lunes, 31 de mayo de 2021

EXPERIMENTAR A DIOS-AMOR

 VIDA DE LA PALABRA                     últimas semanas de MAYO

"Dios es amor" en lengua griega (en la que fue escrito el Nuevo Testamento)


Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de mayo («Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él», 1 Jn 4, 16) y la de abril («Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas», Jn 10, 11):

1.-        Ayer salí a pasear con mi madre, (como cada vez que estoy con ella). No le apetecía mucho porque le parecía que le faltaban las fuerzas.

         Pasito a pasito con su bastón, llegamos a un banco y se sentó. Y ahí empezó a notar el aire dando gracias a Dios, diciendo varias veces que hacía una temperatura ideal y que menos mal que sí habíamos salido, que estaba disfrutando mucho. Y en seguida se puso a tararear canciones religiosas para dar gracias a Dios. Estaba ella feliz y Dios me hizo feliz a mí de verla a ella: con qué poquito se contenta. Me emocionaba porque estaba viendo palpablemente (en ella y en mí) que «Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él».

 

2.-        La otra mañana estaba en el horario de confesiones esperando yo a que entrara alguien a recibir este sacramento de la reconciliación en la sala que ahora dedicamos a ello.

         Al rato aparece alguien y… después de saludar yo… no viene a confesarse: me pregunta si está el otro sacerdote (era evidente que no; además, era su día de descanso); hace ademán de irse, pero añade “quería hablar con él para encargar la intención de una Misa”; se queda dubitativa: “es que quiero que celebre una Misa en sufragio por el alma de mi padre, que falleció anteayer”. Le dije que hasta la tarde él no estaría. Y salió, pero al cruzar la puerta no entendí si murmuró algo.

         A los 10 minutos vuelve a entrar: “¿en qué le he ofendido?, ¿tiene usted algo contra mí?”. Sin entender yo nada, le pido perdón si es que he dicho o he hecho algo que pudiera molestar. Sigue con lo mismo y solo al final dice: “es que he mencionado que ha fallecido mi padre y usted no me ha dado el pésame; ¿qué le he hecho yo?”. Y entonces caí en la cuenta… pensando en qué iba a querer si no era hora de despacho y no se iba a confesar, y pensando solo en que quería hablar con el otro compañero, yo no quería interferir…: ¡no caí en la cuenta! Le pedí mil veces perdón.

         Noté ahí a Dios Amor que me corregía, (aunque me tuviera que poner colorado): siempre contando yo actos de amor y, ante uno tan pequeño y tan evidente, ¡ni se me había ocurrido! Debo estar más atento, igual que lo estoy con personas con las que hay mucho trato, o con aquellos que vienen por primera vez, para que se sientan acogidos en parroquia como en familia. ¡Y con esta, (que viene casi a diario, pero no hemos hablado casi nunca), metí la pata hasta el fondo! Traté de arreglarlo un poco poniéndome a amar en ese momento presente: preguntando si estaba ya malito, cómo se llamaba, etc. Agradecí que me lo dijera, pues seguro que alguna vez más me ha ocurrido y tampoco estuve atento, y la persona se quedaría mal y no comentó nada. Agradezco al Señor el mal rato, y ahí vi Su Amor, pues en ocasiones similares creo que a partir de ahora no me descuidaré.

         La Misa que inmediatamente después celebré, la ofrecí por su padre, aunque no me lo había pedido.

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de mayo («Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él», 1 Jn 4, 16), la de abril («Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas», Jn 10, 11) y la de marzo («Muéstrame tus caminos, Señor, enséñame tus sendas», Sal 25, 4):

 

1.-        “Me gustó mucho la experiencia que contaste atendiendo a la viejecita que había fallecido sola en una habitación del hospital. Gracias.

Yo estuve trabajando con una anciana y tengo el gozo de haberla acompañado siempre y, sobre todo, en los últimos días e instantes de su vida; al principio ella (aunque era una persona con fe) no rezaba el Rosario, pero poco a poco conmigo fue aprendiendo y al final era una oración que le agradaba mucho.

Después que ella falleció, logré encontrar trabajo con otra señora mayor; como ya tengo algo de confianza con ella, desde hace unas semanas también le estoy enseñando a recitar el Rosario y a sacarle gusto espiritual.

 

2.-        “y gracias como siempre por tu email con la Palaba de Vida y las experiencias.

En esta ocasión al abrirlo, he leído justo lo que necesitaba escuchar y en mayúsculas, como si Dios me lo estuviera diciendo claramente; TAMBIÉN EN MEDIO DE LAS TRIBULACIONES, CONFIAR EN EL AMOR DE DIOS.

            ¡Qué importante y qué bonita la Palabra de Vida de este mes! «Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él»

            No te lo he contado antes porque hasta esta semana, por el COVID, no hemos podido reunirnos con la familia para decírselo en persona, así que no lo sabe casi nadie. Estoy embarazada de 5 meses, va todo bien en el embarazo y estamos muy felices, pero la verdad es que estoy bastante preocupada con toda esta situación y porque mi marido cada vez está peor…, aunque tenemos fe en que finalmente y tras varios años esperando, pueda recibir ese tratamiento (en el que los médicos no le piden que haga algo antiético si lo recibe) tan caro e inaccesible que te comenté. Confiemos en Dios en ambas cosas y dejemos nuestras vidas en Sus manos: me lo voy a tener que apuntar bien grande en algún sitio visible para recordarlo a todas horas 😃.

 

3.-        “muchas gracias Paco. Estamos viviendo el mes lo mejor que podemos aunque siempre se puede hacer mejor. Dios nos mantiene juntos día tras día aunque nuestros achaques vayan avanzando.

 

 

 

 

 

 

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lunes, 17 de mayo de 2021

DIOS ES AMOR, AUN EN MIS TRIBULACIONES

Ya estamos a mitad del mes de María. Ya hemos enfilado la última semana del tiempo pascual: el domingo será Pentecostés.

            Aquí tienes unos textos y experiencias que nos ayuden a ello reforzando a la vez la Palabra de Vida del mes («Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él»):  

 


 

TAMBIÉN EN MEDIO DE LAS TRIBULACIONES,

CONFIAR EN EL AMOR DE DIOS

 

El amor de Dios está dentro de mí. Yo soy instrumento de este amor y lo llevo a todas partes y en todas las situaciones.

Para aquellos que tiene el amor de Dios dentro de sí, toda su vida está iluminada por ese amor.

Procuro amar en todo momento, y no solo cuando las circunstancias son favorables. El amor de Dios se revela en las alegrías y en los dolores. Por tanto, si confío en el amor de Dios cuando todo está bien, también confío en medio de las adversidades.

Yo no afronto los problemas confiando solo en mis fuerzas. Yo los enfrento con confianza en el amor de Dios que está en mí, que está en los demás que me rodean. Que está por encima de todas dificultades.

Aunque camine por un valle oscuro, nada temo, porque Tú estás conmigo…” (Sal 23[22],4).

 

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al Pasapalabra diario, del 17 de mayo

 

 

 

 

VIVIR LA PALABRA NOS MANTIENE EN DIOS AMOR

 

[…] Todos nosotros vivimos el momento presente con las variantes que nos ofrece el pasapalabra […]

Pues bien, podemos observar que uno de los resultados de este modo de vivir, si lo hacemos fielmente y con bastante intensidad, es que adquirimos hábitos muy buenos que antes no teníamos. Pongamos algunos ejemplos.

Es muy frecuente ofrecerle a Jesús las acciones que realizamos con un «por Ti», que transforma nuestra jornada en una oración ininterrumpida, porque viviendo el momento presente tenemos una gracia actual que nos recuerda el decir «por ti» ante cada acción.

Otra cosa: si vivimos así, cuando llegan las tentaciones nos sentimos preparados para defendernos con más rapidez que antes.

[…] Se da el lugar apropiado a las acciones que debemos realizar, sin anticiparlas cuando nos gustan ni posponerlas cuando nos cuestan; cosa que sucede a menudo.

Además nos brotan espontáneamente del corazón palabras de aliento, de aprecio y de elogio a los hermanos con los que vivimos o con los que entramos en contacto de distintos modos, por teléfono, por ejemplo, por carta o al preparar discursos, temas para ellos, etc. Y cada vez con más frecuencia vemos en ellos a Jesús, de modo que al crecer nuestra caridad y haciéndose cada vez más refinada, también nuestra unión con Dios se hace más profunda.

Otra cosa: no nos olvidamos de saludar y adorar a Jesús, que está vivo en el sagrario, cada vez que pasamos a su lado o que nos lo recuerda una cruz o una imagen.

[…] Además, nos damos cuenta de que somos capaces de mantener con más facilidad el amor recíproco durante todo el día, lo cual es importantísimo para los que somos cristianos. De hecho la Escritura dice que poner en práctica el mandamiento nuevo nos hace perfectos: «Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud» (1 Jn 4, 12).

Debemos reconocer que antes, incluso con muy buena voluntad, la caridad recíproca sufría altibajos; aunque rectificábamos continuamente, pero tenía interrupciones.

Otra: al ser más perfectos en las cosas pequeñas, sabemos cumplir mejor también las grandes, y durante todo el día el alma se siente invadida de serenidad, de paz y de alegría […].

Pues bien, si podemos verificar en nosotros todo esto y más cosas viviendo con perseverancia el momento presente, tenemos que concluir que vamos por el buen camino. […]

 

CHIARA LUBICH, (En una conferencia telefónica, Castel Gandolfo 23 de octubre de 2003)
Cf. CHIARA LUBICH, Unidos hacia el Padre, Ciudad Nueva, Madrid, 2005, pp. 140-142.

 

 

 

domingo, 16 de mayo de 2021

SIEMPRE BAJO LA MIRADA DE AMOR DEL BUEN PASTOR

 VIDA DE LA PALABRA                     primeras semanas de MAYO

 

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de mayo («Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él», 1 Jn 4, 16) y la de abril («Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas», Jn 10, 11):

1.-        El último día de abril, de la PdV del Buen Pastor, (tratando de descubrir-agradecerle cómo me cuida y, a la vez y por ello, tratando de prestarle yo mis manos y mi ser para que Él guíe como Pastor a todos los que me encuentro), fue un poco colofón del mes.

         Muchas mañanas muy temprano, me pongo el chándal y la gorra y salgo a caminar rápido. Aprovecho a la vez para rezar el rosario. Regresando a la Parroquia, veo que, al igual que estos últimos días, está en el primer banco rezando muy centrada una señora. Tratando de ser como el Buen Pastor que conoce a sus ovejas, ya el día anterior me había atrevido, (no quería yo desconcentrarla), a saludarla brevemente y presentarme. Estaba muy contenta de estos días rezando ahí y de que la mañana anterior nos hubiéramos presentado; charlamos un ratito y me dice: “¿sabes?, le estaba pidiendo estos días al Señor un director espiritual, alguien con quien compartir todas las reflexiones que me hago y mis oraciones; como la samaritana, yo andaba muy errada, pero desde hace un tiempo he encontrado al Amor de los amores…”.

1b.-     Una vez que me duché, bajé de nuevo al templo y me puse a confesar como siempre la media hora previa a la Misa. Vino un sacerdote conocido. Y yo también aproveché para confesarme, que justo el día anterior ya se cumplían quince días. Experiencias preciosas de sentirme pastoreado y de pastorear a un hermano: sentir la potencia de la misericordia de Dios Trinidad, (a través de mí, confesando; y llegando a mí, como penitente), siempre me conmueve, pues realmente es tocar la fibra más profunda, invisible, de mi persona y del otro.

1c.-      Al acabar la Misa, aunque tenía prisa por llegar a las visitas normales que hago en el hospital, preferí pararme diez minutos a enviaros ya la PdV de mayo para que la tuvierais antes del puente. Luego, ya había arrancado yo el coche para dirigirme al hospital cuando recibo una llamada: “le estamos llevando el paquete de libros de Ciudad Nueva”. “Lo pueden dejar a la encargada del despacho parroquial".  “No, tiene que firmar usted; llegaremos en pocos minutos”. “Vale: pues termino de sacar el coche y paro el motor a esperarles”. Justo en el portón, está una chica a la que por primera vez he visto en la Misa, así que, al bajarme del coche para esperar, la saludo y me presento. Estaba ella, (pues quería profundizar en la vida cristiana), llamando a un sacerdote del que le habían dado el número, ¡pero él ya estaba desde hace meses en otra parroquia y lógicamente no se iban a encontrar fuera de la iglesia pues estaban hablando de templos de ciudades distintas! Nos ponemos a conversar y se decide a seguir viniendo a esta parroquia, a charlar conmigo largamente dentro de unos días y a apuntarse a la catequesis de adultos con el YouCat: daba ella las gracias a Dios, ¡y a los libros de “Ciudad Nueva” que en ese momento me entregan y firmo! Marcho ya hacia el hospital finalmente, pero con mucho retraso en mi horario previsto: me fio del Buen Pastor que me reajustará la agenda.

1d.-     Me da justito el tiempo (sin prisa, ¡pero sin pausa!) a visitar a todos los enfermos de las plantas antes de ir yo a consulta para mí, para que luego, en cambio, me tocó casi una hora de sala de espera (aproveché para rezar la Hora intermedia y el Oficio de Lecturas). Al acabar de atenderme la doctora, (yo recordaba de la otra vez, hacía 6 meses, que parecía bastante religiosa), le regalé un par de estampas que había llevado a propósito y la hojita impresa de la PdV. Se sorprendió mucho y me lo agradeció varias veces.

1e.-      Después me dio tiempo a visitar a los enfermos de la planta covid, ¡sin prisa, pero sin pausa!, y llegué luego en el instante previsto a la sacristía: había quedado ya el día anterior con una persona con la que me encuentro bastantes días (siempre cruzábamos un saludo): dos días antes, (le daba mucha vergüenza), pero quería prepararse para su Pascua y preguntaba si yo la podría confesar. Llegado ya este día, en ese momento parecía que se echaba atrás, pues siendo de países del este, se veía con dificultad lingüística para expresarse en temas profundos o delicados en español. Yo la dejé con libertad, pero la animé a que me dejará probar a entenderla. Y fue un rato verdaderamente bonito de charla fraterna y de ofrecerle como buen pastor la misericordia del Padre.

Cuando llego a la casa parroquial, ya bastante tarde para empezar a prepararme la comida, me escribe: “Mil gracias, Paco, me siento tan bien que no te puedes imaginar, siento que estoy llena de alegría y fuerza. Y otra  cosa más  importante: que directamente he llamado  a mi padre, y me atendió, habla poco pero pude hablar y estoy muy feliz. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS”.

A cada una de estas cosas bonitas, cuando me nacía alegría en el corazón, ¡pero tentación también de vanagloria!, rápidamente “recogía todo” y se la ofrecía a la Virgen María, pues es obra suya. Y quizá también estos frutos sean consecuencia de la oración de los niños de la Parroquia: en la Misa del domingo anterior (domingo del Buen Pastor) les había dicho que tenían que rezar todos los días por los sacerdotes de la Parroquia.

Todo en una sola mañana, muy intensa, en la que ¡sentí y viví la Gracia del Buen Pastor!

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de mayo («Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él», 1 Jn 4, 16), la de abril («Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas», Jn 10, 11) y la de marzo («Muéstrame tus caminos, Señor, enséñame tus sendas», Sal 25, 4):

 

1.-        “aquí sigo; acabo de leer tu PdV del mes de Mayo, de este precioso mes que me parece mentira haber llegado a él; gracias a mi Dios y a mi madre que me acompaña siempre, me encuentro bastante bien, aunque me desahuciaron los médicos y me dieron como mucho cuatro meses de vida, ya voy por el sexto dando gracias a Dios por el regalo de un nuevo día cada día que estoy aquí.

Padre, estoy muy tranquila y en paz; he vivido una bonita Semana Santa y muy contenta con mi Dios Resucitado sigo adelante.

Mis dolores de cabeza algún día sí son más grandes, pero con un analgésico voy tirando. Muchas gracias por tus PdV: son muy importantes para mí y gracias por esa fe tan grande que nos da y que tanta falta nos hace para seguir adelante.

 

2.-        “gracias por seguir enviándome la Palabra de Vida y esas experiencias tuyas que leo con mucho cariño y atención porque me ayudan a aprender a amar... y gracias por las experiencias de los demás que tanta luz dan… 

El otro día en Misa, a la hora de ir a comulgar, una de los focolares, me dejó pasar delante... Y me dedicó una sonrisa preciosa. Al final de la Misa pensé en esperarla y decirle que quería volver a reunirme con ellos. Luego no me esperé...

Y al día siguiente la llamé por teléfono y le dije que… darme esa sonrisa preciosa, me ayudó… Y me contestó riendo que con la mascarilla no se ve la sonrisa. Y yo le dije que sí se vio y era una sonrisa preciosa... Le conté que sigo viviendo la Palabra de Vida y entrando en la página web de focolares para estar informada. Y me dijo que muy bien. Ahora no se reúnen presencialmente por el tema del covid, pero me mandará info de encuentros on-line y le he dicho que me encantaría...: vuelvo a casa... Hace tiempo tenía muchas ganas de volver... Pero por corte o por orgullo, por si no me recibían, no decía nada. 

"Yo soy el Buen Pastor. El Buen Pastor da su vida por las ovejas." 

2b.-     "Dejar que las exigencias de los que tenemos cerca nos saquen de nuestra comodidad... ". Hoy la necesidad de mi madre, sus llamadas para que le llevara la medicación y la cena, sus deseos de querer hablar con mi hermano, con mi hermana, con su sobrina, han sido motivo para salir de mí y de mi comodidad y brindarme a estar volcada en ella. Con cariño la he llevado al servicio y nos hemos reído un rato las dos a carcajadas. Qué bueno es reír juntos... 

Incluso en un momento que me ha venido un pensamiento de desánimo, le he dicho en alto mirándole a los ojos: “mamá, Jesús está en ti y le sirvo a Él en ti. Te sirvo, mami...”. 

Ha sido una tarde tranquila y sin agobio... La verdad es que son muchos domingos vividos junto a ella... Y qué diferente es vivirlo desde la grandeza de servir y amar... Así lo hago y así intento vivir para que esos momentos se llenen de amor concreto y amor que toca el cielo para “invadir” mi casa de “Jesús en medio”.

 

3.-        “este año ha sido de mucho ofrecer... En marzo del año pasado… el cardiólogo… me descubrió anemia... (mis anticuerpos eliminaban a mis propios glóbulos rojos). A base de corticoides se fue corrigiendo el problema. Hoy todavía sigue ahí, pero con unas dosis mínimas. Consecuencia también fue la pérdida de fuerza, que me obligó a utilizar muletas....

            …en una revisión, me diagnosticaron covid...: UCI solo por 5 días para pasar a planta....

            Pruebas de esfuerzo, tratamientos en  especialista.... 

            Aparte de todo esto,  las típicas dolencias propias de la edad... artrosis.

            La última ha sido de hace unos días: inicio de Alzheimer. Con unos parches me van controlando mejor y con la ayuda de una neuropsicóloga hago ejercicios de estimulación cognitiva. Puedo hacer vida casi normal…

            En todo este proceso han estado todos mis hijos y sus familias, pero sobre todo mi Ángel de la Guarda: mi mujer. Cada día de todo el proceso acompañándome en cada consulta, en los ingresos...

Ha sido muy bonito como los especialistas, en las consultas,  se quedan "tocados" al ver nuestra actitud de aceptación...: algunos nos llegaron a decir "¡cómo se miran, cómo se hablan entre los dos!".

            Ahora ya voy mejorando... con prudencia.

            A veces me pregunto...: “¿y ahora qué? ¿Qué puedo aportar a la Obra de María?... Y "esa voz" me hace comprender  que mi lugar en el "Árbol" está en la raíz....: escondida en la tierra, sabe que es útil... En el HOY de cada día es el tiempo donde Dios me despoja de mí, de mi YO, para que Él viva en mí. ¡Por todo, GRACIAS! ¡YO YA HE DADO MI “SÍ”! ¡María, Madre de la Unidad, ayúdame!

            Te pediría un favor como hermano y amigo, Paco: me gustaría de vez en cuando tener unos minutos de conversación contigo. Si te va bien y "a tus horas"… Unidos en el Resucitado.

 

 

 

 

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viernes, 30 de abril de 2021

DIOS ES AMOR

 

Comienza el mes de mayo, mes de María, en el cual el Papa nos propone una “maratón” de oración mundial con el rosario pidiendo el final de la pandemia y de sus consecuencias, (retransmitido por los canales vaticanos y por radio María cada día a las 6 de la tarde desde un Santuario en diversos lugares del mundo).

A la vez, del 1 al 9 de mayo cada año se desarrolla la “semana mundo unido” con cientos de actividades en todo el mundo (esta vez, casi todos on-line) y en diversos idiomas, incluidos un concierto del Gen Verde para empezar y otro del Gen Rosso para acabar, además del “run4unity” en diversos sitios el día 2: http://www.unitedworldproject.org/es/workshop/semana-mundo-unido-2021/  

Y todo ello, continuando con la segunda parte de la cincuentena pascual, que nunca hemos de perder de vista.

Y no olvidemos que del 4 al 6 de junio tendremos el fin de semana de Ejercicios Espirituales en el Centro Mariápolis de Las Matas.

 

            Aquí tienes una nueva Palabra de Vida para intentar poner en práctica en cada momento del mes (y las experiencias al final):

 

 

PALABRA DE VIDA                               mayo 2021

 


«Dios es amor,

y quien permanece en el amor

permanece en Dios y Dios en él»

(1 Jn 4, 16)

 «Dios es amor»: es la definición más luminosa de Dios, que aparece en la Escritura solo dos veces, y precisamente en este texto: una carta –o quizá una exhortación– que resuena en el cuarto Evangelio. De hecho el autor es un discípulo que testimonia la tradición espiritual del apóstol Juan. Escribe a una comunidad cristiana del siglo I que, desgraciadamente, estaba pasando por una de las pruebas más dolorosas: la discordia, la división, tanto en el plano de la fe como del testimonio.

Dios es amor. Él vive en sí mismo la plenitud de la comunión como Trinidad, y rebosa este amor sobre sus criaturas. A cuantos lo acogen, les da el poder de convertirse en hijos suyos (cf. Jn 1, 12; 1 Jn 3, 1), con su mismo ADN, capaces de amar. Y su amor es gratuito, libera de todo temor y vacilación (cf. 1 Jn 4, 18).

Luego, para que se realice la promesa de la comunión recíproca –nosotros en Dios y Dios en nosotros– hace falta «permanecer» en este mismo amor activo, dinámico, creativo. Por eso los discípulos de Jesús están llamados a amarse unos a otros, a dar la vida, a compartir sus bienes con cualquiera que lo necesite. Con este amor la comunidad permanece unida, profética y fiel.

 «Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él».

 Es un anuncio fuerte y claro también hoy para nosotros, que a veces nos sentimos arrollados por eventos imprevisibles y difíciles de controlar, como la pandemia u otras tragedias personales o colectivas. Nos sentimos perdidos y asustados, y es fuerte la tentación de cerrarnos en nosotros mismos y levantar muros para protegernos de quienes parecen amenazar nuestra seguridad, en lugar de construir puentes para encontrarnos.

¿Cómo es posible continuar creyendo en el amor de Dios en estas circunstancias? ¿Es posible seguir amando?

Josiane, libanesa, estaba lejos de su país cuando se enteró de la terrible explosión en el puerto de Beirut en agosto de 2020. A quienes, como ella, viven la Palabra de vida, les dice: «En el corazón sentí dolor, ira, angustia, tristeza, desconcierto. Me asaltó fuertemente la pregunta: ¿no es suficiente con todo lo que Líbano ha vivido hasta ahora? Pensaba en ese barrio arrasado, en el que nací y viví; donde parientes y amigos ahora estaban muertos, heridos o desalojados; donde edificios, escuelas y hospitales que conozco muy bien habían quedado destruidos. Procuré “estar cerca” de mi madre y mis hermanos, responder a muchísimos mensajes de tantas personas que expresaban apoyo, afecto y oración, escuchando a todos en medio de esta herida profunda que se había abierto. Quería creer y creo que estos encuentros con quienes sufren son una llamada a responder con el amor que Dios ha depositado en nuestros corazones. Más allá de las lágrimas, descubrí una luz en muchos libaneses, muchos de ellos jóvenes, que se pusieron de nuevo en pie, a mirar alrededor y a socorrer a quienes lo necesitaban. Y me renació la esperanza al ver a jóvenes dispuestos incluso a comprometerse seriamente en política, convencidos de que la solución pasa por el camino del diálogo verdadero, de la concordia, del descubrirnos hermanos, porque lo somos».

«Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él».

Una preciosa sugerencia para vivir esta Palabra del Evangelio nos la ofrece Chiara Lubich: «Ya no se puede separar la cruz de la gloria; no se puede separar al Crucificado del Resucitado. Son dos aspectos del mismo misterio de Dios, que es Amor. […] Una vez hecho el ofrecimiento, procuremos no pensar más en ello, sino cumplir lo que Dios quiere de nosotros allí donde estamos […]. Procuremos sobre todo amar a los demás, al prójimo que tenemos al lado. Si lo hacemos, podremos experimentar un efecto insólito e inesperado: nuestra alma se inundará de paz, de amor, de alegría pura, de luz. […] Y, ricos de esta experiencia, podremos ayudar más eficazmente a todos nuestros hermanos a encontrar la bienaventuranza entre las lágrimas, a transformar en serenidad lo que les preocupa. Así seremos instrumentos de alegría para muchos; de felicidad, de esa felicidad que todo corazón humano ambiciona»[1].

 

LETIZIA MAGRI



[1] C. Lubich, Palabra de vida de enero de 1984, en Ead., Palabras de vida/1 (ed. F. Ciardi), Ciudad Nueva, Madrid 2020, pp. 292-294.

 



N.B.: Aquí puedes encontrar también la Palabra de Vida 

En viñetas para los niños, adaptada para adolescentes y para jóvenes,

 y en MP3 para escuchar en el móvil.

 

Palabra de Vida AQUÍ en presentación Power Point

en más de 30 idiomas.


PRESTAR NUESTRAS MANOS AL BUEN PASTOR

VIDA DE LA PALABRA                               últimas semanas de ABRIL


 Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de abril («Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas», Jn 10, 11) y la de marzo («Muéstrame tus caminos, Señor, enséñame tus sendas», Sal 25, 4)

1.-        Buscando un alquiler barato, una familia marchó a otro pueblo, (y, al final, con muchas humedades), justo antes del primer confinamiento. Los 4, además, añoraban y anhelaban el ambiente de nuestra parroquia (y del Centro Mariápolis) y les ha surgido la oportunidad de regresar, pero el inmenso obstáculo era la fianza de 2 mensualidades para un pequeño piso cerca de aquí. Acordándome de la PdV, del Buen Pastor, les dije que no dudaran y se pusieran en movimiento ya: yo, rebuscando, en unas horas les adelantaría el dinero y ya me lo irán devolviendo poco a poco en años futuros si pudieran. Una segunda dificultad era que no  tenían muebles ni apenas otras cosas.

Comenté todo ello “como de paso” ese mismo día en alguna reunión y en la homilía, pues la primera lectura de la Misa era precisamente: “los primeros cristianos eran un solo corazón (= “cor unum”) y una sola alma; nadie llamaba suyo propio a lo que tenía, sino que todo estaba a disposición según la necesidad de cada uno…”. Varias personas se sintieron impulsadas por dentro y, discretamente, han venido a ofrecer un somier y colchón, útiles de cocina, frigorífico y mesa (esto último al final sí lo tenía el piso), etc. Había que hacerlo todo ya al día siguiente, para no comenzar una nueva quincena, pues el alquiler anterior lo tenían que dar a mitad de mes.

            Ellos pensaban usar el transporte público yendo y viniendo un montón de veces: yo me ofrecí con la furgoneta de la parroquia a ayudarles al día siguiente a hacer el traslado de sus pertenencias y a recoger las cosas que les regalaban y llevárselas. Al final, todo lo relacionado con la furgo lo realizó el responsable de nuestro comedor social: ahí vi también el cuidado del Buen Pastor no solo por ellos, (pues él lo hace fenomenal), sino también por mí, (pues francamente mi tiempo era limitado y más ese día).

            Luego he sabido, que tras la primera reunión a la que llevaban sin asistir desde que estaban en la otra población, una persona quedó después con la mamá de esta familia y la llevó a un centro comercial para regalarle todos los útiles de cocina que todavía le faltasen.

 

2.-        Uno de los días haciendo la ronda normal de visitas por las plantas en el hospital, entré en la habitación donde el otro capellán había administrado la unción de los enfermos a la paciente el día anterior. Estaba dormida (o inconsciente). Una ancianita de apariencia entrañable, muy consumidita por la edad o la enfermedad. Cuando no hay acompañante, yo me quedo en el umbral de la puerta rezando una oración en voz alta y le doy la bendición. Para dejar constancia de que había estado atendiéndola, dejé una estampa de Cristo en el brazo del sillón.

            A la mañana siguiente, llamaron para una urgencia justo cuando yo estaba arrancando con el coche en dirección contraria para ir a Madrid a una reunión importante como arcipreste con el Vicario. ¿Podría esperar el enfermo 4 ó 5 horas? La voz del Buen Pastor me hizo enfilar hacia el hospital, (poniendo un mensaje al grupo de la reunión avisando que llegaría yo hora y pico tarde: me da auténtica vergüenza llegar incluso un minuto tarde a los compromisos).

Una vez administrada la unción de los enfermos, aunque iba yo con muchísima prisa, de nuevo la PdV, el impulso del Buen Pastor, me hizo asomarme en esa misma planta a la ancianita arriba mencionada: de nuevo puerta abierta…, solita… Pensé como el día anterior hacer una oración rápida por ella y darle la bendición, pero me percaté que la estampa que yo había dejado, estaba exactamente en la misma posición (Cristo, en el brazo del sillón vacío): aparte del personal, ¡nadie había ido a acompañarla desde que yo estuve! Y se me conmovieron las entrañas por su soledad en ese trance. Mientras me santiguo y empiezo a hablarle casi con lágrimas que me empezaban a aflorar… me fijo bien y… yo diría… que está excesivamente pálida y no respira… Voy a avisar al control de enfermería. “No te preocupes… le ha pasado varias veces… y luego da un suspiro y continúa respirando”. Le contesto: “oye, creo que… no…: ves en cuanto puedas; yo, por lo pronto, estaré allí rezando en voz alta por ella”. Mientras así lo hacía, (el oído se mantiene, aunque parezca inconsciente; y, en cualquier caso, el alma oye), al instante llegó la enfermera y después de examinarla con todo cariño, mediante un gesto (con todo respeto para no interrumpirme) me da a entender que, efectivamente, ha fallecido. La voz se me entrecorta en medio de las oraciones pensando en que ha estado solita al menos las últimas 28 horas y en ese momento crucial, pero el Buen Pastor justo ha estado a su lado a través de mí: cambio las oraciones por la salud por la “recomendación del alma” y un responso, dedicando más tiempo que en otras ocasiones que alguien tiene acompañantes.

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de abril («Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas», Jn 10, 11), la de marzo («Muéstrame tus caminos, Señor, enséñame tus sendas», Sal 25, 4) y la de febrero («Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso», Lc 6, 36):

1.-        “…en resumen, lo que a mí me pasó fue que yo toda mi vida fui a un colegio religioso y tenía fe, mi madre y mi tía son muy creyentes y practicantes y así me crie hasta que tuve 18 años y ya salí del colegio y me vine a estudiar a la capital. Desde entonces yo siempre he creído, pero no practicaba; y sinceramente, solo me acordaba de Dios cuando tenía un problema. Sobre todo cuando algún familiar enfermaba o algo así.

Durante el confinamiento, yo me empecé a encontrar mal: sentía que estaba sola, me replanteé si verdaderamente existía un Dios, y si existía, que no me hacía caso o no me escuchaba... Estuve muy mal; la verdad, me sentía muy sola y muy perdida.

No sé cómo, empecé a sentir las ganas de encontrarme de nuevo con Dios. Al principio no sabía ni qué hacer. Y empecé por ponerme algunos días la Misa de la tv y a ver si así sentía algo y descubrí que estaba muy a gusto escuchando el evangelio, hasta que me atreví a ir a misa a la parroquia. También me ayudó una amiga mía que es muy creyente y practicante.

Y ahora estoy muy feliz: me siento llena, tengo una tranquilidad dentro que no sé cómo explicarla, pero ya no me siento sola. Lo que pasa es que… bueno, han sido muchos años de “desconexión“ y ahora no sé muy bien cómo hacer las cosas: yo quiero hacerlo bien, pero claro, el tema de rezar y de pedir perdón por los pescados aún no sé muy bien cómo hacerlo... Estoy en proceso de todo eso. Por eso me gusta buscar información y leer para saber hacer las cosas bien.

 

2.-        “gracias nuevamente por compartir conmigo la Palabra y las experiencias de todos. Ya espero con ilusión tu correo. Unas veces lo leo con la emoción de quien recibe una carta esperada; otras, me espero y lo leo por partes, observando cada detalle e interiorizando, pensando en lo que Dios quiere mostrarme... 

…me ha emocionado al leer la experiencia con el paciente en UCI: me sentí identificada con el aspecto de no saber cómo actuar; personalmente como médico, siento que la pandemia está siendo difícil de manejar, porque el cansancio ya nos dificulta las palabras de ánimo y hay que respirar profundo. Me mantengo fuerte en que los designios de Dios son perfectos, aunque yo no los comprenda, pero no todas las personas responden igual frente a esto. Creo que por ellos debemos rezar también.

 

3.-        “¡qué historias más emocionantes recoge tu correo! ¡Qué maravilla de vida… sabiéndonos acompañados por Jesús, sintiendo Su presencia en cada circunstancia de nuestra vida!

Mi Cuaresma fue un tiempo de abandono en el Señor, de la mano de San José y, aunque tuve mi cruz dolorosa por lo que ya sabes, al final resucité con Él; mi hermana, (empezando la misma noche, después de la Vigilia Pascual): pasé por su casa a llevarle la luz del Señor en una de esas velitas preciosas que preparasteis en la Parroquia y, ¡sorpresa!, me recibió alegre y con mucho cariño. Al día siguiente, el Domingo de Resurrección, comimos en mi casa, (así ella compartió conmigo la alegría del Resucitado), luego tuvimos que ir a ayudarla a ella y a mi cuñado a limpiar la piscina, (mi sobrina estaba con fiebre), y me repetía yo esto en mi corazón: “Señor, ya sé que es tiempo de celebrar este gran día, comiendo y alegrándonos por tu Resurrección, pero la fiesta no es completa si ellos no están dentro”. Así que ese trabajo sucio, literalmente sucio, se lo ofrecí al Señor y noté enseguida su bendición. ¡¡Bendito sea Jesucristo Resucitado, que hace nuevas todas las cosas!!

Desde entonces mi alma rebosa de alegría y de amor, un amor que a veces me cuesta respirar, me ahoga y quiere salir, darse a todos.

Por todo lo demás, me mantengo firme en la Fe y el Señor me acompaña en todo lo que hago.

 

4.-        “he disfrutado mucho en la Semana Santa... Es una época tan profunda, hay tanta riqueza en la Palabra de Dios y en las celebraciones... Y el tiempo de Pascua me llena de un gozo inmenso...

         En medio de esta alegría íntima y profunda, doy también gracias a Dios porque Jesús Abandonado está a mi lado de distintas formas. Ya los años pesan y cada noche me despierta el dolor de cadera o de estómago... Veo que es una oportunidad para pensar en tantos enfermos que sienten fuertes dolores, soledad... Y lo ofrezco por ellos. Entonces se hace más liviano. Me siento más unida a Jesús en su dolor y pudiendo compartir algo de su sufrimiento...

María es la guía segura cada día... Ella me alienta, sostiene, acompaña.

 

 

 

 

 

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viernes, 16 de abril de 2021

CONFIANZA PLENA EN EL BUEN PASTOR

 Aquí tienes algunos textos que nos ayuden a reforzarnos en vivir concretamente la Palabra del mes («Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas»):

 


 

ESPERA EN EL SEÑOR, SÉ FUERTE

En cualquier situación, podemos permanecer firmes en la confianza de que el Señor está cerca y cuida de nosotros.

Jesús dijo de Sí mismo: “Yo soy el buen pastor.”

El pastor cuida siempre de su rebaño, está atento a cualquier dificultad que pueda traer incomodidad para sus ovejas. Va en busca de su oveja perdida.

Jesús dice también que da la vida por sus ovejas. Y de hecho Él lo hizo.

Permanezcamos firmes y confiados en todas las promesas que nos hizo: “No os preocupéis por lo que tenéis para vestir o comer; hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados…”; “Yo estaré con vosotros todos los días hasta el final de los tiempos”…; “pedid y os será dado…”.

Sus promesas son innumerables y todas se verifican en nuestra vida cuando permanecemos en su amor.

 

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al Pasapalabra diario, del 16 de abril

 

 

 

 

ENGENDRAR A CRISTO EN MEDIO DE NOSOTROS

 

“Somos perfectos en el amor cuando tenemos al Resucitado en medio de nosotros. Causa una profunda impresión la frase de San Juan Evangelista: «Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud» (1 Jn 4,12). El amor de Dios en nosotros es perfecto, si nos amamos. Y si nos amamos, el Resucitado está entre nosotros. En la unidad, con el Resucitado en medio de nosotros, somos perfectos y, por tanto, santos, es decir, estamos seguros de que en nuestra vida vamos realizando un Santo Viaje.

Vivamos siempre, por tanto, de manera que el Resucitado resplandezca entre los hombres. Si nos hacemos uno con los demás, tarde o temprano el amor se hace recíproco y el Resucitado está en medio de nosotros... Nosotros estamos llamados a engendrar, como nuestra Madre (María), a Cristo entre los hombres”.

 

CHIARA LUBICH, La vida un viaje, Ed. Ciudad Nueva pp.67-68

 

 

 

 

 

SER PORTADORES DE VIDA Y DE ESPERANZA.

 

Hace más de un año que los noticieros solo hablan de estadísticas de muertes y enfermos. Mi reflexión en esta Pascua fue preguntarme: ¿Cómo puedo ser portador de vida y esperanza frente a los escenarios de desolación que vemos todos los días?

La fe en el Resucitado me lleva a ver los hechos con los ojos de Dios.

Él está presente. Por más que muchos no lo sientan, Dios está en cada enfermo, en cada sufrimiento, en cada familia en duelo. Está también en cada agente de salud, en cada científico, en cada cuidador.

En medio del mar revuelto por la tempestad de la pandemia covid-19, Él viene a nuestro encuentro caminando sobre las aguas y nos dice: “…soy Yo; no temáis”.

En Jesús resucitado está la soberanía de la vida y de la esperanza. Por lo tanto, en Él está también la soberanía de la historia, de nuestra historia.

¡Llevemos vida y esperanza a todos!

 

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al Pasapalabra diario, del 7 de abril

 

 

 

TENER LA CERTEZA DE QUE SOMOS AMADOS POR DIOS

 

¿Hay algo más devastador para un niño que privarle del afecto de sus padres? Ese es el pecado que comete nuestro mundo cuando intenta "relegar a Dios lejos de sus hijos". ¿Pues no soy yo más hijo de Dios que de mis propios padres?

 

P. MANUEL MORALES, o.s.a., Comentario al Pasapalabra diario, del 5 de abril