mentira que, cuando le conocí a usted en el hospital de Villalba y me atendió, los médicos me daban pocos meses de vida; y de eso hace ya varios años. Espero que usted y su familia estén bien, yo con mucha fe y viendo que Dios me ayuda.

 

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miércoles, 17 de julio de 2024

NADA ME FALTA: TÚ VAS CONMIGO

Aquí tienes algunos textos que podrían ayudar para reforzar la PdV de junio («El Señor es mi pastor, nada me falta», Sal 23, 1):

 

 

CONFORTAR AL QUE SUFRE

 La mayor parte de los sufrimientos es aliviada con una escucha atenta y solidaria.

Los sufrimientos más crueles son la soledad, el abandono, la incomprensión y el olvido por parte de los familiares.

Muchas personas sólo tienen la compañía de su propio dolor.

Estemos atentos a quien sufre, empezando por nuestros familiares y amigos. Una visita, una llamada telefónica, un recuerdo, son más importantes que la solución de sus problemas.

Si participar de la alegría de alguien aumenta su felicidad, compartir el dolor de quien sufre le trae alivio y valor para seguir adelante. 

APOLONIO CARVALHO, Comentario al Pasapalabra diario 13 julio

 

 

 

TRABAJAR “DE DOS EN DOS”

No puedo hacer nada en ese caso, por ese ser querido en peligro o enfermo, por esa circunstancia intrincada... Bueno, haré lo que Dios quiera de mí en este momento: estudiar bien, barrer bien, rezar bien, cuidar bien a mis hijos... Y Dios pensará en desenredar esa madeja, en consolar a los que sufren, en resolver ese imprevisto. Es un trabajo bidireccional en perfecta comunión, que requiere de nosotros una gran fe en el amor de Dios por sus hijos y nos permite confiar en nosotros mismos a través de nuestras acciones. Esta confianza mutua hace maravillas. Se verá que, donde no hemos llegado, ha llegado verdaderamente Otro que lo ha hecho inmensamente mejor que nosotros. 

CHIARA LUBICH, Scritti Spirituali/2, Città Nuova, Roma 19972, pp.194-195

 

 

 

ESCUCHAR LA VOZ DE LA CONCIENCIA

Porque ahí, dentro de mí, "habla" una ley que yo no me he dado (la Voz del Bien), que me precede, y que debo obedecer si quiero ser y sentirme libre. Es toda mi dignidad y mi grandeza. Ahí estoy solo/a con Dios.

P. MANOLO MORALES, O.S.A., Comentario al Pasapalabra diario 4 julio

 

 

Ante todo, es importante tener una conciencia recta, formada por principios éticos y por las enseñanzas de Jesús.

A partir de esto, la voz de la conciencia se convierte en nuestra mejor consejera, destacando las cualidades que deben evolucionar para mejorar, mostrándonos los errores y defectos que requieren corrección.

Cuando tenemos el deseo de amar en nuestro corazón, escuchar la voz de nuestra conciencia significa mantener una conversación constante con Dios que habla dentro de nosotros.

Las manifestaciones de la conciencia son variadas: puede ser el silencio, una advertencia de peligro o un estímulo para permanecer del lado del bien. O podría ser un arrepentimiento, un deseo de recomenzar y corregir las etapas oscuras de nuestra vida.

De todas las formas, ella nos ayuda a ser mejores personas. 

APOLONIO CARVALHO, Comentario al Pasapalabra diario 4 julio

 

 

 

CUSTODIAR EN EL CORAZÓN LA LUZ

     Porque es ahí, en el corazón, donde "se genera". El amor es luz. Amando, veo; sin amor, voy a oscuras. Es una llama el amor que debo defender de mi amor propio, mi impaciencia, mi desesperanza, mis juicios... 

P. MANOLO MORALES, O.S.A., Comentario al Pasapalabra diario 2 julio

 

martes, 16 de julio de 2024

NADA TEMO CONTIGO, SEÑOR

 VIDA DE LA PALABRA                                  primeras semanas de JULIO

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de julio («El Señor es mi pastor, nada me falta», Sal 23, 1) y la de junio («El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra; duerma o se levante, de noche o de día, el grano brota y crece», Mc 4, 26-27):

1.-        En una homilía a mediados de junio comenté que ya nos habían reparado por fin las goteras de la cubierta de la iglesia y, no sé por qué, añadí que justo en esos mismos días varios feligreses nos habían hecho percatarnos que había una pérdida en una tubería y, en otra sala, también otro goteo en un radiador.

            Al terminar la Misa se acercó un amigo que, aunque de otra parroquia, viene con su familia aquí algún domingo de vez en cuando por saludarme. Me comentó que le gusta el bricolaje y entiende algo de fontanería. Le enseñé los goteos y me dijo que el del radiador se veía capaz de arreglarlo. En seguida le di las gracias no solo a él, sino también a S. José en voz alta, (asomándome, además, ante su imagen, pues él a menudo nos va solucionando reparaciones y problemas, ¡para eso la parroquia lleva su nombre y él es el padre adoptivo de Jesús!).

Este amigo me preguntó a qué hora abríamos el templo. Yo, pensando que se refería entre semana, le contesté que por las tardes, a las 6.

            Normalmente los domingos no abrimos la iglesia por la tarde, pero cuando estoy cerca, me gusta hacerlo, para rezar un rato y por si alguien viniera, (como bastantes veces ha ocurrido). En el mismísimo momento que esa tarde estaba yo abriéndola, cuál sería mi sorpresa que viene este amigo en ropa de faena y con un radiador recién comprado. Tardó un buen rato, incluso tuvo que irse de nuevo a cambiar y comprar unas tuercas y cabezales, y finalmente pudo arreglarlo. Miró también el resto de radiadores y detectó que alguno podría dar problemas si no se le cambiaba una piececita y se ofreció para ir haciéndolo él mismo poco a poco.

  

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de julio («El Señor es mi pastor, nada me falta», Sal 23, 1), la de junio («El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra; duerma o se levante, de noche o de día, el grano brota y crece», Mc 4, 26-27) y la de mayo («Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor», 1 Jn 4, 8):

1.-        tus correos siempre son bien acogidos. Gracias por la vida que nos das a través de ellos. Le doy gracias a Dios por su presencia en tu vida. Unas experiencias fuertes las que nos mandas. 

Yo estoy en una situación difícil porque no sé lo que Dios me pide en estas circunstancias. Hace año y medio de mi caída: no he remontado del todo y me acompaña el dolor. Me dieron cuatro sesiones de fisioterapia por la Seguridad Social, pero no son suficientes... Mi problema es que necesitaría otras sesiones de fisio que sean autofinanciadas... que las pague la comunidad, y eso no se explicita. No se cae en la cuenta de que lo necesito... Ya hablé tres meses, me dijeron que al mes lo harían y, nada de nada... Me pregunto qué querrá Dios de esta situación... Reza para que vea claro mi postura.

HOY he vivido una experiencia en la que he tenido que AMAR POR ENCIMA DE LA SITUACIÓN. Una persona, a la que le ayudo, me pide, así de pronto, un trabajo que me llevó muchos días de esfuerzo y ordenador hacérselo...: he dejado todo, me he puesto a hacerlo y le he enviado otras cosas que he pensado que le vendrían bien... Y, ante la tentación de decirle: "Yo siempre respondo a tus deseos y todavía estoy esperando lo que te pedí hace cuatro meses...", no he dicho nada y se lo he enviado todo con cariño y desinterés.

            Bueno, confío en tus oraciones. Espero que vaya muy bien la Mariápolis.  Rezo por sus frutos.

 

2.-        yo estaba convencida que empezaba a trabajar a las 20:00 como es habitual… Incluso salí a dar un paseo.

Pero, de pronto, el Señor o la Virgen María o mi Ángel de la Guarda, (¡o los 3!), me hicieron recordar que ese día, en cambio, empezaba a las 18:00, no a las 20:00. Me vino mucho agradecimiento, pero, a la vez, mucha zozobra: ¡tenía el tiempo ya más que justo para llegar apretadamente en bus y metro! ¡¡Y, además, tenía yo antes que subir a casa y cambiarme!!

Salí corriendo muy apurada: me sancionan y me descuentan dinero si llego tarde.

Parecía imposible. Por otra parte, una vez que llegué al metro, ya no podía hacer yo más, así que me relajé, acordándome del Buen Pastor y recé. Fue una bonita experiencia de abandono en Sus manos. Y de sentir que “Él va conmigo”.

Gracias a Dios, autobuses y metro estaban incluso algún minuto antes de lo previsto y, además, pude realizar los enlaces sin tener que esperar al siguiente: ¡esta vez llegué incluso 6 minutos antes de la hora! Por cierto, que con algo de miedecillo me había dejado algo muy valioso la tarde anterior en mi taquilla, pero no me quedaba demasiado tranquila de tenerlo allí y pensaba haberme ido incluso mucho tiempo de antelación, para llegar incluso antes que nadie. ¡Todo estaba en su sitio, gracias a Dios! .

 

3.-        veo que me lleva a través de las circunstancias dolorosas, en este momento presente, a través de la enfermedad mía y ahora también la de mi marido, tanto que parecería no poder asumir tanta dificultad, pero descubres que, si confías en Él, todo tiene un sentido divino, y experimentas que un Padre no pide a su hijo algo superior a sus fuerzas, y como hace un niño confías plenamente en el Padre y las circunstancias dolorosas en cierto modo, se iluminan por amor. Y sientes su presencia en ti y en la comunidad que te sostiene y vive al unísono, entonces recibes la fuerza de su amor y de la unidad.

 

4.-        gracias por las palabras de vida, son siempre un aliciente para la reflexión. Hace tres domingos me llegaron muy dentro tus palabras en la homilía explicando la segunda lectura, (que corresponde a la PdV de junio), sobre sembrar y tener paciencia, y te voy a contar algo porque creo que te gustará saberlo.

Ya te he comentado en alguna ocasión que mis hijos, siendo creyentes en su más profundo ser, no son practicantes y no tienen a Dios presente en sus días. Cada día rezo para que sean conscientes de que Dios les acompaña a cada momento, les cuida y les ama.

Mi hijo mayor, muy muy lejano a las liturgias, suele levantarse muy tarde. El pasado domingo estaba fuera de Madrid y nos llamó muy temprano para contarnos que se iba a Misa: ¡aún no he sido capaz de cerrar la boca del asombro! Por circunstancias varias, finalmente no pudo ir, pero me quedo con la intención y doy gracias a Dios porque me ha mostrado que la semilla sembrada está ahí, y que dará sus frutos cuando tenga que darlos.

Y, como has visto, esta mañana vino conmigo a Misa, como te anuncié un rato antes, mi hija. Quiero agradecerte de corazón que la hayas saludado con tanto cariño: se ha ido encantada.

 

5.-        te agradezco todos tus envíos: tus experiencias me ayudan mucho. Yo estoy en un momento difícil por circunstancias diversas... Por esto, lo que me viene al corazón, para ayudarme a salir de esta situación, es precisamente la Palabra de Vida de este mes de Julo, que anoche pude leer.

Siento la cercanía del "Buen Pastor", que sale al paso en todas las circunstancias de mi vida, las duras y las hermosas... Por eso también puedo repetir "El Señor es mi Pastor, nada me falta" porque en Él encuentro el consuelo y la fortaleza que necesito. Porque lo siento junto a mí, que me consuela y fortalece... Sí, me siento querida por este Pastor y, en cierto sentido, "mimada"... Es quien me da fuerzas para avanzar en el camino de la vida y sin Él no encuentro sentido… Y, he experimentado que, a mi vez, yo he podido actuar de pequeño "pastor" con respecto a personas que me han confiado sus dolores, preocupaciones, sufrimientos... Es decir "he sentido la presencia del Resucitado", que me ha fortalecido para ayudar, escuchar, ponerme en el lugar de esas personas... Orar por ellas.

 

6.-        he leído y releído cada uno de tus correos de P. de Vida, me encanta leer tus experiencias y las de otros hermanos y me acompañan durante toooda la semana…

Estas semanas sin cole estamos compartiendo más ocio en familia y más  tranquilos, aunque de trabajo vamos igual de cargados… tenemos por delante muchos desafíos.

Aunque mi desafío personal es todos los días, pensar en Dios y en cómo llevarlo a los demás… al que tenemos al lado, en el trabajo, a los amigos… poniendo en práctica la palabra, como hacía Chiara…  de esa forma que a simple vista parece tan sencilla pero que, para los que estamos aprendiendo, es más complejo.

Hace unos días se fue al cielo el padre de un gran amigo… asistimos a una misa preciosa… y el sacerdote fue muy claro en su mensaje de  pensar en nuestros seres queridos que partieron, en presente, porque ellos viven y contemplan la luz del rostro de Jesús… No pude evitar pensar en mis padres que tanto siento día a día… este sentimiento renueva mi fe y creo estar lista para cuando me llame. Mientras tanto, quiero dar un paso más.

 

7.-        gracias por la PdV y las experiencias: me hace vivir y estás pendiente de los demás. Hay alguna persona que me dice: “estás en todo”. En casi todo, porque alguna vez me percato, pero veo a alguien que parece que va a ayudar y entonces trato de dejarle la precedencia al otro.

Cojo el bus dos veces todos los días: dejo el asiento si veo a alguien que lo necesita; cuando me voy a bajar y veo a personas que no pueden les echo una mano y me dan las gracias.

El párroco va casi todos los días a traer y llevar a su madre, pero ayer la traía otro hijo. La vi y me paré. Dijo a su hijo: “me voy con ella; tú ve a casa”. Nos encanta hablar a las dos. Ya cuando vine de ayudar en Sudamérica, le dijo a su hijo: “voy con ella”. Me preguntó: “¿tienes prisa?”. Le conté todo, la acompañé y, como la pareció poco, me invitó a mí a subir a la casa.

Ayer, oí que había una persona que quería confesarse. El párroco le dijo que no podía en ese momento, pero sí después de llevar a su madre. Así que, me ofrecí a llevarla yo. Lo hizo también otra persona, pero la madre, agradeciendo, prefirió que la acompañara yo hasta la puerta de su casa: me dio un abrazo agradecida.

Por las noches nos “damos las buenas noches” por whastsapp una amiga que es ciega y me preguntó si había ido a llevar a la mamá del párroco y añadió: “no sé cómo lo haces: tienes tiempo para todo”. Repuse: “El Señor me da la fuerza y la ayuda, ¡y a veces las palabras me las pone en mi boca.

 

 

 

 

 

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