martes, 16 de julio de 2019

DAR Y DARSE

 VIDA DE LA PALABRA               primeras semanas de JULIO

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de julio («Gratis lo recibisteis; dadlo gratis», Mt 10, 8) y la de junio («Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos», Hch 1, 8):

1.-        Fui a la compra con mi madre y el sacerdote jovencito que ayuda este mes en la Parroquia. La cajera le preguntó a él si era seminarista y de qué país, (ella, también de América del Sur) y luego menciona que a veces rezaba el Rosario, pero que no tenía uno.
Me acordé, entonces, que (además de uno “de dedo” que llevo en el bolsillo), yo llevaba en el coche uno muy bonito que había hecho una mamá de 3 niños, mientras los cuida, y le dije que luego se lo regalaba. Así que, cuando cargamos la compra en mi coche y ayudé a sentarse a mi madre, eché una carrera desde el parking del sótano y subí a darle el rosario: ¡le encantó!

2.-        Mi madre es diabética. Desde que le dio (precisamente aquí en la Parroquia) una hipoglucemia severa que casi le produce coma diabético, lleva puesto en el brazo un sensor quincenal, el cual (al acercarle el móvil) le mide la glucosa.  El sensor se "clava" como una chincheta con una aguja (no rígida, sino de fibra óptica).
Una noche, al ducharse, se le despegó el sensor, con lo cual, se inutiliza aunque le quedasen 3 días hábiles; menos mal que llevaba uno de recambio. Cuando se lo instalé en su brazo, intenté medir la glucosa con su móvil... ¡y este no reconocía el nuevo sensor! Probé lo menos 20 veces, (yo respiraba hondo..., porque me ponía cada vez más nervioso y preocupado...), mirando soluciones en internet, instalando la aplicación en mi móvil... de mil maneras: ¡nada!
Por lo menos teníamos también el medidor tradicional (pinchando en el dedo y que salga una gota de sangre; aunque mi madre está tan delgada, que es muy difícil que le salga ni media gota): lo logramos. Dimos gracias a Dios. Podíamos acostarnos relativamente tranquilos. No obstante, seguí probando el otro...: ¡nada! Llamé a mi cuñado aunque era tardísimo, pues él usa uno desde hace varios años: las soluciones que me iba sugiriendo, ya las había intentado yo. Paciencia, respirar hondo cada vez, confiar en el Señor que no pase nada durante la noche...
Por la mañana, nada más despertarnos, pruebo a ver si su móvil reconoce el nuevo sensor: varias veces... ¡y tampoco!
Hay que hacerle la prueba de nuevo con el pinchacito; ¡lo que costó que saliera una entera gota! Y de pronto, tampoco funciona; hago 3 intentos: ¡¡se había acabado la pila del medidor manual!! La cosa es urgente por la usual inestabilidad de glucosa de mi madre. ¿Y dónde encuentro yo 2 pilas de botón 2 horas antes de que abran los comercios? Sigo haciendo intentos con el móvil de mi madre, a ver si reconoce el sensor: ¡nada! Mi madre (luego me lo confesó) se empezó a preocupar de verme la cara mudada desde hacía largo rato. No me lo creía: el mismo día no funcionan las dos cosas.
Ante ello, empecé a "mosquearme". Pero, paz, confianza en Dios. Y, con las mismas, cojo el móvil de mi madre en una mano y, (diciéndole al Señor que no quiero abusar, y que solo para gloria Suya y por la salud de mi madre), con toda la fe (y, a la vez, con total desapego), ¡le doy la bendición al móvil! Instantes después, lo acerco al brazo de mi madre...: ¡y empezó a funcionar! Los dos, impresionados, le dimos las gracias a Dios a bocas llenas, incluso luego canturreando juntos “demos gracias al Señor, demos gracias…”.
Además de objetos religiosos, he bendecido agua y muchas casas (o locales) y muchos vehículos: nunca se me había pasado por la mente bendecir otra cosa.

2b.-      Dos días después, antes de llevar a mi madre de regreso al pueblo, voy a apagar el ordenador, recién actualizado el antivirus y... no se apaga después de varios intentos. Lo apago "a lo bruto". Al ratito intento encenderlo... se queda bloqueado en la pantalla previa a la contraseña de usuario; probando varios modos, al final lo tengo que apagar "a lo bruto".
Ya me estaba temiendo que hubiera entrado un virus de esos que borran todo o que impiden para siempre arrancar el ordenador; le ofrecí al Señor todo el trabajo, las agendas, todos los ficheros...: "no importa nada, Señor: solo Tú eres mi único Bien". Así volví a decirle en cada uno de los 3 intentos en que se repetía toda lo operación: "no importa perder todo, con tal de no perderte a Ti: Tú, Señor, eres mi único Bien". Todo lo que tengo es de Él: he de estar dispuesto a darlo todo, como dice la PdV, ¡también a perderlo, a que desaparezca!; sin apego.
Antes de probar por última vez, pensando lo mismo que con el medidor de glucosa, bendigo el ordenador: ¡y arranca! Ciertamente, ya me había pasado -sin bendición- que en ocasión similar, o a la 3ª o a la 6ª (después de haberme desapegado de todo y estar dispuesto a perder todo) también había arrancado; en esta ocasión, fue tras la bendición.


Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de julio («Gratis lo recibisteis; dadlo gratis», Mt 10, 8), la de junio («Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos», Hch 1, 8) y la de mayo («La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío», Jn 20, 21):
1.-        este último periodo de final de curso, con gran cansancio acumulado, me he sentido en muchos momentos sin energías para continuar con mis compromisos, pero he experimentado la fuerza del Espíritu Santo para poder seguir siendo capaz, en medio de mis continuos fallos y limitaciones, de amar a Dios y a las personas que se cruzaban en mi camino, como afirmaba el comentario a la PdV de junio.
Por ejemplo, recuerdo que tenía una comida especial y no había podido ni ir a la peluquería, por la mañana temprano tuve que ir al médico y, por hacer un favor a una vecina, fui a comprarle lo que necesitaba. Al lado veo una peluquería y pensé que sin cita no me admitirían, pero dije: “voy sólo a amar a la persona que esté”. Me atendieron bastante pronto, yo traté de olvidarme de mis prisas y ser amable con la peluquera que, por no conocerme, me preguntaba continuamente cómo quería cada detalle. A una de sus preguntas, le respondí: “Me fío de su profesionalidad” y ella, cambiando la expresión de su rostro, con alegría, me contestó: “¡así da gusto trabajar!”. Continuamos charlando amigablemente y yo sentí que esa frase había sido del Espíritu Santo, amor hacia ella y que construía relaciones verdaderas.
1b.-      En otros momentos he sentido que el ES me ayudaba a "dar gratis" algo de lo mucho que he recibido y creo que (por el efecto producido y manifestado) a hacerlo como instrumento Suyo en el momento oportuno: regalar un libro que tenía comprado hacía más de dos meses para una persona que no había logrado ver antes. Responder a la llamada de teléfono de una amiga a la que anteriormente no había podido contestar. Enviar un WhatsApp con un texto que requería otra persona, para un trabajo delicado que tenía que realizar, justo unos minutos antes de salir en el avión...  
Gracias, Paco, una vez más por esta oportunidad de renovar cada 15 días el compromiso de vivir la Palabra y ayudarnos recíprocamente con las experiencias.

2.-        …esperamos vernos en La Mariápolis... si todo sigue igual; de otro modo nos veríamos el día 5 en Santiago de Compostela, en la iglesia de San Francisco, en la Misa que se celebrará coincidiendo con el 30 Aniversario de la estancia de Chiara en Santiago, invitada por San Juan Pablo II para la JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD de aquel 1989.
Este mes La Palabra de Vida está fenomenal...: "Dad gratis lo que se os ha dado gratis...."; se puede dar mucho: sonrisa, cariño, hablar y escuchar... que es tan necesario en este mundo de prisas y agobios.

3.-        no puedo por menos de hacerme presente… y desearte muchas felicidades en tu 30 aniversario: el Señor ha sido grande contigo al asociarte a su mismo ministerio. Que Él te regale vivirlo cada día en toda su novedad y plenitud; que cada día seas más Jesús, aunque en muchas, muchas ocasiones palpemos nuestra propia debilidad: así tendrá que ponernos más parte Él y esa será nuestra garantía.
Gracias una vez más por compartir la PdV, que solo Dios sabe lo que me ayuda, sostiene y en momentos me levanta. El mes pasado lo he vivido como he podido, complicado por todos los lados, por el mucho personal nuevo supliendo vacaciones… además me han cambiado a una persona y no han puesto a nadie de momento: he estado de tapa agujeros. No te imaginas lo que me ha costado ese traslado: había empezado a darle la PdV… no fue capaz de decirme nada…, interiormente surgieron sentimientos muy encontrados, que gracias a la fuerza del Espíritu Santo, que me garantizó el recibir su fuerza para ser sus testigos, apoyándome una y otra vez, me vino la paz interior y al final entendí que yo no amaba como Jesús gratuitamente, pues la falta de respuesta me hizo sentir tan mal. El día del Corpus Christi sentí la necesidad de dar yo el primer paso y llamé… haciéndole sentir la cercanía…, a su vez el Señor me ha llenado de gozo al tener la oportunidad de que la gracia de Dios se haga presente en mi debilidad: ¡qué fácil nos es pensar que amamos! y cuán lejos del modelo Jesús.

4.-        Paco, lo vivido el domingo 30 de junio en El Cerro de los Ángeles fue maravilloso: había un montón de personas, dicen que 12000, y todos estábamos felices a pesar del calor. Y el Señor, cuando más apretaba el sol, nos hizo un regalo, puso una nubecilla que lo tapó ligeramente y permitió que la última media hora, pudiéramos respirar.... Qué bueno es!!!! 
            Dale también muchos besos a tu madre, dile que pedimos allí por ella.

5.-        un millón de gracias por tu Palabra de Vida. Es una calma en el torbellino de nuestras vidas. Le reenvié el extracto del testimonio de la señora que va al maxilofacial (y se sujeta a la silla como si se abrazara a los brazos de la Virgen y de Jesús) a un amigo que atraviesa por duras sesiones de quimio (va yendo mejor). Se emocionó muchísimo y sé que fue una fuerza para su día a día. Un millón de gracias.
Reza… porque me sujete a Dios en todo y porque me enseñe a caminar con un corazón esperanzado y plagado de amor.



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lunes, 1 de julio de 2019

DAD GRATIS


 PALABRA DE VIDA                         julio 2019

dadlo gratis»
(Mt 10, 8)

¿Qué es lo que hemos recibido gratis y debemos dar a nuestra vez?
Los apóstoles, a quienes Jesús se dirige, han experimentado la misericordia de Dios a través de sus palabras, sus gestos y decisiones. A pesar de sus debilidades y limitaciones, han recibido la nueva ley del amor y de la acogida recíproca.
Sobre todo han recibido el regalo que Dios quiere hacer a todos los seres humanos: el don de Sí mismo, de su compañía por los caminos de la vida, de su luz para tomar decisiones. Son regalos que no tienen precio: o sea, «gratuitos».
Los recibieron los apóstoles y los reciben todos los cristianos para convertirse a su vez en canales, de modo que estos bienes lleguen a todas las personas con las que se encuentren cada día.

«Gratis lo recibisteis; dadlo gratis».

Escribe Chiara Lubich en 2006: «A lo largo de todo el Evangelio Jesús invita a dar: dar a los pobres, a quien pide, a quien desea un préstamo; dar de comer a quien tiene hambre, dar el manto a quien te pide la túnica; dar gratis… Él fue el primero en dar: dio la salud a los enfermos, el perdón a los pecadores, la vida a todos nosotros. Al instinto egoísta de acaparar opone la generosidad; al pensar únicamente en las necesidades de uno mismo, el preocuparse del otro; a la cultura del poseer, la del dar […]. La Palabra de vida de este mes podrá ayudarnos a redescubrir el valor de cada una de nuestras acciones […]. Todo puede transformarse en servicio atento y solícito. El amor nos dará ojos nuevos para intuir lo que los demás necesitan y atenderlos con creatividad y generosidad. Y como fruto, se compartirán los dones, porque el amor llama al amor. La alegría se multiplicará porque «mayor felicidad hay en dar que en recibir» (Hch 20, 35)[1].

«Gratis lo recibisteis; dadlo gratis».

El razonamiento de Jesús y del Evangelio es siempre recibir para compartir, nunca acumular para uno mismo. Es una invitación a reconocer lo que se nos ha dado –energías, talentos, capacidades, bienes materiales– y ponerlos al servicio de los demás.
Según el economista Luigino Bruni, «la gratuidad es […] una dimensión que puede acompañar a cualquier acción. Por eso no es “las cosas gratuitas”, sino más bien su opuesto, ya que la gratuidad no es un precio igual a cero, sino un precio infinito, al que solo podemos responder con otro acto de gratuidad»[2].
Así pues, la gratuidad supera la lógica del mercado, del consumismo y del individualismo y llama a compartir, a socializar, a la fraternidad, a la nueva cultura del dar.
La experiencia confirma que el amor desinteresado es una vocación en toda regla, con consecuencias positivas inesperadas.
Así sucedió en Filipinas en 1983. Un grupo de jóvenes, decididas a dar su aportación de modo creativo, abrieron sus armarios y sacaron todo lo que ya no necesitaban. Lo vendieron en un mercadillo de segunda mano y obtuvieron un pequeño capital con el que pusieron en marcha un centro social llamado Bukas Palad, que en la lengua local significa «A manos llenas». La frase del Evangelio que las había inspirado era «gratis lo recibisteis, dadlo gratis». En esta tarea se les unieron varios médicos que ofrecían sus servicios profesionales de forma desinteresada, y muchos otros que abrieron el corazón, los brazos y las puertas de sus casas.
Así nació y se ha desarrollado una gran acción social. Pero el objetivo más importante que se ha alcanzado y consolidado en estos años ha sido que los propios destinatarios del proyecto son los protagonistas de su recuperación, pues recobran su dignidad como personas y construyen relaciones de amistad y solidaridad[3].

LETIZIA MAGRI


[1] Cf. C. Lubich, «Palabra de vida, octubre 2006», Ciudad Nueva n. 435 (10/2006), p. 22.
[2] Cf. http:// www.edc-online.org/it/pubblicazioni/articoli-di-luigino-bruni.
[3] http://bukaspaladfoundation.org/.




N.B.: Aquí puedes encontrar también la Palabra de Vida 
 y en MP3 para escuchar en el móvil.


en más de 30 idiomas.


domingo, 30 de junio de 2019

FORTALEZA DE TESTIGOS


VIDA DE LA PALABRA                             últimas semanas de junio



Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de junio («Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos», Hch 1, 8):

1.-        Al llegar al hospital para hacer la habitual ronda de visitas, miro en la agenda las anotaciones del día anterior que realizó el diácono. Sobre un paciente añade que es muy mayor, persona muy violenta sobre todo verbalmente, gritos contra la fe… Tal era la descripción que…, cuando llegué a esa puerta…, ¡casi me daba miedo, (al menos prevención)!
“Recibiréis la fuerza… y seréis mis testigos”. Entré con toda mi sonrisa. La hija me advierte que está un poco demenciado, a menudo alborotado, y que no sabe qué pasará, pero que sería conveniente que recibiese todos los sacramentos. Yo le hablo con todo cariño, le explico… Lo confieso, (de una forma genérica, pues la hija no se atreve a dejarnos solos), pero él me responde adecuadamente; luego revelo lo bonito y grande que es el sacramento de la Unción para los enfermos y la paz y fortaleza que produce y le pregunto si quiere recibirlo: “¡claro!”. Y culmino dándole la comunión con un trocito de la sagrada forma: Cristo está todo Él en cada partícula.
En esa casi media hora, apenas el hombre tuvo dos ligeros desvaríos. La hija estaba más que asombrada.
          Vuelvo al día siguiente y en esta ocasión está un hijo acompañando, que me dice en seguida: “yo te conozco de algo”. Y al momento hace memoria: “¡del Retiro con los focolares!”. Y entonces me vino de dónde era y su nombre: hizo los Ejercicios Espirituales de Adviento 2011 en el Centro Mariápolis; se acordaba con cariño también de José. Tras un rato de conversación desahogándose, me cuenta quiénes son sus hermanas: ¡¡resulta que conocía yo a 2 de ellas, (y al decirlo, ya “le saqué” cierto parecido en la cara, del que solo ahora me percato)!!
          Al día siguiente, lo visita un compañero… a quien me encuentro justo en el momento que está saliendo de esa habitación. Me dice: “la de barbaridades, groserías e insultos…; pero está su hija la monja, que quiere saludarte”. Había yo coincidido con ella en la misma parroquia varios de mis 7 años de periplo andaluz. Y me dice ella: “¡ni me lo podía creer cuando me dijeron que había recibido los 3 sacramentos!, ¡y con cordura! Pero mi mayor asombro fue cuando me explicaron que eras tú el capellán: ¡quién lo iba a imaginar! A ratos está como está, ¡pero ya le administraste todos los sacramentos y eso es lo que cuenta! ¿Sabes?, durante toda aquella mañana en la adoración ante la custodia mi petición continua era: “Jesús, ¡ve Tú a visitarle!”.


Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de junio («Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos», Hch 1, 8):

1.-        “aunque te escribo poco, siempre leo con atención la Palabra de Vida que me envías.
…hace unos días en el dentista. El cirujano maxilofacial tenía que hacerme una pequeña intervención: un injerto de encía (quitar un poco de paladar para añadirlo a la encía). Me daba pánico. Lo comenté con una amiga que ha superado ya dos cánceres y me dijo: “cuando te lo estén haciendo, haz como yo cuando me daban las sesiones de quimio: me agarraba a los brazos del sillón pensando que uno era el brazo de Jesús y el otro el de María y así lo soporté todo el tiempo”. Ellos me dieron la fuerza.
Así que yo hice lo mismo, y me hizo gracia cuando el médico me decía: “¡cómo te estas agarrando a los brazos del sillón!”. Fue doloroso, pero todo salió bien y no he tenido ninguna complicación.


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domingo, 16 de junio de 2019

ESCUCHAR AL ESPÍRITU SANTO A TRAVÉS DE LA PROPIA CONCIENCIA

            Te ofrezco unos textos que nos ayuden a renovar las ganas de vivir la Palabra «recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos» con intensidad en cada instante: 


VIVIR COMO PORTADORES DE PAZ

La paz es uno de los frutos del Espíritu Santo en nuestra vida.
El Espíritu Santo nos da la certidumbre de que somos infinitamente amados por Dios y eso nos da seguridad y paz interior. Nada puede perturbar nuestro corazón.
Incluso en medio de las agitaciones del mundo lleno de violencia y pecado, los corazones de aquellos que aman no se perturban porque saben que todo concurre para el bien de los que aman a Dios.
La paz que viene de Dios nos da estabilidad y equilibrio. Ni nuestros deseos y pasiones interiores, ni las perturbaciones exteriores nos afectan porque Dios, a quien amamos sin medida, nos satisface completamente.
Dice Santo Tomás de Aquino: “La perfección de la alegría es la paz. No goza de la alegría perfecta quien no se satisface con el objeto que lo alegra.”
De hecho, la paz del espíritu es la alegría perfecta de quien se satisface con el amor de Dios.
Viviremos como portadores de paz si acogemos el Espíritu Santo en nuestro corazón.

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al pasapalabra del 2 de junio de 2019



SEGUIR LA PROPIA CONCIENCIA

Nuestra conciencia expresa la voluntad de Dios. Pero, cuidado: es necesario que esté iluminada por el amor. Sólo cuando amamos, Dios nos habla a través también de nuestra conciencia.
Si estuviera contaminada por sentimientos negativos como el odio o el rencor, no tenemos una conciencia sana: tenemos falsos justificativos para nuestros errores y malos pensamientos.
Cuando estamos viviendo en el amor, recibimos los dones del Espíritu Santo que iluminan nuestra conciencia: fortaleza, sabiduría, ciencia, consejo, entendimiento, piedad y temor de Dios. Son dones gratuitos que nos ayudan a discernir cuál es la voluntad de Dios para nosotros en cada momento.
Seguir la conciencia nos hace vivir aún más el amor, trayendo alegría y paz a nuestro corazón.

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al pasapalabra del 3 de junio de 2019




LA ESPERANZA NO DECEPCIONA

…aspirad a una vida grande. El encuentro con Cristo, el dejarse aferrar y guiar por su amor, amplía el horizonte de la existencia, le da una esperanza sólida que no defrauda.

PAPA FRANCISCO, Encíclica Lumen Fidei, n. 53




NADA ES PEQUEÑO DE LO QUE SE HACE POR AMOR

No se recuerda que los primeros cristianos tuvieran éxtasis, sino más bien que se amaban entre ellos: habían acogido en toda su vitalidad el testamento de Jesús.

Nada es pequeño de lo que se hace por amor.

Muchas veces alteramos el verdadero sentido de la caridad considerándola solamente como camino hacia la verdad. En cambio, no: también la caridad es algo absoluto, porque Dios es caridad. Así, pues, tenemos que ser en el mundo el amor, como decía Santa Teresita, ese amor que todo lo espera, todo lo cree, todo lo soporta. Ese amor que es el único capaz de ver rectamente, y en el cual la verdad es auténtica.

Si una madre, que está unida a su hijo únicamente por el amor natural, goza viendo su bien y comparte todas sus ansiedades y preocupaciones, ¡cuánto más nosotros que estamos unidos entre hermanos por un vínculo sobrenatural, tendremos que hacer nuestros los dolores y las alegrías de los demás!
Tenemos que reavivar nuestra fe, viviendo el amor cristiano que pulveriza envidias, celos, murmuraciones, juicios y otras cosas malas, que a menudo convierten el don precioso de la vida en un infierno.

CHIARA LUBICH, Fragmentos, en Escritos espirituales/1, Ed. Ciudad nueva, Madrid, pp. 277-278



LLENAR DE AMOR LAS PEQUEÑAS COSAS QUE HAGAMOS

Siempre podemos aprender algo positivo de la sabiduría popular: “Los mejores perfumes están en los frascos pequeños”.
No importa hacer grandes o pequeñas cosas, lo más importante es hacerlas llenas de mucho amor. Eso es lo que da valor a lo que hacemos.
En los pequeños gestos se conoce la grandeza de una persona.
          Cuando abro la puerta del consultorio a los pacientes y los saludo con alegría y disponibilidad para ayudar, veo que se desencadena inmediatamente una cierta empatía que favorece a la consulta, al diagnóstico y a la terapia. Un gesto simple, pero con un resultado valioso.
El mayor de los males, más que las enfermedades, es la falta de amor. Por eso, un pequeño gesto, hecho con amor, es capaz de ayudar en la cura del cuerpo y del alma.
Hagamos pequeñas cosas, pero hagámoslas bien, llenas de amor.

APOLONIO CARVALHO NASCIMENTO, Comentario al pasapalabra del 5 de junio de 2019





No todo vale para seguir a Cristo. Hay "cosas" dentro de ti que son contrarias al Evangelio. Son las que tienes que cortar sin miramientos. Porque el Señor no quiere algo de ti: ¡te quiere a ti!





sábado, 15 de junio de 2019

FUERZA PARA SER TESTIGOS EN LO COTIDIANO

VIDA DE LA PALABRA                      junio 2019

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de junio («Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos», Hch 1, 8) y la de mayo («La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío», Jn 20, 21):

1.-        Tenía yo algo de tiempo y me ofrecí a llevar a una persona que debía ir a media hora de aquí. Durante el trayecto prefirió escuchar música, aparte de comentar algunas cosillas sueltas. De pronto baja a tope el volumen de los altavoces, (por los que estábamos escuchando la novena sinfonía de Beethoven), y se santigua. Yo pensaba que quería que hiciéramos juntos una oración, pero para mi asombro me dice: “no, me estoy confesando”. Al acabar dice: “céntrate bien en la conducción, pero adminístrame también bien la imposición de mano con la absolución, ¡eh!”. Después de todo ello me pregunta: “¿has estado rezando para que me confiese?”. La verdad es que no, pero sí había pedido al Espíritu Santo que con todos los que me encontrara, cada uno hiciéramos lo que más agradara a Dios.



Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de junio («Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos», Hch 1, 8), la de mayo («La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío», Jn 20, 21) y la de abril («Pues si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros», Jn 13, 14):

1.-        “…yo ahora tengo turno… y fui a llevar a mi marido a la estación; al retorno… de un modo muy tonto, por un niño que jugaba con su perro, he tenido un pequeño accidente con el coche: yo, pendiente del niño, el perro y las llaves que se le cayeron, y la señora salió disparada del coche dejando su puerta semiabierta… La puerta se abrió del todo cuando yo pasaba y frené: un lío solo de raspones y retrovisores. Yo traté de amar a cada uno y no perder la calma, ya que la señora se estaba enfadando bastante; y creo que el amor la desarmó y todo quedó amigablemente: “basta dar parte y no pasó nada a nadie”, -decía-, “solo son unos raspones en una cosa, en el coche”. Y hemos quedado tan amigas. El pasapalabra (hoy “acoger al Espíritu de Dios en nuestro corazón”) es un arma poderosa….

2.-        “gracias por enviarnos la Palabra de Vida. Estamos viviendo unos días de muchos nervios por estudios, trabajo, familia... y justo recibo tu correo, lo leo y cambia mi ánimo, porque me doy cuenta que, como dices siempre, “donde hay dos o más” siempre está Dios. Muchas gracias.

3.-        “muchísimas gracias, D.Paco. Le doy gracias al Señor por haber cruzado su camino con el mío.
Son tan gratificantes los pequeños momentos de oración que tengo al día!!! Sentir que dentro de mí están el Señor y, cómo no, mi Madre, María, a los que tenía dormidos durante años en mi interior y han resurgido de nuevo. La profundidad que experimento en mi espíritu, solo pensando y teniéndoles a Ellos. GRACIAS.

4.-        “…de nuevo miraba la rueda desinflada (¡pinchada!) del coche y pensaba que no es del todo cierto que el Espíritu Santo no actúe para su reparación. 
Cierto es que no lo iba a hacer como a mí me gustaría: soplando en ella para que se hinchase, pero, en cierto modo, se notaba su presencia:
Ante todo necesitaba yo FORTALEZA de ánimo para no desanimarme y pensar con claridad.
Visto el panorama…, …se imponía pedir CONSEJO. ¿Llamaba a una grúa?, ¿o intentaba inflar un poco el neumático y lo llevaba hasta el taller?
            Pensando en la segunda opción y visto el manual de instrucciones del kit de supervivencia que traía el coche, le rezaba a Dios con PIEDAD…
…una experiencia que no es grave, pero trastorna el día a día, pues arreglar un pinchazo no estaba en mi programa del lunes.
            Pensando en ello, recuerdo muchas palabras de vida que me has enviado donde se habla de afrontar las cosas en paz, con calma, dominio de uno, sin enfadarse….

5.-        “me sirvió de mucho la penitencia que me pusiste. Al releer la PdV me sentía identificada con lo que leía y es que, en cierto modo, así me siento yo en estos momentos. Volviendo entre mi gente y me siento feliz por ello. Con mi gente de siempre y con la que Dios me va poniendo en mi camino que es de lo más variado. Me siento como los discípulos, yo también he recobrado la alegría.





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sábado, 1 de junio de 2019

TESTIGOS DEL DIOS VIVO

PALABRA DE VIDA                                           junio 2019



«Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo,
que vendrá sobre vosotros,
y seréis mis testigos»
(Hch 1, 8)

El libro de los Hechos de los Apóstoles, escrito por el evangelista Lucas, comienza con la promesa que Jesús Resucitado hace a los apóstoles poco antes de dejarlos para volver definitivamente al Padre: recibirán de Dios mismo la fuerza necesaria para continuar anunciando y construyendo su Reino en la historia humana.
No se trata de alentar un «golpe de estado» o de lanzar a un poder político o social en contra de otro, sino de la acción profunda del Espíritu de Dios cuando es acogido en los corazones, que hace «hombres nuevos».
Al poco tiempo descenderá el Espíritu Santo sobre los discípulos reunidos con María, y ellos, partiendo de la ciudad santa de Jerusalén, difundirán el mensaje de Jesús hasta los «confines de la tierra».

«Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos».

Los apóstoles, y con ellos todos los discípulos de Jesús, son enviados como «testigos».
En efecto, cuando el cristiano descubre a través de Jesús lo que quiere decir ser hijo de Dios, descubre también que es enviado. Nuestra vocación y nuestra identidad de hijos se realizan con la misión, yendo hacia los demás como hermanos. Todos estamos llamados a ser apóstoles que testimonian con su vida y luego, si hace falta, con la palabra.
Somos testigos cuando adoptamos el estilo de vida de Jesús. Es decir, cuando cada día, en nuestro entorno familiar, laboral, de estudio o de ocio nos acercamos a las personas con espíritu de acogida y con ánimo de compartir, pero teniendo en el corazón el gran proyecto del Padre: la fraternidad universal.
Cuentan Marilena y Silvano: «Cuando nos casamos queríamos ser una familia acogedora con todos. Una de las primeras experiencias la hicimos en vísperas de Navidad. No queríamos que las felicitaciones fuesen un saludo apresurado a la salida de la iglesia, y se nos ocurrió la idea de ir nosotros a casa de nuestros vecinos llevando un detalle. Todos se mostraban sorprendidos y contentos, especialmente una familia que muchos procuraban evitar: nos abrieron el corazón, nos contaron sus dificultades, nos dijeron que nadie había ido a su casa en muchos años. La visita duró más de dos horas, y nos conmovimos al ver la alegría de aquellas personas. Así, poco a poco, con el único esfuerzo de estar abiertos con todos, entablamos relación con muchas personas. No siempre ha sido fácil, porque a veces una visita imprevista nos cambiaba los planes, pero siempre teníamos en cuenta que no podíamos perder estas ocasiones de crear relaciones fraternas. Una vez nos regalaron una tarta y se nos ocurrió compartirla con una señora que nos había ayudado a encontrar regalos para mandar a Brasil. Le encantó la idea, y a nosotros nos dio la ocasión de conocer a su familia. Al despedirnos, nos dijo: “Ojalá tuviese yo este valor de ir a ver los demás”».

«Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos».

Todos los cristianos hemos recibido el Espíritu Santo como regalo en el bautismo, pero Él habla también a la conciencia de todas las personas que buscan sinceramente el bien y la verdad. Por eso todos podemos hacer sitio al Espíritu de Dios y dejarnos guiar.
¿Cómo reconocerlo y escucharlo?
Puede ayudarnos este pensamiento de Chiara Lubich: «[…] El Espíritu Santo habita en nosotros como en su templo, nos ilumina y nos guía. Es el Espíritu de verdad que hace comprender las palabras de Jesús, las hace vivas y actuales, nos enamora de la Sabiduría, sugiere lo que debemos decir y cómo debemos decirlo. Es el Espíritu de Amor que nos inflama con su mismo amor, nos hace capaces de amar a Dios con todo el corazón, el alma y las fuerzas, y de amar a todos los que se cruzan en nuestro camino. Es el Espíritu de fortaleza que nos da el valor y la fuerza de ser coherentes con el Evangelio y dar siempre testimonio de la verdad. […] Con y por este amor de Dios en el corazón podemos llegar lejos y hacer partícipes a muchísimas otras personas de nuestro descubrimiento: […] los “confines de la tierra” no son solo los geográficos. También indican, por ejemplo, personas cercanas a nosotros que aún no han tenido la alegría de conocer en verdad el Evangelio. Hasta ahí tiene que llegar nuestro testimonio. […] Por amor a Jesús se nos pide “hacernos uno” con cada cual, olvidándonos completamente de nosotros mismos, hasta que el otro, dulcemente herido por el amor de Dios en nosotros, quiera “hacerse uno” con nosotros en un intercambio recíproco de ayuda, de ideales, de proyectos y de afectos. Solo entonces podremos dar la palabra. Y será un don, por la reciprocidad del amor».


LETIZIA MAGRI




N.B.: Aquí puedes encontrar también la Palabra de Vida 
 y en MP3 para escuchar en el móvil.


en más de 30 idiomas.


viernes, 31 de mayo de 2019

ENVIADOS A DAR PAZ

VIDA DE LA PALABRA            últimas semanas de MAYO

Alguna de mis EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de mayo («La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío», Jn 20, 21):

1.-        La Pascua del enfermo este año la celebrábamos en la Parroquia para toda la Vicaría (aunque ya suponíamos que no vendría mucha gente de otros lugares).
            Como dice la PdV, me sentí realmente “enviado” para acoger a todos los enfermos y personas mayores que vinieran y ofrecerles el sacramento de la confesión antes de la Misa en la que iban a recibir el sacramento de la “Unción para los enfermos”.
            Traté de estar pendiente para saludar con alegría a los que conocía (muchos, hacía meses que no los podían traer a la parroquia) y
a los que no. A los que no podían entrar en el confesonario, salía yo y los confesaba sentándome a su lado en un banco, o en una silla al lado de la suya de ruedas, o simplemente de pie poniéndoles la mano en el hombro como gesto de cercanía...
Hubiera querido yo luego también estar en la celebración, pero me tocaba seguir en el confesonario. Era una verdadera alegría ofrecer a cada uno la fiesta del perdón que se produce en el cielo cada vez que nos confesamos, (yo mismo me había confesado con otro sacerdote pocas horas antes).
Acabé justo cuando iban a empezar a recibir el sacramento de la Unción. Viéndolo yo desde el despacho parroquial, la verdad es que me inundó un gozo y alegría interiores que yo no me explicaba, incluso alguna lagrimilla de emoción (quizá pensando en la ilusión de nuestros mayores por estar de nuevo en la parroquia en Misa, o por recibir esta caricia y consuelo de Dios que es el sacramento para los enfermos, o pensando en la mucho que habían vivido y amado a Dios…).


2.-        Sin pretender yo nada, por 


Alguna de vuestras EXPERIENCIAS tratando de llevar a la práctica diaria la Palabra de Vida de mayo («La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío», Jn 20, 21), la de abril («Pues si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros», Jn 13, 14) y la de marzo («Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo», Lc 6, 36):

1.-        “gracias padre Paco, por compartir conmigo estas palabras del correo quincenal, que siempre llegan en buen momento. Este mes de mayo ha estado un poco complicado, pues estoy de baja en el trabajo por lumbago, esto supone reposo y tratar de llevar las cosas a otro ritmo, también alguna variación en la nómina correspondiente al mes. He hablado… con mi empleadora y ha demostrado disgusto por mi baja: tengo miedo de quedarme sin trabajo. 
Trato de convencerme de que Dios sabe por qué hace las cosas y aprovecho este tiempo para compartir más con la familia. Sin embargo, no dejo de estar preocupada por la situación y la de mi esposo, quien trabaja tanto: todos los meses hace cálculos y busca constantemente información para ver cómo podemos emprender un proyecto como el que teníamos en nuestro país (como autónomos). Él aún se atreve a soñar: para mí, hasta eso es un lujo. Seguimos pagando todavía incluso el préstamo que tuvimos que pedir para el vuelo cuando nos vinimos a España.
Todos los días leo el Evangelio y es un aprendizaje continuo. Le pido al Espíritu Santo me dé el don de la paciencia: no es fácil migrar y empezar desde cero.
Luego del tiempo de Cuaresma, han surgido muchos miedos internos, entre ellos está la incertidumbre económica: no sé qué puedo hacer para superarlos.
No quiero que estas preocupaciones opaquen la felicidad que siento al saber que nuestro hijo recibirá pronto el sacramento de la Comunión.
Aprovecho este medio para expresarme: me cuesta mucho compartir las penas. Prefiero compartir las cosas buenas.

2.-        “…me gustaría compartir esta gran alegría con vosotros y solo para gloria de Dios: mi tercer hijo nació el día 12 de diciembre, fecha en que se conmemora la aparición de nuestra querida Madre del Cielo en Guadalupe (México): tenía el lagrimal obstruido y padecía de conjuntivitis crónica. Era algo que me preocupaba bastante (tenemos un familiar ciego) y decidí llevarle al oftalmólogo: si no se le quitaba, debía entrar en el quirófano a más tardar cuando cumpliera 9 meses, (antes no se recomienda, pues la anestesia no es aconsejable tan pequeñitos, a no ser que estén en grave peligro).
Me mandó unas pautas de limpieza (5 veces al día). Y masaje alrededor del lagrimal (mañana y noche) que, al principio, le hacía yo todos los días, pero que, por lo mal que lo pasaba él, dejé de hacerle
poco después.
A primeros de mayo, los abuelos hicieron un viaje a Lourdes y, además de rezar, trajeron una garrafita del agua de la gruta. Mi madre, (sin pedirme permiso... pues no sé si le hubiera dejado hacerlo realmente), le limpiaba el ojito y le daba de beber el agua cuando yo le dejaba el bebé a su cargo.
Un lunes me desperté con la intención de hacer el lavado con suero que le practicaba diariamente y... para mi sorpresa no había legañita verde tan horrible que le veía a menudo en ese ojito derecho, y decidí no limpiárselo (no fuera a sacársela de la nada...): ese día no le limpié ni una sola vez... y desde entonces hasta hoy, no he tenido que volver a limpiarle los ojitos. Caí en la cuenta que el día era 13: nuestra Virgencita quiso regalarnos la
curación de los ojitos de Mateo el mismo día que 102 años antes se había aparecido en Fátima.
Bendito sea Dios y gracias a María por escuchar nuestros ruegos y hacernos conscientes de que está tan cerca de nosotros. Sé que fue Ella porque siempre me hace regalos en sus fechas!!!….



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