viernes, 31 de enero de 2025

CREER EN JESÚS QUE ORÓ POR LA UNIDAD

 VIDA DE LA PALABRA                  últimas semanas de ENERO

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de enero («¿Crees esto, Jn 11, 26) y la de diciembre, («Nada es imposible para Dios», Lc 1, 37):

1.-        La PdV del mes me venía en mente y corazón muy a menudo: cada vez que había una situación o una conversación algo compleja, yo le pedía al Señor, y, en seguida, era como si Él me preguntara… “pero… ¿crees esto?”. Y era un contestar “sí” en cada una de las situaciones.

P.ej. con una persona que no veo fácil resolución, “sí, creo; me fio de Ti”;

al acabar la oración por la unidad cada uno de los días, “ídem”;

terminando el retiro internacional de sacerdotes en clima de palpar casi la presencia del Resucitado en medio por el amor recíproco, “¿crees esto?”, “sí”, “y crees que se pueda seguir viviendo así en tu ambiente y en el futuro”, “sí, con tu Gracia, sí”;

ante algunas cosas que se me entrecruzaban en la agenda y le pedía no llegar tarde, “sí, creo; voy a serenarme y termino con paz esto”, y luego los otros se retrasaban y yo llegaba a tiempo, (el lunes la reunión de sacerdotes; el jueves la venida de los de una ong, etc.).

Y, por supuesto, un “gracias” gigantesco en el corazón en cada una de esos momentos.

 

2.-        El martes vino a visitarme a la Parroquia un sacerdote ortodoxo rumano. Llevaba yo tiempo queriendo conocerlo a través de unas amistades en común desde mi anterior parroquia, pero durante estos años no habíamos podido concretar un encuentro. Venía acompañado por ese matrimonio amigo: él, español católico, y ella, ortodoxa rumana, (aunque colabora muchísimo con mi parroquia anterior y acompaña a menudo a su madre y a su hermana a la iglesia ortodoxa).

Les enseñé mi parroquia y les expliqué las vidrieras y, a la vez, íbamos intercalando conocimientos de la historia de las respectivas tradiciones o de tantos momentos de la historia (sobre todo del primer milenio) que tanto nos unen.

Después en nuestro despacho parroquial, le mostré una pequeña colección que había de iconos, muchos de ellos ortodoxos, que él fue comentando y explicando detalles que yo desconocía.

Una de las señoras que nos ayudan en el despacho, luego me escribió contenta por whatsapp: “ha sido superinteresante escucharos".

2b.-     Después les invité a tomar un café y fuimos a la pastelería que bendije hará un mes, y que está regentada precisamente por una rumana ortodoxa.

Ya servidos los cafés, antes de empezar, le pedí al sacerdote que hiciera una oración y bendijera a la dueña. Decía él: “jamás me hubiera imaginado que un cura católico me presentara a una ortodoxa”.  Cuando no había clientes en la barra o en el mostrador, yo hacía seña a la dueña que de nuevo se viniera a la mesa: estaba feliz de estos invitados.

Los 5 charlamos animadamente de cómo vivimos la fe y detalles que unos tenemos y otros no. La historia de algún santo ortodoxo, como S. Arseni. O la historia de alguno católico, y de otros que todavía no han sido así declarados, (muy recientes), como el Card. vietnamita Van Thuan o el Card. Miloslav Vlk de Praga (“de limpiacristales a arzobispo”), pues hablábamos de los tiempos de persecución en esos países de Europa Oriental donde no preguntaban si unos eran católicos y otros ortodoxos, sino que simplemente se les perseguía o martirizaba por mantener la fe en Jesucristo, por ser cristianos.

Yo concluía diciendo y todos asentían: “cuanto más cerca estemos de Cristo, más cerca estaremos entre nosotros y entre nuestras iglesias; cuando más vivamos el evangelio, que se resume en amar, más cerca estaremos entre nosotros y entre nuestras iglesias”. Y el pope ortodoxo corroboraba: “lo que ha faltado entre nuestras iglesias en la historia ha sido precisamente amor”.

Fue una rato precioso entre 2 católicos y 3 ortodoxos, (aunque una vive la fe más con los católicos); entre 2 sacerdotes y 3 laicos. Uno de los que le acompañaban a él luego me escribía: “Paco, la verdad que ha sido todo muy bonito, estos momentos son los que quedan en el corazón”.

2c.-      Ayer jueves les he devuelvo yo la visita para conocer la nave que tienen adaptada como iglesia ortodoxa: preciosamente cuidada en su interior y con multitud de iconos interesantes. Yo escuchaba con gusto todo lo que el pope, con más gusto aún, me iba explicando sobre esos iconos y sobre la liturgia ortodoxa. Y luego el ratito del café, igualmente fraterno: ¡con ganas de volver a encontrarnos en otros momentos y seguir la conversación!

2d.-     Todo ello me hacía recordar la ceremonia del sábado pasado en la catedral de la Almudena, celebración con la que se clausuraba en la diócesis de Madrid el Octavario de Oración por la Unidad de todas las Iglesias y comunidades eclesiales cristianas: fue una hora y media que realmente elevaba. Presidió la oración el Cardenal de Madrid y, junto a él, sacerdotes o pastores o representantes de distintas denominaciones cristianas.

“Nos haces uno en ti”, decía la letra del canto inicial “Siempre en Ti”, del grupo internacional Gen Verde. Y luego, mientras una catedral repleta de cristianos de distintas confesiones cantaba el “Ven, Espíritu, ven”, (de Marco Barrientos), un sacerdote iba intercalando oraciones preparadas e improvisadas, pero muy inspiradas unas y otras, que elevaban el alma a todos. El evangelio proclamado, Jn 11, en que Jesús pregunta “¿Crees esto?” (lema del Octavario y, también, Palabra de Vida que estamos tratando de practicar este mes), nos hacía decir con esperanza un “sí, creo”, no solo al recitar todos juntos el credo de Nicea en su 1700 aniversario, sino también sí creo que la unidad que Cristo pide al Padre se realizará algún día, aunque pasen decenios o siglos, porque lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios. ¡Porque Jesús lo pidió y lo sigue pidiendo al Padre!

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la de Palabra de Vida de Vida de enero («¿Crees esto, Jn 11, 26), la de diciembre («Nada es imposible para Dios», Lc 1, 37) y la de noviembre («Esta viuda, en cambio, ha echado todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir», Mc 12, 44):

1.-        muchas gracias, una vez más, por estos correos PdV. Son mi gasolina para mi vida interior. No te desanimes en continuar esta labor que nos ayuda a tantos. Yo ahora vivo en Nueva York, una ciudad que es maravillosa y peligrosa a partes iguales. La Gran Manzana vive a cámara rápida y en distracción constante. Nadie parece que tenga tiempo para Dios. Es una ciudad que “te come”. Por eso es muy importante para mí tener momentos de parar, reflexionar, mirar a Dios y dejar que Él me mire para recordar el propósito real de mi camino. Gracias de nuevo por tu ayuda.

 

2.-        aunque soy parco en palabras y nunca encuentro el tiempo de contestar a todas las misivas que recibo, te tengo que decir que yo voy leyendo tus e-mails con la palabra de vida. Me resultan muy útiles en general, los disfruto para los momentos que tengo libres para obligarme a parar un poco y reflexionar sobre las cosas importantes de la vida: me refuerzan en la tenacidad que uno debe tener a veces para mantenerse en el camino elegido a pesar de todas las cosas que nos rodean y que nos tientan a ir por caminos fáciles y a la larga menos gratificantes. También me ayuda en ese momento de reflexión agradecer a Dios y a mis seres queridos todos los sacrificios que están haciendo por mí. Aprovecho también para darte las gracias a ti.

Me alegra comunicarte que mi familia ha estado visitándonos aquí en Arabia Saudí en Navidad. Gracias a Dios, he podido pasar estas fechas tan señaladas con ellos, son unos días muy importantes para mí, que me traen muchos recuerdos y me alegro mucho de poder estar acompañado por los más queridos.

Aquí hay una comunidad importante y hemos podido asistir a Misa estos días, (cuando las niñas nos lo han permitido)… y, aunque hay misas también en español, me toca ir a la de inglés y ando un poco perdido... Es muy interesante conocer cómo la Iglesia se organiza para llegar a todas las partes del mundo que no son tan favorables como España; me acuerdo de mi tía, que era catequista, y me contaba lo importante que era la labor de los misioneros que hay por el mundo.... ¡Qué valentía tienen y que tenacidad demuestran! y qué gran sacrificio.

 

4.-        después de un largo día viendo sufrir a tu madre, intentando aferrarse a la vida, vida que ya no es vida, pues solo tiene sufrimiento.

Después de un largo día, viendo a tu padre sufriendo al ver a su esposa, en el lecho de muerte, viéndola luchar y sufrir, hora tras hora, minuto a minuto, segundo a segundo. Viviendo en sus carnes ese dolor que parece ese calvario que están viviendo.

Después de un largo día, viendo a mi madre luchar contra la llamada del Señor, y a mi padre intentando tener una esperanza de vida y recuperación de su esposa, para seguir el camino que durante casi 61 años Dios les ha marcado y les ha guiado, para seguir compartiendo buenos y malos momentos con sus seis hijos, sus nueve nietos y sus dos biznietas.

Después de uno,  otro, y otro... día, piensas que, con toda la angustia que llevas en tu alma, y el cansancio que llevas en tu cuerpo, no vas a poder conciliar un sueño reparador, que te dé fuerza para afrontar el siguiente día. 

Pero ahí está ÉL, el que nunca te abandona, el que sufrió un calvario por nosotros, está ÉL, acompañado de su Madre, como yo acompañando a la mía, dándote la PAZ que necesitas. Y te agarras a la Cruz que cuelga de tu cuello, y rezas el Padre Nuestro y el Ave María, y sin darte cuenta ÉL entra en ti, y ELLA te  arropa, y el sueño te envuelve y caes en sus brazos plácidamente, consiguiendo tener la Paz y el descanso para iniciar un nuevo día. 

Mis “catequistas”… me enseñaron que la mejor manera de enseñar el Amor de Dios, es hacer ver a los que te rodean lo que Dios hace en ti.

  

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martes, 31 de diciembre de 2024

INICIAR EL AÑO CON FE PLENA

 PALABRA DE VIDA                                        enero 2025

 

«¿Crees esto?» (Jn 11, 26)

           Jesús está llegando a Betania, donde Lázaro lleva muerto cuatro días. Informada de ello, su hermana Marta corre esperanzada a su encuentro. Jesús los quería mucho a ella, a su hermana María y a Lázaro, como subraya el Evangelio (cf. Jn 11, 5). Aun en medio del dolor, Marta manifiesta al Señor su confianza en Él, convencida de que si hubiese estado presente antes de morir su hermano, este seguiría vivo, pero que incluso ahora, cualquier petición que hiciera a Dios sería atendida. «Tu hermano resucitará» (Jn 11, 23), afirma entonces Jesús.

 

«¿Crees esto?».

 

Después de haber aclarado que se refiere a la vuelta de Lázaro a la vida física aquí y ahora, y no solo a la que le espera al creyente después de la muerte, Jesús le pide a Marta la adhesión de la fe, y no solo para realizar uno de sus milagros –que el evangelista Juan llama «signos»–, sino para otorgarle a ella, como a todos los creyentes, una vida nueva y la resurrección. «Yo soy la resurrección y la vida» (Jn 11, 25), afirma Jesús. Y la fe que le pide es una relación personal con él, una adhesión activa y dinámica. Creer no es como aceptar un contrato que se firma una vez y ya no se vuelve a mirar, sino un hecho que transforma e impregna la vida diaria.

 

«¿Crees esto?».

 

Jesús invita a vivir una vida nueva aquí y ahora. Nos invita a experimentarla cada día, sabiendo que, como hemos vuelto a descubrir en Navidad, Él mismo nos la ha traído, tomando la iniciativa de venir a buscarnos y viniendo entre nosotros.

¿Cómo responder a su pregunta? Miremos a Marta, la hermana de Lázaro.

En el diálogo con Jesús le brota una profesión de fe plena en Él. El original griego la expresa aún con más fuerza. El «yo creo» que ella pronuncia significa «he alcanzado a creer», «creo firmemente» que «tú eres el Cristo, el Hijo de Dios que iba a venir al mundo» (cf. Jn 11, 27), con todas las consecuencias. Es una convicción madurada con el tiempo, puesta a prueba en las diversas circunstancias que ha afrontado en la vida.

El Señor me dirige su pregunta también a mí. También a mí me pide una confianza generosa en él y la adhesión a su estilo de vida, fundado en el amor generoso y concreto a todos. La perseverancia madurará mi fe, que se reforzará al constatar día tras día la verdad de las palabras de Jesús puestas en práctica, y que no dejará de expresarse en mi actuar diario con todos. Para empezar, podemos hacer nuestra la oración de los apóstoles a Jesús: «Auméntanos la fe» (Lc 17, 5).

                                            

«¿Crees esto?».

 

«Una de mis hijas había perdido el trabajo a la vez que todos sus compañeros, ya que el gobierno había cerrado la agencia pública donde trabajaban –cuenta Patricia, de Latinoamérica–. Como forma de protesta, habían organizado una acampada ante la sede. Yo procuraba apoyarlos participando en algunas de sus actividades, llevándoles comida o simplemente parándome a hablar con ellos. El Jueves Santo, un grupo de sacerdotes que los acompañaba decidió celebrar una ceremonia en la que se ofrecían también espacios de escucha, se leyó el Evangelio y se llevó a cabo el gesto del lavatorio de pies en recuerdo de lo que había hecho Jesús. La mayor parte de los presentes no eran personas religiosas; sin embargo, fue un momento de profunda unión, fraternidad y esperanza. Se sintieron abrazados, y, emocionados, daban las gracias a aquellos sacerdotes que los acompañaban en medio de la incertidumbre y el sufrimiento».

Esta palabra de Jesús ha sido elegida como lema para la Semana de oración por la unidad de los cristianos de 2025. Así pues, recemos y apliquémonos para que nuestra creencia común nos mueva a buscar la fraternidad con todos: esta es la propuesta y el deseo de Dios para la humanidad, pero requiere nuestra adhesión. La oración y la acción serán eficaces si nacen de esta confianza en Dios y de nuestro actuar en consecuencia.

 

SILVANO MALINI y el equipo de la Palabra de vida

¡FELIZ Y PRÓSPERO 2025, AÑO JUBILAR!

 

deseo a ti y a los tuyos

que tengáis una muy buena salida y entrada de año

y un próspero 2025

colmado de la bendición del Señor,

¡¡año jubilar de la esperanza!!:

 


¡FELIZ Y PRÓSPERO AÑO NUEVO 2025!

 

La fe en Jesucristo, Dios encarnado,

nacido de la Virgen María,

da una nueva forma de sentir el tiempo y la vida…:

gratitud y esperanza.

…la gratitud mundana,

la esperanza mundana son aparentes;

les falta la dimensión esencial

que es la relación con el Otro y con los demás,

con Dios y con los hermanos.


Y esto sucede … por el…

«¡Maravilloso intercambio!

El Creador tomó un alma y un cuerpo,

nació de una virgen; […] nos da su divinidad»…

Pensemos en la gratitud que debía sentir María

al contemplar a Jesús recién nacido.

Es una experiencia que sólo puede tener una madre,

y sin embargo en ella, en la Madre de Dios,

tiene una profundidad única, incomparable.

 

María sabe, ella sola con José,

de dónde ha salido ese Niño...

El Misterio da espacio a la gratitud,

que surge en la contemplación del don,

en la gratuidad,

mientras [que el Misterio] se ahoga

en la ansiedad del tener y del parecer.

 

La Iglesia aprende la gratitud de la Virgen Madre.

Y aprende también la esperanza... porque…

María siempre ha estado llena de amor, llena de gracia,

y por eso también está llena de confianza y de esperanza.
… no es optimismo, es otra cosa:

es fe en Dios que es fiel a sus promesas;

y esta fe toma la forma de esperanza en la dimensión del tiempo, podríamos decir «en camino».

El cristiano, como María,

es peregrino de esperanza.

 

Y precisamente éste… el tema del Jubileo de 2025…

Queridos hermanos y hermanas,

una peregrinación…

requiere una buena preparación…:

aprendamos de Ella a vivir cada día,

cada momento, cada ocupación

con la mirada interior vuelta hacia Jesús.

Alegrías y penas,

satisfacciones y problemas.

Todo en presencia y con la gracia de Jesús, el Señor.

Todo con gratitud y esperanza.

PAPA FRANCISCO, Homilía en primeras Vísperas y Te Deum final de año, 31 diciembre 2023



lunes, 30 de diciembre de 2024

AVANZAR EN LA FE

 VIDA DE LA PALABRA                  últimas semanas de DICIEMBRE

 

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de diciembre, («Nada es imposible para Dios», Lc 1, 37) y la de noviembre («Esta viuda, en cambio, ha echado todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir», Mc 12, 44):

1.-        El primer domingo de octubre iba yo conduciendo hacia mi pueblo y recibí una llamada: una buena amiga me proponía hacer juntos en la distancia en ese momento oración, (naturalmente sin que me distrajese). Al acabar ese cuarto de hora, continué dialogando en mi interior con el Señor y me vino a la mente cuando, un rato antes, una persona sin muchos medios proponía hacer una suscripción domiciliada con una pequeña aportación periódica a la economía de la parroquia, con lo cual me acordé de las dos monedas de la viuda en el Evangelio y me emocioné interiormente.

Y entonces empezaron a venirme a la mente y al corazón varios episodios de esa misma mañana, el primero (ya te lo conté en el correo de justo hace un mes): yo estaba orando en silencio y entró un señor como cada domingo…; y traté de escucharle con agrado e interés…; y me sorprendió la última frase que me dijo: “padre, le quiero mucho”. Pero hasta ese momento en el coche, no me di cuenta que en realidad era Dios que, en mi oración, me estaba hablando y diciéndome eso a través de él.

 

1b.-     Empecé así a recapitular las cosas de esa misma mañana y vi cuántas veces Dios me había dicho eso: por ejemplo, antes de esa misa, una niña de catequesis me entregó un dibujo en el cual escribía “un fuerte beso para que le sigas siendo fiel al Señor, que te llamó para ser un cura estupendo. Que seas feliz, amigo sacerdote Paco”. Su mamá me aclaró que la iniciativa había partido de la niña y no se lo había querido ni enseñar hasta ese momento. Vi también ahí otro guiño del amor de Dios.

Después de misa otra niña me acercó otro dibujo con una cruz en el que ponía felicidades, pues había sido mi Santo dos días antes. Este año precisamente me había felicitado mucha menos gente por S. Francisco de Asís, incluso cercanos. Y también ahí percibí el paso de Dios.

En días previos estaba yo un poco desanimando inconscientemente: varias personas y familias, (que se habían empezado a integrar en la comunidad parroquial), estaban trasladándose esos días a otra población. Y al inscribir a niños para empezar la catequesis de primero, si ya el año anterior había solo 17, (me parecían poquísimos), este año ¡¡eran 8!! Y, para colmo, 2 de ellos se “desapuntan”: uno de los pocos que podía venir andando desde su casa a la parroquia, prefiere apuntarse en otra a 8 km (12 min. en coche) y una niña prefiere ir a otra incluso aún más lejos porque están allí sus primos, (y justo el cura de esa parroquia me había comentado en días previos que le faltaba espacio en su templo parroquial y le sobraba gente).

Así que, aunque se lo ofrecía yo al Señor, (“Tú, Señor, eres mi único Bien”), de hecho estaba un poco “plof” sin darme cuenta. En realidad también estaba contento de que pudieran enriquecer otra comunidad parroquial.

 

1c.-      Continuaba yo en el coche meditando-recordando todo lo de esa mañana dominical de octubre:

Entre una Misa y otra hubo una fiestecilla de inicio de catequesis y vi a una persona habitual de la parroquia, (con la que habíamos acordado que durante el curso se encargase de los padres mientras los niños estaban con la catequista): la vi contactando con unos y con otros, animando a todos los padres para esa reunión que con ella habíamos concordado. Viéndola resolutiva, alegre e interaccionando, percibí también ahí el amor de Dios que nos “echa un capote” para seguir organizando cosas de la parroquia y para que una persona encuentre donde encajar las cualidades que puede ofrecer.

Y a través de todos estos recuerdos, como que el Señor continuaba diciéndome: “no me olvido de ti, ni de tu parroquia, ¡que es más Mía que tuya, eh!”.

 

1d.-     Después, (seguía mis dos horas y media de viaje a mi pueblo), me acordé que esta misma persona que me acababa de llamar para orar, en enero había puesto un papelito bajo su “San José durmiente” para que solucionara la economía de la parroquia, (y cada 3 ó 4 días ella me preguntaba ingenua e ilusionada si se había arreglado). En abril, el consejo de economía me había dicho que estaba saneada en realidad desde el inicio de año porque no habían tenido en cuenta un dato. Y vi en ello otro gesto de amor del Señor por mí y por la comunidad parroquial.

Y me acordaba, entonces, también que había sido por primavera cuando, (después de dos años y medio de continuas solicitudes), nos han dado la subvención para los paneles solares instalados en la parroquia. Y que ha sido también a finales de primavera cuando, sin esperarlo, una persona nos dijo que acababan de abrir el testamento de su marido fallecido en Navidad  y dejaba una pequeña cantidad como herencia también como donación para la parroquia. Todo eso permitía ir enjugando déficit de años anteriores.

Si el Señor, y san José, se ocupaban hasta de las cosas menos importantes como son las materiales, ¡cuánto ni más estarán siempre pendientes de las espirituales y verdaderamente importantes!

Así que, con cada uno de estos recuerdos, durante todo ese viaje me venía como una lágrima de emoción y agradecimiento interior al Señor por todos esos detalles de amor que, si no hubiera tenido esa llamada, quizás me hubieran pasado desapercibidos.

Pensé cuántos días me habrán pasado desapercibidos pequeños detalles de la presencia de Dios y de su amor por la parroquia. Siempre lo confieso racionalmente, ¡y me lo creo!, ¡¡pero en ese momento era palparlo y meditarlo!!

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la de Palabra de Vida de diciembre («Nada es imposible para Dios», Lc 1, 37), la de noviembre («Esta viuda, en cambio, ha echado todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir», Mc 12, 44) y la de octubre («El que quiera llegar a ser grande entre vosotros sea vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros sea esclavo de todos», Mc 10, 43-44):

1.-        “gracias por la PdV y la experiencias. Al finalizar el año siempre solemos hacer balance, y comparto contigo que este ha sido un año de redescubrimiento y acercamiento a Dios y la felicidad que me supone estar cerca de vosotros y de toda la parroquia. Gratamente sorprendida porque mis hijos y mi marido se hayan unido a la Misa de los domingos, vivo esta Navidad con una alegría renovada.

Gracias por acompañarme en este camino que creo me hace mejor persona.

 

2.-        “el otro día volvía mi hijo triste del trabajo. Él siempre manifiesta su fe (además lleva una crucecita al cuello que no se quita para nada).

Sus compañeros del trabajo lo saben y ese día, delante de varios, uno de ellos dijo: “los cristianos son todos unos enfermos mentales”.

Mi hijo me lo contó con tristeza… Yo le comenté que rezara por él y que lo que más “descoloca” a alguien que te ha ofendido es responderle con amor.

A los pocos días era el cumpleaños de esa persona y mi hijo, al enterarse, en el rato de descanso, (en vez de ir a la pequeña invitación a tomar algo), salió a comprarle un libro como regalo. Se lo dedicó y se lo dejó en su mesa.

Cuando el otro lo vio, fue a buscar a mi hijo dándole las gracias, estaba muy sorprendido… Y le dijo que tenían que quedar un día para charlar y que si había dicho algo que le pudiera molestar que lo sentía.

 

3.-        “se me ha ocurrido desearte este año (a ti y a toda la familia) una Feliz Navidad re-enviándote este correo tuyo, que es el más antiguo que conservo de los que me vas enviando, (enero de 2008), para que tengas conciencia de tu perseverancia y como agradecimiento, también, por todo lo que nos compartes y que, sin duda, de una u otra forma, nos ayuda.

 

4.-        “gracias, Paco, por tu correo!: me ha encantado la forma en que enseñaste a Jesús en el Sagrario a ese niñito y la manera en que Dios nos habla cuando oramos a través de la paz y alegría que sentimos. Agradezco enormemente que a través de este correo también me haces “oír” de Dios: ¡te quiero mucho!

Hoy amanecí con un virus fuerte de estómago que ha roto los planes que teníamos para esta noche de fin de año: estoy muy cansada, pero sé que forma parte de los planes de Dios. En unos días estaré recuperada.

Me acuerdo de toda la gente que como yo no tiene salud, no solo hoy día 31, sino muchos, muchos días del año. Y pido a Dios por ellos, para que tengan fuerza para resistir, Esperanza para continuar y aceptar lo que Dios disponga de nosotros.

5.-        “Muchas gracias, Paco. Estos correos son como una pequeña luz en medio de tanta oscuridad que nos rodea. Gracias por compartirnos tus experiencias. Solos no podemos. Sólo con Dios y en Dios.

 

 

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miércoles, 18 de diciembre de 2024

¡FELIZ NAVIDAD 2024!

 

Sagrada Familia. Centro Ave, Loppiano. Santuario María “Theotokos”, Loppiano (FI) Italia.


Queridos hermanos y hermanas:

¡Feliz Navidad!

La mirada y el corazón…

se dirigen hacia Belén.

Allí… resonó el anuncio esperado durante siglos…

Nos llena de confianza y esperanza

saber que el Señor nació por nosotros;

que la Palabra eterna del Padre, el Dios infinito,

puso su morada entre nosotros…

¡Esta es la noticia que cambia el curso de la historia!

No es la felicidad pasajera del mundo,

ni la alegría de la diversión,

sino una “gran” alegría, porque nos hace “grandes”…

Hoy… con nuestros límites,

abrazamos la certeza de una esperanza inaudita,

la de haber nacido para el cielo.

Sí, Jesús nuestro hermano vino

a hacer que su Padre sea nuestro Padre.

Siendo un Niño frágil, nos revela la ternura de Dios; y…

la alegría del Espíritu Santo, la alegría de ser hijos amados.

Alégrate tú,

que has perdido la confianza y las certezas,

porque no estás solo, no estás sola:

¡Cristo ha nacido por ti!

Alégrate tú, que has abandonado la esperanza,

porque Dios te tiende su mano;

no te señala con el dedo,

sino que te ofrece su manita de Niño

para liberarte de tus miedos,

para aliviarte de tus fatigas

y mostrarte que a sus ojos eres valioso como ningún otro.

Alégrate tú,

que en el corazón no encuentras la paz,

porque se ha cumplido la antigua profecía de Isaías:

«Un niño nos ha nacido, […] Príncipe de la paz».

La Escritura revela que su paz, su reino no tendrán fin (cf. 9,6).

En la Escritura, al Príncipe de la paz

se le opone «el Príncipe de este mundo» (Jn 12,31)

que, sembrando muerte, actúa

en contra del Señor, «que ama la vida» (Sb 11,26).

Lo vemos obrar en Belén cuando,

después del nacimiento del Salvador,

sucede la matanza de los inocentes.

Cuántas matanzas de inocentes en el mundo:

en el vientre materno,

en las rutas de los desesperados que buscan esperanza,

en las vidas de tantos niños 

cuya infancia está devastada por la guerra…

son los pequeños Jesús de hoy…

Desde el pesebre, el Niño

nos pide que seamos voz de los que no tienen voz

Hermanos y hermanas,

se acerca el tiempo de gracia y esperanza del Jubileo

Jesús… nacido… en Belén.

Acojámoslo, abrámosle el corazón a Él

el Salvador…

que es el Príncipe de la paz.

 

PAPA FRANCISCO,

MENSAJE URBI ET ORBI, NAVIDAD 2023

Balcón central de la Basílica Vaticana, lunes 25 de diciembre de 2023

 

 

Este es mi deseo para

UNA SANTA Y FELIZ NAVIDAD.

Lo dirijo con afecto a ti,

a tus familiares, a todos,

en particular si hubiera alguno enfermo o que sufre.

 



 

Navidad

Natividad

Nativitate

Natus vita te

 

Nati = nacimiento
vita = de la vida
te = para ti
Por lo tanto, «Navidad» significa en español: «Nacimiento de la vida para ti»

 

Nace la Vida en ti.

Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”, dice Jesús

Pues, eso:

¡feliz nacimiento en ti de Aquel que es la Vida!

¡¡Así sea!!