martes, 16 de julio de 2013

VIDA DE LA PALABRA mes de julio

"...COMO A TI MISMO
VIDA DE LA PALABRA mes de julio 
Alguna de mis EXPERIENCIAS de este mes:
1.-     Cruce de WhatsApp de mis hermanos: uno ha mirado en la web de una entidad bancaria, ¡y figuraba que mis padres habían perdido buena parte de sus pocos ahorrillos! Confusión y enfado general.
          Yo no entiendo de eso. Pero entiendo de rezar, (al menos… se supone…), ¡debería!, (soy un desastre). Así que, como se me da fatal escribir con teclado tan pequeño en el tlf., prefiero aprovechar el tiempo para ofrecer y pedir.
            ¡Toda una vida trabajando!, ¡¡y cómo!!
            Mi madre con absoluta tranquilidad dice: "Dios nos lo dio, Dios nos lo quitó: ¡bendito sea el Nombre del Señor!". En fin, no importa nada: importa no perder la fe en
Dios y seguir amando a Él y a todos. "Tú, Señor, eres mi único Bien".
          Pero… al día siguiente… mi hermano vuelve a mirar… la misma página de internet… y… ¡todo era un error (inmenso e inaudito) de la web! Susto nada más. El Señor que nos pone a prueba.
Moraleja: lo material no importa; naturalmente nos tenemos que servir de ello, pero no como un fin, sino como medio para alcanzar lo que de verdad vale: Él. Con total desapego.
Como a Abraham se le pidió estar desapegado de lo que más quería, su hijo Isaac, para mostrar que Dios es lo primero… en pequeñas cosas también se nos pide diariamente a todos.

2.-        Volviendo en tren-regional desde mi pueblo, me tocó en un asiento de los que tiene otros 2 de frente y una mesita en medio para los 4. Mi sitio estaba ocupado por un chico, así que me puse en frente, pues quedaban las 2 butacas libres. En la siguiente estación, 2 señoras me indicaron que yo estaba en su sitio, así que me moví en frente, al lado del chico, dejé la revista "Ciudad Nueva" que estaba leyendo sobre la mesita, para rezar mientras las Laudes leyéndolas en mi teléfono móvil.
            Al poco, una de las señoras coge mi revista. El impulso, (pero vencido como tentación), era: "¡es mía, eh, se la presto!". No dije nada. Estuvo hojeándola por entero
leyendo los titulares. La volvió a dejar en la mesita y cuando me disponía yo a cogerla… la otra señora empieza a hojearla (se detuvo incluso a leer enteras varias páginas). Así que, como tenía yo grabada la nueva encíclica del Papa (Lumen fidei”) en el móvil, para aprovechar el tiempo continué leyéndola.
            Acaba la señora, deja la revista y... casi inmediatamente, otra amiga suya (ya del otro lado del pasillo) la coge, (en fin…, recé para que les fuera útil a todas), y después de leerla un rato, al final hace ademán de arrinconarla hacia el extremo de su mesita, pero como me vio mirando, sólo entonces se le ocurre…: "¿es suya?". Ante mi respuesta afirmativa, la otra señora añade: "¡ya me extrañaba que una revista que hablara de 'amor al prójimo' anduviera por aquí!". Se quedan calladas, pero les doy conversación. Una se puso a comentarme algunas de las cosas que había leído. Entonces les dije (se conocían o eran parientes las 3): "si la van a leer, se la regalo". "¡Gracias! Tiene artículos muy buenos", dijo una metiéndola rápidamente en su bolso. Añadí que podría suscribirse para que se la mandaran todos los meses a su casa.
            Continuamos luego hablando del cura de su pueblo y otros temas hasta que se bajaron.
            Un egoísmo vencido por amor al prójimo, da lugar a una conversación y… a todo lo que Dios pueda querer a través de "Ciudad Nueva".


Alguna de vuestras EXPERIENCIAS viviendo la Palabra de este mes de julio ("toda la ley se cumple en una sola frase: amarás a tu prójimo como a ti mismo") o la de meses anteriores:
1.-   “qué buenas son las reflexiones que mandas y qué complicadas de cumplir.
Qué fácil es equivocarse y creyendo que estás buscando amar al prójimo, en el fondo lo estás haciendo contigo mismo… Como reconozco mi poca capacidad sobre este asunto, le pido de todo corazón al Señor, gran rectitud de intención y si me estoy equivocando , como otras tantas veces, que al menos sea sin malicia…
Cuando estuvimos el otro día, te comenté que había tenido varias crisis serias de fibrilaciones auriculares y que a pesar de lo serio del momento y que
dura cerca de dos horas, tenía una tranquilidad espiritual y de ánimo difícil de justificar, salvo que recurramos al Origen de todo. 
Pues bien, ayer fui al cardiólogo y a la vista de cómo me encontró, inmediatamente me ha concertado con el cirujano la imposición de un marcapasos mañana por la mañana. Créeme que aunque toda intervención del corazón, aunque sea leve como esta, conlleva sus riesgos, hoy por hoy estoy tranquilísimo sabiendo que estoy en Sus manos

2.-        "como siempre la palabra, viene no como Palabra, sino como Luz; ¿no has pensado cambiar alguna vez lo de "Palabra de Vida", por "Luz de Vida"?...
            …estamos en la organización del tiempo libre, y trabajas más…: tratas de poner todos
tus papeles al día, para comenzar a trabajar de cara al curso que viene y se te van los días sin darte cuenta. Y cuando empiezas a leer la PDV todo es más sencillo, más fácil y más alegre. Estaba dándole vueltas a los Proyectos Pedagógicos para trabajar el año próximo, sobre todo con el tercer ciclo, y llevaba meditando unos días sobre las Bienaventuranzas, cuando ante mí… la PDV, con el título y la intención del proyecto para trabajar con mis alumnos "Toda la asignatura de Religión Católica se cumple en una sola frase: amarás a tu prójimo, a tu compañero, como a ti mismo". Vamos a ver cómo responden los chicos después de vacaciones, indicándoles esa frase como punto de partida para un diálogo tranquilo y sosegado. Habrá que buscar la justificación pedagógica, pero seguro que sale sola…
            Como podrás observar, la boca habla de lo que rebosa el corazón, pero no puedo por menos que tener presente a mi familia como mis más prójimos, y cuando compartimos todo es cuando más cerca de Dios me siento, ahora con los exámenes de las niñas, con el viaje de la mayor para realizar prácticas en un hospital… todo se ha vivido en autentica comunidad, y hemos orado todos juntos en más ocasiones de las habituales.
            Gracias sobre todo por tu tiempo, porque a todos nos da parte de él mandándonos la PDV, y contestando a nuestras respuestas
"

N.B.: tú también puedes compartir las experiencias que hayas podido realizar poniendo en práctica el Evangelio; "pincha" aquí abajo en “comentarios” y escríbela "para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre celestial" (no a nosotros). 

jueves, 11 de julio de 2013

LUMEN FIDEI

PRIMERA ENCÍCLICA DE PAPA FRANCISCO 
 
El día de San Pedro, el Papa Francisco ha firmado su primera carta encíclica: “Lumen fidei” (“La luz de la fe”). Con ella se completan las tres virtudes teologales,
pues Benedicto XVI escribió en 2005 una sobre la caridad, “Deus caritas est”, y en 2007 otra sobre la esperanza, “Spe salvi”.  

          Os recomiendo vivamente las tres, preciosas de verdad. En le párrafo anterior, podéis “pinchar” en el título y os lleva directamente a cada encíclica para leerla o descargarla. Os gustarán.

          Para “abrir boca” os copio a continuación algunos párrafos de “Lumen fidei”, (en 4 ratillos de media hora se lee entera):

LA LUZ DE LA FE

4. […] es urgente recuperar el carácter luminoso propio de la fe, pues cuando su llama se apaga, todas las otras luces acaban languideciendo. Y es que la característica propia de la luz de la fe es la capacidad de iluminar toda la
existencia del hombre. […] La fe nace del encuentro con el Dios vivo, que nos llama y nos revela su amor, un amor que nos precede y en el que nos podemos apoyar para estar seguros y construir la vida. Transformados por este amor, recibimos ojos nuevos, experimentamos que en él hay una gran promesa de plenitud y se nos abre la mirada al futuro […]

7.[…] En la fe, don de Dios, virtud sobrenatural infusa por él, reconocemos que se nos ha dado un gran Amor, que se nos ha dirigido una Palabra buena, y que, si acogemos esta Palabra, que es Jesucristo, Palabra encarnada, el Espíritu Santo nos transforma, ilumina nuestro camino hacia el futuro, y da alas a nuestra esperanza para recorrerlo con alegría. Fe, esperanza y caridad, en admirable urdimbre, constituyen el dinamismo de la existencia cristiana hacia la comunión plena con Dios […]

16. La mayor prueba de la fiabilidad del amor de Cristo se encuentra en su muerte por los hombres. Si dar la vida por los amigos es la demostración más grande de amor (cf. Jn 15,13), Jesús ha ofrecido la suya por todos, también por los que eran sus enemigos, para transformar
los corazones. Por eso, los evangelistas han situado en la hora de la cruz el momento culminante de la mirada de fe, porque en esa hora resplandece el amor divino en toda su altura y amplitud […]

24. […] gracias a su unión intrínseca con la verdad, la fe es capaz de ofrecer una luz nueva, superior a los cálculos […], porque ve más allá, porque comprende la actuación de Dios, que es fiel a su alianza y a sus promesas.

25. Recuperar la conexión de la fe con la verdad es hoy aun más necesario, precisamente por la crisis de verdad en que nos encontramos. En la cultura contemporánea se tiende a menudo a aceptar como verdad sólo la verdad tecnológica […]

26. […] La fe transforma toda la persona, precisamente porque la fe se abre al amor. Esta interacción de la fe con el amor nos permite comprender el tipo de conocimiento propio de la fe, su fuerza de convicción, su capacidad de iluminar nuestros pasos. La fe conoce por estar vinculada al amor, en cuanto el mismo amor trae una luz. La comprensión de la fe es la que nace cuando recibimos el gran amor de Dios que nos transforma interiormente y nos da ojos nuevos para ver la realidad.

32. La fe cristiana, en cuanto anuncia la verdad del amor total de Dios y abre a la fuerza de este amor, llega al centro más profundo de la experiencia del hombre, que viene a la luz gracias al amor, y está llamado a amar para permanecer en la luz. Con el deseo de iluminar toda la realidad a partir del amor de Dios manifestado en Jesús, e intentando amar con ese mismo amor, […]


39. Es imposible creer cada uno por su cuenta. La fe no es únicamente una opción individual que se hace en la intimidad del creyente, no es una relación exclusiva entre el «yo» del fiel y el «Tú» divino, entre un sujeto autónomo y Dios. Por su misma naturaleza, se abre al «nosotros», se da siempre dentro de la comunión de la Iglesia […]

51. Precisamente por su conexión con el amor (cf. Ga 5,6), la luz de la fe se pone al servicio concreto de la justicia, del derecho y de la paz. La fe nace del encuentro con el amor originario de Dios, en el que se manifiesta el 
sentido y la bondad de nuestra vida, que es iluminada en la medida en que entra en el dinamismo desplegado por este amor, en cuanto que se hace camino y ejercicio hacia la plenitud del amor. La luz de la fe permite valorar la riqueza de las relaciones humanas, su capacidad de mantenerse, de ser fiables, de enriquecer la vida común. La fe no aparta del mundo ni es ajena a los afanes concretos de los hombres de nuestro tiempo. Sin un amor fiable, nada podría mantener verdaderamente unidos a los hombres. La unidad entre ellos se podría concebir sólo como fundada en la utilidad, en la suma de intereses, en el miedo,
pero no en la bondad de vivir juntos, ni en la alegría que la sola presencia del otro puede suscitar. La fe permite comprender la arquitectura de las relaciones humanas, porque capta su fundamento último y su destino definitivo en Dios, en su amor, y así ilumina el arte de la edificación, contribuyendo al bien común. Sí, la fe es un bien para todos, es un bien común; su luz no luce sólo dentro de la Iglesia ni sirve únicamente para construir una ciudad eterna en el más allá; nos ayuda a edificar nuestras sociedades, para que avancen hacia el futuro con esperanza. [...]
Las manos de la fe se alzan al cielo, pero a la vez edifican, en la caridad, una ciudad construida sobre relaciones, que tienen como fundamento el amor de Dios.

52. […] El primer ámbito que la fe ilumina en la ciudad de los hombres es la familia. Pienso sobre todo en el matrimonio, como unión estable de un hombre y una mujer: nace de su amor, signo y presencia del amor de Dios, del reconocimiento y la aceptación de la bondad de la diferenciación sexual, que permite a los cónyuges unirse en una sola carne (cf. Gn 2,24) y ser capaces de engendrar una vida nueva, manifestación de la bondad del Creador, de su
sabiduría y de su designio de amor. Fundados en este amor, hombre y mujer pueden prometerse amor mutuo con un gesto que compromete toda la vida y que recuerda tantos rasgos de la fe. Prometer un amor para siempre es posible cuando se descubre un plan que sobrepasa los propios proyectos, que nos sostiene y nos permite entregar totalmente nuestro futuro a la persona amada. La fe, además, ayuda a captar en toda su profundidad y riqueza la generación de los hijos, porque hace reconocer en ella el amor creador que nos da y nos confía el misterio de una nueva persona. […]

54. […] Asimilada y profundizada en la familia, la fe ilumina todas las relaciones sociales. Como experiencia de la paternidad y de la misericordia de Dios, se expande en un camino fraterno. En la «modernidad» se ha intentado
construir la fraternidad universal entre los hombres fundándose sobre la igualdad. Poco a poco, sin embargo, hemos comprendido que esta fraternidad, sin referencia a un Padre común como fundamento último, no logra subsistir. Es necesario volver a la verdadera raíz de la fraternidad. Desde su mismo origen, la historia de la fe es una historia de fraternidad, si bien no exenta de conflictos. Dios llama a Abrahán a salir de su tierra y le promete hacer de él una sola gran nación, un gran pueblo, sobre el que desciende la bendición de Dios (cf. Gn 12,1-3). A lo largo de la historia de la salvación, el hombre descubre que Dios quiere hacer partícipes a todos, como hermanos, de la única bendición, que
encuentra su plenitud en Jesús, para que todos sean uno. El amor inagotable del Padre se nos comunica en Jesús, también mediante la presencia del hermano. La fe nos enseña que cada hombre es una bendición para mí, que la luz del rostro de Dios me ilumina a través del rostro del hermano.
¡Cuántos beneficios ha aportado la mirada de la fe a la ciudad de los hombres para contribuir a su vida común! Gracias a la fe, hemos descubierto la dignidad única de cada persona, que no era tan evidente en el mundo antiguo. […]

55. […] La fe, además, revelándonos el amor de Dios, nos hace respetar más la naturaleza, pues nos hace reconocer en ella una gramática escrita por él […] la creación como un don del que todos somos deudores; nos enseña a identificar formas de gobierno justas, reconociendo que la autoridad viene de Dios para estar al servicio del bien común. La fe afirma también la posibilidad del perdón, que muchas veces necesita tiempo, esfuerzo, paciencia y compromiso;
perdón posible cuando se descubre que el bien es siempre más originario y más fuerte que el mal, que la palabra con la que Dios afirma nuestra vida es más profunda que todas nuestras negaciones. Por lo demás, incluso desde un punto de vista simplemente antropológico, la unidad es superior al conflicto;
hemos de contar también con el conflicto, pero experimentarlo debe llevarnos a resolverlo, a superarlo, transformándolo en un eslabón de una cadena, en un paso más hacia la unidad.
Cuando la fe se apaga, se corre el riesgo de que los fundamentos de la vida se debiliten con ella […]

56. […] El cristiano sabe que siempre habrá sufrimiento, pero que le puede dar sentido, puede convertirlo en acto de amor, de entrega confiada en las manos de Dios, que no nos abandona y, de este modo, puede constituir una etapa de crecimiento en la fe y en el amor. Viendo la unión de Cristo con el Padre, incluso en el momento de mayor sufrimiento en la cruz (cf. Mc 
15, 34), el cristiano aprende a participar en la misma mirada de Cristo. Incluso la muerte queda iluminada y puede ser vivida como la última llamada de la fe, el último «Sal de tu tierra», el último «Ven», pronunciado por el Padre, en cuyas manos nos ponemos con la confianza de que nos sostendrá incluso en el paso definitivo.

57. La luz de la fe no nos lleva a olvidarnos de los sufrimientos del mundo. ¡Cuántos hombres y mujeres de fe han recibido luz de las personas que sufren! San Francisco de Asís, del leproso; la Beata Madre Teresa de Calcuta, de sus pobres. Han captado el misterio que se esconde en ellos. Acercándose a ellos, no les han quitado todos sus sufrimientos, ni han podido dar razón cumplida de todos los males que los aquejan. La luz de la fe no disipa todas nuestras tinieblas, sino que, como una lámpara, guía nuestros pasos en la noche, y esto basta para caminar. Al hombre que sufre, Dios no le da un razonamiento que explique todo, sino que le responde con una presencia que le acompaña, con una historia de bien que se une a toda historia de sufrimiento para abrir en ella un resquicio de luz. En Cristo, Dios mismo ha querido compartir con nosotros este camino y ofrecernos su mirada para darnos luz. […] 

viernes, 5 de julio de 2013

VAN THUÂN HACIA LOS ALTARES

CARDENAL VAN THUÂN 
Apenas 8 años después de su muerte, el viernes 5 de julio de 2013 concluye la fase diocesana del proceso para su beatificación
Hoy da un paso adelante el proceso para la causa de beatificación del Cardenal François-Xavier Nguyên Van Thuân: se concluye la fase diocesana.
        En un artículo al respecto se menciona un encuentro en CastelGandolfo en junio de 2001: todavía recuerdo la sencilla y profunda impresión que nos dejó a los 1300 sacerdotes y seminaristas, cuando, revestido con casulla roja, (era el día de S. Ireneo, el obispo mártir), nos presidió la celebración de la Misa (video de la homilía (extracto de 3 min.); al incio del cual se me ve en el coro) en la que nos hizo sentir a todos a gusto (¡a pesar de estar delante de un cardenal!), como hermanos y más cerca de Dios. Sencillo y profundo. Padre y hermano. Antes y después, muchos lo pudimos saludar personalmente y para todos tenía una sonrisa y una palabra y un gesto amable (aunque ya el
cáncer le estaba minando bastante). Al grupito de españoles que lo saludó nos enseñó la cruz pectoral que portaba (¡la misma que elaboró en la prisión y la cadenita que allí también se hizo con cobre de cable eléctrico una de las semanas de sus 13 años de cárcel!).

 Lo conocí en noviembre de 1994 en Loppiano (6 años después de su salida de la cárcel): yo hablaba en italiano en nombre de un grupo de unos sesenta sacerdotes y seminaristas, (contando la experiencia de espiritualidad y vida de comunión que allí realizábamos), y él me
traducía al vietnamita para un nutrido grupo de obispos (la mitad de la Conferencia Episcopal de Vietnam). Nos impresionó la profundidad de su mirada, marcada todavía por el dolor, pero viva y resuelta: ¡el amor a Jesús crucificado y abandonado!
AQUÍ puedes leer su “testamento espiritual”.
Y si aún no has leído sus libros “Testigos de esperanza, (¡ya va por la 13ª edición en castellano!, ¡y está traducido a unos 17 idiomas!), o Cinco panes y dos peces (11ª edición), ¿a qué esperas?: ¡te los recomiendo vivamente para este verano! 
El primero son los Ejercicios Espirituales que él predicó a Juan Pablo II en el año del Gran Jubileo 
del 2000 y el segundo va más dirigido a jóvenes.

¡¡¡Cuánto bien ha hecho a través de estos textos absolutamente a todos los que se los he prestado, regalado o recomendado!!!

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Oración oficial 
para pedir gracias 
por intercesión del siervo de Dios Card. Van Thuân

Dios Omnipotente y Eterno, Padre, Hijo y Espíritu Santo, 
Te doy gracias por haber donado a la Iglesia
 el testimonio heroico del Cardenal François-Xavier Nguyên Van Thuân.
 La sufrida experiencia de la cárcel, 
vivida en unión con Cristo Crucificado 
y bajo la maternal protección de María, 
forjó un testigo fúlgido, para la Iglesia y para el mundo, 
de unidad y de perdón, 
de justicia y de paz. 
Su amable persona y su ministerio episcopal 
irradiaron la luz de la fe, 
el entusiasmo de la esperanza 
y el ardor de la caridad. 
Concédeme ahora, por su intercesión, 
según Tu Voluntad, 
la gracia que imploro, 
con la esperanza de verlo pronto 
elevado al honor de los altares. 
¡Amén!

 Con aprobación eclesiástica 
+ Giampaolo Crepaldi 16 de septiembre de 2007 Quien reciba gracias o milagros, favor de informar a la Postulación de la Causa, a la siguiente dirección: Pontificio Consejo «Justicia y Paz», Piazza San Calisto, 16 - 00120 Ciudad del Vaticano

martes, 2 de julio de 2013

«Toda la ley se cumple en una sola frase: amarás a tu prójimo como a ti mismo»


«Toda la ley se cumple en una sola frase: 
amarás a tu prójimo como a ti mismo» 
(Ga 5, 14)
PALABRA DE VIDA  Julio 2013 

Estas palabras de Pablo, el Apóstol, son breves, estupendas, lapidarias, clarificadoras. Nos dicen cuál debe ser la base del comportamiento cristiano, lo que debe inspirarlo siempre: el amor al prójimo.

El Apóstol ve en la práctica de este mandamiento el pleno cumplimiento de la ley, la cual dice: no cometerás adulterio, no robarás, no desearás… Y ya se sabe que quien ama no hace nada de esto: quien ama no mata, no roba…

«Toda la ley se cumple en una sola frase: amarás a tu prójimo como a ti mismo».

Pero quien ama no sólo evita el mal. Quien ama se abre a los demás, quiere el bien, lo hace, se entrega: llega a dar la vida por la persona amada.

Por eso Pablo escribe que amando al prójimo no sólo se observa la ley, sino que se alcanza  «la plenitud» de la ley.

«Toda la ley se cumple en una sola frase: amarás a tu prójimo como a ti mismo».

Si toda la ley consiste en amar al prójimo, hay que considerar los demás mandamientos como medios para iluminarnos y guiarnos para saber encontrar en las intrincadas situaciones de la vida el camino para amar a los demás; hace falta saber leer en los demás mandamientos la intención de Dios, su voluntad.

Él quiere que seamos obedientes, castos, contenidos, mansos, misericordiosos, pobres… para practicar mejor el mandamiento de la caridad.

«Toda la ley se cumple en una sola frase: amarás a tu prójimo como a ti mismo».

Nos podríamos preguntar: ¿cómo es posible que el Apóstol omita hablar del amor a Dios?

La cuestión es que el amor a Dios y al prójimo no compiten entre sí; al contrario, el
uno, el amor al prójimo, es expresión del otro, del amor a Dios. Pues amar a Dios significa hacer su voluntad, y su voluntad es que amemos al prójimo.

«Toda la ley se cumple en una sola frase: amarás a tu prójimo como a ti mismo».

¿Cómo poner en práctica esta Palabra? Está claro: amando al prójimo, amándolo de verdad. Lo cual significa: donarnos a él, pero donarnos desinteresadamente.

No ama quien manipula a su prójimo en función de sus propios fines, aunque sean de lo más espiritual, como por ejemplo hacerse santo. Tenemos que amar al prójimo, no a nosotros mismos.

Sin embargo, es indudable que quien ama así se hace santo de verdad; será «perfecto como el Padre», porque habrá cumplido lo mejor que podía hacer: ha entendido bien la voluntad de Dios, la ha puesto en práctica; ha observado plenamente la ley.

Y ¿no es cierto que al final de la vida se nos examinará únicamente sobre el amor?

lunes, 1 de julio de 2013

CON APRECIO Y DELICADEZA

CON APRECIO Y DELICADEZA 
VIDA DE LA PALABRA del mes de junio 
Algunas de mis EXPERIENCIAS tratando de poner en práctica la Palabra de Vida de junio:
1.-      Unos vecinos cada verano han ido poniendo la música más fuerte (y hasta bien entrada la noche). El viernes pasado (para estrenar este año) era ya tremendo: unos amigos que trajeron la cena para compartirla con nosotros, estaban escandalizados del ruido.
         Al rato suena nuestro timbre. ¡Era precisamente la vecina!, (yo no la conocía nada más que de lejos, a pesar de que llevo 8 años y medio aquí; la verdad es que, por más que lo intentamos, por aquí todo el mundo busca una independencia total, y es casi imposible relacionarse). Estaba ella yendo a todos los vecinos para excusarse (o más bien pedir permiso… "como mañana no hay que madrugar…") porque era el 18 cumpleaños de su hija, (nosotros sí tenemos que madrugar siempre, aunque ciertamente los sábados no tanto como el resto de los días). Por un instante… "¿qué hago…?, ¿le digo suavemente que llevan unos años "pasándose"…?, ¿aprovecho después de tantos años para entablar conversación…?"
         Recordando la Palabra de Vida del mes y "poniéndome de acuerdo" con Jesús en el fondo del alma… lo mejor es… hacer ambas cosas: así que, con una sonrisa y con tranquilidad insinúo lo del ruido, pero, a la vez, busco conversación. Es más, para
mostrarme acogedor y viendo su apertura (también ella nota un individualismo excesivo en el resto de la vecindad) la invito a entrar a saludar al resto de los compañeros y a los matrimonios con quienes estamos cenando.
         Al final quedó encantada. La invité a que vinieran alguna tarde a merendar: "¡cuando queráis!, ¡tocáis el timbre y nos lo decís!".
         El volumen tremendo de la música, a las 12 y poco se abajó y como la noche era fresquita y se podía estar con las ventanas cerradas…

2.-      Tomando un "piscolabis" en una celebración, una señora mayor, sin darse cuenta, derrama un vaso entero de sangría que me mancha toda la pernera del pantalón y los zapatos (y un poco la chaqueta del traje). Por no darle fatiga y preocupación a 
ella, ni hice ademán de limpiarme y seguí con la misma sonrisa, (aunque por un instante me temo que quizá se me nubló pensando en el ridículo y luego en la tintorería). Continué como si nada hablando con la persona que estaba, la cual a los pocos segundos me ofreció una servilleta de papel... y como yo (por no "delatar" a la otra) continué sin moverme, se agachó y empezó a limpiarme los zapatos. Naturalmente entonces ya sí intenté secar pantalón y zapatos.

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS viviendo la Palabra de junio ("si obrando el bien soportáis el sufrimiento, esto es cosa bella ante Dios") o la de mayo ("dad y os será dado: os verterán una medida rebosante...") o la de abril ("no os quejéis unos de otros"):
1.-     “gracias por la vida que llega a través de tu blog... Esas palabras del Papa eran justas las que necesitaba en este momento: la providencia de Dios llega siempre a través de distintos caminos, pero lo importante es que llega.
Quería agradecerte por el lunes pasado: me alegró muchísimo que recurrieras a nosotros para que nos quedáramos cuidando a José, (sé lo que te cuesta pedir algo), pero fue un don especial para mí, ya me había olvidado un poco lo maravillosos que eran esos días que íbamos ahí con regularidad: creías que dabas algo y recibías siempre el céntuplo. El estar con José es un regalo del amor de Dios que no se puede desaprovechar…

2.-        “hemos perdido el bebé que esperábamos; desde hace 3 semanas estoy de reposo y baja laboral, la cosa no venía bien... Me propuse hacer la Voluntad de Dios: yo cumplía mi parte, que era el reposo, y Dios obraba... y Él ha querido que sea así. El ginecólogo me intentaba razonar que podría haber venido con malformaciones, y que mejor que haya sido todo espontáneo…, entiendes… que Dios ha querido que yo no llegue a esto... lo siento como una generosidad inmensa, porque yo no creo en el aborto....
         Ha sido un regalo también el poco tiempo de embarazo: ya habíamos pensado en el nombre....
         Ahora me estoy recuperando, lo llevo bien de ánimo...
         Por otro lado, ¡me han dado una interinidad!: estoy muy contenta... En época de crisis, saber que tienes trabajo fijo, al menos hasta la siguiente ope, es un regalazo!!... Y en un horario mucho más cómodo que el actual... Cuando se cierra una puerta, se abre una ventana...: el bebé que no llegó, vino con un pan debajo del brazo...
         Gracias por tu unidad que, aunque no te mantuve muy informado, sé que nos has tenido presentes...
         Esperemos que, más adelante, nuestro sueño de completar la familia, se cumpla... Seguimos viviendo la Voluntad del Padre...
"

3.-        “muchas gracias por la Palabra de Vida de este mes y la del mes anterior. Me han gustado mucho.
            Comparto contigo lo que he pensado al leer la Palabra de Vida de este mes. Esta frase recoge, para mí la vida de Jesús a quien tanto quiero: Jesús todo lo hizo bien y soportó el sufrimiento que Dios le fue enviando hasta que se entregó por entero muriendo por nosotros. Y esto lo hizo en todo momento por amor al Padre, con humildad y mansedumbre y con sinceridad al mostrarle sus sentimientos.
            Que el Espíritu Santo nos enseñe a vivir mirando e imitando al Señor, y que nuestro día sea agradable al Padre, separando lo bueno de lo malo y aceptando el sufrimiento que Dios permita en nuestras vidas

4.-     “...una amiga mía se sentía mal estos días. Estaba desanimada. Se había esforzado mucho en un tema, pero comentarios mal intencionados de sus compañeros habían hecho que se sintiese hundida hasta el punto de pensar en dejarlo y no seguir…
Según la escuchaba, pensaba en los barcos. Supuestamente deberíamos seguir todos el mismo rumbo, aunque fuésemos en navíos diferentes. Aprender del que tiene experiencia, dejarnos guiar por él. Estar pendientes de los demás barcos por si necesitan ayuda. Formar equipo, cada uno en su puesto, pero todos trabajando en lo mismo.
La realidad es otra. A veces parece que vamos en barcos de guerra,  lanzándonos cañonazos entre los propios compañeros. Parece que estemos deseando que naufrague el otro. Eso, cuando no se siente uno como una isla, que también pasa.
A veces llama el capitán a revisar el curso y se lleva la sorpresa de que los
marineros no  habían ido en el mismo barco, sino que cada uno había hecho la travesía en su bote.
Una mala experiencia puede desanimar, pero no frenar. No caigamos en la tentación de decir “¡se acabó!”, ante una caída.
Que nos sirva de experiencia, pero no de renuncia.
¡Cuánto talento desperdiciado,
por algún comentario malicioso, alguna zancadilla!:
¿compañeros o bucaneros?
Pensémoslo bien antes de zarpar, porque de ello depende la travesía: 
¿todos a una con el capitán?
¿cada uno a lo suyo y sálvese el que pueda?"

6.-        “una mañana decía el Evangelio: "estaba en la calle y me acogiste". Alrededor de la casa hay una mujer sucia, enferma mental, que barre las hojas de vez en cuando. Se quejaba de que no podía vivir con la persona que estaba hasta ahora y está buscando otro refugio. Puede que no sea capaz de resolverle este problema específico, pero me llamó la atención sobre otro hecho: hay personas que no necesitan llegar a mi casa, pero tendrían que entrar en mi corazón. Me he acordado de al menos dos personas así. Con uno de ellos coincidí. Y con este nuevo enfoque, hemos sido capaces de mantener una conversación agradable…


N.B.: tú también puedes compartir las experiencias que hayas podido realizar poniendo en práctica el Evangelio; "pincha" aquí abajo en “comentarios” y escríbela "para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre celestial" (no a nosotros).