lunes, 31 de julio de 2023

FE VIVA Y OPERANTE

PALABRA DE VIDA                              agosto 2023

 

 

«Mujer, grande es tu fe;

que te suceda como deseas»

(Mt 15, 28)

 Jesús se dirige hacia la región de Tiro y Sidón, en tierra extranjera. Parece buscar, por fin, un poco de reposo con los suyos, y quizá también soledad, silencio, oración y refugio. De improviso les llegan los gritos de una mujer que, como otros personajes de los Evangelios, no tiene nombre. Su presencia incomoda y molesta a los discípulos, que le «imploran» a Jesús que la atienda para librarse de ella: «viene gritando detrás de nosotros». La mujer no se paraliza por no ser israelita, ni por ser mujer, ni porque el Maestro la ignore. Es una madre desesperada por su hija, «malamente endemoniada». Se acerca a Jesús con la tenacidad de querer un encuentro personal con él y consigue «postrarse ante él» mientras insiste en pedirle ayuda. Jesús le dirige palabras de una dureza inaudita: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos».

 

«Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas».

 

La mujer acepta la negativa; comprende que su mundo no forma parte de la misión primaria de Jesús; asume que su Dios no es una máquina dispensadora de gracias, sino un padre que pide una relación acorde con la verdad, que pasa por reconocer también la propia pobreza personal. Esta mujer, consciente de esto, mira a Jesús a los ojos: «Sí, Señor, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos». Pone a Jesús contra la pared, por así decir, y Él se conmueve por la humildad de quien se contenta con las migajas. Hasta sus gritos parecen expresar su fe, y lo llama «Señor, hijo de David».

 

«Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas».

 

Su gran fe está esculpida en los Evangelios por varios verbos: la mujer sale y va hacia Jesús; grita; llora; pide piedad; lo reconoce como Señor y se postra ante él; mantiene intacta su tenacidad y la certeza de que lo imposible es posible para el Señor; responde a la dureza de Jesús con una lógica impecable. Amor materno y confianza son sus puntos fuertes. «Y desde aquel momento quedó curada su hija».

Esta palabra es la fotografía de la fe viva y operante de una persona. Y al mismo tiempo muestra la constancia y el camino de la primera comunidad cristiana a la que se dirige Mateo, en su apertura al mundo no judío que está en búsqueda y alberga una gran fe.

 

«Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas».

 

Como para esta mujer sirofenicia, «también nuestra fe puede entrar en crisis por una dificultad imprevista, por un hecho imprevisto que viene a perturbar nuestros proyectos, por una grave enfermedad, por el prolongarse de una situación muy dolorosa»[1], y –podríamos añadir– por la falta de paz en el mundo, por las injusticias estructurales, por la grave enfermedad del planeta, por conflictos familiares y sociales… Y una de nuestras debilidades podría ser la falta de perseverancia y de confianza plena. «Dios permite que nuestra fe pase por situaciones difíciles y a veces absurdas. Él quiere purificarla, quiere ver si de verdad sabemos abandonarnos en Él y creer que su amor es mucho mayor que nuestros proyectos, deseos y expectativas»[2].

Así le sucedió a Saliba. También él parecía obligado a dejar su ciudad, Homs (Siria) y a sus padres mayores. La tienda de su padre, vidriero, había quedado destruida durante la guerra en una ciudad destrozada. Como otros jóvenes, Saliba pensaba en buscar nuevas oportunidades en otro lugar, pero no se rindió. Con sus 22 años y la tozudez de quien no renuncia a hacer algo por su pueblo herido, aprovechó la ocasión que le ofrecía el proyecto RestarT[3] de abrir una tiendecita donde sus conciudadanos encontrasen queso, yogur y mantequilla artesanos hechos por su madre, además de verdura, aceite, especias y café. Ya cuenta con un frigorífico y un generador. Ayudado por su anciano padre, en los días en que la tienda esté cerrada, repartirá cestas de comida entre las familias sin recursos[4].


VICTORIA GÓMEZ y el equipo de la Palabra de Vida

 



[1] C. Lubich, Palabra de vida, junio 1994, en Ciudad Nueva n. 300 (6/1994), p. 33.

[2] Ibid.

[3] https://www.amu-it.eu/progetti-int/restart-ripartire-per-restare/.

[4] https://www.unitedworldproject.org/workshop/siria-il-minimarket-di-saliba-alzera-presto-la-serranda/.

 

DAR POR AMAR

 VIDA DE LA PALABRA                    mes de julio

 

 Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de julio («Todo aquel que dé de beber tan solo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa», Mt 10, 42) y la de junio («Alegraos, sed perfectos, animaos; tened un mismo sentir; vivid en paz, y el Dios de la caridad y de la paz estará con vosotros», 2 Co 13, 11):

 

1.-        Ha habido múltiples oportunidades de “vasos de agua fresca” a lo largo de todo el mes. Tendría que haberlas apuntado cada día, pues me llenaban de sencilla alegría. O al menos haberlas recontado para ver si cada día superaba el record, (como hacía santa Clara de Asís usando piedrecitas en un bote o garbanzos).

            Trato de recordar algunas:

            Todas las mañanas que he estado en la parroquia, (después de la primera oración y abrir las ventanas de mi casa), antes de arreglarme y desayunar, bajaba rápido a abrir todas las puertas y ventanas del templo y de todos los salones parroquiales, para que corriera el aire menos caliente y así cuando llegara la gente a Misa de 10:00 esas 3 horas hubieran rebajado el calor embolsado.

1b.-     Por las mañanas antes de desayunar todos los días he estado haciendo distintas tareas de limpieza hogareña. El par de veces que tocaba la entrada y el pasillo, al limpiar el felpudo de mi puerta y el descansillo, también lo hice con los del compañero, (aunque de primeras me había venido la tentación de no hacerlo por la premura de tiempo).

1c.-     Hemos empezado un nuevo voluntariado parroquial en una residencia de ancianos yendo a estar con ellos y, además, una de las tardes al mes ayudarles a rezar el rosario y otra de las mañanas al mes ayudarles a un rato de oración. El primer día fui yo también y antes del rosario traté de conocerles por su nombre y procedencia, apreciar cada una de sus arruguitas como experiencia de vida y sabiduría, hacer que se involucren con peticiones y una canción para cada misterio, etc.

1d.-     Al día siguiente de la boda de mi sobrino, después del paseo matutino en mi pueblo haciendo ejercicio (en el que además aprovecho para ir rezando el rosario y para ir a saludar a Jesús en el sagrario en el Santuario de la Virgen de la Caridad), al emprender el regreso vi que subía por el bonito paseo de la Virgen un hombre con una gran mochila que serenamente iba recogiendo bolsas y botes de bebida tirados en el césped o en medio del paseo. Me admiré y alabé a Dios por la bondad de este hombre. Y de pronto me di cuenta que yo podría hacer lo mismo, aunque me daba un poco de asco y tenía ya prisa. Al menos aproveché mi recorrido de regreso recogiendo lo que podía y tirándolo a las papeleras.

 

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de julio («Todo aquel que dé de beber tan solo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa», Mt 10, 42), la de junio («Alegraos, sed perfectos, animaos; tened un mismo sentir; vivid en paz, y el Dios de la caridad y de la paz estará con vosotros», 2 Co 13, 11) y la de mayo («Amaos cordialmente unos a otros; que cada cual estime a los otros más que a sí mismo», Rm 12, 10):

 

1.-        “vamos adelante tratando de ver el amor de Dios en cada momento. Yo sigo con mis tratamientos lo mejor que puedo y trato de cuidar a mi marido, pues después de estos casi 3 años de cuidarme él, ahora me toca cuidarle pues le han pasado factura y está algo regular. Y juntos tratamos de decir: “Si Tú lo quieres, yo también!!!”.

 

2.-        “ he realizado varias experiencias sobre la PdV, pero una muy literal: he formando parte de  tribunal para una tesis y compré unos botellines de agua fresca para cada uno de los tres profesores y también para la alumna: se quedaron agradablemente sorprendidos todos.

 

 

 

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sábado, 1 de julio de 2023

UN VASO DE AGUA EN NOMBRE DE JESÚS

 PALABRA DE VIDA                                       julio de 2023

 


«Todo aquel que dé de beber tan solo un vaso de agua fresca

 a uno de estos pequeños, por ser discípulo,

os aseguro que no perderá su recompensa»

(Mt 10, 42)

 

El evangelista Mateo es un escriba cristiano muy instruido: conoce a fondo las promesas del Dios de Israel, y para él las palabras y las acciones de Jesús representan su cumplimiento. Por eso, en su Evangelio presenta su enseñanza en forma de cinco grandes discursos, como un nuevo Moisés.

Esta Palabra de vida concluye el «discurso misionero» que comienza con la elección de los doce apóstoles e indica las exigencias de la predicación: las incomprensiones y las persecuciones que van a encontrar requieren un testimonio creíble que implica decisiones radicales.

         Pero hay más: Jesús revela que el enviar a sus discípulos tiene su raíz en la misión que él mismo ha recibido del Padre. Una convicción ya viva en el Antiguo Testamento: en el mensajero de Dios, el mismo Dios se hace presente, se compromete. Así pues, es el amor mismo de Dios el que, a través del testimonio de Jesús y de aquellos que Jesús envía, llega en cadena a cada persona.

 

«Todo aquel que dé de beber tan solo un vaso de agua fresca

a uno de estos pequeños, por ser discípulo,

os aseguro que no perderá su recompensa».

 

Además de la misión específica de algunos –los apóstoles, los pastores, los profetas…–, Jesús anuncia que todo cristiano puede ser su discípulo, al mismo tiempo destinatario y portador de la misión. Y aunque seamos «pequeños» y aparentemente carentes de cualidades o títulos especiales, todos nosotros, por ser discípulos, estamos habilitados para testimoniar la cercanía de Dios. La comunidad cristiana entera es enviada a la humanidad por el Padre de todos.

Todos hemos recibido atención, cuidados, perdón y confianza de Dios a través de los hermanos; todos podemos decir algo a los demás para que sientan la ternura del Padre, como hizo Jesús durante su misión. En esta raíz, en el Padre, está la garantía de que las llamadas «pequeñas cosas» pueden cambiar el mundo. Aunque solo sea un vaso de agua fresca.

«No cuenta si podemos dar mucho o poco. Lo importante es cómo damos, cuánto amor ponemos incluso en un pequeño gesto de atención al otro. A veces basta con ofrecerle un vaso de agua, un vaso de agua fresca […], un gesto sencillo y grande a los ojos de Dios si lo hacemos en su nombre, o sea, por amor. […] La Palabra de vida de este mes podrá ayudarnos a redescubrir el valor de cada una de nuestras acciones, empezando por las tareas domésticas, del campo o del trabajo, el desempeño de trámites administrativos, los deberes del colegio o las responsabilidades de tipo civil, político o religioso. Todo puede transformarse en servicio atento y solícito. El amor nos dará ojos nuevos para intuir lo que los demás necesitan y atenderlos con creatividad y generosidad. Y como fruto, los dones circularán, porque el amor llama al amor. La alegría se multiplicará, porque “hay más alegría en dar que en recibir” (Hch 20, 35)»[1].

 

«Todo aquel que dé de beber tan solo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa».

 

Lo que Jesús nos pide es muy exigente: no detener el flujo del amor de Dios. Nos pide que lleguemos a cada hombre y a cada mujer con el corazón abierto y un servicio concreto, superando nuestras categorías y nuestros juicios.

Él quiere nuestra colaboración activa, creativa y responsable, por el bien común a partir de las pequeñas cosas de cada día, pero al mismo tiempo no dejará de recompensarnos: estará siempre a nuestro lado para cuidar de nosotros y acompañarnos en la misión.

«[…] Dejé mi trabajo en Filipinas y me fui a Australia para estar con mi familia […] encontré trabajo en una obra como limpiador de los comedores, los vestuarios, las oficinas y la cantina, que utilizan más de 500 trabajadores. Un trabajo completamente diferente del que tenía antes como ingeniero […] Por el bien de los demás, me aseguro de que los comedores estén siempre limpios y ordenados. Sin embargo, hay personas que no se preocupan de la limpieza. […] No he perdido la paciencia porque para mí es una oportunidad de amar a Jesús en cada persona con la que me encuentro. Poco a poco estas personas empiezan a limpiar después de comer y, con el tiempo, nos hacemos amigos y empiezo a ganarme su confianza y su respeto […]. He experimentado que el amor es contagioso y que todo lo que se hace por amor permanece[2].

 

Letizia Magri y el equipo de la Palabra de vida



[1] C. Lubich, Palabra de vida, octubre 2006: Ciudad Nueva n. 435 (10/2006), p. 22.

[2] S. Pellegrini, G. Salerno, M. Caporale (eds.), Una transformación silenciosa, Ciudad Nueva, Madrid 2022, pp. 65-66.



viernes, 30 de junio de 2023

ALEGRÍA, ÁNIMO Y PAZ

 VIDA DE LA PALABRA             últimas semanas de JUNIO

 

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de junio («Alegraos, sed perfectos, animaos; tened un mismo sentir; vivid en paz, y el Dios de la caridad y de la paz estará con vosotros», 2 Co 13, 11) y la de mayo («Amaos cordialmente unos a otros; que cada cual estime a los otros más que a sí mismo», Rm 12, 10):

 

1.-        Los miércoles los sacerdotes de la parroquia vamos a llevar la comunión a las personas mayores o enfermas a sus domicilios. A dos de ellas hace unos meses las han ingresado en sendas residencias de mayores y, como deferencia por su asiduidad en la parroquia, también vamos allí a llevársela a cada una como algo particular.

A la vez, me dolía constatar a través de algunas palabritas con ellas y otros residentes que tenían "hambre de Dios", que estaban poco o nada atendidos espiritualmente.

Así que, después de un tiempo, este mes con el "alegraos, sed perfectos, animaos..." me he lanzado, gracias a varias circunstancias providenciales, (benevolencia de la directora, predisposición de las asistentes sociales y terapeutas, colaboración de la hija de una residente y de dos vecinas, etc.) y hemos logrado un pequeño equipo (ampliable) que irá quincenalmente: una tarde a rezar el Rosario con los que quisieran y charlar con todos; y otra mañana a tener un rato de oración.

Hemos empezado el martes pasado, (el día de más calor de la ola, ¡a las 4:30 nos habían dicho!). Fui con las dos señoras del equipo parroquial de ese día.

Con la buena voluntad de todos, los primeros minutos parecía difícil coordinarse con trabajadores y residentes y darnos a conocer y tratar de conocerlos a ellos: me repetía yo continuamente en mi interior "alegraos... animaos", sobre todo ante cada anciano/a. ¡Y se cumplió la promesa de la PdV!: "... y el Dios de la paz y del amor estará con vosotros". Empleados, residentes y voluntarios estamos anhelando ya próxima vez.

 

2-         Dos sacerdotes me pidieron si se podían alojar un día. Me hizo mucha ilusión: ya estuvieron el verano pasado una semana. La víspera le tocaba venir a la señora que cada tanto periódicamente hace la limpieza, pero ese mismo día ella me anunció que durante un mes no podrá venir. Así que, con paz y cariño arreglé lo que pude.

            Fue simpático que, después de comer los 3 con los focolarinos, me llega un mensaje de una persona: “¿puedes asomarte a la estación de cercanías, me bajo de un tren, me confiesas, y luego cojo el siguiente tren?”. Instalé a los sacerdotes rápidamente en casa, (¡que ya es también la suya!), y les comenté si les parecía bien que los dejara un rato solos: me aseguraron su unidad y fui. Eran las 4:30 de la tarde y resultaron 20 minutos preciosos a la sombra de la estación (donde algunas noches hay “botellón”) conversando y confesando a esta persona que quiere ser cada vez más de Dios.

2b-      Y con los dos amigos, han sido 24 horas sencillas, pero de profunda comunión, que hacía casi palpable la presencia de “Jesús en medio” donde “dos o más están unidos…”.

Esta mañana ha sido particularmente bonito: bajé sobre las 7:30 a abrir puertas y ventanas del templo y salones parroquiales, (para que circulara el aire fresquito con el que el Señor nos está regalando estos días), para que se ventilase y refrescase como un acto de amor a todas las personas que pudieran venir a lo largo del día.

            Y me encontré ya a uno de los sacerdotes paseando alrededor de la iglesia mientras rezaba el Rosario, al finalizar el cual me incorporé a su caminata para confesarme, (y luego lo hizo él). Fue además, un momento de comunión de alma compartiendo lo que cada uno llevaba dentro. Así que, entre el ejercicio de caminar sin sudar, la fresca brisa de la mañana que parecía un soplo del Espíritu Santo, la Gracia del sacramento, esa presencia de Jesús en medio por la fraternidad… luego el desayuno compartido entre los tres con diversos actos concretos de amor uno por los otros fue un seguir disfrutando serenamente de la presencia viva del Resucitado. Todo como colofón del mes del «alegraos, sed perfectos, animaos; tened un mismo sentir; vivid en paz, y el Dios de la caridad y de la paz estará con vosotros».

Y teniéndolo ya eso como poso casi connatural en el alma…, lanzarnos con vosotros a vivir la PdV que empezamos hoy…

           

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de junio («Alegraos, sed perfectos, animaos; tened un mismo sentir; vivid en paz, y el Dios de la caridad y de la paz estará con vosotros», 2 Co 13, 11), la de mayo («Amaos cordialmente unos a otros; que cada cual estime a los otros más que a sí mismo», Rm 12, 10) y la de abril («Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra», Col 3, 2):

 

1.-        “…llegaba ayer una notificación indicándome que me toca ser "primer suplente de vocal en la mesa electoral". Me quedé pensando en lo que implica ser "suplente": duda e incertidumbre hasta que llegue el día y vea si se presenta el titular.

Hoy, leo en el salmo 104: "Que se alegren los que buscan al Señor. Recurrid al Señor. Buscad continuamente su rostro". Me he reído al leerlo, pues me daba cuenta que cuando lo haga, cuando recurra a Él, no tendré dudas, sé que no habrá un suplente en Su lugar, siempre me voy a encontrar al titular.

Parece una tontería, pero el darme cuenta de ello, saber que cuando voy a hablar con mi Padre, siempre está Él y no otro me ha llenado de alegría y paz….

 

2.-        “Paco, tienes toda la razón. “Alegraos, animaos” y dar gracias. Ayer precisamente enterramos las cenizas en el pueblo de mi tío que falleció la semana pasada... Para eso nos juntamos también la familia que pudo después en la comida. Ahí se pudo ver las ganas que teníamos de vernos, pues se nos pasan años de una vez a otra, y todos daban gracias por estar juntos. La alegría del reencuentro y recordar la vida de mi tío que, después de irse arriba, nos reúne una vez más. Se lo pasaría bomba viéndonos juntos y celebrando su vida llena de amor, anécdotas e historias para recordar. Nos pasábamos fotos de cuando éramos pequeños y a veces adivinando quién era cada uno. Lo cierto es que hay entierros en los que se llora por… no dar tiempo a dejar huella en este mundo y otros en los que se da gracias porque se ha repartido mucho amor y agradecimiento.

En eso hay que estar. 

 

 

 

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viernes, 16 de junio de 2023

ALEGRAOS, ANIMAOS; TENED UN MISMO SENTIR

Aquí tienes algunos textos que nos pueden ayudar, a mitad de mes, a relanzarnos en vivir la Palabra de junio: «Alegraos, sed perfectos, animaos; tened un mismo sentir; vivid en paz, y el Dios de la caridad y de la paz estará con vosotros»):

 


 

AGRADECER AL OTRO

 Es muy saludable acordarse de agradecer al otro por todo gesto que hace por mí, pequeño o grande.

Me doy cuenta que cuando agradezco, alimento la generosidad en mí y también en el otro.

Me atrevo a decir que la gratitud es la fragancia de las relaciones, volviéndolas armoniosas y acogedoras, atrayendo a más personas al círculo de esa amistad.

La gratitud sincera hace parte de la retribución del gesto recibido, incluso si el otro lo hizo de forma gratuita y sin intereses.

Cuando agradezco al otro por sus gestos, la gratitud se convierte en mi identidad. Y con esa identidad quiero presentarme un día ante de Dios, como un eterno “¡gracias!”.

 

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al pasapalabra diario 15 de junio

 

 

 

 

 

CONSTRUIR LAZOS SÓLIDOS EN NUESTRAS RELACIONES

 

¡Cómo debe dolerle a Dios que le tratemos como un Ser lejano, cuando es el primero en amar "con un corazón de carne"! "Amaos así”, nos dice: “con el corazón. No sois piezas de una máquina; sois hijos de un Amor eterno".

 

P. MANOLO MORALES, O.S.A. Comentario al pasapalabra diario 16 de junio

 

 

 

 

BUSCAR LA CONCORDIA

 

Dicen que, cuando discutimos con otro, nos gritamos porque nuestros corazones están tan distanciados que creemos poder hacernos escuchar si levantamos la voz.

Vemos que, al contrario, en momentos de concordia, normalmente hablamos o incluso susurramos, como es el caso de las personas que están enamoradas.

Además de la armonía en las relaciones, otra gran ventaja de la concordia es que Jesús prometió que cuando estamos de acuerdo entre nosotros, es decir, si vivimos el amor recíproco, obtendremos todo lo que le pidamos a Dios en su nombre.

Entonces, cuánta más concordia, más gracias y bendiciones, y más felicidad.

 

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al pasapalabra diario 9 de junio

 

 

 

 

 

 

BUSCAR CONSTANTEMENTE LA VERDAD

 

Es ahí, en la verdad, donde Dios ha sembrado y proyectado la felicidad mía y de la humanidad entera. Fuera de esa verdad, somos una mentira que nos daña y desnaturaliza. Solo viviendo en esa Verdad somos verdaderamente libres.

 

P. MANOLO MORALES, O.S.A. Comentario al pasapalabra diario 14 de junio


miércoles, 14 de junio de 2023

ALEGRAOS, SED PERFECTOS, ANIMAOS

 VIDA DE LA PALABRA                  primeras semanas de JUNIO


 

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de junio («Alegraos, sed perfectos, animaos; tened un mismo sentir; vivid en paz, y el Dios de la caridad y de la paz estará con vosotros», 2 Co 13, 11) y la de mayo («Amaos cordialmente unos a otros; que cada cual estime a los otros más que a sí mismo», Rm 12, 10):

1.-        Te tengo que confesar que los primeros días del mes no lograba encontrar una “línea” para acordarme en los momentos concretos de la PdV, aunque el precioso comentario ofrecía muchas pistas concretas: ¡era un versículo muy amplio!

            Hasta que decidí centrarme solo en los 3 primeros verbos: “alegraos, trabajad por vuestra perfección, animaos”. Desde ese instante, lo he repetido cientos de veces, (y entonces “me salía” también automáticamente el resto del versículo, como si S. Pablo, ¡el Señor a través de él!, me impulsara a recordarlo… ¡y ponerlo en práctica!

1b.-     Anteayer, por ejemplo. Teníamos una multivideoconferencia internacional los sacerdotes de 13:00 a 15:00 (en Corea ya era casi media noche; en América estaban amaneciendo; no pasaba nada que en Europa retrasáramos la comida). Pero en los minutos previos conectando, un imprevisto: solo se podrían unir 100. De hecho yo llevaba muchos minutos en espera; providencialmente entré en línea y en seguida me percaté del asunto: escribí rápidamente para avisar por si no se habían dado cuenta de la limitación a 100; y efectivamente parecía que no; volví a escribir, ya personalmente al regidor técnico, cuando se estaba empezando (aunque extrañados unos y otros de tan escasa participación) y justo se le vio a él en pantalla como leyendo, (se ve que le había llegado mi escrito y explicación). Empezaron a tratar de dar solución, pero no se podría. Pensaba yo en la PdV y en que era un contratiempo=un rostro de Jesús Abandonado: ¡¡con la ilusión que nos hace vernos todos y saludarnos, después de unos meses!! Mientras, yo conectado con mi ordenador, ofrecí a los españoles que a través de mi móvil con manos libres podía yo realizar una multivideconferencia whatsapp a través de la cual enfocar la cámara y el audio de mi teléfono a la pantalla del ordenador, y así pudieron seguirlo todo a través de mi pantalla, aunque perdiera un poco de calidad la señal. A través de mensaje escrito, había sugerido yo a los de los otros países que hicieran lo mismo con los de sus respectivas ciudades cercanas.

            Temas, experiencias, intercambio, profundización, puesta al día…: precioso todo.

1c.-      Casi al final de esa videoconferencia, de pronto me viene a la mente una distracción: ¡no he grabado ni enviado mi programa de Radio María para el día siguiente! El horario de la videoconferencia iba retrasado por esa dificultad que nunca había pasado, pues las otras ocasiones (2 ó 3 veces al año) fácilmente nos conectábamos casi 500, (y en muchos de esos puntos de conexión, estaba un entero grupito que se había reunido).

Me quedaban de plazo 2 horas nada más para terminar de idear del programa, grabarlo, pulirlo y enviarlo. Pero me acordé de la PdV, y eso me hizo buscar la perfección con ánimo y alegría en lo que tocaba en ese momento: escuchar atentamente, (sin pensar otra cosa), lo que se estaba diciendo desde tantas partes del mundo en la conexión. Pero algunos momentos la tentación: “en otras ocasiones a veces has tardado más de una hora en idear, grabar, pulir y mandar el programa; ¡y no has comido aún!”. Iba apartando esa tentación tratando de centrarme con más atención y amor en la escucha.

            De pronto, algo añadido: ¡el timbre de mi casa! En casi 2 años que llevo aquí, no ha sonado más de 10 ó 15 veces, ¡y tenía que ser hoy y a esta hora!”. PdV (“…vivid en paz…”, entre otras cosas) y ¡fuera tentación!: “también tengo que amar a quien está llamando y a lo mejor es solo cuestión de 1 minuto”. Una persona muy querida venía de visita sin avisar: hay que acoger. Invito a que suba, le explico si le importa que siga los últimos minutos, importantes, de la multivideoconferencia.

La tentación me seguía viniendo: “no te vas a centrar en escuchar y, además, luego no te va a dar tiempo ni a comer ni a grabar el programa”. De nuevo la PdV: “alegraos, sed perfectos, animaos… y el Dios de la paz estará…”. Efectivamente: pude atender hasta el final de la conexión, luego escuchar con más atención a esta persona y comer, me propone además hacer un rato de oración juntos; me parecía que esa “perfección” requería luego llevarla a donde iba, aunque era cerca. Y todo ello, con la paz que también promete la PdV.

1d.-     Después de realizar todo eso, me quedaban ya solo 15 minutos para grabar y enviar el programa, así que la paz de fiarme de la PdV y pensar: “he estado viviendo cada momento presente centrado, con lo cual el Señor me ayudará a que esta vez me salga el programa a la primera, sin repetirlo”. No me salió a la primera, pero sí a la segunda y con muy poquito que repulir. Así, en ese tiempo record, pude enviarlo a tiempo para que en la emisora el equipo técnico le pusiera la música y el encabezamiento y el final y luego lo dejara listo en la parrilla de programación para el día siguiente.

Verdaderamente en todas esas horas experimenté casi sensiblemente que  “…y el Dios de la caridad y de la paz estará con vosotros”.

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de junio («Alegraos, sed perfectos, animaos; tened un mismo sentir; vivid en paz, y el Dios de la caridad y de la paz estará con vosotros», 2 Co 13, 11), la de mayo («Amaos cordialmente unos a otros; que cada cual estime a los otros más que a sí mismo», Rm 12, 10) y la de abril («Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra», Col 3, 2): 

1.-        “es un regalo, leer vuestras experiencias; me da la fuerza para vivirla yo también.

La PdV de "Amaos cordialmente unos a otros", me ha dado un empuje, para vivir delante de cada persona con todo mi amor.

Siendo consciente de cada gesto, sonrisa, escucha, que doy para poder amar con el amor que Jesús pone en mi corazón.

También, pidiendo y ofreciendo por las necesidades de tantas personas, cercanas y lejanas.

Parece que Jesús, no se deja vencer en generosidad: algunos días, me ponía delante personas, ante las que era yo quien se sentía amada por ellas.

Un Saludo. Sigo viviendo la P.V..

 

2.-        “le pido a Jesús que me ayude a vivir de acuerdo con su voluntad... Intento borrar la sombra de prejuicios que quizás me llegan para ver a cada uno con " ojos nuevos".

Meditando sobre ella me ha venido la expresión "tener un mismo sentir... me ha llevado a interesarme por lo que me parece de interés para cada hermana... y he tratado de hacérselo saber preguntando por esas cosas que sé que le interesan...

Muchas gracias por tus envíos. Como siempre, la PdV es maravillosa.

 

 

  

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jueves, 1 de junio de 2023

TENED UN MISMO SENTIR Y PAZ

 PALABRA DE VIDA                                        junio 2023

 

 

«Alegraos, sed perfectos, animaos;

tened un mismo sentir; vivid en paz,

y el Dios de la caridad y de la paz estará con vosotros»

(2 Co 13, 11)

 

El apóstol Pablo ha seguido con amor el desarrollo de la comunidad cristiana en la ciudad de Corinto; la ha visitado y sostenido en momentos difíciles.

Sin embargo, en un momento dado debe defenderse, con esta carta, de acusaciones de otros predicadores para quienes el estilo de Pablo era discutible, pues no pedía retribución por su trabajo misionero, no hablaba según los cánones de la elocuencia ni se presentaba con cartas de recomendación que afirmasen su autoridad, y proclamaba que comprendía y vivía su propia debilidad a la luz del ejemplo de Jesús.

Con todo, al concluir su carta, Pablo entrega a los corintios un llamamiento lleno de confianza y esperanza:

 

«Alegraos, sed perfectos, animaos; tened un mismo sentir; vivid en paz, y el Dios de la caridad y de la paz estará con vosotros».

 

La primera característica que salta a la vista es que sus exhortaciones están dirigidas a la comunidad en su conjunto como lugar en el que se puede experimentar la presencia de Dios. Todas las debilidades humanas que dificultan la comprensión recíproca, la comunicación leal y sincera, la concordia respetuosa de la diversidad de experiencias y de pensamiento pueden ser sanadas por la presencia del Dios de la paz.

Pablo sugiere ciertos comportamientos concretos y coherentes con las exigencias del evangelio: procurar realizar el proyecto de Dios sobre cada uno y sobre todos, como hermanos y hermanas; poner en circulación el mismo amor consolador de Dios que hemos recibido; cuidar los unos de los otros, compartiendo las aspiraciones más profundas; acogerse mutuamente, ofreciendo y recibiendo misericordia y perdón; alimentar la confianza y la escucha.

Son opciones que dependen de nuestra libertad y que a veces requieren la valentía de ser «signo de contradicción» respecto a la mentalidad corriente.

Por eso, el Apóstol recomienda también animarse mutuamente en este esfuerzo. Para él lo que vale es custodiar y testimoniar con alegría el valor inestimable de la unidad y de la paz, en la caridad y en la verdad. Todo, siempre, basado en la roca del amor incondicional de Dios, que acompaña a su pueblo.

 

«Alegraos, sed perfectos, animaos; tened un mismo sentir; vivid en paz, y el Dios de la caridad y de la paz estará con vosotros».

 

Para vivir esta Palabra de vida, miremos también nosotros, como Pablo, al ejemplo y los sentimientos de Jesús, que vino a traernos su propia paz (cf. Jn 14, 27). Y esa «[…] no es solo ausencia de guerra, de disputas, divisiones o traumas. […]: es plenitud de vida y de alegría, es salvación integral de la persona, es libertad, es fraternidad en el amor entre todos los pueblos. […] Y ¿qué hizo Jesús para darnos “su” paz? Pagó en persona. […] Medió entre los contendientes, cargó con los odios y las separaciones, derribó los muros que separaban a los pueblos (cf. Ef 2, 14-18). […]

»Construir la paz requiere también de nosotros un amor fuerte, capaz de amar incluso a quien no nos corresponde, capaz de perdonar, de superar la categoría de enemigo, de amar la patria del otro como la propia. […] Además exige de nosotros un corazón y unos ojos nuevos para amar y ver que todos son candidatos a la fraternidad universal. […] “El mal nace del corazón del hombre –escribía Igino Giordani–, y para apartar el peligro de la guerra hace falta desterrar el espíritu de agresión, de explotación y egoísmo del que procede la guerra: hace falta reconstruir una conciencia[1]»[2].

Bonita Park es un barrio de Hartswater, localidad agrícola de Sudáfrica. Como en el resto del país, persisten los efectos heredados del régimen del Apartheid, sobre todo en el ámbito educativo: el nivel escolar de los jóvenes miembros de las comunidades negras y mestizas es muy inferior al del resto de grupos étnicos, con el consiguiente riesgo de marginación social.

El proyecto The Bridge nace para crear una mediación entre los distintos grupos étnicos del barrio y compensar los desfases y diferencias culturales con la creación de un plan de refuerzo escolar y un pequeño espacio común: un lugar de encuentro entre culturas diversas para niños y adolescentes. La comunidad demuestra un gran deseo de trabajar juntos: Carlo ha ofrecido su vieja camioneta para recoger la madera con la que han fabricado los bancos, y el director de la escuela primaria más cercana ha regalado estanterías, cuadernos y libros. Por su parte, la Iglesia Reformada Holandesa ha donado cincuenta sillas. Cada uno ha hecho su parte para reforzar cada día más este puente entre culturas y etnias[3].

 

Letizia Magri y el equipo de la Palabra de vida



[1] I. Giordani, L’inutilità della guerra, Roma 20032, p. 111.

[2] Cf. C. Lubich, Palabra de vida, enero de 2004: Ciudad Nueva n. 405 (1/2004), p. 22.

[3] Cf. https://www.unitedworldproject.org/es/workshop/voces-ser-el-cambio-en-sudafrica-2/.