viernes, 1 de octubre de 2021

TODO CONCURRE AL BIEN PARA LOS QUE AMAN

PALABRA DE VIDA                               octubre 2021

 


«Sabemos que

en todas las cosas interviene Dios

para bien de los que lo aman»

(Rm 8, 28)

 

La Palabra que nos proponemos vivir en este mes está sacada de la carta del apóstol Pablo a los Romanos. Es un texto largo y lleno de reflexiones y enseñanzas, escrito antes de dirigirse a Roma, para preparar su visita a aquella comunidad, que Pablo aún no conocía en persona.

El capítulo 8 subraya en particular la vida según el Espíritu y la promesa de la vida eterna que espera a los individuos, a los pueblos y a todo el universo.

 

«Sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que lo aman».

 

Cada palabra de esta frase está cargada de significado.

Pablo proclama que, ante todo como cristianos, hemos conocido el amor de Dios y somos conscientes de que toda esperanza humana forma parte del gran designio de salvación de Dios.

Todo contribuye, dice Pablo: los sufrimientos, las persecuciones, los fallos y debilidades personales, pero sobre todo la acción del Espíritu de Dios en el corazón de las personas que lo acogen.

Además, el Espíritu recoge y hace suyos los gemidos de la humanidad y de la creación (cf. Rm 8, 22-27), y esta es la garantía de que el designio de Dios se realizará.

Por nuestra parte, hemos de responder activamente a este amor con nuestro amor, encomendándonos al Padre en cualquier necesidad y dando testimonio de esperanza en el cielo nuevo y la tierra nueva (cf. Ap 21, 1) que Él prepara para quienes confían en Él.

 

«Sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que lo aman».

 

¿Cómo acoger, entonces, esta fuerte propuesta en nuestra vida personal y cotidiana?

Chiara Lubich nos sugiere: «Ante todo, no debemos detenernos nunca en el aspecto puramente externo, material y profano de las cosas, sino creer que cualquier hecho es un mensaje con el que Dios nos expresa su amor. Entonces veremos que la vida, que se nos puede mostrar

como un tejido del cual no vemos más que nudos e hilos confusamente entrelazados, en realidad es distinta: es el dibujo maravilloso que el amor de Dios va tejiendo sobre la base de nuestra fe. En segundo lugar, debemos abandonarnos con confianza y totalmente a este amor en todo momento, tanto en las pequeñas cosas como en las grandes. Es más, si sabemos encomendarnos al amor de Dios en las circunstancias comunes, Él nos dará la fuerza para confiarnos a Él en los momentos más difíciles, como pueden ser una gran prueba, una enfermedad o el mismo momento de la muerte. Entonces, probemos a vivir así, y, por supuesto, no de una manera interesada, es decir, para que Dios nos manifieste sus planes y tengamos de este modo su consuelo, sino solo por amor, y veremos que este abandono confiado es fuente de luz y de paz infinita para nosotros y para muchos otros»[1].

Encomendarnos a Dios en la decisiones difíciles, como la que nos cuenta O. L. de Guatemala: «Trabajaba como cocinera en una residencia de ancianos. Al pasar por el pasillo, oigo a una viejita pedir agua. A riesgo de saltarme las normas, que me prohíben salir de la cocina, le alcanzo un vaso de agua con cariño. Los ojos de la anciana se iluminan. A mitad del vaso, me agarra la mano: “¡Quédate conmigo 10 minutos!”. Le explico que no debería, que me expongo a que me despidan. Pero esa mirada… Me quedo. Me pide que recemos juntas: “Padre nuestro…”. Y al final: “Canta algo, por favor”. Se me ocurre: “No nos llevaremos nada, solo el amor…”. Los demás residentes nos miran. La mujer está feliz y me dice: “Dios te bendiga, mi hijita”; y al poco se apaga. De todos modos me despidieron por haber salido de la cocina. Mi familia, que vive lejos, necesita mi ayuda, pero yo estoy en paz y feliz: respondí a Dios, y esa mujer no dio sola el paso más importante de su vida».

 

LETIZIA MAGRI



[1] C. Lubich, Palabra de vida, agosto de 1984, en Ead., Palabras de Vida/1 (1943-1990), Ciudad Nueva, Madrid 2020, pp. 313-314.



jueves, 30 de septiembre de 2021

ORACIÓN DE LA COMUNIDAD CRISTIANA

    Hace hoy justo 5 años escribí una entrada en este blog diciendo: 
"aprovechando mi llegada esta noche a la que va a ser mi nueva Parroquia hasta que Dios quiera y que mañana me presentan en ella, pido al Señor con toda mi alma (con una oración que rezo desde finales de 1993) que sea una "Parroquia Nueva", en el sentido paulino de ser "hombres nuevos", pero no aisladamente, sino en comunión, en comunidad, ¡en Iglesia!; y que cada parroquia del mundo también lo sea (como un día insinuó Juan Pablo II)".

   El domingo próximo iniciaré mi ministerio como párroco en S. José de Las Matas. Alguien me preguntaba "mi programa" y parafraseé a Benedicto XVI en el inicio de su pontificado (y luego el Vicario lo citó textualmente): "mi verdadero programa de gobierno es no hacer mi voluntad, no seguir mis propias ideas, sino de ponerme, junto con toda la Iglesia, a la escucha de la palabra y de la voluntad del Señor y dejarme conducir por Él, de tal modo que sea Él mismo quien conduzca a la Iglesia en esta hora de nuestra historia”. 
      El tren, (Las Matas es lugar tradicionalmente ferroviario), está en marcha: no podemos pararnos. Me subo, nos subimos, al tren. Pero siendo todos locomotoras, (aunque uno tenga la autoridad final), no vagones, "tirando todos del carro" en corresponsabilidad y sinodalidad, atentos a lo que el Espíritu Santo nos quiera decir a todos a través de las ideas e iniciativas de cada uno escuchadas y acogidas en espíritu de fraternidad.
     En realidad, lo que importa es la gente, y la "oración de la comunidad cristiana" expresa mejor que cualquier programa esta nueva estación en la que me subo hoy, (yo quisiera ya incluso ir a dormir allí esta noche, pero no podrá ser por algunas averías de la casa), y la meta a la que debemos llegar:

Oración de la Comunidad Cristiana

   SEÑOR JESÚS, que has dicho: "Donde dos o más estén reunidos en mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos”, quédate entre nosotros que nos esforzamos por estar unidos en tu AMOR en esta comunidad parroquial.

AYÚDANOS a tener siempre un sólo corazón y una sola alma, compartiendo alegrías y dolores, cuidando especialmente de los enfermos, los ancianos, los que están solos, los necesitados.

   HAZ que cada uno de nosotros se comprometa a ser "evangelio vivo”, donde los alejados, los indiferentes, los pequeños, descubran el Amor de Dios y la belleza de la vida cristiana.

CONCÉDENOS el valor y la humildad de perdonar siempre, de salir al encuentro de quien pensara alejarse de nosotros, de poner de relieve lo mucho que nos une, no lo poco que nos separa.

DANOS unos ojos nuevos para ver tu rostro en cada persona que encontremos y en cada cruz que nos presentes.

CONCÉDENOS un corazón fiel y abierto, que vibre a cada toque de tu Palabra y de tu Gracia.

INSPÍRANOS siempre confianza y fortaleza para no desanimarnos por los fallos, las debilidades o las ingratitudes de los hombres.

   HAZ que nuestra Parroquia sea, de verdad, una FAMILIA en la que cada uno se esfuerce en comprender, perdonar, ayudar, compartir; donde la única Ley, que nos une y nos hace ser verdaderos discípulos tuyos, sea el amor recíproco.




Movimento parrocchiale “Parrocchie Nuove”, 
dell’Opera di Maria  o Movimento dei focolari
 Vallo Torinese (IT.)




miércoles, 1 de septiembre de 2021

EN TODO AMAR Y SERVIR

 VIDA DE LA PALABRA                                        mes de agosto


 Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de agosto («Quien se haga pequeño como este niño, ese es el mayor en el Reino de los Cielos»Mt 18, 4), la de julio («Ánimo, hija, tu fe te ha salvado», Mt 9, 22) y la de junio («No todo el que me diga “Señor, Señor” entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial», Mt 7, 21)::

1.-        No te conté en el correo anterior lo del 23 de julio. En la parroquia, poco antes de las 5:00 a.m. un ruido me despierta. ¿Ladrones otra vez? ¿La señora de la limpieza que quiere hoy empezar una hora antes? No se oye nada más. Aprovecho para ir al servicio, pero con los ojos cerrados, (pues un rayito de luz de las farolas de la calle ya me desvelaría del todo). Sin mirar, abrí la ventana para que corriera aire, y… ¡uf!, ¿todavía no refresca?: entra calor.

Me vuelvo a acostar y… otro ruido fuerte de nuevo: ¿una pequeña explosión?; ¿o sí que ha entrado alguien en la parroquia? Nerviosismo, pero me viene la PdV de ese mes: “¡ánimo, tu fe te ha salvado!”. Enciendo el móvil, marco 112, pero antes de pulsar la llamada… miro por todas las ventanas por si se ve a alguien dentro del recinto parroquial. ¡Alguien, no! ¡¡Algo!!: un coche ardiendo en la puerta. Aprieto a llamada y aviso a los bomberos que no tardan ni 5 minutos en llegar, aunque luego el coche se les resistía. Estaba muy cerca de la parroquia, pero las llamas no hacían peligrar el edificio ni otros coches.

Ya que estaba desvelado, me quedé rezando en la iglesia. También para esperar la llegada de la señora de la limpieza y que no se asustara.

Cuando ya me subí para intentar al menos tumbarme un rato aunque no me durmiera, miro una última vez por la “famosa” ventana: se acercan dos adolescentes al coche echándose las manos a la cabeza. Bajo: son las hijas de la dueña. Trato de transmitirles paz. Me piden que espere la llegada de su madre.

En fin, hablando luego también con unos vecinos y atando cabos… saqué mis conclusiones, (venganzas-celos), supongo coincidentes con las de la guardia civil.

Y dando gracias a Dios, pues si hubiera quemado el otro coche cerca, sí hubiera podido prenderse el templo parroquial.

 

2.-        A primeros estuve de convivencia con 22 sacerdotes de distintas diócesis de España tratando de vivir “donde dos o más…” ese amor recíproco que Jesús pide a los suyos para dejarse notar resucitado en medio de ellos.

Verdaderamente Él ha sido nuestro descanso. Y también el Maestro: hemos dialogado-meditado el librito “Narrar el Evangelio hoy” y, con la consiguiente “comunión de alma” y “comunión de experiencias”, (no simple debate, ni elucubración…), Él nos ha renovado interiormente y también pastoral y teológicamente.

A la vez, gracias también a unas correcciones fraternas al final, me di cuenta que últimamente me he dejado invadir por el individualismo e inmediatamente (como el niño evangélico del que habla la PdV) me puse a remediarlo (y continúo): “más vale lo menos perfecto en unidad, que lo más perfecto cada uno por su cuenta”, decía S. Agustín. Me esmeré en pequeñas cosas: esperar a quien va más despacio, ponerme de acuerdo por lo menos con uno para la siguiente cosa a realizar, invitar a otros, perder mi propuesta o mi gusto para agradar a los otros, etc.

 

3.-        [Desenlace de la experiencia que te conté al mandarte la PdV de julio] Como recordarás, las últimas semanas de junio fueron de agitación interior e incertidumbre. Al final, después de rezar mucho y de tratar de discernir personal y comunitariamente, yo estaba abierto a todas las opciones, aunque cada una dejaba flancos al descubierto. Yo no puedo abarcar todo. Sí puedo hacer lo que más quiera Dios, y Él se encargará de otra manera del resto.

Lo que sí parecía claro desde hace meses, a través de varios signos, es que el Señor me estaba pidiendo que empezara a preparar las maletas.

Soy sacerdote diocesano de Toledo, natural de un pueblo que actualmente es diócesis de Albacete, pero estoy de servicio ahora en la de Madrid y pertenezco al movimiento de los Focolares: todo sumado presentaba unas posibilidades más que variopintas. El posible traslado podría ser a todos esos diversos sitios y tareas. Precisamente por todo ello, se me pedía también, para el discernimiento, que manifestara yo dónde me sentiría mejor, dónde Dios me llamaba. La verdad es que todas las posibilidades me atraían, (incluida la de seguir como hasta ahora), aunque cada una dejaba cosas sin cubrir.

Con varias personas de absoluta confianza, (para así tener a “Jesús en medio” por la escucha en amor recíproco), traté de poner todo en común. Al final, casi estaba tentado de hacer como los Apóstoles, en los Hechos: ellos rezaron intensamente al Espíritu Santo y lo echaron a suertes.

         Después de esas semanas de incertezas, ¡el día de mi aniversario de ordenación!, me comunican que, efectivamente, dejaría Villalba (parroquia y hospital) a finales de septiembre y me nombrarían para la de S. José, en Las Matas. Lo acojo con luz y paz. Y si el Señor quisiera otra cosa, “que mueva ficha” y me lo haga ir viendo claro. Así, pues, me despediré el último domingo de septiembre y luego haré la mudanza: el 3 de octubre tomaré posesión de esa nueva parroquia.

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de

agosto («Quien se haga pequeño como este niño, ese es el mayor en el Reino de los Cielos»,

Mt 18, 4), la de julio («Ánimo, hija, tu fe te ha salvado», Mt 9, 22) y la de junio («No todo el que me diga “Señor, Señor” entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial», Mt 7, 21):

 

1.-        …¡Qué bonito lo del "niño evangélico"!: «el “niño evangélico” lo deja todo en la misericordia de Dios y, olvidando el pasado, empieza cada día una vida nueva, abierto a las sugerencias del Espíritu siempre creativo. 

El niño no sabe aprender a hablar por sí solo; necesita que alguien le enseñe.

El discípulo de Jesús […] lo aprende todo de la Palabra de Dios hasta hablar y vivir según el Evangelio».

 el “niño evangélico” […] ama a todos, sin interés, porque así lo hace el Padre celestial».

La verdad es que eso intento yo cada día, vivir el presente: empezar cada día como si fuera una vida nueva, abierta y atenta a lo que el espíritu Santo me sugiera pero no siempre me es fácil.

Es como un círculo cerrado. En verdad empiezo animada y con ilusión hasta que un día mi marido empieza con “¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?...” y yo, sin saber qué responder me hundo y lloro. Y, ¿qué hago? Pues reaccionar como hacen los niños, acudo a los brazos del Padre, a veces de la Madre, hasta que me tranquilizo y vuelvo a empezar de nuevo. Como los niños ciertamente que, cuando se caen, se hacen un rasguño, pero le hace un mimo la madre y siguen corriendo, jugando y ya no siguen pensando en la herida hasta que se hacen otra.

Cierto, los niños por sí solos no aprenden, necesitan a alguien que les enseñe y aprender del Padre es una gozada, también una responsabilidad, pues lo que Él enseña es el Evangelio, así que, si se quiere ser coherente y buen alumno, lo aprendido luego hay que llevarlo a la práctica, al día a día.

                

 

2.-        …en mi voluntariado, esta mañana cuando fui a levantar a las ancianas encamadas, me he sentido como que era la primera vez que las veía, con ojos nuevos; luego estaba atenta a lo que las demás necesitaban, como poner su chaqueta, la cremallera; otra que va con un tacatá y va muy agachada, recordarle cómo tiene que caminar.

A otra, a la que le gusta mucho rezar el Rosario, (y por la tarde está acostada cuando lo hacen todos juntos), le pregunté si le apetecía rezar; enseguida me dijo: “sí, me gusta mucho”. Pregunté al resto si quería y también me dieron que sí.

Algunas me añadieron: “¿y la gimnasia?”. “Igual que siempre”: les hago mover los brazos y las piernas, porque algunas están mucho tiempo sentadas; luego les arreglo las uñas y se las pinto; ellas me lo agradecen y están contentas. Las que están tristes, trato de hablar con ellas y escuchar a fondo.

Pequeñas cosas, pero para ellas es mucho. Trato de ayudar donde me piden: ahí, en la cocina, en el lavadero, etc. Estos son mis días en el asilo. Viendo a cada uno, como si fuera Jesús….

 

3.-        amanecía nublado esta mañana: no tenía muy claro si podría darme un chapuzón en el mar, el último del verano.

Salgo de casa. Al girar la esquina veo al frutero en su furgoneta, le saludo con la mano. Vuelvo la cabeza a la izquierda, su mujer, desde la tienda, me desea unos buenos días.

Llego a la Lonja, entro a comprar algo ligero para acompañar a lo que me queda en la nevera. Converso con la pescadera.

Mientras tanto mi marido ha ido a comprar la prensa. Dejamos las cosas en el piso y vamos caminando hacia la playa.

3b.-     Al pasar por la iglesia, recuerdo la misa del domingo. Minutos antes de empezar, me preguntan si quería hacer la segunda lectura. Según me acercaba a leer, sonreía recordando tus recomendaciones para aquellos que leían: pies juntos, manos quietas, lectura pausada, no leer lo escrito en rojo, hacer una mini pausa mirando a las personas antes de decir "Palabra de Dios“… La verdad es que desde que te escuché esas recomendaciones ya nunca leí de la misma forma. Ante todo me daba cuenta del profundo respeto que me daba acercarme a ese Libro. Pensar que aquellas palabras a las que iba a poner voz eran en verdad "Palabra de Dios", me hacía sentir una cierta dosis de responsabilidad. No era cualquier libro el que tenía delante de mí y no podía acercarme a él y leerlo como cualquiera de los otros libros que leía.

Leí: "Acoged con docilidad esa palabra, que ha sido injertada en vosotros... No os contentéis con oírla, ponedla en práctica...". De nuevo me acordé de ti, de la palabra de vida.

            Llegamos a la playa. Nos dimos un “paseíto” de 14 km, así que pensamos que, a este ritmo, el verano que viene podríamos hacer el camino de Santiago.

Desaparecieron las nubes, pude darme un chapuzón y me senté en la orilla. Mientras me despedía de las olas recordaba la mañana y sonreí. Me notaba contenta sin haber hecho nada especial: un saludo, una sonrisa, un intercambio de palabras, una lectura, un recuerdo, un paseo.

 

 

 

 

Si quieres leer más experiencias similares, 

de gente de todo el mundo,

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martes, 31 de agosto de 2021

SEVIDORES DE TODOS

 PALABRA DE VIDA                               septiembre 2021

 


«Si uno quiere ser el primero,

sea el último de todos y el servidor de todos»

(Mc 9, 35)

 

Caminando con Jesús hacia Cafarnaúm, los discípulos discuten animadamente entre ellos. Pero cuando Él les pregunta de qué discuten, no se atreven a responder, quizá porque les da un poco de vergüenza, pues estaban tratando de establecer quién era el mayor de ellos.

Jesús había hablado varias veces de su misteriosa cita con el sufrimiento, pero para Pedro y los demás era un tema demasiado difícil de entender y de aceptar. En realidad, solo después de la experiencia de la muerte y resurrección de Jesús descubrirán verdaderamente quién es Él: el hijo de Dios que da la vida por amor.

Por eso, para ayudarlos a ser en verdad sus discípulos, Jesús se sienta, los llama a su lado y les revela la verdadera naturaleza del «primado evangélico»:

 

«Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos».

 

A pesar de las debilidades y los miedos de los discípulos, Jesús confía en ellos y los llama a que lo sigan para compartir su misión: servir a todos. Viene a la mente la exhortación del apóstol Pablo a los cristianos de Filipo: «Nada hagáis por rivalidad ni por vanagloria, sino con humildad, considerando cada cual a los demás como superiores a sí mismo, buscando cada cual no su propio interés sino el de los demás. Tened entre vosotros los mismos sentimientos que Cristo» (Flp 2, 3-5). Servir no tanto como un esclavo, que está obligado a ese trabajo, sino como una persona libre que ofrece generosamente sus capacidades y sus fuerzas, que se entrega no a favor de un grupo o de una parte, sino de todos los que necesitan su ayuda, sin excepciones ni prejuicios.

Es una llamada también para nosotros hoy, a tener mente y corazón abiertos para reconocer y ocuparnos de las necesidades de los demás, a ser activos en construir relaciones auténticamente humanas, a sacar provecho de nuestros talentos por el bien común, volviendo a empezar cada día a pesar de nuestros fallos. Es la invitación a ponernos en el último lugar para impulsar a todos hacia el único futuro posible: la fraternidad universal.

 

«Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos».

 

En un comentario a esta palabra de Jesús, Chiara Lubich sugirió cómo transformarla en vida concreta: «Eligiendo con Jesús el último lugar en las innumerables ocasiones que nos ofrece la vida diaria. ¿Que nos han encomendado un cargo de cierto relieve? No nos sintamos “alguien”, no demos pábulo a la soberbia ni al orgullo. Recordemos que lo más importante es amar al prójimo. Aprovechemos esa nueva situación para servir mejor al prójimo, y no olvidemos estar atentos a lo que parecen cosas pequeñas, las relaciones personales, las humildes tareas cotidianas, ayudar a los padres, la paz y la armonía en la familia, la educación de los niños… Sí; vayan como vayan las cosas, recordemos que cristianismo significa amar, y amar preferentemente a los últimos. Si vivimos así, nuestra vida será un continuo edificar el Reino de Dios en la tierra, y sobre este esfuerzo Jesús prometió todo lo demás por añadidura: salud, bienes, abundancia de todo… para repartirlo a otros y convertirse así en los brazos de la Providencia de Dios para muchos»[1].

 

«Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos».

 

Proteger la casa de todos es un modo de servir al bien común especialmente actual y que podemos compartir con muchas personas en el mundo, y es desde hace años un tema de peso para dar testimonio cristiano juntos. Recordemos en particular que, para un número de Iglesias siempre creciente, este mes de septiembre se abre con la celebración de la Jornada de la Creación, que se prolonga hasta el 4 de octubre, con el Tiempo de la Creación.

En una de estas ocasiones, la Comunidad de Taizé propuso esta oración: «Dios de amor, mientras permanecemos en tu presencia, haznos capaces de captar la infinita belleza de lo que has creado, de todo lo que viene de Ti, de su inagotable compasión. Aumenta nuestra preocupación por los demás y por toda la creación. Enséñanos a descubrir el valor de todo y haznos portadores de paz en la familia humana»[2].

LETIZIA MAGRI

 



[1] C. Lubich, Palabra de vida, septiembre de 1985, en Ead., Palabras de Vida/1 (1943-1990), Ciudad Nueva, Madrid 2020, p. 351.

[2] Cf. https://www.taize.fr/it_article24642.html.


N.B.: Aquí puedes encontrar también la Palabra de Vida 

en viñetas para los niños, adaptada para adolescentes y para jóvenes,

 y en MP3 para escuchar en el móvil.

 

Palabra de Vida AQUÍ en presentación Power Point

en más de 30 idiomas.

 


sábado, 31 de julio de 2021

INFANCIA ESPIRITUAL

 PALABRA DE VIDA                               agosto 2021

 


 

«Quien se haga pequeño como este niño,

ese es el mayor en el Reino de los Cielos»

(Mt 18, 4)

 

¿Quién es el más grande, el más poderoso, el ganador en la sociedad, en la Iglesia, en la política o en el mercado?

Esta pregunta sobrevuela las relaciones, marca decisiones y determina estrategias. Es la lógica dominante a la que recurrimos –aun sin darnos cuenta–, quizá con el deseo de asegurar resultados positivos y eficientes a quienes tenemos alrededor.

Aquí el Evangelio de Mateo nos presenta a los discípulos de Jesús que, después de haber acogido el anuncio del reino de los cielos, quieren saber los requisitos para ser protagonistas del nuevo pueblo de Dios: «¿Quién es el más grande?».

Por toda respuesta, Jesús tiene uno de sus gestos imprevisibles: pone a un niño en medio de la gente. Y acompaña este gesto con palabras inequívocas:

 

«Quien se haga pequeño como este niño, ese es el mayor en el Reino de los Cielos».

 

A la mentalidad competitiva y autosuficiente, Jesús contrapone el elemento más débil de la sociedad, que no tiene tareas que defender ni de las que presumir; aquel que es dependiente en todo y confía espontáneamente en la ayuda de otros. Pero no se trata de aceptar una actitud pasiva y renunciar a ser propositivos y responsables, sino más bien de cumplir un acto de voluntad y de libertad. Lo que Jesús pide es que nos hagamos pequeños, reclama intención y esfuerzo para invertir decididamente el rumbo.

 

«Quien se haga pequeño como este niño, ese es el mayor en el Reino de los Cielos».

Así es como Chiara Lubich profundizó en las características del niño evangélico: «[…] el niño se abandona confiado a su padre y a su madre: cree en su amor. […] El cristiano auténtico, como el niño, cree en el amor de Dios, se arroja en brazos del padre celestial, pone en Él una confianza ilimitada. […] Los niños dependen en todo de sus padres […]. También nosotros, “niños evangélicos”, dependemos en todo del Padre: […] sabe lo que necesitamos antes incluso de que se lo pidamos, y nos lo da. Ni siquiera el reino de Dios se conquista, sino que se acoge como un don de las manos del Padre».

Chiara subraya además que el niño se entrega totalmente a su padre y lo aprende todo de él. Del mismo modo, «el “niño evangélico” lo deja todo en la misericordia de Dios y, olvidando el pasado, empieza cada día una vida nueva, abierto a las sugerencias del Espíritu siempre creativo. El niño no sabe aprender a hablar por sí solo; necesita que alguien le enseñe. El discípulo de Jesús […] lo aprende todo de la Palabra de Dios hasta hablar y vivir según el Evangelio».

El niño es muy dado a imitar a su padre. «Del mismo modo, el “niño evangélico” […] ama a todos, porque el Padre “hace salir el sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos” (Mt 5, 45); es el primero en amar porque Él nos amó cuando aún éramos pecadores; ama gratuitamente, sin interés, porque así lo hace el Padre celestial»[1].

 

«Quien se haga pequeño como este niño, ese es el mayor en el Reino de los Cielos».

 

En Colombia, Vicente y su familia han pasado por la prueba de la pandemia, con un régimen de cuarentena muy estricto. Escribe: «Cuando comenzó el toque de queda, el día a día cambió de golpe. Mi mujer y nuestros dos hijos mayores tenían que preparar exámenes de la universidad, y el pequeño no se acostumbraba a estudiar a distancia. Nadie en casa tenía tiempo para preocuparse del otro. Viendo este caos a punto de estallar, comprendí que era una oportunidad para encarnar el arte de amar en nuestra “nueva vida” del Evangelio. Me puse a recoger la cocina, preparar el almuerzo y organizar las comidas. No soy un cocinero experto ni tampoco muy bueno haciendo la limpieza, pero entendía que esto podía ayudar a reducir la ansiedad. Lo que comenzó como un acto de amor puntual se alargó durante meses. Una vez terminadas sus tareas, los demás miembros de la familia se ocuparon de la limpieza, de la ropa y de la casa. Juntos hemos visto que las palabras del Evangelio son verdaderas y que el amor creativo sugiere cómo poner orden en todo lo demás».

LETIZIA MAGRI



[1] C. Lubich, Palabra de vida de octubre de 2003: Ciudad Nueva n. 402 (2003/10), p. 22.



N.B.: Aquí puedes encontrar también la Palabra de Vida 

en viñetas para los niños, adaptada para adolescentes y para jóvenes,

 y en MP3 para escuchar en el móvil.

 Palabra de Vida AQUÍ en presentación Power Point

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LA FE SIEMPRE SALVA

 VIDA DE LA PALABRA                    agosto 2021


Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de julio («Ánimo, hija, tu fe te ha salvado», Mt 9, 22) y la de junio («No todo el que me diga “Señor, Señor” entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial», Mt 7, 21):

 

1.-        El miércoles pasado haciendo la ronda habitual por las habitaciones en el hospital, mientras hablaba yo en el pasillo con un enfermo, se me acerca un hombre tan atento preguntando si soy el capellán y la sacristía estaba abierta: era el técnico de aguas y quería él mirar el lavabo para control de legionella. Naturalmente la puerta estaba cerrada: en teoría debe pedir a seguridad o mantenimiento que vayan a abrirle, pero me ofrecí a acompañarle yo aunque estábamos en la otra punta del edificio.

Lo agradeció y me dijo que tenía que ir al final del pasillo a por el maletín: “no se preocupe, le espero”. Procuré no impacientarme. Cuando llega, me dice que tiene que bajar a los aparcamientos a por una probeta: “no se preocupe: le acompaño y mientras vamos charlando”.

Total, que entre unas cosas y otras, la cosa estaba suponiendo mucho más tiempo de lo que yo suponía.

A cada nuevo requerimiento, le respondía yo con una sonrisa a través de la mascarilla (el Señor me lo había puesto delante) y sin contrariarme (me acordaba de la PdV) pensé que era oportunidad que Él me ofrecía para ir charlando amigablemente: vi que era poco creyente y nada practicante. Quedó contentísimo, sin embargo, de que le hubiera acompañado y me hizo muchas preguntas.

 

2.-        Ayer dudaba yo si ir al entierro de un sacerdote mayor en Cercedilla.  Lo había atendido en el hospital diariamente desde hace más de tres semanas.  El otro sacerdote de mi parroquia estaba fuera: iba yo a andar muy pillado de tiempo. Por otro lado, desde la fe, la oración y ofrecer yo una Misa, le alcanza y sirve también desde aquí.

         No obstante, decidí ir. Cuando quise acordar, se me había pasado casi la hora. “Ánimo, tu fe te ha salvado”. Me fie y ¡sin prisa, pero sin pausa! Y confiando en Él: a pesar de ser viernes por la tarde (¿posible atasco hacia la sierra?). Y esperando que no empezasen puntuales. Y sintiendo dentro al Señor, procuré no sobrepasar los límites de velocidad, ni impacientarme con “los lentos”: de nuevo gracias a la PdV.

Increíblemente llegué solo con 4 minutos de retraso, pero justo estaban saliendo los 2 obispos para empezar.

Una vez más comprobé que el Señor me va ajustando la agenda: “ni un minuto antes, ¡pero tampoco uno después!”.

2b.-     Me alegré de haber ido por varios motivos: ver a su familia (que había ido conociendo en el hospital); celebración litúrgica magníficamente desarrollada; pocos sacerdotes de los alrededores (¡y así por lo menos estaba yo!); encuentro con un amigo sacerdote a quien yo no veía desde hace años. En fin: quedé muy contento.

Y al acabar, sorpresa mayúscula añadida: estaba también Jesús Morán (Co-Presidente a nivel mundial del movimiento de los Focolares: habitualmente en Roma, disfrutaba unos días ahí en su pueblo con sus padres). Se acercó a saludarme y me invitó a tomar un refresco y charlar un ratillo, que aprovechamos bien, pues yo tenía pocos minutos para regresar rápido a la Parroquia y celebrar la Misa de la tarde.

2c.-   Llegando a esta, me llaman de la UCI del hospital. Me vino la tentación del agobio, el estrés y la prisa: tuve que decirles que esperaran pues iba a empezar la Misa. Me fie de nuevo de la PdV, que me dio paz a pesar del cansancio acumulado.

Cuando fui, era un enfermo de 44 años que ingresó por covid ¡en octubre! Lo atendí con todos los auxilios espirituales posibles y poniéndome en todo momento en el lugar del grupo de familiares que le acompañaban. Esta mañana he sabido que a las pocas horas falleció.

 

3.-        Tontamente se me mojó el móvil con un hilillo de agua que saltaba de la ducha por encima de la mampara: inservible. No obstante, (luego, al pensarlo despacio), dando gracias a Dios, pues lo cogí saliendo mojado y el aparato estaba enchufado cargando. ¿Podría haberme electrocutado!?

         Lo comenté en el Centro Mariápolis y me prestaron uno viejo para ir saliendo del paso. Y una añade: “le pedimos al Señor por intercesión de Luminosa uno nuevo en condiciones para ti”. [Allí, en la capillita del Centro, reposan los restos mortales de Margarita Bavosi, “Luminosa”]. Le contesté que mejor pedir no para mí y pedir cosas más necesarias. Ella añadió: “sí, por supuesto; ¡pero también el móvil!: es útil para tu pastoral”.

         El móvil estropeado, lo puse en arroz: quizá así se podría reabsorber la humedad y funcionar. Tres días… ¡y nada! No lejos de la parroquia, en la tienda de informática me dijeron que no tenía remedio y que ni siquiera se podría recuperar ninguna información. Así que, aunque me acordaba de la petición hecha por intercesión de Luminosa, pensé que quizá el modo en que se cumpliría era encargar uno de la marca con la que se sincroniza bien con mi ordenador, (pero de media gama: suficiente para lo que necesito, pero no caro).

         Pero… al final de esa tarde, ¡alguien me regala un móvil que tenía sin estrenar, (pues prefería sentimentalmente conservar el que tiene)! Aparte del tamaño ligeramente grande, el inconveniente era sobre todo la marca, pues solo una sincroniza bien con mi ordenador los contactos y la agenda. Sensación agridulce. ¡Pero contento por la respuesta a la oración a Luminosa! Y por no dejar de contribuir esa cantidad a la comunión de bienes.

         Y… para que me arrepintiera de esa “sensación”, a la mañana siguiente en la Misa, tras la lectura del maná en el desierto, el salmo dice: “El Señor les dio un trigo celeste. Pero tentaron a Dios en sus corazones, pidiendo una comida a su gusto”. Me quedé helado al “aplicarlo” al asunto de mi móvil.

         Así que, con esa frase en el corazón, los días siguientes traté de adaptar y acoplar de mil maneras ese móvil regalado. Me hubiera sido más cómodo ir a la tienda a comprar el móvil encargado, que ya le había llegado. El hombre (siempre muy amable), me dijo que lo reservaría por si dentro de unas semanas al final me decidía a comprarlo. Empleé horas tratando de ajustar el regalado sin dejarme llevar por la impaciencia; no quería fallar al Señor: aunque sea en una minucia, “¡ánimo!, tu fe te ha salvado”.

         Una semana después, vi que no lo lograba del todo. Me establecí, pues, un ultimátum: si no lo hago rendir bien, voy esta tarde a la tienda y, si no han vendido aún el que yo encargué, querría decir que quizá es Voluntad de Dios que lo compre. Pero ese salmo y la PdV continuaban resonando. Me regalan al rato, además, una cantidad de dinero “para una parte del móvil o para que te compres camisetas”. Pero justo antes de “expirar el plazo”, el novio de una del grupo, versado en informática, logró ajustar casi todo en el móvil. Así que, (aunque no lo habían vendido), le dije al de la tienda que no me lo llevaba: no obstante, continuará dejándolo ahí por si a la vuelta de vacaciones se lo compro.

Continuamente las tentaciones de apego a algo que ni tengo. Al hablar por teléfono, me dicen que a veces se pierde un poco mi voz. Pero la PdV y el salmo, me vuelven a poner en “Tú, Señor, eres mi único Bien”. Aunque sea en una tontería, prefiero esto antes que tener el móvil encargado, (con cuádruple de capacidad y doble de RAM, aunque no era de alta gama).

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de julio («Ánimo, hija, tu fe te ha salvado», Mt 9, 22), la de  junio («No todo el que me diga “Señor, Señor” entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial», Mt 7, 21) y la de mayo («Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él», 1 Jn 4, 16):

1.-        “leyendo todos los textos que has mandado, pienso en el amor y el perdón... Y sobre todo en la oración y poner en manos del Señor su voluntad. 

Tras ello pienso en mi hija y todo lo que sufre después de que no cuenten con ella sus amigas y el sufrimiento que eso conlleva a una adolescente. 

Yo también lo paso mal; bueno, creo que peor que ella.

Perdono y rezo para que le ponga en su camino buenas personas y amistades que le aporten y sepan quererla. Confío y espero. 

Estos textos me han dado mucha Paz. Así que, gracias otra vez, Paco.

 

2.-        “gracias por cada palabra que mandas, y tranquilo, que los calores no dejan a nadie indiferente.

Este viernes organizaron una celebración del día de la Virgen del Carmen en Carmelitas aunque ya no están las monjas. En su grupo de whassap leí, (aunque tarde), que si alguien podía acompañar con música. Así que, después de 40 años, saqué la guitarra de su funda y ¡para mi sorpresa aún sonaba! El problema lo tuve al intentar tocarla: mis dedos ya no me respondían. Y mi segunda sorpresa: al tocar y cantar intentando acordarme canciones para alabar a Dios, sonaba algo. Así que, me bajé alguna canción de internet con acordes que me sonaban…

Gracias a Dios, apareció otro con otra guitarra y alguna canción más. Y así pasamos un rato de oración a la Virgen, cantando viejas canciones y dando gracias a Dios porque con Él  todo parece fluir solo.

Eso sí, tengo los dedos que no los siento… por la falta de costumbre y sigo sorprendido: esa guitarra ha vivido para alabar a Dios; y cantarle (como dijo Agustin de Hipona) es rezar dos veces.

 

3.-        “en la fecha en que hace años falleció mi madre, quise pedirle a ella, (con total convencimiento de que se encuentra en comunión con los Santos), que me ayudara en mi situación laboral, pidiéndole una luz con la que poder ver el momento de mi jubilación, pues por motivos de mis vértigos no puedo conducir y este año por el COVID han suprimido muchos transportes públicos, complicándose más todavía mi situación como trabajadora itinerante en distintos centros y en distintos lugares, etc.

Después de casi 35 años, tirar la toalla no me parece que sea el camino, pero cada año que pasa, aumentan más meses y aumenta mi angustia.

El 2 de julio, fuí a las oficinas de la Seguridad Social y pregunté  el tiempo que me faltaba para poder solicitar la jubilación parcial con relevo.

Cuál fue mi sorpresa cuando me informaron que, por tener un hijo y haberle cuidado un tiempo, me contabilizan seis meses más de trabajo cotizado. Con ello y por la edad que tengo, ya puedo solicitar a mi empresa ese tipo de jubilación en noviembre, si se cumplen los requisitos legales, como es mi caso. 

Llegué a casa muy contenta, con el ánimo renovado y al dar gracias a Dios leyendo la Palabra de Vida del mes, me emocioné con la frase "Ánimo, Hija, tu fe te ha salvado". Estoy convencida de que ese HIJA viene de Dios Padre... ¡de parte de mi querida madre!.

 

4.-        “te voy a echar un rollo, pero si me lo callo, reviento😁.

Hoy han resucitado en mí muchas cosas y he tenido muchas experiencias bonitas y muy positivas.

Para empezar, el haber ido a rezar delante del Señor me ha alegrado el día de tal forma que no ha habido nada que me sentara mal, ni siquiera el haber llegado a casa después de la jornada de trabajo, con la compra, y que mi hermano no se haya levantado para ayudarme a colocar, seguido de tener que preparar parte de la comida. La mujer que viene de ayuda a domicilio me ha hecho el siguiente comentario: "ni se molesta, ¿eh? Ya le vale”. Y yo, tan "pichi", jaja. Es aquí donde todavía no soy capaz de decir en ese momento, “por Ti, Señor, gracias”. Aunque a lo largo del día me voy dando cuenta de estas cosas. 

4b.-     Esta tarde he tenido que venir a otra población a trabajar. Mi sorpresa ha sido cuando viene un señor que antes me compraba en mi lugar habitual y que un día le dije que no volviera, porque no le iba a vender más, (no te cuento la razón, para no alargar más). Yo le he reconocido enseguida y él, al verme, se ha quedado parado, pero al final ha decidido acercarse a comprar. Mi primer pensamiento: “no le vendo”, pero... Un segundo después mi reacción ha sido de amabilidad, deseándole que tuviera suerte.

Me he quedado sorprendida de esa reacción y me preguntaba por qué he reaccionado así, pues a lo largo de la tarde veo cómo el Señor actúa, y por eso estoy contenta, ¿no?

4c.-      Quiero comentarte algo más. Ayer… me enfadé con Dios; le decía: “¡vaya!, ahora que por fin me decidí a ser mejor, a buscar ayuda y a intentar encarrilarme, te llevas a mi guía”. Pero enseguida pensé, (o Dios me hizo ver), que no debo apegarme a nada, ni siquiera a mi director espiritual, (si me equivoco, dímelo).

Espero que la fuerza que Dios me ha dado a lo largo del día de hoy, perdure durante los siguientes días y no me deje llevar por las prisas del mundo. Y si no llego a rezar a la hora y cierra la iglesia, haré como la chica que me contaste ayer: desde dentro de mi coche, “mirando” hacia dentro de la iglesia.

Buf, creo que he terminado, aunque no sé yo😊

Gracias.

¡Ah sí!: estoy leyendo el libro “Un camino nuevo”, de Chiara, No logro pasar de determinada página: vuelvo y vuelvo, jajaja. Me encanta.

 

5.-        “ayer regresé de Lourdes donde he estado 4 días con Jesús y María, como los apóstoles del evangelio de hoy. Allí se vive siempre un paraíso, un trozo de cielo en la tierra.

Este año con menos gente y sin enfermos, con muchas residencias y tiendas cerradas, más apto para el silencio interior donde Dios habla al corazón, como María a Bernardita. Os tuve a todos muy presentes, renovando el pacto de unidad el día del Carmen. Fueron las mejores vacaciones para mí: participando en las procesiones desde mi silla de ruedas, con el alma llena de gozo. ¡Felices vacaciones a todos! Un fuerte abrazo.. 

 


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