domingo, 15 de marzo de 2020

LA ESPERANZA: UN ANTIVIRUS

DOMINGO III CUARESMA
Homilía Misa

Retransmisión Radio Nacional de España "Radio 5"
Centro Mariápolis "Luminosa"
C/ Poniente 33 - Las Matas (Madrid)
15 marzo 2020

Ex 17, 3-7
Sal 94
Rom 5, 1-2.5-8
Jn 4, 5-42

El pueblo de Israel, -hemos escuchado en la primera lectura-, durante su camino por el desierto, se queja una vez más contra Dios y contra Moisés: ¡falta agua! Moisés toca la roca con el bastón y brota un
surtidor[1]: Dios saca agua de una roca en el desierto.
  Siglos después en Samaría, más de uno diría: “esa mujer no tiene remedio”. Nosotros hoy día sentenciamos a menudo: “con esta persona es imposible entenderse”. Y, sin embargo, Jesús hizo brotar agua viva en el desierto corazón de aquella mujer samaritana[2]. Y puede hacerlo hoy a través de nosotros. Él emplea un arte: el diálogo.
El Papa Francisco afirma que “dialogar significa estar convencidos de que el otro tiene algo bueno que decir; acoger su punto de vista, sus propuestas…” [3]. Nuestra luminosidad no debe provenir de palabrerías o efectos especiales, sino de acercarnos, con amor y con ternura, a quien encontramos herido en el camino[4].
Y con esa misma ternura Jesús desvela a la samaritana que conoce su pasado y su actual vida de pecado. La libera: ya no tiene ella, entonces, necesidad de disimular ni de camuflar su vida y sus actitudes.

Ayer era el aniversario del fallecimiento de Chiara Lubich, (fundadora del Movimiento de los Focolares), dentro de todo este año en el que se celebra el centenario de su nacimiento: en este marco, estos días
vivimos en toda Europa una circunstancia existencial y colectiva muy particular, que nos deja sin palabras.
Chiara Lubich comenzó con sus primeras compañeras en Trento, (su ciudad natal en el norte de Italia), en una situación más difícil incluso que la nuestra hoy: era plena Segunda Guerra Mundial, con todos sus horrores y calamidades. Ellas se dieron cuenta que “todo pasa, y solo Dios permanece”; y que Dios es Amor; y que si, todo es “vanidad de vanidades”, hay que emplear bien cada momento presente que Dios nos regala, “colmándolo de amor” (como también diría décadas después el Cardenal Van Thuan en sus 13 años de confinamiento[5] y que él bien lo había aprendido de la misma Chiara). Hay que hacer la “elección de Dios” y decirle a cada momento con las palabras del salmo: “Tú, Señor, eres mi único Bien”. Y, por tanto, vivir cada instante su Voluntad, por amor a Él, y vivir bien la regla de oro “haced a los demás, cuanto quisierais que hicieran con vosotros”.

Esta es la Cuaresma especial que el Señor quiere que vivamos este año. Cada Cuaresma se inicia el miércoles de ceniza con ese gris elemento, pero tiene como meta la Pascua con la Resurrección de Cristo, y en Él, la limpieza y transparencia del agua bautismal en la cual renovaremos nuestras promesas de hijos de Dios.
En esta Cuaresma, (a pesar de los progresos y estudios de la humanidad hoy día), nos vemos impotentes ante esta pandemia que a todos nos preocupa, pero podemos que hacer un redescubrimiento formidable: la Revelación, la Palabra de Dios dirigida a los hombres en palabras humanas, es una bocanada de aire fresco que nos hace encontrar un sentido trascendente sobre la profundidad de la vida y de la historia. Solo la Palabra de Dios nos da respuestas para el momento que estamos viviendo, porque solo ella custodia una sabiduría eterna que sobrepasa los tiempos sin perder significado[6].
En el salmo de hoy hemos repetido: Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón.»
A la luz de la Palabra de Dios nos damos cuenta de un hecho tan desconcertante como paradójico: que vivimos un tiempo de gracia en medio de este estado de alarma. De una cosa estamos seguros: la victoria final es de la misericordia de Dios”[7].

  Recordemos que Jesús comenzó el diálogo con la samaritana poniéndola en tesitura de amar: “dame de beber”. Le ofreció la oportunidad de hacer un
acto concreto de amor al prójimo, (aunque en este caso fuera Él mismo ese prójimo); es decir, hizo que ella dejara de pensar en sí misma y se pusiese en el lugar del otro. Cuando la persona se pone a amar, encuentra la sintonía con su verdadera esencia, (que es ser “imagen y semejanza de Dios”). Se abre, pues, a la interrelación a la que constitutivamente está llamada cada persona como imagen de la Trinidad. “Fraterna condivisión y respetuoso anuncio, superando contraposiciones”[8], decía Benedicto XVI.

Jesús decía a la samaritana algo que resuena hoy más fuerte que nunca ante las restricciones y la supresión de actos litúrgicos con público: “se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén daréis culto al Padre… se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero, adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que le den culto así; Dios es espíritu, y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y verdad”.

María Voce, la actual presidenta del movimiento de los Focolares decía ayer: “(…) incluso en condiciones extremas, nadie puede quitarnos a Dios, nadie puede impedirnos amar. (…) Son muchos los modos con los que podemos ofrecer apoyo y consuelo: antes que nada con la oración; además, podemos multiplicar los actos de amor: una llamada telefónica, un
mensaje..., para que nadie se sienta solo, ni los que están en casa, ni los enfermos, ni los que se esfuerzan por curar, consolar, acompañar a todos los que sufren las consecuencias de esta situación. (…) Solo así, solo compartiendo los gestos de amor que siempre podremos hacer, nos contagiaremos con el antivirus de la esperanza, el antivirus de la fraternidad (…)[9].

Nos convertiremos también nosotros, como la samaritana, en surtidores del agua viva de Cristo para con los demás.
Que la Virgen María nos acompañe de su mano en este caminar custodiándonos con ternura a todos en su Corazón de Madre.

Francisco-T. Tomás Rodríguez



"Pinchando" aquí puedes volver a escuchar la grabación: Misa domingo 15 marzo 2020Es una pena que el coro magnífico que tenemos no haya podido ir por las restricciones de la epidemia.


            En las fotos que siguen, (agrándalas), puedes leer la monición de entrada:


"Pinchando" aquí puedes volver a escuchar una grabación de otra Misa en ocasión similar: audio Misa enero 2019


"Pinchando" a continuación puedes leer la homilía también retransmitida por Radio hace años en ocasión similar: Misa Centro Mariápolis Las Matas septiembre 2008






[1] Cfr. Ex 17,3-7.

[2] Jn 4.

[3] PAPA FRANCISCO, Mensaje Jornada Comunicaciones Sociales para el domingo 1 de junio de 2014, hecho público el 24-I-’14.
[4] PAPA FRANCISCO, Idem.

[5] F.X. NGUYEN VAN THUAN Testigos de esperanza, Ciudad Nueva, Madrid 200413, pp. 101-125; Cfr. ID., Cinco panes y dos peces , Ciudad Nueva, Madrid 200012.

[6] Cfr. JESÚS MORÁN, (Copresidente del Movimiento de los Focolares), Homilía Misa de aniversario de Chiara Lubich, Rocca di Papa (Roma)  14 marzo 2020. 
Pinchando aquí puedes leer la homilía completa: homilía Vivimos un tiempo de gracia .

[7] Cfr. JESÚS MORÁN, (Copresidente del Movimiento de los Focolares), Homilía Misa de aniversario de Chiara Lubich, Rocca di Papa (Roma)  14 marzo 2020.

[8] BENEDICTO XVI, Mensaje para la Jornada mundial del Migrante y del Refugiado 2012.

[9] MARÍA “EMAÚS” VOCE, (Presidenta del movimiento de los Focolares), Videomensaje 14 marzo 2020.
Pinchando aquí puedes verlo completo con subtítulos en español: centenario Chiara Lubich-Mensaje de Maria Voce .



sábado, 14 de marzo de 2020

NADA PUEDE QUITARNOS A DIOS

Estos textos nos ayudarán a vivir más y mejor la Palabra de Vida del mes en medio de esta Cuaresma del todo especial:


NADIE PODRÁ QUITARNOS A DIOS O IMPEDIRNOS AMAR

(…) Incluso en condiciones extremas, nadie puede quitarnos a Dios o puede impedirnos amar. (…) Son muchos los modos con los que podemos ofrecer apoyo y consuelo: antes que nada con la oración; además, podemos multiplicar los actos de amor: una llamada telefónica, un mensaje de WhatsApp, un correo electrónico..., para que nadie se sienta solo: los que están en casa, pero también los enfermos, y los que se esfuerzan por curar, consolar, acompañar a todos los que sufren las consecuencias de esta situación. En resumen: pongamos en acción la creatividad, la fantasía... (…) Solo así, solo compartiendo los gestos de amor que siempre podremos hacer, nos contagiaremos con el antivirus de la esperanza, el antivirus de la fraternidad” (…).

MARIA (EMMAUS) VOCE, Presidenta Obra de María (Movimiento Focolares),
Videomensaje 14 marzo 2020
Pinchando aquí puedes ver completo con subtítulos en español: centenario Chiara Lubich-Mensaje de Maria Voce




LA VICTORIA FINAL ES DE LA MISERICORDIA DE DIOS

(…) “cuando pensaba en las cosas que en los últimos años se han escrito sobre el fenómeno de la cultura en nuestros tiempos, los innumerables análisis y contraanálisis (…) me invadía un sentimiento de desolación y de tristeza casi paralizante. Pero fue entonces cuando llegué a un redescubrimiento formidable: la Revelación, la Palabra de Dios dirigida al hombre (…) con palabras humanas sobre las profundidades de la vida y de la historia; una bocanada de sentido.
De hecho, creo que solo la Palabra de Dios nos da respuestas para este momento que vivimos, porque solo ella conserva una sabiduría eterna que va más allá de los tiempos sin perder el significado. A la luz de la Revelación nos damos cuenta de un hecho que es tanto más desconcertante cuanto paradójico: que vivimos un tiempo de gracia.
¡Sabiduría! Esta es la clave exacta. Este es verdaderamente el momento de la sabiduría, un tiempo para la sabiduría; una visión de la realidad que viaja en otros parámetros (…) 
La competición no ha terminado. Estamos seguros de una cosa: el triunfo será de la misericordia Dios”.

JESÚS MORÁN, Co-Presidente Obra de María (Movimiento Focolares),
Homilía en el XI aniversario del fallecimiento de Chiara Lubich,
Rocca di Papa (Roma) 14 marzo 2020
Pinchando aquí puedes leer la homilía completa: homilía vivimos un tiempo de gracia




RESPETAR A QUIEN NO PIENSA COMO YO

Es natural que nos irrite la falsedad y el engaño, y no es bueno que la tolerancia se nos convierta en indiferencia. Pero nuestro mejor servicio a la verdad es la consideración y el aprecio a toda persona. La verdad y el amor no son separables.

P. Manuel Morales, O.S.A., comentario al Pasapalabra 8 marzo 2020



CADA DÍA RESPONDER  MEJOR QUE  AYER
A LAS NECESIDADES DE NUESTRO PRÓJIMO

Sí, porque hoy conocemos mejor el problema, lo asumimos más en serio. Y, sobre todo, nos preguntamos con humildad cómo quiere que reaccionemos el Padre del cielo, para el cual "hasta los cabellos de nuestra cabeza están contados".

P. Manuel Morales, O.S.A., comentario al Pasapalabra 13 marzo 2020




ORACIÓN PARA PEDIR EL FINAL DE LA PANDEMIA

Oh María,
Tú resplandeces siempre en nuestro camino
como un signo de salvación y esperanza.
A Ti nos encomendamos,
Salud de los enfermos,
que al pie de la cruz fuiste asociada al dolor de Jesús,
manteniendo firme tu fe.

Tú, Salvación de todos los pueblos,
sabes lo que necesitamos
y estamos seguros que proveerás,
para que, como en Caná de Galilea,
vuelvan la alegría y la fiesta después de esta prueba.

Ayúdanos, Madre del Divino Amor,
a conformarnos a la voluntad del Padre
y a hacer lo que Jesús nos diga,
Él, que tomó nuestro sufrimiento sobre sí mismo
y cargó nuestros dolores
para guiarnos, a través de la cruz,
a la alegría de la resurrección. 
Amén.

Bajo tu amparo nos acogemos,
Santa Madre de Dios,
no desprecies nuestras súplicas
en las necesidades,
antes bien líbranos de todo peligro,

oh Virgen gloriosa y bendita. 
Amén.


PAPA FRANCISCO, marzo 2020


PACIENCIA CON TODOS

VIDA DE LA PALABRA                     primeras semanas de MARZO

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de marzo («Todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque esta es la Ley y los Profetas», Mt 7, 12) y de febrero («¡Creo, ayuda a mi poca fe!», Mc 9, 24):

1.-        Hace unas semanas en el hospital, visitando a un enfermo corriente, de pronto entró un médico y, sin saludar siquiera, (cuanto menos, pedir disculpa o solicitar si le dejaba a él antes), me interrumpió y se puso a hablar con los familiares y el enfermo. Vamos: como si yo no existiera; creo que ni me vio.
         Aunque me indigné interiormente, me acordé que hay que amar siempre, (la PdV hacer a los demás…”, a mí me hubiera gustado que me cedieran el atender primero), y mansamente me salí sin decir nada y haciendo un gesto a la familia de que volvía luego.
         Me puse a esperar fuera pacientemente, en frente de la puerta, en vez de ir a visitar otra habitación: pensaba con todo el respeto decirle algo cuando saliera. Pero me acordé de la PdV: ¡pobrecitos!, están con mil ocupaciones para curar a todos y tantos dependiendo de sus manos, (aunque era semanas antes de esta emergencia sanitaria). Así que, cuando salió simplemente me quedé mirando con paz…, ¿quizá… a lo mejor esperando que se disculpara por interrumpir y casi “echarme”?: ¡ni me miró!, (yo creo que ni se percató de mi presencia).
         Pero quizá me debió ver con el rabillo del ojo o luego recapacitar: al día siguiente me saludó tímidamente y cruzó unas palabras conmigo. Hasta entonces era de las personas que, (aunque yo saludo a todos con una sonrisa e intento pararme unos segundos), apenas había logrado un serio “hola y adiós”.
Pero desde ese día, incluso conversamos sonrientes después de saludarnos.
         Quizá eso yo lo hubiera impedido (“estropeado”) si aquel día no hubiera tenido paciencia o si le hubiera “dicho algo”.

2.-        Estas semanas (cuando todavía la gente no había empezado a tomarse en serio lo de los contagios) mi vivir la PdV era estar pendiente de tocar el menor número de cosas (a veces ni sentarme) y hacer mi penitencia de no tocarme la cara o la cabeza, (y menos aún ojos, nariz o boca), aunque me picara o hubiera cosquilleo. Y todo pensando en el “haz a los demás, lo que ellos quisieran que hicieran contigo”.
Si cada día me lavo despacio y muchas veces las manos, estas dos semanas, muchísimas veces más. Soy consciente que a mí se acerca mucha gente en distintos ámbitos. Y esta última semana, además, ofrecer junto a la cruz, (como paradójico acto de amor al prójimo), el no poder saludar de cerca o dar un abrazo como suelo a tantos amigos.
Extremando las precauciones hasta el más mínimo detalle, por amar, por vivir la PdV, sin embargo pongo la confianza solo en el Señor;  y a Él, en unidad con vosotros, sigo pidiendo con la fe que nos recordaba la PdV del mes pasado.

3.-        Ayer y anteayer han sido los días de mi vida que más tiempo he dedicado a correo-e. y sobre todo WhatsApp, (muchos me pedían orientación; otros sin decirlo se sentían desconcertados o solos; otros querían tomar decisiones no individualistamente, sino en unidad; como arcipreste que soy, tenía que hacer circular rápido muchos avisos, etc.). Cada mensaje he tratado de vivirlo como una experiencia concreta de “haced… lo que queráis que os hicieran…”.
         Por ello mismo, además, estos tres días estoy invirtiendo tiempo en aprender determinadas herramientas de internet para seguir con las reuniones de los grupos, (pero virtualmente), para retransmitir la Misa que celebraré con poca o ninguna gente, etc.


Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de marzo («Todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque esta es la Ley y los Profetas», Mt 7, 12), la de febrero («¡Creo, ayuda a mi poca fe!», Mc 9, 24) y la de enero («Nos trataron con una solicitud poco común», Hch 28, 2):

1.-        “qué buena es esa frase que  nos escribiste: estar "al paso de Dios" según lo que Él nos va marcando. Lo normal es querer lo contrario: que Dios vaya a nuestro paso, según lo que le vayamos marcando nosotros. De ahí viene la frustración, el desánimo, el ¿enfado?, el pensar que no nos escucha, el...
Me hacía ilusión ir a los ejercicios en el Centro Mariápolis después de la experiencia del año pasado, de lo bien que me vinieron, así que por un instante caí en esa tentación, la de enfurruñarme por no poder ir este año, pero en seguida pensé que si aquello fue bueno en ese instante, igual, en este momento, era en otro sitio donde Dios quería que estuviera. Pensando en ello acepté con santa paz el no poder acudir en esta ocasión y centrarme en lo que fuera que quisiera Dios que hiciera este fin de semana. 
Como bien dices: estar a su paso, no al mío. No pretender marcarle yo la ruta sino seguir la que Él me vaya trazando. Gracias por esa frase: la voy a imprimir con letras grandotas. A este paso voy a empapelar la casa.

Hoy… en un banco del parque… parece q al levantarme se me cayó el bono mensual de bus y no me di cuenta (¡yo no cambio!). Un hombre  ha corrido para alcanzarme, porque al tener yo puestos unos auriculares, él me llamaba gritando, pero yo no oía y al dármelo casi no podía él respirar (¡me dijo q estaba recién operado del corazón!).
Me dio tanta compasión porque vi La bondad pura de Dios pensando en el otro antes que en él (también me recuerdan muchos de tus actos) en este hombre. Hizo que me fuera corriendo a rezar en casa.

3.-        “agradecida con el Señor, que siempre está en cada momento de mi vida, de mi familia, de  todos los que Le aman y los que no Le aman; el Señor es amor, paciencia, Alegría, fuerza, fortaleza, luz, sabiduría… en nuestras vidas. Soy muy afortunada de  sentir  el amor del nuestro Padre todopoderoso cada segundo de mi vida. Mil gracias al Señor por todas las criaturas que Él pone en mi camino para hablarme de cuan maravilloso y amoroso es Él con sus hijos: Dios es amor.



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domingo, 1 de marzo de 2020

ACRECENTAR LA CONFIANZA

VIDA DE LA PALABRA                       últimas semanas de FEBRERO

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de febrero («¡Creo, ayuda a mi poca fe!», Mc 9, 24) y de enero («Nos trataron con una solicitud poco común», Hch 28, 2):

1.-        Ayer tenía yo que madrugar más de la habitual (para ir a Toledo a la toma de posesión de mi nuevo Arzobispo). Me desperté un buen rato antes que sonara el reloj, con lo cual me venía tentación de fastidio. Pero pensé que el Señor siempre lleva mi horario (y la PdV de este mes me está ayudando a vivirlo así, con paz: confiando en Él).
            Antes de desayunar “descubrí” por qué el Señor permitió que me despertara más pronto: ¡suena el teléfono de urgencias para ir al hospital! Si no, no me hubiera dado tiempo a atender al enfermo; cuando me percaté que él llevaba ya 15 días ingresado, (¡y pasando nosotros todas las mañanas por ese pasillo!), me vino la tentación de decir algo a los familiares por aguardar al último momento (y encima tener que ir yo adrede solo para eso). Pero, bueno, “El Que me lleva la agenda” lo tenía previsto.
1b.-     Aunque salí hacia Toledo solo pocos minutos después de lo planeado, al llegar ya no me dejaron entrar a los aparcamientos previstos. De nuevo tentación de fastidio y “¡creo, pero aumenta mi poca fe!” para buscar con mucha paz algo difícil en Toledo.
1c.-      Llegué a la Catedral minutos antes de la primera entrada del nuevo Arzobispo. Me pude unir luego a todos los demás sacerdotes, (por cierto, en un hueco estupendo, aunque ya estaban casi todos previamente allí). Quedaba más de media hora para el inicio en sí de la Misa, que en un marco así y tan preciosamente preparada litúrgica y musicalmente, pudimos vivir con profundidad y participar intensamente.
1d.-     Al finalizar la Misa, la duda: es tarde, ¿espero para intentar felicitar al arzobispo?, ¿desalojamos por el lateral, como nos indicaban, y eso quizá me permitiera ver y saludar brevemente a otros obispos y sacerdotes amigos?, ¿irme por donde decían y luego buscar entre la gente a conocidos de hace años que probablemente habrían ido también? La verdad es que no sé bien cómo, quizá me dejé ir guiando “estratégicamente” por el Espíritu Santo, con un poco de audacia, (“¡creo, sostén mi poca fe!”), pero ¡pude hacerlo todo, aunque pareciera en principio incompatible!, (y, por otra parte, tampoco hubiera pasado nada si no hubiera realizado ni siquiera una de las tres cosas).
Y como guinda, pude estar charlando casi una hora en unidad y fraternidad, (disfrutando la presencia de Jesús en medio), con un gran amigo, mi tocayo el Arzobispo de Pamplona, mientras lo acompañaba al sitio donde les invitaban a comer.
Verdaderamente el Señor sostuvo todo el día mi poca fe. Regresaba yo muy contento de toda esa mañana.
Me dio tiempo luego a llegar a casa y comer algo rápido y dirigirme a tiempo a la Misa del hospital. Como dice el libro de los Proverbios en el A.T.: “confía en el Señor de todo corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus sendas”.


Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de febrero («¡Creo, ayuda a mi poca fe!», Mc 9, 24), la de enero («Nos trataron con una solicitud poco común», Hch 28, 2) y la de diciembre («Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor», Mt 24, 42):

1.-        “yo también he tenido unos días algo complicados, y me ha servido mucho la PdV de este mes, porque estaba tan triste que cuando leía las palabras de Chiara "creer es sentirse mirados y amados por Dios”, yo pensaba que a mí no me miraba.
Después de confesar, comencé a rezar más, y me iba sintiendo más aliviada e iba sintiendo que Dios sí me miraba y me escuchaba.
Así que, sí he releído la PdV varias veces y sigo aumentando mi fe. Muchas gracias.

2.-        “¡Muchas gracias, Paco! Me viene muy bien recibir este recordatorio de la PdV a mitad de mes pues aún no estoy acostumbrada a seguirla a diario, en algunas ocasiones se me olvida...
Sí que este mes me está pasando que me encuentro con ella constantemente en la lectura diaria del Evangelio, no sé si es que este mes da la casualidad de que las lecturas están especialmente relacionadas con la fe o soy yo que lo veo así, pero me ayuda mucho esta conexión entre el Evangelio de algunos días y la PdV.
            Gracias de nuevo, nos vemos el domingo.

3.-        “me dijiste de leer los Hechos de los Apóstoles buscando al Espíritu Santo. Recuerdo que me sorprendió mucho cuando le mencionaban con actitudes propias de una persona: “el E.S dijo”, “asegura”, “impulsa”, “se expresa”...
Esta mañana no pensaba en los Hechos de los Apóstoles sino en mi propia vida: repasaba  las últimas semanas... …Sigo repasando los últimos días y cuando me doy cuenta que he dicho unas 25 veces “¡qué casualidad...!” Me paro y me pregunto: “¿Casualidad? ¿Seguro que es “casualidad”? ¿No será que es cierto que el E.S en verdad es persona que habla, acompaña, actúa.....?”.
Pero no, esta vez no pensaba en la Biblia, en su acción en los Apóstoles, sino en mí, en mi vida y ufff ¡qué impresión al darme cuenta que en verdad es compañero de viaje! y que habla, vaya si lo hace, ¡si no calla! A través de todo, de todos, se expresa.


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LA REGLA DE ORO

PALABRA DE VIDA                               marzo 2020

hacédselo también vosotros a ellos;
porque esta es la Ley y los Profetas»

(Mt 7, 12)

En las decisiones importantes de la vida, ¿cuántas veces hemos buscado una brújula segura que nos indicase qué camino tomar y nos hemos preguntado, como cristianos, cuál es la síntesis del Evangelio, la llave para entrar en el corazón de Dios y vivir como hijos suyos aquí y ahora?
He aquí una palabra de Jesús que viene al caso, una afirmación suya clara, que se entiende y se puede vivir de inmediato. La encontramos en el Evangelio de Mateo: forma parte del gran discurso de la montaña, donde Jesús enseña cómo vivir plenamente la vida cristiana. Él mismo resume todo su anuncio en esta afirmación lapidaria.
Hoy, cuando necesitamos mensajes ricos de significado pero breves y eficaces, podríamos acoger esta Palabra como un valioso tweet para tener en mente en todo momento.

«Todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque esta es la Ley y los Profetas»

Para entender mejor qué hacer por los demás, Jesús nos invita a meternos en su piel; precisamente como hizo Él, que para amarnos adoptó nuestra carne humana.
Preguntémonos qué nos esperamos de nuestros padres, de los hijos, los compañeros de trabajo, los responsables del gobierno, los guías espirituales: acogida, escucha, inclusión, apoyo en las necesidades materiales, pero también sinceridad, perdón, ánimo, paciencia, consejo, orientación, formación… Para Jesús, esta actitud interior, junto con las acciones concretas consiguientes, cumple todo el contenido de la Ley de Dios y toda la riqueza de la vida espiritual.
Es la «Regla de oro», una enseñanza universal contenida en las distintas culturas, religiones y tradiciones que la humanidad ha desarrollado a lo largo de la historia. Es la base de todos los valores auténticamente humanos, los que componen una convivencia pacífica, con relaciones personales y sociales justas y solidarias.

«Todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque esta es la Ley y los Profetas»

Esta Palabra nos incita a ser creativos y generosos, a tomar la iniciativa a favor de cualquier persona, a tender puentes incluso hacia quienes no son amigos, como dijo e hizo Jesús. Requiere que tengamos la capacidad de salir de nosotros mismos para ser así testigos creíbles de nuestra fe.
Así nos alienta Chiara Lubich: «Intentémoslo. Un día empleado de este modo vale una vida. […] Nos invadirá una alegría desconocida. […] Dios estará con nosotros, porque está con quienes aman. […] Quizá a veces aflojaremos, estaremos tentados de desanimarnos, de claudicar. […] ¡Pero no! ¡Ánimo! Dios nos da la gracia. Volvamos a empezar siempre. Si perseveramos, lentamente veremos cambiar el mundo a nuestro alrededor. Comprenderemos que el Evangelio ofrece la vida más fascinante, enciende la luz en el mundo, da sabor a nuestra existencia, contiene el principio para resolver todos los problemas. Y no estaremos tranquilos mientras no comuniquemos nuestra extraordinaria experiencia a otros: a los amigos que puedan comprendernos, a los familiares, a todo aquel a quien nos sintamos empujados a dársela.
Renacerá la esperanza».

«Todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque esta es la Ley y los Profetas»

Ramiro, veterano en su puesto de trabajo, se entera de que van a llegar nuevos compañeros, y se pregunta: «Si entrase por primera vez en esta oficina, ¿qué me gustaría encontrar? ¿Qué haría que me sintiese a gusto?». Entonces se pone a hacerles sitio, busca escritorios, y se lo dice también a otros compañeros. Juntos preparan puestos de trabajo acogedores. Y los recién llegados encuentran un ambiente alegre y una comunidad de trabajo más unida.

LETIZIA MAGRI





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