sábado, 16 de diciembre de 2023

SIEMPRE, CONSTANTEMENTE, EN TODO: ALEGRÍA, ORACIÓN, DAR GRACIAS

 VIDA DE LA PALABRA                        primeras semanas de DICIEMBRE


Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de diciembre («Estad siempre alegres. Orad constantemente. En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios, en Cristo Jesús, quiere de vosotros», 1 Ts 5, 16-18) y la de noviembre («Pues todos sois hijos de la luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas», 1 Ts 5, 5):

1.-        Por un mal entendido, hace poco más de un año quedé mal con un matrimonio. Yo tenía mis razones de fuerza mayor, que no acabaron de comprender ellos y “desaparecieron”: dejaron de responder cualquier mensaje mío y de venir por la parroquia. Ciertamente era un momento muy importante para ellos.

            “Que todos sean uno…”, es el testamento de Jesús. Varias veces intenté restablecer la bonita relación que hasta entonces habíamos ido tejiendo esporádicamente.

            Hace unos días me encontré con él y, aunque los dos íbamos con mucha prisa, (por un momento dudé si acercarme, por si con ello aumentaba su distanciamiento), el “sois hijos de la Luz…” de noviembre me animó, (por otra parte, tampoco estaba yo totalmente seguro si era él o no, pues lo vi de refilón y, además, después de un año sin vernos).

            Se giró sorprendido e inexpresivo dijo mi nombre. No quise acercarme de primeras por no incomodar, pero visto que me miró y se detuvo, me aproximé. Le dije que entendí su distanciamiento, pero que se fiaran de mí y que en aquella situación había cosas de profundo calado que movieron mi decisión. Le pedí perdón por lo mal que, (luego con el tiempo y su silencio), supuse que se sintieron. Yo había confiado en su comprensión, aunque solo nos conocíamos de 5 ó 6 meses. Imperturbable, (pero parecía muy sincero), me dijo: “está olvidado”. Me comentó que acababan de tener un bebé y le felicité con verdadera alegría.

            Entonces me atreví a decirle: “volved a la parroquia; allí se os quiere, (¡os queremos!), mucho; y, si hace falta me pongo de rodillas para pedíroslo”. “Lo hablaré con ella y lo valoraremos”, respondió después de unos segundos.

Para despedirnos, le dije si le podía dar un abrazo: continuando en su seriedad, accedió. Yo quedé contento de al menos haber intentado en estos meses y en ese rato con él todo lo que estaba de mi mano, pues “…no somos hijos de la luz ni de las tinieblas”.      

 

2.-        Cuando voy por las calles dentro de la demarcación parroquial, siempre suelo saludar sonriente a cada persona: la mayoría ni se enteran (quizá abstraídos en sus pensamientos, o más aún si llevan auriculares), otros miran como de soslayo asombrados sin manifestar nada y otros contestan amablemente, (incluso algunos sin conocerme).

Pero el viernes me ocurrió algo que me dejó perplejo: estaba cerrando yo la verja del patio de la parroquia y pasó por la acera una señora. Le di los buenos días y se paró con cara muy seria: “¿le conozco de algo?”. “No sé: creo que no, pero suelo desear ‘buen día’ a todo el mundo con el que me cruzo”. A lo que me repuso de un modo cortante: “pues yo soy libre de saludar”. Me quedé un poco parado y tratando de no perder la sonrisa ni la amabilidad le repuse: “por supuesto que eres libre de contestar o no y de saludar o no”. “’¡¡Totalmente!!”, añadió en tono agrio y se marchó. Añadí con paz: “nada, no te preocupes: ¡que tengas muy buen día!”.

Es verdad que una señora hace dos años, (espero que no fuese la misma), de modo parecido se paró conmigo, (iba yo bien temprano en chándal haciendo ejercicio) y al continuar diciéndole que yo era el nuevo párroco, me contestó que ella era atea, a lo que yo repuse que eso no impedía ser buenos ciudadanos y desear que tuviera buen día.

Durante el día el episodio me vino varias veces a la cabeza y no dejé que me perturbara la alegría, y menos aún cuando por la tarde empezaron a llegar los niños de catequesis con sus padres y abuelos para el festival de villancicos, que luego resultó precioso, al igual que la chocolatada posterior.

 

3.-        El sábado pasado por la noche bauticé a mi segunda sobrina-nieta. Por la mañana mi madre se había caído dos veces y roto la cadera, con lo cual ni ella ni dos de mis hermanas pudieron ir.

Más allá del contratiempo, unos y otros tratamos de no perder la alegría y participar a fondo en la ceremonia y en la sencilla celebración de después en un salón de esa parroquia.

3b.-     Mi madre quedó internada en el hospital de nuestro pueblo. Hemos “competido” los 5 hermanos por turnarnos y acompañarla, (valorando las distintas situaciones de cada uno y poniéndonos en su lugar). También hoy martes, que ha sido la operación y ha resultado bien. Y ya nos hemos organizado para estos días.

En todo ello la PdV de este mes nos ha venido muy bien: alegría (siempre, entre nosotros, hacia el personal del hospital, hacia los amigos); oración constante (rezando por ella, unidos en la distancia, o, juntos, como hoy, 3 de nosotros con ella tanto las laudes como las vísperas, o pidiendo oraciones) y dando gracias en todo (a Dios, sobre todo, en cada cosa, y a cada uno de los que entraban para algún servicio en la habitación y de los que habéis preguntado y rezado).

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de diciembre («Estad siempre alegres. Orad constantemente. En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios, en Cristo Jesús, quiere de vosotros», 1 Ts 5, 16-18):

1.-        gracias por la hermosa PdeV de diciembre. Me ha enseñado los tres caminos que seguiré de ahora en adelante: alegría, oración y agradecimiento. Me encantan!!.

 

 

 

 

Si quieres leer más experiencias similares, 

de gente de todo el mundo,

puedes encontrarlas “pinchando” AQUÍ o AQUÍ

o también AQUÍ

 


viernes, 1 de diciembre de 2023

ALEGRÍA, ORAR Y DAR GRACIAS

 PALABRA DE VIDA                              diciembre 2023

 


«Estad siempre alegres. Orad constantemente.

En todo dad gracias,

pues esto es lo que Dios, en Cristo Jesús,

quiere de vosotros»

(1 Ts 5, 16-18)

 

Pablo escribe a los tesalonicenses cuando aún vivían muchos de los contemporáneos de Jesús que lo habían visto y oído, testigos de la tragedia de su muerte y del estupor de su resurrección y luego de su ascensión. Reconocían la huella que había dejado Jesús y esperaban su inminente retorno. Pablo amaba a la comunidad de Tesalónica, ejemplar por su vida, su testimonio y sus frutos, y les escribe esta carta y les suplica que se lea a todos (5, 27). Para seguir siendo «imitadores nuestros y del Señor» (1, 6), anota en ella unas recomendaciones que resume así:

 

«Estad siempre alegres. Orad constantemente. En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios, en Cristo Jesús, quiere de vosotros».

 

El hilo conductor de estas apremiantes exhortaciones no se refiere solo a qué se espera Dios de nosotros, sino al cuándo: sin interrupción, siempre, constantemente.

Pero ¿se puede mandar que estemos alegres? Que la vida nos sorprenda con problemas y preocupaciones, con sufrimientos y angustias, que la situación social se muestre árida e inhóspita es algo que todos experimentamos. Y sin embargo, para Pablo hay una razón que puede hacer siempre posible «esa alegría» a la que alude. Él habla a los cristianos y les recomienda que se tomen la vida cristiana en serio para que Jesús pueda vivir en ellos con la plenitud que prometió después de su resurrección. A veces podemos experimentarlo: Él vive en la persona que ama, y cualquiera puede adentrarse en el camino del amor con desapego de sí mismo, con un amor gratuito a los demás, aceptando el apoyo de sus amigos, manteniendo viva la confianza de que «el amor lo vence todo»[1].

 

«Estad siempre alegres. Orad constantemente. En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios, en Cristo Jesús, quiere de vosotros».

 

Dialogar entre fieles de distintas religiones y entre personas de convicciones diversas lleva a entender aún con más hondura que rezar es una acción profundamente humana; la oración construye a la persona, la eleva.

Y ¿cómo rezar ininterrumpidamente? El teólogo ortodoxo Evdokimov dice que «no basta con hacer oración, tener reglas, costumbres; hace falta convertirse en oración, ser oración encarnada, hacer de nuestra vida una liturgia, rezar con las cosas del día a día»[2]. Y Chiara Lubich subraya que «podemos amar [a Dios] como hijos, con el corazón lleno por el Espíritu Santo de amor y de confianza en nuestro Padre; una confianza que nos lleva a hablar frecuentemente con Él, a contarle todas nuestras cosas, nuestros propósitos, nuestros proyectos»[3].

Y hay también un modo de rezar siempre que es accesible a todos: pararse antes de cada acción y centrar bien la intención con un «Por Ti». Es una práctica sencilla que transforma desde dentro nuestras actividades y nuestra vida entera en una oración constante.

 

«Estad siempre alegres. Orad constantemente. En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios, en Cristo Jesús, quiere de vosotros».

 

Ante cualquier cosa, dad gracias. Es la actitud que brota libre y sincera del amor agradecido por Aquel que, silenciosamente, sostiene y acompaña a los individuos, a los pueblos, la historia y el cosmos. Con gratitud a los demás que caminan con nosotros, que nos hace conscientes de que no somos autosuficientes.

Alegrarnos, orar y dar gracias: tres acciones que nos acercan a ser como Dios nos ve y nos quiere y enriquecen nuestra relación con Él. Con la confianza de que «el Dios de la paz os santifique plenamente (1 Ts 5, 23).

Así nos prepararemos a vivir más profundamente la alegría de la Navidad para hacer un mundo mejor, para convertirnos en tejedores de paz dentro de nosotros, en casa, en los lugares de trabajo, en medio de las plazas. Hoy no hay nada más necesario y urgente.

 

Victoria Gómez y el equipo de la Palabra de Vida



[1] Publio Virgilio Marón, Églogas, x, 69. Se puede ver una versión musical del grupo Gen Rosso en: youtu.be/1OzGqA7ZQN0.

[2] P. Evdokimov, «La preghiera di Gesù», en La novità dello Spirito, Ancora, Milán 1997.

[3] C. Lubich, «Construirnos en oración», en Construir el castillo exterior, Ciudad Nueva, Madrid 2004, p. 47.

jueves, 30 de noviembre de 2023

SER ESPEJOS DE LA LUZ DE DIOS PARA TODOS

 VIDA DE LA PALABRA               últimas semanas de NOVIEMBRE



 

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de noviembre («Pues todos sois hijos de la luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas», 1 Ts 5, 5) y la de octubre («Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios», Mt 22, 21):

1.-        Al ir a poner la alarma para cerrar el templo parroquial, de pronto me di cuenta que estoy pisando agua: alguien se había dejado el émbolo de la cisterna del servicio levantada y debía llevar al menos una hora saliendo agua, de tal manera que había desbordado el inodoro. ¿Cómo ser “hijo de la luz” ahora que no hay nadie directamente? Aparte los juicios que me querían venir hacia quienes no son cuidadosos, no pensé en que precisamente tenía muchas cosas que preparar y no podía perder tiempo, y fui a por cubo y fregona y con paz traté de ir secando y escurriendo toda el agua.

1b.-     Ahora, mientras estaba terminando de escribir todo esto, también agua en la nave del templo: ¡una gotera! Terrible noticia por la mala solución, (¡y carísima!), de estas cosas y más en un techo tan alto y curvo. Pero no debo ensombrecerme: Dios proveerá; también esto lo tengo que vivir como hijo de la luz.

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de noviembre («Pues todos sois hijos de la luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas», 1 Ts 5, 5), la de octubre («Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios», Mt 22, 21) y la de septiembre («Todos los días te bendeciré, alabaré tu nombre por siempre», Sal 145 [144], 2):

 

1.-        “… llevábamos unas semanas que los contenedores de basura y reciclaje enfrente de mi edificio tenían muchas bolsas y residuos por los alrededores: olores, contaminación de todo tipo, ¡también “contaminación visual” que me pone muy nerviosa! Para ser hija de la luz, me atreví, (aunque me costaba mucho), cuando veía a los vecinos y a alguna empresa cercana, a veces incluso desde el balcón, de decirles que, por favor, que no cuesta tanto trabajo abrir el contenedor y depositarlas dentro, y si vieran que esos contenedores están repletos hicieran el esfuerzo de molestarse un poquito en llevarlos a unos contenedores 100 metros más abajo (lo tienen fácil, ligera cuesta abajo) en vez de dejarlos aquí delante de nosotros.

            Y eso que te dije hace semanas, ahora tiene nueva solución para sorpresa mía: han puesto contenedores también al otro lado de la calzada, aunque aquellos vecinos siguen con la costumbre de traerlos a este lado y… de seguir dejándolos fuera. Pero sigo con paciencia tratando de ser luz para ellos y para el barrio….

 

2.-        el matrimonio es un paso y un compromiso tan grande... Resumiendo: hemos prometido ante Dios, ante la Iglesia, ante nuestras familias, entregarnos por completo a la otra persona, trabajar cada día en nuestro amor y poner en nuestra escala de prioridades a Dios y a nuestra unión y a la familia que sale de ella, para toda la vida. 

Somos conscientes de que no hemos tomado un camino fácil, pero estamos convencidos de que es el camino correcto. Con fe, dedicación, entrega y amor estamos decididos a cumplir con nuestra promesa cada día de nuestra vida.

 

 

Si quieres leer más experiencias similares, 

de gente de todo el mundo,

puedes encontrarlas “pinchando” AQUÍ o AQUÍ

o también AQUÍ

 

 


jueves, 16 de noviembre de 2023

SER LUZ, DAR LUZ

 VIDA DE LA PALABRA                     primeras semanas de NOVIEMBRE

 

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de noviembre («Pues todos sois hijos de la luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas», 1 Ts 5, 5) y la de octubre («Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios», Mt 22, 21):

1.-        Ayer tarde iba yo al cajero y, como siempre aunque casi ninguno contesta, iba saludando con un “buenas tardes” a todo el mundo; algunos, sí, me han mirado extrañados. Sí saludó, (con cara de sorpresa), un hombre alto, relativamente bien vestido, que llevaba una litrona y una bolsa de patatas: pensé que venía de la compra.

            Cuando me doy la vuelta del cajero… está allí plantado mirándome. Casi me asusté. Y, de pronto, me pregunta: “¿es usted Paco-Tomás Tomás?”. “Sí”. “¡Le he reconocido por la voz!: escucho Radio María”. [Los jueves tengo el programa de 4 minutos “Una luz en tu vida”].

Me acerco y empiezo a caminar a su lado: no vive aquí, pero viene de vez en cuando a visitar a un tío: “¿por qué me ha saludado?: ¿porque llevo esto en la mano?” y me enseña la botella. “No, habitualmente aquí saludo a todo el mundo”. Añade él: “necesito confesarme”. “Pues acércate ahí enfrente, a la parroquia, ahora o cuando quieras”. “La verdad es que tendría que prepararme: creo que es solo por atrición, no por contrición”. Vi que tenía formación cristiana. Y continúa mostrando de nuevo la litrona: “están con descuento, a muy buen precio”. No estaba él bebido. Y le propuse que se animara y se dejara ayudar por los que le quieren; y que empezara ya, en ese mismo instante: yo le pagaba lo que le quedaba de su litrona y me la llevaba y él así se libraba de ella y luego cuando terminara su visita o el día que quisiera, que viniera a confesarse. Se quedó pensando: “creo que no: ¿qué pensará la gente si le ve a usted con la litrona abierta en la mano?”. Me agradó el detalle, aunque yo estaba dispuesto. Al final llegamos al acuerdo que la dejara al lado de una papelera y nos despedimos amigablemente con un “¡hasta pronto!”.

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de noviembre («Pues todos sois hijos de la luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas», 1 Ts 5, 5), la de octubre («Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios», Mt 22, 21) y la de septiembre («Todos los días te bendeciré, alabaré tu nombre por siempre», Sal 145 [144], 2):

1.-        “EXPERIENCIA DE "DEVOLVED AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS" (Mt.22, 21)

Hace unos días falleció mi hermana con 91 años. Ha ido debilitándose poco a poco y ha muerto en paz, diciéndome que quería ir al Cielo.

Me ha dejado un gran vacío porque era la mayor de nosotros, y como una segunda madre.

Me pregunto el porqué de esta separación, de este dolor por su ausencia, y la Palabra de Vida viene en mi ayuda: "Devolved a Dios lo que es de Dios".

Cuando fui ordenado sacerdote me postré en el suelo: era suyo, soy suyo. E igualmente he visto a mi hermana, en la celebración de las Exequias así: desfallecido su cuerpo y sobre el suelo, al pie del altar. También era de Dios. San Pablo, en la Epístola que se proclamó, nos decía: "Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor; en la vida y en la muerte somos del Señor... Para eso vino Jesús al mundo, para ser Señor de vivos y muertos" (Rom14, 8ss).

Me conforta mucho esta Palabra de Vida, porque le da sentido a lo sucedido, a la separación; también a mi vida, a las horas del día, al trabajo y al descanso, a la salud, la enfermedad y los momentos de oración. Tengo paz, me encuentro bien. Te pido una oración por ella.

 

2.-        “es la quinta vez que intento escribir respondiendo a tu correo-e. con la palabra de vida de noviembre. El ordenador se va de pronto, (además de escribir en una letra muy pequeña). Lo primero que tengo que aplicar, por tanto, es la paciencia.

Antes de seguir, y esto explica quizás que esté un poco más nerviosa, es que hace varios días me dieron el resultado de una analítica: tengo el hígado graso y tengo cita con el especialista. En principio, por lo que dice la gente, tener un plan muy severo, etc. Que se une a la comida de diabética… O sea, como digo, que no tengo que ponerme a pensar qué puedo ofrecer a Dios cada día…

2b.-     La Palabra de Vida, como siempre, viene “a pedir de boca”. La de octubre me ayudó mucho. “Dad al César lo que es del César…” Me ayudaba a tratar de actuar en cada momento mirando y valorando la dignidad de la persona que tenía delante o a la que debía servir. Por ejemplo, en la comunidad, ante ciertos detalles que se habían olvidado o que pasan desapercibidos… “salir al paso haciéndolos con cariño y lo mejor posible”.

La parte de Dios me ha hecho revisar mi oración en tiempo, calidad…tratando de que mi amor a Él sea lo más importante, unido al amor al prójimo…

2c.-      En la palabra de Vida de este mes, voy viendo, concretamente, lo que me va diciendo para que vaya practicándola: “Ser hijos de la luz”, que me lleva a Ver en ello la vivencia del “momento presente”. Esto es una llamada a centrarme en lo que estoy haciendo: poner bien la mesa, fregar bien, dejar todo ordenado… aprovechar el tiempo.

Me ilusiona “ser luz” porque para mí siempre la luz natural ha sido algo que me llena y me atrae. Y, cuando pienso en la luz de Dios, se me hace más atractiva y esa luz que puedo ver en la Palabra de Dios, en la presencia y comunicación con un hermano, en el encuentro con Dios en la oración. Me viene la expresión “Tu Luz nos hace ver la luz”. Es una sed de iluminar y buscar la LUZ de Jesucristo… Viene al corazón la exigencia de vivir la Palabra…

Una llamada muy fuerte es “ser signo de la presencia de Dios”, que me exige ponerme yo en la presencia de Jesús y ver si mis actitudes responden a su querer.

 

3.-        “…la Palabra de octubre me ha ayudado a vivir mejor mi relación con Dios cumpliendo sus Mandamientos y mi relación con los gobernantes rezando más por ellos y pagando con alegría los impuestos….


 

Si quieres leer más experiencias similares, 

de gente de todo el mundo,

puedes encontrarlas “pinchando” AQUÍ o AQUÍ

o también AQUÍ


miércoles, 15 de noviembre de 2023

ENCENDER LUZ EN LA OSCURIDAD

 Nos quedan quince días para acabar este año litúrgico con la semana que empieza con el domingo de Jesucristo Rey del Universo.

Nos ayudará a finalizarlo bien el reintensificar el vivir la Palabra del mes («Pues todos sois hijos de la luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas», 1 Ts 5, 5):

 


 

ACEPTAR NUESTRAS HERIDAS

 

El dolor puede ser fuente de luz. Veamos la luz que viene de Jesús en la cruz.

Cuando amamos tenemos la luz dentro de nosotros, y todas las situaciones por las que pasamos, especialmente en el sufrimiento, las heridas, son iluminadas por esta luz.

Cuando acogemos nuestras heridas, no como desgracias, sino como medios para ayudarnos a la redención del mundo, transmitimos a todos los reflejos de la luz de Dios, que ilumina las tinieblas.

Cuando acogemos nuestras heridas, acogemos al mismo Jesús, que transforma el dolor en amor.

No huyamos de las cruces, de nuestras heridas, sino afrontémoslas con amor y valentía, porque más allá de las llagas del Crucificado está la resurrección.

 

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al Pasapalabra del 9 de noviembre

 

 

 

 

SÉ HIJO DE LA LUZ CON ALEGRÍA NACIDA DEL EVANGELIO

 

El Evangelio no es una ideología: el Evangelio es un anuncio, un anuncio de alegría. Las ideologías son frías, todas. El Evangelio tiene el calor de la alegría. Las ideologías no saben sonreír, el Evangelio es una sonrisa, te hace sonreír porque te toca el alma con la Buena Noticia.

El nacimiento de Jesús, en la historia como en la vida, es el principio de la alegría: pensad en lo que les sucedió a los discípulos de Emaús que de la alegría no podían creer, y los otros, después, los discípulos todos juntos, cuando Jesús va al Cenáculo, no podían creer de la alegría (cfr. Lc 24,13-35). La alegría de tener a Jesús resucitado. El encuentro con Jesús siempre te lleva a la alegría y si esto no te sucede a ti, no es un verdadero encuentro con Jesús

la humanidad abunda de hermanos y hermanas que esperan una palabra de esperanza. El Evangelio es esperado también hoy: el hombre de hoy es como el hombre de todo tiempo: lo necesita, también la civilización de la incredulidad programada y de la secularidad institucionalizada; es más, sobre todo la sociedad que deja desiertos los espacios del sentido religioso, necesita de Jesús. Este es el momento favorable al anuncio de Jesús. Por eso quisiera decir nuevamente a todos: «La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría» (ibid.,1). No olvidemos esto. Y si alguno de nosotros no percibe esta alegría, se pregunte si ha encontrado a Jesús. Una alegría interior. El Evangelio va en el camino de la alegría, siempre, es el gran anuncio. Invito a todo cristiano, en cualquier lugar y situación se encuentre, a renovar hoy mismo su encuentro con Jesucristo. Cada uno de nosotros hoy se tome un poco de tiempo y piense: “Jesús, Tú estás dentro de mí: yo quiero encontrarte todos los días. Tú eres una Persona, no eres una idea; Tú eres un compañero de camino, no eres un programa. Tú eres Amor que resuelve muchos problemas. Tú eres el inicio de la evangelización. Tú, Jesús eres la fuente de la alegría”. Amén.

 

PAPA FRANCISCO, Audiencia General,  miércoles, 15 de noviembre de 2023

 

 

 

 

 

SERVIR CON PRONTITUD

 

No podemos esperar el momento adecuado para amar, porque el mejor momento es ahora.

No podemos perder el tiempo planificando un amor que nunca sucede, y llegar al final de la vida con el arrepentimiento de no haber amado lo suficiente para alcanzar la felicidad eterna.

Debemos amar con prontitud, de inmediato, sirviendo a quien está a nuestro lado en el momento presente.

Amar siempre, porque el amor se concreta en pequeños gestos que son fragmentos de eternidad.

Amar de inmediato, con prontitud, porque nuestra eternidad comienza ahora, en el momento presente de la vida.

Amar con alegría, porque nuestra voluntad de servir es lo que realmente nos hace felices.

 

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al Pasapalabra, 24 de octubre


miércoles, 1 de noviembre de 2023

SÉ LUZ QUE ROMPA LAS TINIEBLAS

 PALABRA DE VIDA                     noviembre 2023

 

«Pues todos sois hijos de la luz e hijos del día;

no somos de la noche ni de las tinieblas»

(1 Ts 5, 5)

 

La luz siempre ha simbolizado la vida. Cada día esperamos la aurora como mensajera de un nuevo inicio.

El tema de la luz ha estado presente en los relatos de los pueblos y en las antiguas religiones. La tradición hebraica celebra la Fiesta de las Luces, la Janucá, que conmemora la nueva dedicación del templo de Jerusalén y la liberación respecto a los cultos paganos. Los musulmanes encienden velas en el día del nacimiento del profeta, Mawlid en árabe, Mevlid Kandili en turco. La fiesta Diwali, una fiesta originariamente hindú cuyo nombre significa “serie de luces”, se celebra también en otras religiones de la India para representar la victoria del bien sobre el mal. Para los cristianos, Jesucristo es la luz que ilumina las tinieblas del mundo.

Así pues, es una realidad cargada de un fuerte simbolismo, que representa una presencia de la divinidad y un don para la humanidad y para la tierra.

 

«Pues todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día; nosotros no somos de la noche ni de las tinieblas».

 

¿Cuáles son las características de los hijos del día? Una de ellas es «no ser de la noche ni de las tinieblas». Renunciar al sueño y a la apatía consiste en la decisión de permanecer vigilantes. La decisión de habitar y vivir plenamente el tiempo es una opción de amor.

Así pues, la invitación acuciante que dirige el Apóstol a la comunidad de Tesalónica consiste en vigilar juntos, renunciando a cualquier forma de pereza y de indiferencia. En un tiempo en que la humanidad está especialmente necesitada de luz, quienes no pertenecen a la noche tienen la tarea de iluminar las relaciones entre las personas, en un continuo donarse para hacer visible la presencia del Resucitado con fe, amor y esperanza, como escribe Pablo (cf. 1 Ts 5, 8).

Y además, hace falta cultivar una relación más estrecha y verdadera con Dios, escudriñar el corazón y encontrar momentos de diálogo a través de la oración, poniendo en práctica su Palabra, que hace que resplandezca esta luz.

 

«Pues todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día; nosotros no somos de la noche ni de las tinieblas».

 

A veces podemos por desgracia incluso habituarnos a vivir en la oscuridad de nuestro corazón o contentarnos con las numerosas luces artificiales, con las distintas promesas de felicidad del mundo. Pero Dios nos llama siempre a hacer que resplandezca su Luz dentro de nosotros y a saber mirar a las personas y los acontecimientos con atención, para captar en ellos reflejos de luz.

El esfuerzo consiste en hacer continuamente una elección que nos lleva a renacer, la elección de pasar de la oscuridad a la luz. «El cristiano no puede huir del mundo, esconderse o considerar la religión como un asunto privado –escribe Chiara Lubich–. Vive en el mundo porque tiene una responsabilidad, una misión ante todos los hombres: ser luz que ilumina. También tú tienes esta tarea, y si no la cumples, tu inutilidad es como la de la sal que ha perdido su sabor o como la de la luz que se vuelve sombra (cf. Mt 5, 13-16). […] Así pues, la tarea del cristiano es dejar traslucir esa luz que vive en él, ser “signo” de esta presencia de Dios entre los hombres»[1].

 

«Pues todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día; nosotros no somos de la noche ni de las tinieblas».

 

Dios es luz, y pueden encontrarlo quienes lo buscan con amor sincero. Suceda lo que suceda, nunca seremos separados de su amor, porque somos hijos suyos. Si estamos convencidos de esto, no nos dejaremos sorprender ni abrumar por los acontecimientos que podrían trastornarnos.

El terremoto de este año en Turquía y Siria, que provocó más de cincuenta mil víctimas, dio un vuelco a las vidas de millones de personas. Quienes sobrevivieron a la catástrofe, comunidades enteras del lugar y de otros países, representaron puntos de luz que se dedicaron a llevar ayuda inmediata y a aliviar a quienes habían perdido seres queridos, casas, todo.

Las tinieblas nunca podrán vencer a quienes eligen vivir en la luz y para generar luz. Y esto, para quienes somos cristianos, significa una vida con Cristo en medio de nosotros, y su presencia hace posible abrir resquicios de vida, devuelve la esperanza y hace que sigamos viviendo en el amor de Dios.

 

PATRIZIA MAZZOLA y el equipo de la Palabra de Vida

 

 



[1] C. Lubich, Palabra de vida, agosto 1979, en Ead., Palabras de vida/1 (1943-1990), Ciudad Nueva, Madrid 2020, pp. 147-148.


martes, 31 de octubre de 2023

DAD A DIOS LO QUE ES DE DIOS

VIDA DE LA PALABRA              últimas semanas de OCTUBRE

 


 

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de octubre («Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios», Mt 22, 21) y la de septiembre («Todos los días te bendeciré, alabaré tu nombre por siempre», Sal 145 [144], 2):

1.-        La parroquia nos hemos ido uniendo a los diversos llamamientos para una Jornada de oración y ayuno por la paz, tanto en Tierra Santa y Ucrania, (como en los otros 21 conflictos armados enquistados desde hace años y casi olvidados totalmente en diversos lugares del planeta).

            En esas ocasiones hemos organizado desde antes del amanecer hasta entrada la noche turnos de media hora de oración ante Jesús Eucaristía en la capilla.

            Uno de esos días, bien temprano, antes de la hora “oficial” habitual de abrir el templo parroquial y el despacho, se presentó una señora marroquí pidiendo alimentos, como suele de vez en cuando. Al principio me incomodó, (a esa hora, en teoría, no tenemos ni abierto nada), pues me rompía mi horario y quehaceres matinales, pero reaccioné rápidamente, (y más siendo jornada por la paz, que incluye ayuno y penitencia), y charlé un buen rato con ella interesándome por su salud y todos sus problemas y luego le di un “vale” para canjearlo en el supermercado por alimentos frescos.

1b.-     Ese mismo día, por la tarde me acerqué a una población vecina a un acto de oración interreligiosa por la Paz: habían invitado a algunos judíos y musulmanes.

Desde junio me han encargado ser el Coordinador, (a nivel de toda esta amplia Vicaría), para el ecumenismo y del diálogo interreligioso, así que me sentía doblemente llamado, y no solo, pues, por la espiritualidad de la unidad que trato de vivir.

            Antes de empezar ese acto, saludando yo a los organizadores, llegó en ese momento un musulmán y nos reconocimos mutuamente por haber participado ambos en junio en un concierto de “las tres culturas”. Estuve charlando muy amigablemente con él y a la hora de empezar el acto, nos sentamos juntos.

            Además del discurso, muy profundo y bonito de los organizadores, (en el que, por cierto, se vislumbraban frases o discursos de Chiara Lubich), había 3 intervenciones-oración: un católico; una musulmana, que, además de textos de su tradición religiosa, incorporó la “oración simple” de S. Francisco de Asís (“hazme, Señor, instrumento de tu paz”) y un poema de Machado (“se hace camino al andar…”); y una judía.

Y después de cada intervención, una canción de algún modo relacionada con esa respectiva religión, mientras que, a la vez, quien quería se podía levantar y encender una velita para colocarla en un amplio candelero con arena.

Durante la última canción, ofrecí al musulmán si quería encender una vela e, incluso, que podíamos encender una única vela entre los dos. Fue un signo bonito.

Antes de finalizar, se nos invitó a todos a dar un abrazo de paz a quienes teníamos cerca, que impresionó mucho a todos.

            Todo el acto resultó en sí enriquecedor y sembrador de esperanzas de paz.

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de octubre («Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios», Mt 22, 21), la de septiembre («Todos los días te bendeciré, alabaré tu nombre por siempre», Sal 145 [144], 2) y la de agosto («Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas», Mt 15, 28): 

1.-        “creo que le dedico a Dios menos tiempo del que debiera y, sin embargo, encuentro tiempo suficiente para hacer otras cosas.

He pensado en devolverle a Dios ese tiempo que le robo cuando me entretengo en cosas que no me pide.

He calculado que, de las 24 horas del día, debería darle el diezmo, dedicándole esas 2 horas y 20 ó 30 minutos; para ello he elaborado un sencillo plan de vida por el que intento cada día darle más directamente la décima parte de mi tiempo: oración, Eucaristía, rosario, lectura de la Palabra y otras lecturas espirituales.

A la noche lo reviso. La verdad es que me cuesta. Me cuesta más que dar de mis ingresos dinero a los necesitados, pero Jesús me está pidiendo ahora, particularmente, eso con su Palabra.

 

2.-        “ como sabes, estoy estudiando para una oposición y tengo el examen ya dentro de pocos días. Hoy domingo, concentrada en los estudios, vi que llegaba la hora de Misa y, ante la tentación de falta de tiempo, me acordé: “dad a Dios lo que es Dios”. Así que, fui a la parroquia a participar en la Misa.

            Por la tarde, ante el encuentro formativo para adultos en la misma parroquia, de nuevo idéntica preocupación y de nuevo quise reaccionar con la PdV del mes: me resonaba que tengo que dar a Dios lo que es de Él. Participé plenamente en la reunión.

 

3.-        “…somos enfermera, técnico de laboratorio y médico. Trabajamos en diferentes departamentos de un mismo hospital. Estamos convencidos de que el Evangelio vivido no se limita a transformar al hombre, sino que también puede renovar estructuras, barrios y lugares de trabajo. Por esta razón, casi siempre, por la mañana, antes de comenzar a trabajar, buscamos un momento para encontrarnos y compartir nuestros esfuerzos y alegrías, y recordarnos y declararnos que queremos vivir por la unidad, para que Jesús esté entre nosotros también en el trabajo. Es un descubrimiento continuo entender que podemos trasladar a nuestro ámbito laboral esta carga de amor concreto por todos, viviendo nuestra tarea profesional diariamente….

 

4.-        “…considero que, gracias a Dios, tengo un buen trabajo que está bastante bien pagado, por lo que creo que debo compartir, aunque somos familia numerosa y, además, me ocupo de mi tía.

Desde ya algunos años, una vez al mes de las que voy a hacer mi compra, le ofrezco a una vecina comprarle lo que necesite, dado que la dejó su marido después que ella padeciera un ictus y desde entonces no le van del todo bien las cosas.


 

 

Si quieres leer más experiencias similares, 

de gente de todo el mundo,

puedes encontrarlas “pinchando” AQUÍ o AQUÍ

o también AQUÍ o AQUÍ