sábado, 15 de abril de 2023

BUSCAD A DIOS Y SUS COSAS

VIDA DE LA PALABRA                                      primeras semanas ABRIL 


 

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de abril («Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra», Col 3, 2) y de marzo («Vivid como hijos de la luz; pues el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad», Ef 5, 8-9):

 

1.-      En la Semana I de Pascua, como todos los años, hemos tenido un pequeño encuentro-convivencia-descanso-formación-espiritualidad-fraternidad un grupito de sacerdotes. Este año hemos sido 30 en el Centro Mariápolis y realmente de nuevo se percibía la presencia del Resucitado allí “donde dos o más unidos…” , que ha sido nuestro Maestro y nuestro descanso.

A ello contribuyeron mil pequeños detalles de cada uno hacia todos.

Os cuento solo uno de los míos, pequeño: el segundo día llegarían 2 filipinos a primera hora de la tarde; otro sacerdote me sugirió que podría venirme a la parroquia a descansar un poquito la siesta y, si llegaban sobre esa hora, después los recogía yo a ellos en la estación de cercanías de Las Matas. Me pareció buena idea, en vez de quedarme allí dormitando en un sillón.

Acabada la siesta, antes de volver al Centro, miré el whatsapp a ver si me ponía ese sacerdote, (que estaba en contacto con los que viajaban), a qué hora llegaban. Como no me decía nada, me fui al Centro, pues no quería perderme la siguiente charla. Y justo en el momento de llegar allí, me ve y me dice: “te acabo de escribir para que recogieras a los filipinos”. Mi manos libres del coche no puede recibir ni leer whatsapp. Por un instante, me fastidió: “precisamente para evitar esto he mirado el whatsapp antes de arrancar el coche; si no he tenido ninguna llamada al móvil; y ahora justo que acabo de llegar, tengo que volver de nuevo al sitio de donde acabo de venir, (son pocos minutos, y poca gasolina; pero…); me voy a perder el principio de la conferencia”. Aparté todos esos pensamientos, (“buscad las cosas de arriba…”, dice la PdV), y fuimos ambos en mi coche alegre y serenamente a buscarlos en la estación; y a hacerles una acogida cálida, (aunque yo era la primera vez que los veía), y entrarles las maletas.

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de abril («Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra», Col 3, 2), la de marzo («Vivid como hijos de la luz; pues el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad», Ef 5, 8-9) y la de febrero («Tú eres el Dios que me ve», cf. Gn 16, 13):

1.-        “ el otro día, llevando en el coche a mis hijos al colegio, que está en otro pueblo, vemos que una señora va corriendo como desencajada hacia el autobús y este se le marcha sin esperarla. Me pongo en su lugar y, a la vez, recordando que somos hijos de la luz”, le digo a los niños: “chicos, estrechaos, que vamos a recoger a esa señora; aunque no la conocemos de nada seguramente va al pueblo por donde tenemos que pasar”. Teníamos cuatro coches por delante y, cuando llegamos, así hicimos. Ella no cabía en sí de sorpresa y agradecimiento.

 

2.-        “ a punto de coger el AVE con una amiga, vemos que una señora muy alterada nos pide ayuda: tiene que tomar también un tren, pero ha dejado su móvil en el coche que la ha traído. Aunque voy con prisa, le aseguro que esos 10 minutos que nos quedan, intentaremos ayudarla. Llamamos con mi móvil a la empresa de transporte para que localizaran el vehículo, pero nadie contesta. En ese momento se da cuenta que ¡también ha olvidado su cartera con toda su documentación! La desesperación es ya total. Empezamos entonces a llamar con mi móvil al de ella, a ver si el conductor que la transporta a ella una de esas veces se diera cuenta y, al ver el mismo número muchas veces, nos contestara.

Yo me tengo que despedir, pues subo a mi AVE y ella dentro de un rato al suyo, pero se me ocurre que me diga su correo-e. para intentar comunicarnos por ordenador si por casualidad el conductor del vehículo me llamara. En ocasiones similares, como es muy temprano, yo aprovecho las horas de viaje para dormir, pero esta vez me dedico a llamar de vez en cuando al teléfono de la señora, hasta que al final, ¡por fin!, lo coge el conductor. Pero no sabemos bien qué ni cómo hacer.

Le escribo a ella un correo-e.: el conductor se ofrecía a llevar la cartera al edificio donde la recogió a ella, pero después de media hora ella todavía no me contestaba.

El conductor me vuelve a llamar varias veces, la última diciendo que, además de toda la documentación, en la cartera hay diferentes llaves; él acaba ya su horario de trabajo y tiene que dejar el coche; se ofrece a llevar todo a la dirección donde la recogió y preguntar si allí hay un portero al que él le pudiera dejar todo. Yo se lo escribo por correo-e. a la señora, pero tampoco contestó nunca.

Horas después me llamó el conductor para decirme que si había una portería, donde depositó todo y el portero avisó la señora, y ya estaba al tanto, (aunque ella nunca me llamó para decirlo).

 

3.-        “comparto estos pequeños gestos de presencia de amor de Dios en mi día a día...

"Tú eres el Dios que me ve..."

Hoy cuando he llegado a casa, al entrar en mi habitación, me he acercado a la mesilla y he cogido la foto de mi madre y la he dado, como siempre, un beso...: "Cuánto te echo de menos mamá... ¡¡Cuánto amor nos hemos dado!!... Tú a mí y yo a ti..."

Y eso me ha calmado el alma... Ese "cuánto amor nos hemos dado... ", me ayuda a seguir.

Hoy he dado mucho amor...:

He ido, de nuevo a ver a mi tía y madrina a la residencia de mayores.

Y voy con la intención de darle besos y cantar a su lado canciones populares y canciones de la iglesia... Y rezando un poquito con ella... Aunque no habla, yo sé que escucha y quizás comprenda y entienda... Las oraciones y la música, al ser conocidas, la harán conectar con el mundo... A los besos que le doy a veces responde con una carita con agrado...

            Le digo cosas: "qué bonita estás, estás preciosa... Qué guapa... Te queremos mucho...". Y la lleno de besitos su linda mejilla. A veces me mira... Se está apagando poco a poco. Beso a Jesús en ella... Y le doy todo el amor que puedo...

Verdaderamente este es un valle de lágrimas. Menos mal que tenemos a la Virgen María, que nos cuida y nos acerca a Jesús... "Mientras recorres la vida, tú nunca sola estás, contigo por el camino, Santa María va... ¡Ven con nosotros a caminar, Santa María ven...!".

            Entró una auxiliar en la habitación el otro día un poco asombrada y dijo:

"Pensaba que era ella quien cantaba...".

He escrito a mis hermanos para contarles cómo estaba nuestra tía. Y han agradecido la información y se han preocupado…

Recuerdo a Madre Teresa que decía: "¿Y ahora qué vas a hacer con todo el amor que te sobra?"

“Eres el Dios que me ve...” Y el Dios a quien amo y a quien encuentro en lo bello y en lo feo... En lo que no me gusta de algunas personas... Ahí me estas esperando... Esperas ahí mi amor también... Y quiero dártelo a raudales... ¡Jesús, confío en Ti!.

 

 

 

 

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sábado, 1 de abril de 2023

ASPIRAD A LO QUE PERDURA

 PALABRA DE VIDA                                       abril 2023

 


«Aspirad a las cosas de arriba,

no a las de la tierra»

(Col 3, 2).

 

Acababan de nacer las primeras comunidades cristianas y ya surgían diferencias debido a falsas interpretaciones del mensaje evangélico. Pablo, que se encontraba en prisión, se entera de estos problemas en Colosas y escribe a aquella comunidad.

Podemos entender mejor la Palabra de vida de este mes si la leemos dentro del pasaje en el que se encuentra: «Si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está oculta con Cristo en Dios» (Col 3, 1-3).

Para superar estas discrepancias, Pablo invita a dirigir nuestro pensamiento y todo nuestro ser a Cristo, que ha resucitado, ya que en el bautismo también nosotros hemos muerto y resucitado con Cristo. Podemos vivir esta vida nueva «en el ya aunque no todavía».

 

«Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra».

 

Obviamente, esta posibilidad no la alcanzamos de una vez para siempre, sino que hay que perseguirla recorriendo un camino de compromiso que dura toda la existencia. Significa apuntar a lo alto en nuestra vida, pues Cristo trajo a la tierra la vida del cielo, y su Pascua es el inicio de la nueva creación, de una humanidad nueva. Esta sería la consecuencia lógica de quienes eligen vivir el Evangelio: una opción que cambia por completo nuestra mentalidad, trastoca el orden y los objetivos que el mundo nos propone, nos libera de los condicionamientos y nos lleva a experimentar una transformación radical. En realidad Pablo no subestima las «cosas de la tierra», pues todo ha sido renovado desde que el cielo tocó la tierra con la Encarnación del Hijo de Dios[1].

 

«Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra».

 

¿Cuáles son las «cosas de arriba»? Escribe Chiara Lubich: «Esos valores que Jesús trajo a la tierra y por los cuales se distinguen sus seguidores. Son el amor, la concordia, la paz, el perdón, la corrección, la pureza, la honestidad, la justicia, etc. Son todas esas virtudes y riquezas que ofrece el Evangelio. Con ellas y por ellas los cristianos se mantienen en su realidad de resucitados con Cristo. […]

»Y ¿cómo mantener el corazón anclado al cielo viviendo en medio del mundo? Dejándonos guiar por los pensamientos y sentimientos de Jesús, cuya mirada interior estaba siempre dirigida al Padre y cuya vida reflejaba en todo instante la ley del Cielo, que es ley de amor»[2].

 

«Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra».

La presencia de los cristianos en el mundo se abre con valentía a la vida nueva de la Pascua. Son mujeres y hombres nuevos que no son del mundo (cf. Jn 15, 18-21), pero que viven en el mundo con todas las dificultades del presente. Así se decía de los primeros cristianos: «Pasan la vida en la tierra pero tienen su ciudadanía en el cielo. […] Lo que es el alma en el cuerpo son los cristianos en el mundo»[3].

La opción valiente y plenamente evangélica de un obrero que decide ayudar a su compañero despedido provoca una cadena de gestos de fraternidad movidos por su testimonio:

«En la fábrica llegaron cartas de despido, una de ellas dirigida a Jorge. Conociendo su precaria condición económica, le propongo volver con él al departamento de personal: “Yo estoy mejor que él –declaro–, mi mujer tiene trabajo. Despídanme a mí”. El jefe promete revisar el caso. Cuando salimos, Jorge, conmovido, me da un abrazo. El caso va pasando de boca en boca y otros dos obreros que están más o menos en las misma condiciones que yo, se ofrecen en lugar de otros dos despedidos. La dirección se ve obligada a replantearse los métodos de despido. Al enterarse del hecho, el párroco lo cuenta durante la homilía del domingo, sin dar nombres. Al día siguiente me comunica que dos chicas estudiantes han ido a llevarle todos sus ahorros para los obreros en dificultad, declarando: “También nosotras queremos imitar el gesto de ese obrero”» (B. S. - Brasil)[4].

 

Patrizia Mazzola y el equipo de la Palabra de vida

 



[1] Cf. 2 Co 5, 17: «Por tanto, el que está en Cristo es una nueva creatura; pasó lo viejo, todo es nuevo».

[2] C. Lubich, Palabra de vida, abril 2001: Ciudad Nueva 375 (4/2001), p. 24.

[3] A Diogneto, v, 9; vi.1: Padres apostólicos, «Biblioteca de Patrística» n. 50, Ciudad Nueva, Madrid 20202, p. 561.

[4] Testimonio tomado de: www.focolare.org. 


viernes, 31 de marzo de 2023

SER Y DAR LUZ

 VIDA DE LA PALABRA            últimas semanas MARZO

 

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de marzo («Vivid como hijos de la luz; pues el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad», Ef 5, 8-9) y la de febrero («Tú eres el Dios que me ve», cf. Gn 16, 13):

 

1.-        El otro día fui a acompañar a la estación de cercanías a un sacerdote de mi focolar. Le llevé la maleta. Quedaba casi media hora para su tren y me esperé para despedirlo. Mientras, vimos que una señora apurada de tiempo no se manejaba bien con la máquina expendedora de billetes. Aunque yo ya no tenía la soltura que cuando viajaba a diario, me acordé de la PdV y me ofrecí a ayudarla. En ese momento llegaba a la estación un chaval de la parroquia. Lo metí en el asunto, pensando que él tiene más práctica pues toma a menudo el cercanías. En equipo le sacamos el billete con agilidad.

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de marzo («Vivid como hijos de la luz; pues el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad», Ef 5, 8-9), la de febrero («Tú eres el Dios que me ve», cf. Gn 16, 13) y la de enero («Aprended a hacer el bien, buscad la justicia», Is 1, 17):

 

1.-        “el domingo en Misa había mucha gente y a la hora de comulgar el sacerdote pidió a una joven para que le ayudara ocasionalmente en ese momento como ministro de la Comunión. Me llamó la atención el respeto y la adoración a la Eucaristía que esta chica irradiaba con su porte y sus gestos, (y, a la vez, de modo muy sencillo). Tanto, que al acabar la celebración, (tú sabes que yo no soy de acercarme a nadie), fui a saludarla y comunicarle lo que había percibido. Ella se emocionó y se le escaparon lágrimas mientras me daba las gracias. En ese momento, varias personas que andaban por allí, (y se ve que no se habían atrevido a decírselo), fueron a agradecerle lo mismo también.

 

2.-        “por aquí, con el cambio a una casa nueva, las labores del campo, el trabajo a turnos (mañana o tarde o noche con fines de semana), las enfermedades y arreglos de casas viejas de padres y suegros, etc. Siempre estamos atareados.

El caso es que Dios nos da fuerzas siempre para ir tirando. Sigo aprovechando para rezar mientras podo las cepas (“ora et labora”), y eso me entretiene y me impide concentrarme en el dolor de espalda.

Ayer fui a ver a uno de mis hermanos, al que han operado tres veces de la cabeza, (a dos horas y media de aquí; lo pasan ya a paliativos y le queda poco tiempo), para poder despedirme; y pasamos un rato en familia. Son fuertes y lo tienen asumido…, ley de vida.

 

3.-        “ gracias, Paco, por tu fidelidad en enviarnos la Palabra de Vida. Las de estos meses de febrero y marzo me están ayudando a experimentar la cercanía de Dios. No es una época fácil para nadie, tampoco para mí, pero el volver a empezar cada día a recorrer el camino del Evangelio, me hace mantener viva la esperanza de que Dios actúa en la historia de cada uno y de la humanidad, más allá de lo que yo logro comprender, y a captar también lo positivo que existe.

Un día que tenía un programa apretado, suena el teléfono y me dan la noticia de que había fallecido la esposa de un familiar con 61 años. Enseguida lo llamo y lo escucho sin prisa. Hace tiempo que no hablábamos, pero siento que, poco a poco, su dolor se va atenuando y la conversación se hace más profunda. Al final, me decía que había comprendido que lo que permanece es la vida sencilla de bondad que había vivido y que se lo habían hecho ver un gran número de compañeros de trabajo y amigos que asistieron a su entierro y que lo manifestaban en muchos detalles compartidos con ella.

3b.-     Otro día, unos amigos nos invitan a conocer a dos niñas que tienen en acogida hace poco tiempo. Aunque estaba bastante cansada, la PdV me impulsa a apoyarlos y no escuchar al “hombre viejo” que me empuja a la comodidad.

Vamos a un parque, jugamos con las niñas y, en medio de esto, una persona me hace unos comentarios negativos de algunos cristianos. De forma espontánea le digo una frase, que creí que ni la había oído. Al día siguiente me envía un mensaje, diciéndome que le había hecho mucho bien la frase que dije. Fue una alegría ver cómo Dios actúa sin que ni siquiera nos lo propongamos.

3c.-      Hay momentos que me siento bastante condicionada por mis límites personales. Un día tuve reacciones negativas con varias personas, me quedé mal, no pude dormir bien esa noche y me sentía incapaz de “vivir como hija de la luz…”. Dejando las actividades pendientes a un lado, me paré a orar un rato. Esto me dio fuerzas para escribir un mensaje a 4 personas, pidiéndoles disculpas por mi actitud del día anterior. Todas me respondieron y ayudaron a superar la tristeza que se iba apoderando de mí. Daba gracias a Dios porque siempre está a mi lado y por el apoyo recibido de los hermanos.

 

4.-        “HE SEGUIDO VARIAS DE TUS CHARLAS CUARESMALES EN RADIO MARIA Y ME HAN GUSTADO MUCHO...  (COMO DESPUÉS DE LA OPERACIÓN), ME ESTÁN SIRVIENDO DE "RECONSTITUYENTE CONCENTRADO". ME ENCANTA CÓMO LO HACES... ANOCHE ABRÍ LA RADIO Y TE ESTABAN HACIENDO UNA ENTREVSTA... TAMBIÉN ME GUSTÓ.

PARA MÍ HA SIDO UN DESCUBRIMIENTO "RADIO MARÍA", AUNQUE ME HABÍA  ENVIADO MUCHA PROPAGANDA, PERO NO OÍA LA RADIO. MI SITUACIÓN DE ENFERMA AHORA, EN CAMBIO, ME HACE LLENAR PARTE DE LA NOCHE CON ELLA PARA PODER DORMIR...: ¡ESTOY DOCE HORAS SEGUIDAS EN LA CAMA...!

QUERÍA EXPRESARTE ALGO DE MI EXPERIENCIA AL LLEGAR A LOS 80 AÑOS Y MI CAÍDA EN EL METRO EN LA QUE ME ROMPÍ LA CADERA DERECHA Y EXIGIÓ PRÓTESIS, INTERNAMIENTO, ETC.:

4b.-     Ha sido todo un "paso de Dios” por mi vida. Me da oportunidad de vivir muchas horas sola, con la posibilidad de rezar, gozar, tener presente a la humanidad sufriente, a tanta gente que necesita de Dios, que necesita oraciones y sacrificios... Entonces le digo a Jesús, como dije en mi primera profesión: "Aquí estoy, Señor, Tú me has llamado". 

            Se me hace muy palpable y cercano mi Jesús Abandonado, al que entregué mi vida hace casi 60 años... Son muchos los momentos en que me siento unidísima a Él, por los dolores imprevistos y tan variados que me llegan. Doy gracias a Dios por haber tenido la suerte de descubrir el “rostro” del dolor, que se llama JESÚS ABANDONADO. Otras personas, muy religiosas y santas no han tenido esta suerte...

Tus charlas me han ayudado a hacer concreto el amor, la base de la vida cristiana... Me han llevado a constatar que, ciertamente, si mi relación con el hermano no es de auténtico amor, estoy perdiendo el tiempo...

¿Sabes una cosa?: ahora encuentro la respuesta a lo que yo buscaba de niña y que orientó mi vida: quería estudiar para conocer mejor a Jesús y ser más buena... Llegaron los estudios, mi vida de profesora-educadora, mis  apostolados... Y ahora, ¡precisamente ahora!, ¡¡a mis 80 años largos!!, he visto que Jesús preparó mi vida para ENSEÑARME VITALMENTE LO QUE ES ÉL, ABANDONADO... LA RAZÓN DE MI VIVIR.

HA SIDO NECESARIA UNA LARGA VIDA PARA COMPRENDER ESTE MENSAJE QUE ME DICE JESÚS MUY EN EL FONDO DE MI CORAZÓN: ÉL ES “MI DIOS Y MI TODO”, COMO MUCHAS VECES HE REPETIDO EN MI VIDA... LE DIGO, (COMO CHIARA LUBICH):"TÚ ERES TODO, YO SOY NADA... Muchas circunstancias concretas que han llegado a mi vida en estos dos meses, (hoy hace dos meses de la caída), me han llevado a esta conclusión: JESÚS, MI ESPOSO, HA QUERIDO QUE PASEN 80 AÑOS PARA QUE LLEGUE A COMPRENDER  QUIÉN ES ÉL EN MI VIDA: MI ÚNICO, MI RAZÓN DE EXISTIR, MI TODO...

            MI VIDA SÓLO TENDRÁ SENTIDO SI VIVO PARA ÉL... 

            GRACIAS, PACO, TU AYUDA Y TU ORACIÓN.

 

 

 

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viernes, 17 de marzo de 2023

HIJOS DE LA LUZ

 A mitad de la Cuaresma y del mes seguidamente te ofrezco unos textos para continuar viviéndolos con nuevo impulso (“Vivid como hijos de la luz; pues el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad”):

 


 

 

SERVIR AL PROJIMO.

 

[...] ¿Se nos ha confiado una tarea de cierta importancia? No nos sintamos como "alguien", no dejemos espacio para la soberbia y el orgullo. Recuerda que lo más importante es amar a tu prójimo. Aprovechemos la nueva situación para servir mejor a los demás, sin olvidar ocuparnos de lo que parecen ser las pequeñas cosas, las relaciones personales, los humildes deberes cotidianos, la ayuda a los padres, la paz y la armonía en la familia, la educación de los hijos... [...]

 

CHIARA LUBICH, Comentario a Mc 9,35

 

 

 

 

SER LUZ, SIGUIÉNDOLE A ÉL SOLO

 

Cuaresma..., en este tiempo litúrgico el Señor nos toma consigo y nos lleva a un lugar apartado. Aun cuando nuestros compromisos diarios nos obliguen a permanecer allí donde nos encontramos habitualmente, viviendo una cotidianidad a menudo repetitiva y a veces aburrida, en Cuaresma se nos invita a “subir a un monte elevado” junto con Jesús, para vivir con el Pueblo santo de Dios una experiencia particular de ascesis.

La ascesis cuaresmal es un compromiso, animado siempre por la gracia, para superar nuestras faltas de fe y nuestras resistencias a seguir a Jesús en el camino de la cruz. Era precisamente lo que necesitaban Pedro y los demás discípulos. Para profundizar nuestro conocimiento del Maestro, para comprender y acoger plenamente el misterio de la salvación divina, realizada en el don total de sí por amor, debemos dejarnos conducir por Él a un lugar desierto y elevado, distanciándonos de las mediocridades y de las vanidades. Es necesario ponerse en camino, un camino cuesta arriba, que requiere esfuerzo, sacrificio y concentración, como una excursión por la montaña. Estos requisitos también son importantes para el camino sinodal que, como Iglesia, nos hemos comprometido a realizar. Nos hará bien reflexionar sobre esta relación que existe entre la ascesis cuaresmal y la experiencia sinodal.  

En el “retiro” en el monte Tabor, Jesús llevó consigo a tres discípulos, elegidos para ser testigos de un acontecimiento único. Quiso que esa experiencia de gracia no fuera solitaria, sino compartida, como lo es, al fin y al cabo, toda nuestra vida de fe. A Jesús hemos de seguirlo juntos

Dice el Evangelio que Jesús «se transfiguró en presencia de ellos… Una luz que no procedía del exterior, sino que se irradiaba de Él mismo. La belleza divina de esta visión fue incomparablemente mayor que cualquier esfuerzo que los discípulos hubieran podido hacer... Como en cualquier excursión exigente de montaña, a medida que se asciende es necesario mantener la mirada fija en el sendero; pero el maravilloso panorama que se revela al final, sorprende y hace que valga la pena. También el proceso sinodal parece a menudo un camino arduo, lo que a veces nos puede desalentar. Pero lo que nos espera al final es sin duda algo maravilloso y sorprendente, que nos ayudará a comprender mejor la voluntad de Dios y nuestra misión al servicio de su Reino…

El camino ascético cuaresmal, al igual que el sinodal, tiene como meta una transfiguración personal y eclesial. Una transformación que, en ambos casos, halla su modelo en la de Jesús y se realiza mediante la gracia de su misterio pascual…

…la primera indicación es muy clara: escuchar a Jesús. La Cuaresma es un tiempo de gracia en la medida en que escuchamos a Aquel que nos habla... Además de hablarnos en las Escrituras, el Señor lo hace a través de nuestros hermanos y hermanas, especialmente en los rostros y en las historias de quienes necesitan ayuda…

…la segunda indicación para esta Cuaresma: no refugiarse en una religiosidad hecha de acontecimientos extraordinarios, de experiencias sugestivas, por miedo a afrontar la realidad con sus fatigas cotidianas, sus dificultades y sus contradicciones. La luz que Jesús muestra a los discípulos es un adelanto de la gloria pascual y hacia ella debemos ir, siguiéndolo “a Él solo”. La Cuaresma está orientada a la Pascua. El “retiro” no es un fin en sí mismo, sino que nos prepara para vivir la pasión y la cruz con fe, esperanza y amor, para llegar a la resurrección. De igual modo… ser artesanos de la sinodalidad en la vida ordinaria de nuestras comunidades...

 

PAPA FRANCISCO, Mensaje para la Cuaresma 2023

 

 

 

 

ESPERAR EN DIOS

 

Nuestros planes cambian de acuerdo a las circunstancias y según nuestras posibilidades; pero el designio del Señor permanece para siempre (Cf. Sal 32[33] 10,11).

Nuestra capacidad de planificación es muy limitada. Solo contamos con lo que vemos y con lo que tenemos. Dios conoce todas las cosas y sus proyectos para la humanidad existen desde siempre y para siempre, sin sufrir cambios: la perfección del amor.

Esta es una de las razones por las que debemos esperar en Dios, porque Él no cambia en su amor por nosotros.

Esperar en Dios es seguridad, es la certeza de que siempre sucederá lo mejor.

 

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al pasapalabra diario 24 de febrero

 

 


jueves, 16 de marzo de 2023

FRUTOS DE VIVIR EN LA LUZ

VIDA DE LA PALABRA                            primeras semanas MARZO


 

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de Vida de marzo («Vivid como hijos de la luz; pues el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad», Ef 5, 8-9) y la de febrero («Tú eres el Dios que me ve», cf. Gn 16, 13):

 

1.-        Hubo unos días que me vi interiormente sobrepasado por acumulación distintas situaciones y cansancio (y haber hecho poco ejercicio), casi me parecía que iba a colapsar como un toro a punto del descabello sin saber a qué capote mirar.

“Vivir como hijo de la luz” era, entonces, pararme, descubrir en todo ello distintos rostros del “Amigo que nunca falla”, (Jesús crucificado y abandonado): mirarle y elegirle; y estar seguro de que con Él, aunque hay esfuerzo y dolor, finaliza en Resurrección.

Una persona me hizo notar que quizá ando estresado internamente, y de alguna manera se lo “contagiaba”. Y, en cambio, el fruto de la luz es bondad, justicia y verdad”. Así que, “vivir como hijo de la luz” era también dedicar más tiempo cada día a la oración, en la cual había estado flaqueando aquellos días casi sin darme cuenta.

“Hijo de la luz” era aprovechar bien las oportunidades para tener a “Jesús en medio” con la fraternidad con los sacerdotes de mi focolar (este lunes y martes tuvimos un encuentro presencial sencillo y magnífico).

Con todo ello, me volvía la paz (que dicen que siempre transmito, pero quizá llevaba “la procesión por dentro”, el cansancio o el estrés). Algunos temas y charlas, con la Gracias del Señor, lograba entonces prepararlos en muchísimo menos tiempo del previsto. Algunas personas que han venido por primera vez a la parroquia o al despacho, les he podido acoger sin prisas y tratando de desbordar esos frutos de la luz, que quizá ellos mismos luego percibían, según me decían al ir despidiéndose.

        

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de marzo («Vivid como hijos de la luz; pues el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad», Ef 5, 8-9), la de febrero («Tú eres el Dios que me ve», cf. Gn 16, 13) y la de enero («Aprended a hacer el bien, buscad la justicia», Is 1, 17):

 

1.-        El pasado fin de semana falleció el padre de un buen amigo nuestro. Madrugamos al día siguiente para viajar a ese pueblo lejano y poder acompañar a toda su familia en esos tristes momentos. Después comimos con ellos, y a pesar de la tristeza, fue un rato agradable estando juntos, compartiendo ese rato.

Volvimos a casa por la tarde, y aunque cansados del viaje, teníamos el sentimiento del deber cumplido y de "ser luz", dando muestras de cariño y apoyo.

 

2.-        qué alegría siempre que escribes! Te escucho en radio María, ya que se ha convertido en mi acompañante durante la jornada diaria. ¡Qué gran bien haces a las almas!: ¡¡para Gloria de Dios!!

Pues al leer la Palabra de Dios de este mes, me han brotado dos lagrimillas, ya que hoy a primera hora de la mañana me llaman para decirme que en nuestro país mi padre está mal, que no puede respirar y apenas puede andar: que me prepare, ya que le han dado ya dos microinfartos y del tercero no saldría.

Hice partícipe a mi hermana de la noticia, ya que es su padre también, aunque desde que se separó de mi madre, mi hermana no le ha perdonado, (cada uno tenemos nuestros tiempos para sanar las heridas).

Hemos decidido entre las dos enviar dinero para los medicamentos ya que mi padre es muy pobre y no se lo pueden permitir. Como “hijos de la luz”, debemos mostrar bondad, aunque mi padre nunca ha estado presente en nuestras vidas; pero la justicia ha de ir primero: es nuestro padre y le hemos de atender en lo que podamos (es hijo de Dios).

…no te olvides que el “cuerpo es templo del Espíritu Santo” y que hay que cuidarlo y descansar.

 

3.-        para mí la novedad respecto al año pasado es el avance de mi Alzheimer, aunque con el tratamiento que llevo, creo que se ha ralentizado un poco... Con limitaciones  tanto de más despistes, como de condiciones de salidas... siempre acompañado...tanto por mi mujer, como por los hijos... Un nuevo  ofrecer para cada día.

 

 

 

 

 

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miércoles, 1 de marzo de 2023

MOSTRAR QUE SOMOS HIJOS DE LA LUZ

PALABRA DE VIDA                                marzo 2023



 

«Vivid como hijos de la luz;

pues el fruto de la luz

consiste en toda bondad, justicia y verdad»

(Ef 5, 8-9)

 

Pablo escribe a la comunidad de Éfeso, una ciudad grande e imponente en la que había vivido, bautizando y evangelizando.

Probablemente se encuentra en Roma, en prisión, hacia el año 62. Es una situación de sufrimiento, y sin embargo escribe a estos cristianos no para resolver problemas de la comunidad, sino más bien para anunciarles la belleza del designio de Dios sobre la Iglesia naciente.

Recuerda a los efesios que, por el don del bautismo y de la fe, han pasado de «ser tinieblas» a «ser luz», y los anima a comportarse de modo coherente.

Para Pablo, se trata de recorrer un camino, de crecer continuamente en el conocimiento de Dios y de su voluntad de amor, de volver a empezar cada día.

Por eso desea exhortarlos a vivir el día a día de acuerdo con la llamada que han recibido: «ser imitadores del Padre» (cf. Ef 5, 1) como «hijos queridos»: santos, misericordiosos.

«Vivid como hijos de la luz; pues el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad».

         También los cristianos del siglo xxi estamos llamados a «ser luz», pero podemos sentirnos inapropiados, condicionados por nuestras limitaciones o arrastrados por circunstancias externas.

         ¿Cómo caminar con esperanza a pesar de las tinieblas y las incertidumbres que a veces parecen dominarnos?

         Pablo sigue alentándonos: la Palabra de Dios hecha vida es la que nos ilumina y nos hace capaces de «brillar como antorchas» (Flp 2, 15) en medio de esta humanidad desorientada.

         «Como otro Cristo, cada hombre y cada mujer puede dar su propia aportación […] en todos los campos de la actividad humana: en la ciencia, en el arte, en la política. […] Si acogemos su Palabra sintonizamos cada vez más con sus pensamientos, sus sentimientos y sus enseñanzas. Esta ilumina todas nuestras actividades, endereza y corrige todas las expresiones de vida. […] Nuestro «hombre viejo» siempre está dispuesto a retirarse al ámbito privado, a cultivar sus pequeños intereses personales, a olvidarse de las personas que pasan a su lado, a permanecer indiferente ante el bien común, ante las exigencias de la humanidad que nos rodea. Volvamos, pues, a encender en el corazón la llama del amor y tendremos ojos nuevos con los que mirar alrededor»[1].

«Vivid como hijos de la luz; pues el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad».

         La luz del Evangelio vivido por individuos y comunidades lleva esperanza y refuerza los vínculos sociales, incluso cuando calamidades como el covid causan dolor y ahondan las pobrezas.

         En plena pandemia, cuenta Jun, una comunidad de Filipinas fue devastada por el fuego y muchas familias lo perdieron todo: «Aunque somos pobres, mi mujer, Flor, y yo teníamos el fuerte deseo de ayudar. Compartí esta situación con el grupo de motociclistas del que formo parte, aunque sabía que estaban sufriendo igual que nosotros. Esto no impidió a mis amigos ponerse manos a la obra; recogimos latas de sardinas, espaguetis, arroz y otros alimentos que llevamos a las víctimas de los incendios.

         »A menudo, mi mujer y yo nos desanimamos cuando pensamos en lo que nos reservará el futuro, pero siempre recordamos esa frase del Evangelio que dice: “Quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien la pierda por Mí y por el Evangelio, la salvará” (cf. Mc 8, 35). Aunque no somos ricos, creemos que siempre tenemos algo que compartir por amor a Jesús en el otro, y este amor nos empuja a seguir dando sinceramente y a confiar en el amor de Dios».

         Así pues, se trata de dejarse iluminar en lo profundo del corazón. Los buenos frutos de este camino –bondad, justicia y verdad– son gratos a los ojos del Señor y se convierten en testimonio de la vida buena del Evangelio, más que cualquier discurso.

         Y no olvidemos el apoyo que recibimos de todos aquellos con quienes compartimos este santo viaje de la vida. El bien que recibimos, el perdón recíproco que experimentamos, la comunión de bienes materiales y espirituales que podemos vivir, son todo ayudas preciosas que nos abren a la esperanza y nos convierten en testigos.

         Jesús prometió: «He aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28, 20). Él, el Resucitado, fuente de nuestra vida cristiana, está siempre con nosotros en la oración común y en el amor recíproco, para calentarnos el corazón e iluminarnos la mente.

Letizia Magri y el equipo de la Palabra de vida

 

 



[1] Cf. C. Lubich, Palabra de vida, septiembre 2005: Ciudad Nueva 423 (9/2005), p. 23.