lunes, 16 de noviembre de 2020

OFRECER EL CONSUELO DE DIOS

Se acerca el final del año litúrgico, que culmina con el domingo de Jesucristo Rey del universo, antes de empezar un nuevo ciclo una semana después con el Adviento el día 29, (el 28, con las primeras vísperas).

            Nos ayudará a dar un empuje a todo ello renovarnos en la intensidad de vivir la Palabra del mes, («Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados»), a lo cual nos puede ayudar lo siguiente: 


 

SED PIEDRAS VIVAS DE UN TEMPLO VIVO

 

Os lo suplico: mantened a Jesús entre vosotros estan­do siempre todos unidos en su Nombre para no hacer nada más que su voluntad y así corresponder al Amor con el amor. Permaneced en su amor -amándoos unos a otros co­mo Él os ha amado a cada uno de vosotros- y en­tonces su Ideal y el nuestro triunfará y todo… será… un templo vivo del Espíritu Santo, del que seréis piedras vivas

CHIARA LUBICH, Carta a la comunidad de Cerdeña en 1949

 

 

 

HACER FRUCTIFICAR NUESTROS TALENTOS POR DIOS

Todos nuestros talentos son regalos que recibimos gratuitamente de Dios. Yo diría que son pequeñas expresiones de la creatividad de Dios mismo, que distribuye entre todos, para que su acción se extienda eficazmente en el tiempo.

Nuestra función es que los talentos recibidos rindan, para nuestro bien, para el bien de todos y para dar gloria a Dios.

Cuanto más hacemos rendir nuestros talentos, más los recibimos. Si no los desarrollamos y los dejamos estancarse, se nos quitarán para dárselos a quien los haga fructificar.

De hecho, Jesús habla sobre esto dos veces en el Evangelio…: “Porque a quien tiene, se le dará más todavía y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene”.

Por lo tanto, hagamos dar fruto nuestros talentos por Dios, así se multiplicarán: cuanto más amor damos, más se llena nuestro corazón de amor.

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al pasapalabra del 15 de noviembre de 2020

 

 

 

NO SIRVE PARA VIVIR EL QUE NO VIVE PARA SERVIR

…Todo inicia con un gran bien…: también para nosotros todo empezó con la gracia de Dios —todo, inicia siempre con la gracia, no con nuestras fuerzas— con la gracia de Dios, que es Padre y ha puesto tanto bien en nuestras manos, confiando a cada uno talentos diferentes. Somos portadores de una gran riqueza, que no depende de cuánto poseamos, sino de lo que somos: de la vida que hemos recibido, del bien que hay en nosotros, de la belleza irreemplazable que Dios nos ha dado, porque somos hechos a su imagen, cada uno de nosotros es precioso a sus ojos, cada uno de nosotros es único e insustituible en la historia. Así nos mira Dios, así nos trata Dios.

… En demasiadas ocasiones, cuando miramos nuestra vida, vemos sólo lo que nos falta y nos quejamos de lo que no tenemos. Entonces cedemos a la tentación del “¡ojalá!”...: …nos impide ver lo bueno y nos hace olvidar los talentos que tenemos... el Señor nos pide que nos comprometamos con el presente sin añoranza del pasado, sino en la espera diligente de su venida…

El servicio es también obra nuestra, el esfuerzo que hace fructificar nuestros talentos y da sentido a la vida: de hecho, no sirve para vivir el que no vive para servirEl bien, si no se invierte, se pierde; porque la grandeza de nuestra vida no depende de cuánto acaparamos, sino de cuánto fruto damos.

…no basta observar las normas; la fidelidad a Jesús no se limita simplemente a no equivocarse; es negativo esto...: falto de iniciativa y creatividad, se escondió detrás de un miedo estéril y enterró el talento recibido...: …«malo». A pesar de no haber hecho nada malo, pero tampoco nada bueno. Prefirió pecar por omisión antes de correr el riesgo de equivocarse. No fue fiel a Dios, que ama entregase totalmente; y le hizo la peor ofensa: devolverle el don recibido…

Se aproxima la Navidad, tiempo de celebraciones. Cuántas veces, la pregunta que mucha gente se hace es: “¿Qué puedo comprar? ¿Qué más puedo tener?...”. Digamos la otra palabra, “ ¿Qué puedo dar a los demás?”, para ser como Jesús, que se dio a sí mismo y nació propiamente en aquel pesebre...

…pidamos la gracia de ver a Jesús en los pobres, de servir a Jesús en los pobres.

Me gustaría agradecer a tantos fieles siervos de Dios, que no dan de qué hablar sobre ellos mismos, sino que viven así, sirviendo. Pienso, por ejemplo, en D. Roberto Malgesini. Este sacerdote no hizo teorías; simplemente, vio a Jesús en los pobres y el sentido de la vida en el servicio. Enjugó las lágrimas con mansedumbre, en el nombre de Dios que consuela. En el comienzo de su día estaba la oración, para acoger el don de Dios; en el centro del día estaba la caridad, para hacer fructificar el amor recibido; en el final, un claro testimonio del Evangelio…Hermanos y hermanas: Pidamos la gracia de no ser cristianos de palabras, sino en los hechos. Para dar fruto, como Jesús desea.

PAPA FRANCISCO, Homilía Misa Domingo XXXIII del tiempo ordinario,

Jornada Mundial de los pobres, 15 noviembre 2020

 

 

 

VIVIR EL MOMENTO PRESENTE CON CALMA

 

Si la vida que estamos "escribiendo" cada uno, es Vida que permanece para siempre, lo sabio es concentrarse en la página de hoy, la de ahora. La de mañana se escribirá mañana; la de ayer está ya escrita.

 

P. MANUEL MORALES, O.S.A., Comentario al Pasapalabra del 10.11.2020

 

 

 

 

SER HUMILDES

 

El amor no nos pone por encima de los demás. El amor eleva, pero de manera sublime, sin ningún signo de arrogancia.

El amor eleva a la primacía de la humildad, porque la condición del amor puro es que seamos humildes para vivir un amor que es servicio.

El que ama con humildad no desea conquistar a las personas para él mismo, sino para Dios. No quiere recibir un sentimiento a cambio, quiere la libertad del otro, para que él pueda, a su vez, amar sin intereses.

La persona humilde no asume la autoría del bien que hace, porque sabe que Dios es el verdadero autor de todo bien. Las buenas obras de los humildes glorifican solo a Dios. 

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al pasapalabra del 3 de noviembre de 2020

 

 


domingo, 15 de noviembre de 2020

INSTRUMENTOS DEL AMOR TIERNO DE DIOS

 VIDA DE LA PALABRA                primeras semanas de NOVIEMBRE

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de noviembre 2020 («Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados», Mt 5, 5):

1.-        Los lunes descanso de actividades pastorales. Ese día, después de una caminata de algo más de 3 horas para hacer ejercicio y despejarme, mientras me disponía a ducharme antes de preparar la comida, me llama el párroco: “sé que es tu día libre, pero me han llamado para una urgencia en el hospital y estoy muy lejos”.

            Sin terminar de quitarme el chándal, fui para allá, pensando en la PdV de noviembre para olvidarme de la contrariedad.

Nada más acabar de administrar la santa Unción a la anciana, mientras rezábamos el Padre nuestro, veo que la máquina da un pitido breve y se pone a 0, (aunque parecía que seguía moviendo los pulmones, luego caí en la cuenta que en realidad era el respirador artificial). La enfermera había entrado al oírlo, (pero respetuosamente esperó a que yo terminara la oración y les diera la bendición), y en un susurro les dijo a las 2 hijas y a la nieta: “¡ya!”.

Ellas se pusieron a llorar cada vez más fuerte. Después de breves segundos de respeto, les dije: “es lógico que lloréis, pero ¡ahora no es el momento! ¡¡Ahora es el momento de rezar más!!”. Yo estaba pensando que el cuerpo estaba allí, ¡pero su alma se estaba presentando ante Dios!, ¡y tendría que aceptar el abrazo luminoso y misericordioso de Amor con el que Él nos espera a cada uno! ¡Y nosotros estábamos allí! ¡Y quizá ella necesitaba el “empujón” definitivo de nuestra oración para acoger la Gloria eterna!

            Así que, mientras yo rezaba un responso, le dije a la nieta que me buscara en internet en su móvil la “recomendación del alma” que luego recitamos todos. Había ingresado 2 días antes para una operación corriente y…

Fue un rato especial. Las hijas me dijeron: “parece que ella estaba esperando que viniera usted para irse en paz; nosotras estábamos temiendo que no llegara a tiempo”. Se quedaron inmensamente agradecidas y sorprendidas las tres, dentro del dolor.

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de noviembre 2020 («Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados», Mt 5, 5) y la de octubre («Todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado», Lc 14, 11):

 

1.-        “...esa noche al rezar me notaba enfadada con el Señor, porque me estaba yendo mal.

Al día siguiente, antes de tomar el bus para dirigirme al trabajo, fui como siempre a rezar a la Parroquia (gracias a que últimamente abrís mucho antes de la hora señalada), pero ese día estaba aún cerrada. Así que me sentí abandonada también por Dios y le dije: “¡pues ahora te conformas con que rece desde fuera!”. Y me fui desilusionada a la parada que está un poco más allá, pero, al ir llegando, como que notaba en el corazón que regresara: menos mal que le hice caso, ¡pues estaba ya el templo abierto de par en par y limpito! Habían pasado pocos segundos.

He comprendido que el Señor no me abandona: requiere mi perseverancia y que sepa volver sobre mis pasos, pero confiando en Él.

 

 

 

 

 

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domingo, 1 de noviembre de 2020

SERÁN CONSOLADOS

 PALABRA DE VIDA                               noviembre 2020


porque ellos serán consolados»

(Mt 5, 5)

 

¿Quién no ha llorado nunca en su vida? Y ¿quién no se ha cruzado con personas cuyo sufrimiento rebosa entre las lágrimas? Hoy, cuando los medios de comunicación nos traen a casa imágenes de todo el mundo, corremos el peligro de acostumbrarnos, de endurecer el corazón ante una corriente de dolor que puede llegar a arrollarnos.

También Jesús lloró (cf. Jn 11, 35; Lc 19, 41) y conoció el llanto de su pueblo, víctima de la ocupación extranjera. Muchos enfermos, pobres, viudas, huérfanos, marginados y pecadores acudían a Él para escuchar su Palabra sanadora y ser curados en el cuerpo y en el alma.

En el Evangelio de Mateo, Jesús es el Mesías que cumple las promesas de Dios a Israel, y por eso anuncia:

«Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados».

Jesús no es indiferente a nuestra tribulaciones, y se implica personalmente en curar nuestro corazón de la dureza del egoísmo, en colmar nuestra soledad y en dar fuerza a nuestra acción.

Así dice Chiara Lubich en su comentario a esta misma Palabra del Evangelio: «[…] Con estas palabras suyas, Jesús no quiere ofrecer a quien es infeliz una simple resignación, prometiéndole una compensación futura. Él piensa también en el presente. Pues su Reino, aunque no de manera definitiva, está ya aquí. Está presente en Jesús, el cual, al resucitar de una muerte sufrida con la mayor aflicción, venció a la muerte. Y está presente también en nosotros, en nuestro corazón de cristianos: Dios está en nosotros. La Trinidad ha hecho morada en él. Así pues, la bienaventuranza anunciada por Jesús puede hacerse realidad ya desde ahora. […] Los sufrimientos pueden perdurar, pero hay un nuevo vigor que nos ayuda a llevar las pruebas de la vida y a ayudar a los demás en sus penas, a superarlas, a verlas como Él las vio y las aceptó: como medio de redención»[1].

«Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados».

Siguiendo las enseñanzas de Jesús, podemos aprender a ser, los unos para los otros, testigos e instrumentos del amor tierno y creativo del Padre. Es el nacimiento de un mundo nuevo, que sanea desde la raíz la convivencia humana y atrae la presencia de Dios entre los hombres, fuente inagotable de consuelo para enjugar las lágrimas.

Lena y Philippe, libaneses, compartieron así su experiencia con los amigos de su comunidad eclesial: «Queridos todos, os damos las gracias por vuestras felicitaciones de Pascua, tan especial este año. Estamos bien y procuramos estar atentos para no exponernos al virus. Sin embargo, como estamos en primera fila en la acción «Parrainage Liban»[2], no siempre podemos quedarnos en casa; salimos cada dos días más o menos para proveer a las necesidades urgentes de varias familias: dinero, ropa, comida, artículos de farmacia, etc. Ya antes de la Covid-19 la situación económica del país era muy dura, y ahora ha empeorado, como en todo el mundo. Pero la Providencia no nos falla: lo último llegó la semana pasada de un libanés que vivía fuera del país. Le pidió a Lena asegurar una comida completa, tres días a la semana, para doce familias durante todo el mes de abril. Una bonita confirmación del amor de Dios, que no se deja vencer en generosidad». 

LETIZIA MAGRI



[1] Palabra de vida, noviembre de 1981: C. Lubich, Palabras de Vida/1 (1943-1990) (ed. F. Ciardi), Ciudad Nueva, Madrid 2020, pp. 230-231.

[2] Explica Lena: «La acción Parrainage Liban (Apadrinamiento Líbano) nació en 1993 de un grupo de familias que viven la Palabra de vida, para ayudar a una madre con 5 hijos y con su marido en la cárcel. Hasta ahora hemos ayudado a unas 200 familias de todo Líbano de diversas religiones. Las personas que colaboran se ingenian como pueden para que esas familias recobren la autonomía: visitas domiciliarias, búsqueda de alojamiento y trabajo, ayudas en los estudios. Nos sostienen económicamente un centenar de personas y empresas que creen en nuestra acción».


N.B.: Aquí puedes encontrar también la Palabra de Vida 

En viñetas para los niños, adaptada para adolescentes y para jóvenes,

 y en MP3 para escuchar en el móvil.

 

Palabra de Vida AQUÍ en presentación Power Point

en más de 30 idiomas.


sábado, 31 de octubre de 2020

DIOS LEVANTA DEL POLVO AL DESVALIDO

VIDA DE LA PALABRA                    últimas semanas OCTUBRE

 


Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de octubre («Todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado», Lc 14, 11) y la de septiembre («Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos», Lc 6, 38):

1.-        Tras la mañana visitando enfermos en el hospital, como siempre miré mi whatsapp personal por si había algún compañero que diera un aviso, (para que eventualmente atendiera algún feligrés suyo que pudiera estar ingresado)… y no…: pero no leí los mensajes (eran muchos). Ya vuelto a casa, mientras terminaba de prepararme la comida (era tarde), los leí: ¡había un mensaje de final de la mañana de una persona que me pedía el favor de visitar en la UCI a una familiar de una conocida!: ¡paz y paciencia conmigo mismo (por no haber leído todos los whatsapp)! Le pregunté si era muy urgente, (para no ir en el momento, sino al día siguiente en mi horario normal).

Al rato me di cuenta que me dejé olvidado el otro móvil (al que llaman para urgencias en el hospital y siempre tiene que estar encendido).

Pensaba si merecía la pena gastar gasolina y tiempo para buscarlo, pues últimamente tampoco llaman tanto a deshora (y, total, por la mañana de nuevo me tocaba ir allí). Reconocer esos descuidos aquí en la Parroquia y luego en el hospital mortificaba mi amor propio. Dos cosillas, pues, que me contrariaban…, pero… “el que se humille…”, dice la PdV.

Así que, entresaqué un rato de tiempo y, cuando ya estaba con el coche arrancado para ir al hospital, alguien me dice al saber a lo que voy: “confíalos todos al ángel de la guarda y verás que no habrá llamado nadie ni llamarán para una urgencia”. ¡Si me lo hubiera dicho 10 minutos antes!: pero estar ya en el coche yo y arrancando, vi que era un signo de la Voluntad de Dios. Fui.

Recogí el “famoso” móvil, administré la santa Unción en la UCI a esa anciana (¡estaba intubada y ya bocabajo!), que no sé siquiera si llegó a darse cuenta. Pero mi conciencia estaba en paz: contento de haber vencido mi orgullo y la comodidad y las apreturas de tiempo. Y el “será ensalzado” no fue solo eso: días después, me enteré que esa enferma, sorprendentemente, ¡había dejado la UCI para subir a planta!

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de octubre («Todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado», Lc 14, 11), la de septiembre («Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos», Lc 6, 38) y la de agosto («¿Quién nos separará del amor de Cristo?», Rm 8, 35):

 

1.-        “pues aquí sigo, y dando gracias al Señor porque mis expectativas de vida son muy cortas: me ha crecido mucho otra vez el tumor de la cabeza; estoy en manos de Dios: me han dado como máximo cuatro meses de vida. Yo me encuentro relativamente bien: todo cortisoles para la inflamación del cerebro que me produce el tumor y más medicamentos; no quise quimio, porque no me aseguran que llega bien a la cabeza y, ante eso, prefiero estar aquí con los míos, que enferma y sola en el hospital. Mi familia está destrozada; yo no lloro delante de ellos: rezo mucho todo el día para darme ánimos y que mi familia me vea bien. Como decías en la PdV de julio, el Señor es mi único bien: “Tú eres mi único Bien” y lo repito muchas veces a lo largo del día.

Es muy duro. Me pondré muy malita o me quedaré en coma hasta el final: le pido al Señor que cuando me lleve con Él sea rápido; yo me voy tranquila, es más: estoy muy tranquila porque el que manda es el Señor, aunque aquí en la tierra los médicos ayuden a los enfermos, no pueden mandar o adelantar la muerte a los enfermos: muy ideal este refuerzo de la PdV a mitad de este mes que acabo de leer sobre la eutanasia y demás.

Bueno, padre, espero que tu familia y tu madre estén bien. Yo mientras siga aquí, te seguiré escribiendo. Muchas gracias por tus PdV que me reconfortan y me ayudan mucho a llevar mi espera…

sí: puedes publicar en el próximo envío lo que quieras. A mí me ayudan mucho las PdV… soy muy feliz con tus palabras y me gusta mucho leer. Siempre tengo una PdV para leer en el correo: cuando estoy de bajón, las leo y me calman mucho.

 

2.-        “leía en la palabra de vida "... y el que se humille, será ensalzado". En vez de humille, leí humilde y poco después recibía un audio que hablaba sobre la humildad, que entre otras cosas decía: "vayan con humildad y ninguna confianza en sí... Si no conocemos todo lo que recibimos de Dios, no despertamos a amar". 

Justo después recibo un whatsapp…: "gracias por lo que me has enviado, me ha hecho pensar". Al leerlo pensé para mí: "¡uff!, ¡qué cosa tan bonita me dice!". Y en ese instante sentí que Alguien me decía: "no te lo dice a ti: me lo dice a Mí". Comprendí lo que quería decir humildad. Lo había asociado siempre a sencillez, intentar pasar desapercibido... y tal vez por eso siempre me sentía como frenada a hacer cosas, pero al sentir que esas palabras no iban dirigidas a mí, sino a Dios, me di cuenta que en el fondo al que le estaba frenando era a Él. Ahora lo entendía, no tenía que ver la humildad con la sencillez sino con la confianza. 

Es importante conocer lo que recibimos de Dios porque sabiendo que es Suyo, no nuestro, que nosotros somos medio, no fin, cambia toda la percepción de las cosas y nuestra actitud y disposición hacia ellas. Poniendo nuestra confianza total en Dios, no en nosotros, lo cambia todo.

 

3.-        “hace tiempo que algunos sobrinos querían reunirse con todos los primos, porque entre ellos no se llevaban bien, (cuando eran pequeños siempre estaban juntos). Yo intentaba poner paz entre ellos, pero la madre de algunos metía cizaña. No sabía cómo hacerlo, pasó tiempo.

Por WhatsApp y por teléfono invité a cena en mi casa: dos días antes me tenían que decir, para poner silla y plato. Una de las madres me decía que yo estaba loca y que no iba a venir. Respondí: “no es obligación, el que quiera que venga”.  Contestaron rápidamente. Total 28, (aunque al final dos no pudieron por ir a urgencias). Yo, feliz: no me importó el trabajo, (fue antes de confinarnos).            Cuando terminamos de cenar, los jóvenes se fueron juntos a la terraza; los hermanos y los que no fumaban se quedaron sentados un rato. Yo estaba con uno y otro grupo a ratos. Con los jóvenes, (que me toman mucho el pelo: algunos de ellos, de Misa, nada), me llevo genial. Al final disfrutaron muchísimo y me decían: “hay que repetir”.

Al día siguiente fui donde una sobrina y había un matrimonio. Me presenta y dicen: “¿esta es “la lianta” de ayer?; les has hecho felices a todos; tienen que repetir, pues ha sido un día feliz”.

Yo le daba las gracias al Señor, porque yo había hecho mi parte, pero el resto lo hizo Él. Le doy gracias porque Él me ayuda a que se reconcilien no solo los míos, sino otras personas.

 

4.-        “estaba bajando la basura cuando recibo una llamada de una compañera de Cáritas, agobiada porque necesitaban a una persona que les ayudase al día siguiente: “¿qué tal vas de informática?”. Me pasa con otra persona y así rápidamente me cuenta el tema y me habla de streaming, de cables, conexiones, programa piloto, búsqueda de empleo... “Bueno, ¿y yo qué tengo que hacer de todo ello?”. “¡TODO!; yo estaría en Madrid y tú desde allí tendrías que montarlo todo, vigilar la conexión, estar en contacto conmigo para decirme los fallos, atender a la gente...”. 

            “¿Todo? ¿Sería yo capaz de hacerlo?”. Por un momento iba a decirle que no, que le agradecía que contase conmigo, pero que eso era algo nuevo para mí. En medio de esos pensamientos negativos, de repente tuve la sensación de que esa persona que me estaba llamando era un medio y que tras ella era en realidad el Padre quien me pedía ayuda y de inmediato mi actitud cambió: dejé de ponerme excusas y acepté la propuesta sin saber realmente a qué me estaba comprometiendo. Me vino a la cabeza la palabra “humildad”, en la que he pensado mucho estos días, pues yo la asociaba a eso… a decir, a reconocer los fallos, el decir “no sé de informática”, “no puedo”, no, no, no... pero esa negatividad hacia mí la transformé en confianza hacia el Padre.  Cierto, no sabía, pero, ¿no me había dicho la persona del teléfono que me iba a enseñar, que no me preocupase si algo fallaba? 

Dije “sí”, acudí, aprendí. Cierto, hubo fallos, pero nada que no se pudiera ir resolviendo sobre la marcha. Volví encantada de la experiencia.

 

5.-        “el otoño lo llevo muy bien: al servicio del Señor en mi trabajo, en mi familia y con mis amigos. Plenamente consciente de que el Señor lleva el timón de mi barco y que no hay miedo sea cual sea la situación que se me plantee. Muy ilusionada… para aprender más sobre Jesús y cómo darle a conocer, más en este mes misionero que una vez más me aviva el deseo de salir de mi zona de confort.

Tengo una reunión de grupo con chicas de la parroquia y entre todas, (aparte de mi grupito… con los que rezo y comparto mi alma), nos animamos a seguir rezando, evangelizando y seguir caminando hacia la casa del Padre. Sigo en el camino gracias a la Gracia y a la gran misericordia de nuestro Padre. Y otra cosa bonita te voy a compartir: mañana mi niña rezará con 1 millón de niños a las 7 de la tarde el Rosario para La Paz con Radio María (desde nuestra casita😊).

 

 

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viernes, 16 de octubre de 2020

HUMILDAD PARA VIVIR LA FRATERNIDAD

             Para seguir viviendo con serenidad y esperanza a pesar de desafíos y preocupaciones de esta época pandémica (y este mes de las misiones y del rosario),

además de,

(¡te lo anuncio ya, para que te animes y/o pases la voz a quien le pueda gustar!),

los tradicionales Ejercicios Espirituales de Adviento que tendremos como siempre el último finde de noviembre en el Centro Mariápolis,

nos ayudará el intensificar nuestra atención por vivir con experiencias concretas la Palabra del mes octubre, («todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado»), y para ello, unos textos (y experiencias) que nos la refuercen:

 


 

FRATERNIDAD LOCAL Y UNIVERSAL

 

            La verdadera sabiduría supone el encuentro con la realidad. Pero hoy todo se puede producir, disimular, alterar. Esto hace que el encuentro directo con los límites de la realidad se vuelva intolerable. Como consecuencia, se opera un mecanismo de “selección” y se crea el hábito de separar inmediatamente lo que me gusta de lo que no me gusta, lo atractivo de lo feo. Con la misma lógica se eligen las personas con las que uno decide compartir el mundo. Así las personas o situaciones que herían nuestra sensibilidad o nos provocaban desagrado hoy sencillamente son eliminadas en las redes virtuales, construyendo un círculo virtual que nos aísla del entorno en el que vivimos.

El sentarse a escuchar a otro, característico de un encuentro humano, es un paradigma de actitud receptiva, de quien supera el narcisismo y recibe al otro, le presta atención, lo acoge en el propio círculo. Pero «el mundo de hoy es en su mayoría un mundo sordo. [...] A veces la velocidad del mundo moderno, lo frenético nos impide escuchar bien lo que dice otra persona. Y cuando está a la mitad de su diálogo, ya lo interrumpimos y le queremos contestar cuando todavía no terminó de decir. No hay que perder la capacidad de escucha». San Francisco de Asís «escuchó la voz de Dios, escuchó la voz del pobre, escuchó la voz del enfermo, escuchó la voz de la naturaleza. Y todo eso lo transforma en un estilo de vida. Deseo que la semilla de san Francisco crezca en tantos corazones»[49].

Al desaparecer el silencio y la escucha, convirtiendo todo en tecleos y mensajes rápidos y ansiosos, se pone en riesgo esta estructura básica de una sabia comunicación humana. Se crea un nuevo estilo de vida donde uno construye lo que quiere tener delante, excluyendo todo aquello que no se pueda controlar o conocer superficial e instantáneamente. Esta dinámica, por su lógica intrínseca, impide la reflexión serena que podría llevarnos a una sabiduría común.

Podemos buscar juntos la verdad en el diálogo, en la conversación reposada o en la discusión apasionada. Es un camino perseverante, hecho también de silencios y de sufrimientos, capaz de recoger con paciencia la larga experiencia de las personas y de los pueblos.

El cúmulo abrumador de información que nos inunda no significa más sabiduría. La sabiduría no se fabrica con búsquedas ansiosas por internet, ni es una sumatoria de información cuya veracidad no está asegurada. De ese modo no se madura en el encuentro con la verdad. Las conversaciones finalmente sólo giran en torno a los últimos datos, son meramente horizontales y acumulativas. Pero no se presta una detenida atención y no se penetra en el corazón de la vida, no se reconoce lo que es esencial para darle un sentido a la existencia. Así, la libertad es una ilusión que nos venden y que se confunde con la libertad de navegar frente a una pantalla. El problema es que un camino de fraternidad, local y universal, sólo puede ser recorrido por espíritus libres y dispuestos a encuentros reales.

 

PAPA FRANCISCO, Carta encíclica Fratelli tutti, (octubre 2020), nn. 47-50

la puedes leer entera "pinchando" a continuación: enciclica-fratelli-tutti

 

 

UN CORAZÓN QUE VE

 

…el Buen Samaritano es “un corazón que ve”. Él «enseña que es necesario convertir la mirada del corazón, porque muchas veces los que miran no ven. ¿Por qué? Porque falta compasión. Sin compasión, el que mira no se involucra en lo que observa y pasa de largo; en cambio, el que tiene un corazón compasivo se conmueve y se involucra, se detiene y se ocupa de lo que sucede».[19] Este corazón ve dónde hay necesidad de amor y obra en consecuencia.[20] 

Los ojos perciben en la debilidad una llamada de Dios a obrar, reconociendo en la vida humana el primer bien común de la sociedad.[21] La vida humana es un bien altísimo y la sociedad está llamada a reconocerlo. La vida es un don[22] sagrado e inviolable y todo hombre, creado por Dios, tiene una vocación transcendente y una relación única con Aquel que da la vida, porque «Dios invisible en su gran amor”[23] ofrece a cada hombre un plan de salvación para que podamos decir: «La vida es siempre un bien. Esta es una intuición o, más bien, un dato de experiencia, cuya razón profunda el hombre está llamado a comprender».[24] 

Por eso la Iglesia está siempre dispuesta a colaborar con todos los hombres de buena voluntad, con creyentes de otras confesiones o religiones o no creyentes, que respetan la dignidad de la vida humana, también en sus fases extremas del sufrimiento y de la muerte, y rechazan todo acto contrario a ella.[25] Dios Creador ofrece al hombre la vida y su dignidad como un don precioso a custodiar y acrecentar y del cual, finalmente, rendirle cuentas a Él.

La Iglesia afirma el sentido positivo de la vida humana como un valor ya perceptible por la recta razón, que la luz de la fe confirma y realza en su inalienable dignidad.[26] No se trata de un criterio subjetivo o arbitrario; se trata de un criterio fundado en la inviolable dignidad natural –en cuanto que la vida es el primer bien porque es condición del disfrute de todos los demás bienes– y en la vocación trascendente de todo ser humano, llamado a compartir el Amor trinitario del Dios viviente:[27] «el amor especialísimo que el Creador tiene por cada ser humano le confiere una dignidad infinita».[28] 

El valor inviolable de la vida es una verdad básica de la ley moral natural y un fundamento esencial del ordenamiento jurídico. Así como no se puede aceptar que otro hombre sea nuestro esclavo, aunque nos lo pidiese, igualmente no se puede elegir directamente atentar contra la vida de un ser humano, aunque este lo pida.

Por lo tanto, suprimir un enfermo que pide la eutanasia no significa en absoluto reconocer su autonomía y apreciarla, sino al contrario significa desconocer el valor de su libertad, fuertemente condicionada por la enfermedad y el dolor, y el valor de su vida, negándole cualquier otra posibilidad de relación humana, de sentido de la existencia y de crecimiento en la vida teologal. Es más, se decide al puesto de Dios el momento de la muerte. Por eso, «aborto, eutanasia y el mismo suicidio deliberado degradan la civilización humana, deshonran más a sus autores que a sus víctimas y son totalmente contrarias al honor debido al Creador»…

…En este sentido, el Papa Francisco ha hablado de la «cultura del descarte».[34] Las victimas de tal cultura son los seres humanos más frágiles, que corren el riesgo de ser “descartados” por un engranaje que quiere ser eficaz a toda costa. Se trata de un fenómeno cultural fuertemente anti-solidario, que Juan Pablo II calificó como «cultura de la muerte» y que crea auténticas «estructuras de pecado».[35] Esto puede inducir a cumplir acciones en sí mismas incorrectas por el único motivo de “sentirse bien” al cumplirlas, generando confusión entre el bien y el mal, allí donde toda vida personal posee un valor único e irrepetible, siempre prometedor y abierto a la trascendencia.

En esta cultura del descarte y de la muerte, la eutanasia y el suicidio asistido aparecen como una solución errónea para resolver los problemas relativos al paciente terminal…

 

SAGRADA CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE,

Carta Samaritanus Bonus

sobre el cuidado de las personas en las fases críticas y terminales de la vida,

22 septiembre 2020, cap. IV

es muy útil para una buena formación moral en este campo (que hoy tanto deforman los medios de comunicación); si quieres, pinchando a continuación te la puedes leer enteraCarta Samaritanus Bonus




jueves, 15 de octubre de 2020

HUMILDES COMO JESÚS

 VIDA DE LA PALABRA                        primeras semanas OCTUBRE


Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de octubre («Todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado», Lc 14, 11) y la de septiembre («Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos», Lc 6, 38):

1.-         

 

2.-        Después del verano veíamos en la Parroquia que íbamos a tener dificultades para seguir ofreciendo las comidas que damos en el comedor social: una de nuestras dos “fuentes” nos dejaba; la otra estaba sobrecargada (la fundación Anístemi: ha hecho un esfuerzo titánico y encomiable con nosotros desde que comenzó la pandemia) y debemos dejarla descansar.

Cuando iba llegando octubre, fecha de perder ambos grifos, me venía la preocupación de que eso supusiera el final de nuestro comedor para necesitados, pero a la vez también me nacía dentro la plena confianza en el Padre nuestro (“… danos hoy nuestro pan…”). Y, como a menudo experimento, (los que me conocéis, sabéis mis experiencias al respecto): el Señor sale a nuestro encuentro… “ni un minuto antes, ¡¡¡pero tampoco un minuto después!!!!”; y más con la PdV de todo septiembre, ¡que era la mejor para seguir confiando! Así que, ¡a seguir dando en todos los ámbitos!

Y llegó el final de septiembre… ¡y justo ha brotado una nueva fuente gracias a Dios!: un catering que precisamente da empleo a gente que sale de situación de desarraigo y no logra colocar diariamente todas sus comidas.

 

 

Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de octubre («Todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado», Lc 14, 11), la de septiembre («Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos», Lc 6, 38) y la de agosto («¿Quién nos separará del amor de Cristo?», Rm 8, 35):

 

1.-        “he leído la Carta Apostólica sobre las Sagradas Escrituras y al principio hace  una descripción de San Jerónimo como experto guía espiritual, de gran generosidad y ternura que bien podría describirle a usted. Y también porque se preocupaba de que todos entendieran la Palabra de Dios y conocieran las Escrituras: "ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo”. Por ello es tan importante  para mí seguir aprendiendo en las reuniones del grupo... 

            En cuanto a la PdV de este mes, hace mucho tiempo aprendí a cumplirla, pues me sucedió hace como 15 años que fui a hacer compras navideñas y me sentía tan orgullosa con mi carro lleno. Pues bien, ese mismo día hubo una importante discusión familiar, y pasé la Navidad más triste de mi vida, pues no fue posible celebrarla juntos. Posteriormente todo se solucionó, gracias al amor y al perdón, pero desde entonces tuve clarísimo que "el que se enaltece será humillado", y todo por no ponerme en el lugar del otro. Se vive mucho mejor siendo uno más entre los hermanos y procurando no caer en el egoísmo.

Muchas gracias por todo lo que nos enseñas, ya que sin duda, nos va transformando poco a poco, haciéndonos mejores personas.

 

2.-        “voy leyendo despacio el libro de recopilación de Palabras de Vida de Chiara porque dice muchas cosas que son para pensar con calma y me voy parando en ellas: además a la par me estoy leyendo otro de ella, “Ese palpitar silencioso”, y ambos los compagino con S. Isidoro, la Biblia... Esta mañana antes de Misa seguía con el Palpitar silencioso y leía un texto que me ha gustado muchísimo, entre otras cosas porque me he sentido identificada con sus palabras:

“Padre nuestro

.... Ante Ti no siento la necesidad de explicarme, de decir algo,

de analizarme antes de presentarme,

Solo siento la necesidad de darme a Ti completamente, tal como soy

.... Y Tú, en el secreto, me escuchas, me sigues y me acoges como a una hija tuya.

.... ¿Quién me ha revelado la realidad de tu ser que tanto me concierne?

No cabe duda, es el Espíritu Santo...”

Bueno, hay muchos párrafos, frases, diseminados por el libro que me gustan mucho. Con calma los iré copiando… para después releerlo y no tener que andar buscando en todo el libro. Me voy haciendo mi pequeño libro particular con las cosas, citas, que me llaman la atención por aquí por allá y luego las releo para pensar y que se me queden grabadas para llevarlas a la práctica que es de lo que se trata. 

A lo largo de la semana haré una “redada” de llamadas de las compañeras para saber de ellas.

 

3.-        “quiero darte las gracias por la Palabra de Vida de Octubre, siempre tan esperanzadora. 

Esta misma mañana le agradecía a Mi Señor Jesús por permitirme empezar un nuevo día, por atender mis súplicas, por transformar mi corazón al llenarlo de vida y paz, y le rogaba por el eterno descanso de tu padre en el nuevo aniversario de su fallecimiento junto con el Rosario y la Santa Misa de hoy. Nunca dejaré de orar por Ud. y los suyos.

 

4.-        “ya leo en tus mensajes que sigues dándote a los demás con felicidad y sin descanso. Espero que tu madre esté mejor en casa.

Terminé el verano y empecé el curso con coronavirus, dando gracias a Dios todos los días, porque afortunadamente fue todo muy leve, incluso para mi suegra que tiene 83 años. 

Ahora en el colegio hay muchísimo trabajo, empiezan a salir casos de niños y profesores que se ponen enfermos: yo soy la “responsable covid” del cole, y los días son muy intensos, pero después de leer la palabra de vida me doy cuenta de que soy afortunada, ¡puedo acompañar a los niños enfermos y animarles! Gracias, por seguir enviando tus correos.

 

 

 

 

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