miércoles, 4 de diciembre de 2013

Confianza mutua, amor recíproco

VIDA DE LA PALABRA mes de Noviembre
Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de vivir la Palabra de noviembre (“…sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros…”) y la de octubre  (“a nadie debáis nada, más que amor mutuo…”):
1.-        Un buen amigo de una ciudad lejana venía por aquí y habíamos quedado cuando acabara mi horario matinal. Tenía comprado yo el billete para luego salir de viaje rápidamente.
            Justo cuando me anuncian que este amigo ha llegado, surge una "urgencia urgentísima". No pierdo la paz, (pienso en él, pienso en el viaje…; todo se puede trastocar; pienso sobre todo en amar en lo que hago, que es el mejor modo de ser veloz y eficaz); intento solucionar todo, confío en la bondad de mi amigo a pesar de no bajar yo un instante a decirle la contrariedad, ni siquiera responder cuando a la media hora me manda un sms diciendo que está esperándome. Me fio de su amistad, de la unidad que
tratamos ambos de vivir y, sobre todo, del Padre: si yo me ocupo de hacer Su Voluntad, Él le hará entender. A los pocos minutos "escampa" un poco el problema y puedo ir a pedirle perdón y darle un abrazo. La sonrisa con que me acoge no requiere mis explicaciones; me dice que me vaya tranquilo a terminar. Eso hago después de decirle que tenía un imprevisto, aunque ya era hora de haber terminado ahí. Al final, todo encarrilado, me quedan 10 minutos para charlar y compartir: cuando la misma espiritualidad recorre las venas, no hacen falta muchas palabras. Nos vamos los 2 contentos y llego justo a mi tren para emprender el viaje.
                                                 
2.-        Dialogando con una persona con la que hacía tiempo que no me encontraba, me costaba aceptar sus propuestas y propósitos pues me venían continuamente recuerdos  de otras ocasiones en los que al final todo había quedado sin efecto. Varias veces interiormente tuve que “agarrarme” a la Palabra de vida para escuchar a fondo (¡me costaba!) no cediendo a ideas preconcebidas ni prejuicios. Acabó siendo un precioso diálogo, de propósitos y disculpas mutuos.

3.-        Esta “va de asientos”. En la estación estaba hablando yo con un matrimonio. Subimos al tren; suele haber poquísimos sitios donde sentarse: rápidamente identifiqué 2 puestos juntos y se lo indiqué a ellos para que no “se los quitaran”. Buscando ya para mí, vi otros 2 juntos vacíos y ya me dirigía ahí cuando vi a 2 chicas, amigas entre sí (yo conozco a una), que se iban a sentar lejos una de otra, y les ofrecí que se pusieran juntas y que yo me iba a otro puesto suelto.
          Ese mismo día, a la vuelta, en el vestíbulo de espera de la estación, (los asientos ahí van de 4 en fila), yo estaba en una punta: a mi izquierda quedaba uno libre, y más a la izquierda otro con una chaqueta y otro con su dueño. En esto se aproxima a él una
señora con su niña y le pide por favor si puede retirar la chaqueta para poder sentarse ellas 2 juntas. Él responde ásperamente: “¿y no hay otro sitio?” En todo el vestíbulo había algún puesto suelto, sí, pero no 2 juntos. La señora se lo dice y él murmura algo. Así que, (yo estaba leyendo unos textos en el móvil), levanto la cabeza con una sonrisa y digo: “señora, por favor, siéntense en mi sitio y en el contiguo; yo me voy a buscar uno de los asientos individuales”. Cuando luego me senté, me venía la tentación de volver la cabeza para ver quién era aquel señor tan poco delicado: el vivir la Palabra fue lo que me hizo seguir leyendo a pesar de las 2 ó 3 veces que me vino mirar hacia atrás.

Algunas de vuestras EXPERIENCIAS viviendo la Palabra del mes pasado y las de meses anteriores:
1.-        “…"Sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros...". ¡Qué difícil me parecía esta palabra cuando iba al juzgado para la vista, con tanto dolor que me proporciona mi contrario y el robo del que me siento afectada desde hace un año! Pensaba que Dios, que conoce los motivos de cada uno, entendería aquel absurdo.
          Me parecía que Dios, que también ama a mi contrario, haría del juicio una lección
 para su vida; y para mí, aprender a sufrir con paciencia los egoísmos ajenos y aceptar las injusticias como Jesús las sufrió.
         Yo había rezado en común, con la confianza puesta solo en Dios, que me ayudaría... Pero resultó que, oyendo tantas mentiras y sinrazones, me sentí bloqueada y apenas sí oía al juez. Salí con la sensación de que Dios me había abandonado a mi suerte y todo estaba perdido: no me habían dejado hablar, me cortaban en mi razonamiento y no pude exponer mi caso.
         ¡Qué difícil aceptar que tus enemigos te venzan! Jesús lo había sufrido con más fuerza que yo y solo debía yo aceptar su voluntad y esperar lo peor. También aquel fracaso se lo ofrecí al Señor.
         Al comentar esta situación al procurador, me dijo: "claro, tú te quieres atribuir a ti sola". Pero yo solo confiaba en Dios.
         Seguí rezando incluso por mi enemigo.
         A los ocho días salió la sentencia: ¡favorable a mí, y los costes a cargo de él!
         Y sigo rezando por él para que se acerque a Dios y no haga daño a los demás...

2.-        “…cuido a un señor que a menudo me prueba la paciencia. Con su tono irónico, a veces la pierdo, pero todas las noches le pido disculpas por los errores del día y tengo la intención de reanudar al día siguiente con más paciencia. No está interesado en la religión, pero yo sí voy a misa todos los domingos y trato de ser muy cuidadoso y recordar todo. Y cuando vuelvo a casa le hablo al anciano teniendo delante la Palabra de Dios. Yo no creía que mi esfuerzo diera fruto, hasta que una mañana, al poner en orden sus cosas, me encontré un librito de oraciones. Me di cuenta de que recortaba revistas que
contienen artículos religiosos. Es una alegría ver que el alma de un hombre se abre, aunque sea solo un poco, a la fe, y que mi esfuerzo podría ser, tal vez, una influencia positiva en este sentido.
Trabajar en el extranjero, lejos de su propia familia, hace más vulnerable a la gente y busca comunicarse. Un día en la iglesia vi a un joven orando; lo miré como si fuera mi niño. Me acerqué a él, le toqué en el hombro y le pregunté qué problemas tenía y me ofrecí a orar juntos. El muchacho aceptó con gusto

3.-        …mientras tanto, tengo mucho sufrimiento que ofrecerle a Él... Ahora estoy "centrada" en eso: en ofrecerle todo mi dolor y que Él lo "recicle" para ayudar a otros. Y pasan experiencias bonitas. Te voy a contar dos.
            En el grupo de confirmación, alguno ni va a misa y el otro día les dije que procurasen ir. Al viernes siguiente uno me dijo sonriendo: "el domingo salía de casa y me preguntaron mis
 padres dónde iba, les dije que a misa y se quedaron flipando". La otra ocurrió con el grupo... El sábado tuvimos una convivencia. Algunos de mi grupo andan necesitados y perdidillos: van a misa y también a otras "cosas" nada recomendables... En la oración le pedí al Señor con todo mi corazón que utilizase todo lo que estoy sufriendo, que sirviera al menos para algo. El lunes, estando en la reunión, conté una experiencia y, al terminar, una señora que comparte poco dijo inmediatamente: "pues yo... hace más de 15 años que no me confieso y lo voy a hacer esta semana". ¡¡Doy gracias a Dios por todo esto!!
Creo que el Señor sigue "trabajando" mi alma. Ya te contaré despacio, pero siento que el sufrimiento "duele" mucho... pero acelera ese "proceso"...
Si quieres leer más experiencias similares, 
de gente de todo el mundo,
puedes encontrarlas “pinchando” AQUÍ o AQUÍ.

martes, 3 de diciembre de 2013

Crecer en el amor mutuo

REBOSAR DE AMOR MUTUO Y AMOR A TODOS 
Hemos empezado un nuevo Año Litúrgico con el Adviento, las semanas de preparación para la Navidad, para que se haga presente de nuevo el nacimiento de Jesús: tiempo de espera y esperanza. Tiempo de gozo esperando el advenimiento del Salvador; ¡tiempo de alegría contenida para que se desborde por el Niño!: la alegría del Evangelio. Este, por otra parte, es además el título de la Exhortación Apostólica del Papa Francisco (larga y preciosa; ¡pero muy sesgada por tantas lecturas superficiales o interesadas!; te aconsejo leerla entera).
         Para prepararnos a que Jesús nazca y renazca más y mejor en cada uno de nosotros (si vivimos su Palabra) y en medio de todos (si vivimos el amor recíproco precisamente), nos ayudará poner en práctica la Palabra de Vida del mes:

PALABRA DE VIDA            diciembre 2013

«Que el Señor os colme y os haga rebosar
de amor mutuo
y de amor a todos»
(1 Ts 3, 12)

         Estas palabras son una de esas expresiones, habituales en san Pablo, en las que desea y al mismo tiempo pide al Señor gracias especiales para sus comunidades (cf. Ef 3, 18; Flp 1, 9; etc.).
         Aquí pide para los tesalonicenses la gracia de un amor recíproco siempre
creciente, rebosante. No se trata de un velado reproche, como si el amor recíproco estuviese ausente de su comunidad, sino más bien de un reclamo a una ley connatural en el amor: crecer constantemente.

«Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos».

         Ya que el amor es el centro de la vida cristiana, si no progresa, toda la vida del cristiano se resiente, languidece y hasta puede apagarse.
         No basta con haber entendido en su luminosidad el mandamiento del amor al prójimo, y tampoco con haber experimentado con entusiasmo sus impulsos y su ímpetu al comienzo de nuestra conversión al Evangelio. Es necesario hacerlo crecer manteniéndolo siempre vivo, activo, operante. Y esto sucederá si sabemos acoger cada vez con mayor prontitud y generosidad las distintas ocasiones que la vida nos ofrece cada día.

«Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos».

         Para san Pablo, las comunidades cristianas deberían tener la lozanía y el calor de una verdadera familia.
         Así se comprende la intención del apóstol de poner en guardia contra los peligros que más frecuentemente las amenazan: el individualismo, la superficialidad, la mediocridad.
         Pero san Pablo quiere prevenir también contra otro peligro estrechamente ligado al anterior: el de abandonarse a una vida ordenada y tranquila pero encerrada en sí misma.
         Él quiere comunidades abiertas, ya que es propio de la caridad amar a los hermanos de fe y, al mismo tiempo, ir hacia todos, ser sensibles a los problemas y a las necesidades de todos. Es propio de la caridad saber acoger a cualquier persona,
construir puentes, captando lo positivo y uniendo nuestros propios deseos y esfuerzos de bien a los de quienes muestran buena voluntad.

«Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos».

         ¿Cómo viviremos entonces la Palabra de vida de este mes? Procurando también nosotros crecer en el amor mutuo en nuestras familias, en nuestro ambiente de trabajo, en nuestras comunidades o asociaciones eclesiales, parroquias, etc.
         Esta Palabra nos pide una caridad rebosante, es decir, una caridad que sepa superar las medidas mediocres y las distintas barreras que proceden de nuestro sutil egoísmo. Bastará con pensar en ciertos aspectos de la caridad (tolerancia,
 comprensión, acogida recíproca, paciencia, disposición de servicio, misericordia con las auténticas o presuntas faltas de nuestro prójimo, compartir los bienes materiales, etc.) para descubrir muchas ocasiones de vivirla.
         Y luego, es evidente que si en nuestra comunidad se da este clima de amor recíproco, su calor irradiará inevitablemente hacia todos. Incluso quienes aún no conocen la vida cristiana percibirán su atractivo, y muy fácilmente, casi sin darse cuenta, se verán envueltos hasta sentirse parte de una misma familia.


miércoles, 27 de noviembre de 2013

La alegría del Evangelio

Exhortación Apostólica del Papa Francisco
El Papa Francisco acaba de publicar su primera Exhortación Apostólica con el título Evangelii Gaudium. "Pinchando" en el título puedes leerla completa. Y al final te pongo el índice, "pinchando" en el cual (en cada uno de los capítulos, puedes leer la parte correspondiente):

Aquí te facilito, a modo de escueto resumen, algunas citas sobresalientes:


1.       La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría... 


37.     … Las obras de amor al prójimo son la manifestación externa más perfecta de la gracia interior del Espíritu…

44.     …el confesionario no debe ser una sala de torturas sino el lugar de la misericordia del Señor que nos estimula a hacer el bien posible. Un pequeño paso, en medio de grandes límites humanos, puede ser más agradable a Dios que la vida exteriormente correcta de quien transcurre sus días sin enfrentar importantes dificultades…

45.     … comunicar mejor la verdad del Evangelio en un contexto determinado, sin renunciar a la verdad, al bien y a la luz que pueda aportar cuando la perfección no es posible. Un corazón misionero sabe de esos límites y se hace «débil con los débiles […] todo para todos» (1 Co 9,22)…

47.     …Todos pueden participar de alguna manera en la vida eclesial, todos pueden integrar la comunidad, y tampoco las puertas de los sacramentos deberían cerrarse por una razón cualquiera. Esto vale sobre todo cuando se trata de ese sacramento que es «la puerta», el Bautismo. La Eucaristía, si bien constituye la plenitud de la vida sacramental, no es un premio para los perfectos sino un generoso remedio y un alimento para los débiles…

49.     …salgamos a ofrecer a todos la vida de Jesucristo.
…prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades…

53.     Así como el mandamiento de «no matar» pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir «NO a una economía de la exclusión y la inequidad». Esa economía mata. No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar más que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad…

67.     El individualismo posmoderno y globalizado favorece un estilo de vida que debilita el desarrollo y la estabilidad de los vínculos entre las personas, y que desnaturaliza los vínculos familiares. 
...la relación con nuestro Padre exige y alienta una comunión que sane, promueva y afiance los vínculos interpersonales.
…los cristianos insistimos en nuestra propuesta de reconocer al otro, de sanar las heridas, de construir puentes, de estrechar lazos y de ayudarnos «mutuamente a llevar las cargas» (Ga 6,2).

180.   ...la propuesta del Evangelio no es sólo la de una relación personal con Dios… es el Reino de Dios (cf. Lc 4,43); se trata de amar a Dios que reina en el mundo. En la medida en que Él logre reinar entre nosotros, la vida social será ámbito de fraternidad, de justicia, de paz, de dignidad para todos…

181.   El Reino que se anticipa y crece entre nosotros lo toca todo y nos recuerda aquel principio de discernimiento... con relación al verdadero desarrollo: «Todos los hombres y todo el hombre»…
… también todos los aspectos de la vida humana, de manera que «la misión del anuncio de la Buena Nueva de Jesucristo tiene una destinación universal. Su mandato de caridad abraza todas las dimensiones de la existencia, todas las personas, todos los ambientes de la convivencia y todos los pueblos. Nada de lo humano le puede resultar extraño»…


183.   … nadie puede exigirnos que releguemos la religión a la intimidad secreta de las personas…


Aquí, a continuación, recojo algunas frases sólo de la introducción, que son un verdadero "canto a la alegría": 

1.       La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del
aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría…

2.       El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada. Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien. Los creyentes también corren ese riesgo…

3.       …renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso… «nadie queda excluido de la alegría reportada por el Señor”…
…: Dios no se cansa nunca de perdonar, somos nosotros los que nos cansamos de acudir a su misericordia. Aquel que nos invitó a perdonar «setenta veces siete» (Mt 18,22) nos da ejemplo:… Nadie podrá quitarnos la dignidad que nos otorga este amor infinito e inquebrantable. Él nos
permite levantar la cabeza y volver a empezar, con una ternura que nunca nos desilusiona y que siempre puede devolvernos la alegría. No huyamos de la resurrección de Jesús, nunca nos declaremos muertos, pase lo que pase.

4.       Los libros del Antiguo Testamento habían preanunciado la alegría de la salvación, que se volvería desbordante en los tiempos mesiánicos…
…profeta Sofonías… nos muestra al mismo Dios como un centro luminoso de fiesta y de alegría que quiere comunicar a su pueblo ese gozo salvífico. Me llena de vida releer este texto: «Tu Dios está en medio de ti, poderoso salvador. Él exulta de gozo por ti, te renueva con su amor, y baila por ti con gritos de júbilo» (So 3,17). Es la alegría que se vive en medio de las pequeñas cosas de la vida cotidiana…

5.       El Evangelio, donde deslumbra gloriosa la Cruz de Cristo, invita insistentemente a la alegría…
 … «Volveré a veros y se alegrará vuestro corazón, y nadie os podrá quitar vuestra alegría» (Jn 16,22). Después ellos, al verlo resucitado, «se alegraron»… …¿Por qué no entrar también nosotros en ese río de alegría?

6.       Hay cristianos cuya opción parece ser la de una Cuaresma sin Pascua.
…circunstancias de la vida, a veces muy duras. …siempre permanece al menos como un brote de luz que nace de la certeza personal de ser infinitamente amado, más allá de todo. …poco a poco hay que permitir que la alegría de la fe comience a despertarse, como una secreta pero firme confianza, aun en medio de las peores angustias…

8.       …Llegamos a ser plenamente humanos cuando somos más que humanos, cuando le permitimos a Dios que nos lleve más allá de nosotros mismos para alcanzar nuestro ser más verdadero. Allí está el manantial de la acción evangelizadora. Porque, si alguien ha acogido ese amor que le devuelve el sentido de la vida, ¿cómo puede contener el deseo de comunicarlo a otros?

9.       El bien siempre tiende a comunicarse. … Comunicándolo, el bien se arraiga y se desarrolla... Por eso, quien quiera vivir con dignidad y plenitud no tiene otro camino más que reconocer al otro y buscar su bien. No deberían asombrarnos entonces algunas expresiones de san Pablo: «El amor de Cristo nos apremia»…

10.     …el verdadero dinamismo de la realización personal: «…la vida se alcanza y madura a medida que se la entrega para dar vida a los otros...».
… un evangelizador no debería tener permanentemente cara de funeral. «…cuya vida irradia el
fervor de quienes han recibido, ante todo en sí mismos, la alegría de Cristo».

11.     Un anuncio renovado ofrece a los creyentes, también a los tibios o no practicantes, una nueva alegría en la fe y una fecundidad evangelizadora. En realidad, su centro y esencia es siempre el mismo: el Dios que manifestó su amor inmenso en Cristo muerto y resucitado. Él hace a sus fieles siempre nuevos; aunque sean ancianos…
…Él siempre puede, con su novedad, renovar nuestra vida y nuestra comunidad y, aunque atraviese épocas oscuras y debilidades eclesiales, la propuesta cristiana nunca envejece. Jesucristo también puede romper los esquemas aburridos en los cuales pretendemos encerrarlo…

12.     …En toda la vida de la Iglesia debe manifestarse siempre que la iniciativa es de Dios, que «Él nos amó primero» (1 Jn 4,19) y que «es Dios quien hace crecer» (1 Co 3,7). Esta convicción nos permite conservar la alegría en medio de una tarea tan exigente y desafiante que toma nuestra vida por entero. Nos pide todo, pero al mismo tiempo nos ofrece todo.

13.     Tampoco deberíamos entender la novedad de esta misión como un desarraigo, como un olvido de la historia viva que nos acoge y nos lanza hacia adelante. La memoria es una dimensión de nuestra fe… Jesús nos deja la Eucaristía como memoria cotidiana de la Iglesia… La alegría evangelizadora siempre brilla sobre el trasfondo de la memoria agradecida: es una gracia que necesitamos pedir. Los Apóstoles jamás olvidaron el momento en que Jesús les tocó el corazón…

14.     En la escucha del Espíritu, que nos ayuda a reconocer comunitariamente los signos de los
tiempos…
…la nueva evangelización convoca a todos y se realiza fundamentalmente en tres ámbitos:

-        … la pastoral ordinaria, «animada por el fuego del Espíritu, para encender los corazones de los fieles que regularmente frecuentan la comunidad...». … fieles que conservan una fe católica intensa y sincera, expresándola de diversas maneras, aunque no participen frecuentemente del culto. Esta pastoral se orienta al crecimiento de los creyentes, de manera que respondan cada vez mejor y con toda su vida al amor de Dios.
-        …«las personas bautizadas que no viven las exigencias del Bautismo», no tienen una pertenencia cordial a la Iglesia y ya no experimentan el consuelo de la fe. La Iglesia, como madre siempre atenta, se empeña para que vivan una conversión que les devuelva la alegría de la fe y el deseo de comprometerse con el Evangelio.
-        … proclamación del Evangelio a quienes no conocen a Jesucristo o siempre lo han rechazado… Todos tienen el derecho de recibir el Evangelio. Los cristianos tienen el deber de anunciarlo sin excluir a nadie, no como quien impone una nueva obligación, sino como quien comparte una alegría, señala un horizonte bello, ofrece un banquete deseable. La Iglesia no crece por proselitismo sino «por atracción».

15.          …hace falta pasar «de una pastoral de mera conservación a una pastoral decididamente misionera». Esta tarea sigue siendo la fuente de las mayores alegrías para la Iglesia…

17.          Aquí he optado por proponer algunas líneas que puedan alentar y orientar en toda la Iglesia una nueva etapa evangelizadora, llena de fervor y dinamismo…

EXHORTACIÓN APOSTÓLICA EVANGELII GAUDIUM
DEL SANTO PADRE
FRANCISCO
A LOS OBISPOS
A LOS PRESBÍTEROS Y DIÁCONOS
A LAS PERSONAS CONSAGRADAS
Y A LOS FILES LAICOS
SOBRE
EL ANUNCIO DEL EVANGELIO
EN EL MUNDO ACTUAL

ÍNDICE
Propuesta y límites de esta Exhortación [16-18]
I.  Una Iglesia en salida [20-24]
Primerear, involucrarse, acompañar, fructificar y festejar [24]
II.  Pastoral en conversión [25-33]
Una impostergable renovación eclesial [27-33]
No a una economía de la exclusión [53-54]
No a la nueva idolatría del dinero [55-56]
No a un dinero que gobierna en lugar de servir [57-58]
No a la inequidad que genera violencia [59-60]
Algunos desafíos culturales [61-67]
Desafíos de la inculturación de la fe [68-70]
Desafíos de las culturas urbanas [71-75]
Sí al desafío de una espiritualidad misionera [78-80]
No a la acedia egoísta [81-83]
No al pesimismo estéril [84-86]
Sí a las relaciones nuevas que genera Jesucristo [87-92]
No a la mundanidad espiritual [93-97]
No a la guerra entre nosotros [98-101]
Otros desafíos eclesiales [102-109]
Un pueblo para todos [112-114]
Un pueblo con muchos rostros [115-118]
Todos somos discípulos misioneros 
[119-121]
La fuerza evangelizadora de la piedad popular [122-126]
Persona a persona [127-129]
Carismas al servicio de la comunión evangelizadora [130-131]
Cultura, pensamiento y educación [132-134]
II. La homilía [135-144]
El contexto litúrgico [137-138]
La conversación de la madre [139-141]
Palabras que hacen arder los corazones [142-144]
El culto a la verdad [146-148]
La personalización de la Palabra [149-151]
La lectura espiritual [152-153]
Un oído en el pueblo [154-155]
Recursos pedagógicos [156-159]
Una catequesis kerygmática y mistagógica [163-168]
El acompañamiento personal de los procesos de crecimiento [169-173]
En torno a la Palabra de Dios [174-175]
Confesión de la fe y compromiso social [178-179]
El Reino que nos reclama [180-181]
La enseñanza de la Iglesia sobre cuestiones sociales [182-185]
Unidos a Dios escuchamos un clamor [187-192]
Fidelidad al Evangelio para no correr en vano [193-196]
El lugar privilegiado de los pobres en el pueblo de Dios [197-201]
Economía y distribución del ingreso 
[202-208]
Cuidar la fragilidad
 [209-216]
III.  El bien común y la paz social [217-237]
El tiempo es superior al espacio [222-225]
La unidad prevalece sobre el conflicto [226-230]
La realidad es más importante que la idea [231-233]
El todo es superior a la parte [234-237]
El diálogo entre la fe, la razón y las ciencias [242-243]
El diálogo ecuménico [244-246]
Las relaciones con el Judaísmo [247-249]
El diálogo interreligioso [250-254]
El diálogo social en un contexto de libertad religiosa [255-258]
El encuentro personal con el amor de Jesús que nos salva [264-267]
El gusto espiritual de ser pueblo [268-274]
La acción misteriosa del Resucitado y de su Espíritu [275-280]
La fuerza misionera de la intercesión [281-283]

El regalo de Jesús a su pueblo [285-286]
La Estrella de la nueva evangelización [287-288]



jueves, 21 de noviembre de 2013

Bondad, comprensión, perdón

VIDA DE LA PALABRA mes de noviembre 
Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de vivir la Palabra de Vida de noviembre (“sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros…”):
1.-        Ante una persona que me encuentro con cierta frecuencia, sospechaba yo que le podía molestar mi presencia, por lo que el mejor modo de amar era simplemente “hola” y “adiós” con una sonrisa. Para mi sorpresa, una de las veces, “hiló” conversación e incluso hicimos el trayecto sentados al lado en el tren, aunque yo iba todo el tiempo atento a ponerme a leer si hubiera notado que no quería seguir charlando conmigo o que prefería escuchar música, leer o mirar el móvil.

2.-        A alguien que no tenía costumbre de pedir las cosas “por favor” o luego dar las “gracias”, me costaba… Pero he procurado también hacer pequeñas cosas que le podían ser útiles, incluso antes de
que me las pidiera o sin que se diera cuenta. Era bonito cuando luego… en bastantes ocasiones…:
 “…¡¡me hiciste esto¡?; ¡gracias!”.

3.-        Me senté en el tren cerca de una persona que había conocido 15 días antes. Al empezar a charlar, pasó una chica a la que no me encontraba desde hacía años. Tras la alegría y el saludo, la invité a que se sentara con nosotros. La otra persona empezó a sacar temas polémicos de moral, con argumentos escabrosos. Yo veía la necesidad que tenía de ser escuchada a fondo, pero, a la vez, mi problema era que la recién llegada podría quedar escandalizada si yo no contestaba de vez en cuando y, además, argumentando de modo eficiente. ¡Y nada más que 25 minutos de trayecto para lo uno y para lo otro!
Pensé que yo tenía que amar “hasta dar la vida” por ambas personas, aunque en el fondo cada una requiera una cosa contraria. Sin perder atención a la conversación, instantáneamente le pedía yo a Jesús que actuara en el corazón de cada uno de los 3 que estábamos, según la diversa necesidad, y le decía: “no me pongo de parte de nadie, ni de la mía; solo de la Tuya, que eres Amor”. A cada tema, argüía yo con temas de la ley natural, pero en seguida la otra seguía “pinchando”. Al final conté algunas experiencias y testimonios (míos y de conocidos) cuyo mensaje y doctrina implícitamente estaban suficientemente claros; ambas se quedaban calladas (a la chica yo la notaba muy contenta; la otra escuchaba… sin mirarme mucho...).
Me despedí de la chica, (que continuaba una estación más), todo lo amablemente que pude y recordándole que me escribiera siempre que quisiera para todo (más que nada, por si el debate le
había generado alguna duda o inquietud, aunque más bien reflejaba todo lo contrario en el rostro).
Y nos bajamos. La otra estaba sonriente, pero seguía “combativa”: “¡no te dejes engañar por la Iglesia!” y otras cosas. Ya teníamos que coger pasillos distintos… pero me acerqué y le dije: “¡venga, dame un par de besos, y en otra ocasión seguimos!”. “¡Uy, la próxima vez que me veas seguro que no te vas a querer sentar al lado!”, me decía. “¡¡Todo lo contrario!!”, (aunque eso supone un viaje… todo menos descansado… y de regreso tras una jornada intensa…).

Algunas de vuestras EXPERIENCIAS viviendo la Palabra de noviembre (“sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros…”) o la de octubre (“a nadie debáis nada, más que amor…”) y las de meses anteriores:
1.-        “gracias, Paco, por recordarnos que en este mundo tan incomprensible Dios es nuestro único bien. Y “a nadie le debáis nada más que amor”.
Este mes fui a cobrar (con necesidad económica) un apartamento, pero el inquilino me dijo que no podía pagarme. Lleva tiempo en el paro y era la primera vez que me pedía le esperase, así que, sin ningún reproche, le dije que si podía ayudarle (es albañil) le ayudaría a buscar y conversamos un rato.
Me agradeció mucho que tratara de ayudarle, y pedí por él. Luego me di cuenta de algunos trabajos que podría hacerme en la casa y muy gustoso me pagó con ellos el mes. Ahora ha encontrado un trabajo, pero solo por tres meses.
Nuestra relación es franca y positiva. Ya sabes que vivo en un pueblo agrario, y aquí solo queda sufrir con paciencia los fallos a veces intencionados de los demás, a veces con un dialogo difícil que sólo con la ayuda de Dios se logra...

2.-        "¿sí te sientes mejor con tu resfriado?
          …mi salud ha mejorado un poco: no está idónea, pero no tengo nada grave, ¡gracias a Dios y a tus oraciones también!
          Una pequeña historia sobre… mis cumpleaños. Este año decidí invitar algunos amigos a casa, (nunca lo hice antes de mi matrimonio): ocho personas por lo menos. Pero, el problema era el espacio: dónde sentar tanta gente; ni teníamos mesa bastante grande. Entonces mi marido y yo pasamos dos días preparando…: ¡incluso compramos la mesa nueva! Y ayer..., ¿qué piensas?: ¡solo tres vinieron! Mi amiga me llamó y dijo que ella y su madre tuvieron que trabajar. Y otra pareja fue a Moscú y llegó muy tarde... Me quedé desengañada. Sí, es una lástima que toda nuestra preparación y un montón de comida que había preparado era en vano, pero no puedo decir que estoy ofendida ni que empiece a tratarlos peor. No creo que fuera intencionadamente…
          Mis buenos deseos y cordialísimo saludo desde Rusia."

3.-        “te agradezco, como de costumbre, tus siempre interesantes y didácticos envíos.
Acostumbras a exponer hechos de vida, que no siempre hay cosas que contar. Lo que se me ocurre ahora es manifestarte que hace tiempo pensaba cual sería la cosa importante que podría ofrecerle a Nuestro Señor Jesús y en seguida me percaté que
 podría servirle buscándole en lo pequeño, en la cosa insignificante, en lo que nadie más qué El se entera, por ejemplo: dejar que los demás cojan las mejores piezas de una fuente; pasar de beber por un rato cuando tienes sed; hacer alguna cosa para que otro no tenga que realizarla; privarte de algo que te apetece en ese momento... ...son infinidad de ocasiones que se me presentan al cabo del día para fortalecernos y así ayudarnos a crecentar nuestra humildad, que realizadas por amor a Dios, solo se entera Él

4.-        “ayer por la tarde fui a recoger a mi hijo al autobús después de tres días de convivencia. Ni un beso me dio, inquieto por presentarme a un amigo que de otra parroquia había hecho.
Mientras, mi mente retrocedió al jueves, día en que se iba. Llegó del colegio llorando: “no quiero ir. Me han invitado a una fiesta de halloween”. Un mazazo. Tenía veinte minutos para que se cambiase, merendase e ir hacia el autobús.
De nuevo me acordé de San Ignacio y su teoría de las dos banderas. La verdad es que tiene mucha razón. Y es que siempre hay que estar luchando entre Dios y el demonio. Así me sentía yo en ese momento. No podía soltarle un discurso sobre lo absurdo que me parecía esa fiesta. No tenía tiempo de ponerme a discutir. Me acordé de las palabras del
cardenal Van Thuan en “Cinco panes y dos peces”: “Antes del trabajo pastoral, social, caritativo, es necesario rezar”. No tenía muy claro si, en ese momento, mi labor era pastoral, social, caritativa… ¿tal vez las tres? En cualquier caso, seguí su consejo. Recé.
Recé, respiré, le cogí de la mano, me senté con él y le dije: “comprendo tu ilusión por ir a la fiesta... Si lo que te hace ilusión es disfrazarte, dentro de nada está carnaval y si quieres disfrazarte de vampiro, fantasma, esqueleto… podrás hacerlo, es más si quieres y te hace ilusión, hacemos una fiesta de disfraces en casa; pero no puedes dejar que una ilusión que te va a durar unas horas te impida disfrutar de una oportunidad de estar entre amigos durante tres días. ¿No estabas ilusionado con volver a ver a los amigos que hiciste en la otra convivencia? ¿Crees que te dejaría ir a un sitio, si no supiese que vas a estar feliz? ¿No confías en Jesús? Él no nos pone las cosas por casualidad. Si ha puesto una convivencia en tu camino, por algo será. No puedes perderte la oportunidad de conocer a alguien que igual se convierte, con el tiempo, en tu mejor amigo...”.
El caso es que me dio un abrazo, entre lágrimas, me dijo que le perdonara, que
 tenía razón y corriendo se fue a merendar y al autobús.
Mientras esperábamos al autobús hablaba con la hermana de uno de los chicos. Me decía: “no sólo halloween, en el cole también celebramos el día de la independencia, el día de la marmota… y luego no nos dejan celebrar la Navidad.
Eso sí que me sonó como una puñalada. No lo entiendo.
Pero no hay que perder la esperanza. Cuando mi hijo se subió al autobús respiré tranquila. Me sentí feliz. “Otra bandera blanca ganada”, pensé.
Pensar, pensé mucho la verdad. Pensaba que esta vez se había equivocado “el de rojo”. Conmigo pudo un montón de veces, pero ahora atacaba a mi hijo ¡y eso sí que yo no lo iba a consentir! Si al final no iba a la convivencia, no sería porque yo no pusiera todo lo que pudiese de mi parte.
Tarde descubrí yo la vida de parroquia, la vida dentro de la Iglesia… Tarde descubrí yo todo lo positivo que aporta una convivencia…
No calló en el trayecto hasta casa ni durante la cena… Hablaba con tanto entusiasmo que casi me hace llorar.
Mientras una madre abrace a su hijo lo tiene difícil el enemigo. Y ¡menuda Madre tuvo, tiene, Jesús!, así que no, no hay que desesperarse ante lo que parece evidente

5.-        …dos colegas estaban enojados uno con otro, sin hablar. Traté de acercarme a ellos, los insté a buscar una solución conjunta. Me respondió que simplemente no es asunto mío... Pero pensé que uno no puede quedarse quieto viendo crecer la tensión entre compañeros y no hacer nada. Así que, a la primera oportunidad, hablé con cada uno de ellos por separado, aconsejándoles buscar el entendimiento, la reconciliación.
Después de un tiempo, con alegría he podido encontrarlos hablando como amigos y cuando pasé a su lado, uno me saludó en tono de broma sonriendo amablemente: “aquí ya no tienes nada que hacer”


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