lunes, 1 de agosto de 2022

SETENTA VECES SIETE

 PALABRA DE VIDA                               AGOSTO 2022

 

«Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas

 que me haga mi hermano?

¿Hasta siete veces?»

(Mt 18, 21)

 

El capítulo 18 del Evangelio de Mateo es un texto riquísimo en el cual Jesús da instrucciones a sus discípulos sobre cómo vivir las relaciones dentro de la comunidad recién nacida. La pregunta de Pedro retoma las palabras que Jesús acababa de pronunciar: «Si tu hermano peca contra ti…» (Mt 18, 15)[1]. Jesús está hablando y, al poco, Pedro lo interrumpe, como si se diese cuenta de que no ha entendido bien lo que su Maestro acababa de decir. Y le hace una de las preguntas más relevantes respecto al camino que debe recorrer un discípulo de Él. ¿Cuántas veces hay que perdonar?

 

«Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?».

 

Preguntarse forma parte del camino de fe. Un creyente no tiene todas las respuestas, pero sigue siendo fiel aun haciéndose preguntas. El interrogante de Pedro no se refiere al pecado contra Dios, sino más bien a qué hacer cuando un hermano comete una culpa contra otro hermano. Pedro cree que es un buen discípulo que puede llegar a perdonar hasta siete veces[2]. No se espera la respuesta inmediata de Jesús, que desbarata sus seguridades: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete» (Mt 18, 22). Los discípulos conocían bien las palabras de Lamec, el sanguinario hijo de Caín que canta la repetición de la venganza hasta setenta veces siete[3]. Aludiendo a esta afirmación, Jesús contrapone a la venganza ilimitada el perdón infinito.

 

«Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?».

 

No se trata de perdonar a una persona que ofende continuamente, sino más bien de perdonar repetidamente con el corazón. El perdón verdadero, el que nos haces sentirnos libres, suele llegar gradualmente. No es un sentimiento, no es olvidar: es la opción que los creyentes deberíamos hacer no solo cuando la ofensa es repetida, sino incluso cada vez que la recordamos. Por eso hay que perdonar setenta veces siete.

Escribe Chiara Lubich: «Así pues, […] Jesús tenía en mente sobre todo las relaciones entre cristianos, entre miembros de la misma comunidad. Por tanto, debes comportarte así ante todo con tus hermanos en la fe: en la familia, en el trabajo, en clase y en tu comunidad, si formas parte de alguna. Sabes que es normal querer compensar la ofensa recibida con una acción o una palabra proporcionada. Y sabes que, por disparidad de caracteres, por nerviosismo o por otras causas, es frecuente faltar al amor entre personas que viven juntas. Pues bien, recuerda que solo una actitud de perdón renovada continuamente puede mantener la paz y la unidad entre hermanos. Siempre tendrás tendencia a pensar en los defectos de tus hermanos, a recordar su pasado, a querer que sean distintos de cómo son… Es necesario adquirir el hábito de verlos con ojos nuevos y a verlos nuevos en sí mismos, a aceptarlos siempre, inmediatamente y hasta el fondo, aunque no se arrepientan»[4].

 

«Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?».

 

Todos nosotros formamos parte de una comunidad de «perdonados», porque el perdón es un don de Dios que siempre necesitamos. Deberíamos estar siempre asombrados de la inmensidad de la misericordia que recibimos del Padre, que nos perdona si también nosotros perdonamos a los hermanos[5].

 

Hay situaciones en las que no es fácil perdonar, vicisitudes que derivan de condiciones políticas, sociales o económicas en las que el perdón puede adquirir una dimensión comunitaria. Hay muchos ejemplos de mujeres y hombres que han conseguido perdonar aun en las situaciones más duras, ayudados por una comunidad que los ha sostenido.

Osvaldo es colombiano. Fue amenazado de muerte y vio cómo mataban a su hermano. Hoy es el líder de una asociación ciudadana que se dedica a rehabilitar a personas que estuvieron directamente implicadas en el conflicto armado de su país.

«Habría sido fácil responder a la venganza con más violencia, pero dije no –explica Osvaldo–: aprender el arte del perdón es muy, muy difícil, pero las armas o la guerra no son nunca una opción para transformar la vida. El camino de la transformación es otro, es poder llegar hasta el alma humana del otro, y para ello no necesitas la soberbia ni ningún poder: hace falta humildad, que es la virtud más difícil de alcanzar»[6].

LETIZIA MAGRI

 

 



[1] En este versículo seguimos la Biblia de la CEE, más próxima al original que la de Jerusalén [NdT].

[2] El número siete indica la totalidad, la completitud: Dios crea el mundo en siete días (cf. Gn 1, 1-2.4). En Egipto hay siete años de abundancia y siete de carestía (cf. Gn 41, 29-30).

[3] «Caín será vengado siete veces, mas Lamec lo será setenta y siete» (Gn 4, 24).

[4] C. Lubich, Palabra de vida, octubre 1981, en Ead., Palabras de vida/1, Ciudad Nueva, Madrid 2020, pp. 228-229.

[5] Cf. oración del Padrenuestro, Mt 6, 9-13.

[6] Maddalena Maltese (ed.), Unità è il nome della pace: La strategia di Chiara Lubich, Città Nuova, Roma 2020, p. 37.

domingo, 31 de julio de 2022

SIEMPRE ESCUCHANDO A JESÚS

VIDA DE LA PALABRA                            últimas semanas de JULIO


 

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de julio («Solo una cosa es necesaria», Lc 10, 42) y la de junio («Tú eres mi Señor, mi bien, nada hay fuera de Ti», Sal 16, 2):

1.-        En pequeños momentos en los que me podía venir un prejuicio o simplemente un comentario sobre alguna persona, (p.ej., cuando vi a unos trabajadores hablando entre ellos y a mi vuelta veinte minutos después seguían en el mismo sitio igual), inmediatamente, en cambio, traía a mi mente: “una sola cosa es necesaria”. ¡Escuchar a Jesús! ¡Amar! Y me ponía a hablar con Él: “en realidad lo mismo están tratando algo importante del trabajo, y no perdiendo el tiempo…”. Y me venía la paz de pensar bien, a veces, o de “suspender” el juicio en otras. Y ese permanecer en el amor me ayudaba a seguir escuchando a Jesús, en pequeños diálogos simpáticos o a veces profundos con Él.

 

2.-        La Mariápolis europea desarrollada en Las Matas ha sido realmente bonita y fructuosa para todos los participantes, (de al menos 10 países), y emocionante cuando nos hemos conectado por zoom en diversos momentos con Mariápolis regionales o nacionales que coincidían al menos algunos de los días con la nuestra.

            “El camino que conduce a la paz” era el lema de la de aquí. Y ese camino empieza por descubrir a Dios en su Creación, (ayudan S. Francisco de Asís y S. Ignacio de Loyola –cuyos textos meditamos en la sierra de El Escorial, con Misa de campaña incluida-), y en la interioridad de cada uno, donde habita “su Divina Majestad” (Castillo interior, de Sta. Teresa, -visitada en Ávila- y sus 7 moradas),

donde encuentra Luz en la oscuridad, (las noches de S. Juan de la Cruz, -visitado en Segovia-), y experimenta su culmen en la presencia viva del Resucitado hoy (“donde dos o más unidos…” y, sobre todo, en la Eucaristía). Uno de los días vino el Cardenal de Madrid a celebrar la Misa. Al principio se leyeron algunos mensajes de adhesión de algunas personalidades.

            En la casa parroquial estuvimos 5 mariapolitas durmiendo, (o, al menos, ¡intentándolo, en tanto lo permitía “mi horno”!): fueron bonitos también esos ratos de fraternidad entre sacerdotes y diáconos, poniéndonos de acuerdo para ir con el coche al Centro Mariápolis, uso de los baños, etc. Y luego compartiendo con los más de 170 participantes las charlas, meditaciones, descansos, excursiones, comedor... En este último había muchas oportunidades de ponerse en el lugar del otro, servir, ofrecer el último postre de ese tipo, ayudar a recoger… Y en esas y otras siempre nos ayudaba, (a mí, al menos): “una sola cosa es necesaria”.

            Al final me quedaba en el alma ese regusto: “¿no ardía nuestro corazón…?”.

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de julio («Solo una cosa es necesaria», Lc 10, 42), la de junio («Tú eres mi Señor, mi bien, nada hay fuera de Ti», Sal 16, 2) y la de mayo («Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros», Jn 13, 34): 

1.-        “…mil felicidades; sabes tengo que decir “gracias” por todo, tus testimonios me ayudan y cada día me urge más la PdV.

Este mes cuántas y cuántas veces me tengo que decir "solo una cosa es necesaria"… a veces vivo tan dividida...

Cuantas veces me acuerdo, me lo digo y Él se me hace presente con su paz y alegría en el servicio.

…de manera especial nos encontraremos en la celebración unidos en Cristo y con Él….

 

2.-        “he dado covid positivo; tengo que anular todo, pero me lo tomo de tranqui: ha sido por hacer un bien; así que, así es la vida.

 

3.-        “aunque me ha costado un poco, me he puesto con el deseo de transmitir lo que fue para mí vivir la Mariápolis

…ha habido música, canciones, bailes. Presentaron distintas experiencias de amor a Dios y a los hermanos por parte de alguno de los asistentes que en algún momento de dificultad y de amor a los demás habían experimentado en sus vidas. Verdaderos ejemplos de amor desinteresado al prójimo.

Encontré en cada persona que me rodeaba lo que necesitaba en cada momento. Ellos son un don para mí.

Yo, cuando acudí por primera vez hace ya años, me enamoré, sí, me enamoré de miradas, sonrisas, abrazos, encuentros, historias y especialmente de esa Luz interior que vive en cada uno, independientemente de la nacionalidad, religión, edad. En ese momento pensé: “no estoy solo”. Elegí seguir el camino dando esa Luz que vive en cada uno, abrazando dificultades y dolores, que no han faltado desde entonces. Son parte de la vida.

Yo me llevo en el corazón momentos vividos de encuentros y reencuentros, testimonios de AMOR del bueno, el de verdad.

Y, cómo no..., al principio los saludos de bienvenida, está vez sí, por momentos sin mascarilla que impida ver tu luminosa sonrisa de "pater". Fue una alegría…, aunque no hablamos mucho, lo echaba de menos.

El momento alegre de saludar y compartir con una focolarina de Las Matas (querida, queridísima) y recordar momentos pasados en su casa (el Focolar) y agrio por no poder darle un fuerte, fortísimo abrazo por culpa de su quimioterapia y protocolo covid para estos casos.

Yo les agradezco a todos y cada uno, cada gesto, palabra amable, sonrisa y acto de amor que tuvieron conmigo ahora y en el pasado.

Es una experiencia única que recomiendo a todos.

 

4.-        “Paco, muchas gracias por haberme hecho participe de la clausura de la Mariápolis europea: como siempre salgo reforzada; y nunca deja de impresionarme la fe que tienen estas personas en estos actos. Le doy gracias a Dios por haberos puesto en mi vida con el amor de unos verdaderos hermanos y hermanas…

Aunque nos ha hecho participes enviándonos las meditaciones. Yo sólo he ido hoy y ha sido suficiente para salir reforzada y confirmar que esta comunidad de manera perenne e infinita transmite su espiritualidad y fe con “Jesús en medio”.

Me he acordado de todos vosotros y he ofrecido una oración a Luminosa para que os ayude a superar todas las dificultades que tengáis, sin perder la esperanza y la fe.

 

 

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domingo, 17 de julio de 2022

ÚNICA COSA: ESCUCHAR A JESÚS Y AMAR

 Estos textos nos ayudarán a “refrescar” la Palabra de Vida del mes ("solo una cosa es necesaria") en mente y corazón para no dejarnos aplatanar en el intento de llevarla a la práctica en cada momento presente cada día del resto del mes:

 


  

ACOGER EL PENSAMIENTO DEL OTRO 

Cuando ese pensamiento nos parece -y tal vez sea- tan aberrante, se nos introduce fácilmente el desprecio, incluso el odio, hacia esas personas. ¡No! El amor a la Verdad es inseparable del amor a las personas. Dios es la Verdad y es el Amor.

P. MANOLO MORALES, Comentario al pasapalabra diario, del 13 de julio

 

 


 

DIALOGAR CON TODOS 

Hace algunos años asistí a una charla sobre la paz y uno de los disertantes dio una definición de diálogo que me gustó mucho: “El diálogo es más que la tolerancia y menos que la comunión”.

La tolerancia es cuando somos capaces de convivir con la diferencia, pero no nos confrontamos directamente con ella.

El diálogo es cuando somos capaces de aceptar, escuchar, respetar y comprender al otro en su diferencia, además de comunicar nuestra opinión con amor y desapego, y donde hay un enriquecimiento recíproco.

La comunión, pues, es un paso más: a pesar de las diferencias, el diálogo es constante y hay unidad. Somos dos o más, pero somos uno. El consenso es más grande y más importante que las diferencias.

Comunicar nuestras ideas es un ofrecimiento de amor, mostrar otra opción es un don gratuito, dar aclaraciones es preservar la unidad.

Debemos ser partidarios de la unidad y así saber dialogar con todos.

 

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al pasapalabra diario, del 14 de julio

 

 

 

LO QUE DEBE PRECEDER

"Un día me había propuesto, (como otros, espero), como dice y quiere Jesús, "rezar siempre" ofreciéndole toda acción precedida por un "por Ti". Yo había sido, con la gracia de Dios, particularmente fiel a este compromiso. De modo que, al final del día, en un coloquio con Dios, le pregunté si estaba contento conmigo o, si no lo estaba, que me corrigiera.       Parecía sentir en lo más profundo de mi corazón su respuesta, que se puede expresar de la siguiente manera: "Tu forma de vida hoy, ofreciendo a Dios todas tus acciones con un 'por Ti', fue ciertamente agradable para Mí, pero también podría ser de cualquiera que siga una espiritualidad individual. Estás llamada a otra cosa. Te exijo algo diferente. Vuestra vocación requiere que, en primer lugar, baséis cada una de vuestras acciones, incluso ofrecidas con un "por Ti", en el amor mutuo con vuestras hermanas y hermanos. Vuestro primer compromiso, por lo tanto, debe ser estar siempre dispuesto a dar vuestra vida por ellos, para que triunfe la unidad".

 

CHIARA LUBICH, Lo que debe preceder, Castel Gandolfo, 29 de abril de 1999

 


 

“POR TI, JESÚS” EN CADA ACCIÓN

MANTENIENDO SU “QUE TODOS SEAN UNO” EN MENTE Y CORAZÓN 

Aprendí con Chiara Lubich, fundadora de los focolares, a confirmar mi intención antes de cualquier acción con un “por Ti, Jesús”. O simplemente, “por Ti”

Esto me ayuda a estar el día entero en sintonía con Jesús, haciendo pequeños gestos o cosas rutinarias cotidianas como una ofrenda.

Trato de decirlo con sinceridad y desde lo más profundo de mi corazón, y no solo como un eslogan repetitivo.

Cada gesto adquiere un nuevo significado, porque deja de ser acción mecánica y se convierte en ofrenda concreta.

Incluso delante de un fracaso, de una prueba, de algo que exige humildad, repito: “por Ti”. Creo que esta actitud me lleva a vivir la vida con otra connotación: vivirla por Dios.

 

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al Pasapalabra 22 de junio

 


 

SER OPTIMISTAS

Podemos filtrar la realidad a través de dos tipos de lentes: la del optimismo o la del pesimismo. La realidad sufre la influencia de nuestro estado de ánimo y de nuestra forma de enfrentarla.

Debemos ser optimistas, pero sin caer en la euforia.

Optimista es quien sabe levantarse después de cada caída, quien siempre recomienza.

Ser optimista es ser como un deportista que, después de una derrota, intensifica el entrenamiento y se  prepara para la próxima competición.

Ser optimista es mirar los fracasos como una experiencia de aprendizaje, es saber mirar más allá del dolor, más allá de las dificultades y creer que todo obstáculo puede convertirse en un trampolín.

Si tenemos la mirada fija en una meta, venceremos todos los temores. Miremos a Jesús en la cruz y veremos en Él la victoria sobre el dolor y la muerte. No fue la muerte la que triunfó, sino la resurrección.

 

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al Pasapalabra 13 de julio

 

 

sábado, 16 de julio de 2022

PORRO UNUM EST NECESARIUM

VIDA DE LA PALABRA                        primeras semanas de JULIO


 

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de julio («Solo una cosa es necesaria», Lc 10, 42) y la de junio («Tú eres mi Señor, mi bien, nada hay fuera de Ti», Sal 16, 2):

1.-        El mes pasado repetí cientos de veces en mi interior "Tú, Señor, eres mi único Bien". Sin dejar de decirlo interiormente también este mes, además, estoy repitiéndole muchas veces "una sola cosa es necesaria", (a veces en latín: "porro unum est necesarium") para iniciar un diálogo interno con Él, poniéndome a la escucha de Él como única cosa ("porro unum...") y no dejando que mi corazón se incline a ninguna otra cosa que no sea amar ("porro unum...", también) por haberle escuchado.

1b.-     Por ejemplo, en una actividad de varios días, parecía como que los que la desarrollaban me ignoraban, (estoy seguro que sin mala voluntad): casi como que yo no tenía ningún papel. En casos similares, mi cortedad y timidez, (que la tengo bastante disimulada), aflora a más no poder.

Yo trataba de pasar desapercibido, sí, sin inmiscuirme y menos aún interferir, (aunque la actividad se podía realizar gracias a que yo aportaba mi titulación de "Coordinador"), pero estaba atento a suplir, (aunque lo tenían todo muy preparado, "muy currado"), en pequeñas cosas donde ellos no llegaban o no se daban cuenta. Y atento también a acoger en seguida las cosas que me pedían o me sugerían.

Hubo un par de momentos que aparentemente desde fuera parecían un desplante. Me tuve que repetir un montón de veces esos dos días: "solo una cosa es necearia". Y no cedía a prejuicios: no dejaba de amar y encontraba la paz.

1c.-     A partir de ahí, después de cada comida y cada cena, con delicadeza, (aunque me venía tentación de otra cosa), y una sonrisa les decía a alguno de los responsables, (ellos siempre estaban intercomunicados por radio-transmisores entre ellos): "si cambiáis de programa o de lugar, por favor, no os cuesta ningún trabajo a alguno de vosotros llamarme o ponerme un whatsapp, (y lo mismo a partir de mañana con el compañero que me suple").

El último día que yo participaba percibí que quizá habían mejorado las cosas.

Regresé contento de la experiencia, (¡¡y con decenas de picaduras de pulgas!!).

Por aquí amaneciendo en la casa parroquial con 33º, (¡después de tener toda la noche todas las ventanas y persianas subidas…!; y… por ello… ¡varios murciélagos dando vueltas por el techo de mi habitación…!), pero lo uno y lo otro da igual: “solo una cosa es necesaria…”; “Tú, Señor, eres mi único Bien”. 


Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de julio («Solo una cosa es necesaria», Lc 10, 42), la de junio («Tú eres mi Señor, mi bien, nada hay fuera de Ti», Sal 16, 2) y la de mayo («Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros», Jn 13, 34:

1.-        “…el pasado mes de junio fue una maratón para intentar terminar bien el curso. Las actividades casi se superponían unas con otras y al agotamiento se añadió un fuerte deseo de llegar "en condiciones" de oración y buenas obras a la celebración del Sagrado Corazón de Jesús. Todas muy buenas intenciones, pero contando solo con mis propias fuerzas. Al final, las cosas se fueron torciendo; el pecado hizo acto de presencia y empecé a ver, por encima de todo, mi fracaso, mi culpa.

Lo que hasta entonces había sido un camino gozoso en compañía del Señor se fue convirtiendo en un hundirme en un pozo cada vez más profundo y oscuro, en el que en mi corazón sólo escuchaba reproches: "tú, que te creías algo, no vales nada";  "siempre acabas estropeándolo todo"; " no te mereces el amor de Dios"...  Cada vez más derrotada y  hundida en mi propia miseria, parecía no haber  sitio para la esperanza.

            Pero gracias a Dios, cuando ya lo único que sentía era que me engullía la angustia, recordé la Palabra de Vida que nos habías dado para junio: "Señor, Tú eres mi único bien" y empecé a repetirla, como una jaculatoria desde el corazón, una y otra vez.

Sentí como si en mi alma se fuera hinchando un flotador de misericordia que tiraba de mí hacia "arriba" como un globo; que me quitaba el lastre de la culpa; que me hacía ascender y salir de ese pozo de angustia y soledad, recuperando, por fin,  la alegría de caminar junto a Dios en compañía de los demás….

 

2.-        “…el otro día me paró un hombre por la calle: “hoy es mi cumpleaños; te compro un refresco o una cerveza y te lo tomas en tu casa”. Me quedé sorprendida, desconcertada. Pensé cómo reaccionar. No me paro con desconocidos; sabes que nunca prejuzgo a nadie por su presencia; así que un impulso interior me hizo decirle: “pero me la tomo contigo en la tienda o aquí en la calle”. Era marroquí, musulmán, no tenía absolutamente a nadie casi como yo… escuché a fondo su soledad y sus problemas. Me agradeció desde el fondo de su alma. P.ej. me ayudó el que él dijera: “cuando se va un amigo, otro vendrá”. También le ayudó a él que yo dijera que no tenía por qué sentirse mal si tomaba una cerveza, un poco de alcohol. Aprendí mucho; estaba con paz y alegría, después de la sorpresa, (o susto), inicial….

 

 

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jueves, 30 de junio de 2022

ESCUCHAR AMANDO, AMAR ESCUCHANDO A JESÚS

PALABRA DE VIDA                               julio 2022

 


«Solo una cosa es necesaria»

(Lc 10, 42)

Jesús va camino de Jerusalén, donde ya está a punto de cumplirse su misión, y se detiene en un pueblo, en casa de Marta y María. El evangelista Lucas describe así la acogida que le reservan a Jesús las dos hermanas: Marta, que desempeña el papel tradicional de señora de la casa, «estaba atareada en muchos quehaceres» (Lc 10, 40)[1] propios de la hospitalidad, mientras que María, «sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra» (v. 39). La atención de María se opone a la agitación de Marta; y, en efecto, a sus quejas por haberse quedado sola sirviendo, Jesús replica: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no le será quitada» (vv. 41-42)[2]. Este pasaje se sitúa entre la parábola del buen samaritano –tal vez la página más elevada en relación con la caridad hacia el prójimo– y esa otra en la que Jesús enseña a sus discípulos cómo rezar –seguramente la página más elevada en la relación con Dios-Padre–, lo que constituye casi el justo medio entre el amor al hermano y el amor a Dios.

 

«Solo una cosa es necesaria».

 

Las protagonistas de este pasaje del Evangelio son dos mujeres. El diálogo que se desarrolla entre Jesús y Marta describe su relación de amistad, que le da pie a esta a lamentarse ante su Maestro. Pero ¿cuál es el servicio que Jesús desea? Lo que Él desea es que Marta no se afane, que salga del papel tradicional asignado a las mujeres y se ponga también ella a escuchar su Palabra, como María, que adopta una nueva categoría, la de discípula. A menudo se ha reducido el mensaje de este texto a una contraposición entre la vida activa y la vida contemplativa, casi como dos enfoques religiosos alternativos. Pero tanto Marta como María aman a Jesús y quieren servirle. De hecho el Evangelio no dice que sea más importante orar y escuchar la Palabra que la caridad; lo que hace falta más bien es encontrar el modo de unir estos dos amores indisolublemente. Dos amores –el amor a Dios y el amor al prójimo– que no se contraponen, sino que son complementarios, porque el Amor es uno.

 

«Solo una cosa es necesaria».

 

Así pues, falta por entender bien qué es lo único necesario. En esto nos puede ayudar el inicio de la frase: «Marta, Marta…» (v. 41). La repetición del nombre, que puede sonar casi como anunciadora de un reproche, en realidad responde a la modalidad propia de la «llamada-vocación». O sea, parece que Jesús llama a Marta a un nuevo modo de relacionarse, a tejer un vínculo que no sea el de una servidora sino el de una amiga que entra en una relación profunda con Él. Escribe Chiara Lubich: «Jesús se valió de esta circunstancia para explicar lo más necesario en la vida del ser humano. […] Escuchar la Palabra de Jesús. Y para Lucas, que escribió este pasaje, escuchar la Palabra significa también vivirla. […] Y esto es lo que tienes que hacer también tú: acoger la Palabra y dejar que obre en ti una transformación. No solo eso, sino permanecer fiel a ella, guardándola en el corazón para que modele tu vida, como la tierra guarda en su seno la semilla para que germine y dé fruto. O sea, dar frutos de vida nueva, efectos de la Palabra»[3].

 

«Solo una cosa es necesaria».

 

¡Cuántas ocasiones tenemos también nosotros de acoger al Maestro en la intimidad de nuestra casa, precisamente como Marta y María, a cuyos pies podemos ponernos a escucharlo como auténticos discípulos! Con frecuencia, la ansiedad, la enfermedad, las obligaciones e incluso las alegrías y satisfacciones nos distraen, en la vorágine de tantas cosas por hacer, y no nos dejan tiempo para detenernos a reconocer al Señor ni para escucharlo.

Esta Palabra es una ocasión excelente para ejercitarnos en elegir la mejor parte, es decir, escuchar su Palabra y así adquirir la libertad interior que nos lleva a actuar en consecuencia en nuestra vida diaria: una acción que es fruto de una relación de amor que da sentido al servicio y a la escucha.

 

LETIZIA MAGRI

 

 

 

 

 



[1] Lc 10, 40. El verbo perispáomai tiene dos sentidos: puede significar «estar completamente ocupado, estar fuertemente sobrecargado» o bien «estar distraído».

[2] En estos versículos seguimos la Biblia de la CEE en lugar de la Biblia de Jerusalén porque se acerca más a la versión italiana.

[3] C. Lubich, Palabra de vida, julio 1980, en Ead., Palabras de vida/1, Ciudad Nueva, Madrid 2020, pp. 181-182.

 

EN LA ALEGRÍA Y EN LA PENA, TÚ MI ÚNICO BIEN

 VIDA DE LA PALABRA                                 últimas semanas de JUNIO


Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de junio («Tú eres mi Señor, mi bien, nada hay fuera de Ti», Sal 16, 2) y la de mayo («Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros», Jn 13, 34):

 

1.-        La PdV de junio para mí ha sido fantástica. Le he dicho el Señor a lo largo de cada día decenas de veces “Tú eres mi único Bien” y me ha ayudado en las alegrías y en las penas.

            Me ha hecho no caer en la vanagloria y ser más agradecido al Señor cuando una situación, una conversación, una persona o cosa o circunstancia era agradable, para no apegarme y para reconocer Su intervención detrás de todo.

Como cuando por fin hemos logrado regularizar el punto de suministro eléctrico de la Parroquia, (que, además, supondrá un buen ahorro anual), más allá de las horas empleadas por el equipo correspondiente de voluntarios de la Parroquia en revisar, medir, interpretar… y de alguna tensioncilla y de horas al teléfono.

También, (con el mismo grupo de personas), decidir entre los 6 presupuestos que habíamos recibido para una instalación fotovoltaica de placas solares, (quizá podrá estar a finales de julio). Y la correspondiente campaña para sufragarla entre los feligreses (“pon un sol en tu vida”) que hoy hemos lanzado.

Pero también “Tú, Señor, eres mi único Bien” en las dificultades y los múltiples “flecos” que todavía andan sueltos o se van produciendo en cuanto a gestión o mantenimiento de los edificios parroquiales. También ahí, no desanimarme… porque, “no esas cosas, sino Tú, Señor, eres mi único Bien”.

P.ej. ante los coletazos de una sanción leve de Hacienda a la parroquia antes de llegar yo, (y otra que acaba de llegar, actual); o una multa porque pasé al centro de Madrid en coche, (pues no debió llegar el correo-e. que mandé pidiendo autorización como siempre en ocasiones similares).

O el hombre que ha venido esta tarde poco antes de las 4, (y yo teniendo que ultimar este correo y los preparativos a correprisa para salir de campamento mañana), aunque estaba cerrado el vallado parroquial, y he escuchado con atención y sin dar muestras de impaciencia la casi una hora que ha estado hablando, (parece que no anda del todo bien psicológicamente), y luego se ha confesado.

Todo ocasiones bonitas que, después de decir interiormente de corazón, “Tú, Señor, eres mi único Bien”, producen paz en el alma y serena felicidad por el diálogo y cercanía con Él.

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de junio («Tú eres mi Señor, mi bien, nada hay fuera de Ti», Sal 16, 2), la de mayo («Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros», Jn 13, 34) y la de abril («Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación», Mc 16, 15):

1.-        “meditando el versículo del salmo de la PdV, me doy cuenta de lo mucho que me cuesta vivir esa realidad. Amo a Dios, he experimentado su ayuda en muchos momentos, también su compañía; sin embargo,  en los momentos en que me pide renunciar a algo que quiero, me cuesta: veo que mi corazón tiene apegos que no tienen nada que ver con Él y no soy capaz de entregarlos, aunque vea claramente que me alejan de Él, porque no me dan paz. 

Sólo Dios basta, sólo Dios es nuestro bien... es cierto y yo le pido que me ayude a vivirlo, sobre todo a saber renunciar a aquello que me pide, a aquello que, aun queriéndolo, no es bueno para mí... y lo que me parece peor es que yo lo veo con claridad, pero me cuesta desasirme... Como dice Jesucristo: “estos demonios son los que se van con la oración...” y eso es lo que pido: oración. Gracias por compartir la PdV…

…lo que el Señor me ha hecho ver: fuera de Él, de su Palabra de sus mandatos, de su Amor en definitiva, sólo hay caos, inquietud, zozobra... infelicidad.

 

2.-        “ como siempre, la Palabra de Vida y tus vivencias, -puesta en práctica de ella-, son una maravillosa ayuda para nuestra vida... Cuando recibo tus letras me viene a la mente… el amor de Dios es tan grande que se vale… para seguir su misión en el mundo... En este caso, a través de ti y tantas personas. Por eso, al leer lo que nos mandas... es como una cadena de eslabones que nos unen con  Dios y entre nosotros…

Cuando iba leyendo tu experiencia me venía a la mente y al corazón que, en muchas ocasiones, sobre todo en momentos difíciles, repetía las frases que tú has dicho y, efectivamente, te producía en el alma una gran liberación y alegría... Así que ese "recordatorio" te lo agradezco muchísimo. Feliz verano.

 

3.-        “Dios aprieta pero no ahorca: llevamos 5 años que nos toca una detrás de otra, y "Tú, Señor, eres mi único Bien" es lo que vivimos casi a diario.

Lo último es que a nuestro hijo le han diagnosticado un autismo...: se te viene el mundo abajo, pero a pesar de todo, estamos seguros que Dios lo mandó a nuestro Hogar, porque mi marido y yo podemos con eso, y lo adoramos por encima de cualquier diagnóstico.

Vamos a ir a Lourdes a pedir el milagro de su sanación. Llevaba tiempo pensándolo, pero cuando nos cayó el papel con el diagnóstico, supe que era el momento. Dios tiene un plan para cada uno y hay que seguir Sus planes… hago unidad con este Jesús Abandonado, ofreciendo por el bien de los demás.

 

 

 

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miércoles, 15 de junio de 2022

TENER A DIOS COMO ÚNICO TESORO NOS HACE LIBRES

 VIDA DE LA PALABRA                                   primeras semanas de JUNIO

 

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria, con la Gracia de Dios, la Palabra de junio («Tú eres mi Señor, mi bien, nada hay fuera de Ti», Sal 16, 2) y la de mayo («Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros», Jn 13, 34):

 

1.-        El texto que en la anterior entrada de hoy te he copiado lo escuché a Chiara Lubich en una multiconferencia telefónica a finales de noviembre de 1991, (pocos meses después publicado en la revista Ciudad Nueva): “Tú, Señor, eres mi único Bien”. El tratar de ponerlo en práctica a cada instante durante las semanas siguientes, produjo un bien inmenso en mi alma: una cercanía y connaturalidad con Dios tan grande, que parecía que yo llevaba alas en los pies por la felicidad inmensa del alma incluso en medio de las contrariedades.

También le ha hecho un bien inmenso a muchas personas, (de todo estado y edad), a las que desde entonces se lo he ido explicando, no solo desde la teoría, sino también desde mi experiencia de aquellas semanas, (y posterior). Incluso cuando acompaño alguna tanda de Ejercicios Espirituales, suele ser una de las primeras meditaciones que siempre ofrezco a los participantes.

Desde entonces en muchos momentos y circunstancias no he dejado de vivir ese salmo, pues siempre “salta” como un resorte en mi mente y mi corazón: en todos estos años me ha ayudado muchísimo a mantener sintonía interior con el Señor.

Ahora la PdV de este mes nos lo vuelve a proponer. ¡Señal de que debo dar un paso más allá en su vivencia!

Ese versículo del salmo dirigido hacia el Señor, me está ayudando a elegirlo a Él como primero y centro, en pequeñas cosas a las cuales se puede aferrar el corazón sin darse cuenta: ante una comida que me han regalado y que me gusta, y que parece que los jugos gástricos empiezan a funcionar… “Tú, Señor, eres mi único Bien, aunque te agradezco esto (y lo agradezco en el alma a quien lo trae), Tú eres el centro: no el comer o no comer, ni que esté sabroso o no”.

Ante el calor de estos días, (nunca había tenido 33º dentro de una casa parroquial durante la madrugada y 31º al amanecer): “Tú, Señor, eres mi único Bien, el centro eres Tú, no el calor, (¡ni el frío del invierno!), y por tanto, sigo amando en cada cosa que hago, en tratar de vivir bien tu Voluntad, aunque esta sea dormir... y cueste...”.

Y lo mismo en contrariedades o malentendidos: p.ej. con la empresa que pondrá paneles fotovoltaicos próximamente en la parroquia; en dificultades de organización; en imprevistos que me hacen “perder” toda una mañana...: “Tú, Señor…”.

En cosas o tareas que prefieren a otros y no a mí… “Tú…”: “¡me alegro!, pues importas Tú y tu reino; no quien lo haga”.

¡Son decenas de oportunidades de diálogo interior con a Él en el caminar diario junto a Él!

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de junio («Tú eres mi Señor, mi bien, nada hay fuera de Ti», Sal 16, 2), la de mayo («Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros», Jn 13, 34) y la de abril («Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación», Mc 16, 15):

1.-       …Comparto contigo las experiencias de vivir la Palabra de Vida... "Tú eres, Señor, mi bien... "

Mi bien, cuando me llega la tristeza por la ausencia de mi madre... Mi bien, que todo lo llena, todo lo cubre de amor y me lanza a amar y a ponerme al servicio de quienes veo en necesidad.

Necesidad de compañía que brindo a mi hermana y a personas que ahora lo necesitan.

            Y “Tú eres, Señor, nuestro bien”, el que nos hace salir al encuentro del otro, el que está, aunque no se le vea...

-El que se deja ver en los tristes y afligidos.

-El que siempre escucha nuestras oraciones y súplicas.

-El que nos cuida y guarda como a la niña de sus ojos...

Y “Tú eres, Señor, mi Bien” cuando de entre esa desgana, saco ganas de hacer algo por los demás y me brindo a ayudar en el cole durante el recreo y salir al paso cuando veo que faltan hoy los 2 compis a quienes les tocaba recreo. Y antes de que me avisen, salgo yo a estar allí en el patio con los peques.

“Tú eres mi Bien” cuando saludo y sonrío afablemente a esa compi a quien le cuesta sonreírme.

“Tú eres mi Bien” cuando veo que estudiar y leer, (para poder ayudar mejor a los niños y a las familias), es un modo de hacer el Bien a otros.

            “Tú eres mi Bien” cuando hoy sin tardar he escrito a una persona para ayudar a su hija para decirla cómo ha de hacer en la oposición de maestros o los trámites a seguir….

 

2.-         HOLA PACO : COMO SIEMPRE, TE AGRADEZCO INMENSAMENTE TU CORREO CON LA PALABRA DE VIDA Y LAS EXPERIENCIAS... QUE ME AYUDAN MUCHO... ME ALEGRO DE QUE DISFRUTÁRAIS LA FAMILIA Y, DESDE ESE ACTUAR TAN FRATERNAL...UNA ALEGRÍA QUE CADA UNO PIENSE EN LOS DEMÁS...

PENSABA ESCRIBIRTE PARA  DARTE LA NOTICIA DE QUE, AL MENOS POR EL PRÓXIMO AÑO, A PARTIR DE SEPTIEMBRE (MIDIENDO POR CURSOS), ME TRASLADAN A MADRID.

EN UNO DE MIS ESCRITOS TE HABLABA DE ALGO QUE ME HACÍA SUFRIR Y TE PEDÍA ORACIONES...: PUES LA SOLUCIÓN CON ESO HA LLEGADO…

            LAS PALABRAS DEL SALMO QUE COMENTA LA PALABRA DE VIDA LAS REPITO MUCHAS VECES...: VAN MUY DENTRO Y QUIERO QUE SIGAN SIENDO UN GRAN EMPUJE EN MI VIVIR DÍA A DÍA.

REZA, POR FAVOR, PARA QUE SEPA VIVIR BIEN ESTA NUEVA VOLUNTAD DE DIOS... ME FÍO DE QUE ÉL SIEMPRE QUIERE LO MEJOR Y ME ABANDONO EN SUS MANOS. FELIZ MES DEL SAGRADO CORAZÓN. SIEMPRE RECUERDO EL GRAN AMOR QUE MI MADRE LE TENÍA Y QUIERO IMITARLA.

 

 

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